If my heart was a House

August/Emma

Es mi primer fanfic, no seáis duros conmigo ^^ Me encanta esta pareja y en un día de inspiración me dio por ponerle a cada pareja de OUAT una canción y la de ellos es esta. Y... de ahí salió esta idea xD Espero que os guste.

El nombre de la canción de la que me basé para hacer este fic es "If my heart was a House" de Owl City. Los personajes y la serie no me pertenecen, pertenecen a OUAT


Emma sostuvo la mano de August, tratando de contener las lágrimas que se avecinaban por su rostro. En aquellos momentos, todo su cuerpo estaba hecho de madera. Se sentía culpable por no haber creído su historia. Por haber estado tan ciega todo el tiempo. Si ella misma había roto la maldición, ¿por qué él seguía hecho de madera? Debería estar en su forma original.

—Lo siento, August—murmuró. Sus lágrimas se habían escapado aquella vez. Siempre se escapaban. Emma se prometió a sí misma, tiempo atrás, que no volvería a dejar que una persona a la que amaba pasase por eso. Primero era Graham y ahora… August. Quizás aún quedase algo de vida en él… O simplemente se tratase de madera inerte que poco a poco se pudre por dentro.

Emma lo necesitaba. Necesitaba a alguien que estuviese ahí en sus momentos de pena. Alguien que le abriese los ojos y le ayudase a soñar, a volar. Sin August aquel mundo se hacía más confuso de lo que debería ser.

Le gustaba su compañía. Quería volver a visitar junto a él el pozo de los deseos. Quería volver al pasado y retirar todo lo que había dicho. Volver a atrás y creer para ahorrarle todo aquel destino a todos. A August, a Henry y a los demás personajes de cuento de hadas.

Si su corazón fuese una brújula, August sería su norte.

Se inclinó con suavidad y rozó sus labios de madera con los suyos. Jamás había tenido la oportunidad de decir cuanto lo amaba. Puede que ya fuese demasiado tarde, pero quería mostrarlo. Después de tanto sufrimiento de había prometido a mantener las distancias con cualquier hombre. Decirle "te quiero" en su mente, en un lugar donde él no podía estar. Pero era August quien la conocía mejor que nadie, tenía que saber su pequeño "secreto".

Sus labios cada vez se estaban haciendo más tibios y su tacto rígido se volvió esponjoso. La madera parecía estar desapareciendo lentamente. Levantó la cabeza. Su rostro dejaba ver una mezcla de sorpresa y felicidad, una felicidad que no había sentido nunca.

—¿E-Emma?

August podía articular palabras. Su rostro ya era por completo de carne y hueso. Los milagros existen, se repitió Emma, mientras asentía con lágrimas en los ojos.

El escritor se incorporó poco a poco en la cama, cuando ya todo su cuerpo volvía a ser humano. Sentía una punzada en las costillas al volver a respirar, pero la sensación de tener a su corazón palpitando era demasiado agradable. Al igual que la sheriff, no podía parar de sonreír.

—Me has salvado—casi exclamó—. Estás creyendo y…

Antes de que pudiera pronunciar alguna palabra más Emma lo interrumpió, saltando a sus brazos y abrazándolo con fuerza.

—¡No te vayas más, tonto!—sollozó, como si se tratase de una niña pequeña.

—No me iré—August sonrió, a la vez que correspondía sorprendido a su abrazo—. Ahora que me has salvado me es imposible irme.

Con delicadeza, la separó de él y sostuvo su rostro con sus manos. Apartó un mechón de cabello rubio para ver aquellos hermosos ojos azules, como el cristal. Jamás había podido olvidarlos. Siempre había tenido en su cabeza a la pequeña Emma y junto a ella, el sentimiento de culpa por haberla abandonado.

La besó con suavidad y desde aquel momento, Emma lo tuvo bien claro.

Si su corazón fuese una casa, August sería su hogar.