Bueno niñas... Hemos llegado al final de esta aventura increíble! Todavía no me puedo creer que llegué a 100 reviews! Me parece que fue ayer que pensé que nadie me iba a leer y heme aquí finalizando este loco debut con esta historia a la que obviamente le tendré un cariño inmenso! Antes que me ponga a llorar, quiero agradecerles a todas y cada una de ustedes que me leyeron, que dedicaron su tiempo a leerme, a dejar un review o simplemente a sonreír con esta historia. Este último capítulo va dedicado a todas ustedes. Sus porras y palabras me hicieron sonreír más de una vez y gracias por todo! No será la última vez que oyen de mí! Eso sí se los aseguro! Me encantó la experiencia y tal vez no soy tan buena como otras grandes ídolas de aquí de fanfiction con las que me quito el sombrero pero este fic lo hice con mucho cariño. Espero les haya gustado y va para todas ustedes. Y como ya saben Seiya nunca nos falla. Éxito y nos vemos en el próximo!

Muchas gracias, las quiero y sean felices!

Con cariño!

Sefiro Kou

Capítulo 30

Cuando las almas se encuentran

Serena no supo qué hacer con toda la información que había recibido de aquella canción tan sincera que Seiya había cantado y que era para ella. Y ahora él estaba frente a ella, después de dos semanas sin verlo, después de pretender que ahora sí él se había ido para siempre de su vida. Encontrarse frente a aquellos zafiros era más de lo que podía soportar después de oír aquella confesión desgarradora. De pronto se soltó y se dirigió caminando lo más rápido que pudo hacia la terraza. Seiya entregó el micrófono a los músicos que continuarían amenizando la velada y quiso ir tras ella pero Haruka y Michiru lo detuvieron.

- ¡Seiya, esa canción fue impactante! – exclamó Michiru abrazándolo a modo de felicitación. - ¡Yo sabía que amabas a Serena!

- Seiya, si le haces daño a la gatita… - Haruka intentó amenazar pero Michiru lo detuvo y Seiya no hizo caso de nada. Se escurrió entre el mar de personas que querían interceptarlo para felicitarle y salió hacia la terraza donde había visto perderse a su bombón.

Afuera, la luna se asomaba entre las nubes y las estrellas no eran tan brillantes como en el rancho Kou. California tenía un clima cálido pero la noche era fresca y con ansias, buscó a Serena. De pronto, oyó una voz femenina escondida en el rincón.

- Nunca me han gustado las fiestas bulliciosas…

- A mí tampoco… - Seiya se acercó cauteloso. No quería que Serena tuviera algún motivo para rechazarlo.

- Creí que no asistirías al estreno… - Serena, sonrojada, comentó para tratar de cortar la tensión del momento. – Me sorprendió verte…

- ¿Hubieras preferido que no viniera Serena? – preguntó Seiya con dolor.

- No, no es eso… a decir verdad, me da gusto que vinieras… la película cosechó un éxito arrollador… y es bueno que lo hayas presenciado… - la rubia se sentía incómoda, no sabía como actuar y Seiya no sabía cómo abordar sus sentimientos después de haber cantado "It will rain".

- No sabía que la película estaba basada en la historia de tu familia Seiya… - Serena cambió un poco el tema.

- No tenías porqué saberlo… - Seiya encendió un cigarrillo.

- ¿Por qué no me lo dijiste?

- No me pareció importante hacer hincapié en que se trataba de la historia de mis antepasados – Seiya respondió al observar con desesperación disimulada la postura de Serena.

Aspiró el humo y Serena presintió que quería hablar sobre la declaración previa a la canción y no estaba segura de qué decir. Seiya tomó la palabra.

- ¿Qué hay de ti Serena? ¿Estarás libre una temporada?

- Sí – suspiró aliviada – Mis vacaciones empiezan mañana y no iré a la oficina en un mes… sólo quiero alejarme una temporada…

- Te ves muy hermosa… - Seiya la miró deslumbrado. – Déjame adivinar… ¿obra de mi madre?

- Sí…

- Tendré que felicitarla por su buen gusto…

- Seiya… por favor… no entremos en esto… - Serena cerró los ojos. – Esto que hiciste es muy lindo pero…

- ¿Pero qué? – Seiya se plantó delante de ella y sus ojos se volvieron fieros. - ¿Qué Serena? Acabo de desnudar mi alma allá adentro delante de miles de personas que no conozco y te acabo de decir en una canción que te amo… ¡maldita sea! ¿Qué no lo entiendes? ¿Qué tengo que hacer para que entiendas?

- Todo está dicho Seiya… además… ¿cómo creer que…? Besaste a Michiru, compusiste esa canción con ella, te vi entrar a The Galleria a Tiffany's, probablemente a comprarle un anillo… y Haruka te ganó…

- Serena… - Seiya la tomó por los hombros y la sacudió - ¡Escucha! ¡Deja de ser tan necia! ¿Debo de amar a una mujer sólo porque tú piensas que es así? Acepto que Michiru es un encanto pero jamás me ha interesado como para cortejarla…

Serena no contestó y Seiya no lo notó. Se sentía abatido y derrotado.

- De todos modos no tiene importancia y no debí haber venido ni haberte cantado algo que tal parece que te entró por un oído y te salió por el otro. No terminas de entender que lo que te canté es sólo para ti y es todo lo que siento. Cuando te fuiste del rancho hubiera querido morfina para aplacar el dolor que dejaste en mí y sigues sin querer creerlo. Y no me dejas explicártelo. Regreso a mi casa con Yaten y mi madre y mañana temprano volaré a Texas. Despídeme de todos. Adiós Serena. Ahora sí es definitivo.

Seiya se dio media vuelta y empezó a caminar y Serena se dio cuenta que no podía ni quería dejarlo ir. Con la oscuridad que sobrevino cuando una nube ocultó la luna, Serena mostró todos sus sentimientos en sus facciones.

- Seiya… no te vayas… - gimió quedo y Seiya se detuvo al escucharla. Volvió sobre sus pasos, le ciñó los hombros y le escudriñó el rostro.

- ¿Por qué ahora no quieres que me vaya si fue lo que me exigiste? ¿Ahora si me permitirás enseñarte mi alma desnuda y confesarte que te he deseado y amado durante meses? A diario agonizaba al pensar que corrías una aventura con Haruka y por eso insistí que se quedara en el rancho para alejarlo de ti por las noches. – la zarandeó – Anda Serena, ahora sí es el momento que disfrutes de mi humillación y si quieres, después desapareceré de tu vida pero primero deseo algo para que pueda recordarte toda mi vida…

La mano de Seiya se deslizó a la nuca de Serena para forzarla a inclinar la cabeza hacia atrás mientras él le acercaba sus labios a los de ella. Y aunque Serena hubiese querido moverse, no pudo hacerlo. No deseaba luchar más, al contrario, se rindió ante la ansiada caricia. Feliz al saberse amada, le correspondió beso por beso y abrazo por abrazo. No pudo decirle que lo amaba y que todo estaba olvidado porque no le fue posible alejar sus labios de los de él.

Aunque las primeras caricias de Seiya fueron rudas, no le molestaron. Tenía la boca lastimada por la pasión avasalladora en los labios de Seiya pero la euforia y el calor del cuerpo masculino la hicieron olvidar el fresco de la noche. Serena se aferró a él y cedió a la caricia erótica que le estremecía todo el cuerpo. Deseaba desabotonarle la camisa para apoyar el rostro en el pecho musculoso de Seiya. Él era sensual y Serena se acercó a su cuerpo lo más que pudo cuando la abrazó. Ël le murmuró "Bombón" al oído entre otras palabras tiernas que la incitaron y la hicieron bajarle la cabeza para besarlo de nuevo.

Por fin y a regañadientes, Seiya la soltó y ambos lo resintieron. El dio un paso atrás, observó el precioso rostro de su bombón mientras ella contenía la respiración sin importarle que su peinado estuviese deshecho. Lo único que le importaba era que él se alejaba como ella se lo había exigido y no se lo podía permitir.

- ¡Te amo Serena! – casi gritó. - ¡Te amo y me es imposible evitarlo! Lo intenté pero no puedo. No debí venir, me pediste que me fuera y si eso quieres… No puedo soportar verte…

Serena quiso hablar pero él no se lo permitió.

- No hables bombón, no quiero irme escuchando tu risa y su eco en mis oídos. Ten piedad de mí y ahórrame eso. ¿No te basta saber que arruinaste mi vida? ¿Tienes también que quitarme lo demás, mi orgullo, mi dignidad?

Serena no se enjugó las lágrimas que le rodaron por las mejillas.

- ¡Cállate! ¡No digas eso, Seiya! ¡Ni lo pienses! – se cubrió el rostro con las manos - ¿No te dije ya y te lo grité en la cara que te amo con locura?

En un instante, Seiya se colocó a su lado para abrazarla con ternura y acariciarle la espalda.

- ¿Estás segura? – preguntó con tanta incertidumbre que Serena dejó de llorar para reír.

- Jamás estuve tan segura de algo en toda mi vida…

- Entonces ¿por qué me corriste de tu vida de esa manera y me enloqueciste por tanto tiempo?

- ¿Por qué no me dijiste tú primero?

- Fui muy testarudo – aceptó y se sentó en el suelo para acomodar a Serena en su regazo y oprimirle la cabeza contra su pecho. – Sé que te juzgué muy pronto y erróneamente – la besó en la frente – Creí que eras como las demás que trabajan en el cine… o como Kakyuu… y que te enviaron para que me convencieras con tus atractivos…

- Jamás hice algo semejante…

- Comprende, esperaba a una bella mujer pero tu hermosura me dejó pasmado. Mostrabas un aire de inocencia y tanta vulnerabilidad con el rostro cubierto de lodo. Por un momento, pensé que me había equivocado pero recapacité y decidí que habías ido a seducirme…

- Tu conclusión fue la equivocada…

- Ambos cometimos el mismo error. Al encontrarte siempre al lado de Haruka me enfurecía y el día que le llevé la carpeta también estabas con él cuando horas antes estabas dormida en mi cama. ¿Cómo esperabas que reaccionara si siempre me encontraba a la mujer que no podía dejar de amar al lado de otro hombre?

Serena disfrutaba la presión del fuerte cuerpo masculino junto al de ella y se apoyó más en su pecho. Sonreía mientras lo escuchaba.

- Yo siempre pensé que amabas a Michiru…

- ¿Crees que la habría preferido bombón? – le levantó la cabeza y le dio un beso en los labios – Es hermosa, muy agradable pero no se puede comparar contigo. Su presencia no hace que mi sangre hierva – deslizó la mano del cuello hacia los senos de Serena. Los acarició suavemente y un estremecimiento la recorrió. ¿Sabes que faltó muy poco para que te poseyera aquel día en la pradera? ¿Y la noche que te quedaste dormida al lado del granero? ¡Dios, como te deseé!

- ¿No te imaginaste que estuve a punto de entregarme a ti en la pradera? – inquirió Serena a su vez. – También te deseé, fue cuando me di cuenta que ya te amaba sin remedio pero pensé que sólo ansiabas mi cuerpo y que amabas a Michiru.

- Te amo Serena… bombón… te amo…

- Y yo a ti Seiya…

Se levantaron y Seiya la ciñó por la cintura, haciéndola girar, rebosante de felicidad.

- Vámonos a la mansión Kou… y mañana mismo, nos regresamos al rancho…

- De acuerdo, señor Kou… es una orden que sí obedeceré con gusto… - Serena se echó a reír.

- ¿Estás segura bombón que no tienes dudas en cuanto a tu amor por mí?

- Segura.

- No acepto titubeos porque nunca permitiré que te alejes de mi lado. Te mantendré tan cerca bombón, que llegarás a pensar que somos una sola persona… y es por eso que es momento que vuelvas a usar esto…

Seiya sacó de su saco el dije de cristal de plata. A Serena se le rasaron los ojos de lágrimas.

- Espero que nunca tengas que volver a arrojármelo…

- Jamás…

Seiya se lo puso y le besó la nuca, el cuello, la oreja y la giró para besarla con pasión en los labios.

- Vámonos… donde estemos sólo tú y yo…

S&S

Seiya y Serena entraron a la mansión Kou como un par de chiquillos, riéndose, abrazándose y besándose. Seiya sin pedirle permiso, la levantó en brazos y la llevó directamente a su dormitorio. La sorpresa fue mayúscula cuando encontró velas y pétalos de rosa. Seiya se echó a reír. Serena estaba fascinada.

- ¿Esto es cuestión tuya?

- No… de la mujer que mejor me conoce… mi madre… tendré que agradecerle mañana por la mañana…

- Setsuna…

- Si mi madre no me hubiera puesto en mi lugar, tal vez jamás te hubiera recuperado bombón…

- Tendré que agradecerle…

- Hazlo mañana… ven acá… - Seiya la tomó de la cintura y la atrajo hacia él. Con ternura infinita, besó a Serena en la boca y recorrió la mejilla hasta llegar a la oreja y bajar hasta el cuello. La rubia contuvo un gemido de placer y se aferró a él. Seiya, con parsimonia, se situó detrás de ella sin dejar de acariciarla y con los dientes le bajó el cierre del elegante vestido de Serena. Una vez hecho esto, le acarició la espalda y dejó que el vestido cayera al piso. Le besó el cuello, levantó los brazos de la rubia y comenzó a acariciarle todo el cuerpo. Serena no pudo más, lanzó un gemido, se volteó y buscó con avidez los labios de Seiya que la recibieron con desesperación.

Tantas noches y días desperdiciados… y por fin ahí estaban, uno frente a otro. Serena tomó entre sus manos el rostro de Seiya y miró largamente sus ojos color zafiro. La llama de las velas se reflejaba en ellos pero también era el fuego que ella encendía en él. Con lentitud, Serena comenzó a desabotonar la camisa de Seiya. Con cada botón que quitaba, le daba un beso al musculoso pecho de él y Seiya sentía que no iba a aguantar mucho. Cuando Serena terminó, él la tomó en sus brazos y la recostó sobre el mullido colchón.

- Bombón… eres preciosa… me enloqueces… - Seiya terminó de deshacer el moño de Serena y dejó la larga cabellera rubia suelta sobre su colcha. Enredó sus manos con las de ella y la jaló hacia el para quedar frente a frente. La pegó a su cuerpo y le comenzó a dar besos más fuertes en el cuello que mezcló con pequeñas mordidas que hicieron que Serena gimiera de placer. Ella mordió los hombros de él y no pudo evitar arañar su espalda y Seiya sintió que aquello era más placentero de lo que nunca había imaginado en sus más locos sueños. Totalmente loco de amor, Seiya se incorporó para despojar de su última ropa íntima a Serena y estando de pie, se quitó con rapidez el pantalón y la ropa interior al mismo tiempo para volver a los suaves brazos blancos que lo estaban esperando. Seiya se enterró en el cuello de Serena, buscó sus labios igual que ella los de él, intercambiaron algunas mordidas de necesidad y anhelo mientras sus manos se movían sobre el cuerpo del otro sin necesidad de pedir permiso. Los labios de Seiya bajaron y bajaron hasta los senos de Serena con adoración mientras lamía, chupaba, mordía y ella gemía de placer al igual que él. Serena no dejaba de recorrer aquella espalda desnuda y perfecta que era solamente suya y deslizó sus uñas. Seiya medio gritó y medio gimió. – Por dios bombón…

Serena sentía que se le desgarraba el alma de puro placer y alegría, de tener por fin al hombre que amaba entre sus brazos y buscó sus labios. La respiración torturada de ambos se acompasaba perfectamente. Ambos cuerpos enamorados se acoplaban a la perfección. Las manos de Seiya fueron bajando hasta el vientre y sexo de Serena y ella ahogó un grito cuando dos dedos se introdujeron en ella. Serena se impulsó hacia arriba para sentir aún más placer del que Seiya ya le estaba proporcionando y Seiya se giró para que Serena quedara arriba. Y con total sensualidad, Seiya le susurró.

- Bombón… tómame tú… ya te llevaste todo de mí…

Serena, sintiéndose plena, comenzó a hundirse muy despacio en él, echando la cabeza hacia atrás mientras Seiya cerraba los ojos para sentirla por completo, gozando de la posesión, de esa entrega de ambos y comenzaron a moverse con perfecta sincronía. Serena creyó que estaba a punto de morirse pero Seiya la sostuvo.

- Abre los ojos bombón… quiero verte y que sepas que esto no es ningún sueño…

- Seiya… te amo…

- Y yo a ti…

Y fue en ese momento en que Serena gimió, sintió un temblor que amenazaba con sacudirla y Seiya la atrajo para besarla mientras el también sentía como se estaban dejando ir los dos. De pronto ella gritó el nombre de él y Seiya hizo lo mismo. Ambos se dejaron caer en un abrazo que definitivamente nada ni nadie podría separar jamás.

S&S

Después de hacer el amor, Seiya y Serena se quedaron por unos minutos en silencio, sintiendo sus corazones al mismo ritmo pero sin poder hablar ni moverse. Se limitaron a escuchar los latidos de sus corazones. De pronto, Seiya se alejó un poco pero le ofreció sus brazos. El calor que emanaba el cuerpo masculino era como una caricia sobre la sedosa piel femenina.

- Bombón… creo que es el momento de hacerte una pregunta… necesito saberlo… ¿te casarías conmigo? – murmuró Seiya en la oscuridad, agotado igual que ella.

- Sí… sí me casaría contigo Seiya…

- Nunca me contestaste… ¿Te gustó la canción que te compuse?

- ¿De verdad sientes todo eso por mí? – Serena se aferró más a él.

- Sí… todo… nunca vuelvas a dejarme bombón… No puedo vivir sin ti…

- Ni yo… te amo Seiya Kou…

Seiya besó a Serena con fervor.

- Bombón… ¿podrías pasarme la rosa blanca que está a tu lado? – Seiya señaló un precioso botón que estaba sobre el buró. Serena la tomó y la olió.

- Huele delicioso… se parece tanto a la rosa que prendió Setsuna de mis cabellos cuando fuimos a Houston…

- ¿Te molestaría deshojarla? – Seiya la miró con picardía.

- ¡Seiya! Eso sería criminal

- Por favor… pétalo por pétalo… Yo te ayudaré… Será como el juego de "Me quiere, no me quiere" pero ahora será "Me caso o no me caso"…

- Estás loco… Serena sonrió y ambos comenzaron a deshojar la rosa…. Y de pronto ante Serena apareció un anillo de compromiso: un brillante azul celeste en forma de luna con una chispa de zafiro que asemejaba una estrella fugaz.

- Seiya… ¿esto…?

Seiya se hincó en la cama, tomó el anillo y preguntó a Serena de nueva cuenta.

- Bombón… dueña de mi vida, de mi alma, de mi corazón… ¿Te casarías conmigo?

- ¡Sí! Si… sí.

Seiya puso el anillo en el anular de la rubia y Serena abrazó a Seiya.

- Entonces el día que entraste a Tiffany's…

- El anillo era para ti bombón… y escogí este porque me hizo pensar que eres el rayo de luna que ilumina mis noches y me hizo también pensar en tus hermosos ojos azules… - Seiya besó a Serena y se hundió en su cuello para besarla y la estrechó contra su cuerpo. No podía dejar de besarla y ella tampoco a él. Pero de pronto, Seiya encendió la luz.

- ¿Qué haces? – preguntó Serena.

- Definitivamente cancelaremos las reservaciones del vuelo de mañana. No nos vamos a levantar de esta cama para tomar un avión a las diez. – Seiya acercó el cuerpo de Serena al suyo. Creo que me quedaré a tu lado todo el día. Tenemos que reponer mucho tiempo perdido.

- Al respecto no discutiré contigo, señor Kou… - Serena se acurrucó más, apoyada en la curva del brazo de Seiya.

Seiya tenía el teléfono en la mano y no había terminado de marcar cuando lo lanzó lejos. Apagó la luz y abrazó a Serena después de recuperar las fuerzas.

- Hablaré mañana… - murmuró y la besó en el cuello. – Esta noche bombón… Esta noche, te necesito…

FIN