Hola de nuevo! Aquí me tienen, al pie del cañón, con la musa al lado, la tengo trabajando de tiempo completo y vámonos recias con lo que sigue! Bueno, por lo que veo, quisieron asesinar a Seiya! Pero es imposible chicas, no podemos, así lo amamos! Además es parte de la historia... Estamos acostumbradas a que siempre es él el que le ruega y le ruega y ahora va a ser un poquito diferente... Caray, o sea, piensen, Seiya es el hombre ideal, el más guapo, el más encantador, el más perfecto, el amante ideal y que él esté de rogón siempre? NO, NO, NO! Ustedes aguanten, todo tiene su razón de ser... Tranquilas! Tranquila banda... Confíen en mí, Ok? Bueno, espero no decepcionarlas, aquí les dejo otra capítulo y les repito, ya siento que las quiero un montón! Éxito!

Capítulo 6

Desquicio

Serena no pudo contener las lágrimas todo el camino hasta el hotel donde la esperaba Haruka. ¿Cómo era posible que se hubiera dejado seducir tan fácilmente? Eran lágrimas de rabia, de impotencia, de coraje con ella misma. Cuando llegó a la puerta de Haruka, respiró profundo y aplicó los conocimientos de actuación que durante algunos años había aprendido viendo a Haruka dirigir en las películas.

- ¡Gatita! Al fin llegas… ¿Me puedes explicar cómo es que Seiya Kou contesta tu celular por ti?

- Estaba dándole el reporte diario Haruka… - se explicó Serena tranquilamente.

- Vaya… no deberías dejar que conteste por ti…

- No es que como que tenga muchas opciones Haruka… ¿Querías el rancho, lo recuerdas?

- Perdóname gatita – Haruka bajó la cabeza apenado. La verdad es que, en efecto, todos sus caprichos se los debí a a la rubia - ¿Qué ocurrió?

- Nada… simplemente le di las gracias por habernos prestado la cabaña y vi que hay algunos otros efectos que también podremos utilizar para darle más realismo a la historia… Tendrás una película magnífica Haruka… de eso estoy segura…

- Bien… desde mañana me mudo con Kou a la hacienda así que tú te quedarás al mando de todos aquí en el hotel…

- ¿De verdad vas a aceptar el hospedaje de Seiya Kou? – Serena casi gritó y al mismo tiempo se dio cuenta de su arrebato y bajó el volumen de su voz.

- Tiene razón gatita… yo necesito estar ahí y necesito mostrarle los guiones de todo lo que necesito y quiero filmar, me es más fácil…

- A como van, vas a terminar siendo el mejor amigo de Seiya Kou… - murmuró Serena fastidiada.

- Bueno, bueno ya… tú de hecho te las arreglas mejor sin mí… Así podré cuidarte cuando hagas los reportes nocturnos…

S&S

Al día siguiente, Serena no paraba yendo de un lado para otro del rancho seguida de Mina. Aunque trabajaba con la misma eficiencia, sino es que un grado mayor encargándose de cámaras, marcando a Haruka cada cinco minutos, encargándose de enviar maquillistas con Michiru Kaioh y Darien Chiba, de tener los servicios de catering a la hora que se exigían, de checar con Mina las escenas que se estaban rodando, de enviar las cintas a revisión y programar descansos, no dejaba de tener en su mente, como cine de permanencia voluntaria, lo que había sucedido la noche anterior con Seiya Kou.

"¿No te molesta que te diga Bombón? Tenoh pregunta que qué te detiene. Debí de informarle que estabas haciendo lo que él te pidió cuando viniste por primera vez. ¡Qué manera de incitar a un hombre! Si te insulté, pido disculpas. Si dije la verdad, me la debes tú…"

- Serena… ¿podrías de dejar de tomar tanto café? – casi suplicó Mina. – No es que me molesté en preparártelo y en seguirte con él al mismo tiempo que también hago mi trabajo pero ¿te das cuenta que si sigues así no vas a pegar el ojo en tres semanas?

- Lo siento Mina –la rubia se disculpó sinceramente. – La verdad es que no pude dormir nada anoche…

- ¿Y eso?

- Tal vez te lo cuente el fin de semana que no tengamos grabación…

- Serena, no te hagas la tonta. Compartimos habitación. Anoche llegaste tardísimo y por supuesto que sé que no dormiste. Que me quieras ver la cara de tonta es una cosa y que yo sea una tonta, también es una cosa muy distinta. ¡Tonta de Mina Aino! Creí que siendo compañeras de cuarto íbamos a tener tiempo de hablar y resulta que no he cruzado palabra contigo más que en el trabajo. Tú y yo definitivamente vamos a hablar Tsukino… Y esto tiene que ver con una de tres: o es por Michiru Kaioh, o es por Seiya Kou o es por Haruka…

- Mina, dame esa última taza y luego hablamos…

- Hablaremos… ¡pero por supuesto que hablaremos!

S&S

7:00 de la noche. Serena estaba recargada en un remolque, prácticamente escondida de todo y todos. Faltaban 15 minutos para ir a dar su reporte a Seiya Kou y de verdad que no quería hacerlo. ¡Maldito bipolar de mierda! ¿Ahora con qué le iba a salir? ¿Qué cara le iba a dar hoy? ¿La de hombre de negocios? ¿La del amigo comprensivo? ¿La del fanático de Michiru Kaioh? ¿La del sensual hombre que casi le había hecho el amor anoche? ¡Maldición, maldición, maldición! Y…

- ¡Cuidado Andrew!

- ¡Demonios, te dije que me advirtieras a tiempo, Nicolas!

- ¡Muchachos, llamen al seguro, de inmediato! – la voz de Haruka era inconfundible.

Una algarabía de vaqueros y de equipo técnico empezó a hacer bulla mientras Serena oyó a Mina comenzar a pelearse con el famoso platinado amigo de Seiya.

- ¡Esto no le va a gustar a Seiya, por eso le dije que no prestara el rancho ni permitiera que metieran sus estúpidos remolques!

- ¡No va a pasar nada! ¡Sólo movemos el tráiler, llega el seguro, cubrimos de cemento su estúpido granero y asunto cerrado!

- ¡Mina, ya cállate por favor! – Haruka se llevaba las manos a la cabeza, prácticamente histérico mientras Nicolas y Andrew contactaban con el seguro y los vaqueros les lanzaban miradas y palabrotas.

Serena lo supo. Lo supo al instante. Estaba en problemas y apenas estaba incorporándose de su escondite cuando oyó la voz atronadora de Seiya Kou.

- ¿Dónde está la señorita Tsukino?

- Seiya, no te preocupes, el seguro viene en camino y yo… - Haruka intentaba disculparse.

- Vuelvo a repetirte Tenoh, ¿dónde está Serena Tsukino?

De pronto, todo mundo guardó silencio. Cuando Seiya Kou se enfadaba, todo mundo sabía que una catástrofe se avecinaba. Incluso Yaten optó por no acercarse a su mejor amigo. Y en ese momento, la rubia surgió.

- Aquí estoy, Señor Kou.

- ¿Qué demonios pasó aquí?

- Pues… según comprendo, el tráiler que traía el nuevo remolque con el nuevo equipo que necesitábamos para la nueva escena, entró, Andrew y Nicolas estaban dando instrucciones para acercarla lo más posible, el conductor no midió y se lastimó un poco la pared de su granero…

- ¿Y qué va a hacer ahora? – Seiya inquirió fulminándola con la mirada mientras Serena se estremecía.

- El asegurador viene para acá… - Haruka interrumpió pero Seiya volteó y tan sólo con una mirada hizo que el director se callara.

- Como dijo Haruka – Serena continuó – esto tiene arreglo y para mañana en la mañana esto quedará igual.

- Eso no me place señorita Tsukino… y mientras viene el asegurador, usted va a comenzar a hacerse responsable de esto. Comience por quitar el tráiler…

Seiya se situó delante de sus trabajadores, al lado de Yaten y esperó a que Serena tomara las llaves del tráiler y lo moviera. Serena tembló.

- Dame las llaves gatita, no sabes manejar carros tan grandes, yo lo muevo – dijo Haruka…

- ¡He dicho que Serena Tsukino va a moverlo! – Seiya bramó. – Por si no lo recuerda, Tenoh, el trato por el préstamo de este rancho lo hice con ella. Así que ella lo mueve.

Serena cerró los ojos y se encaminó al tráiler ante la mirada expectativa de todos. No podía fallar. No delante de ese petulante, arrogante, creído. Cerró los ojos, se concentró, metió las llaves y logró mover el tráiler. Cuando lo hizo, suspiró de alivio y en ese instante, la aseguradora había llegado.

- ¡Muy bien, señorita Tsukino! – Seiya le aplaudió cuando ella bajó del tráiler. – Lo ha hecho muy bien. – Pero sigue haciendo daños a mi propiedad…

Serena ya no resistió más y aprovechando que la multitud se dispersaba y que prácticamente estaban ellos solos, se acercó a él, lo tomó por la solapa de la camisa sin importarle arruinársela y mirándole a los ojos, desafiándolo, recordando por lo que la había hecho pasar la noche anterior e instantes antes, lo confrontó dejando a Seiya estupefacto por primera vez.

- Lo que quiero hacer muy bien Seiya… es hacerle daño a usted… Y voy a encontrar la manera… ¡Ah no, espere un minuto! Creo que ya la encontré… - lo soltó mientras Seiya entreabría los labios – Es incitándolo… Hasta mañana…. Bombón….