Disclaimer: Harry Potter es propiedad de J. K. Rowling, Bloomsbury Publishing, Scholastic Inc. y AOL/Time Warner Inc.Nadie gana ningún beneficio económico con esta historia ni se infringen deliberadamente derechos de autor.

Notas de autor: Antetodo disculpadme, tuve un fin de semana muy ajetreado, tanto que me he tenido que coger el día libre.

Y por fin llegamos al final de esta historia, agradecer a todos cuantos habéis comentado, puesto en favoritos y opinado. Aprovecho para recordar que el fic, sin lectores como vosotros, no tendría el mismo valor. Así que muchas gracias.

Y gracias infinitas a mi beta Dybbo, sin la cual no subiría los fics con el mismo ánimo.

El final lo dedico a kawaiigiirl y Shirokyandi por haberme acompañado con sus comentarios llevándose sorpresas (agradables, espero).


GARÇON NU

FanFiker_FanFinal

Beta: Dybbo


EPÍLOGO

Lucius y Narcissa acompañaron a Draco y Harry a Kingston para paralizar los trámites de traslado. Los papeles y el historial del rubio fue guardado de nuevo en los archivos de la universidad y así el rubio pudo volver a estudiar allí. Harry recuperó sus clases y también fue obsequiado con un abrazo por una contenta Pansy y tampoco pudo evitar el beso que le dio Blaise, aunque más tarde Draco se encargaría de dejarle bien claro que era suyo y de nadie más. Los Malfoy se despidieron de Draco y Harry con una cena esa misma noche, en la cual Draco aprovechó para enseñarle la etiqueta más básica, así como normas de comportamiento y manejo del propio cuerpo para adoptar las posturas correctas según la situación. Para Harry fue muy divertido y Lucius reconoció que su hijo no había elegido a cualquiera, aunque no le gustara. Narcissa, sin embargo, veía a Harry demasiado triste y creía que se le escapaba algo.

—¿Vendréis a la fiesta del cumpleaños de la abuela Andrómeda?

Harry le aseguró que sí iría, y tuvo que comprarse una agenda para marcar los días que le quedarían a él para dedicarlo al rugby, sus estudios y sus cosas, fuera del estatus social de Draco. Lucius, que aún no se fiaba del todo del moreno y tenía sus reservas en cuanto a la decisión de Draco, se marchó bastante satisfecho de que su hijo no hubiera elegido a cualquier mugroso de la calle. Y ahora, ambos muchachos se encontraban tomando el pobre sol que se hacía sitio a través de gruesas nubes augurando inminente lluvia mientras repasaban francés en una de las múltiples mesas del campus. Poco después, Hermione se acercó a ellos.

—¿Cómo va el estudio? Espero que hacerlo al aire libre no os impida concentraros —dijo, resuelta.

—No vas a decirnos cómo estudiar, Granger —se mofó Draco, vestido ya con el uniforme del colegio.

La chica desvió la vista en cuanto vio algo por el rabillo del ojo. Harry siguió su dirección: Ron Weasley se acercaba.

—Bueno, chicos, nos vemos, tengo mucho que hacer —pero Draco le tiró del brazo.

—No seas cobarde. No deberías huir.

—No vas a decirme cómo debo actuar, Malfoy —avisó, con los ojos enrojecidos.

—Bien, puedo estar de acuerdo contigo en que no quieras ver a Weasley, al fin y al cabo no es agradable de mirar y menos de aguantar, pero confía en mí y sígueme el rollo —y poco a poco, se levantó, se acercó a ella y le dio un beso en la cara. Hermione alzó la vista, confusa.

—¿Qué ha sido eso? ¿Te has golpeado la cabeza? —pero Draco solo sonreía, ampliamente. Un torbellino pelirrojo irrumpió en la escena, enfadado al ver cómo el rubio agarraba a Hermione de la mano.

—¿Qué crees que haces? —fuera de sí, empujó a Draco tirándolo al suelo. Harry y Hermione se apresuraron a pararlo—. ¿Qué mierda te crees que eres para tocar a mi chica?

—¿Tu chica? ¿Quién es tu chica? —dijo ahora Hermione enfrentándolo. El rostro de Ron se tiñó de rojo entre sus múltiples pecas, y paró su arranque de rabia.

—No quiero que te toque, Hermione —la chica pareció ofenderse en extremo.

—¿Y qué pasa si yo quiero que lo haga? —y mirando a Draco, que se sacudía las ropas, ya levantado, agarró su mano entrelazando los dedos con el rubio, sorprendida porque Draco tenía los dedos muy finos.

Ron fue hacia él pero fue parado por Harry.

—Ron, ya basta. Peleando no arreglarás nada.

—Ya, pero golpearé a Malfoy, que le tengo ganas —confesó Ron furioso.

Hermione dio un paso adelante sin soltar la mano de Draco y lo enfrentó.

—No sé qué problema tienes con que otro me toque cuando tú estuviste besuqueándote con quién sabe cuántas chicas en la fiesta de Seamus.

Ron enrojeció y se defendió.

—¡Ya te pedí perdón por eso! Estaba borracho y creía que ella eras tú —Draco prorrumpió en carcajadas.

—Espero que no sea cierto, qué patética excusa. Dile que estabas caliente y que te apetecía tener sexo, joder —los tres se quedaron mirando a Draco, asombrados de que pudiera usar un lenguaje tan vulgar—. ¿Qué pasa, sois vírgenes?

—Yo sí —dijo Hermione soltándole la mano.

—Bueno, es evidente entonces que Weasley quiere acción. Y aunque estoy de acuerdo en que Granger espere a la persona adecuada, como Harry me ha esperado a mí, debe también comprender las necesidades de un hombre. Hale, ahí os dejamos para que os confeséis de una vez —dicho aquello, Draco recogió sus libros y arrastró a Harry con él, dejando a Hermione y Ron mirando en su dirección, abochornados.

—Lo siento, Hermione, de verdad. Ya te dije que no me gustó. Bueno, soy un hombre, pero prefiero tenerte a ti, no me vale cualquiera. Y por favor, solo fue una chica. Me haces sentir como si fuera de la liga de Seamus, que cada vez tiene a una diferente —Hermione escuchó el parlamento del chico aún azorada y pensativa, se volvió mirando a la lejanía.

—¿Acaba de decir Malfoy que él y Harry están saliendo? —Ron la miró incrédulo.

—¿Qué?


Draco y Harry paseaban por Kingston después de las clases. El rubio no paraba de hablar de planes de futuro y sin embargo su compañero parecía ausente. Varias veces le preguntó si le ocurría algo, pero Harry solo sonreía y seguía caminando. El moreno juraría que Malfoy se mostraba muy agradecido esos días, estando con él más que de costumbre y aparentemente ilusionado por hacer cosas juntos. ¿Por qué no ponía punto y final Draco a la actuación? Bueno, le encantaba escucharlo y salir con él pero de pronto entendió un poco a Nott: comprendió su frustración. Draco parecía comprar a sus acompañantes para hacerlos sentir bien sin entregarse del todo, sino como si quien caminara con él tuviera la dicha de hacerlo y no pudiera pedir nada más. Sin querer, lo estaba sintiendo como algo muy doloroso. "¿Durante cuánto tiempo podré mantener esta pantomima?", se preguntó. No es que quisiera bombones ni flores, aunque de seguro Malfoy se lo ofrecería; quería algo menos elaborado y más sencillo, que pasaba por paseos por la playa, por visitas al Londres nocturno, por picnics en verano, por compartir juntos las tareas… salir con alguien. Solo pedía eso, alguien que lo quisiera.

Aquella tarde soleada, Draco le había llevado a Richmond Park, a orillas del Támesis, y tras alquilar una barca y pasear juntos por allí, decidieron parar a tomar un picnic bajo uno de los frondosos árboles. Draco seguía hablando sin parar y Harry, tomando su coca-cola, alzó la vista, sonriente. Draco, ahora a su lado, hizo una inusitada muestra de afecto, besándole muy cerca de los labios. Harry recibió la caricia con agrado, pero el enorme nudo en su garganta le hizo confesar.

—Draco. No es necesario que actúes más. Ya no estamos con tus padres —el comentario cayó como un chorro de agua fría sobre su cabeza.

—¿Actuando? Estoy pasando una agradable tarde junto al chico que me gusta —dijo Draco separándose un poco de él, pero clavando sus grises ojos sobre los del otro.

—¿Te gusto? Pero tú dijiste que no querías nada conmigo —recordó, sintiendo apenas la lata de coca-cola en su mano, que Draco apartó delicadamente para posarla sobre la rugosa alfombra de césped del parque.

—No seas estúpido. No me meto en la cama con cualquiera. ¿Y la confesión delante de mis padres no te dijo nada?

—¿La confesión? ¿No era un truco? —Draco se despeinó en señal de desespero. Después se echó a reír ruidosamente, poniendo una mano sobre el brazo de Harry para evitar cualquier huida.

—Oh, por favor, Potter, ¿creíste que actuaba? ¿Todo este tiempo, después de que mis padres se fueran, creíste que actuaba?

Harry tragó saliva, con miedo a decir algo inapropiado.

—Nunca me hablaste claro. Creí que querías que siguiéramos siendo amigos, actuando para que tus padres creyeran que estábamos juntos —Draco no podía creer lo que oía, ese Potter era irremediablemente idiota—. Pensé que solo querías amistad conmigo. Lo dijiste. Dijiste: ¿por qué querías estar al lado de alguien que te gusta y no te hace caso? Draco. Todo este tiempo me has estado manipulando a tu antojo, y empiezo a entender a Nott. Además, casi ni me has besado.

Draco, furioso, giró la cabeza del moreno para acercar la suya, y estampar así sus labios sobre los del otro. Poco a poco, Harry se relajó y correspondió al beso de Draco, y, cuando ambos se separaron para tomar aliento, Draco dijo, con voz ronca:

—Joder, Potter. No suelo ser muy besucón y menos en público, pero si querías besarme, ¿por qué no lo hiciste tú?

—Creía —Harry se tocó los labios, deseando sentir de nuevo a Draco sobre él—... que te molestaría. No te entiendo, de verdad.

El rubio hizo un enorme esfuerzo tragando esa bola adherida a su garganta.

—Sé que tengo un carácter horrible, me cuesta mucho decir cómo me siento. ¿Crees que dejaría que anduviéramos juntos sabiendo que tú me quieres y que yo podría enrollarme con otros en tu cara? ¿De verdad crees que soy tan inhumano?

—No iba a permitir eso —se defendió Harry, sintiéndose una marioneta—. Te lo hubiera dicho en cuanto pasara un tiempo. Mientras tanto, quería gozar de tu compañía, aunque fuera como amigos.

Draco entrecerró los ojos, sospechoso de su respuesta y aquel silencio.

—Pero hoy ya te estabas arrepintiendo —el viento jugó con el cabello de Harry, y Draco lo miró embelesado—. Dime una cosa, estuviste con Diggory en el colegio, ¿no es verdad?

Harry asintió.

—¿Tenías idea de lo celoso que estaba? ¿De que a veces quería golpearlo? ¿O golpearte a ti por salir con él?

—¿Qué pasa por tu retorcido cerebro? —preguntó Harry, diciéndose que si pronunciaba alguna mala palabra sobre Cedric, él mismo le pegaría—. Las personas normales se confiesan. ¿Cómo te comportabas tú conmigo entonces? No dejabas de burlarte de mí, ¿crees que puedo imaginarme que querías magrearte conmigo en lugar de golpearme hasta morir? O el otro día, cuando pasé la noche en tu casa, y tú insististe en que no podía haber nada entre los dos, ¿sabes qué conseguiste? Me frustraste tanto que el día que perdimos contra Cardiff me enrollé con un tío en un pub.

Efluvios de rabia y celos parecieron emerger del aura de Draco Malfoy. De repente, toda su postura reflejó tensión. La pobre lata de coca-cola pagó su frustración, siendo dolorosamente retorcida. El rubio miró el césped, cuidadosamente recortado y con apenas un hilo de voz, pronunció:

—Fue McCarthy, ¿no? Dímelo.

Harry se rió en su cara sin poderlo evitar.

—¿Qué tienes con mi compañero? Claro que no, él es hetero.

—¿Y quién fue, entonces? —dijo Draco con el puño apretado—. Dímelo.

Harry alzó la vista, acariciándole la mejilla.

—¿Y qué importa? Ni siquiera me acuerdo. Creo que no era de la escuela. Solo trataba de olvidarte, pero no pude —y, clavando sus verdes ojos sobre los grises tempestuosos de Draco, añadió, como si aquella declaración fuese necesaria—. Je t'aime trop, Draco. Je veux etre avec toi. Sors avec moi.(1)

El rubio no pudo más que abrir los ojos y sonreír.

—Nunca se me han declarado en francés. Al final mis clases han servido para algo, Potter —el moreno solo sonrió y selló los labios de Draco dulcemente.

Harry sonrió a su vez, pensando de qué modo y cuántos grados había girado la Tierra para que él se hubiera enamorado de ese rubio prepotente que siempre lo humillaba en clase, de aquel muchacho del que Harry sentía tanta curiosidad porque siempre lo trataba con animosidad y rebeldía. Ahora, podía entender que se debía a cierta frustración del rubio por no poder poseerle. Igual que Nott. Solo que él sí había conseguido su presa, y Harry se alegraba por ello. Se alegraba de haber salido un día a la facultad en busca de un profesor de francés desesperadamente.

—Siento haber sido un capullo, Harry —se lamentó el rubio apretando la mano del otro en señal de posesividad—. No es fácil salir conmigo, y lo sabes. Es posible que tengamos muchos malentendidos como este.

—No si hablamos claro. Nada de tejemanejes ni de planes retorcidos. Hablemos a la cara, aunque sea doloroso. No creo poder estar en guardia toda mi vida pensando si tienes alguna segunda intención conmigo —Draco asintió, acariciándole el cabello, mirándolo a los ojos, embriagándose de saber que a su lado había alguien dispuesto a todo por él; incluso a enfrentarse a sus padres.

—Te quiero... tonto. Siempre me has gustado —se recostó en el hombro de él, cerrando los ojos.

—¿Cuánto te ha costado decirme algo tan simple, Draco? —rió Harry, abrazándolo.

—No soy simple como tú. Por favor, no compares. Tengo personalidad.

—Una muy retorcida. Por cierto, aún espero una cosa: quiero que vayamos a ese pub de Londres y que me dejes bailar en la pista, mientras tú solo me miras a mí. Quiero que veas lo doloroso que es que yo no te haga el menor caso.

Draco se incorporó: Harry rezumaba rabia y aún así le parecía tan sexy... quería tumbarle en la hierba, tocarle, besarle, dejarle sin sentido hasta que no supiera su nombre.

—Hay ganas de venganza, ¿eh? Entonces yo quiero follarte toda la noche. En mi apartamento. Pero solo podrás jadear y decir cosas en francés. Así que ya puedes estudiar.


Fin

FF_FF

26/05/12


Notas de la traducción:

(1) Te quiero demasiado, Draco. Quiero estar contigo. Sal conmigo.


Respuestas a anónimos:

YASNyoko1: ¿Tú no tienes una cuenta con este mismo nick en otra página o yo me estoy confundiendo? XD Me alegra que te guste, espero que el final también. Gracias por comentar. Besos.

AnnaS: ¿En serio Harry te parece demasiado perfecto en los libros? Y yo que pensaba que hacía a Harry demasiado "bueno", porque el Harry de los libros me cae muy mal, es tonto, a veces lo golpearía, parece querer tener razón en todo y luego la caga.

Mira si soy lenta escribiendo que este fic lo tengo escrito desde mayo, y aunque he cambiado cosas, fíjate lo que he tardado en subirlo... de verdad, admiro a escritoras que lo escriben, lo terminan y enseguida lo suben. Yo le doy tantas lecturas porque siempre creo que puedo mejorarlo. Así que ya sabes, cuando comentes algo seguramente sea una historia que haya hecho hace muchísimo tiempo. Salvo que sea un one-shot, esos son más socorridos.

¡Un abrazo y gracias por tu supermegareview!