Cambio de Escenario: ******CE*****

La miraba, sus ojos color ámbar no podían apartar su mirada de la joven gitana, se sentía hipnotizado por ella, no sabía que hechizo había puesto sobre él, pero le encantaba. La mirada avellana de ella de vez en cuando se posaba en su persona.

De pronto el sonido de un silbido, proveniente del chico apiñonado que tocaba la viola captó la atención de la joven e hizo un movimiento con la cabeza hacia la dirección en la que se encontraba el príncipe, la gitana parecía mirar hacia su lugar, pero no lo miraba a él, vio como sus ojos cambiaron de expresión, parecían temerosos. Inmediatamente el ritmo de la música cambió, la chica se despidió y salió de ahí, como si estuviera huyendo de alguien.

El joven platinado sintió la enorme necesidad de ir tras ella y así lo hizo. Koga se dio cuenta de como seguía a la joven y sonrió, al parecer el joven príncipe tenía un gran interés en su amiga y aunque no le parecía una mala persona, se aseguraría que su amiga no sea lastimada.

Sesshomaru miraba a la multitud, buscando con la mirada a la azabache, estaba comenzando a darse por vencido cuando la vio, aún corría, sin pensarlo fue detrás de ella

-¡Espera!- su voz potente se oyó pero ella no lo alcanzó a escuchar, siguió corriendo, se trataba de abrir paso

Llegó a una de las iglesias del pueblo, a plaza de la gran construcción estaba vacío nadie se encontraba ahí, escuchó la gran puerta de madera cerrarse, no estaba seguro si habría sido la chica, pero había la posibilidad de que si fuera.

Entró a la iglesia, estaba algo oscura, a penas iluminada por la luz que entraba por los grandes vitrales y rosetones; al cerrar la puerta la joven giró, ante este acto Sesshomaru se ocultó, no sabía el por qué, cuando la chica siguió caminando hacia el altar, él con mucho cuidado de no ser descubierto se acercó.

La joven gitana observaba con cuidado cada detalle, las imágenes tristes del sacrificio por la vida de todos. Sesshomaru estaba cautivado, la mirada de aquella mujer era tan nostálgica ante tales imágenes, parecía que se iba a quebrar en cualquier momento, cada vez se acercaba más, al sentirlo la joven gitana giró encontrándose con el joven príncipe.

Algo extraño pasaba con él, al momento en que la mirada avellana se cruzó con la suya, él comenzó a alejarse de la chica.

-Espere- la voz de la joven se escuchó con fuerza. Sesshomaru paró y giró para de nuevo cruzar con aquella mirada. –Señor, ¿acaso usted me estaba observando?-. Trató de actuar de la misma manera fría que actuaba siempre.

-Me daba la impresión de que huía de alguien-. Esa no era una respuesta a su pregunta, pero no iba aceptar tan fácilmente el hecho de que no podía dejar de mirarla. –Pensé que podría ayudarla señorita…-

-Kikyô, mi nombre es Kikyô- le sonrió

-Mi nombre Hashimoto Sesshomaru – hizo una reverencia.

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Ya iba de camino a su castillo, de nuevo esa gitana había salido huyendo en cuanto lo vio. Durante el trayecto pensaba en como su hermano fue tras la joven, esperaba que no la hubiera alcanzado, aquella mujer tan hermosa tenía que ser suya, solo suya.

Tardó unos minutos en llegar a su castillo, cuando bajó del carruaje se encontró con un joven que llevaba unas maletas a otro carruaje, esto le sorprendió. Entró al castillo, camino hasta su recámara sonde su esposa ya lo esperaba.

-¿Vas a algún lado?-

-Esto no es como debería serlo…- estaba seria y su mirada evitaba la de él.

-¿A qué te refieres?-

-A nada- respondió confrontando la mirada fría del hombre que tenía frente a ella –Iré a ver a mi padre. Tiene mucho que no le veo y quiero hablar con él-

-Está bien-. En un principio le molestaba el hecho de que quizás ella busca alejarse de él, pero lo volvió a pensar, no era tan malo, podía ir a ver a la gitana sin ningún impedimento.

Kagura fue la primera en salir, quien fue detenida por dos jóvenes ambos de pelo blanco, una joven de ojos fríos y vacíos, y un joven de ojos color violeta, ambos eran consejeros del rey.

-Mi señora, no debe dejar el reino- dijo Kanna

-Mi señora…-

-Basta- interrumpió Naraku a Hakudoshi – dejen que se vaya, va hacer una visita familiar-

Kagura caminó hacia su carruaje, al estar dentro y haber cerrado la puerta, corrió las persianas de las ventanas para ver a su esposo

-Que tengas un buen viaje-. Ella solo asintió, observaba al hombre mientras ella se iba alejando, hasta que al final lo perdió de vista.

Suspiro aliviada y recordó lo que le dijo, "Esto no es como debería serlo…". Pensó que con el tiempo llegaría a quererlo hasta llegar al punto de convencerse de que lo amaba, o incluso si él se sintiera enamorado o atraído hacia ella ese matrimonio no sería tan molesto, sin embargo, eso no era, los ojos del rey no eran para su reina, eran para una mujer de largo cabello azabache y ojos color avellana, aquella gitana había atraído a el hombre que dormía junto a ella.

Naraku entró a su castillo, seguido de sus consejeros reales.

-Mi señor, ¿por qué ha permitido que mi reina se vaya?- preguntó distante Kanna

-Mi señor, temo que su gente vaya a malinterpretar esa visita familiar de la reina- comentó Hakudoshi, siendo el más preocupado por la opinión del reino

-No se preocupen, nuestra gente no le dará importancia a algo como eso-. Naraku no pensaba en su esposa, solo le interesaba la joven azabache, pero también tenía que encargarse de sus deberes como rey. –Hakudoshi, tengo que pedirte algo-

Continuará…