Disclaimer: Los personajes de candy candy no me pertenecen, pertenecen a la novelista Kyoko Mizuki y/o Toe Animación...

Hola chicas disculpen la tardanza aquí les traigo el capítulo final de esta hermosa historia escrita por nuestra amiga Forever, traducida por su servidora y revisada por nuestra amiga Letzi bella...Espero que la disfruten tanto como yo... :)...

Once Again Thanks Dear "Forever " for allowing us the Spanish readers to enjoy your beautiful story...:)

Spring Fling - Una Aventura de Primavera

By: Forever

Capítulo Dos - Destino

Tal y como Candy lo había esperado, su tía Mary la había regañado y dado un sermón durante horas, incluso después de haber regresado a su casa desde la fiesta. Los días que siguieron a su cumpleaños habían sido en su mayoría sin incidentes. En más de una ocasión ella se había quedado mirando la insignia de Albert, reviviendo el momento en que sintió su corazón palpitar rápido y recordando sus palabras de despedida una y otra vez en su mente.

Su obsesión se había elevado a un nivel poco saludable. Se dio cuenta de que definitivamente debía dejar de soñar despierta, porque después de todo ella era una mujer comprometida a pesar de que su compromiso todavía no se había formalizado. Albert era un Andrew y ni siquiera él podría liberarla de la cadena que tenía desde que nació. Pero su rostro sonriente y sus cautivadores ojos azules no la habían dejado en paz, y nada de lo que hacía parecía funcionar en borrar su imagen.

Casi una semana había pasado después de la fiesta en Lakewood sin nada que realmente pudiera iluminar su melancólico estado de ánimo, hasta que llegó el viernes. Ese viernes por la tarde, una carta que iba dirigida a ella llego. Candy estaba feliz de ver estampada la cresta de los Andrew's en el dorso del sobre y pensó de inmediato que Albert le había escrito.

Pero, muy a su pesar, no era de él. La carta en cambio era de la señora Elroy, invitándolos formalmente a ella y a su tía a venir a la Mansión de los Andrews en Chicago a pasar el próximo fin de semana. Su tía estaba por supuesto encantada de haber recibido la invitación y planifico de inmediato su viaje, pero no era lo mismo para ella, porque tenía sentimientos encontrados al respecto. Si bien todavía no había tomado una decisión sobre cómo se debía sentir por conocer a los Andrew's en su mansión de Chicago, su tía le había dado la noticia de que su fiesta de compromiso se llevaría a cabo el próximo mes. Sí - esta vez, le gustara o no, la fecha y el lugar para el evento había sido finalmente establecido.

El tiempo voló y otra semana había pasado, sin nada más que hacer excepto algunas actividades cotidianas mientras ella se preparaba para su compromiso formal. Ella tuvo que aceptar que era realmente el final y que tenía que sacar cualquier pensamiento de otro hombre de su mente que no fuera el de su futuro esposo, pero no podía extinguir la pequeña llama de esperanza de su corazón - la esperanza de que ella pudiera ver a Albert en la Residencia de los Andrew's en Chicago.

Y ella sabía que esta seguramente sería su última oportunidad de reunirse con él antes de que su compromiso se hiciera oficial.

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Finalmente, el día de su viaje a Chicago había llegado.

Sentada junto a su tía en el asiento de atrás del auto que las llevaba a la Mansión de los Andrew's, Candy giro su cabeza lejos de la vista de la ventana y miró sus manos apoyadas en su regazo. El trayecto desde la propiedad de su tía hacia Chicago les había tomado casi todo el día, y el incesante parloteo de su tía la había acompañado prácticamente desde el momento en que habían dejado la colina de Pony esa mañana muy temprano y casi durante todo el viaje en tren. Por suerte, la tía Mary finalmente había parado de hablar una vez que entraron en el interior del auto.

Ella notó cuando el auto empezaba a ir más lento delante de una alta reja de hierro forjado que sin duda los llevaría a la entrada de la Mansión de los Andrew's, soltó un largo suspiro para aliviar la creciente tensión que sentía en su interior. Después del corto trayecto y al llegar a una calle que estaba llena de elegantes y bien cuidados altos cipreses, el conductor maniobró el auto dando camino a la entrada y llevándolo a una parada justo en la entrada principal de un enorme edificio que era aún más impresionante en tamaño y detalles arquitectónicos en comparación con la mansión de Lakewood. Un momento después, la puerta del auto se abrió por el chófer de los Andrew's.

Cuando Candy estaba a punto de salir del vehículo, su tía toco su hombro ligeramente. Candy giró la cabeza hacia un lado para mirar a su tía, quien con su voz autoritaria resonó con fuerza en sus oídos.

"Espero que ahora sepas tu lugar y que te comportaras de manera intachable. La señora Elroy amablemente nos ha invitado a pasar el fin de semana en su mansión de Chicago, a pesar del espectáculo que diste al fugarte en la mansión de Lakewood la última vez. Ciertamente espero que no me decepcionaras esta vez." Su tía dejo de hablar brevemente y le dio una mirada de advertencia antes de añadir:" Yo no creo que quieras avergonzar el nombre de tus padres. Estoy en lo cierto, Candice? "

"Sí, tía." Candy asintió con la cabeza afirmando de manera resignada. "Prometo comportarme adecuadamente esta vez".

Satisfecha con la respuesta, su tía le regalo una sonrisa de agradecimiento. Ambas después se dirigieron hacia la puerta principal que estaba abierta y en el umbral se veía a la Señora Elroy, vestida con un inmaculado largo vestido, quien acababa de cruzar el vestíbulo y se acercaba hacia ellas con pasos rápidos. Al parecer, la señora de la casa les daría personalmente la bienvenida.

"Mary-" La Señora Elroy se acercó a la tía Mary e intercambiaron besos de bienvenida con ella.

"Buenas tardes, señora Elroy"...Candy saludó formalmente, moviendo la cabeza en una respetuosa reverencia.

Después de ver la presentación de modo apropiado, la señora Elroy sonrió agradablemente a Candy y respondió: "Buenas tardes". Ella extendió la mano para acariciar la mano de Candy ligeramente. "Tu debes dirigirte a mí como tía, Candice, ya que somos prácticamente familia. Tú eres mi sobrina después de todo. "

Candy no estaba segura de cómo responder a la solicitud y miro a la tía Mary para que la guiara, pero su tía fingía como si no pudiera ver su mirada suplicante. Con vacilación en su voz, dijo finalmente, "Um... sin duda, tía...".

"Mucho mejor", afirmó la tía Elroy. Entonces, ella dirigió su atención a la tía de Candy, "¿Cómo estás tú, Mary? ¿Cómo estuvo tu viaje? "

"Estoy bien, Elroy. El viaje fue maravilloso. Muchas gracias por habernos invitado", respondió la tía Mary con una sonrisa cortés.

Una carcajada débil salió de la boca de la tía Elroy. "No hay de qué, Mary. Es un placer. Nos encanta tenerlas aquí con nosotros. Esta es la primera vez que Candice visita la mansión - ¿Verdad? "

"De hecho", respondió la tía Mary brevemente antes de dirigir su atención lejos de la tía Elroy para mirar a su rubia sobrina. "Candice - no tienes algo que quieras decirle a Ma-tía Elroy, querida?"

Candy supo de inmediato a lo que su tía Mary se refería. En un gesto contrito, ella bajó la cabeza aun más baja que antes, de cuando saludo la primera vez, y dijo: "Ma - tía Elroy. Por favor, perdóname por mi imprudente comportamiento en Lakewood. Les aseguro que no volverá a suceder. "Ella levantó lentamente la cabeza hacia arriba para enfrentar a la tía Elroy.

La tía Elroy respiro profundamente. "Está bien, Candice. Yo-"

El alto sonido de unas risas y charlas detuvieron la respuesta de la tía Elroy.

A medida que ella escucho las voces, Candy no podía ignorar ese sentimiento que de alguna manera esas voces sonaban muy familiares a sus oídos. Su curiosidad creció y no podía esperar a ser presentada a los propietarios de las voces.

"Perdón, Candice-". Con reprimida irritación, la tía Elroy forzó una sonrisa al salir y se disculpo, tomando un par de pasos hacia la dirección donde las voces se escuchaban dentro de la mansión. La tía Elroy dejó escapar una tos, pero eso no pareció funcionar para atraer la atención de aquellos que hacían ruido mientras seguían adelante con su charla alegremente.

"Um ... hum" La tía Elroy hizo un sonido más fuerte. Esta vez, al parecer tuvo éxito, ya que de repente sus risas se convirtieron en un chillido silencioso antes de que un fuerte sobresalto se oyera...

"Tía Elroy!"

"¡Oh! Nuestros invitados ya están aquí ", comentó otra voz.

La tía Elroy giró sobre su tacón para ver a candy y su tía Mary, quienes aún estaban de pie junto al umbral de la puerta, y les hizo señas para que vinieran hacia donde ella estaba en el vestíbulo. Al mismo tiempo, dos jóvenes se levantaron lentamente de pie hasta ponerse junto a la tía Elroy. "Mary, Candice - les presento a ustedes a mis dos sobrinos", anunció la tía Elroy e hizo un gesto con la mano para señalar a cada una de las personas a la que ella se refería. "Allistair Cornwell y su hermano, Archibald Cornwell."

Un hombre de pelo oscuro con gafas tocando su nariz dio un paso hacia adelante. "¿Cómo está usted, señorita Candice?", Le saludó cortésmente. "Por favor, llámame Stear", agregó en un tono amistoso antes de hacer una pequeña reverencia a su tía. "Señora. White ".

Antes que Candy tuviera la oportunidad de responder, su hermano, que tenía el pelo rubio y liso, comentó: "Así que por fin tenemos el placer de conocer a la famosa, cumpleañera fugitiva. Espero que no estés pensando en escaparte esta vez, señorita Candice. "Le guiñó un ojo a Candy jugando sin problemas antes de decir:" Por cierto, el nombre es Archie ". Entonces se volvió hacia la tía de Candy, sumergiendo su cabeza en una ligera inclinación de cabeza. "¿Cómo está usted, señora White?"

Candy sin duda no esperaba oír algo tan descarado como lo que acababa de oír decir delante de la tía Elroy. Sin embargo, encontró el Comentario bastante divertido y tuvo que reprimir una risita en su garganta al presionar sus labios con fuerza.

"Archibald" La tía Elroy le dio una mirada en modo de desaprobación a Archie. Luego, sin dejar que él dijera algo más, ella pregunto rápidamente: "¿Dónde está Anthony?"

"Aquí estoy", respondió una voz de repente en el momento que un joven rubio, de ojos azules, se abriera paso acercándose a ellos.

Cuando los ojos de Candy vieron a Anthony, ella pensó que estaba viendo la sombra de alguien más. El parecido era asombroso. Sus ojos siguieron al rubio mientras se abría camino hasta detenerse justo al lado de la tía Elroy.

"Discúlpeme tía por el retraso", dijo el joven rubio, besando la mejilla de su tía ligeramente.

"Está bien, Anthony," contestó la tía Elroy y luego volvió la cabeza hacia ella y la tía Mary. "Mary, Candice - aquí está mi otro sobrino, Anthony Brown."

Anthony giró a medio camino hasta estar al frente de ella y de su tía Mary, cuando estuvo cerca de ella le dijo. "Es un placer conocerla, señorita Candice." Sus ojos se encontraron con los suyos en una mirada fija mientras sonreían amistosamente, y luego se volvió hacia su tía, inclinándose ligeramente. " Señora. White ".

No. No es él - él no es Albert. Pensó ella...A pesar de que Anthony y Albert compartían muchos rasgos físicos, similares, tales como el color de sus ojos y cabello, Candy sabía que él y Albert no eran la misma persona. La voz de Albert era más profunda, y él era por lo menos varios centímetros más alto. Además, sus sonrisas eran diferentes - Albert tenía una sonrisa encantadora que fácilmente podía deslumbrarla. Fue entonces cuando ella se dio cuenta de que Albert no estaba entre ellos. ¿Sería posible que Albert fuera el hermano mayor de Anthony, y que por alguna razón específica simplemente el no pudiera estar ahí en ese momento?

"Si tu está buscando a William - él todavía no ha llegado. Hubo un asunto urgente que debía ser resuelto en la oficina principal - pero en cualquier momento llegara, "La tía Elroy de repente le dijo, Sacando a candy de sus pensamientos. La anciana curvó sus labios y aparto una sonrisa de satisfacción.

Candy no encontró la información de la tía Elroy ser particularmente fascinante cuando su mente estaba ocupada por completo con las preguntas de cierto hombre alto y rubio que faltaba. Así que en vez de responder, sin poder reprimir su impaciencia en su voz, pregunto: "¿Cuántos primos tengo, tía? ¿Están todos aquí, hoy en la mansión? "

Una mirada de confusión apareció en el rostro de la tía Elroy. "¿Qué quieres decir con eso, Candice?" La tía Elroy hizo una pausa por un segundo antes de que sus ojos se iluminaran al cruzarse por su mente un pensamiento. "¡Oh! Ya veo. Tal vez, te refieres a Neil? "

"Neil ..." Candy repitió en un susurro. Ella escucho ese nombre antes - ella estaba segura de eso. Albert y Neil - serian la misma persona?...Mientras ella estaba profundamente reflexionando, no se dio cuenta del intercambio de miradas confundidas entre sus primos.

"Neil y su hermana Elisa, lamentablemente tuvieron que regresar a Florida esta mañana y no podrán unirse a nosotros. Pero seguramente los podrás conocer en la fiesta del próximo mes ", explicó la tía Elroy.

Archie riéndose agregó: "Confía en mí - tu no los echaras de menos, señorita White."

Candy dirigió su atención hacia Archie, levantando una ceja. No tenía ni idea de por qué él parecía no gustarle Neil y su hermana.

La tía Elroy voltio su cabeza bruscamente para enfrentar a Archie. "Archibald - es suficiente", replicó ella. La mirada irritada en su rostro se transformó en una sonrisa cuando ella volteo a ver a Candy y a su tía Mary. "Vamos a pasar a la sala para continuar nuestra charla mientras disfrutamos de algunos aperitivos de la tarde?" Después de decir eso, una expresión de preocupación de repente apareció en su rostro "¡Cielos! ¿Cómo pude ser tan desconsiderada? Ustedes dos deben estar cansadas por el largo viaje. Ordenare a Jefferson a que las lleves a su habitación en lugar. "

Agitando su mano en el aire, la tía Mary respondió rápidamente: "No es necesario, Elroy. Estamos perfectamente bien. Nosotras descansamos lo suficiente durante el viaje en el tren. ¿Verdad, Candice? "pregunto la tía Mirándola...

Candy contuvo el impulso de rodar sus ojos a su Tía Mary y se limitó a asentir en silencio como respuesta.

La tía Elroy sonrió con satisfacción, subiendo su mano ligeramente en un gesto elegante. "Bueno, entonces, ¿Vamos?"

Cuando estaban a punto de abandonar el vestíbulo, Anthony bruscamente interrumpió: "¿Preferirías venir con nosotros, señorita Candice?" Regalándole una amable sonrisa sugiriendo: "Podemos darte un rápido recorrido por la mansión."

Candy estaba animada por la oferta, pero sin darle a la pequeña rubia la oportunidad de abrir siquiera la boca, la tía Elroy rápidamente respondió en su nombre, "Anthony - Te agradezco que seas cortés con nuestra invitada, pero tengo un montón de cosas que quiero discutir ahora con Candice. Tal vez, la puedas invitar de nuevo mañana después de tener nuestro almuerzo? "

Al ver el brillo implacable en los ojos oscuros de su tía, Anthony forzó una sonrisa en su cara mientras luchaba por mantener su clara decepción. "Ciertamente, tía. Con su permiso. "Hizo una pequeña reverencia antes de girar hacia la pequeña rubia. "Te veo en un rato, señorita Candice."

Candy asintió con la cabeza, sonriendo a medias. "Por supuesto, Anthony."

Inmediatamente después de eso, Archie y Stear se excusaron también. Candy vio a sus tres primos cuando se iban y sólo pudo sonreírles débilmente cuando ellos se iban. Ella y su tía fueron conducidas luego a una espaciosa habitación en el interior de la mansión que estaba decorada con invaluables artefactos antiguos que habían sido adquiridas alrededor del mundo.

A partir de entonces, el tiempo parecía no moverse para Candy. Había perdido la cuenta de cuánto tiempo había estado atrapada en el interior de la sala con absolutamente ninguna manera de salir esta vez de ella. La situación era totalmente desesperada para ella.

Pinchándose con las yemas de sus dedos los bordes afilados de sus uñas había sido la única fuente de entretenimiento para ella, simplemente para mantenerse despierta. A medida que pasaba el tiempo, sentía que se había vuelto más y más en una tortura para ella, viéndose obligada a escuchar a la tía Elroy y a la tía Mary conversar sin parar, saltando de un tema banal a otro.

Al principio, no era tan terrible, ya que, aunque no quisiera, ella había activamente participado en las conversaciones con ellas, habían discutido los detalles relacionados con el próximo evento. Pero más tarde los temas se habían desviado por completo, y a ella no le importaba en lo absoluto lo que Madame Gertrude llevara a la iglesia el domingo pasado. Lamentó no haber aceptado la invitación de sus primos. Bueno, no es que le hubieran dado una opción.

La verdad era que a ella le encantaría pasar más tiempo y conocer a sus primos y tal vez al mismo tiempo podría aprender más sobre el misterioso Albert Andrew. ¿Quién era él realmente? ¿Era su verdadero nombre, o su nombre real se suponía que era Neil Andrew? No estaba segura, pero sabía con absoluta certeza que tenía que ser un Andrew y posiblemente de linaje directo, ya que sólo un verdadero Andrew podía llevar la insignia de los Andrews. A pesar de que ella pudo conocer a la tía Elroy desde hace mucho tiempo y había interactuado con ella en varias ocasiones, eso no había sido el caso con los demás miembros de su familia.

Había pasado la mayor parte de sus años de adolescencia en Virginia, mientras que la mayoría de los jóvenes de la familia Andrews habían estado asistiendo a un colegio en Londres. La única manera de aprender algo acerca de sus primos o algún otro miembro de la familia había sido a través de la tía Elroy, pero la tía Elroy había mencionado rara vez nada de ellos. Hoy había sido la primera vez que conoció a sus primos. Podía haberlos conocido antes, hace dos semanas, en Lakewood, si ella no se hubiera escapado de su fiesta. Oh bueno. Al menos, por fin los conoció hoy en persona.

Cuando Candy empezó a considerar seriamente pretender desmayarse, sólo para poder escapar de la difícil situación en la que se encontraba, tras un suave golpe la puerta se abrió de repente. Una figura alta, vestida de un color oscuro, traje italiano, caminó a grandes pasos hacia el centro de la habitación.

"William!" Llamó la tía Elroy en voz alta.

Él hizo una rápida reverencia. "Buenas tardes, tía. Mis disculpas por el retraso. No sabía que el tráfico pudiera ser tan malo en... "No pudo terminar su sentencia porque su mirada encontró la de ella, mientras que ella lo miró con perplejidad.

Él tragó seco con nerviosismo. "Señorita White"

Olvidándose por completo del protocolo, ella se puso de pie y se acercó al hombre alto y rubio. "William?.. Tu - tu eres William "dijo ella señalándolo con su dedo tembloroso y frunciendo el ceño ligeramente. La confusión fue gradualmente reemplazada por la indignación mientras la horrible sensación de que había sido engañada, siendo objeto de una broma pesada creció dentro de ella.

"Candice", exclamó la tía Mary con un tono de reproche mientras ella prácticamente se cae de su asiento al ponerse de pie.

La tía Elroy movía su cabeza de un lado a otro, alternando su mirada entre candy y William. "Ustedes dos ya se conocen?", Preguntó la tía Elroy con voz de sorpresa mientras se levantaba lentamente de su asiento.

"Es una larga historia", el hombre rubio simplemente les dijo mientras sus ojos permanecían enfocados en la cara de Candy.

La próxima cosa que el hizo sorprendió a los ocupantes mayores en la habitación, cuando jadearon fuertemente y sus respiraciones se oyeron en la habitación.

Rápidamente, el tomó la mano de Candy, sujetándola firmemente con la suya, y tiró de ella con él hacia la puerta. Ella estaba completamente sorprendida de que no pudiera reaccionar, y sólo cuando sintió el leve tirón en su mano, se dio cuenta de lo que había sucedido. Ella miró a su captor, pero su atención parecía estar en otro lugar.

Sin soltar su agarre de su mano, se giró para enfrentar a las mujeres mayores, y el movimiento hizo que ella diera la vuelta también. "Perdóname, tía, Sra. White" Él se inclinó ligeramente a la tía Elroy y paso su atención hacia la tía Mary, haciendo otra pequeña reverencia. "Me gustaría aprovechar y llevar a Candy a dar un paseo, volveremos antes de la cena. Espero que no interfiera con sus planes. "

Los labios delgados de la tía Elroy se arquearon en una sonrisa. Levantando su mano elegantemente , ella respondió: "Oh, por favor, anda William. La Cena no va a ser servida en al menos dos horas a partir de ahora. El día es tan precioso - seria una pérdida que ustedes dos tan jóvenes permanecieran adentro y no disfrutaran al máximo del día. "Levantando una ceja, la tía Elroy miró a la tía Mary. "¿No le parece, Mary?"

Las mujeres mayores intercambiaron unas rápidas sonrisas. "Absolutamente, Elroy." Dijo la Tía Mary volteando hacia el hombre rubio y le dio su consentimiento también. "Tómate tu tiempo, William. No tienes nada de qué preocuparte. "

Candy estaba a punto de abrir la boca para expresar su objeción, pero cuando sus ojos se encontraron con el brillo severo de su Tía Mary, enviándole una señal de clara advertencia, ella sabía que su destino había sido sellado. Soltando un suspiro de resignación, se mordió el labio inferior para contener su frustración.

"Gracias. Con su permiso. "Albert hizo una pequeña reverencia, y ella se vio obligada a imitarlo en silencio.

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Sin decir nada, él la arrastró por el largo pasillo y varios tramos de escaleras hasta que finalmente estuvieran fuera de la mansión. Cuando ellos salían al porche, ella furiosamente movió su mano, tratando de aflojar su control sobre ella. "Déjame ir", pidió.

En lugar de soltarla, él sólo le regalo una sonrisa sutil. "Lo siento, pero todavía no voy a hacerlo. Está claro que tenemos que hablar en privado. Y sé exactamente el lugar para eso ", le dijo con una resolución en su voz que era evidente, mientras que el mantenía sus pasos.

"¿Qué?" Exclamó ella con ira. "¿A dónde me llevas?"

El solo se limitó a decir: "Vas a ver pronto." Él le sonrió enigmáticamente antes de girar la cabeza hacia el frente y acelerar el ritmo de sus pasos.

Candy le dio un par de miradas furtivas y observó su mirada determinante en su rostro. Quedó claro para ella que él era muy serio en su intención, y no había nada más que pudiera hacer en ese momento pero cumplir. Se movían a lo largo de un sendero estrecho de tierra que serpenteaba a través de un jardín bien cuidado, lleno con flores que florecían de diversos colores y de diferentes especies, al pie de un brillante lago azul como escenario. Desafortunadamente, ella era sacudida y claramente no en estado de ánimo para disfrutar del hermoso paisaje.

Mientras se acercaban hacia el lago, justo en frente de ellos, ella pudo ver un muelle que se adentraba en el amplio lago que parecía correr todo el camino hacia el horizonte... Él los llevó a grandes pasos hasta llegar al muelle. Sólo el sonido de las suelas de sus zapatos golpeando contra el muelle de madera se podía escuchar mientras caminaban a lo largo del muelle.

En el lugar que fue aproximadamente a medio camino entre el final del muelle, el lentamente empezó a detener sus pasos antes de pararse por completo. "Por favor, espera aquí", le dijo mientras miraba por encima del hombro y seguía dando pasos al frente, dejándola sola. Entonces, para su absoluta sorpresa, el saltó desde el borde derecho del muelle, desapareciendo de su vista.

"Albert!"

Candy corrió hacia el extremo derecho del muelle en pánico, su corazón golpeando fuertemente contra su pecho. Ella miró hacia abajo hasta encontrar una pequeña plataforma de madera que flotaba en el agua, pero sin encontrar rastro de él. Arrodillándose y estirando la parte superior de su cuerpo hacia adelante, ella buscó su figura sólo para encontrar Albert de pie, con la espalda apoyada cómodamente contra el poste derecho de la parte inferior. Ella lo miro con cierta molestia por haberle provocado un ataque de ansiedad innecesaria en su interior. Él le dijo que saltara, pero ella se negó abiertamente a seguirlo en ese momento.

Sin ni siquiera darle una advertencia de cortesía, él la tomó por la cintura y la llevó hacia un pequeño bote de remos que estaba atado en la pequeña área de embarque... "Albert - será mejor que me bajes. ¡Ahora mismo! ", Exigió ella gritando furiosamente mientras luchaba frenéticamente por librarse de sus brazos.

Descartando su amenaza, él sólo le advirtió ligeramente: "Si no quieres que los dos nos caigamos en el agua, te sugiero que dejes de moverte."

Candy dejo de moverse al instante y volteo su cabeza lejos de Albert para ver el bote que estaba a un paso de ellos. Él la bajó y la ayudó a mantenerse en pie. Con su otro pie montado en el muelle, se subió cuidadosamente a la cubierta del bote, haciendo que el bote se moviera hacia ellos. Sin decir palabra, él la convenció para subir al bote y la ayudó a sentarse en el banco cerca de la popa. Ella se movió hasta el tablón de madera estrecha para encontrar una posición cómoda, alisando su vestido hacia abajo a lo largo de sus piernas.

Por el momento, Albert centró su atención en el ajuste de su atuendo al hacerlo más apropiado a la actividad que se disponía a realizar. Se quitó la chaqueta y la corbata de seda, colocándolas en el muelle flotante de madera. Después de que él desamarrara el bote soltando la cuerda que había sido firmemente anudado en su puesto, se acomodó en el asiento frente a ella. El bote se movía lentamente arrastrado por la corriente. Una vez que se subió las mangas de la camisa hasta los codos, tomó los dos remos de la cubierta, aferrándose a ellos por las asas, y asegurándolos en los lados de la embarcación. El dejo a que el bote se moviera a propósito a la deriva y a tan solo unos metros del muelle antes de comenzar a remar.

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Una tranquila atmósfera rodeo el bote mientras atravesaba las tranquilas aguas deslizándose lentamente por el lago. El tranquilo lago brillaba bajo el sol de la tarde. El cielo estaba azul especialmente ese día con escasos mechones finos de nubes. El aleteo de una bandada de pájaros volando bajo y el graznido de las aves acuáticas jugueteando en el agua se podía oír intermitentemente haciéndose eco a través del lago.

A pesar del escenario de paz que la rodeaba, Candy sintió que su paciencia se había reducido poco a poco debido al hecho de que no había habido ninguna señal que indicara que Albert tomara la iniciativa de abrir la boca para decir cualquier cosa, incluso cuando era él quien había dicho que necesitan hablar con urgencia.

"Pensé que habías dicho una caminata- esto evidentemente no es una caminata," su voz sarcástica interrumpió el silencio entre ellos.

Reprimiendo una sonrisa, él cambió su atención de navegar el bote y le dijo: "Tengo que tomar todas las precauciones. Quiero asegurarme de que puedo hablar sin interrupciones. "Sus ojos brillaban con sinceridad centrado en ella. "Por favor, perdóname, si mi trato hacia ti anteriormente ha sido rudo".

Su casta disculpa no fue suficiente para calmarla mientras todavía era consumida por la exasperación. Y estaba claro que a ella no le gustaba que él le diera vuelta al problema aun más - sólo quería llegar al fondo de todo en ese instante. "Me mentiste, Sir William Andrew," ella lo acusó sin rodeos, sacudiendo sus palabras anteriormente de arrepentimiento, sus ojos redondos verdes brillando con fuerza.

"Porque te dije que íbamos a caminar", preguntó, fingiendo que no tenía idea de lo que ella hablaba.

Creciendo más irritada por su actitud aparentemente indiferente, ella sacudió la cabeza con vehemencia y le espetó: "¡No!" Le lanzó una mirada acusadora. "Tú me mentiste y pretendiste ser otra persona."

El se encogió de hombros negando su acusación con una suave sonrisa. "No lo hice", él simplemente no estaba de acuerdo con su afirmación.

Sus ojos se abrieron con indignación al oír su cortante negativa. "Pero tú me dijiste que tu nombre era Albert." Ella gruño ligeramente en una manera no digna de una señorita. "Albert y William - No sé cómo no puedes ver la diferencia. ¿Sabes cuál es tu verdadero nombre? "Preguntó ella en un tono burlón.

El no podía contener que otra carcajada se le escapara de su boca. "Albert es mi segundo nombre", le dijo simplemente, y añadió: "Y yo te di mi insignia también - debiste saber mi apellido en ese momento."

Candy reprimió el impulso de gritarle con frustración. "Eres increíble. Como si darme una pista del nombre de tu familia pudiera decirme nada. Sin tu verdadero nombre en primer lugar, ¿cómo iba yo a saber tu verdadera identidad? ", alegó ella. Entonces, un inquietante pensamiento apareció en su mente, sus ojos verdes brillaban revelando resentimiento. "Tú sabías desde el principio, ¿no? ¿Acaso fuiste enviado por la tía Elroy a perseguirme? "

"¡Ah! Estás muy equivocada, Candice ", moviendo la cabeza con calma, le dijo. "En primer lugar, yo estaba ahí en el bosque Por mi propia voluntad. Y en segundo lugar, cuando nos conocimos, yo no tenía idea de quién eras. Y por último, sólo me entere de tu verdadera identidad mucho más tarde, una vez que estábamos en el jardín".

"Y ni siquiera te molestaste en revelarte a mí en ese momento", murmuró en voz baja con una mezcla de disgusto y contrariedad en su tono.

Él oyó lo que ella dijo y dejo de remar instantáneamente. Regalándole una triste sonrisa, dijo con voz clara: "Tienes razón - no lo hice. Te pido disculpas si pensaste que te he estado engañando. "Hizo una pausa brevemente antes de añadir:" Pero yo tengo mi propia justificación por no hacerlo. "

Dejó de hablar y esperó a que ella dijera algo, pero su boca permanecía firmemente cerrada. Después de un breve momento de silencio, el finalmente continuó: "Desde que supe ese día que era tu cumpleaños, no quería arruinártelo, sobre todo después de lo que me dijiste sobre ser engañada por tu tía. Yo no quería empeorar las cosas para ti, al revelar mi verdadera identidad como tu Prometido. No estaba seguro de cómo reaccionarías, así que decidí no tomar ningún riesgo y sólo esperaba hasta que otra oportunidad se presentara". Hizo una pausa y respiró. "Espero que entiendas mi razonamiento ahora." Mantuvo sus ojos tiernamente fijos en ella.

Cuando él terminó de hablar, su ira se había disuelto en una mera frustración, pero no hacía él, si no hacia ella misma. El cambio drástico en sus emociones que se desencadenó por su explicación la desconcertó. Ella giró la cabeza hacia un lado bruscamente para evitar verlo directamente. Reconoció lo que él había dicho era la verdad y no podía encontrar una razón válida que pudiera utilizar para argumentar su punto.

Una parte específica de su conversación en el jardín en Lakewood, en la que ella había ridiculizado casualmente a su 'Prometido' delante de él, vinieron a su mente. Por la forma en que se había comportado en ese momento, pero sin duda no le había dado ningún indicio de que ella apreciaba mucho a su prometido. Ella realmente no podía culparlo ahora por guardar silencio acerca de su identidad, especialmente la parte sobre que él era su Prometido. Un sentimiento de absoluto remordimiento comenzó a florecer en su corazón. Ella probablemente había reaccionado exageradamente temprano, actuando como una niña inmadura y sólo podía esperar que él no pensara lo mismo de ella.

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Un silencio apacible reinó entre ellos, únicamente el sonido de la salpicaduras de los remos golpeando la superficie del agua se escuchaba. Mientras continuaba remando el bote, él la observó en silencio y se dio cuenta de lo encantadora que apareció hoy con su vestido color crema y con sus cabellos rubios rizados en cascada libremente sueltos que caían en su espalda.

Tenía los ojos fijos en su perfil sin parpadear, cuando de repente, una ráfaga de viento sopló e hizo que los mechones dorados de su cabello bailaran libremente en el aire, cubriendo parcialmente su rostro. La imagen de belleza que fue producida lo dejó sin aliento, y no podía apartar sus ojos de ella. La imagen poco a poco puso su mente a deambular lejos, en un territorio completamente diferente.

Al darse cuenta de la dirección en que su imaginación lo había llevado, rápidamente logro detener sus desenfrenados pensamientos y trajo su atención de nuevo a su actual tarea de remar el bote. Fue en ese entonces que se acordó de que ellos aún tenían que discutir algo importante. Con ese pensamiento en su mente, decidió dedicarse a hablar con ella nuevamente, Cambiando a otro tema en el que por fin podía divulgar su intención, otro que no era el de despejar su confusión.

"Así que... Srta. White ", comenzó cuando Candy volteo la cabeza hacia atrás para mirarlo. "He decidido anular nuestro compromiso."

Ella lo miró fijamente durante unos segundos antes de fingir una sonrisa para disimular su agitada mente. "Es Candy, no señorita White," Lo corrigió rápidamente y luego le dijo, con una mirada satisfecha en su rostro, "Me alegro de que lo veas a mi manera, Sir William." A pesar del aire de indiferencia que ella proyectada, en realidad estaba muy desconcertada. Ya sea que ella quería admitirlo o no, ella estaba completamente decepcionada por la decisión.

Él arqueó una ceja ante la manera formal en que ella se había referido a él. "Tú no estás en lo más mínimo interesada en saber por qué lo he hecho?", Preguntó.

Ella se encogió de hombros. "¿Por qué? No importa, ¿verdad? Un matrimonio arreglado es tan ridículo y tan pasado de moda ", dijo ella con un dejo de repugnancia en su voz.

Él se rió entre dientes ligeramente. "Bueno, estoy de acuerdo contigo en ese sentido." Cesó su risita y dijo: "Pero tengo otra razón".

Ella lo miró dudosa. "Otra razón? ¿Debería preocuparme? ", Preguntó ella, cruzando los brazos sobre su pecho mientras luchaba por reprimir la consternación que sentía se mostrara en su rostro. Lo último que quería escuchar en ese momento era que le digiera que él estaba enamorado de otra persona.

Haciendo caso omiso de su sarcástico comentario, le dijo: "Desde el primer momento, decidí que sólo me casare con una mujer de mi propia elección."

Ella no estaba segura si estar contenta con lo que acababa de saber de él. Exhalando un suspiro, ella descruzó sus brazos. "Ya veo..." Sus ojos desviaron su mirada. "Parece que compartimos una filosofía similar. Eso es bueno - No hace falta explicar nada ahora "Se obligó a volver su atención de nuevo en él, dándole una pequeña sonrisa, le dijo:" Ha sido un placer conocerte, pero tengo que decirte que estaremos yendo por caminos separados muy pronto y"-

Un torrente de risas le impidió continuar hablando, y ella le lanzó una mirada inquisitiva, preguntándose si había dicho algo gracioso.

Inmediatamente él le dijo: "Yo no lo creo, Candice. Me temo que no será tan fácil para ti deshacerte de mí. "Sus claros ojos azules la miraban intensamente. "Por otro lado, creo que vamos a vernos más a menudo y muy pronto." La determinación era evidente en su voz y su rostro.

"¿Eh? Pero no acabas de decir que... "Su comentario la hacía sentir completamente perdida.

Él sonrió tranquilizándola. "No te preocupes - Siempre mantengo mi palabra. Voy a hacer el anuncio correspondiente a la cancelación de nuestro compromiso en cuanto estemos de vuelta en la mansión ", explicó a ella con voz firme. Cuando vio que todavía tenía toda su atención, continuó, "Pero también quiero decirte que tengo toda la intención de cortejarte y de hacer que te enamorares perdidamente de mí. Y cuando llegue el momento, yo mismo te propondré y en ese entonces no podrás rechazarme". Tenía la cabeza inclinada en un ángulo, mientras una sonrisa tenue se materializaba en sus labios.

La manera despreocupada que había asumido para entregar su mensaje casi le hizo perder el significado del mismo. A medida que su cerebro pudo procesar sus palabras, sintió como su pulso se aceleraba, su cara se puso rojo escarlata. No podía creer que hubiera dicho realmente eso tan fácilmente. Sintiéndose insegura de qué hacer, ella llevó sus ojos apresuradamente a centrarse en él. "Alb-Wil-..." balbuceo, diciendo incoherencias.

Él se rió entre dientes, mirándola frunciendo el ceño. "Puedes llamarme Albert, Candy. De hecho, me gusta más que William ", sugirió a la ligera.

Su boca se abrió un poco antes de que ella rápidamente la cerrara con fuerza. Luego giró la cabeza hacia un lado, evitando el contacto visual directo con él. Era difícil para ella determinar si él realmente quería decir lo que había dicho o no. Y en ese momento, no estaba muy dispuesta a poner más esfuerzo para ahondar más en él. Pero no podía negar el hecho de que ella estaba muy afectada por sus palabras. De inmediato se advirtió que no tenía sentido dejarse llevar sólo por lo que el hombre había dicho. No había absolutamente ninguna base verdadera para que ella le creyera- todavía no sabía nada de él. Al final, decidió que el solo se había burlado de ella.

Distraídamente, bajó la mano cerca de la superficie del agua y la mojó un poco. La sensación del agua fría en las puntas de sus dedos la sobresaltó un poco. Sus labios se torcieron en una sonrisa traviesa cuando una idea se formo en su mente. De repente, ella llevó su mano fuera del agua, sosteniendo un poco del líquido en su palma. Luego, con un repentino giro de gran alcance de su brazo, las gotas de agua volaron a la derecha en la cara de Albert.

"Hey!" dijo él en voz alta, Albert se estremeció cuando un poquito de agua fría golpeó la cálida piel de su rostro. Miró hacia ella solo para verla sentada tranquilamente en su asiento con una sonrisa inocente en su cara, sus manos cruzadas descansando en su regazo.

Sus ojos vieron el rápido movimiento de su mano mientras él las bajaba en el agua, pero ya era demasiado tarde para esquivar el ataque. El líquido frío chocó contra su cara en un duro impacto. "Albert", exclamó ella y le dio una mirada exagerada de enojo mientras que él sólo se echo a reír.

La cara de Candy, y una parte de su cabello estaban ahora mojados. Ella lo observó en silencio desde su asiento, y parecía que aún estaba demasiado absorto en su risa como para poder prestar atención a ella. Ella sonrió internamente al pensar que ahora sería la oportunidad perfecta para vengarse. Rápidamente, ella roció otra cucharada de agua en él, lo que le hizo detener su risa en un instante. Sus ojos azules se encontraron con sus ojos verdes en una competencia evidente. A continuación, al mismo tiempo, ellos se voltearon bruscamente hacia el lago y sumergieron sus manos en el agua.

Lo que siguió entre ellos fue un combate intenso de agua. Utilizando sus manos, ellos corrían hacia fuera-salpicando el uno al otro con tanta agua como podían sacar del lago. Sus movimientos frenéticos causaron que el bote se meciera turbulentamente en el agua. Unos momentos más tarde, una vez que ambos estaban empapados en su mayoría, jadeando sin aliento, el finalmente llamó a una tregua para detener la batalla. Si no lo hubieran hecho, probablemente continuarían y podrían terminar volteando el bote debido a la fuerte agitación.

Ya estaban completamente empapados. Sus cabellos mojados estaban aplastados en sus caras con el agua que goteaba bajo sus mechones. Sus ropas estaban empapadas, y el material del mismo se aferraba con fuerza a su piel. Afortunadamente, el día era inusualmente caliente, y el sol brillaba con fuerza trasmitiéndoles a ellos su calidez mientras una brisa tibia soplaba suavemente.

Cuando sus miradas se cruzaron, vieron cómo cada uno de ellos pareciera que se hubiese sumergido en el lago, haciendo que estallaran en carcajadas, sus risas resonaban tan fuertes al otro lado del lago. Poco a poco, los ataques de risa disminuyeron hasta que se desvaneció, dejando solo sonrisas en sus satisfechos rostros. Sus ojos se encontraron en una mirada profunda y sus sonrisas se disolvieron lentamente de sus rostros cuando sus miradas crecían con intensidad. Entonces, como si estuvieran llevados por una gravedad desconocida, se inclinaron más cerca y más cerca el uno hacia el otro.

Cuando Candy finalmente volvió en sí, sólo había unos pocos centímetros que separaban sus rostros. Al darse cuenta de que las puntas de sus narices apenas se tocaban, ella se sacudió en reflejo hacia atrás. Pero antes de que pudiera retirarse por completo, la mano de Albert rápidamente se movió hasta sostenerla por su nuca, impidiéndole alejarse.

Nerviosa como estaba, ella quiso mirarlo a los ojos. El segundo en que sus ojos se encontraron con sus electrizantes azules, cualquiera palabra que ella hubiera querido articular desapareció de su mente.

"Eres hermosa cuando sonríes, Candy", murmuró con voz ronca mientras pasaba la palma de su mano contra la piel húmeda de su mejilla hasta bajar a la parte inferior de su mandíbula, su pulgar acariciando suavemente la delicada piel a través de su labio inferior, sus ojos centrándose en sus labios.

Su suave tracción causó que su corazón dejara de latir y su respiración de cesar momentáneamente en el momento en que le pareció olvidarse de cómo respirar por la nariz. Todos los pensamientos coherentes abandonaron su ser por completo cuando sus suaves labios rozaron los de ella, y lentamente sus ojos se cerraban a su propio acuerdo.

El tomo sus labios con los suyos acariciándolos suavemente en un movimiento rítmico, aumentando lentamente la presión que aplicaba en los labios de ella. El beso provocó una oleada de sensaciones deliciosas en ella recorriendo su interior mientras sus manos se agarraban firmemente a la tela húmeda de las mangas de su camisa apoyándose de una manera aparentemente desesperada mientras un débil gemido estaba siendo emitido por su garganta. A regañadientes, el redujo el ritmo, presionando varios besos fugaces contra sus labios, antes de retirarse un poco de ella, jadeando fuertemente. Ella seguía con sus ojos cerrados mientras la neblina en su mente poco a poco empezaba a disiparse, su corazón latía salvajemente dentro de su pecho, su respiración era irregular.

Albert se apoyó suavemente en la sien de ella. "Parece que está de acuerdo con nuestro noviazgo," dijo él con voz ronca.

Sus párpados se abrieron a medio camino cuando ella lo miró tímidamente por debajo de sus pestañas. "No era broma..." ella pronunció en un suave susurro con un toque de incredulidad en su voz.

El de repente se apartó de ella en un movimiento abrupto, sacándola de su trance por un momento, el respiró hondo varias veces antes de que finalmente digiera: "Déjame decirte que tu está muy equivocada si crees que voy a dejar que una hermosa mujer que comparte mi pasión y mi creencia irse así como así. He estado buscando a alguien como tú todo este tiempo, y resulta ser que he sido prometido una desde que era joven. "Ella permaneció en silencio mientras él dejó escapar una risa melancólica antes de continuar:" Si yo hubiera sabido eso, yo nunca me hubiera saltado ninguna de nuestras reuniones". Llevó sus ojos para encontrarse con los de ella en una mirada profunda. "¿Y sabes que nuestro compromiso fue planeado originalmente para ser formalizado cuando cumplieras los dieciocho años?"

"Dieciocho", preguntó ella con incertidumbre en su voz mientras a su cerebro venían viejas memorias.

Él asintió con la cabeza afirmando. "Se suponía que nosotros debíamos estar formalmente comprometidos en aquel entonces. Pero de alguna manera fui capaz de convencer a mi tía que deberíamos esperar hasta que tú tuvieras veintiún años. "

Dieciocho? Eso fue hace tres años, y apenas se había graduado de la escuela de secundaria. Candy no podía imaginar lo que hubiera pasado si ella hubiera conocido a Albert antes o después de eso. Ahora que lo pensaba mejor, recordó un par de veces en los que ella y su Prometido William debían reunirse en un ambiente más informal, y en cada una de las ocasiones, la tía Elroy tuvo que pedir disculpas en nombre de su sobrino porque repentinamente él no estaba disponible. Estaba a punto de hacer una broma para responderle cuando vio su rostro inclinarse hacia ella.

En fracción de segundos, él le robó un rápido beso de sus labios.

El breve roce de sus labios hizo que sus ojos verdes se abrieran de asombro, haciendo que sus mejillas se teñirán de color rosado. "¿Tu acabas?" Movió sus dedos para tocar sus labios

"¿Qué?", Preguntó, mirándola inocentemente.

Su despreocupación la sacaba de quicio. ¿Cómo podía actuar como si nada hubiera pasado entre ellos? Por lo menos, deberían hablar antes... ¿Antes de qué? Antes de compartir nuevamente otro beso apasionado? Ella no podía creer que había pensado en eso. Ahora, el suave color en sus mejillas había cambiado a uno rojo escarlata.

"¿Te refieres al beso?", Cuestionó Albert en un tono casual, tomándola por sorpresa.

Candy se recuperó de su estupor sacando rápidamente de su mente algunos pensamientos impuros. Dándose de cuenta de la sonrisa satisfecha en su cara, ella definitivamente no quería darle ninguna pista de que estaba contenta de ser la receptora de sus besos. "¿Tu que crees?" Murmuró.

"Yo no recuerdo que te quejaras cuando nos besamos anteriormente ", se limitó a señalar, dejando escapar una risita.

Candy se quedo boca abierta ya que no podía negar su reclamación. Una vez más, se encontró con la lengua trabada, incapaz de responderle. Mientras pensaba en qué hacer a continuación, por el rabillo de su ojo, vio como el agua rodaba suavemente contra el costado del bote, y de inmediato supo lo que podía ahora hacer. Llevó su mano hacia abajo, directo hacia el agua.

Pero cuando lanzó su mano en el aire, él la agarró por la muñeca. "No más", le advirtió en voz baja. Sus ojos fijos en los de ella.

De repente la atrajo hacia él, eso la hizo perder el equilibrio. El impacto lo tiró de espaldas sobre la cubierta de proa mientras ella caía encima de él, su marco suave presionando contra el de él. Al darse cuenta de la posición íntima en que estaban, con sus cuerpos envueltos en sus ropas mojadas que empujan el uno contra el otro, ella inmediatamente intentó alejarse de él, pero fue en vano ya que él se aferró con fuerza a ella. Viendo que era una causa perdida intentar dominar su fuerza física que era claramente muy por encima de la de ella, ella sólo lo bombardeo con palabras.

Al mismo tiempo, en su mente, Albert se maldijo a sí mismo por tomar la decisión de anular el compromiso. Ahora, él tenía que esperar más tiempo, pero ¿por cuánto tiempo? Disipando los pensamientos desagradables de su mente, él trajo su atención de nuevo al hermoso ángel que descansa en la parte superior de él.

La protesta de ella murió en su lengua al instante que su cuerpo se quedó quieto.

Él acunó su cabeza suavemente con ambas manos y la guió a bajar más cerca de él. Luego proclamó para sí mismo que su noviazgo comenzó en ese instante antes de que sus labios encontraran los de ella comenzando otra ronda de deliciosos besos. "No es una aventura de primavera, dulce Candy ", murmuró él contra sus labios suaves, avalando que éste era sólo el comienzo para ellos.

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Mientras tanto, a cierta distancia, en tierra firme, Los ojos de dos mujeres se esforzaban por centrarse en un pequeño bote de remos que estaba flotando en el gran lago.

"Parece que lo hicimos bien esta vez, Elroy", comentó la tía Mary.

La comisura de los labios de la tía Elroy se alzo en una débil sonrisa. "No podría estar más de acuerdo contigo, Mary. Los dos eran demasiado tercos".

"Incluso el destino necesita de nuestra ayuda", añadió la tía Mary, sin mover los ojos del objeto que se movía en el medio del lago.

La tía Elroy miró a su amiga. " Pero el crédito adecuado debería ir a George ", confesó. "Fue su propuesta de utilizar la mofeta. Yo nunca pensaría en hacer nada con esa sucia criatura, si no fuera por él. "Una mueca cruzó su rostro durante una fracción de segundo. "Debo decir que fue una idea ingeniosa".

Las dos mujeres mayores se miraron y se echaron a reír.

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Un poco más tarde, tras arrastrar sus formas bañadas en la mansión y mientras ignoraban esporádicos audibles jadeos y miradas atónitas de todos a su alrededor, Candy y Albert se apresuraron a cambiarse y prepararse para la cena. Fiel a su palabra, Albert hizo el anuncio sobre la anulación de su compromiso en el comedor, justo cuando la cena estaba a punto de ser servida.

Antes de que la tía Elroy y la Tía Mary pudieran expresar sus opiniones sobre la noticia, albert se apresuró a añadir que un noviazgo formal entre ellos dos comenzaría inmediatamente. Un momento de absoluto silencio se produjo. Después de pasar unos segundos, la tía Elroy expulsando una tos discreta procedió a dar su voto de aprobación. Pronto se escucharon sonrisas de felicitaciones que surgieron en los rostros de los ocupantes a través de la larga mesa, y el ambiente rígido fue desplazado rápidamente por la jubilosa charla y alegría. Con eso, Albert y Candy se convirtieron en una pareja oficialmente.

Era bien entrada la noche, cuando Albert caminaba a Candy hasta la puerta de su habitación.

"Candy - ¿podrías devolverme mi insignia", le preguntó. Extendiéndole su mano hacia arriba.

Ella inclinó la cabeza hacia un lado ya que no estaba segura de lo que él le estaba pidiendo.

El debió haberlo notado en su mirada y en su rostro porque se apresuró a añadir: "¿Te acuerdas de lo que te había dicho esa tarde en Lakewood? Yo-"

"¿Qué me darías un regalo más apropiado la próxima vez que volvamos a vernos..." ella terminó la frase por él, recitando sus palabras las cuales se habían quedado grabadas en su mente desde que lo había oído la noche de su cumpleaños.

Él se echó a reír en medio de su respuesta. "Veo que no lo has olvidado." Hizo una pausa y metió su mano dentro de su bolsillo. "No es un anillo de compromiso -. Pero éstos deben ser un buen comienzo" Él sacó su mano cerrada y lentamente desplegó sus dedos para revelar cinco piezas de dulces de vivos colores hechos de fino cristal de Murano. "Feliz cumpleaños atrasado, dulce Candy." Sus ojos azules la miraron con cariño, y con una sonrisa suave que adornaba sus labios.

Ella bajó los ojos para mirar hacia su mano. Cuando sus ojos se posaron en los dulces de cristal de colores, las comisuras de sus labios se estiraron de lado en una amplia sonrisa. Con una ceja ligeramente levantada, ella pronunció, "Caramelos?"

Sí - Albert era verdaderamente un hombre que se mantenía fiel a sus palabras, pero también podía ser muy caprichoso. Cuando le preguntó por qué le había dado caramelos de cristal, el se encogió de hombros con una sonrisa ante su pregunta y luego le dijo que cuando él había estado buscando un regalo para ella 'dulce candy' destellaba persistentemente dentro de su mente y antes de darse cuenta, había procurado los artículos de la colección de su colega.

El hombre no podía dejar de impresionarla y seguía demostrándole la sinceridad de sus intenciones. En realidad, sin embargo, probablemente no tenía necesidad de poner mucho esfuerzo para cortejarla - porque él ya había capturado su corazón desde el momento en que ella había mirado directo en un par de sonrientes ojos azules mientras se sentaba en la parte superior de un viejo árbol de roble. Era sólo cuestión de tiempo antes de que ella se enamorara perdidamente de él, y no tardó mucho en absoluto para llegar a esa etapa.

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Era una tarde cálida del día sábado cuando Candy se encontró de pie junto a un particular árbol de roble en en el bosque. Temprano, Albert la había invitado a dar una vuelta rápida en el bosque antes de dirigirse a cenar en un restaurante, y a ella le había gustado espontáneamente la idea. Habían caminado durante unos minutos hasta que se excusó para ir a ver a Pouppe. Ella rápidamente se ofreció a ir con él, pero él se negó en dejar que lo acompañara, argumentando que no quería arruinar sus zapatos y su vestido. Ella, muy a su pesar, estuvo de acuerdo.

Apenas dejó que sus ojos escudriñaran su entorno familiar, ella soltó un suspiro feliz. Habían pasado tres meses desde que se había cruzado con una mofeta después de haber huido de su prometido sólo para caer, sin saberlo, justo en sus brazos, por así decirlo. Ella soltó una risita suave de lo absurdo de su primera reunión. Si ambos no se hubiesen escapado de la fiesta - su propia fiesta de compromiso - que pudieron haber tenido en una circunstancia muy diferente. Resulta ser que Albert también había estado completamente en la oscuridad, así como al respecto de su supuesta fiesta de compromiso y que él había descubierto justo después de que la fiesta había comenzado.

Al parecer, el había sido tan ingrato como ella lo había sido con respecto a su llamado arreglo matrimonial el cual había sido el producto de un acuerdo entre sus padres y él había expresado con vehemencia su oposición a la idea, prometiendo disolver el compromiso. La única razón por la que Albert no había roto el compromiso era porque quería reunirse con su prometida antes de hacer cualquier anuncio público y convencerla de que el compromiso entre ellos había sido un terrible error.

Sin embargo, el no había contado con la posibilidad de que pudiera enamorarse de su novia, incluso justo desde el primer encuentro. Por desgracia, eso en realidad le había sucedido. Tal vez, sus padres habían tenido una visión del futuro cuando habían hecho el pacto para unir a su hijo e hija en un matrimonio arreglado. O tal vez estaba destinado a ser - era su destino.

Ella salió de su ensoñación cuando sintió algo presionando contra su pierna. Mirando hacia abajo, Candy vio a Pouppe sobre sus patas traseras a su lado. Al instante sintió un déjà vu. Una sonrisa se formó en sus labios. "Hola, Pouppe. ¿Dónde está tu guapo propietario? "Sus ojos cambiaron automáticamente al ver el pequeño objeto dentro de las garras de Pouppe el cual sujetaba. "¿Qué tienes ahí contigo?" Ella se sentó en cuclillas y alcanzó la mano para coger el objeto de Pouppe. Fue una cajita negra de joyería. Pensó que esta debía ser una de las bromas de Albert, así que ella abrió la caja con cuidado.

Un ruidoso jadeo era el único sonido que pudo producir, con los ojos llenos de lágrimas. "Albert ..." susurró sin aliento mientras contemplaba el anillo de diamante en el interior de la caja, mientras que la otra mano subió a taparle la boca, las lágrimas goteando por su barbilla.

Albert salió de su escondite que estaba detrás de uno de los árboles y se acercó a ella rápidamente, de rodillas delante de ella. Sin moverse de su lugar, levantó lentamente la cabeza para mirarla. Él movió la mano que estaba en su cara y utilizó sus dedos para quitar las gotas de lágrimas de su rostro. Sus ojos azules mirando a los suyos en una mirada profunda llena de amor, él tomó la cajita de la joyería con cautela de su mano. "Por favor - me dejas ..."

Rodeado de naturaleza en aquel bosque en Lakewood, justo en frente del viejo roble, con las dos rodillas en el suelo, Albert propuso a Candy. "Candice White - me darías la mayor alegría de ser mi esposa?"

Y así como él lo había predicho, cuando habían estado en un bote de remos en Chicago, ella no lo pudo rechazar. Incapaz de articular una respuesta, ella se arrojó en sus brazos totalmente llena de emoción, derribando a los dos en el suelo, antes de que finalmente ellos se perdieran en besos apasionados para celebrar el nuevo paso en su relación. Aproximadamente tres meses después de que su cumpleaños hubiera pasado, él cumplió con su otra promesa - que el pediría su mano por sí mismo.

Inicialmente, Albert y Candy habían querido esperar hasta el año siguiente para su boda, en concreto la elección de la fecha era en primavera el siete de mayo, el mismo día de su cumpleaños y el aniversario de su primera reunión. Pero como su obligación de trabajo exigía más y más de su tiempo con la posibilidad de salir en un viaje de negocios de por lo menos seis meses, habían decidido de común acuerdo avanzar su fecha de la boda por unos meses. Por último, en el frío mes de diciembre, en el interior de la mansión de Lakewood, en presencia de sus seres queridos y muchos otros, William Albert Andrew y Candice White se unieron en santo matrimonio, prometiendo devoción eterna el uno con el otro. Y bajo el fuerte aplauso de las manos, sellaron su promesa en un dulce beso.

A pesar de que su historia podría haber sido un romance que se había iniciado a partir de una aventura de primavera, el amor que nació de ahí fue eterno. Después de la boda, La feliz pareja zarpo en un viaje alrededor del mundo para comenzar un nuevo capítulo en su nueva vida como pareja casada.

Y con eso, su historia continúa...

El Final

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Mis especiales Agradecimientos: Gaby- RKW85- Mayraexitosa- Lila -Olimpia- -KattieAndrew-Luna-ara- Wendy-lis g-gabyselanor-Ana burchs- Gelsie-Laila -amy riverasosa - lizbethzitha.