Disclaimer: Los personajes son propiedad de Stephenie Meyer y la historia pertenece a la gran She Isn't Here, yo sólo traduzco.

Aviso: La siguiente historia es rated M, tiene contenido sexual, violencia y mal lenguaje.

Hola! Muchísimas gracias por todo el apoyo! Les agradezco de todo corazón sus comentarios y el que hayan seguido la historia capítulo a capítulo, ya nos estamos despidiendo de Ménage, sólo nos queda el epílogo y 5 outtakes más y esto se acaba, gracias también por agregar la historia a sus alertas y favoritos. Nos leemos abajo...


Ménage

Capítulo 38 – Vibras Navideñas

Mierda. ¿Por qué me pasa esto a mí? ¡Me refiero a realmente! ¿Qué demonios?

Bella se estremeció. Llevaba una de las camisetas de Edward y unos boxers, pero eso era todo. Había estado caminando dormida. Una vez más. Era principios de diciembre, y afuera estaba helando. De alguna manera se las había arreglado para salir de la casa sin molestar a nadie. Los árboles la rodeaban, y estaba oscuro. La luna estaba a la vista. Trató de sacudirse la espeluznante sensación que estaba recibiendo. Era lógico que estuviera asustada, y por si fuera poco estaba desorientada. ¿Dónde estaba exactamente? No importaba a donde volteara, todo lo que encontraba era oscuridad.

Bella no sabía a qué distancia había llegado esta vez. Ella sólo sabía que estaba en el bosque y que sus pies estaban sobra la tierra fría y dura.

Es mejor darse prisa. Mantenerme en movimiento. O podría quedarme aquí como una idiota.

Bella caminó en la dirección opuesta de donde ella se encontraba, suponiendo que era la dirección por la que había venido. Esperaba que los muchachos no estuvieran preocupados. Todavía podrían estar dormidos, aunque conociéndolos no les tomaría mucho tiempo despertarse y descubrir su desaparición. Ella se debatía entre el deseo de que ellos estuvieran descansando y entre esperar a que la rescataran. Ellos eran mejores encontrándola que ella encontrándolos a ellos.

Había una clara sensación de invierno en el aire. Bella sintió una punzada de emoción ante eso, y se distrajo lo suficiente como para calmar su ansiedad. Pensó en cosas agradables. Como la navidad. La navidad estaba apenas a unas semanas de distancia. Esta era la primera navidad que estaba deseando desde que ella era una niña pequeña. Iba a disfrutar de las vacaciones con la gente que amaba a partir de ahora. Acción de Gracias ya había pasado, y fue genial. Esme y Jasper se habían pasado todo el día cocinando, y Bella los había ayudado un poco. Había sido un buen respiro después de las tumultuosas semanas que habían tenido. Todos se divirtieron.

Bella salió de sus recuerdos cuando pisó una rama.

-¡Ay!- Saltó sobre su otro pie, sosteniendo su pie herido en la mano. Debo usar pantuflas en la cama, y ya que estamos una chaqueta de invierno. Al menos esta vez no estoy desnuda.

No valía la pena reprenderse a sí misma de nuevo. Cada vez que hacía esto, se sentía como una gran idiota, pero sabía que no era su culpa. Era sólo un hábito molesto que ella no podía controlar.

Bella miró al frente, incapaz de distinguir algo en la oscuridad. Tal vez también debería fijar una linterna a mi mano.

Siguió caminando, yendo poco a poco, para evitar mayores lesiones. Ella parpadeó con cansancio, dispuesta a darse por vencida. Probablemente había estado yendo en la dirección equivocada todo el tiempo. Nunca llegaría a casa.

Justo cuando pensaba que estaba condenada al fracaso, una luz se encendió en la distancia por delante de ella. Bella sonrió. ¡Casa! Alguien había encendido la luz exterior. No estaba tan lejos, tampoco. Gracias a Dios.

Bella apresuró el paso. A medida que se acercaba, pudo distinguir tres figuras bajo la luz.

-¡Bella!- Edward llamó. Jasper y Emmett estaban parados cerca. Ninguno de ellos la había visto todavía. Ella estaba demasiado lejos.

-¡Bella!- Jasper se estaba volviendo loco, ella podía notarlo.

Bella caminó más rápido, temblando tanto que le costaba hablar. Pero lo intentó. –¡A-a-aquí!- Su grito fue débil, pero Jasper, Emmett y Edward giraron su cabeza en su dirección. Ella estaba casi fuera del bosque, pero aun así no podían verla. Estaba tan oscuro y los árboles estaban bloqueando su vista.

-Bella…- Jasper se lanzó al ataque junto con Edward y Emmett.

El alivio barrió sobre ellos cuando ella finalmente salió.

-Gracias a Dios…- Murmuró Edward, envolviendo una manta grande alrededor de Bella y abrazándola con fuerza. –Estábamos muy preocupados.-

-Lo siento.- Los dientes de Bella castañeaban.

-Vamos adentro.- Emmett dijo.

Edward la cargó, corriendo a la casa. Entró en la habitación y la metió bajo las sábanas en un tiempo récord. Ellos la calentaron rápidamente, manteniéndose cerca y frotándole la espalda y los brazos.

-¿Qué estabas haciendo ahí fuera?- Edward preguntó. –Pensé que el sonambulismo había terminado.-

-Yo también.- Bella admitió. –No sé por qué sucedió otra vez. Sólo me desperté en el bosque, confundida. Lo siento por preocuparlos.-

-No lo sientas, cariño. Tú no has hecho nada malo.- Emmett dijo.

Edward frunció el ceño. –Me olvidé de poner campanas en la puerta. Fui perezoso con eso.-

Bella abrazó más la manta. –¿Cuándo se dieron cuenta de que me había ido?-

-Unos cinco minutos antes de que regresaras.- Edward respondió. Había estado frenético cuando no pudo encontrarla. Se había despertado extrañando a Bella. Él había asumido que ella estaba en el baño o en la cocina, pero entonces vio entreabierta la puerta de la entrada. Fue por sus hermanos y salieron. Se asustaron de pensar en Bella por ahí afuera sola con el reloj marcando las dos de la mañana.

Y con Laurent todavía suelto. Inclusos si supuestamente estaba en México.

-¿Hasta dónde has llegado?- Preguntó Jasper. No estaba seguro de si sería capaz de volver a dormir ahora. Tenía la tentación de vigilar a Bella para que no ocurriera de nuevo lo mismo. Él casi tuvo un ataque al corazón cuando Edward le dijo que ella se había ido.

-Bastante lejos. Tardé una eternidad en volver.- Bella trató de reírse de ello, pero ella era la única riendo.

-Vamos a ser más cautelosos.- Jasper dijo, sonando más severo de lo que pretendía. Él se suavizó, agarrando un mechón de su cabello entre sus dedos. –Sabes cómo asustar a un hombre.-

-No fue mi intención.-

-Lo sé, cariño. ¿Estás cansada?-

Bella se encogió de hombros. –Supongo.- Ella estaba completamente despierta, en realidad.

-Está bien. Vamos a echarle un vistazo a tus pies.- Jasper agarró la parte superior de la sábana como si quisiera quitársela.

-¿Mis pies?- Bella apartó la mirada, fingiendo que no sabía de lo que estaba hablando.

-Sí. Vamos, sé que deben estar sucios y probablemente heridos. Como la última vez, ¿recuerdas? Déjame limpiarte, y luego podemos volver a dormir.-

¿Limpiarme? ¿Cómo a un bebé? Por favor. A él realmente le gusta mimarme demasiado a veces.

-¿No estás cansado? Has tenido un día largo.- Bella les recordó, lo que no les complació. –No van a hacer nada si no duermen lo suficiente. No se preocupen por mis estúpidos pies. Yo puedo limpiarlos.-

Jasper y Edward la miraron fijamente con expresiones duras. No, ella no se estaba saliendo con la suya esta vez. Sabía cuándo rendirse.

Bella suspiró. –Bien.- Apartó la manta y dejó al descubierto sus pies. Estaban verdaderamente sucios, y la rama había hecho un pequeño e insignificante corte. Pero Bella estaba acostumbrada a que ellos exageraran sobre cada pequeña cosa, sobre todo recientemente. Estaba esperando sus reacciones.

-¡Bella!-

-Cariño, tienes que tener más cuidado.-

-¿Te duele? ¿Debo llamar a papá?-

Edward fue a buscar un balde con agua tibia y un par de toallas, además de su kit de primeros auxilios.

-No me duele.- Bella insistió. Lo único que se veía era un poco de sangre. Edward puso su pie derecho sobre su regazo, y Jasper tomó el otro. Estaban tan concentrados en lo que estaban haciendo que Bella tuvo que contener la risa. Ella llamó la atención de Emmett, intercambiando sonrisas furtivas. Él sabía lo que ella pensaba. Él entendía, a pesar de que estaba tan preocupado por ella como sus hermanos lo estaban. Ella estaba agradecida de que por lo menos uno de ellos no perdiera la cabeza por un rasguño.

Emmett se sentó a su lado en la cama. Él la movió para que ella estuviera sobre él, su cabello cubriendo su amplio pecho. Él masajeó sus sienes, introduciéndola al sueño. Eso y la atención a sus pies le hacían sentirse absolutamente relajada.

-Eso se siente bien.- Ella susurró, sin saber que flotaba a la inconsciencia.

.

La mañana del sábado llegó con rapidez. Edward se despertó con Bella envuelta firmemente en sus brazos.

Había algo excitante acerca de observarla dormir. Su inocencia realmente se mostraba cuando sus ojos se cerraban y ella estaba libre de cualquier preocupación en el mundo. Ella estaba a salvo en el Recinto Cullen, en su capullo.

Hermosa.

Edward miró el reloj. Eran las siete y media. No tenían nada que hacer ese día, ya que era sábado. No había clases. Habían debatido volver a la escuela después de las vacaciones de Acción de Gracias. Bella dijo que era una buena idea, porque entonces estarían cerca las vacaciones de Año Nuevo. Y si ellos se esperaban hasta enero para regresar, significaría haber faltado desde octubre, y eso era mucho, ¿no?

Sí, lo era. Así que a regañadientes volvieron al trabajo, a pesar de todas sus quejas. Esme incluso se ofreció a que Bella se quedara con ella durante el día, y podría ir a su trabajo con ella. Bella estaba un poco indecisa. Odiaba entrometerse, pero Esme le hizo saber que ella era más que bienvenida. Así que, durante el último par de semanas, Bella había estado pasando más tiempo con su suegra (como Bella se refería a ella en su cabeza desde que era tan buena como una suegra o incluso una madre para ella). Eso estaba funcionando. Bella estaba sanando rápidamente, y también Emmett, para el caso. La vida estaba volviendo a su curso. Todavía quedaban partes difíciles por venir, pero por ahora estaban simplemente felices de estar fuera de la zona de peligro. Estaban juntos y seguros.

Edward enterró su nariz en el cuello de Bella, tomando una larga bocanada de su olor. Estaba muy emocionado de que fuera sábado.

Y él no tenía ninguna intención de desperdiciar el fin de semana.

Emmett se movió después, abriendo sus ojos marrones a la luz del día. Bostezó, estirando su gran cuerpo y buscando distraídamente a Bella en la gran cama. Él parpadeó para alejar el sueño y se acercó, inclinándose sobre el cuerpo de Jasper para tocar a Bella.

-Hombre,- él suspiró, -necesitamos llegar a un nuevo arreglo para dormir.-

La cara de Jasper se frunció. Él gimió, forzado a salir de su profundo sueño. Él estaba tumbado sobre su estómago, y se incorporó, estirándose. Emmett se retiró rápidamente, fingiendo que él no lo acababa de despertar.

-Ugh…¿qué hora es?- Jasper se frotó los ojos. Emmett se rió por lo bajo, notando que su pelo estaba pegado a su cara en varias direcciones.

-Siete y media.- Edward respondió.

-¿Por qué me despiertas, cabrón?- Jasper miró a Emmett, acusándolo.

-Fue un accidente, amigo.- Emmett le susurró, consciente de que Bella todavía estaba dormida. Había tenido una noche muy larga, y él quería que descansara. Al menos eso es lo que se dijo. –Yo sólo quería estar cerca de ella.- Bueno, tal vez estaba siendo egoísta. ¿Sería tan malo si la despertaba?

-Bien podrías haber esperado hasta las nueve o algo así.-

-No.-

-Te voy a dar un puñetazo en la cara en un minuto.-

-Tan sólo inténtalo, pequeño. Alguien tan flaco como tú no podría herir a un hombre como yo. Soy demasiado varonil para tus insignificantes puños.-

-¿Podrían callarse ustedes dos?- Edward los reprendió. Bella estaba empezando a moverse, desplazando su cuerpo contra el suyo. Oh bien. Demasiado tarde, pensó. El trasero de Bella se frotó contra su ingle, causando que se pusiera duro al instante. Ella todavía estaba medio-dormida, y sin darse cuenta de lo que estaba haciendo. Sin embargo Edward no podía resistirse a ella. Él recogió su cabello con su mano y lo colocó sobre su cabeza. Salpicando lentamente suaves besos por su hombro y cuello. Bella frunció el ceño, saliendo lentamente en la conciencia. Un gemido escapó de sus labios cuando Edward chupó su cuello. Ella parpadeó varias veces, abriendo los ojos para encontrar a Jasper y a Emmett mirándola ansiosamente.

Edward deslizó sus manos debajo de su camiseta, levantándola unos centímetros exponiendo su espalda. Él la rodeó, buscando a tientas sus pechos. Sintió que sus pezones se endurecían bajo su toque, dejando que su otra mano viajara a su cadera y hacia abajo, hacia abajo, hasta que llegó a sus boxers. Metió su mano, acariciando sus pliegues ya húmedos.

-Edward…- Bella gimió.

Edward acarició su pezón con el pulgar una vez más antes de voltearla de un tirón sobre su espalda y tomar de rehén sus labios. Él le quitó la camiseta en un instante, atacando sus tensos pezones con los dientes y la lengua. Bella arqueó la espalda, sintiéndose muy, muy bien y con ganas de más.

Pero Edward sabía dónde lo necesitaba; sabía dónde él la deseaba. Lamió su camino hacia abajo por su pecho y torso, evitando cuidadosamente la reciente cicatriz que adornaba su vientre. Cuando llegó a su destino, Edward miró a Bella, dándole un guiño descarado. Él vio claramente la lujuria en sus ojos castaños. Los labios le temblaban, sus mejillas estaban encendidas. Edward mantuvo los ojos fijos en los de ella mientras bajaba la cabeza hasta su centro. Pasó la lengua por su raja, saboreando sus jugos. Ella cerró los puños con fuerza.

Edward comenzó su asalto, con avidez haciéndole el amor a Bella con su boca. Se había medio olvidado que Emmett y Jasper estaban observando, mirones deseosos. Pero sólo iban a jugar a los mirones durante un corto tiempo. Ellos también querían probar. Jasper se movió hacia el otro lado de la cama mientras Emmett se desplazaba hacia Bella.

Bella tenía los ojos cerrados. Su mente era un caos de pensamientos confusos. Lo único que podía hacer era sentir lo que los hombres que amaba le estaban haciendo.

-Oh Dios, Edward…no te detengas.-

Edward tenía sus labios firmemente contra el coño de Bella y su lengua enterrada en su interior. Emmett torturaba sus pechos con su boca y manos, amaba sentir el peso de sus pechos en sus manos. Ella era suave y flexible, y él disfrutaba de sus reacciones.

Jasper succionaba en su cuello, dejando un rastro de chupetones a su paso. Bella estaba segura de que todos los nervios de su cuerpo estaban en alerta. Era demasiado. Ella casi tuvo que gritar para que se detuvieran porque era demasiado bueno, demasiado placer, y ella iba a desmayarse si le daban mucho más. Pero no había manera en el infierno de que ella los detuviera. Ella quería más y más.

-Ah…Edward, te amo. Por favor, no te detengas.- Ella gritó, la lengua de Edward entrando y saliendo de ella en largas embestidas. Él era un amante de la precisión, y se aseguró de probar cada centímetro de su cuerpo como le fue posible.

-Más…-

Edward gruño en respuesta, su tosco bello facial haciéndole cosquillas en el interior de los muslos. Ella sabía que sus muslos quedarían raspados como resultado. Bella gimió, Emmett rápidamente capturó el sonido en un beso. Jasper atacó su cuello con más fuerza mientras Bella subía su camino hacia el orgasmo. Edward metió y sacó su lengua más rápido. Bella apretó las sábanas en sus puños, su liberación apoderándose de ella.

Edward pasó sus labios a lo largo de sus muslos mientras ella se recuperaba. Sus amantes continuaron acariciando y besando su cuerpo mientras ella estaba allí, saciada y aturdida. Bella sentía que su cuerpo se había convertido en gelatina. No pudo moverse durante un par de minutos.

-Buenos días.- Edward la miró, sonando terriblemente presumido. Él se arrastró hacia arriba y le dio un largo beso, dejando que se probara a sí misma en su lengua.

Bella lanzó una de sus piernas alrededor de su cintura, atrapándolo. –Buenos días en realidad.-

-¿Te ha gustado despertar así?- Emmett preguntó, deslizando su mano por debajo de ella y ahuecando su trasero.

Bella se rió, encantada con toda la atención que estaba recibiendo. –Mm-hmm. Me están consintiendo hoy.- Ella notó que su voz estaba un poco ronca. Teniendo en cuenta el por qué, sin embargo, no le importaba. No, en absoluto.

-Nuestro objetivo es consentirte todos los días.- Jasper le dijo, mordisqueando su cuello.

Bella gimió, sintiendo la polla erecta de Edward empujando en su centro y Jasper a su lado. Emmett era el único que mantenía fuera de su alcance, lo que Bella no iba a tolerar. Alargó la mano y se apoderó de su gran polla, sorprendiéndolo.

-Creo que es mi turno para cuidar de mis hombres.- Ella se mordió el labio, emocionada cuando todos reaccionaron.

-Chica mala.- Emmett gruñó.

-Oh cariño, no tienes que hacer nada.- Edward dijo, aunque era más que obvio lo mucho que quería que ella se encargara de su no tan pequeño problema. Él se movió, la cabeza de su polla cerca de su entrada. Lo quería dentro de ella tan desesperadamente. Había pasado demasiado tiempo. Todos ansiaban ese tipo de cercanía otra vez, y Bella sabía que no tendría que esperar mucho más tiempo. Demonios, ¿por qué esperar tan siquiera? Estaba curada, de vuelta a la normalidad, o lo normal después de un disparo. Eso no iba a hacerle daño, eso era seguro. Ella iba a follarlos hasta que no pudieran ponerse de pie. Quería un verdadero destrozo. Había estado caliente por ellos durante semanas. Tal vez no era la gran cosa, pero ella estaba desesperada por volver a su intimidad anterior.

-Pero quiero hacer que te corras.- Ella pasó su pie de arriba hacia abajo por la pierna de Edward, hasta llegar a su trasero. Él dejó caer la cabeza sobre su hombro.

-Si no tienes cuidado, me voy a hundir dentro de ti tan duro y tan rápido que no serás capaz de respirar.- Le advirtió.

Bella abrió las piernas un poco más por reflejo, dando la bienvenida a la intrusión. Ella acarició la polla de Emmett con más insistencia.

-Estás caliente, ¿verdad?- Emmett ronroneó.

Bella tiró de él en respuesta.

Él dejó escapar una audible maldición. –Lo estás pidiendo.-

Sí, ella lo estaba pidiendo.

-¿Nos deseas?- Jasper preguntó, su cálido aliento acariciando su oído. Él tomó su lóbulo en su boca, perfectamente consciente de que la estaba volviendo loca.

Bella asintió con la cabeza, su autocontrol deslizándose. Todavía no. Ella quería tener el control esta vez, hacerlos suplicar. Ella quería dominarlos.

El miembro palpitante de Emmett latía en su mano, y Jasper prácticamente estaba dejando su marca en su cadera. Edward deslizó la cabeza de su polla en sus labios. Estaban tan cerca…

-Esperen.- Bella se maldijo por detenerlos. Edward estaba a punto de entrar en ella y Emmett estaba caliente e hinchado en su mano, pero era su turno.

-¿Estás bien?- Edward preguntó, con miedo de haber cruzado la línea.

-Estoy perfecta.- Bella sonrió y Edward se relajó. –Pero quiero levantarme.-

Edward frunció el ceño, decepcionado, pero no obstante se quitó de encima. Jasper y Emmett también estaban un poco desconcertados por el brusco cambio. Se estaban divirtiendo, ¿no?

Bella se puso de rodillas cuando Edward le hizo espacio. Él pensó que todos ellos simplemente podrían quedarse en la cama por el resto de la mañana.

-Está bien, amor, no tenemos que hacer nada.- Edward le dijo, acariciando su trasero cariñosamente y haciéndole saber que no esperaban nada. Todo lo que ellos querían hacer era darle placer.

Bella sonrió, reuniendo todo su coraje para hacer lo que ella pretendía. En lugar de levantarse, Bella sorprendió a Edward empujándolo hacia atrás sobre la cama. Él la miró con los ojos muy abiertos, su excitación regresando con toda su fuerza. Antes de que él pudiera hacer algo, ella se puso a horcajadas sobre él, sentándose sobre sus muslos.

-Ahora te tengo.-

La mandíbula de Edward se cayó. –Bella, ¿q-qué…?- Él la miraba con asombro mientras ella se acomodaba bien en él, rozando sus rizos contra su polla.

-Te deseo.- Ella dijo.

-Pero…no es…no estás…¿te duele?- Edward tenía un millón de preguntas, pero él estaba demasiado excitado para conseguir que alguna saliera de su boca.

¿No es demasiado pronto?

¿Te duele?

¿Estás segura?

¡Por favor, por el amor de Dios, fóllame!

-Me siento muy bien.- Bella le aseguró. –Te quiero dentro de mí.- Sin embargo ella vio la preocupación de Edward. –De verdad, estoy bien. Si es demasiado nos detendremos, te lo prometo.-

Edward asintió con la cabeza, respirando con dificultad por la anticipación y la emoción.

-Eso es tan putamente caliente.- Dijo Emmett, completamente encendido por su audacia.

Jasper estuvo de acuerdo. Se preguntaba si todos tendrían su turno, pero supuso que no lo harían. Bella todavía no estaba en buena condición física.

Eso no significaba que no podían participar, sin embargo.

Bella estaba pensando en lo mismo. No tenía ninguna intención de dejar de lado a sus muchachos. Se alineó a sí misma con Edward, casi no creyendo que finalmente estaban a punto de hacer el amor de nuevo. Parecía una eternidad…

Edward y Bella se quedaron sin aliento al mismo tiempo que ella se empaló sobre él. Él la llenó perfectamente, como un guante. Él de ninguna manera era pequeño, y ella sintió placer-dolor de estar acoplada con él de nuevo.

Edward agarró sus caderas, empujando hacia arriba mientras ella se mecía de arriba hacia abajo lentamente, probándose a sí misma. Era gracioso. Por mucho que ella había soñado con hacer el amor, con estar con ellos de nuevo, de alguna manera había olvidado exactamente lo increíble que se sentía. Se olvidó de lo perfecto que era estar unida con los hombres que amaba. No era sólo físico. Con ellos se trataba de algo más que una liberación, incluso era algo más que expresar su amor el uno al otro. Se trataba de la unión de sus almas, se trataba de ellos siendo uno de la única manera que podría ser. Ningún otro hombre podría hacer que se sintiera así, y ella estaba feliz por eso. Ella no quería a nadie más. Así era como se sentía para Bella. Ella sentía que sus almas bailaban entre sí, lo cual era algo para ella, porque ella no era de sentimientos blandos.

Sus ojos se encontraron mientras Bella lo montaba. Él llevó su cara hacia abajo para poder besarla, encontrando sus movimientos con impaciencia. Se desconcertó al ver que él estaba poniendo más empeño que ella. De hecho, ella estaba teniendo problemas para mantener los movimientos.

¿Es demasiado para ella? ¿No lo está disfrutando?

Edward la detuvo, separando sus labios de los de ella. –Bella, ¿estás bien?-

Bella se sonrojó, avergonzada. Tenía que confesar que estaba perdiendo la energía que tomó para dominarlo. No quería que se detuviera, pero necesitaba ayuda. Ella estaba débil…

-Lo siento.- Ella dijo, inclinando un poco la cabeza. –¿Puedes…puedes hacerlo? No creo que esté lista.-

-Por supuesto, amor.- Edward suavemente la hizo rodar sobre su espalda, colocándose sobre ella. La tomó con suavidad esta vez, entrando en ella con rapidez en largas embestidas. El pecho de Edward se frotó contra los pechos de Bella, aumentando su placer.

-¿Se siente bien, amor?- Él le preguntó entre dientes, embistiéndola con cuidado, empujes exactos.

Bella apenas lo oyó, tan perdida como estaba con él dentro de ella. –S-sí. Más rápido, Edward, por favor más rápido. Puedo tomarlo. Te deseo.-

Él obedeció, sabiendo lo difícil que sería detenerse una vez que se pusiera en marcha, pero él no se lo iba a negar. Edward se retiró para otra embestida, entrando más rápido y más duro en el apretado calor de Bella. Bella clavó los dedos en su espalda. Él estaba empapado de sudor. Ella movió las manos hacia abajo, agarrando sus nalgas.

-Bella…oh.- Él fue más rápido, conduciendo a Bella rápidamente a su liberación y llevándolo con ella. Él quería durar más tiempo, pero fue un esfuerzo inútil. Tan pronto como ella empezó a correrse, él también lo hizo, gritando su nombre ruidosamente y presionando su cuerpo tan cerca de ella como le era físicamente posible.

Edward se derrumbó encima de ella, y Bella le dio la bienvenida al peso. Había estado extrañando eso. Ambos jadeaban, disfrutando de su orgasmo.

-Eso fue jodidamente caliente.- Emmett comentó desde un lado de la cama.

Edward y Bella se estremecieron. Se habían olvidado de que Emmett y Jasper estaban todavía en la habitación disfrutando del espectáculo. Edward reflexionó brevemente en lo extraño que era que a ellos les gustara mirarse entre sí haciendo el amor con Bella. No había celos o disgusto. Pero sin duda había lujuria. Podía verlo claramente en sus ojos, y si miraba hacia abajo, en sus boxers. No estaba seguro de si Bella estaba lista para más. Puede que tuvieran que ir más lento.

Edward se separó de Bella a regañadientes, acostándose sobre su espalda y jalando a Bella hacia su pecho.

-Fue fantástico.- Él dijo, besando su cabello.

Bella no podía estar más de acuerdo. –Realmente me están mimando hoy. Dos orgasmos y ni siquiera son las ocho.-

Ella miró a los otros dos hombres en la habitación. Ellos la miraban anhelantes. Jasper estaba tratando de pensar en otras cosas, pero ella estaba justo enfrente de él, desnuda y sonrojada por su orgasmo.

Bella les hizo un gesto para que se acercaran, preguntándose por qué estaban siendo tan tímidos, especialmente Jasper. Por lo general él saltaba sobre ella.

-Nena, estás tan jodidamente sexy.- Emmett gruñó, tomando uno de sus pechos en su mano y la besó, deslizando su lengua dentro de su boca.

El teléfono sonó, asustándolos. Emmett lo ignoró, demasiado ocupado con una desnuda Bella. Jasper se les unió, pasando sus manos de arriba hacia abajo por las piernas de Bella, incapaz de resistir la tentación.

Edward gruñó, nada feliz por la interrupción. Se resignó al hecho de que él iba a tener que responder, ya que sus hermanos estaban decididos a tener también su tiempo con Bella. Y tenía razón. Tan pronto como se bajó de la cama, Jasper tomó su lugar.

Edward cogió el teléfono, esperando que no fuera importante.

Era su madre.

-Hola Edward.-

-Hola mamá.- Sonó tan alegre como pudo. No era que no le gustara hablar con su mamá, sólo que era un momento incómodo. Él todavía estaba sin ropa, después de todo, y acababa de experimentar uno de los más jodidamente fantásticos orgasmos de su vida. Su madre no era alguien con quien quisiera charlar en ese estado.

-Entonces, ¿qué pasa?- Él preguntó, rezando por que fuera breve.

-Realmente estaba esperando hablar con Bella.-

Bella actualmente se encontraba debajo del descomunal cuerpo de Emmett. Él y Jasper ahora estaban desnudos, y por lo que parecía, Bella estaba lista para las rondas dos y tres.

-Uh, no es realmente un buen momento, mamá.- Edward dijo.

-Oh, ¿Bella no está allí?-

-Ella está ocupada.-

Hubo un largo silencio en el teléfono, y luego:

-Edward, ¿Bella debería estar teniendo sexo en su condición? No creo que sea una buena idea poner cualquier presión sobre ella. Deberían hablarlo con tu padre.-

¡Mierda! ¿Qué era, psíquica?

La cara de Edward quemaba. Él no quería que su madre supiera que estaba teniendo sexo. Ugh.

-¡Mamá!-

-Edward, no hay nada de qué avergonzarse. Soy tu madre, sé perfectamente que mis hijos tienen una vida sexual activa. Sólo quiero asegurarme de que Bella no sea herida por la urgencia de ustedes tres. Ella es una chica pequeña, y es frágil. Tienen que ser cuidadosos. Sé que tienen necesidades, pero hay que ponerla a ella en primer lugar.-

Oh Dios. Ahora ella estaba mencionando sus necesidades. Este era el infierno. Tenía que serlo. Se alegró de que estuvieran teniendo esta conversación en el teléfono y no en persona. Eso hubiera sido diez veces peor.

Edward caminó a la sala, lo suficientemente lejos para que ella no fuera capaz de escuchar el alboroto procedente del dormitorio.

Él respiró hondo, deseando no haber contestado el teléfono.

-Mamá, no la estamos obligando o algo. Y ella no es tan frágil. Ella es fuerte. Confía en mí.- Se sonrojó aún más con sus propias palabras. –Quiero decir, ella está sanando muy bien, y ella conoce sus propios límites. Y, por cierto, nosotros siempre la ponemos primero. No somos los únicos con necesidades.-

¿Por qué yo, Dios? ¿Por qué yo?

Esme suspiró. –Sé que los cuatro deben de tener necesidades, pero hay que practicar la paciencia.-

-Mamá, somos hombres adultos. Sabemos cómo ser pacientes. Hemos sido pacientes durante toda nuestra vida. ¿Podemos por favor dejar de discutir esto? Me inquieta que incluso estés pensando en nuestra vida sexual.-

-Sólo estoy siendo consciente. Soy madre, me preocupa todo de mis hijos. Mientras ella esté bien con eso y ustedes no estén siendo desconsiderados, entonces eso está bien.-

-Mamá…-

-Lo siento, lo siento.- Esme reprimió una sonrisa. –No he llamado para hablar de sus actividades de habitación. Realmente, me preguntaba si a Bella le gustaría ir de compras navideñas conmigo mañana.-

Las cejas de Edward se levantaron. –¿Las compras de Navidad?- Oh sí. Era sólo en dos semanas. –No lo sé. Podemos llevarla.-

-Bueno, ¿le vas a preguntar?-

No. –Por supuesto.-

Esme se rió. –No te preocupes, Edward. Sólo será por unas horas.-

Unas horas demasiado largas.

-Como sea. Le preguntaré.-

-Bien. Dile que me llame más tarde.-

-Lo haré.-

Muy bien, admitió que estaba siendo irracional, pero no podía evitarlo. Él estaba deseando pasar el fin de semana con ella, y no había ninguna razón por la que ellos no pudieran llevarla de compras. Ellos ya habían comprado casi todos sus regalos, pero ella no lo había hecho. Esperaba que ella no quisiera ir con su mamá. Era egoísta, lo admitió, pero él prefería pasar la mañana en la cama. Desnudo y cálido.

Sin embargo tenía la sensación de que no iría a su manera.

.

Esme recogió a Bella muy temprano en la mañana del domingo. Ella había estado encantada cuando Bella llamó y le dijo que si iría. Esme sabía que sus hijos estaban en contra de la idea.

Bella había pasado la mayor parte de la noche del sábado convenciéndolos de que era buena idea. Ellos lucharon por un tiempo, pero al final no pudieron ganarle a Bella y a su madre.

-No quiero hacer compras para ustedes y que estén ahí alrededor.- Ella explicó.

-No vamos a estar alrededor.- Emmett prometió. –Vamos. Nosotros te llevaremos, o podemos ir contigo y con mamá. ¿Por favor?-

-No.-

-Amor, no tienes que comprar nada para nosotros.- Edward dijo. –No esperamos que lo hagas. Sólo tenerte con nosotros es un regalo.-

Bella no estaba pensando en eso. –Edward, esta es la primera Navidad que he estado esperando desde que tenía ocho años. Nunca he comprado un regalo para alguien que me importe. Es sólo por unas horas. Van a sobrevivir durante ese tiempo.-

-Eso es lo que piensas.- Emmett murmuró.

-Sólo llámanos cuando estés ahí.- Insistió Jasper. –Y cuando estés de camino a casa.-

-¿Por qué?-

-Porque quiero saber que estás a salvo y saber dónde estás.- A este punto, Bella ni siquiera tenía que preguntar. Elle debería haber sabido lo que él iba a decir, pero de algún modo ella no siempre esperaba eso.

-Me verás cuando llegue a casa.- Ella dijo. –No voy a llamar a menos que sea importante. Joder, ni siquiera está tan lejos.-

Ellos hicieron un mohín, claramente infelices.

-Son un montón de bebés grandes. ¿Lo sabían?-

-Sí, guapos y sexys bebés.- Emmett sonrió.

-Emmett, ew.- Bella se rió.

Jasper la abrazó, decidiendo dar marcha atrás. –Está bien, sólo cuídate, y si pasa algo, llámanos. Estaremos allí en un segundo.-

Bella asintió. Estaba segura de que nunca dejarían de preocuparse por ella.

.

-¿Soy yo o esta canción es un poco espeluznante?-

-¿Cómo así?-

-¡Ella está coqueteando con Santa! Ella es una caza fortunas. Sólo estoy diciendo.- Bella dijo.

Esme se rió. La idea llegó a la cabeza de Bella mientras estaba sentada en el coche con Esme escuchando "Santa Baby". Todas las estaciones de radio pasaban música de fiesta. Bella tenía que admitir que estaba emocionada, e incluso la mala música no le molestaba.

-Nunca lo pensé de esa manera. Supongo que es un poco mala.- Esme respondió. –No es una de las favoritas, pero ahora tiene un nuevo significado.-

-¿Qué pasa con "Bebé, hace frío afuera"?-

-Bien, me gusta esa canción. No vas a arruinar esa única para mí, ¿verdad?- Esme le dio a Bella una falsa mirada severa.

-No si esa te gusta mucho.- Bella sonrió.

-Está bien, tú ganas. ¿Qué hay de malo con esa?- Esme preguntó.

-Es la canción de violación en Navidad.- Bella dijo sin rodeos.

-¿Qué?-

-Ya sabes, "Dime, ¿qué hay en esta bebida?" Como él no la deja salir. ¿Qué clase de caballero no le presta a una dama su abrigo y le llama un taxi? Quiero decir, si es que afuera hace frío y ella quiere irse, entonces eso sería lo correcto. En su lugar él pone algo en su bebida y empieza a cantarle a ella.-

-Nunca voy a escuchar esa canción de la misma manera otra vez. Gracias, Bella.- Esme apagó la radio, ya que había entrado en el aparcamiento del centro comercial lleno de gente.

Bella miró a su alrededor con asombro. A ella nunca le gustaron los centros comerciales, y desde luego no iba seguido a ellos. Era extraño para ella, aunque no estaba muy lejos de donde vivían. A decir verdad, estaba nerviosa por estar rodeada de tanta gente. No iban a estar con un grupo de chicas y chicos adolescentes o niños. No sabía por qué, pero la idea la hacía sentir claustrofóbica y fuera de lugar. Ella no era una de ellos.

-Bella, ¿estás lista?- Esme tenía las llaves en la mano y un pie fuera del coche.

Bella empujó su preocupación a la parte de atrás de su mente. –Sí, vamos. Gracias por traerme contigo, Esme.-

-Es un placer, cielo.- Esme pasó un brazo alrededor de los hombros de Bella. –Ahora, ¿qué compramos primero?-

El centro comercial estaba lleno, justo como se esperaba. Ella tenía una especie de esperanza de que estuvieran yendo a un lugar menos público. Esme lo sabía todo de las tiendas, sin embargo, lo que lo hizo más fácil. Bella estaba perdida cuando se trataba de comprar regalos. No tenía ni idea de qué regalar.

Vamos a ver, a Emmett le encanta reír.

A Edward le encanta la música.

A Jasper le encanta la historia.

No debería ser tan difícil. No debería tenía que ser la palabra clave. Bella había estado avergonzada de pedir dinero, pero con mucho gusto Edward le dio un fajo gordo de billetes. Él le dijo que no gastara mucho dinero en ellos porque "tú eres todo lo que necesitamos." De hecho, él le dijo que se comprara algo, o varias cosas. Ella no tenía planes para eso. No, ella iba a conseguir por lo que venía y se irían.

Emmett era el más fácil para comprar. Tardó sólo unos minutos para encontrar el regalo perfecto. Edward fue difícil. Él ya tenía una extensa colección de música y más que suficientes libros. Y Jasper fue el más difícil. ¿Qué le compras a un aficionado a la historia?

Tomó tres horas y media para que ella y Esme tuvieran todo. Bella estaba feliz con sus compras. Esperaba que a los muchachos les gustara todo.

-¿Te estás divirtiendo?- Esme preguntó.

¿Diversión? Eh. –Sí. ¿Podríamos buscar algo para beber? Tengo sed.- Bella no quería dejar ver que estaba incómoda. Fue mejor de lo que pensó que sería, pero ella todavía quería irse.

Esme estuvo de acuerdo, dirigiéndose a un puesto cercano. –¿Refresco, agua?- Le preguntó a Bella.

-Sólo agua.- Bella hojeó una de las revistas, colocándola de nuevo apresuradamente cuando se dio cuenta de que había mujeres desnudas en ella.

Oops.

Por suerte, Esme no se dio cuenta. Ella estaba demasiado ocupada comprando las bebidas.

Bella estuvo a punto de unirse a ella cuando el periódico local le llamó la atención.

Doctor Muerte Acusado de Asesinato y Violación en Forks, Preparado para ser Juzgado.

Bella palideció. Una foto de su padre estaba en la portada, y él era el titular principal. No era sorprendente. Era la gran cosa, especialmente en un lugar como Forks. Ella estaba agradecida de que su imagen no estuviera en exhibición. Sería muy pronto cuando comenzara el juicio y ella tenía que testificar. Ahora mismo todo el mundo estaba en estado de shock al escuchar que un médico local fue acusado de asesinar a numerosas personas, violar a su hija y mantenerla en un sótano. No todos los detalles habían surgido, y el nombre de Bella se mantenía en privado por el momento. En pocos meses, probablemente no sería capaz de caminar por el centro comercial sin que la gente supiera que ella era la chica que había sido violada por su padre; que ella era la descendencia del Doctor Muerte. Trató de reírse del título. Ella supuso que todas esas horribles personas tenían apodos en los periódicos. Ella no podía reír, sin embargo. Su propia y personal historia de horror estaba vendiendo periódicos en todo el país. Era de conocimiento público. Todos sus secretos ya no lo serían más.

Bella contuvo las lágrimas, desviando la mirada. Esme estaba a su lado un momento después, enlazando su brazo con el de ella.

-¿Qué pasa?- Esme notó las lágrimas en sus ojos.

Bella negó con la cabeza. –Nada.-

Esme frunció el ceño, pero entonces vio el periódico. Ella se quedó sin aliento. –Oh cariño, lo siento. No deberíamos haber venido aquí.- Ella la sacó dela tienda, poniendo un brazo protector alrededor de los hombros de Bella como si todo el mundo alrededor estuviera al tanto del secreto de Bella. Rápidamente llegaron al coche y se dirigieron a casa.

-Esme, está bien.- Bella le aseguró. Ella estaba seria mientras conducía, con los labios apretados y la cara pálida. La culpa pesaba sobre ella.

-Yo sabía que iba a estar en las noticias, sólo me desconcertó un poco. Eso es todo. No es la gran cosa.-

-Es un gran problema. Tú no deberías tener que ver eso.- Esme insistió.

-Tenía que verlo alguna vez.- Dijo Bella. –Soy una chica grande. Puedo manejarlo. Sólo que puede tomarme un tiempo para no estar…afectada por eso.-

Esme lloriqueó, poniendo su mano en la pierna de Bella por un segundo. –Eres muy valiente, Bella. Por favor recuerda que está permitido que eso te afecte. Puede que haya un momento en el que sientas la necesidad de gritar o llorar incontrolablemente. Es normal, incluso necesario. No lo guardes, ¿de acuerdo?-

-De acuerdo.- Bella prometió. Era extraño, pero en ese instante ella podía ver a Edward, Jasper y Emmett en Esme, podía ver las similitudes. Eran definitivamente hijos de su madre.

Bella estaba dispuesta a fingir que nada había pasado cuando llegó a casa. Ellos no tenían por qué saberlo. Los chicos estaban en la puerta esperando por ella, y se apresuraron a salir cuando Esme estacionó, abriendo la puerta de Bella y asfixiándola en sus brazos.

-Gracias por devolvérnosla en una sola pieza, mamá.- Dijo Edward, besando a Bella en los labios.

Esme cruzó los brazos sobre el pecho. –No me atrevería a hacer lo contrario.-

Bella agarró sus bolsas del maletero, alejándolas de Emmett cuando trató de echar un vistazo.

-No hasta Navidad.- Ella negó con su dedo.

Emmett sacó el labio inferior haciendo un mohín. –Bien, pero tampoco puedes ver lo que te traje hasta la Navidad.-

-Esa es la idea.-

-No, la idea es encontrar antes los regalos y luego actuar como si no tuvieras idea de lo que estás recibiendo. Confía en mí, es muy práctico. La abuela un año me hizo un suéter jodidamente feo, y si yo no lo hubiera visto antes, ella habría sabido que lo odié.-

-Em, si no te gusta lo que compré entonces lo regresaré. No quiero que finjas que te gusta.-

-Oh no, me va a encantar lo que me des.- Él la rodeó con su brazo, llevándola a casa.

-Así que realmente no hay razón para ver lo que compré, ¿verdad?- Bella indicó.

Los hombros de Emmett se hundieron. –Supongo que no. Maldición.-

Bella se rió. –Venga mi amado gigante. Anímate. ¿Quieres ver una mala película esta noche?-

-Claro. ¿Qué hay de Caníbal: El Musical?-

Bella se estremeció por el título. –Um…bien.-

-No tenemos que verla. Podríamos, ya sabes, ver otra cosa, o yo podría comer tu coño.- Él movió las cejas.

Bella habría dicho que sí, pero ella todavía estaba dolorida de ayer.

-Una película suena bien. Tal vez algo menos…¿repugnante?-

-Lo que tú quieras.-

Jasper y Edward parecían serios cuando entraron a la casa. Bella se puso inmediatamente alerta. Tenía miedo de preguntar.

-¿Mamá se ha ido?- Preguntó Emmett.

-Así es.- Jasper respondió. Se sentó en el sofá al lado de Bella. –¿Cómo te fue?-

Bella tragó, decidida a mentir, mentir, mentir. –Ha sido fantástico. Ha pasado un largo tiempo desde que estuve en un centro comercial.-

-Bella…- Jasper utilizó ese tono de voz, el tono que indicaba que sabía que ella se estaba conteniendo. Mierda. ¿Esme tenía que decirles?

Pero ella siguió adelante. –¿Qué? Fue genial.-

-Bella, mamá nos dijo.- Edward dijo.

-¿Qué les dijo?- Emmett estaba confundido.

Bella jugó con sus manos en su regazo, negándose a mirarlos. Ya que ella no iba a decir nada, Jasper lo hizo.

-Está en los periódicos.- Él dijo. –James…Bella lo vio en el centro comercial.-

-No es un gran problema. Por favor no lo hagan ustedes.- Bella rogó. Ella no estaba de humor para hablar de él, o para pensar en él. Ella se conformaba con olvidarlo por un rato, si solamente se lo permitiera.

Una mano empezó a frotar la espalda de Bella. Jasper cedió. –Está bien, voy a dejarlo pasar. Pero si necesitas hablar…-

-Lo sé.-

Jasper, Emmett y Edward compartieron miradas de preocupación, pero decidieron dejar que Bella lo hiciera a su manera.

-¿Así que estás deseando que llegue Navidad?- Emmett se dio cuenta de que era una pregunta tonta. Bella les había dejado saber varias veces lo emocionada que estaba, pero estaba desesperado por cambiar de tema. Bella le sonrió agradecida.

-Sí.-

-¿Estás curiosa por saber lo que te compramos?- Emmett se burló.

-Muero de curiosidad.- Bella bromeó.

-Te sorprenderás.-

-No puedo imaginar lo que me compraron, por lo que será una sorpresa.- Bella no sabía lo que él había conseguido.

Emmett parecía como si estuviera a punto de explotar por decirle. –No te lo esperas.-

-No puedo esperar.- Bueno, ahora sentía curiosidad.

.

Las siguientes dos semanas se pasaron lentamente. Bella se quedó en casa durante un par de días, y se quedó el resto como Esme mientras los chicos trabajaban.

Emmett fue el que más se ajustó cuando regresaron a la escuela. Una parte de él había extrañado enseñar. Él incluso tuvo un leve escalofrío calificando exámenes. Los estudiantes también estaban contentos de tenerlo de vuelta. Ellos pensaban que era genial que le dispararan. Le pidieron los detalles, pero Emmett se negó a decirles.

Jasper todavía estaba tan intimidante como siempre, pero eso no impidió que las chicas se lo comieran con los ojos. Lo mismo sucedió con Edward, quien se encontró una vez más escondido en el baño de hombres. Jane y Violeta los habían recibido con los brazos abiertos…de los que ellos inmediatamente se apartaron.

En general, estaban felices.

Pero todavía estuvieron más que ansiosos cuando comenzaron las vacaciones de Navidad.

.

-Bella.-

Ella sintió una mano cálida sobre su brazo.

-Bella.- La voz continuó en un silbido bajo. –Despierta.-

Bella gimió. –¿Por qué?-

-Porque es Navidad y quiero abrir los regalos.-

Un par de labios besaron su camino hacia arriba por el brazo de Bella, a la unión entre el hombro y el cuello. Ella abrió los ojos para encontrar a Emmett frente a ella. Afuera estaba oscuro, ella notó.

-¿Qué hora es?- Ella susurró, aturdida.

-Las cinco.-

Los ojos de Bella se desorbitaron. –Es muy temprano. Voy a volver a dormir.- Ella se dejó caer de nuevo sobre la cama.

.

-Bella, son las ocho. Hora de levantarse.-

Bella por fin se despertó, la luz llegaba a ella a través de la cortina. Emmett estaba de rodillas junto a ella con un sombrero de Santa y unos boxers de cascabel. Edward y Jasper no estaban a la vista.

-Feliz Navidad.- Emmett cantó. –¿Lista para abrir los regalos?-

Bella se frotó los ojos, bostezando. –Uh-uh. ¿Dónde están Jasper y Edward?-

-En la cocina preparando el desayuno. ¿Quieres que te lleve a ellos?-

-¿Qué?- Bella entendió lo que quería decir cuando de repente la levantó de la cama y se la llevó fuera.

-¡Emmett!- Bella juguetonamente golpeó su espalda, riendo, y lo besó en la mejilla. –Feliz Navidad.-

-Oh, ¿pero no es así?- Emmett la llevó a la cocina y la sentó en su regazo.

-Buenos días, amor.- Edward la saludó, situado frente a la estufa.

-Feliz Navidad, querida.- Jasper le guiñó un ojo. –Esto está casi hecho.- Señaló la comida. –¿Comemos aquí o en la sala?-

-En la sala.- Bella dijo. –¿Nos damos los regalos después?-

-Sip.-

-¡Oh!- Bella saltó del regazo de Emmett y salió corriendo de la habitación. Oyeron una puerta abrirse y cerrarse en el pasillo.

-¿Qué está haciendo?- Emmett se preguntó en voz alta.

Un minuto después Bella salió corriendo pasando la cocina en su camino hacia la sala, un montón de regalos en sus brazos. Ella las apiló en el suelo junto al árbol.

-Bien, todo hecho.- Ella corrió de nuevo, acomodándose en el regazo de Emmett.

-Te mueves rápido cuando quieres.- Edward comentó. –Fue como si estuvieras en una carrera.-

-No, sólo estoy muy emocionada.- Bella chilló.

Jasper y Edward terminaron de hacer el desayuno un minuto más tarde.

-¿Listos? Em, trae los cubiertos.- Jasper le encargó mientras salía de la cocina. Ellos pusieron todo sobre la mesa de café y se juntaron el suelo.

Bella miró a su alrededor, sintiendo que algo estaba mal. –Nos estamos olvidando algo.-

-¿Qué? ¿Se me olvidaron las servilletas?- Preguntó Emmett.

-No…- Ella tomó a Jasper de la mano repentinamente. –¡Ven conmigo!-

Jasper la siguió sin oponerse mientras ella lo arrastraba. Él la observó, divertido. –¿Qué te pasa? Realmente te gustan las fiestas, ¿no?- Eso lo hacía feliz. Bella estaba positivamente radiante. Eran las mejores celebraciones que él había tenido, y no era ni siquiera mediodía.

Bella irrumpió en el dormitorio y empezó a tirar del edredón de la cama.

-Bella, ¿qué estás haciendo?-

-Estaba pensando que deberíamos hacerlo más acogedor.- Ella explicó. –¿Puedes traer las almohadas?-

Jasper obedeció, le gustaba la idea.

Pronto estuvieron todos sentados en el piso de la sala cerca del árbol, envueltos en sus mantas y almohadas y desayunando.

-La mejor Navidad de todas.- Emmett declaró. Él le dio un suave codazo a Bella. –Hey, ¿te das cuenta de que esta es nuestra primera Navidad juntos? Esto es monumental.-

Eso significaba mucho para él, más de lo que podía decir. Él podía actuar tonto e infantil a veces, pero él era de verdad un hombre feliz, que tenía todo lo que quería en la vida. Recordó sentirse solo la Navidad pasada, a pesar de estar con su familia. Él no creía que alguna vez podría llegar a compartir estas cosas con alguien, salvo sus hermanos y sus padres. No se imaginaba que alguna vez sería tan feliz, tan afortunado.

-Estoy tan feliz de pasarla con ustedes.- Bella apoyó la cabeza en su hombro. Si no tenía cuidado, ella iba a empezar a pensar en dónde estaba el año anterior. El cambio fue fenomenal. Su vida era completamente diferente. Ella era diferente.

-Entonces, ¿listos para abrir los regalos?- Ella estaba nerviosa y emocionada por esta parte. Esperaba que a ellos les gustara lo que les tenía. Ella podría ser un desastre en esto, sin embargo.

-Muy listos.- Emmett dijo.

Él cuidadosamente abrió sus regalos, feliz con cada uno. Bella se mordió el labio, mirándolo con ansiedad cuando llegó al de ella. Su rostro no reveló nada.

-FML*.- Emmett abrió el libro y empezó a leer. Él sorprendió a todos cuando se echó a reír unos segundos más tarde. –Oh mierda. Esto es muy divertido.-

Bella le había conseguido el libro FML. Al parecer, a él le encantó.

¡Gracias a Dios!

El siguiente fue Jasper. Ella había estado absolutamente perdida cuando compró para él. Al final, ella había encontrado una película que pensó él podría disfrutar.

-Si no te gusta, lo puedo cambiar.- Ella le dijo. Jasper le respondió diciendo lo absurdo que era. Por supuesto que le encantó. Era una película llamada The Dish.

-Hmm, esto suena interesante, Bella. Gracias.- Él dijo, dándole un abrazo.

Edward fue más fácil. No era terriblemente emocionante, pero él podía usarlo, ¿no? Le había comprado un cuaderno de música con un montón de hojas en blanco y una película llamada Vitus.

-Voy a utilizar este papel para escribir canciones sobre ti.- Edward le advirtió.

Bella se ruborizó.

Pero ella se volvió absolutamente carmesí cuando abrió sus regalos.

Ella se quedó boquiabierta cuando vio lo que Emmett le había regalado.

Un vibrador.

-Vamos a tener un montón de diversión con eso más tarde.- Emmett prometió, apretándole el interior del muslo para darle énfasis. Bella no podía negar que le encantó. Ella nunca había usado un vibrador. La sola idea de usarlo la puso húmeda.

Jasper fue un poco más inocente. Le compró un diario y un libro de poesía.

-Ahora tienes un lugar donde puedes poner todos tus pensamientos, especialmente cuando no quieras hablar.- Él se encogió de hombros, fingiendo despreocupación.

-Jasper, eso es tan dulce.- Bella dijo, sincera. Él había puesto un serio pensamiento en eso. Incluso Emmett con su vibrador había puesto pensamiento en eso. Ella se conmovió al igual que se encendió.

Edward fue, sin lugar a dudas, uno de los más inesperados. Delante de ella había seis versiones diferentes de la película Cumbres Borrascosas.

-Dijiste que era tu libro favorito.- Él explicó. –Y no estaba seguro de cuál comprar, así que las compré todas.-

-Wow.-

-¿Te gusta?-

-Me encanta. Sólo he visto una de estas.- Bella examinó cuidadosamente cada una. Ella no pudo ver a Edward que dejó escapar un suspiro de alivio a su lado. La verdad era que todos estaban nerviosos.

Emmett la interrumpió. –Así que, ¿cuándo quieres probar tu vibrador de Navidad?-

Bella alzó una ceja.

No había mejor momento que el presente, después de todo.

.

Llegaron a la casa de sus padres para la cena a las seis. Ellos tenían miedo de que sus actividades por la tarde estuvieran escritas en sus rostros. No hacía falta decir, que habían usado el vibrador en remolino…y, sí, funcionó.

Genial.

Parecía que Esme siempre era capaz de decir cuando ellos habían tenido sexo. Podría haber sido los tintes de color rosa en las mejillas, o la mirada un poco engreída en el rostro de Emmett, pero ella lo sabía. Todo ellos fingieron que no, sin embargo.

-¡Feliz Navidad!- Ella le dio a cada uno un breve abrazo. –Entren, afuera hace frío.-

-¿Dónde está papá?- Edward preguntó, la ausencia de Carlisle era muy obvia.

-Oh, está arriba.- Esme entró en el comedor. –Está envolviendo regalos de última hora.-

-¿Puedo ayudar en algo, mamá?- Jasper la siguió hasta la cocina.

Esme le despidió con la mano. –No, no. Todo se está cocinando. La cena estará lista en aproximadamente media hora. Sólo siéntense y pónganse cómodos.- Ella comenzó a poner la mesa, rechazando cualquier ayuda.

Jasper llevó a Bella a la sala y se sentaron delante del fuego. Emmett y Edward fueron por bebidas a la cocina.

-¿Tienes un buen día hasta ahora?- Jasper la acercó más, envolviendo sus brazos alrededor de ella.

¡Oh, tú sabes que sí!

Bella estaba teniendo el mejor día. No fue sólo por el sexo, además.

Jasper tomó su cara entre sus manos, pasando su pulgar por su mejilla. –Tú me haces tan feliz. Gracias por compartir esto con nosotros.-

Bella cerró los ojos, sumergiéndose en su toque. –Gracias por dejarme ser parte de tu familia.-

-Estás atrapada con nosotros.- Jasper sonrió.

-Eso no es algo malo.-

-Entonces no te arrepientes de nada, ¿verdad? Acerca de nosotros, quiero decir.- Jasper buscó en sus ojos cualquier atisbo de remordimiento, pero Bella no podía siquiera imaginar lamentar lo que tenían. Había empezado rocoso, por decir lo menos, pero el ser amada por ellos era lo mejor que le había sucedido en la vida. Ella no podía esperar a ver a dónde la llevaba la vida a partir de allí.

Con ellos.

-No, Jasper, no me arrepiento de nosotros. Nos amo.- Jasper casi parecía sorprendido por su declaración, pero ella se lo había dicho antes, ¿no? Ella lo amaba como nunca pensó que sería capaz de amar a alguien. Amaba a Edward y a Emmett de la misma manera. La vida era casi perfecta.

-Yo también nos amo.- Jasper le tocó la mejilla con ternura con el dorso de la mano.

Emmett y Edward regresaron luego, tomando el resto del sofá.

-¿De qué estaban hablando?- Emmett preguntó, entregando a Bella y a Jasper sus bebidas.

-Oh ya sabes, de esto y aquello.- Jasper dijo, sin apartar los ojos de Bella.

-¡La cena está lista!- Esme gritó desde la cocina.

-¿Lista?- Jasper se puso de pie, ofreciendo su mano a Bella.

-Siempre.- Bella dijo, agarrando su mano y una de Emmett.

Esta iba a ser la primera cena de Navidad de muchas. Bella lo sabía. Ella tenía una familia ahora, y como el infierno si los dejaba ir. Esta era la forma en que se supone debe ser. Antes ella había estado perdida, sin esperanza y su vida casi había terminado. Ahora tenía un propósito, estaba viva gracias a ellos, para ellos. Ella tenía un futuro con estos hombres.

Y era sólo el comienzo.

Pero mientras miraba a la familia que la había acogido y que se preocupaba por ella, se preguntó, por un momento, cómo había llegado a ser tan afortunada.

Y ella sintió (porque ella lo sabía mejor) que tendría que luchar por ellos. Con el tiempo, algo, alguien, trataría de separarlos. Pero Bella ignoró eso por el momento. Ella sólo iba a sentarse a la cena de Navidad y disfrutar de estar con ellos.

.

.


Hola, hola! Primero que nada una disculpa por la demora, mi horario cambio al vespertino y aún no administro bien mi tiempo, por lo que apenas me estoy acostumbrando, además que el capítulo me tomó bastante traducirlo, es extra largo jejeje lo bueno es que ya lo leyeron, gracias por tenerme paciencia.

Ahora, pasando a lo más importante, ¿qué les pareció el capítulo final de Ménage? ¿Qué les tendrá preparado el futuro a los cuatro? ¿Les gustó? Yo espero que sí :D

*FML: Fuck My Life. Sería Jode mi vida o vida de mierda, o asco de vida, es un libro que viene de una página web del mismo nombre en donde se reunen historias divertidas de desgracias ajenas, creo que todos alguna vez escucharon hablar del sitio o pasaron por ahí :)

Pues bueno, muchísimas gracias por haberme acompañado a lo largo de esta aventura, nunca creí que fuera a tener tan buena aceptación, gracias por sus comentarios que día a día me alegraban y me animaban a seguir traduciendo, gracias a todos lo que agregaron la historia a sus favoritos, a sus alertas, simplemente GRACIAS por leer ;) En especial gracias a She Isn't Here, quien muy amablemente me dejó traducir su maravillosa historia.

Nos leemos en el epílogo, y si no se resolvieron sus dudas recuerden que aún tenemos 5 outtakes más la secuela ;)

Por cierto, si tienen alguna sugerencia para una próxima traducción, agradecería que me dijeran...

Que tengan un buen día.

Un abrazo

Kelxi Ylönen