Hola a todos, gracias a las personas que me han mandado sus reviews y me han agregado como uno de sus autores favoritos; en esta ocasión escribiré mi primer fanfic en español y de más de un capítulo porque éste sí será un poco más largo; una vez más gracias y espero disfruten este nuevo fanfic.

Fusión y confusión

Capítulo 1: Inventos, secretos y sorpresas.

Era un viernes soleado, casi la una de la tarde y Gru esperaba afuera de una escuela privada muy grande junto a su auto tan grande como un tanque; las personas a su alrededor trataban de evitar acercársele, aunque ellos no lo conocían presentían con sólo verlo que no era nada preferible hablar con él.

La clásica mirada tosca e indiferente de Gru sólo cambió cuando vio salir del edificio a sus 3 niñas; hace casi un año que las vidas de Gru y ellas cambiaron por completo; Margo, Edith y Agnes por fin pertenecían a una familia y Gru se convirtió en jefe de ella. Aunque lo más importante también fue saber que su madre y él tenían una relación madre-hijo como siempre lo había querido; al menos su madre lo respetaba más y se dirigía hacia él con un poco más de dulzura; algo que en los años de fechorías que Gru nunca logró.

Cuando las niñas lo vieron esperándolas corrieron hacia él y Gru se inclinó con sus brazos muy abiertos para abrazarlas.

Gru: (abrazándolas) Hola niñas, ¿cómo les fue hoy?

Niñas: Muy bien, papá.

Gru: ¿y bien? ¿Cómo les fue en sus exámenes? Sé que hoy les darían las calificaciones finales.

Los rostros de Agnes y Margo seguían felices pero el de Edith cambió por uno de nerviosismo.

Margo: A mí me fue muy bien papá, aquí está mi boleta.

Gru observó la boleta y no pudo evitar sonreír, Margo siempre destacaba en cada materia y estaba en el cuadro de honor cada mes, sus calificaciones eran sólo nueves o dieces.

Gru: Muy bien Margo, estoy orgulloso de ti.

Margo: Gracias papá.

Agnes: A nosotros nos pidieron decir todo el abecedario de corrido y fui de las pocas que lo logró; me dieron esta paleta y una estrellita en la frente, mira papi.

Era verdad, Agnes tenía pegada una estrella color dorado en su frente.

Gru: Qué bien Agnes, te felicito.

De pronto, volteó a ver a Edith quien tenía su mirada baja y moviendo un pie como si quisiera hacer un hoyo en el suelo.

Gru: ¿y a ti, Edith? ¿Cómo te fue?

Ella no contestó, sólo se limitó a seguir viendo al suelo y mover más el pie.

Gru: Vamos hija, te prometo que no me enojaré contigo y mucho menos a gritarte.

Edith: (alzando la vista) ¿En verdad lo prometes?

Gru: Sí, Edith; te lo juro.

Entonces Edith sacó su boleta y se la dio a su padre pero volvió a bajar su mirada; sus calificaciones, aunque no eran tan excelentes como las de Margo, no eran tan malas; de hecho, eran mucho mejores que las que tuvo al inicio del año.

Gru: Bueno…, no están nada mal Edith, veo que mejoraste en Historia y Geografía.

Edith: Sí, es que estas semanas vimos mucho sobre las grandes guerras en la historia y sabes que ese tema me gusta mucho.

Gru rio un poco con ese comentario y siguió viendo la boleta, notó que la única nota baja seguía siendo en Matemáticas, no estaba reprobada pero nunca sacaba más de 8 en ella.

Gru: Tu único punto débil son las matemáticas hija, pero si te soy sincero yo también tuve problemas con ellas a tu edad; te ayudaré después.

Gru le devolvió su boleta y les sonrió.

Gru: Bueno niñas, veo que lo han hecho muy bien así que creo que se han ganado un premio; ¿qué les parece si el domingo vamos a Divertilandia para celebrar?

Niñas: SIIIIIIII, GRACIAS PAPÁ

Y las niñas volvieron a abrazar a Gru.

Gru: (feliz) Muy bien niñas, vámonos a casa.

Los 4 se dirigieron al enorme vehículo y se dirigieron a su hogar, cuando llegaron ahí y entraron a la sala Edith tocó la espalda de Gru

Gru: ¿Sí Edith? ¿Qué quieres?

Edith: Papá, ¿Crees que podemos pedir pizza para comer ahorita?

Gru: ¿Por qué no? Creo que también se lo merecen

Edith: Sí, ¿con queso extra?

Gru sonrió y contestó: ¡Uy! Así sí me lleno

Edith: (Feliz) ¡Genial, gracias papá!

De repente, la televisión de la sala se encendió sola y apareció el Dr. Nefario en ella.

Agnes: Mira papi, el tío Nefario está en la tele

Gru: Hola Dr. Nefario ¿Qué sucede?

Nefario: Gru, necesito que vengas al laboratorio de inmediato, tengo un nuevo invento que mostrarte; pero por favor, ven solo.

Gru: Entiendo doctor, iré enseguida

La tele se apagó y Gru agarró el control para activar el túnel al laboratorio.

Edith: Oye papá, ¿puedo ir contigo?

Gru: Lo siento Edith, pero ya oíste al Dr. Nefario, debo ir solo, además las últimas veces que has estado ahí terminaste destruyendo muchas cosas y además en algunas casi sales herida.

Edith: Vamos papá, te prometo que no tocaré nada esta vez.

Gru: (serio) No Edith; es mi última palabra, no quiero que bajes a menos que te lo diga y vengas conmigo; lo digo en serio, si te atreves a desobedecerme te castigaré con no ir a Divertilandia ¿entendido?

Edith entendió por su mirada y el tono de su voz que era mejor no seguir insistiendo.

Edith: (mirada baja) está bien papá, ya entendí.

Gru: Bien hija, estás advertida.

Gru sacó dinero de su billetera y se lo dio a Margo.

Gru: Tomen, encarguen la pizza y aquí tienen para pagar; volveré en una hora máximo.

Gru activó el pasadizo y bajó al laboratorio no sin antes recordarle con la mirada a Edith que la mantendría vigilada.

Al llegar al laboratorio Gru vio que Nefario ya lo esperaba

Dr. Nefario: Qué bueno que hayas llegado Gru ¿viniste solo como te dije?

Gru: Sí doctor ¿cuál es ese nuevo invento que mencionó?

Nefario: Acompáñame, necesito decirte algo primero.

Gru: Está bien, vamos

Nefario: ¿Sabes? He notado que en todos estos años hemos inventado un sinfín de máquinas y armas; y he notado que muchas de ellas las hemos dejado en el olvido, sólo han venido ocupando espacio y acumulando polvo, así que inventé algo que nos ayudará no sólo a liberar espacio sino también a crear nuevas e increíbles armas.

Gru entonces vio lo que parecía un túnel parecido al que usa para ir al laboratorio sólo que mucho más extenso a lo largo y a lo ancho

Nefario: Admira al fusionador, mi mejor invento hasta ahora.

Gru: (sorprendido) ¿Dijo fusionador?

Nefario: Así es Gru, gracias a este invento, haremos que aquellas armas olvidadas se unan y sean una sola con características únicas; lo he estado probando y hasta ahora puede fusiona armas a la vez, aún no sé si sus efectos son permanentes por lo que he observado las armas ya fusionadas cada hora para saber si siguen así.

Gru: ¿y en verdad puede fusionar cualquier clase de arma?

Nefario: Así es, déjame mostrarte un ejemplo.

Nefario le mostró a Gru un arma parecida al rayo congelador que siempre lleva consigo pero por dentro en vez de ser azul era de rojo intenso; apuntó el arma a un espacio amplio y disparó; el arma lanzaba fuego pero lo que tocaba se congelaba, luego presionó otro botón del arma y disparó de nuevo; ahora el arma lanzaba hielo pero éste era ardiente, paradójicamente.

Nefario: Fusioné una de tus armas congeladoras con un soplete y este fue el resultado, ¿qué te parece?

Gru: (sorprendido) Que es un genio, con esto me mantendré como el más grande villano de la historia.

Nefario: Por nada Gru, mientras un genio del mal como tú use mis inventos, me doy por complacido.

Gru: ¿Puedo intentarlo?

Nefario: Claro, aunque te aviso que a veces se pone caprichosa la máquina así que debes darle un buen golpe para que funcione; sólo mete las armas que quieres fusionar, aprietas este botón de adentro, sales de ella y esperas unos 10 segundos, se bajará una compuerta que encerrará lo que haya adentro y listo; se abrirá la compuerta y tus armas estarán fusionadas. Recuerda, máximo 3 armas.

Nefario y Gru se quedaron hablando sobre sugerencias de fusiones de muchas armas; mientras tanto, las niñas jugaban en su habitación, aunque Edith seguía molesta.

Edith: (refunfuñando) ¡Vaya! En verdad quería ir a ver ese invento.

Margo: No sigas quejándote Edith, papá tuvo sus buenos motivos para no llevarte

Edith: (molesta) Sí, gracias por recordármelo señorita aguafiestas

Agnes: ¿qué significa eso?

Edith: (burlándose) si lo buscas en el diccionario creo que verás una foto de Margo ahí, una persona que no sabe divertirse.

Margo: (molesta) No seas grosera Edith o te acuso con papá.

Edith se limitó a cruzar los brazos y lanzarle una mirada molesta a su hermana.

De pronto se oyó el timbre de la casa.

Margo: Ya llegó la pizza, Edith; cuida a Agnes mientras voy a pagar.

Agnes: Pero quiero ir al baño

Margo: Muy bien, entonces ven conmigo; (seria) Edith, quédate aquí y no intentes ir al laboratorio

Edith: (refunfuñando) Si, como sea.

En verdad iba a quedarse, no era tan tonta para arriesgarse a que la castigaran pero seguía enfadada por no haberse podido salir con la suya.

De pronto, Edith escuchó un timbre de celular que venía de la mochila de Margo (sí, ya tenía celular); vio que el identificador de llamadas decía "Alex" y contestó.

Edith: ¿Sí, bueno?

Alex: ¿Hola, eres tú Margo?

Edith: No, soy su hermana Edith, Margo está ocupada ahorita, ¿quién le llama?

Alex: Soy Alex, un compañero de la escuela, quería saber si podría confirmarme de vernos mañana a las 5 por el supermercado y salir a pasear o ir al cine.

Edith: ¿Cómo una cita?

Alex: Pues… sí, una cita

Edith: No te preocupes, yo se lo diré

Alex: Bueno… gracias

El chico colgó mientras que Edith sonrió por lo que acababa de descubrir; ¿así que Margo le ocultaba un gran secreto a papá? Pensó en lo que podía lograr ahora que tenía información importante que usar en contra de su hermana.

Edith: Esto se pondrá bueno, pensó.

Edith no devolvió el celular a la mochila sino que lo guardó en uno de sus bolsillos y se limitó a esperar a sus hermanas aunque no podía ocultar su malvada alegría con una sonrisa de oreja a oreja; después de 10 minutos Margo y Agnes volvieron con la pizza, Margo vio la gran sonrisa y algo dentro de ella le hizo sentir un poco de miedo

Margo: ¿Por qué sonríes así?

Edith: (indiferente) Por nada, sólo… estoy muy feliz

Margo: ¿Ah, sí? Pues qué raro, hace 10 minutos no dejabas de quejarte.

Edith: (sonriendo) es que encontré un motivo para estar feliz.

Margo: ¿y cuál es?

Edith: Pues… un pajarito me dijo que mañana te verás con un tal Alex para tener una cita

Margo al escuchar esto se atragantó un poco con la pizza que estaba comiendo, después de toser un poco, habló

Margo: ¿Qué? ¿Cómo sabes eso?

Edith: Ya te lo dije, me lo dijo un pajarito… (Sacando el celular) llamado Alex

Margo al ver su celular en manos de Edith entendió todo, ahora sí que estaba en problemas

Margo: (nerviosa): Dame eso Edith, ahora

Edith: ¿Por qué? Déjame ser feliz un rato más; ¿conque ocultándole secretos a papá, eh Margo? Eso no está bien, sobre todo tú que eres la hermana mayor; ya me imagino cómo reaccionará papá cuando se entere de esto.

Margo entendía bien lo que decía su hermana, si Gru se enteraba de su secreto ella sería la castigada por la eternidad.

Margo: (ruborizándose) él no es mi novio, es sólo un compañero de clase

Edith: (burlona) ¿en serio, entonces por qué estás tan nerviosa? Dime, ¿ya se han besado?

Margo: (ruborizándose más) Eso no te incumbe

Edith: Disculpa pero esta vez yo tengo el control sobre ti; ¿Qué te parecería si corro por la casa gritando y cantando "Margo tiene novio, Margo tiene novio"?

Aunque Margo no quería admitirlo, Edith tenía razón, estaba a su merced.

Margo: (nerviosa) por favor Edith, dame el celular

Edith: Lo haré pero con una condición

Margo: Está bien, lo que quieras ¿cuál es?

Edith: Prometo que te devuelvo tu celular y que no le diré nada a papá, pero a cambio…quiero que me acompañes al laboratorio a ver el nuevo invento

Margo: ¿Qué? Ni pensarlo, no voy a arriesgarme a que me castiguen por tu culpa.

Edith: Bueno… entonces ve pensando en lo que le dirás a papá cuando se entere de "Alex"; además no estoy hablando de ir ahorita sino en la noche cuando todos duerman.

Margo pensó en las posibilidades que tenía y supo que no le quedaba de otra mas que complacer a Edith.

Margo: De acuerdo, tú ganas; iré contigo

Edith le mostró su dedo meñique y dijo

Edith: ¿Por el meñique?

Margo unió su meñique con la de ella

Margo: Está bien, por el meñique, ahora dame el celular

Edith: Te lo daré cuando ya estemos en el laboratorio.

Margo dudó de las palabras de Edith pero ella contestó

Edith: Te dije que te lo daría, pero no dije cuándo; quiero que en verdad me ayudes a ir.

Las siguientes horas fueron muy largas para Margo, no sólo porque se arriesgaba a ser castigada de por vida sino que traicionaba la confianza que su padre le tenía; cuando al fin llegó la medianoche y se levantaron para ir, Agnes les habló.

Agnes: Quiero ir con ustedes, no quiero quedarme sola, me da miedo

Edith: Estás muy joven para esto Agnes, mejor vuelve a dormir.

Entonces Agnes frunció el ceño, cruzó los brazos y dijo

Agnes: Pues si no voy los acusaré con papi

Margo y Edith la miraron sorprendidas, esa no era la Agnes de siempre

Edith: No lo harías

Agnes: (sarcástica) ¿quieres ponerme a prueba?

Viendo la determinación de su hermana, ellas aceptaron aunque seguían sorprendidas; bajaron las escaleras cuidadosamente y llegaron a la sala donde activaron el pasadizo, cuando bajaban al laboratorio Edith le dio el celular a Margo.

Edith: Toma, aquí está mi parte, ahora tú cumple.

Cuando entraron al laboratorio notaron que estaba muy frio, pero eso a Edith no le importó, estaba dispuesta a ver ese invento, no le fue difícil encontrarlo y reconocerlo; después de tantas veces de estar ahí ya conocía las distintas armas e invenciones que habían.

Edith: Ya lo encontré, está por aquí.

Las niñas se quedaron asombradas del invento pero Edith no estaba conforme con eso, quería saber lo que hacía.

Margo: Muy bien, ya viste el nuevo invento, ahora regresemos antes de que nos descubran

Edith: Espera, quiero ver qué hace

Margo: Ese no fue el trato Edith, dijiste que sólo querías verlo, cumple con tu parte.

Pero Edith no hizo caso y entró a la máquina

Margo: ¡Edith, sal de ahí! ¡Ya!

Margo entonces se desesperó y entró a la máquina dispuesta a sacarla a la fuerza, Agnes la siguió y también entró.

Margo: (nerviosa) ¡Sabía que no cumplirías con tu parte! ¡Esta fue una pésima idea!

Edith: Ya cálmate, no es para tanto

Margo: ¿Qué no es para tanto?, todo esto fue tu idea, si no tuviera miedo de que papá se entere de Alex te acusaría ahora mismo.

Margo y Edith siguieron discutiendo mientras Agnes dijo

Agnes: Oigan ¿para qué servirá ese botón?

Antes de que Margo lo evitara, Agnes ya lo había presionado pero no pasó nada.

Edith: ¿Qué pasó? ¿Por qué no funciona?

Margo: (nerviosa) No lo sé, pero mejor ya regresemos por favor

Edith entonces volvió a presionar como unas 10 veces más pero no sucedió nada.

Edith: (frustrada) no puedo creerlo, no funciona ¡Qué desilusión!

Entonces Edith le dio una fuerte patada a la máquina y vieron que una compuerta las había encerrado

Margo: (asustada) ¿Pero qué has hecho Edith?

Edith: (asustada) Nada, sólo le di una patada

Agnes: Quiero salir de aquí

Las niñas gritaron asustadas para que las sacaran pero no duraron mucho tiempo así, ya que una fuerte luz las rodeó y cayeron desmayadas.

Fin del primer capítulo

Bueno… hasta ahora le dejo hasta aquí, les avisaré cuando continúe con la historia; manden reviews si quieren; gracias.