La saga Crepúsculo le pertenece a Meyer.

Gracias a las que comentan o son lectoras fantasmas, cada uno de sus atenciones con esta historia es recibida con alegría.

LA MUJER DEL CANIBAL

Capítulo 7

"Canción de Amor"

(Scherzo)

Por un momento el mundo entero se da la vuelta
y me dejas acercarme más a ti
aunque los corazones estaban llenos de temor
por este oscuro amor secreto

Oh deja que el mundo se gire
y déjame acercarme más a ti
aunque los corazones se han llenado de temor
por este amor.

Dark secret love. Him


Biloxy Mississippi 2014.

No siento nada.

Hace frío.

Tengo frío y viene desde de mi alma.

¿Puedo huir? ¿Puedo olvidar?

¿Por qué tengo que estar aquí? ¡Dios!

¿Cómo llegue a este maldito momento?

La mujer me toca.

Y habla.

Yo no deseo su voz.

Huele perfume barato, todas huelen a lo mismo.

Huelen a miedo.

Huelen a nostalgia. A deseo de pertenecer.

¡Hey, yo no te pertenezco!

¿Podrías dejar de hablar?

No quiero estar aquí. Quiero ir donde está ella...

Hace frío.

Tengo frío y viene desde de mi alma…

¿Puedo huir? ¿Puedo olvidar?

¿Por qué tengo que estar aquí? ¡Dios!

¿Cómo llegue a este maldito momento?

Quiero volver a aquel día y quiero sentir que yo, Edward Masen, pertenezco a alguna parte. Pertenezco a ella.

La mujer me susurra palabras al oído. Habla de su madre. Habla de ¿de qué carajos habla? Quisiera decirles que yo sólo quiero escuchar una voz. Que la voz que deseo está a pocos kilómetros de aquí.

¡No! ¡No!

Cierro los ojos. Ese hombre entrando a su casa. Me duele. Me duele mi corazón. Ella lo besa ¡Bésame a mí, Isabella! Puedo ver las imágenes de ambos. Puedo prever que es lo que mi mariposa hace. Como me gustaba cuando sus manos apretaban mis hombros mientras yo estaba dentro de ella. No cierres tus ojos, Féilea. Cuando los cierras, se que estás deseosa de más. No muerdas tu boca Bella. Te muerdes tu boca y anticipas el placer que puedes dar. Y que puedes sentir. No desnudes tu cuerpo. Se que te quitas la ropa lentamente. Lo hiciste para mi tan pocas veces ¡Es mi culpa! ¡Mi culpa! Yo siempre te desnudaba ardiendo.

Te desgarraba la ropa lleno de furia porque mi amor por ti y mi odio sembrado por años me hacían creer que debía humillarte.

Ahora, sólo quiero rendirme ante ti. Quiero ver como poco a poco te quitas tus ropas y me miras con aquellos ojos. Ojos llenos de pasión contenida. Ojos secretos. Ojos poesía. ¡Mis ojos, Féilea!

Me arde la garganta. Una buena cerveza me haría bien. Un buen trago. A veces extraño. Extraño un poco de droga en mi sistema. Pero sé que mi cuerpo no la soportaría. Pasaría días sin dormir. Y dormir para mi es ella. Isabella. Si.

Insomnio de horas donde miro las paredes del viejo hotel y repaso cada cosa.

Repaso mis días. Repaso mis años con ella. Repaso mis pocos días con Nessie. ¡Qué hermoso es su cabello! Debo dejar de verlas. Profano el recuerdo de ambas en este lugar de porquería.

¡Hey! ¡Alguien! ¿Pueden prender la calefacción? Siento un jodido frío.

Sonrío. La ironía es idiota, estoy a cuarenta grados de calor y siento frío. Enfermo. Enfermo de ella. Sólo estoy cálido y lleno de vida cuando la presencia de mi… ¡Idiota! ¿Te atreves a decir mi mujer, Eddie? Es demasiado para ti. Demasiado. Ella fue tuya un día. Y tú, tu maldito caníbal, no entendiste hasta que punto ella te perteneció.

Un aliento azucarado llega hasta mi nariz. La mujer me besa y yo le respondo. Respondo con apatía. Me dejo llevar. No siento nada. Pongo en aquel beso todo mi empeño. Sólo un momento. Un leve momento.

Isabella ¿Piensas en mi? ¿Piensas que te soy infiel? ¿Sientes celos? ¿Igual que los míos? ¿Aterradores? ¿Sofocantes? ¡Yo te pertenezco! Sólo a ti. A ti, desde siempre.

Beso a la mujer. Tiene aliento de azúcar. Un perfume que no reconozco. No quiero estar solo. Y lo estoy. Igual que cuando me enfrentaba a miles de animales que gemían por mí en medio de un escenario. Era yo y todos ellos y me sentía malditamente solo. Como lo estoy ahora. ¿Puedo estar contigo, mi amor? Quiero tocar tu mano y sentir como respiras. Así sí. Sí, igual. Tú vida cerca y la soledad desaparece. Soy feliz. Estoy vivo, Bella. Vivo. Canto canciones para ti, mi amor. Sólo canto para ti. Me muevo. Me muevo entre la gente de este bar. Bajo mi cabeza. No quiero que me reconozcan. ¡Tú eres Eddie Masen! Y soy capaz de golpearlo.

La mujer toma mi mano con fuerza. Está llena de anillos enormes. Bisutería barata. Uñas pintadas de color indefinible. Indefinible color de cabello. Horrible. No siento nada. Estoy aparte. En otro mundo, No siento nada. Debería estar en el hotel. Valium y dormir. Amo la maldita cosilla aquella. Me duerme. Voy al vacío.

Deseo que, en algún instante de aquella pesada oscuridad del sueño, pueda volver a ese momento oscuro de bosques donde estoy frente a tu casa esperando ver como sales por tu ventana.

Tengo diecisiete. Estoy en la escuela. Espero. Desesperado. Como un condenado a muerte. Tienes que pasar. Volar entre los pasillos. Sentarte frente a mí. En el salón de clase. Los pelillos de tu hermosa nuca se arremolinan de manera suave. Quiero juguetear con ellos.

El baño apesta. Borracho. Zombi. Entre vivo y muerto. La mujer se abalanza. Es una gata predadora. Tony. Tony. Su lengua húmeda en mi barbilla. Trago hiel. Jala mi cabello. Es tan hermoso tu cabello, Tony. Me tambaleo. Pongo mis manos sobre los bordes del tocador de los baños. Estoy indefenso. Amo a otra. Estoy indefenso porque amo sin remedio. Estoy indefenso. Estoy solo.

Un hombre solo es un ser que está dispuesto a mentirle a todos para así dejar de sentir que no es un ente a quien a nadie le importa.

La mujer me toca. La mujer me besa. La mujer recorre mi cuerpo. Hambrienta de mí.

Llena de mujeres mi habitación. Follo con todas. Soy el mejor de todos. Rubias. Pelirrojas. Nunca castañas. Siempre esperando en los camerinos. Fiestas salvajes. Follar con todas. No recordar ninguna. ¿Jane? ¿Cómo es que eras? Si. Jane. Ni siquiera me acuerdo. Mi novia. La de Forks. Estas perdonada.

La mujer se desnuda. Mueve sus tetas. Silicona. Pezones y siliconas. Pellizco. Gemidos. Asco.

La mujer gime. Quiero vomitar. Continúo estrujando sus enormes senos falsos. Más falsedad en mi vida. No me alejo. No soy capaz de alejarme. La mujer gime. Su voz me lastima. Rastrillara mi piel. ¡Cállate! Algo aceitoso en mis labios. Labial. Asqueroso. Mi lengua la penetra.

Tu boca. Bella. Niña mía. Me besaste virgen. En tu boca fui bueno. Tuyo para siempre. El beso niño. ¿Por qué lo negué? Tú me lo diste, Féileacán.

Me muevo por inercia. Agarro a la mujer del cabello. Muerdo a la mujer con furia. Suicida. Caníbal. Quiero a la mujer sangrando. Quiero que le duela. Quiero dejar de sentirme solo. No quiero estar aquí. Dolor. Beso. Chupo. Devoro. Soledad total.

Soy una cosa que duele y que desea estar en otro lugar. Jodo con furia para castigarme. si yo abriese mi boca te diría que te largues ¡no soy un hombre!

El sabor a cigarrillo en mi saliva. La mujer me araña. La mujer me muerde. Isabella. Tú. Isabella, me arañabas. Me mordías. Yo irrumpía en tu cuerpo. Ambos atrapados. Deseo atronador. Yo te deseo igual. Uñas carne lengua saliva. Con sabor a miel. Saliva con sabor a ti. Amor. Amor. Amor mío.

Ohhh Tony, dame todo lo que tienes El rasgar de mi cremallera. La urgencia de todo. El besarla y tocarla. Me ahogo. ¿Así es estar bajo el agua? Todo es rápido. Se quita ropa. Un olor a lavanda. Aroma a baño público. Me muevo a gran velocidad pero todo es cámara lenta. La tomo con fuerza. No necesita nada. Es lúbrica. Es dispuesta. Quiere que la penetre. Nada más. No amor. No ternura. Casi cuarenta. Sin esperanza y ni fe en el amor. Igual que yo. ¡Nooo! ¡Yo amo!

Amo. Canto. Sueño. Vivo. Respiro. Existo por una mariposa. Ella tiene mi corazón. El amor real y total si existe. Soy prueba de ello. Amo a alguien desde un día en un bosque. A una caperucita roja. A una Féileacán que me salvo de un niño enfermo y triste ¡Yo amo!

Pongo a la mujer de espaldas. No quiero ver su cara. Arranco sus bragas de encaje y las tiro en cualquier parte. Su mini falda de jeans se arremolina en su cintura y sus manos toman el borde del tocador dice algo palabras soeces y sin sentido. El caníbal en mi sonríe. Quiero que él muera. Quiero que ese animal que es, aquel Edward Masen, perezca quiero matarlo humillarlo y hundirlo. Me siento poderoso porque él persiste. Porque aquel que folló con todas las mujeres que deseaba aún sigue estando aquí. ¡Lo odio! ¡Lo necesito! Sólo su fuerza de animal predador me hace sobrevivir. Gimo. Doy tres nalgadas y la mujer grita y maúlla de emoción. Mi verga sobresale. La miro de manera indiferente. Cierro mis ojos. Tiró mi cabeza hacia atrás y me desdoblo. Salgo de mi cuerpo y me paro a observar a aquel hombre que sin pensar en nada y sin alma penetra a aquella mujer de forma rotunda. La embiste y la rompe por dentro. Veo su cara. Me veo allí. Ojos azules perdidos en el agua. Veo su tristeza. Veo su vida. Veo como aquel rostro no hace gestos. No hay placer. No hay dolor. No hay nada. Una y otra vez. Una y otra vez entra en ella. La mujer llega al clímax en un par de minutos. Placer urgente y despiadado. La mujer explota y allí no hay nada más.

No le importo. No me importa.

Continuo y me miro al espejo quiero verme y saber en qué punto me perdí. En qué punto te perdí mi amor. En qué punto no fui capaz de verte realmente. La mujer grita de nuevo. Dice que está agotada no entiende porque me niego a venirme en ella. No entiende como yo no obtengo ningún placer en penetrarla. Ella no sabe que allí no hay nada. Que ya he estado en ese punto donde el sexo era algo sin sentido. Que cuando amas a alguien éste tiene otro significado y que no basta con besar, morder, arañar y penetrar. Quiero algo más. Yo tuve algo más un día. Unos días y era el jodido paraíso. Tuve a Isabella Swan. Fue mía e hice el amor con ella. Y esto. Esto que hago ahora. Este mete y saca es sólo una extensión de mi castigo. Porque puedo volver a ser lo que era antes. Pararme en los escenarios y cantar canciones de amor y muerte y puedo volver a ver la fila de mujeres esperando por mi pero ya no sería el mismo. Porque ahora soy dueño de mi amor y ahora puedo decir que he amado que amo y que amaré por siempre.

¡No puedo!

¡No puedo!

Algo se desgarra en mí. Y suelto a la mujer. Las marcas de mis manos en sus caderas se tornan de un color rojizo. Mis pantalones caen sobre mis tobillos me veo estúpido allí semidesnudo con mi camiseta negra roída mi cabello cobrizo revuelto y mi mirada en el vacío. Quiero estar desnudo. Quiero estar contigo. Noches en que pude enredarme en tu cuerpo y escucharte dormir mi mariposa y disfrutar de tu hermosa respiración alada y no pude. Mi desnudes te pertenece. Mi piel es tuya. Aún soy aquel hombre hermoso que tú amaste algún día. Quiero volver allí y ser hermoso para que ames de nuevo. Déjame volver.

La mujer desmadejada me mira sorprendida. Me recorre lentamente le he dado los tres orgasmos más poderosos de su vida y ella ve como mi cara es de piedra. Ella se acerca. Quiero subir mis pantalones y largarme de allí. Beber una cerveza ¡Oye chica, una pequeña pastilla de valium me espera! Ella es mi amante ahora. Sin embargo, la mujer se apodera de mí y me tira contra las puertas del baño. No me muevo. Soy indiferente y no siento nada. Estoy borracho. Estoy en otra parte y el que está aquí, en este momento, en este baño, con olor a lavanda rancia, no es nadie. El real se encuentra siendo un fantasma vigilando la puerta de su mujer viendo como otro tiene lo que yo no puedo. Lo que no me merezco.

Te amo Isabella.

Los labios aceite toman mi miembro ¡No! ¡No! ¡No! aparto la mujer con mis manos y quiero largarme ahora. Pero la mujer toma mis muñecas con fuerza y entierra sus uñas falsas dentro mí. Me toma por completo. Y golpeó con mi cabeza la puerta. No quiero pensar. No quiero sentir.

Sin embargo mi cuerpo me traiciona. Sin embargo estoy aquí. Sin embargo. Mi corazón late desaforadamente. Mi piel arde y salivo profusamente. Hago un esfuerzo monumental y concentro mis fuerzas mis emociones y mi pasión por ti y miento pensando que el placer que siento es porque tú me lo das Féilea. Eres tú. Hueles de una deliciosa y jodida manera. Somos tan jóvenes, Bella tan jóvenes y tenemos un mundo por delante mi amor. Todo. Todo. Yo te veo en tu taller y, con una vieja guitarra, te conquisto con una canción ¿te gusta Isabella? Todas son para ti. Esperamos que sea la hora y vemos como el crepúsculo se asoma en el cielo y tú prendes la radio y bailamos en el porche de nuestra casa. Y todo huele a madera y la música se escucha y el calor de tu cuerpo me hace bien. Y espero y te atrapo y te amo mi amor. Y ronroneas en mi oído y yo gimo de placer cuando hago el simple acto de dormirme entre tus senos jugosos y pequeños.

No hay mentira.

No hay muerte.

Somos tú y yo. Jóvenes para siempre.

Y escucho una voz. Y ambos sonreímos y te paras medio desnuda y me dices ¡Nos puede ver, Eddie! ¡Que vergüenza! Y me carcajeó porque cada día es igual.

Y no existe la fama ni el éxito ni mi fortuna. Ni mujeres. Ni crueldad. Ni vanidad y no hay pasado ni obsesiones de padres que sacrifican a sus hijos por crueldad y venganza.

Mi sangre por eso. Mi música por eso.

Abro los ojos. Tiemblo y me estremezco. No lo puedo evitar. No puedo evitarlo. Rujo de placer. Pero no es por la mujer que toma mi sexo. Es por ti y por mis deseos locos en ti. Quiero respirar. Algo me golpea y ¡maldición! sólo veo a la mujer arrodillada lamiendo sus labios pulposos y grasosos ¡Asco! Siento asco de mí. Porque yo quiero serte fiel. Porque yo quiero sólo derramarme en ti. Porque no hay nada más que tu, Isabella.

Levanto mi cabeza y vuelvo al espejo. Agua. Humedad ¿Son lágrimas, Féilea? He llorado en mi orgasmo, Isabella. He llorado por mí. Por lo que no soy. Porque no te tengo. Porque estoy solo y porque te he sido infiel ¿No me amas? ¿No lo haces? ¡No me importa! Me amaste por años. Por años. Yo te devuelvo todo, Bella. El regalo de tu amor silencioso te lo devuelvo. Lo retribuyo. Te amo igual. Te amo desde lejos. Aquí, en este sucio baño, con esta mujer que no quiero conocer. Te lo digo Isabella Marie Swan, mariposa de mis sueños, te amaré por siempre aunque tú no lo sepas. Aunque tú ames a otro. Porque siendo tuyo en la sombras mi amor. Yo seré alguien mejor.

Mejor hombre.

Mejor esposo.

Mejor padre.

Me subo los pantalones. Tiro agua en mi cara y en mi cabello. No miro a la mujer. Ella desaparece de mi espacio de visión. El agua está helada y yo lo estoy aún más. Ojos azules en el espejo. Y quiero largarme ahora. Una tonada en mi cabeza. Música para la noche y para el corazón de una princesa.

No le digo adiós a la mujer. A ella no le importa. Salgo del bar viejo lleno de rostros que no deseo conocer. Saco un cigarrillo y un encendedor cualquiera prende el fuego. Miro al hombre y reconozco en su cara la mirada de alguien que sabe quien soy. Me mira cómplice. Hiciste buena música Caníbal, me dice. No hay respuestas, sólo el cigarrillo compartido. Cuando quieras, vuelve aquí hablaremos y no preguntaré nada y no te preocupes la mujer del baño mañana ni siquiera recordará quien eres. El hombre me da su mano. Mi nombre es. Sin embargo lo dejo con la mano extendida. Veo mi auto viejo. Hace calor y es de noche. Pero yo tengo frío. Y no siento nada.

Mi guitarra negra se asoma. Ella es mi familia. Miro hacia los lados. Subo al auto. Ahora, no huyo. Ahora, no hay caminos. Me quedo aquí. Bella. En este pueblo, mi amor.

Sigo mi destino. El de siempre. Soy tu sombra.

Hace frío.

Tengo frío y viene desde de mi alma...

¿Puedo huir? ¿Puedo olvidar?

¿Por qué tengo que estar aquí? ¡Dios!

¿Cómo llegue a este maldito momento?


Lo sé, fue corto, pero necesario, un especie de interludio.

Si, ese fue nuestro Tony, en los siguientes capítulos veremos como este caníbal aterrador lucha contra él mismo, Eddie adolescente contra Bellapestosa, vamos a ver como él labra su destino.

Editado por XBrönte