Bueno. Hemos regresado para la tortura de todos ustedes. A los que no han leido nuestra historia anterior va la siguiente aclaración: está en castellano y no en latino porque así es como nos hemos acostumbrado a ver Supenatural. Y además porque nos parece más expresivo. Si hay lectores de españa que piensan que no está bien utilizado el lenguaje, háganse oir.

Como siempre están invitados a dejar sus comentarios si lo desean. Si prefieren pueden mandar un PM, si es que no quieren que nadie vea su opinión y quedará entre nosotros.

Agrego una última anotación: Agradezco a Ninablack17, sus lindos comentarios. Supuse que si tuviste el coraje para terminar de leer mi primera historia, seguramente continuarás por acá, y como sos invitada no te puedo responder via privado como lo hice con los demás usuarios. Un saludo y muchas gracias.

Ah! y el cazador del capítulo 5 no era Sam...era alguien cualquiera...no le puse nombre por no complicarlo mas... sorry.


Táctica y Estrategia de la Guerra:

Erika tomó la sal de la mesa y la roció sobre su plato. Se disponía a dar el primer bocado cuando una voz le interrumpió:

-La sal es mala para tus arterias, querida- dijo Crowley desde el otro lado de la mesa.

-¡Genial!- protestó ella- ¿Y a ti qué te importa? Ya ver tu fea cara a primera hora no es suficientemente molesto, que también das opinión sobre lo que como.

-Solo cuido mi inversión… ahora tu vida me pertenece. Y quiero de corazón que sea larga y saludable…

-Vete al infierno….

-Oh… no. Gracias. En verdad preferiría estar aquí contigo.

-¿Cómo es eso?- le preguntó sorprendida ante la sinceridad de su afirmación.

-Es una pesadilla…. -se quejó -pero no he venido por eso. Lamento interrumpir tus vacaciones, en verdad te juro que me hubiese gustado prolongarlas un poco más. Pero te tengo trabajo.

-Ah… de cualquier forma…ya me estaba aburriendo…-confesó- ¿Y qué es?

-Necesito que vayas con Dean y le convenzas de volver al negocio.

-¡No lo haré!

-Ah ah ah ah- interrumpió el demonio- es una orden. No te estoy consultando.

-Ha sido su decisión…. No tengo derecho a pedirle algo así…

-Es importante. Hay problemas graves. Castiel lo necesita.

-Pues… que Castiel vaya y se lo pida personalmente…Además no me ha comentado nada…. De hecho ni siquiera lo he vuelto a ver- agregó con algo de decepción.

-Es que no ha podido venir. Y Cass no quiere molestar a su amigo. Así que yo te lo estoy ordenando. Ve por Dean.

La miró fijamente, calvando sus fríos ojos en los de la muchacha.

-¿Y desde cuándo Castiel y tú sois íntimos?

-Desde que tenemos intereses en común… o más bien, enemigos en común…

-¿Enemigos? ¿Qué es lo que pasa…?- preguntó con preocupación.

-Ya lo sabrás… a su tiempo. Ahora harás lo que te pido.

-Veré que puedo hacer.

-No. Lo traes de vuelta. ¿Te quedó claro?

-Bien… lo haré…- protestó- Ahora déjame desayunar en paz.


Llamó a la puerta. Un niño abrió.

-Hola- dijo ella- tú debes ser Ben… ¿Verdad?

-Si. ¿Quién eres tú?-preguntó el chico.

Era sorprendentemente parecido a Dean.

-Yo… me llamo Erika. Soy amiga de Dean. ¿Está en casa?

-Si. Pasa. Siéntate. Lo llamaré.

Dean apareció al rato con cara de pocos amigos.

-¿Qué coño estás haciendo aquí?

-Hola. ¿No?- le reclamó ella.

Él no respondió.

Te ves bien- agregó Erika con incomodidad.

-¿A qué has venido?-preguntó impaciente.

-A saludarte… ver si es verdad que eras feliz en tu nueva vida.

-Pues ya ves que si. Ahora lárgate.

-Dean… ¿a quién tratas de engañar? Tú no naciste para esta vida… ¿Dime que haces día tras días? ¿Eh? Te levantas, bebes café, vas a trabajar…. Te tomas unos tragos con tus compañeros… y vuelves a casa… a comer patatas fritas… ¿Eso haces? Eso no eres tú. Yo también lo he estado haciendo, me tomé unas vacaciones… ¿Y sabes qué? No lo soporto…

-Bien por ti…- dijo con sarcasmo.

-Dean, tienes que regresar…

-¿Bobby te ha enviado?- le interrumpió.

-No. Él está feliz sabiendo que estás fuera… Me amenazó con darme de patadas en el culo si se me ocurría tocar a tu puerta.

-¿Y estonces? ¿A qué esperas? Sal de mi casa. Pones en peligro a mi familia.

-No, Dean. Tú les pones en peligro. ¿Es que no lo ves? Tu madre… tu padre. Jess. Sam. Mis padres… Esto no acabará bien. Terminará en tragedia. Solo es cuestión de tiempo. Lo que debes tener en mente es que lo inevitable afecte a la menor cantidad de inocentes posibles.

Dean escuchó cada una de esas palabras. Parte de él sabía que ella tenía razón. Pero no podía regresar. Se lo había prometido a Sammy. Y no iba a quebrar su promesa.

-Lárgate de mi casa. No puedo ir contigo aunque quisiera… se lo prometí a mi hermano.

-Puedo entender eso. Lo que no puedo entender es cómo duermes por las noches sabiendo que él está en ese agujero con esos dos engendros dementes.

Estaba siendo cruel, lo sabía. Pero se estaba jugando mucho. Eso sin mencionar que de verdad se sentía afectada por la tragedia de los Winchester.

-No me hables de mi hermano- la amenazó -¿Qué sabes tú de él?

-Se que solo pensaba en que tú le perdonaras. Déjame ayudarte –buscaba golpear bajo –a encontrar la manera de traerlo de nuevo. Pero no puedo hacerlo si estás aquí sentado. Necesito que vuelvas, Dean. Y que busques junto a mí….

Él no respondió.

-De acuerdo. Tú ganas- le dijo ella finalmente.-Pero si en algún momento cambias de opinión… sabes donde estaré… Piénsalo.

-Adiós.

-Adiós. Por cierto… tienes una bonita casa… y una hermosa familia.

-Gracias.- respondió Dean con cierta amargura. Ella hablaba con sinceridad, y le había hecho el peor cumplido del mundo.


-¡Vaya! Qué trágico. Estás en graves problemas.- dijo Crowley con sarcasmo, disfrutando de la agonía psicológica de la muchacha -Creí que no soportabas los bares…

- Un miedo más… un miedo menos… ¡Que más da…! ¿Vienes a cobrarte?- le preguntó ella mientras ordenaba otro whisky.

-Naaaa… ¡Claro que no! Solo quería ponerte algo de presión…

-¿Juegas conmigo? Por qué no es divertido….

-Sabía que no lo lograrías…

-¿Y por qué me lo has pedido?

-Porque no quería pasar a la fase dos. Y… es que eso… no va a gustarte. Cuando te diga lo que haremos… desearás haberle convencido. ¡Anda! Deja eso. Tenemos que hablar.


-¡A buena hora llegas…!- le reprochó Crowley a Castiel.

-Lo siento… estaba ocupado.

-Cass…- dijo Erika corriendo a abrazarlo - ¿Dónde has estado?

-En… el cielo.- respondió dubitativo.

-Castiel, ¿Por qué tengo que enterarme por Crowley de que tienes problemas?-cuestionó ella con pesar sin separarse de su lado.

-Es… que… yo…

-¡Nada...! Cass. Estoy tan decepcionada… yo te quiero. Eres mi amigo. Haría lo que fuera por ti… ¿Quieres decirme qué es lo que pasa?

-Es Raphael…

Erika cambió su gesto de dolor por uno más serio. Miró a Crowley expectante.

-¿Qué hay con Raphael?

-Que está enfadado….-dijo el ángel.

-Qué se ha cabreado porque le arruinamos la fiesta. Y le mandamos a su hermanito querido al foso…-interrumpió Crowley.

-Quiere continuar lo que Lucifer comenzó…

-¿Quiere reiniciar el Apocalipsis?- preguntó ella con cara de pánico -¿puede hacerlo?

-Así es- dijo el demonio.- es por eso que necesitamos a Dean. Tenemos que pararle.

-¡NO!- se enfadó Castiel- Ya te he dicho que dejemos a Dean en paz.

-Pues entonces no nos queda otra chance que el plan b…-agregó el de negro encogiéndose de hombros.

-¿Cuál sería el plan b…?

-Es arriesgado… pero necesitamos ayuda- se excusó Castiel.

-Vamos a sacar a Sammy del agujero.- comentó Crowley con entusiasmo.

-¿Y quién hará semejante estupidez?- preguntó ella divertida.

Los dos la miraron fijamente. Castiel con gesto de culpa. Crowley con su clásica media sonrisa perversa en el rostro.

-Oh…. ¡NO!- se quejó ella.

-Oh…. ¡SI!- se burló el demonio.

-Yo no bajaré ahí…- dijo al borde de una crisis de nervios.

-¿Tengo que recordarte de nuevo nuestro trato? Porque en verdad que es muy molesto tener que hacerlo a cada rato.

-¿Y cuál es la puñetera diferencia entre quedar atrapada en esa asquerosa jaula o que tú me arrastres al infierno?

-No irías sola… - aclaró el ángel de la gabardina.- Crowley irá contigo. Él te protegerá…Y todo se hará bajo mi supervisión.

Ella le dirigió una mirada interrogante.

-¡Seguro…cariño! Estarás en buenas manos. ¿O es que no confías en mí…?-cuestionó Crowley con sarcasmo.

-Si no confías en Crowley, al menos ten fe en mí- dijo Castiel con seriedad.

-¿Y si tienes que decidir entre impedirles escapar y recuperarme a mí…? ¿Qué harás Castiel?-preguntó ella con sarcasmo.

-Eres una inversión considerable para que yo permita que la jaula se vuelva a cerrar sin que tú salgas- aclaró Crowley.

Se hizo un silencio.

-¿Por qué tengo que ser yo?

-Porque yo no puedo –dijo Castiel –Me vigilan. Si me meto ahí todo el cielo lo sabrá... Vosotros podéis camuflaros. Pero yo no. Y podrían aprovechar la ocasión, sabotear nuestro plan y liberar a Lucifer y a Miguel.

-Cass es ahora el enemigo público número uno. –aseguró Crowley.

-¿Qué tengo que hacer?- preguntó la chica finalmente.