Ellie:

–Tendrás que darme un graaaaaaan premio después de lo que acabo de hallar. –dijo Erika irrumpiendo en el escritorio de Crowley –es algo tan pero tan sutil… que solo un cazador entre miles podría haberlo descubierto.

Crowley indagó a la chica con la mirada. Esperando más detalles.

–No lo descubrí en tu vasta colección, fue mero azar, pero me dio la punta del ovillo….escucha:

Comenzó a leer:

"Adoraban a los Grandes Antiguos que eran muy anteriores al hombre y que habían llegado al joven mundo desde el cielo. Esos Antiguos se habían retirado ahora al interior de la tierra y al fondo del mar, pero sus cadáveres se habían comunicado en sueños con el primer hombre, quien inventó un culto que nunca había muerto"

"Estos Grandes Antiguos, tenían forma, pero esa forma no era material."

"Cuando las estrellas eran propicias iban de mundo en mundo a través del cielo; pero cuando eran desfavorables, no podían vivir. Pero aunque ya no viviesen, no habían muerto en realidad."

Crowley seguía a Erika con la mirada y un marcado gesto de incredulidad. Hasta que ella dijo:

–Y esta es la parte que va a gustarte:

"Pero en esa época alguna fuerza exterior debía ayudar a la liberación de sus cuerpos. Los conjuros que impedían que se descompusieran impedían también que se moviesen, y los Antiguos tenían que contentarse con yacer y pensar en la oscuridad mientras transcurrían millones de años"

– ¿Y bien…?

- ¿Y bien… qué? –preguntó Crowley con impaciencia.

– ¿No te suena de algo? "los conjuros impedían que se descompusieran, también impedían que se movieran…." No lo ves… ¡IMPEDÍAN QUE SE DESCOMPUSIERAN! ¡VIVÍAN ETERNAMENTE! ¡IMPEDÍAN QUE SE MOVIERAN! ¡ESTABAN ATRAPADOS EN LA OBSCURIDAD! ¡EN EL PURGATORIO! DONDE AUNQUE NO VIVIESEN NO HABÍAN MUERTO EN REALIDAD

Crowley se levantó de su silla y le arrebató las notas. Las leyó con entusiasmo.

– ¿De dónde a salido esto? Se me hizo familiar.

–Es un texto de HP Lovecraft.

– ¿Estabas leyendo a ese chalado? ¡Lovecraft es un pelmazo! ¡Sus obras son soporíferas y tú eres una nerd…! –reprochó airadamente devolviéndole las hojas de papel con una ligera violencia.

– ¿Y si el tío no estaba chalado? ¿Y si en verdad sabía algo….? Eso fue lo que me pregunté. Crowley… pienso en verdad que Lovecraft abrió la puerta del purgatorio….Y creo que eso fue lo que lo mató….

–Excelente. Como siempre. Brillante. Pero, ¿tienes alguna prueba más… tangible… que no es solo una historia de ficción de un trastornado? –preguntó con algo de ira e impaciencia.

–Claro que tengo pruebas…. Bueno. No materiales. Hablé por chat con un tío algo frikie que me dijo que tenía una gran colección de correspondencia de Lovecraft, y en varias se menciona que una noche, él y otros 6 chiflados ejecutaron un ritual, la semana del 15 de marzo de 1937. La misma semana en la que hubo un eclipse. La misma semana en la que Lovecraft y todos los asistentes a ese ritual fallecieron en misteriosas circunstancias.

– ¿Estás segura de que ese tipo no te engañó?

–Claro. Estaba segura de que había leído algo similar en uno de los diarios de Campbell. De modo que lo hablé con Castiel. Y él fue a buscarlo, ya que los Winchester se quedaron con gran parte de ese material. Me lo trajo. –dijo exhibiendo el viejo cuaderno –llevo días hablando con el frikie, le he dicho que soy un escritor novato y que me inspiro en Lovecraft para publicar mi primera novela. No le he dicho que soy mujer, para evitar que mienta o exagere intentando filtrear conmigo. Y todo lo que me ha dicho coincide con el diario. Cada palabra.

–Bien. Deja los datos del frikie…. Yo me encargaré del resto.

–Pero yo puedo hacerlo.

–No. Ya le has dicho que eres un hombre. Si una chica aparece… nos mandará al infierno. Enviaré a Castiel… o iré yo mismo.

–Como quieras. No le hagas daño…

– ¿Por quién me tomas? –protestó Crowley ofendido.


Cuando Castiel se apareció con esa mujer de aspecto cándido pero a la vez glamoroso, Erika nunca imaginó lo que estaba a punto de ocurrir. Aunque supuso que no sería nada bueno.

–Vigílala…. –le ordenó el ángel. –Que no escape. Es nuestra única esperanza de encontrar el purgatorio.

–De acuerdo…

Castiel se fue. Erica y la mujer se quedaron solas.

– ¿Cómo te llamas? –preguntó la mujer….

– ¿Qué te importa….?

–Yo soy Eleanor…. Me dicen Ellie…

Eleanor intentaba por todos los medios sacar a flote la sensibilidad que esa chica tenía. Porque la había percibido ni bien el ángel la dejó ahí. Y se notaba que era inteligente. Y que estaba muy preocupada.

–Ayúdame… por favor…. –le suplicó.

Erika no respondió. Ni siquiera la miró.

–Por favor….

–Cállate. –le ordenó.

– ¿Tienes idea de lo que van a hacer esos dos?

–Vagamente.

–Si abren esa puerta….las consecuencias pueden ser terribles….tú no eres como ellos. Eres razonable. Lo sé… se nota….

–Creo que saben lo que hacen….

–No… no lo saben…. Yo lo sé… sé lo que hay detrás de la puerta. Porque yo vine de ahí… hay cosas terribles… cosas que ni siquiera ese ángel imagina… porque las ignora…

–Cállate….

–Por favor… tienes que evitar que abran la puerta….

–Crowley viene. –le advirtió –Y te recomiendo que hables y digas lo que sabes en cuanto te lo pregunte. Porque él hará que lamentes cada silencio….

La puerta se abrió. Crowley entró por ella tal como Erika intuyó. Pero llegó acompañado por Castiel. Eso no se lo esperaba.

– ¿Por qué está ella aquí? –preguntó refiriéndose a Erika. - ¡No puedes traerla…! Ella es muy sensible…. –reprochó –se vuelve inestable –recalcó –no podemos depender de ella para cosas como éstas –concluyó con los dientes apretados.

–Es la única persona en la que puedo confiar. La única que aún está a mi lado…. –ahora era Cas quien reprochaba.

–Bien…como quieras… vamos a empezar. Estoy tan emocionado como impaciente… espero que tengas ganas de charlar. Porque me complacería mucho que fuésemos amigos. – le dijo sonriendo.

Eleanor no respondió.

– ¿Por qué todo el mundo tiene esa fea costumbre de dejarme con la palabra en la boca? Eso me irrita mucho. Tú –ordenó a Erika –Sal de aquí.

Erika miró a Castiel dubitativa. Éste le señaló la puerta con un brusco movimiento de la cabeza. Finalmente ella obedeció a regañadientes.

No importaba en que parte del edificio estuviera, los gritos de esa mujer… cosa… monstruo… lo que fuera… se oían desde cualquier lado…. Supuso que se oirían desde afuera también, y a varios metros a la redonda de la propiedad….de modo que ni siquiera intentó salir afuera… solo se sentó en el suelo y cerró sus ojos invadidos por las lágrimas, deseando que eso acabase pronto.

Solo necesitó una mínima distracción. Ingresó en la sala. Esa pobre mujer era un despojo. Atada en esa camilla. Casi sin un ápice de fuerzas. Aún así respondió ante su presencia.

Erika se acercó a ella.

–Te advertí que hablaras desde un principio…. –dijo soltándola.

–Es… que… no…

–Shhhh… no te esfuerces… te traje agua….

Ellie se incorporó y bebió unos sorbos con dificultad.

–Te llamas como mi coche….Tiene que ser una señal… -confesó quebrándose –Lo siento mucho….aunque no sirve de nada ahora… no quería que nadie saliera lastimado. Debí hacer algo… pero…

–Está bien… descuida. –murmuró.

–Te ayudaré a salir de aquí… ¿Tienes a dónde refugiarte?

–Si…

–Vamos.


– ¿Se te escapó? ¿Se te escapó? –repetía Crowley con incredulidad.

–Si… fue muy astuta….

–Mientes… ¿¡LA DEJASTE ESCAPAR?!

La tenía contra la pared, tomada firmemente del cuello. Su rostro estaba pegado al de ella. Lo miró desafiante.

– ¿Y si lo hice…? ¿¡Qué?!

– ¿A dónde fue?

–No lo sé….

– ¿¡A DÓNDE FUE?! –gritó furioso, golpeando el muro sobre el que Erika apoyaba su espalda. Hubiera deseado golpear sobre su cabeza pero no podía…

–No lo se…. –insistió ella, tragando saliva.

Él recargó todo su cuerpo sobre el de la joven. Ella sintió que el aire le faltaba y el temblor de su cuerpo se hizo más intenso. Crowley murmuró en su oído oprimiendo aún más su garganta con una de sus fuertes manos.

–Dímelo o te arrepentirás…

Obtuvo quejidos como respuesta. La apretó aún más fuerte contra la pared.

–Si no me lo dices, iré por tus amiguitos y les haré pancreactectomias gratuitas. Y después voy a obligarles a comer sus propios órganos. –amenazó con frialdad.

–No lo se… -dijo angustiada. –solo dijo que tenía dónde refugiarse….

– ¿Es la verdad? –indagó mirando fijamente a sus ojos.

Ella asintió repetidamente.

–Lo ves… ¿no es mejor cuando eres una buena chica? –dijo acariciándola.

– ¿Te lo ha dicho? –preguntó Castiel con nerviosismo.

–Si. Ha confesado. Por las referencias que me dio… esa cosa debe haber ido con Bobby Singer… ¡Ah! Y nuestra amiguita Erika terminó su declaración con una ingeniosa y pintoresca insinuación de que tú y yo tuviésemos sexo… o algo parecido…Arréglalo…ángel… porque si va con los Winchester y les dice donde estamos….echarán todo a perder…