Disclaimer: Hetalia, personalidades y marcas aquí mencionadas no le pertenecen ni a RutLance-CrystalFairy ni a DarkLady-Iria, tampoco ganan dinero haciendo esto; el fanfic presentado se hace sin fines de lucro pero con la esperanza de brindarles un muy buen momento y compartirles una de las medicinas más efectivas del mundo: el humor. Se pide una disculpa anticipada a las personas que resulten ofendidas con lo que aquí les presentamos. Cualquier parecido con alguna anécdota de la vida real es méndiga coincidencia.

DarkLady-Iria al habla: ¡Hola! Este fanfic es una colaboración que hacemos mi hermana RutLance y su servilleta, aunque técnicamente el crédito mayoritario de la historia le pertenece -solo contribuí con algunas ideas, ¿para qué les miento?-. Poniéndo los puntos sobre las íes, el OC México másculino aqui presentado fue formulado por RutLance-CrystalFairy, en tanto que el OC femenino -que habrán visto en "Mis deseos para tí"- surgió a partir del personaje masculino, aunque son notablemente diferentes.

RutLance-CrystalFairy, presente: ¡Qué onda, raza! Este fanfic lo estoy haciendo en conjunto con mi hermana, DarkLady-Iria, quién me ayudó con algunas cosillas. Debo decir que me costó mucho terminar este primer capítulo, en parte porque no soy precisamente una fan de Hetalia, y pues cada vez que veía la serie o el manga tras unos instantes de reír, me deprimía y ya no quería continuar escribiendo. Ni idea de porqué este comportamiento. Solamente el OC México me pertenece, ya que se me ocurrió tras idear un fanfic, que lamentablemente aún no inicio, y pues espero que sea del agrado de ustedes. ¡Nos vemos! :D

Ahora sí, disfruten del capítulo. n_n


Sabor a mí.

Diario de observación de Japón 1: ¡Vámonos con México! [1]

No muy bien habían terminado con el entrenamiento de ese día cuando Alemania les informó tanto a Italia como a Japón de las nuevas...

- México vendrá de visita y se quedará unos días en mi casa.- Comentó el alemán.

- ¿En serio? ¡Ve!- Preguntó alegre el Veneciano, feliz de hacer un nuevo amigo.

- Sí, y por lo que veo, se llevará muy bien contigo, Italia. A él le gusta mucho el fútbol soccer.-

- ¡Ve! ¡Eso es genial! ¡Ve! Ya quiero que venga.-

Al contrario de Italia y su exorbitada alegría, Japón se mantenía en silencio tras enterarse de la venida de la "joven" nación [2] con la cuál no había podido establecer contacto que no fuera por las reuniones mundiales, los encuentros deportivos o durante la Segunda Guerra Mundial, en la cuál trabajó para Estados Unidos y los Aliados... [3]

- Alemania-san.- Habló la nación del Sol Naciente.- ¿Exactamente cuándo va a venir?-

- No estoy muy seguro.- Se llevó una mano al mentón.- Posiblemente dentro de algunos días, tal vez pasado mañana.-

- Ya veo.- Hizo una leve reverencia.- Con su permiso, Alemania-san.-

Como no quería mostrar una mala impresión y por causa de que tenía muy poco tiempo como para ponerse a investigar a fondo, Japón pensó en una solución inmediata...

.~o0o~.

- ¿Bueno?- Alzó el teléfono un hombre rubio de ojos azules con lentes, que se encontraba en el otro lado del Océano Atlántico.- Aquí habla el gran héroe, Estados Unidos.-

- ¿Estados Unidos-san?- Habló con timidez.- Habla Japón, ¿cómo se encuentra?-

- Bien, bien. Gracias por preguntar.- Contestó sonriente.- ¿Cómo estás tú?-

- Bien, gracias.- Hizo un breve pausa para armarse de valor.- Estados Unidos-san, ¿puedo preguntarle algo?-

- Si tiene qué ver con el hecho de porqué soy un héroe tan genial, déjame decirte que es porqué así nací.- Presumió el país liberal.

- No, mire, Estados Unidos-san.- Soltó un breve suspiro, sintiéndose muy nervioso.- Alemania-san nos dijo que México-san vendrá y pasará unos días en su casa.-

La sonrisa se borró del estadounidense con la sola mención de su país vecino...

- Y pues, como no he tenido tanto contacto con él, pero me preguntaba si usted podría contarme cómo es México-san, ya que ustedes son vecinos desde hace mucho tiempo.-

- Pues qué bueno que llamaste, Japón; de lo contrario te hubieras lamentado por el resto de tu vida.-

- ¿Qué?- Exclamó sin entender a qué se refería el americano.

- Tal vez, ante los ojos del mundo, México parezca una nación bonachona y sincera, pero en realidad no es lo que aparenta.- Empezó a enlistar.- Es un mentiroso, un cobarde, traidor, busca su propio beneficio sin importarle los demás, malgasta los fondos monetarios, golpea mujeres, se emborracha con facilidad, es un ebrio peligroso, no le gusta trabajar, es flojo; su comida es asquerosamente grasosa, en ocasiones sabe horrible y de aspecto desagradable. Siempre hace contrabando poniendo en riesgo el prestigio de otras naciones. ¡Ah! Y si yo fuera tú, pondría mucho cuidado tanto con el dinero como con mis cosas, ya que es un ladrón que aprovecharía el más mínimo descuido para robarte tus cosas. [4]-

Conforme Estados Unidos seguía hablando, Japón enmudecía cada vez más, temblando de pies a cabeza mientras se formaba una mala imagen del invitado que estaba por llegar...

- Así que si tienes una caja fuerte, la entierras en donde sólo tú sepas.- Al notar el silencio del otro lado del auricular.- ¿Japón? ¿Estás ahí?-

- Claro que sí, Estados Unidos-san.- Le contestó sin dejar de temblar.

- Por cierto, antes de que se me olvide, debes tener cuidado, ya que México suele ser un "mano larga" [5] y le gusta ir más abajo.- Japón se congeló tras lo dicho.- Bueno, mi jefe me habla, nos vemos luego y recuerda, mucho cuidado. Bye, bye.- Y le colgó.

Con la boca abierta y los ojos completamente en blanco, Japón seguía temblando con el auricular en la mano, dudoso de advertirles a los demás sobre lo que le había contado el país americano...

.~o0o~.

Al día siguiente, en toda la mañana Japón se la pasó encerrado, acostado en la cama y temblando, repasando la conversación telefónica en su mente una y otra vez...

- ¿Qué voy a hacer?-

La idea previa de la que tenía de México era la de una nación que rara vez opinaba, gracias al escándalo de los otros países, y del cuál casi siempre mencionaban como un sitio turístico... [6]

~ TOC, TOC, TOC, TOC, TOC, TOC, TOC ~

- Japón, ¿estás bien?- Se oyó a Alemania por el otro lado de la puerta.- No has salido de ahí en toda la mañana.-

- Sí, estoy bien, Alemania-san.- Le contestó sin cambiar el tono de su voz para no preocupar al país germánico.

- Siendo ese el caso, te esperamos para comer, nos vemos abajo.- Se despidió al tiempo que se retiraba, sabía lo sensible que era la vieja nación.

Tras pensarlo, y dar un par de vueltas en la cama, se levantó, tomó su libreta y comenzó a escribir todas las cosas que Estados Unidos le había platicado acerca de su vecino. Una vez que terminara, guardó la libreta entre sus ropas, inhaló profundamente y suspiró. Por más que le desagradaba la idea, tenía qué vigilar al intruso por el bien de sus aliados y él mismo. Así que bajó a comer...

.~o0o~.

No muy bien habían terminado de comer cuando alguien llamó a la puerta...

- ¡Hola!- Se oía una voz alegre en las afueras de la casa.- ¿Hay alguien ahí?-

Los presentes se voltearon a verse entre sí; más Alemania, reconociendo dicha voz soltó un hondo suspiro...

- Llegó antes.- Se levantó de su asiento.

Se encaminó a la puerta y antes de abrirla, se acomodó el cabello y se sacudió la ropa de cualquier arruga posible. Soltó otro hondo suspiro y abrió la puerta...

- México.- Bajó la mirada para ver al recién llegado.- Bienvenido.-

- ¡Hola, Luis! [7]- Lo saludó un joven adulto de tez morena, cabello color chocolate recogido en una pequeña cola de caballo, rostro alegre y ojos llenos de vida, de un color oscuro.- ¿Cómo te va?-

- Eh, bien.- Contestó, acostumbrado ya a ser llamado así por el mexicano de 1.68 mts.- Llegaste antes.-

- Sí, verás, se me cuatrapearon [8] todos los horarios, que ya no supe ni a qué horas me tenía qué venir.- Le explicó.- Así que me vine directamente para evitar problemas.-

- Ya veo. ¿Tuviste un buen viaje?- Le preguntó.

- ¡Ah, lo de siempre!- Contestó el moreno y le dio un par de palmadas riéndose.- Todo el mundo cree que voy a hacer contrabando de algo.- De pronto, se acordó.- ¡Caracoles, es verdad!- Gritó y se puso de cuclillas, buscando dentro de un par de cajitas viejas parchadas con cinta adhesiva y amarradas con un par de mecates.- Les traje algunos regalos.-

- Eh, ¿no sería mejor pasar adentro?- Preguntó apenado Alemania, tras darse cuenta de su falta de cortesía.- ¿Donde está tu equipaje?-

- Es este.- Alzó ambas cajitas.- Son mis petacas. [9]-

La mirada de Alemania se puso azul, ¿cómo era posible que su invitado llegara con esas cajas tan desgastadas como equipaje? O más bien, ¿cómo le permitieron subir al avión con eso? Para reducir su pena, lo dejó pasar al interior de la casa...

- ¿Y el resto de tus maletas?- Le preguntó mientras pasaban a la sala.

- Ah, pues me las robaron.-

- ¿Qué?- Se escandalizó el rubio.- ¿Cómo que te robaron? ¿Donde?- No hacía falta preguntar quién.

- Ah, pues en el aeropuerto, ¿donde más?- Le contestó riendo.

- ¿Y no le dijiste a la policía?- Le preguntó apretando los puños.

- Bueeeno, lo que pasa es que el aeropuerto cuenta con seguridad privada, y no se hacen responsables por el equipaje perdido, aún si te roban antes de subir al avión.- Le explicó.

- ¡Esos malditos!- Hizo ademán de golpear a alguien y estaba a punto de salir al aeropuerto para exigir explicaciones, muchas explicaciones. Si no fuera porqué el mexicano siguió hablando.

- Por lo menos, al llegar aquí nomás [10] me revisaron una vez a mí y a mis petacas, pero no a esas "petacas" [11], claro está.-

- ¿Qué?- Se volteó a ver horrorizado a la nación recién llegada.- ¿Te robaron en tu propio país? [12]-

Justo en ese momento, tanto Italia como Japón entraron impacientes de no saber lo que estaba sucediendo. Y tras oír lo dicho por el país germánico, Japón comenzó a temblar al darse cuenta de que la situación estaba peor de lo que él pensaba...

- ¿Qué ocurre, ve?- Preguntó preocupado el veneciano. Luego notó al otro país.- ¡Hola! ¡Ve! Soy Italia, mucho gusto.-

- ¿Qué onda? [13]- Una sonrisa se dibujó en su rostro y envolvió la mano de Italia entre las suyas en un apretón.- Me llamo México, para servirle a Dios y a ustedes. [14]-

Italia sonrió correspondiendo el saludo del recién llegado, quién volteó la mirada para ver al otro país y se acercó a él...

- ¡Hola!- Esbozó una gran sonrisa y extendió la mano.- Soy México pero me puedes llamar José María Itzae. [15]-

Se le quedaba viendo fijamente tratando de no temblar ni tratar de ser grosero, más no podía moverse. Alemania notó esto y se llevó una mano a la frente mientras murmuraba un "Mein Gott" muy apenas audible...

- ¡Oh, lo siento!- Dijo de pronto México.- Ustedes no saludan así.- Juntó sus manos a la altura del pecho [16] y se inclinó levemente.- Ko-Ko-Konnichiwa.-

- Pero ya es de tarde.- Respondió Japón, señalando el pequeño error.

- ¡Ah, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja!- Se llevó una mano a la nuca, riéndose a carcajadas.- Bueno, lo intenté.- Luego lo miró.- Pero no te preocupes, me pondré a estudiar japonés en cuánto pueda.-

- Dijiste que habías traído regalos.- Alemania puso su mano en el hombro del moreno, en parte para cortar el incómodo momento.

- ¡Ah, de veras! [17]- Giró hasta sus petacas y comenzó a sacar el contenido de las mismas.- Traje algunos regalos.-

- ¿Regalos?- Saltó de la alegría Italia, ya que le encantaban los regalos.- ¡Ve! ¿Qué me trajiste? ¿Trajiste pasta?-

- Algo mejor.- Guiñó un ojo y se puso de pie.- Dulces típicos de mi tierra.-

Se acercó a una mesita y los depositó con delicadeza. Había jamoncillos de nuez, cocadas, palanquetas, dulces de guayaba, tamarindos, varios tipos de ates, entre otros... [18]

- Adelante.- Les ofreció.- Espero que los disfruten.-

Italia tomó una palanqueta, comenzándolo a comer con todo y plástico; Alemania agarró un barquillo con cajeta y Japón, completamente aterrado e indeciso, tomó un dulce blanco el cuál encima era de un color rosa brillante...

- Tranquilo, compañero.- México le ayudó a Italia a quitarle el plástico.- No te vayas a ahogar con eso.-

- Pensé que ya no hacían de éstos.- Dijo refiriéndose al barquillo con cajeta, antes de degustarlo lentamente.

Japón mantenía el dulce en sus manos, temblando mientras lo contemplaba tratando de idear una excusa para no verse descortés ni sospechoso...

- Terminamos de comer hace un momento, ¿no habrá problema si lo pruebo más tarde?-

- ¡Ah, para nada!- Le sonrió el moreno.- Eres libre de comerlo cuando quieras, donde quieras, con quién quieras y de la forma que quieras.-

- Gracias.- Hizo una leve reverencia.- Si me disculpan, iré a guardarlo en mi habitación.-

- Adelante.-

Avanzó lentamente por el pasillo, y tras asegurarse que no lo veían, corrió hasta la habitación tratando de no hacer ruido. Dejó el dulce sobre el escritorio y se metió dentro de la cama, con el temor de que el dulce cobrara vida y se lo comiera...

.~o0o~.

- Japón.- Horas después, Italia tocaba a su puerta.- Vamos a jugar fútbol. ¿No quieres venir con nosotros, ve?-

Era cierto. Japón se sentó en la cama y se acordó de su misión personal, el mantener a salvo a los demás...

- ¿Japón, estás bien?- Volvió a golpear la puerta.- Si no quieres jugar, no habrá problema.-

- Sólo iré a verlos.- Abrió un poco la puerta para asomarse.- En un momento bajo.-

- ¡Claro!- Y bajó alegre las escaleras Italia, emocionado de que hubiera otra persona para jugar.

Japón buscó la libreta y algo con qué escribir, decidido a llevar a cabo un diario de observación [19] sobre esa extraña nación, de la cuál Estados Unidos le dijo que tuviera cuidado...

~*~Día 1. Página 1.~*~

Tras la información compartida por Estados Unidos-san, he decidido vigilar a México-san con el fin de mantener a salvo a las naciones que han formado una alianza conmigo y descubrir las intenciones que lo trajeron aquí. Sólo el tiempo dirá si mi misión tiene éxito o termina en un rotundo fracaso.

~*~.~*~

Guardó la libreta entre sus ropas, salió del cuarto, bajó las escaleras, y al acordarse que iban a jugar fútbol, se salió al patio y los encontró jugando...

- Italia se la pasa a Alemania. Alemania avanza hasta la línea de meta, se prepara y dispara. ¡GOOOOL! [20]-

Japón estaba sin habla; ahí en el área, México se encontraba narrando el partido en voz alta mientras corría tras la pelota...

- México realiza un saque de meta, Alemania la para con el pecho. Italia la busca, la roba, la pierde. México se mete al ruedo, es tuya, es mía, te la presto, no la quiero. ¡Y la multitud grita enardecida!-

Tanto Italia como México se detuvieron para clavar su mirada sobre el oriental, el cuál sólo atinó a levantar la mano temblorosa, el cuál lo confundieron como un saludo...

- La multitud enmudece de la intensidad del partido, señoras y señores. Alemania vuelve a tomar el control del esférico. Finta al italiano, se quita al mexicano, tira y ¡GOOOOOOOL! ¡Zambombazo, señoras y señores! ¡La multitud se estremece de la emoción! [21]-

15 largos y tortuosos minutos después, los cuatro se encontraban totalmente agotados, siendo que Japón nada más estaba viendo el partido. Italia estaba recostado en el pasto, México se encontraba sentado mientras reía y Alemania estaba de pie, recuperando el aliento...

- ¡Ay, caramba! [22]- José María se limpió el sudor de la frente.- ¡Qué cansado estoy!-

- ¡Este ha sido uno de los mejores partidos que he jugado, ve!- Exclamó contento Italia.

- Creo que sería prudente que nos diéramos un baño.- Sugirió Alemania.

- Suena bien, sólo que yo tengo un leve inconveniente.- Habló México de repente.

- ¿Cuál?-

- Qué la ropa que traigo puesta.- Dijo refiriéndose a la playera, antes blanca, los pantalones de mezclilla deslavados y mocasines algo desgastados.- Es lo único que tengo para vestir.-

- ¿Eh? ¿No trajiste ropa contigo, México?-

- Tú dijiste, la traía.- Abrazó sus rodillas.- Justo apenas cuando me había animado a comprar maletas nuevas.- Soltó un suspiro.- Bueno, quizás esas personas las necesitaban más.-

Japón no sabía ni qué pensar al respecto. Generalmente cuando a uno le roban sólo desea lo peor para aquél que le robó; en cambio, México no parecía ser de esa clase de personas. Pero casi al instante recordó que Estados Unidos le había contado que él era un mentiroso y que se aprovechaba de los demás...

- Si quieres, yo te lo puedo prestar algo de ropa, ve.- Dijo Italia dando esa solución provisional.

- ¿En serio?- José María volteó a ver a Italia con grandes ojos brillantes.- ¡Gracias, morrito! [23] Eres a todo dar. [24]- Se puso de pie de golpe.- ¡Andando!-

Ambos entraron corriendo a la casa, seguidos por Japón y Alemania, quiénes estaban muy absortos en sus pensamientos...

- Japón.- Habló de repente el país germánico.

- ¿Sí, Alemania-san?-

- La presencia de México, ¿te incomoda?-

Se quedó en silencio, reflexionando qué decirle. Ciertamente no le podía contar lo que Estados Unidos le había dicho, ya que la joven nación era invitado de Alemania, y eso sería una grandísima falta de respeto por su parte...

- Aún no lo conozco lo suficiente como para formarme un criterio adecuado acerca de su persona, Alemania-san.- Le respondió el país del Sol Naciente.

- De acuerdo.- Contestó Alemania tras semejante respuesta, quedándose en silencio, en lo que entraban a la casa.

.~o0o~.

Después de asearse por completo, todos bajaron al comedor ya que se había llegado la hora de cenar. Alemania había preparado la cena, a la vez que Italia había preparado una pasta especial, saliéndose de nueva cuenta con la suya...

- Veo que hay alguien más en la mesa.-

Todos voltearon a ver a Austria, quién llegaba de sabrá Dios donde, y ocupaba su respectivo lugar en la mesa...

- Así es, Austria. Se llama México y se va a quedar unos días en mi casa.- Le comentó Alemania, quién se volvió al joven de piel canela.- México, él es Austria, aunque también puedes llamarlo Roderich.-

- ¡Quihubole [25], Rigo!- Le sonrió extendiendo la mano para saludarle, más el otro no se movió.- ¿Qué pasa?-

Austria enmudeció, el rostro se le puso azul mientras que un aura negra lo envolvía. Alemania de inmediato se dio cuenta de lo qué estaba pasando, y rogaba porque aquello no terminara en una masacre, al menos por parte de Austria...

- Rigo.- La palabra cayó con pesadez de sus labios.- Mi nombre no es Rigo, ¿por qué me llamas así?-

- ¡Ah! Pues es el diminutivo de Rodrigo, por eso.- Le aclaró el mexicano.- El mío es Chema.-

- ¡Yo no me llamo Rodrigo!- Gritó molesto, no solo por el gravísimo ultraje a su sagrado nombre, sino por que también se dio cuenta de que la nación invitada carecía de cultura, según él.- ¡Soy Roderich!-

- Bueno, lo que pasa es que Rigo si se me queda, ya que se me hace difícil recordar nombres complicados.- Dejó caer su mano a un costado.- Pero si quieres te saludo "A la Alfred."- Alzó una mano y la agitó.- WAS SAPPANIN, VATO! [26]- Imitando los gestos de Alfred.

Todos se quedaron con la boca abierta, ya que nunca antes se habían dirigido a él de esa manera, especialmente un país tan particular como lo era México. Austria bufó por lo bajo, mientras cerraba los ojos...

- Alemania, ¿a qué hora vas a servir la cena?- Exigió el austriaco.

Y antes de que otra cosa pasara, les cayó de sorpresa un invitado inesperado...

- ¡Buenas noches, West!- Llegó anunciándose así Prusia.- Buenas noches a todos.-

- Buenas noches.- Contestaron la mayoría a coro.

- Pero ¿qué tenemos aquí?- Se acercó a México.- ¿Y éste quién es?-

- No finjas demencia.- Contestó Alemania en lo que le servía un plato a Austria y comenzaba a servirle otro a su hermano.- Te hablé de él por una semana.-

- ¡Ah, si! Pero se me olvidó.- Contestó cínicamente.- Además, me lo contaste hace una semana que ni me importó.- Se volvió al invitado.- ¿Y cómo te llamas?-

- José María Itzae, más me puedes llamar México o Chema.- Le contestó sonriente.

- Un momento, ¿acaso fuiste tú el que acabó con la buena racha de Napoleón? [27]- Le soltó un puñetazo en el antebrazo, lo rodeó con un brazo y le frotó los nudillos en la cabeza hasta despeinarlo.- ¡Amigo! ¿Por qué West no te trajo antes para conocerte?- Lo soltó y le guiñó un ojo.- Por cierto, muy buena cerveza la que hacen en tu casa.-

- Gracias, eh...-

- Soy Prusia, pero para los amigos, el asombroso Gilbert.- Se pasó una mano por los cabellos, echándose a reír.

- Si, lástima que no traje ninguna cerveza.- Chema también reía.- Nomás traje tequila y mezcal. [28]-

Prusia lo tomó de los hombros, poniéndole una mirada escabrosa, viéndolo a los ojos...

- ¿Acaso dijiste... tequila y mezcal?-

- Si, ahí en mis petacas, junto con el machacado [29], el chocolate de mesa [30] y el molinillo [31].- Señaló a un rincón donde descansaban las cajitas que traía consigo.

Tanto Prusia como Austria volvieron la vista para clavarla en el equipaje del mexicano; Prusia se acercó para ver el contenido, en lo que Austria reprochaba mentalmente que Alemania tuviera contacto con una nación tan pobre...

- ¡Hey, es cierto!- Prusia sacó una de las botellas, que era tequila blanco.- ¿Qué tal si abrimos una de éstas y celebramos la llegada de México?-

- Por mí sería un placer, pero mejor en otra ocasión.- Le explicó la joven nación descendiente del Imperio Azteca.- Recién llegué hoy y no he tenido tiempo para descansar del viaje. Además de que quisiera cenar también, si no hay alguna molestia.-

- ¡Oh, claro! Para nada.- Prusia volvió a sentarse, dejando la botella en el refrigerador.- Otro día estará bien.-

No bien empezaron a degustar la comida, cuando el mexicano rompió el silencio...

- ¿Y qué hacen aquí para divertirse?- Preguntó ansioso sin dejar de sonreír.

- Pues, ve, jugamos fútbol, hacemos pasta, pintamos.- Respondió Italia.

- Yo salgo a tomar toda la noche hasta que llega el día. Y si encuentro quién me acompañe, es mejor.- Contestó Prusia.

- ¡Ah! Bueno.- México suspiró y volvió a comer en silencio. Solo para volver a abrir la boca.- ¿Y tienen una hora específica para volver a casa?-

- ¿No crees que puedes esperar después de la cena?- Contestó Austria malhumorado.- En la mesa no se habla.-

- Bueeeno, en mi tierra se acostumbra de otro modo.- Empezó a explicar el mexicano.- Como allá la gente estudia, trabaja o ambas cosas, pues nada más cuando nos sentamos a la mesa es cuando tenemos tiempo de comunicarnos, en ocasiones hasta solo una vez.- S removió en el asiento.- Pero si es la costumbre comer en silencio, pues, ya no lo vuelvo a hacer, Don Rigo.-

- ¿En serio, ve?- Comentó Italia con un dejo de pena en la voz.- Eso es triste, ve.-

- Si, triste pero cierto.- México desvió la mirada hacia Gilbert.- ¿Y tú qué traes?-

- ¿Qui-Quién...?- El tipo estaba que se quería partir de la risa.- ¿Quién es Rigo?-

- ¡Ah! Es así como México le puso a Austria ya que RODRIGO es más largo.- Le explicó Italia, en lo que Alemania se ponía azul por la impertinencia de su aliado.

- ¡RIGO! ¡JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA!- Empezó a golpear la mesa, llorando de la risa.- ¡NI A MI QUE SOY TAN GENIAL SE ME HUBIERA OCURRIDO UN NOMBRE MEJOR! ¡JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA!-

De tanto reírse, Prusia se bajó de la silla, cayendo de espaldas al suelo, mientras que Austria alzó su plato...

- Cenaré en mi habitación.- Se puso de pie, indignado por presenciar semejante desfachatez del joven de piel canela.- Con permiso.-

- Provechito Rigo.- Esas palabras lo hicieron estremecer del coraje, más no se detuvo, ya que Prusia se echó a reír con más fuerza.

- ¡Ah! ¡Ah!- Se apoyó en el borde de la mesa.- Creo que necesitaré pantalones limpios.- Comentó Prusia mientras se limpiaba las lágrimas.

La cena continuó de manera amena y entretenida, ya que la mayoría de los presentes platicaba a sus anchas. Japón mantenía fija la mirada en México, pendiente de lo que dijera o hiciera, desviando el rostro cuando sentía que el invitado volteaba a verlo sonriente...

- Bueno, chicos. El asombroso yo pasa a retirarse.- Se despidió Gilbert.

- Hasta luego.- Le despidió México, agregando.- Ya después nos aventamos una copita.-

Alzó una mano en señal de despedida y se perdió entre las calles. El moreno, inquieto por no saber qué hacer, vagó por la casa, encontrando un cuarto en particular ya que adentro de la pieza se encontraba un piano...

- ¡Vaya!- Se acercó al negro instrumento y comenzó a admirarlo.- Jamás había visto un piano igual.-

No muy bien se sentó en el banquillo, cuando entraron Japón e Italia, el último buscándolo para darle las buenas noches...

- ¿Sabes tocar el piano, ve?-

- Un poco.- Contestó sintiendo cosquillas en las manos por el deseo de tocarlo.

- ¡Oh!- Italia sonrió.- ¿Podrías tocar una canción para nosotros?-

- ¡Sipirilí! [32]- Con un ágil movimiento se tronó todos los dedos de las manos, los agitó un poco al aire y comenzó a cantar desafinadamente.- ¡Ingrata! ¡No me digas que me quieres...! [33]-

El pobre e indefenso piano temblaba y lloraba al sentir como sus teclas eran salvajemente golpeadas, mientras que las notas que salían de él no estaban en mejor estado, ya que algunas estaban rotas y algunas ya habían estirado la grande [34]; Italia aplaudía mientras que Japón había perdido completamente el color...

*¡PAS!* Si no fuera por que alcanzó a quitar los dedos, en ese momento los tendría rotos cuando la tapa cubrió violentamente las teclas...

- ¿Qué pasó, Don Rigo?- México volteó a ver al mencionado.- Eso jué peliagudo. [35]-

- Fuera, fuera, fuera, fuera.- Austria no solo sacó a empujones a aquella nación, también a Japón como a Italia.

Una vez fuera del cuarto, puso un candado que sacó de sólo Dios sabrá donde, y lanzó una amenaza...

- No vuelvas a poner tus salvajes manos en mi preciado piano.- Y se retiró molesto a su habitación, topándose con Alemania.- A ver cuando te deshaces de ese insensible ignorante.-

Alemania se llevó la mano a la cara y suspiró con pesadez; sabía que Austria no toleraría la presencia del mexicano, pero no tan pronto. Era por eso que a él no le había dicho nada para evitarse ese problema...

- Debo caerle como piedra al hígado. [36]- Escuchó a sus espaldas a la manzana de la discordia riendo.- Sólo lamento que seas tú quién tenga qué cargar con el muerto. [37]-

- Ah, no tiene importancia.- Le aseguró el rubio ojiazul.- Debes de estar agotado, deja te muestro tu habitación.-

Subieron por las escaleras y siguieron por un pasillo, deteniéndose frente a una puerta; asimismo, Japón e Italia iban detrás de ellos dirigiéndose ambos a sus respectivas habitaciones...

- Éste será tu cuarto.- Esas palabras hicieron que se petrificara ya que, para su buena o mala suerte, se encontraba justamente a un lado de la suya.- Espero que la estancia te resulte agradable y mantenme al tanto de cualquier inconveniente.-

- Muchas gracias, Luisito.- México tomó entre sus manos las de Alemania.- Ya encontraré la manera de pagarte.-

- No, no es necesario.- Se rascó el mentón una vez que México lo soltara.- Qué descanses.-

- Igualmente.- Luego volteó a ver a los otros.- Buenas noches, que sueñen con los angelitos.- Dicho esto, se metió a su habitación.

- ¡Ve!- Exclamó Italia feliz.- Buenas noches, Japón.- Sin embargo, la otra nación ya no se encontraba ahí.- ¿Japón?-

Acomodó un mueble en la puerta para que así nadie, absolutamente nadie, entrara a su habitación. Al ver el dulce aún sobre el escritorio, lo movió con mucho cuidado y con un lápiz, hacia el interior de un cajón para mantenerlo en cautiverio. Luego se metió entre las sábanas de la cama, temblando...

~*~Día 1. Página 2.~*~

Ha terminado el primer día y aún sigo con vida. He tomado medidas de seguridad para asegurar dormir tranquilo hasta el despunte del alba. El dulce ofrecido como muestra de amistad no ha dado señales de vida, pero uno no debe de confiarse. Hasta el momento ha mostrado una faceta de la que nadie sospecharía, pero al conocer yo su otra cara, dudo que quiera dejar el acto de inmediato, lo que hará que esta misión se alargue por tiempo indefinido. Italia-kun tal vez no lo sepa, pero sé que Alemania-san sospecha algo, lo sé, lo ha insinuado por iniciativa propia. Debo ponerme al tanto y continuar vigilando sin levantar el menor indicio de duda. Será difícil, pero la seguridad de los demás está en mis manos.

~*~.~*~

Guardó la libreta en un lugar seguro, y tras ver la puerta bloqueada, y luego el cajón con el dulce prisionero, se recostó en la cama para tratar de conciliar el sueño...

.~o0o~.

No muy abrió los ojos cuando percibió el olor...

- ¿Qué es ese aroma?- Se preguntó al tiempo que se quitaba las sábanas de encima.

- Huele a pan, ve.- Italia se sonrió al percibir el olor en el aire, más no era como el pan que conocía.

Se encontraron en el pasillo, rumbo a las escaleras, siguieron el aroma; el cuál era sorpresivamente cálido y les daba una extraña sensación de alegría y nostalgia. Se dirigieron al comedor y ahí en la mesa, lo encontraron...

- ¡Bruder!- Gritó Alemania al hallar a Prusia acostado encima de la mesa.- ¿Pero qué pasó aquí?-

- Ah, solamente está dormido, digo, llegó a eso de las 4:30 am.- México apareció en el marco de una puerta que daba a la cocina, cargando con una charola donde traía café recién hecho.- Buenos días.- Les sonrió.

- Buenos días.- Respondió con seriedad Alemania, mientras que Italia lo hacía con mucha alegría.

- ¿Estás despierto desde tan temprano?- Preguntó Alemania mientras observaba cómo le escurría la saliva de la boca a Prusia.

- Pues casi ni durmió, y me dije "ya que estás despierto, Chema, haz algo", y pues, estaba barriendo cuando Gil llegó tambaleándose, y le ayudé a entrar a la casa.- Dejó escapar una leve risilla.- Y no me preguntes cómo terminó encima de la mesa, yo tampoco lo sé.-

- Ya veo.- Dijo Alemania con el rostro azul.

- ¿Qué huele tan rico, ve?- Italia se acercó a ambos.

- ¡Ah, es pan dulce! Como me quedaba mucho tiempo, pues hice conchas y cuernitos. [38]- Le comentó, luego se oyó una campanilla.- ¡Oh, creo que ya salieron!-

Italia siguió a Chema hasta la cocina, cuando de pronto Japón apareció en la puerta del comedor, sujetándose del marco. Al verlo así, Alemania se acercó a él...

- ¿Qué pasa, Japón?- Le preguntó.

- ¿No falta nada, Alemania-san?- Preguntó en voz baja, temiendo que alguien más oyera.

Así que de eso se trataba todo, pensó por un momento el alemán; más no podía culpar al país del Sol Naciente por tener esa clase de creencias. Soltando un suspiro, trató de arreglar el malentendido...

- Japón, si México quisiera hacer algo, ya lo habría hecho.-

Y antes de que alguno de los dos pudiera agregar algo más, México se apareció...

- ¡Hey! Ya está listo el desayuno, pasemos a comer a la mesa.- Les avisó sonriente.

- ¿Desayuno?- Prusia se levantó de la mesa como si nada.- ¡Qué bien! Tengo hambre.-

Se sentaron a la mesa, la cuál en medio tenía el pan servido en un plato extendido. Chema les sirvió el café que había preparado para acompañar el pan...

- ¿Y Austria?- Preguntó Gilbert al notar la ausencia de dicha nación.

- De seguro Don Rigo sigue durmiendo.- Dijo México mientras partía una concha a la mitad.- Lo mejor será no molestarlo.-

Y antes de meter la pieza en la taza, Italia lo interrumpió...

- ¿Qué haces, ve?-

- Ah, sólo estoy sopeando [39] el pan en el café.- Remojó el pan.- Así sabe más sabroso.- Dicho esto, se comió la parte remojada de la concha.

- Ah.- Italia lo imitó más el pedazo de pan se quedó dentro de la taza.- ¡Ve! Mi pan se cayó.-

- Es que lo remojaste mucho.- Le explicó entre risas México.- Deja te traigo una cuchara.-

Japón había tomado una concha blanca, realmente no sabía qué hacer con ella, aún observando cómo la degustaban. Volteó a ver a Alemania y a Prusia, quiénes comía sin problema, así que se arriesgó a darle un pequeño bocado...

- Es suave.- Comentó para sí.- Y cálido.-

- Oye, Chema.- Alzó la vista al oír a Italia llamarle al moreno.- ¿Y cómo haces la cobertura de las conchas, ve? Yo siempre he querido saber, ve.-

- ¡Ah! Pues simple.- México alzó una mano mientras cerraba los ojos.- Manteca o mantequilla, azúcar y colorante.- La cara de Japón se descompuso al oírlo.- Nada más.-

- ¡Ve!- Exclamó sorprendido al italiano.- ¿Y cómo le haces para que no se mezcle con la masa?-

- Un día te enseñaré, huerqui'o. [40]- Le guiñó un ojo.- Un día te enseñaré.-

- Por cierto, México.- Todos voltearon a ver a Alemania, quién le daba un sorbo a su café.- Creo que sería apropiado ir a la ciudad para que compres un poco de ropa.- Dejó la taza en la mesa.- Podría dejar pasar el entrenamiento de hoy para acompañarte.-

- ¿En serio?- Preguntó México sorprendido.- Pues, suena bien.-

- ¡Ve! ¡Alemania, Alemania!- Italia alzó la mano y la agitó.- ¿Yo también puedo ir? ¿Puedo? ¿Puedo?-

- Sólo si México acepta.- Impuso la condición, ya que sabía que Italia no le gustaba quedarse solo.

- No veo porqué no.- Le sonrió con sinceridad el joven de piel canela.

- ¡Ve! ¡Japón!- Volteó a ver al asiático.- ¡Nos vamos a divertir mucho los cuatro! ¿No lo crees?-

- Sí, Italia-kun.- Contestó mientras mordía mecánicamente la pieza de pan, en lo que el miedo se lo comía por dentro.

- ¡Pues está decidido!- Se alzó de la silla Gilbert, mientras que Gilbird volaba alrededor de su cabeza.- ¡El asombroso yo tomará su asombrosa siesta para expresar toda su genialidad! ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja!- Y de este modo se retiró de la mesa.

- No olvides que tienes trabajo qué hacer.- Le recordó el alemán sin saber si fuera o no escuchado.- Bien.- Aclaró su garganta.- Dentro de una hora nos iremos para que tengan tiempo de arreglarse.-

- ¡Sí!- Contestaron los demás.

.~o0o~.

Durante todo el camino, México e Italia iban en el asiento trasero, Alemania manejaba y Japón iba en el asiento del copiloto; los primeros platicaban sin parar, mientras que los últimos estaban absortos en sus propios pensamientos...

- Hemos llegado.- Les anunció Ludwig, quién se estacionaba frente a una tienda de ropa.

- ¡Ve!- Italia bajó de inmediato del vehículo.- Este lugar se ve bien.- Entró casi saltando al interior de la tienda.- ¡México, México! ¡Aquí hay algo que te va a gustar!-

- Voy volando. [41]- Le gritó Chema antes de entrar al establecimiento.

Dos horas pasaron, ya que Italia se encargaba personalmente de elegir la ropa para México, y éste se encargaba de devolverla a su lugar, alegando una infinidad de cosas...

- ¿Qué tal este, ve?- Italia traía consigo una camisa negra de seda, de una marca muy reconocida.

- Se ve muy ajustada de las mangas.- Dijo Chema tras ver el precio.- Déjame ver si en el piso de abajo hay ropa más cómoda.-

- Pero no has elegido nada de lo que te mostré, ve.-

- Eh, creo que mejor le echo un vistazo a la de abajo, ¿no lo crees?- Le sonrió incómodamente.

- Vamos.- Alemania le puso la mano encima de la cabeza a Italia.- Puede que allá exista algo que le ajuste mejor.-

- ¡Ve!- Y bajó corriendo las escaleras.

- ¡Uff!- Soltó un hondo suspiro.- Gracias, compañero.- Le puso una mano al hombro.- No quería herir sus sentimientos.-

- Lo sé.- Alemania también suspiró.- Vámonos antes de que revuelva toda la tienda.-

.~o0o~.

Tras oír que el automóvil había partido, decidió salir de su habitación...

- Por culpa de ese salvaje incivilizado, tengo qué cambiar drásticamente mi horario de comidas.- Refunfuñó mientras bajaba las escaleras.

Llegó al comedor y encontró la canasta con el pan que había sobrado, el cuál aún estaba suave y tibio. Tras mucho pensarlo, decidió comerlo...

- Tendré que hacerme un poco de café.- Se dijo a sí mismo al recordar que no había nadie más en la casa.

Se dirigió a la cocina, listo para prepararse el café, cuando encontró sobre la barra un pequeño paquete que llevaba adjunta una nota...

- ¿Y esto?- Se ajustó los lentes antes de leerla.

~ "¡Hey, Luis!

Me acordé que me dijiste la última vez que querías aprender a hacer el chocolate de mesa, y pues, aquí te dejo las instrucciones de cómo prepararlo paso a paso. Chaíto. [42]

Chema.~

- No puedo creer que ese vulgar pueblerino tenga una letra tan legible.- Luego, se puso a leer las instrucciones, que venían más abajo.- Veamos.-

.~o0o~.

- ¿Qué te parece este traje, Chema?- Italia le mostraba un conjunto que estaba arriba de 500 euros.

- ¡Ni que fuera Carlos Slim Helú! [43]- El moreno alzó las manos a la altura de su pecho.- No tengo tanto dinero para costeármelo.- Se excusó.

- ¡Oh!- Italia se desanimó.- ¿Y qué tal este?- Dijo mostrando otro traje que costaba 800 euros.

- ¿Sabes? Creo... que no lo necesito.- Trataba de convencerlo, ya que no traía mucho dinero consigo.- Además, sólo me voy a quedar un par de días.-

Japón se escondía tras una fila de trajes, observando detenidamente la situación; una persona abusiva tomaría la ropa más cara, se excusaría diciendo que no trae el suficiente dinero para obligar a quiénes lo acompañen a que paguen. Más éste no era el caso con México, ya que apenas llevaba un par de camisas, unos pantalones, un par de calcetines, ropa interior y un par de zapatos que había elegido de una pared donde colgaba un letrero de liquidación. Lo cuál se le hizo bastante raro...

- Oye, México.- La joven nación volteó a ver al país germánico.- ¿Gris, negro, azul o café?-

Sin tener idea de lo que estaba diciendo, Chema sólo contestó café...

- Bien.- Y se dio media vuelta, sólo para regresar con un traje en mano del color mencionado.- Aquí tienes.-

- Eh, pero yo no lo necesito.- Tembló ligeramente tratando de declinar la proposición.

- No te preocupes, yo lo voy a pagar.-

- En serio, no hay necesidad. No gastes el dinero así.-

- Considéralo mi regalo de bienvenida.- Con eso, sabía que el otro no se iba a negar.

- ¡Oh, está bien!- Suspiró pesadamente.- Ya qué.-

- ¡Ve!- Italia subió y bajó las escaleras en cuestión de segundos, volviendo con una costosa camisa blanca.- Yo también te voy a regalar algo.-

- ¡Ah, sí! Gracias.- Contestó incómodo por las molestias.- Iré a ver si hay una corbata que le quede.-

Japón había observado toda la escena y pronto cayó en la cuenta; él también tenía que regalarle algo al mexicano. Más se tensó de pronto al sentir que alguien lo sujetaba con fuerza del hombro...

- Oye, necesito tu opinión.- Alzó un par de corbatas.- ¿Qué dices, el azul oscuro o la roja opaca?-

No salió palabra alguna de su boca, más sólo atinó a señalar la corbata roja...

- Sí, la roja le va mejor.- Observó más de cerca la prenda.- Gracias.- Y se alejó sonriente.

No sabía qué pensar al respecto, más su vista se quedó fija en una prenda muy particular...

- Ni modo, carnales. [44] Se fregaron. [45]- Decía Chema mientras pagaba la ropa en la caja.

De pronto, a un lado de la ropa que estaba comprando, alguien depositó una pequeña caja con un pañuelo adentro, Chema volvió la vista y encontró a Japón a un lado suyo...

- ¿Eh?-

- Yo... le voy a regalar este pañuelo.- Intentaba no temblar, ya que el regalo era más por compromiso que por otra cosa.- Además..., se ve mal en un caballero no traer un pañuelo consigo, en su traje.-

- Je.- Sonrió de medio lado.- Muchas gracias.-

- ¿Qué tal su vamos a comer pasta, ve?- Sugirió Italia contento una vez que salieran de la tienda de ropa.

- Bueno, ya hace hambre.- Agregó México.

- Bien, entonces pasemos a comer a un restaurante.- Invitó Alemania.

- ¡Sí!- Exclamaron tanto México como Italia, corriendo como chiquillos.

.~o0o~.

Ya había repasado las instrucciones un par de veces, sin problema alguno ya que estaba escrito en alemán y letra cursiva, por lo que puso a hervir la leche en la estufa...

- ¡Hola!- Se oyó una voz femenina.- ¿Hay alguien en casa?-

- Hungría.- Austria salió a recibirla.- Buenas tardes, ¿qué te trae por aquí?-

- Buenas tardes, Roderich.- Lo saludó con una sonrisa.- Vine porqué Gilbert me contó que tenían un invitado en casa.-

- No es precisamente un invitado que digamos.- Contestó amargamente Austria.

- Bueno, él tampoco lo dijo exactamente así, mientras lloraba de la risa.- Se acordó del momento en qué platicaron.- En realidad, dijo que necesitabas un hombro en el cuál llorar.- Percibió el aroma de la leche caliente.- ¿Qué estás haciendo?-

- ¡Ah, es cierto!- Regresó a la cocina y leyó nuevamente las instrucciones.- Dice que debo poner ya el chocolate y moverlo con el molinillo.-

Echó la tableta de chocolate y tomó el molinillo que se encontraba a un lado de la estufa, usándolo como cuchara...

- Qué difícil es hacer el chocolate de esta forma.- Se quejó.

Dejó de mover la bebida, sin apagar la estufa. Hungría entró con una pieza de pan en las manos...

- ¿Y esto?-

- Debo de suponer que es algo que hizo México.- Le respondió.

- ¡Ah! ¿México vino de visita?- Le sonrió.

- Sí, y ha sido un verdadero dolor de cabeza.- Se llevó una mano a la sien, cerrando los ojos.- No tiene modales, ni respeto para los demás. Sin contar esa vulgaridad con la que se dirige a los demás.-

- Pues, Gilbert no parece afectarle tanto como a ti.-

- Claro que no, los dos se hicieron muy amigos en el primer momento en qué se vieron.-

- ¡Oh, Dios! Eso parece malo.- Se llevó una mano a la boca divertida.

- Y lo peor, ¡es que me llamó RIGO!- Exclamó enojado.- ¿En qué cabeza de este mundo cabe que Roderich y Rodrigo son exactamente iguales?-

- Bueno, yo creo...- Más se detuvo al oír como un líquido hirviente caía sobre la flama de la estufa y la apagaba.- ¡El gas!-

Corrió y apagó la estufa, sólo para ver el estrago que el chocolate mal hecho había provocado al hervir demasiado. Austria se volvió a llevar una mano a la sien al sentir que se avecinaba el dolor de cabeza...

- Tranquilo, podemos limpiarlo entre los dos.- Le sonrió Hungría mientras le ponía una mano en su brazo.

- Está bien.- Buscó algo con qué limpiar mientras maldecía por dentro al mexicano.

Y cómo si lo hubiera mandado invocar, un automóvil se estacionó afuera de la casa...

- En serio, cuando vayan a mi casa se darán cuenta de que no es de ese modo.- Chema entró de inmediato cargando con sus bolsas, cuando notó el olor de leche quemada.- ¡Santo Dios!-

Corrió dejando las bolsas en el suelo y entró a la cocina, en donde encontró a Austria y a Hungría limpiando el desastre del chocolate...

- ¿Pos' qué pasó, hombre? [46]- Preguntó preocupado México.- ¿No se quemaron?-

- Sólo se derramó el chocolate al hervir.- Le explicó Hungría.- Y fuera de eso, no nos pasó nada.-

- ¿Qué pasó?- Alemania, seguido de los otros dos, preguntó tras ver que el moreno se echara a correr, y también al percibir el olor.- ¿Se encuentran bien?-

- No pasó nada.- Dijo Austria empleando un tono serio.- Estaba preparando el chocolate, llegó Hungría, comenzamos a platicar y nos hirvió la leche.-

México se sonrojó, volteó el rostro mientras se repetía en voz baja que Rigo se refería a la leche y el chocolate, en lo qué se reprendía por pensar en cosas indebidas. A su vez, Alemania creyó tener una idea de la reacción de la nación invitada y también se sonrojó... [47]

- ¡Vulgares!- Les gritó Austria al ver que ambos se quedaban en silencio, imaginándose una y mil cosas indecentes. Por lo que se apartó de ellos.

- ¡Hola!- Hungría se acercó a México.- Gilbert me habló un poco de ti.-

- Buenas tardes, señorita.- Le tomó la mano con delicadeza y se la besó.- José María Itzae para servirle a su entera disposición.-

Con la boca más que abierta, Austria no daba crédito a lo que veían sus ojos ni oían sus oídos; ¿acaso estaba coqueteándole a Hungría? Y lo que era peor, ella se reía como una colegiala. ¿Qué pasó ahí...?

- Ejem.- Austria avanzó, atravesándose entre ellos.- Iré a comer afuera, no me esperen, Alemania.- Y salió dando un fuerte portazo.

- Eh, creo que mejor me iré con él.- Les sonrió apenada por el comportamiento de su ex-esposo.- Este, me llamo Elizabetha pero puedes llamarme Hungría.- Comenzó a retirarse.- Espero volver a verte pronto, José María.- Y se fue.

Todos se habían quedado en silencio, siendo interrumpido por Italia...

- ¡Ve! Yo no entendí.- Vio al rubio ojiazul.- ¿Qué pasó, Alemania?-

- Nada más, nada más fue un malentendido.- Soltó un suspiro.- Por parte de todos.-

Aprovechando que nadie lo veía, Japón se escondió en otro cuarto, para sacar su libreta...

~*~Día 2. Página 1.~*~

Aún sigo vivo y en una pieza. La ofrenda de paz sigue bajo observación y no se ha registrado cambio alguno en su estructura, por lo que seguiré observando. México-san parece usar la confusión como una de sus armas principales, lo noté hoy al momento de hablar tanto con Hungría-san y Austria-san, lo cuál me permite asegurar que estoy lidiando con algo más que una amenaza ordinaria. Debo reforzar todas las medidas necesarias ya que nos sacó de la cocina, pidiendo que lo dejáramos solo. Italia-kun piensa que cocinará pasta. Yo, al contrario, no estaría tan seguro.

~*~.~*~

No sabía ni qué pensar, pero algo era seguro, no le gustaba para nada, y el temblor de su cuerpo lo confirmaba...

.~o0o~.

Ya había caído la noche cuando Austria regresó. Encontró a Italia, Japón y Alemania sentados en la sala leyendo libros. Estuvo a punto de celebrar, cuando descubrió que no estaban tan solos como lo había deseado...

- ¡Hey, raza! [48]- Chema apareció de la nada.- ¡Ya está lista la cena!- Se acercó a ellos.- ¡Don Rigo! ¿Nos acompañará a cenar?-

Austria se dio media vuelta, dispuesto a irse de nuevo, pero Alemania lo detuvo poniéndole la mano en el hombro. Con su mano, apartó bruscamente la del alemán, pero ya había captado el mensaje...

- Sí.- Respondió secamente.- Haré el "honor" de acompañarles.-

Además de que no quería volver a gastar dinero comiendo fuera...

- ¡Genial!- Sonrió el mexicano.- Iré a poner otro plato a la mesa.-

Cuando se sentaron a la mesa, ninguno de los presentes podía creer lo que veían, debido a qué pensaban que Chema cocinaría comida mexicana. Y ciertamente, los platillos que reposaban sobre la mesa no tenían ni pizca de ser de procedencia mexicana...

- Esto.- Comentó Alemania.

- Esto no es...- Austria no sabía qué pensar.

- No es comida mexicana.- Dijo por lo bajo Japón.

- ¡PASTA!- Gritó contento el Veneciano al ver uno de sus platillos favoritos.- ¡Ve!-

- ¡Buen provecho!- Les deseó México antes de servirse por cuenta propia.

Chema comenzó a servirse un poco de pasta, puré de papa, pollo y pan tostado, para luego dejar el plato en la mesa, dirigirse a la cocina y regresar con una charola en donde traía vasos y una jarra con limonada...

- Me dio tiempo para hacer una agüita de limón. [49]- Sirvió la bebida en los vasos y se los repartió.- Espero que les guste.-

- ¡Ve! Chema, nunca había visto esta clase de pasta, ¿cómo se llama?- Preguntó el Veneciano mientras se servía en grandes cantidades.

- ¡Ah! Eso es spaghetti alla puttanesca con salsa de atún. [50]-

- Pero así no es el spaghetti alla puttanesca.- Comentó mientras veía un trozo de chile seco.

- Sí, mira, lo que pasa.- Agregó inmediatamente Chema.- Es que algunos de los ingredientes de la receta original no siempre se consiguen, ya sea por el precio o la localidad. Así que hicimos una especie de variante usando ingredientes que teníamos a la mano. En sí lleva pasta, tomate, ajo, hierbas finas, alcaparras, aceitunas, atún, chile de árbol seco o cambray rojo, sal y perejil.- Luego sonrió.- ¡Pero pruébalo!-

Japón se asustó y más al ver a Italia prepararse para dar un gran bocado, cosa que no pudo evitar...

- ¡Ve! ¡Esto está delicioso!- Exclamó exaltado.- ¡Japón, Alemania, Austria! ¡Tienen qué probarlo! ¡Está delicioso! ¡Ve!-

Y no teniendo de otra, probaron la pasta llevándose una gran sorpresa...

- No está mal.- Comentó Austria para evitar admitir que le gustó.

- Pensé que picaría porqué lleva chile seco.- Alemania volteó a verlo.- Pero ni se siente.-

- Es como todo en la vida, Luis.- México le dio un sorbo a su limonada.- La salsa de atún "corta" el efecto del chile y es por eso que no pica.-

- ¡Ve! ¡Estás papas aplastadas saben mejor que las qué hace Alemania!-

- No son papas aplastadas.- Le explicó México.- Sólo es puré de papa gratinado con queso. [51]-

- ¡Mphf!- Se mofó Austria.- Como si fuera un arte poner una papa en un recipiente con agua hirviendo.-

- Como sea.- Alemania intentó cambiar el tema.- ¿Cómo hiciste el pollo?- Preguntó ya que no acostumbraba cocinarlo con frecuencia.

- ¡Ah! ¿El pollo encebollado? [52]- A México le brillaron los ojitos.- Nada más es pierna y muslo de pollo sin hueso con sazonador, cebolla verde y salsa de soya, cocinado a fuego lento.-

Japón alzó la cabeza al oír mencionar la salsa de soya, ya que no esperaba que el moreno lo usara para cocinar. Aunque él tampoco usaba con frecuencia el pollo, por lo que pensó que el platillo sería de procedencia china, ya que parecía estar glaseado...

- Está dulce.- Comentó sorprendido al darle un bocado, pues esperaba que tuviera un alto contenido de sal, tanto por el sazonador como por la salsa de soya.

- Es por la cebolla.- Se rió Chema.- Mucha gente cree que la cebolla es amarga porqué hace llorar a quién la corta, pero en realidad es muy dulce. De hecho, dicen que si la cebolla te hace llorar es porqué tienes el alma sucia. [53] Pero yo no creo esto por dos razones; una es porque nunca lloro con la cebolla, y dos, es porqué creo que la cebolla te ayuda a sacar las penas que uno tiene anidados en el corazón.- Le dio un sorbo a su limonada.- Per eso lo que cuenta la gente, así que no me hagan caso.-

Y no bien comenzaron a comer, cuando se oyeron unas sonoras carcajadas...

- No puede ser.- Alemania se llevó una mano a la sien al divisar la tormenta que se acercaba.

- ¡Buenas noches, West, los demás y RRRRRIGO!- Se anunció así Prusia, quién parecía estar destellando.- Considérense afortunados de que el asombroso yo los acompañe a cenar.-

- Toma asiento, Gil.- México se alzó de la silla.- Iré por un plato para que te sirvas.- Y se dirigió a la cocina.

Una vez que los cuatro se quedaron solos, Austria frunció el ceño...

- ¿Se puede saber porqué le contaste todo "eso" a Hungría?- Lo cuestionó.

- ¿"Eso"? ¡Ah, te refieres a "eso"!- Todos se le quedaron viendo extrañados.- Cuando Francis y tú se fueron en ese...-

- ¡NO ME CAMBIES EL TEMA!- Golpeó la mesa con las manos.- ¡SABES BIEN A QUÉ ME ESTOY REFIRIENDO!-

- ¿Ve?- Italia no entendía nada de lo que estaban diciendo.- Alemania, ¿de qué están hablando?-

- Sólo concéntrate en cenar y no te involucres.- El país germánico trataba de ignorarlos.- Por favor.-

- ¡Está bien!- Gritó emocionado.- ¡Ve!-

Japón no necesitó que se lo dijeran dos veces, aunque tantito le faltaba para intervenir con la esperanza de detenerlos, más esto no fue necesario...

- ¡SUFICIENTE!- Se alzó de la mesa con su plato.- Cenaré en mi habitación.-

Tan molesto estaba que no se disculpó cuando empujó a México al salir del comedor...

- Pásele, Don Rigo.- Y nada más oyó un ¡Mphf! por respuesta.- ¿Y ora? [54] ¿Qué le pasó?-

- Simplemente qué Rigo no puede soportar la genialidad que destila mi asombrosa persona.- Se jactó, en lo que México acomodaba el plato y los cubiertos, al tiempo que le servía la limonada.

- Bruder, tú tuviste la culpa por molestarlo con tus tonterías.-

- ¡Pero si él empezó!- Se llevó una mano a la frente.- ¿Cómo puedes pensar qué alguien tan genial como tu asombroso hermano pudiera ser capaz de eso?-

Ciertamente, ya no le dijeron nada, ya que nadie podría atravesar ese océano de egocentrismo tan espeso sin ahogarse al poner un pie en él. Por lo que la cena continuó amenamente, a pesar de los múltiples ruegos de Gilbert por abrir una de las botellas que trajo México, los cuáles no fueron concedidos y se tuvo qué conformar con una cerveza de su hermano...

.~o0o~.

- Qué día tan agotador.- Se dijo Japón al estar solo en su cuarto.- Es cierto.-

Tomó su sable y lo desenfundó, se acercó con cautela y cuidadosamente abrió lo suficiente para mantenerse a salvo, y le echó un vistazo...

- Aún sigue ahí.- Soltó un suspiro, volvió a cerrar el cajón y guardó su sable.- Es verdad.-

Sacó su libreta y continuó con el diario de observación...

~*~ Día 2. Página 2. ~*~

Aún sigo respirando, al menos hasta este momento. He vuelto hacer una ronda para vigilar al prisionero, el cuál debe estar contando los minutos para ponerse a actuar y cumplir su cometido; por lo cuál dormiré con mi sable en mano para evitar cualquier ataque sorpresa nocturna.

En cuánto a México-san, debe decir que me impresionó mucho la calidad de la comida que hizo, además de que debo aplaudir su creatividad para combinar tres platillos tan distintos de manera armoniosa.

Y pensar que posiblemente... Un momento, en la mañana Alemania-san dijo que él atacaría si lo quisiera, ¿será acaso que quiere que creamos que es nuestro amigo para bajar nuestras defensas y atacar en el momento indicado? ¡Qué tonto he sido! Estados Unidos-san me advirtió que tuviera mucho cuidado con él. ¿Cómo pude cometer tan grave falta? Necesito pensar en una mejor estrategia, por lo que trataré de evitar encontrarlo a solas. Sí, eso sería una buena idea. Si al menos hay una persona más, no intentará algo tan precipitadamente.

Los demás cuentan conmigo para esto.

~*~.~*~

Volvió a guardar la libreta en un lugar seguro, atravesó un mueble en la puerta y como lo mencionó en el diario, se fue a dormir con el sable en mano, temblando nervioso de lo que fuera a pasar esa noche...

.~o0o~.

Se despertó más temprano de lo normal, tenía sed y no quería encontrarse con él; por lo que cautelosamente salió de su habitación en puntitas para que nadie se percatara de su presencia...

- Aún está oscuro.- Se dijo mientras caminaba por el pasillo.

Sin embargo, se detuvo en seco al ver que un haz de luz salía de una habitación, con precaución se acercó y se dio cuenta de que la puerta estaba entreabierta, lo suficiente para asomarse y ver el interior...

- México-san.- Se sorprendió, ya que no recordaba que su habitación estaba a un lado de la suya.

Miró a la joven nación, que le daba la espalda, parado frente a un espejo de cuerpo completo. Por el reflejo se pudo dar cuenta de que el moreno se veía cansado y sin esa típica sonrisa que adornaba su rostro. De pronto, vio que se llevaba una mano a su hombro derecho, en el cuál había una larga cicatriz que el tiempo había dejado marcada en él. La tristeza brilló en sus ojos y se paso los dedos en ese recordatorio del pasado...

- Aún dueles.- Fijó su mirada en el reflejo.- Has estado conmigo desde hace mucho tiempo y aún dueles.-

De pronto se tensó, giró su mirada hacia la puerta y descubrió al intruso. Japón quedó inmovilizado al ver que se acercaba con una mirada llena de odio y tristeza. México abrió por completo la puerta y lo sujetó de la ropa de manera brusca...

- ¿¡QUIÉN DIABLOS TE CREES TÚ PARA QUE VENGAS Y TE SIENTAS CON EL DERECHO DE VIGILARME CUÁL VIL VERDUGO!? ¿¡QUÉ DEMONIOS TE HE HECHO PARA QUE TE SIENTAS CON LA POTESTAD DE CONDUCIRTE Y JUZGARME COMO SI FUERA UNA ESPECIE DE CRIMINAL!?- Lo soltó, aventándolo hacía atrás, provocando que retrocediera un par de pasos.- ¿¡CREES QUE NO ME HE DADO CUENTA DE LA FORMA EN QUÉ ME MIRAS Y DE LO QUE PIENSAS RESPECTO A MÍ!? ¡NO ERES NI EL PRIMERO NI EL ÚNICO QUE LO HA HECHO Y TE ASEGURO QUE NO SERÁS EL ÚLTIMO!-

El oriental no sabía ni qué decir, jamás en su vida había estado tan asustado, al grado de no poder respirar. El aura tranquila y sosegada del mexicano se había transformado en una que emitía un terror tan profundo del cuál no creyó sentir antes en toda su vida. Sentía el cuerpo pesado y frío, y sus articulaciones no le respondían por más que lo intentara. Sólo las lágrimas fueron las únicas que se rebelaban para brotar sin control. José María lo notó, y dándole un empujón con la mano, se fue corriendo escaleras abajo, para después oírse cómo se cerraba la puerta violentamente. Sin fuerzas, Japón se desplomó al suelo, conmocionado aún por lo ocurrido...

.~o0o~.

Alemania abrió la puerta de su habitación al oír que le tocaban, encontrándose con el asiático, quién se veía extremadamente pálido y con los ojos enrojecidos...

- ¿Japón?- Se salió de la habitación y la cerró.- ¿Qué pasó?-

- Alemania-san.- El país del Sol Naciente tenía la vista clavada al piso.- ¿Porqué nos invitó quedarnos durante la estancia de México-san?-

Casi como si comprendiera lo que estaba pasando, Alemania se encaminó a las escaleras...

Sígueme.- Le ordenó.

Bajaron al piso inferior y entraron al despacho de Alemania, el cuál se sentó y apoyó sus manos en el escritorio, ofreciéndole asiento a Japón...

- Debimos haber tenido esta plática desde el principio.- Suspiró el rubio y miró fijamente a la nación que estaba frente a él.- La única razón por la que les pedí a los dos quedarse fue porqué México vino a re-establecer relaciones con nosotros, no sólo de forma diplomática o comercial, sino que también de forma personal.-

- ¿Cómo?- Se sintió confundido de repente.- Entonces, ¿porqué Estados Unidos-san me dijo todo eso?-

Alemania se llevó una mano a la frente, apretando el puente de la nariz. Sabía lo entrometido que llegaba a ser Estados Unidos, pero no se imaginó hasta qué nivel...

- Pero, pero Estados Unidos-san no me mentiría así, ¿qué ganaría él con eso?-

Se puso de pie y le dio la espalda, viendo una vitrina llena de libros...

- ¿Sabías que en tierras mexicanas existen 32 clases de minerales, los cuáles son requeridos para la industria metalúrgica?-

- No.- Hizo una pausa.- ¿Y cuántos son necesarios para la industria metalúrgica?-

- 32, y sólo él las tiene.- La sorpresa asomó en los ojos del asiático.- Y no solamente eso, también cuenta con grandes yacimientos de petróleo, una biodiversidad en flora y fauna sumamente extensa; su ubicación geográfica le permite contar con los más variados climas que can desde los más secos y calurosos, hasta los más fríos y húmedos.-

Se sentó nuevamente en la silla y se pasó una mano por el cabello...

- E incluso, poco antes de la Segunda Guerra Mundial, México era el que nos vendía tanto petróleo como provisiones y materiales para las batallas. Yo lo recibía directamente y lo repartía entre nosotros tres.- Volteó a ver a otra parte.- Estados Unidos estaba molesto por esto, principalmente porqué obtenía el petróleo gratis, hasta que el jefe de José María lo expropió. [55] Y para ponernos en contra, y obligarlo a participar en la guerra, hundió dos de sus buques petroleros y me echó la culpa de ello.-

- ¿Qué?- No podía creerlo, ¿Alfred había sido capaz de todo eso, movido por la venganza? Más el país germánico aún no terminaba.

- Yo también tuve parte de la culpa.- Confesó ante la incredulidad del país oriental.- Al igual que Estados Unidos, traté de convencerlo muchas veces de que se volviera nuestro aliado en la guerra, y tomé varias medidas para ello, introduje algunos espías a su país aprovechando la cercanía entre los dos. Pero mi jefe cometió la tontería de que los espías que mandamos trataran de influenciar tanto en sus jefes políticos como en aquellos que gozaban del carisma de la gente para que así se aliara más rápido y sin protestar. Pero Inglaterra se enteró de esto, y al comunicárselo al resto de los Aliados, Estados Unidos lo amenazó con destruirlo atacando de manera directa, tanto a civiles como a refugiados neutrales. Por eso él tuvo que acceder a sus peticiones, sin contar el bloqueo comercial que le había hecho Inglaterra. Realmente no tenía opción.-

- Alemania-san, usted, ¿estaba enterado de todo esto, de qué intentaron forzarlo a algo que no quería?- Al ver que no le contestó y agachaba la mirada, se dio cuenta de que sí estaba al tanto.- ¿Porqué no hizo algo al respecto?-

- Ya era demasiado tarde; y por culpa de eso, sus relaciones se dificultaron mucho.- Lo miró.- Por mi culpa, tanto tú como Italia llevaron las de perder. Tú mismo lo sabes mejor que nadie, ya que ustedes se enfrentaron en Filipinas. [56] Y no hay día en la que no me arrepienta por ello.- Esbozó una leve sonrisa triste.- Pero cuando recibí su carta de que vendría a tratar nuevamente con nosotros, pensé que debían estar presentes, ya que también les debía una disculpa.-

Se quedó callado, como si estuviera completamente solo, pensando en una infinidad de cosas. Japón entonces se puso de pie con una mirada decisiva...

- Tengo algo qué hacer.- Se inclinó levemente.- Con su permiso, Alemania-san.-

Salió del despacho y se encaminó a la puerta principal. Había cometido una gravísima falta y estaba dispuesto a enmendar el daño, costara lo que costara...

.~o0o~.

- ¡México-san!- Gritaba mientras avanzaba entre los alrededores de la casa del alemán.- ¡México-san!-

Se detuvo para descansar, nunca en su vida se había sentido tan deshonrado como ahora al saberse utilizado para lastimar a una nación más joven que él. Lamentó haberle pedido consejo al país norteamericano y que éste se aprovechara de su plena confianza. Estaba a punto de darse por vencido, cuando se dio cuenta de que estaba sentado en la rama de un árbol...

- ¿México-san?- Reunió valor y se acercó a donde estaba.

- Eh. [57]- Le respondió sin verlo siquiera.

Las palabras se atoraron en su garganta, ¿cómo podría entonces hablar con él y disculparse por lo acontecido? Más una mano lo sacó de sus pensamientos...

- Sube.-

A como pudo, logró subir y sentarse a un lado de él, no sabía qué decirle y trataba de encontrar la manera correcta de hacerlo...

- ¿Sabías que hay un lugar en las afueras de Real de Catorce [58] donde puedes ver brillar el sol, formando un círculo dorado que asemeja a un fino y elegante marco para el cielo más azul y estrellado que en toda tu vida verás?- Se volvió con una sonrisa de lado.- Pero estoy muy lejos de ahí, y no me acuerdo del nombre de esa región. [59]-

- México-san.- Tragó saliva.- Yo...-

- Pude haber hecho algo más por ellos.- Lo interrumpió.- Tuve la oportunidad de mantenerlos unidos. Pero...- Su voz tembló al recordar lo acontecido.- No pude hacer nada.-

Las lágrimas corrieron de sus ojos, se cubrió el rostro con las manos, y sin previo aviso, se aferró al asiático en un fuerte abrazo como si la vida se le fuese en ello. Japón se pasmó al sentir sus brazos rodeándolo, y por un instante, no supo qué hacer...

- ¡Pudimos haber llegado a un justo acuerdo!- Chema recargó la cabeza en el hombro de Kiku.- ¡Pude haber logrado un cambio! ¡Pero...! ¡Él se negó! ¡No le importó nada y nomás se la pasó alardeando de cosas que no merecía! ¡No pensó más que en sí mismo, y por sus caprichos, miles de inocentes perdieron la vida!-

Siguió llorando en silencio con tanta amargura, que Japón lo rodeó suavemente entre sus brazos. Y a su mente llegaron momentos en los cuáles él se veía tan feliz y sin preocupaciones, que nunca se imaginó que dentro de su pecho hubiera una pena tan inmensa y tan bien guardada. Pasaron algunos minutos, y José María soltó a la otra nación...

- ¡Dios! Hace mucho que no chillaba [60] así.- Se sonrió levemente dejando de llorar.

El cielo comenzaba a iluminarse en ese instante, dejando ver tonos rosados contrastando con el azul del firmamento...

- Yo, lamento mucho haberte gritado hace un momento, Japón.- Inclinó la mirada, demostrando que era consciente de su comportamiento.- Sé que no debí actuar así, pero no enoja mucho que los demás tengan una muy mala idea sobre mí y mi gente, sin siquiera molestarse en conocer cómo somos.- Soltó un suspiro.- Lo siento.-

- No, soy yo quién le debe una disculpa, México-san.- Dijo de inmediato.- Me dejé llevar por habladurías y lo ofendí sin tener un fundamento.-

- Entonces estamos a mano.- Y le soltó una palmada, casi haciendo que se cayera del árbol y se echó a reír.- Mira, ya está amaneciendo.-

Miraron rumbo a donde clareaba el alba y justo en ese momento, y sin saber porqué, Japón volteó a ver a José María, sólo para encontrarse con la sorpresa de que al ser sus ojos iluminados con los primeros rayos del sol, éstos cambiaban a un tono dorado rojizo, similares al color cobrizo brillante, enrojeciéndose de pronto sin estar enteramente consciente del porqué...

- ¡Ah!- Estiró los brazos.- Creo que mejor nos regresamos a la casa, antes de que manden a buscar por nosotros.-

- Sí.- Contestó Japón tras un momento.

Iban rumbo a la casa, en pleno silencio, cuando Italia se acercó a ellos...

- ¡Ve!- Italia lucía preocupado.- ¿Donde estaban? Me asusté mucho al ver que no estaban, ve.-

- Tranquilo, morrito.- México le regaló una gran sonrisa.- Sólo fuimos a caminar tantito y a ver el amanecer.-

- ¡Ve! ¿En serio?-

- ¡Clarín, trompeta! [61]- Le dio un par de palmadas.- Es más, hasta me echaría una cascarita [62] en este momento.-

- ¡Ve! ¿Puedo jugar?- Preguntó emocionado.

- ¡Claro! Anda, ve por el balón.- Se volvió a Japón en lo que Veneciano iba por la pelota.- ¿No juegas?-

- Yo, casi no juego fútbol.- Le confesó apenado.- Estoy muy viejo para eso.-

- ¡Claro que no!- Chema le puso una mano al hombro.- Precisamente por eso debes de jugar, para sentirte joven. Puede ser uno anciano por fuera y tener un corazón joven por dentro. Anímate, ¿sí?-

- ¡Ve! ¡México, Japón!- Italia alzó el balón mientras corría, para que así notaran su presencia.

- ¡Bien!- Soltó una palmada y luego se echó a correr con un puño en alto.- ¡Vamos!-

Justo en ese momento, cuando México corría, Japón recordó algo que hacía tiempo había olvidado, y que fuera exactamente la espalda y el grito del mexicano el que evocaran ese recuerdo...

~*~ Flashback~*~

- ¡Vamos, resiste!- No podía distinguir a causa del polvo y la luz por estar atrapado entre los escombros.- ¡Hay qué ayudarlo de inmediato!-

Sintió como un brazo lo sujetaba de la cintura y lo sacaba de ahí teniendo, cuidando de lastimarlo más...

- ¡Ustedes encárguense!- El agarre se hizo casi nulo para sentirse rodeado de más personas.- ¡Hay qué seguir ayudando a los demás damnificados!-

Alzó el rostro para tratar de ver a aquél que lo había auxiliado, más su vista aún era un poco borrosa, y nada más pudo verlo de espaldas...

- ¡Vamos!- Oyó que gritaba, mientras alzaba el brazo y corría en dirección contraria.

~*~ Fin Flash Back. ~*~

Sintió que los ojos se le llenaban de lágrimas, ¿cómo era posible que hubiese olvidado lo ocurrido en el Gran Terremoto de Kanto, que lo azotó en 1923? [63] Si le habían informado que México le ayudó a él y a su gente más que otros países, más sin embargo, también le dijeron que su estadía fue muy corta, y él no podía asegurarse de haberlo visto en ese entonces. Más un balonazo en la cabeza lo hizo caer al suelo...

- ¡Santo Dios!- Aterrados, México e Italia se acercaron a él para auxiliarlo.

- ¡Japón! ¡Japón! ¿Estás bien?- Preguntó preocupado Italia.

- Sí, estoy bien.- Japón se incorporó llevándose una mano a la cara.- Sólo fue un pequeño golpe.-

- ¡Ah, menos mal!- Suspiró tranquilo Chema.

Tras asegurarse que estaba bien, comenzaron a charlar y realizar algunas jugadas. Alemania salió de su casa preguntándose porqué Italia no lo estaba molestando en ese momento, y al verlos jugando a los tres, se sonrió tranquilo...

- ¡Alemania!- Gritó Italia al descubrirlo.- ¡Ven a jugar con nosotros!-

- ¡Sí!- Gritó México.- ¡Dos contra dos! Alemania y Japón contra Italia y México.-

- Está bien.- Aceptó de buena gana y se reunió con ellos. Más no muy bien empezaron a jugar cuando Chema estampó el balón en su cara.- ¡Mphf!-

- ¡Perdón, Güicho! [64]- Se disculpó el moreno muy asustado.- ¡Fue sin querer!-

Enojado, Alemania se alzó del suelo y comenzó a corretear a Chema...

- ¡Ya te dije que no me llames así!- Gritaba enfurecido, mientras corrían haciendo ochos.- ¡Ven acá!-

- ¡Ah! ¡Ya me disculpé! ¡Lo siento, lo siento!- Y corría con más fuerza.

~*~ Día 3. Página 1. ~*~

Es de humanos cometer errores, y ante todo, somos naciones con una pizca de humanidad. He decidido que a partir de ahora trataré de conocer más a México-san y no dejarme llevar por lo que digan otras naciones. Y debo agregar que me sorprendió mucho lo que vi en él en sólo unas cuántas horas; a pesar de ser tan joven es una nación que debió haber pasado por tantas cosas, en su mayoría malas; pero él no se deja abatir con facilidad ante las adversidades, mostrando una sonrisa en el rostro, libre de todo resentimiento. Y demostrando ser una persona optimista, alegre, vivaz y que en el fondo sabe perdonar y pedir perdón de corazón.

Su ira es terrible, pero creo comprenderle un poco, ya que ha sido tratado con mucho resentimiento y repudio, lo que lo obliga a ser así. Y sinceramente, no es su culpa.

Creo que puedo empezar de cero e intentar llevarme bien con él.

~*~.~*~

Continuará...

[1] El título de este capítulo es una referencia a la película "Vámonos con Pancho Villa", la cuál es la posición No. 1 de "Las 100 mejores películas mexicanas." Por cierto, ambas autoras no han visto nunca esta película.

[2] Tomando en cuenta si ponemos que fuera en 1810 cuando "Inició" su independencia. Sin embargo, la fecha real de su independencia fue el 27 de septiembre de 1821, 11 años y 11 días después del "Grito de Dolores."

[3] Durante la Segunda Guerra Mundial, México participó en la guerra enviando, entre otras cosas, al Escuadrón 201 al servicio de Estados Unidos, quiénes los entrenaron y les dieron el equipo necesario para la batalla aérea contra los japoneses, siendo Filipinas el lugar de la batalla.

[4] Y no, no es que Estados Unidos esté exagerando. Simplemente es así como ha visto a lo largo de la historia a México. Omitimos las cuestiones fronterizas, entre otras cosas, ya que no vendría al caso, siendo que ya le contó a Japón lo que podría ponerlo a pensar.

[5] No hace falta explicar a qué se estaba refiriendo Estados Unidos con esto, por lo que este dato es totalmente inútil.

[6] Triste, pero cierto.

[7] Una de las características del mexicano común es el de ponerle sobrenombres, la mayoría de las veces afectivos, a los demás. En este caso, tradujo el nombre de Alemania, ya que en español "Ludwig" es "Luis."

[8] "Cuatrapear", con esta expresión, México se refiere a qué se le revolvieron todos los horarios y se confundió más de la cuenta.

[9] "Petacas", se llama así al equipaje o maletas. También se le dice de esta forma a los glúteos. En esta ocasión, las cajitas mostradas son las "petacas" de México.

[10] "Nomás", contracción de "nada más."

[11] Ver segunda explicación del punto 9.

[12] ¡Oh, México, México! Llevan más de 500 años robándote y no te han acabado. Tristemente, ya sea de afuera o de adentro.

[13] "¿Qué onda?", es la pregunta equivalente a "¿Qué tal?" Generalmente se usa cuando uno se reúne con sus amigos.

[14] "Para servirle a Dios y a ustedes", debido a su instrucción religiosa desde la época de la colonia, México ha demostrado ser servicial y fiel con el paso de los años.

[15] Para elegir un nombre, ya que Alejandro no es precisamente de origen español ni es ni la primera ni la última opción al buscar un nombre; buscamos aquellos que se dieron a los indígenas cuando eran convertidos a la religión católica, dándoles la oportunidad de permanecer con un nombre indígena para que no rechazaran la religión católica del todo, digo, algo tenían qué dejarles.

"Itzae" significa en lengua maya "Regalo de Dios."

[16] No era necesario que México juntara sus manos para saludar a Japón.

[17] "¡Ah, de veras!", frase usualmente alegre o de sorpresa para confirmar algo.

[18] Los dulces típicos mexicanos se caracterizan más que nada porqué están elaborados de forma artesanal. Hay numerosas variedades, entre las cuáles algunas son de origen español como las obleas.

[19] De lo cuál se trata esto.

[20] Algunos comentaristas de fútbol tienden a emocionarse conforme avanza un partido, usando la jerga de su país o lugar donde vive. En este caso, México es muy apasionado al respecto. Sólo hay que ver un partido de la liga mexicana de fútbol.

[21] Nada más es Japón, quién está temblando desesperadamente.

[22] Frase típica mexicana que denota sorpresa. El personaje de Matt Groening, Bart Simpson, la hizo muy famosa al emplearla.

[23] "Morrito", equivalente a "niño", lo mismo que "escuincle", "chilpayate" o "chamaco."

[24] "A todo dar", frase que se usa para indicar que una persona es genial. A veces, nada más significa genial.

[25] "Quihubole", es lo mismo que "¿Qué onda?", se usa más como saludo.

[26] "Was sappanin, vato!" Para mayor información, ver "Born in East L.A." o "Un pícaro en Los Ángeles" con Cheech Marín. Pero para los que tengan flojera o no sepan donde buscar, es el equivalente mexicano de "What's happening, vato?" Obviamente, "vato" es una expresión coloquial para referirse a una persona.

[27] Esto ocurrió durante la Intervención Francesa, la cuál le generó numerosas pérdidas a Napoleón III.

[28] Bebidas tradicionales de México; ambas provienen de la misma planta, maguey, pero tienen procesos de elaboración diferentes.

[29] Machacado: Carne seca, principalmente de res, salada que se puede guisar de muchas maneras y su mejor acompañante son las tortillas de harina.

[30] Chocolate de mesa: Tablillas de chocolate que están preparadas con canela, cacao, azúcar, cacahuates, entre otros ingredientes; la cuál se prepara como bebida caliente y espumosa.

[31] Molinillo: Instrumento de madera creado para batir el chocolate y levantar la espuma de esta bebida, ya que viene siendo lo mejor para ingerir.

[32] Esto es "Sí", pero de una manera larga y alegre.

[33] "La Ingrata", canción interpretada por Café Tacuba.

[34] Dicho de otro modo, que en paz descanse.

[35] Esto es "Eso fue peligroso."

[36] "Caerle como piedra al hígado", esta frase significa caerle mal a alguien. En este caso, a Austria.

[37] "Cargar al muerto", viene siendo cargar con la responsabilidad o el problema.

[38] El pan dulce es típico de México, se puede encontrar a cada hora del día, y es mucho mejor recién salido del horno. Las conchas son panes redondos con cobertura hecha de manteca o mantequilla y azúcar, la cuál está dividida en líneas y cuadros simulando a las conchas de mar. Los cuernitos son muy parecidos a los croissants, en ocasiones cubiertos con miel, y hechos con mantequilla.

[39] "Sopear", humedecer ya sea la galleta o el pan en este caso, en alguna bebida fría o caliente y llevársela de este modo a la boca.

[40] "Huerqui'o", también se escribe "huerquillo", es un término usado comúnmente en el Norte, con el cuál se refieren a los niños o jovencitos.

[41] "Voy volando", frase para indicar que se irá inmediatamente.

[42] "Chaíto", viene siendo "Ciao" en diminutivo, la cuál a su vez es "Hola" en italiano, pero Chaíto la usa Chema para despedirse en vez de decir "Adiosito".

[43] Carlos Slim Helú, considerado actualmente el hombre más rico del mundo por tres años consecutivos. Es dueño de la compañía mexicana de teléfonos "TELMEX", la compañía de celulares "América Móvil", compró el servidor de internet "PRODIGY", a la vez que posee parte de las acciones del periódico estadounidense "The New York Times", entre otras más. Se dice que su patrimonio es de aproximadamente de 69 mil millones de dólares.

[44] "Carnales", forma de llamar a los hermanos. En este caso, Chema se refiere a los países latinoamericanos, a quiénes pensaba regalarles un recuerdo de su visita a Alemania.

[45] "Se fregaron", se refiere a qué no se pudo llevar a cabo lo planeado. También es una expresión muy suavizada de una grosería mexicana.

[46] "¿Pos' qué pasó, hombre?", es igual a "¿Pues qué pasó, hombre?"

[47] Muy poco usado pero existente la frase de "Nos hirvió la leche", viene siendo lo mismo que "Nos estorbó la ropa." (Sí, de la canción del mismo nombre de "Los Tigres del Norte.") Je, je, je, je, je, je, je.

[48] "Raza." Término norteño con el cuál uno se refiere a un grupo de conocidos, los cuáles mantienen una relación muy unida, pese a la forma en que se llevan.

[49] "Agüita de limón", es simplemente limonada o agua fresca de limón.

[50] "Spaghetti alla puttanesca con salsa de atún." Chema les va a explicar de qué se trata esto, así que esta nota es casi totalmente inútil, a menos que estén interesados en saber sobre cómo se prepara.

[51] "Puré de papa gratinado." Solamente es puré de papa hecho de manera tradicional, o si desean ahorrarse el esfuerzo compren el instantáneo; cuando esté listo, pónganle queso, de preferencia del tipo hebra (Oaxaca o Asadero) y se mete al horno o microondas hasta que el queso se derrita o adquiera la tonalidad deseada. Este fue el modo en qué lo hizo Chema.

[52] "Pollo encebollado." Tal y cómo lo explicó Chema, es así como se prepara. La cebolla verde, llamada también Cambray o de rabo, se corta con todo y rabo en porciones muy pequeñas, poniéndose a cocer por una hora a fuego lento. Se recomienda no usar aceite ni sal.

[53] Esto me lo contaron de niña, cuando recién aprendía a cortar cebolla. Curiosamente, desde esa vez ha sido rara la ocasión en que la cebolla me haga llorar. Por cierto, la cebolla más dulce, a mi gusto, es la cambray morada, al igual que la morada. Sin embargo, mucha gente la usa para la brujería. ¡La cebolla es un alimento, por Dios! ¡No la malgasten así!

[54] "¿Y ora?" vendría siendo "¿Y ahora?"

[55] Alemania se refiere a la Expropiación Petrolera, en la cuál Estados Unidos, Inglaterra y Holanda ya no tenían poder alguno sobre el petróleo extraído en tierras mexicanas.

[56] Ver punto 3.

[57] Al usarlo de este modo, Chema en sí lo estaba saludando. La autora, sin embargo, dice "heit."

[58] Esto es en San Luis Potosí.

[59] Las autoras se encuentran en el mismo predicamento; una nunca ha ido y la otra no se acuerda ya que fue una sola vez.

[60] "Chillar", en este caso, es llorar.

[61] "¡Clarín, trompeta!", frase para decir de forma exagerada "Sí" o "Claro."

[62] "Cascarita", se refiere a jugar un partido de fútbol en muy poco tiempo, sin tantas reglas y sin necesidad de estar en un campo o estadio.

[63] Gran Terremoto de Kanto, 1923: Cuando azotó a Japón, México fue el que más le apoyó, pese a tener muchos problemas internos. Quise manejarlo así como un recuerdo, para que encajara en este capítulo.

[64] "Güicho", así se le llama de cariño a los llamados "Luis." Pero obviamente, a Alemania parece no gustarle.


Hay algo que deben saber. Cuando terminamos de escribir el capítulo en cuaderno -que nos tomó más de 3 semanas- decidimos darnos un gusto y nos compramos un paquete de dulces de leche/cajeta tradicionales, y tenemos contempladas algunas metas: cuando recibamos un review, vamos a saltar de gusto; cuando recibamos 5 reviews, vamos a abrir un blog en el cual relataremos anécdotas relacionadas, chistes, escenas que eliminamos y alguno que otro enlace para ver videos o canciones que se mencionen; a los 10 reviews nos compraremos un bote de helado Cookies'N Cream; y por cada review que recibamos a lo largo del fanfic, ahorraremos un peso, con la esperanza de comprar un paquete de jamón serrano con queso de marca San Jacinto. Sus reviews ayudarán a cumplir nuestros sueños.

Por otra parte, también queremos saber si anhelan ver a alguna o algunas parejas; no podemos prometer mucho, pero todo se vale en la vida. Queda en ustedes.