Disclaimer: Hetalia, personalidades y marcas aquí mencionadas no le pertenecen ni a RutLance-CrystalFairy ni a DarkLady-Iria, tampoco ganan dinero haciendo esto; el fanfic presentado se hace sin fines de lucro pero con la esperanza de brindarles un muy buen momento y compartirles una de las medicinas más efectivas del mundo: el humor. Se pide una disculpa anticipada a las personas que resulten ofendidas con lo que aquí les presentamos. Cualquier parecido con alguna anécdota de la vida real es méndiga coincidencia.

DarkLady-Iria al habla: ¡Hola! Antes de que se emocionen, les voy a aclarar un par de cosillas: Primera, mi hermana RutLance -CrystalFairy se encuentra mal de salud, por lo que no actualizará en, al menos, un par de días o más, dependiendo de cómo siga; segundo, este es un capítulo de Extras en compensación por la tardanza que llevamos a cuestas, pero no coman ansias, aún estamos en la marcha.

Por último, como les debemos mucho gracias al apoyo que nos han brindado con sus reviews, consideramos que no es del todo correcto presumirles nuestros logros -todos ellos gracias a su estima por nuestro fanfic-, así que lo discutimos con Chema -aunque él ni se imagina de qué estábamos hablando- y de manera especial, pues lo hará, Chema les responderá todas, y lo repito, TODAS las preguntas que le quieran hacer, y podrán ver las respuestas en el capítulo que le seguirá al "Diario de observación de Japón 2", ¡así que no se queden con las ganas de saber más!

Bueno, por el momento es todo, supongo. Disfruten los extras, y les deseo lo mejor :D


Sabor a mí.

No todos los días 2: ¡Especial de Extras!

~*~¡Uff! Sólo fue un sueño.~*~

Apenas concilió el sueño, la criatura en forma de dulce se liberó de su cautiverio. A pesar de la envoltura plástica, sacó unos bracitos y patitas, que empleó con rapidez para acercarse al oriental, y sin perder ni un segundo, se introdujo dentro de su boca, matándolo por asfixia...

- ¡AAAAAAAAAAH!- Se levantó, asustado y sudoroso, al borde de la hiperventilación, el japonés. No recuperó del todo el ritmo normal de su respiración cuando, sable en mano, saltó hacía el cajón donde reposaba el prisionero, y lo atravesó con el frío acero hasta que el metal chocó contra el suelo.

Tras esperar en vano que brotara sangre del dulce, Honda regresó a la cama, repitiéndose en silencio que ya no corría ningún peligro...

- No puedo dormir.- Se dijo a sí mismo, ante la idea de que el prisionero planeara su fría y dolorosa venganza, y se quedó temblando en la cama, toda la noche.

.~o0o~.

~*~Was sappanin, vato!~*~

- Pero si quieres te saludo "A la Alfred."- Chema alzó una mano y la agitó.- WAS SAPPANIN, VATO!- Gritó, imitando los gestos de Alfred.

Todos se quedaron con la boca abierta, ya que nunca antes se habían dirigido a Roderich de esa manera, especialmente un país tan particular como lo era México. Austria bufó por lo bajo, mientras cerraba los ojos...

- Alemania, ¿a qué hora vas a servir la cena?- Exigió el austriaco.

Y en otra parte del mundo...

- ¡AAAAAAAAACHÚUUUUUU!- Estornudó con fuerza el país de la libertad.

- BLOODY HELL, YOU STUPID GIT! *MEOUW*!- Gritó el inglés, quien corrió a lavarse la cara.

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~*~¡A la otra pregúntame la talla, Güicho!~*~

- México, ¿estás listo?- Preguntó el alemán llamando a la puerta de la habitación que destinara al moreno, ya que iban a salir a un concierto, pero el mexicano aún no se había arreglado.- Voy a pasar.-

- Espérame tantito Luis, un par de costuritas, y listo.- Escuchó al moreno decir, y guiado por la intriga, Ludwig se metió al cuarto, quedando con la boca abierta al contemplar a su invitado clavando alfileres en el traje que le regalara.- Je, je, je... Creo que el traje me queda un poquitito grande.-

- ¡Ve!- El italiano llegó de repente, abrazando al rubio por la espalda.- ¡Ya estamos listos! Sólo... ¡AAAAAH!- Veneciano empezó a manotear cuando reparó en Chema.- ¡México! ¡Te encogiste!-

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~*~¡Tuvimos un sirenito, justo al año de casados...!~*~

Austria encendió el ordenador, acudiendo a una página de búsquedas para saciar su curiosidad.

- "Rigo es amor"- Se dijo en voz baja mientras tecleaba, y al dar click en Buscar, su semblante tranquilo se esfumó, dejando ver en cambio un intenso enrojecimiento en el pálido rostro del castaño, ya que los resultados de la búsqueda no fueron alentadores en lo absoluto. No para él.

- Ese... ¡Ese maldito! ¡Sólo se está burlando de mí!-

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~*~Se tambalea, tambalea, tambalea...~*~

Había terminado de barrer la entrada de la casa de Ludwig, a pesar de que éste no se lo había pedido y de que el sol aún no salía, cuando Chema escuchó las risas que sólo le podían pertenecer al prusiano, quien venía dando traspiés y saltos con cada paso que daba...

- ¡Chema!- Exclamó con alegría el albino.- ¿Acaso esperaste al Asombroso Yo para tomar una copa? ¡Kesesese!-

- ¡Pero Gil! ¡Cómo vienes!- El moreno evitó que el albino cayera de bruces al suelo, y a pesar de que se tambaleaba por completo, logró meterlo a la cocina.- No te apures, orita te hago una sabrosa torta levanta-muertos, y estarás bien en un, dos por tres.-

Dejó al de ojos rojos para que se sentara en una de las sillas, mientras acudía a sus confiables petacas, de las que sacó un jarro que tenía zanahorias, cebollitas, chile serrano en rajas y cueritos de puerco en escabeche. Tomó de la alacena del alemán un pan, y del refrigerador un pedazo de puerco, tocino, salchicas, dos tipos de queso, mayonesa y un aderezo. Cocinó el puerco en una plancha, sazonándolo con sal y pimienta, y calentando al lado el pan, mientras ponía los quesos entre el jamón, y, al estar listo el puerco, los acomodaba junto al tocino y las salchichas para dorarlos...

-Ya verás, Gil.- Le dijo mientras le ponía mayonesa al pan, y untaba un poco de aderezo sobre el puerco.- Nada ayuda mejor a espantar la borrachera que una torta con sus chilitos.-

Colocó el jamón ya frito sobre el puerco con aderezo, rellenando con el tocino y las salchichas, y complementó la torta poniéndole una generosa cantidad de cueritos de puerco, zanahorias, cebollitas y una buena cantidad de chile, dejándosela al albino en un plato...

- Órale, Gil, no dejes que se enfríe.-

El moreno se retiró un momento para guarda la escoba, ya que la dejó afuera de la casa, cuando escuchó una fuerte exclamación proveniente de la cocina...

- ¡*MYUUUUU*!-

- ¡Santo Dios!- José María regresó al lado del prusiano, encontrándolo recostado sobre la mesa, y de la torta, ni el recuerdo.- Gil, Gil, no te duermas... Bueeeno, ya que.- El mexicano volteó a ver el reloj, notando que aún era temprano, y paseó la vista por la cocina rápidamente.- Haré un poco de pan.-

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~*~¡No sin mis petacas!~*~

- Lamento ser indiscreto, México-san, pero...- Japón no podía quitarle la vista de encima a las cajas de cartón.- ¿Por qué insiste en usar esas cajas viejas como maleta de viaje?-

- ¡Ah, qué Kiko éste!- Exclamó Chema, cambiándole el nombre a Kiku.- Verás, mis petacas son muy importantes para mí, ya que han estado conmigo desde hace muuucho tiempo.-

- Entiendo.- Respondió sin estar muy convencido el asiático.- Pero, ¿no sería más... cómodo, forrarlas que sólo pegarle cinta adhesiva encima?-

- Caray. No lo había pensado.-

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~*~¡Recién salidas!~*~

Ludwig se levantó al sentir no solo el aroma de maíz, sino al notar que la temperatura del exterior de su casa había aumentado un poco...

- ¿Pero qué...?- Se dijo al notar a México instalando un comal sobre unas brasas.- ¿De dónde sacó esa plancha?-

Intrigado, se vistió rápidamente para salir, encontrando al moreno preparando las tortillas a mano...

- ¡Buenos días, Luis!- Lo saludó sonriendo el moreno.- ¿Qué tal dormiste?-

- México, ¿qué haces despierto a estas horas?-

- Pues, me dieron ganas de comer unas tortillas, así que me puse a hacerlas.-

- Pero, ¿de dónde las sacaste?-

- Como verás, no hay tortillerías por aquí, así que compré maíz, lo preparé un poco, lo molí en el metate y ya tengo para hacer tortillas.- Contestó aún sonriente Chema.

- ¿Y de dónde sacaste el metate?-

- Como que ya fueron muchas preguntas, ¿no Güicho?-

- ¡No me digas así!- Le gritó, dándole un fuerte coscorrón.- ¿Cuántas veces tengo que repetírtelo?-

- ¡Pero siempre se me olvida!-

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~*~Una piedra en el camino, me enseñó que mi destino, era rodar y rodar.~*~

- ¡Ya te dije que no me llames así!- Gritaba enfurecido, mientras corrían haciendo ochos.- ¡Ven acá!-

- ¡Ah! ¡Ya me disculpé! ¡Lo siento, lo siento!- Y corría con más fuerza, hasta que sus pies tropezaron con una piedra y, por consiguiente, aterrizando de cara al suelo.

El alemán olvidó un momento su coraje, apresurándose para estar seguro de qué el moreno no se hubiera lastimado...

- ¡México!- Exclamó, mientras lo tomaba en brazos.- ¿Estás bien?-

- Si, no te apures Luis, sólo fue el trancazo.-

- Qué bueno...- Y soltándolo un momento, apretó el puño y le soltó un coscorrón.- ¡Y no me llames así!-

- ¿¡Pos quién te entiende, hombre!?-

.~o0o~.

~*~¿Dónde quedaron tus lentes?~*~

Uno de los soldados se percató de los anteojos que estaban en el suelo, por lo que los recogió de inmediato, y empezó a buscar a la representación de su país...

- ¡Señor Santa Anna!- Se acercó al hombre cuando lo divisó.- Encontré los lentes del señor José María, ¿no sabe a dónde pudo haber ido?-

- Dámelos, yo me encargaré de entregarlos.- Y se los guardó en uno de sus bolsillos.

.~o0o~.

~*~¡Hasta el fondo!~*~

- ¡Mon ami Anglaterre!- Gritó Francia cuando encontró al inglés estampado en una pared, cubierto de tierra y fragmentos de barro que solían ser parte de una maceta.- ¿Cómo llegaste aquí?-

- That bloody idiot, España, me aventó por las escaleras.- Gruñó entre dientes el molesto británico.

- ¿Pero cómo, mon ami, si las escaleras estaban del otro lado del pasillo?-

- ¡Por culpa de esos goddamn kids que sólo saben atravesarse en el peor momento posible!-

Y yéndose por las ramas, Inglaterra le explicó que, en lugar de chocar contra la pared, la silla fue empujada por las micronaciones, quienes estaban corriendo por todo el lugar, y debido al impulso, fue directo a las escaleras...

- ¡Deja de burlarte, wine bastard!-

.~o0o~.

~*~Metiendo mano.~*~

- Auch... -Se quejaba Dinamarca mientras se sobaba la mano.- México sabe pegar duro.-

- Eso te pasa por idiota.- Le dijo Noruega mientras salían de la sala de juntas en la búsqueda de un poco de comida.

- ¡Pero sólo quería unas tortillas!- Mathías tomó una pose dramática.- ¡No tenía por qué pegarme!-

- Entonces sólo se las hubieras pedido a México.- Le dijo Finlandia.

Y Chema estaba entrando en el preciso momento en el que Tino le estuviera diciendo eso al danés, ya que iba por un poco de café, y cuando logró procesar las palabras del finés, palideció de golpe y tembló como gelatina...

- ¡Tinito!- Los nórdicos voltearon al mismo tiempo, observando al descompuesto país.- ¿Qué cosas dices?-

- Lo rompiste.- Dijo el islandés al notar que el mexicano ya no reaccionaba.

.~o0o~.

~*~Para ser un gran país.~*~

- Y construiré un enorme puerto solar, para no tener que usar petroleo o energía nuclear...-

Desde que salieran del edificio, Sealand le contaba a Suecia y Finlandia de los planes que se le venían ocurriendo después de su plática con México...

- Eso suena maravilloso, Peter, pero, ¿no eres muy chico para pensar en ello?-

- ¡Claro que no! Sólo que aún soy pequeño para hacer algo, así que empezaré estudiando y ganándome la confianza de los demás, para que vean que seré un gran país.-

Los dos nórdicos solamente sonrieron...

.~o0o~.

~*~I must stop them.~*~

Llegó corriendo hasta donde le dieron que se encontraba Chema, y logró divisarlo en un faro que se hallaba en un risco, observando el embravecido mar. A pesar de estar un poco lejos, lo pudo ver usando una especie de vestido, y su cabello, suelto, revoloteaba con la brisa del mar...

- Joseph!- Gritó con fuerza, logrando que el mexicano volteara, y su pecho vibró de gusto cuando vio esa hermosa sonrisa que tanto anhelaba ver para él.

- Te estaba esperando.- Escuchó decir a Chema, y trató de correr a su lado, pero no sólo no pudo mover sus pies, sino que unos pasos empezaron a resonar a su lado, y una sombra le tapó la luz del sol.

- José María.-

- WHAT!? Germany, what are you doing here?-

El alemán, que vestía una elegante gabardina militar, avanzaba con paso firme hacia el moreno, quién se sonrojaba copiosamente...

- No... No. ¡No!- El estadounidense trató de correr para separarlos, pero seguía pegado al suelo.- Joseph, no! It's a trap!-

Pero por más que gritó, no pudo evitar que el alemán y el mexicano quedaran frente a frente, sonriendo como si estuvieran solos en el mundo. La mano enguantada del europeo rápidamente acarició la piel morena de José María, y con su otra mano, se quitó su gorra, para que no le estorbara al momento de inclinar su cabeza y unir sus labios con los de México...

- ¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!- Y unas arenas movedizas, que aparecieron de repente, se lo tragaron en cuestión de segundos.

- ¡Wow! Eso fue rápido.- Dijo el mexicano con una sonrisa.

- ¡NOOOOOOOOOOO!- Alfred se cayó de la cama tras patalear un buen rato. Cuando abrió los ojos y recuperó el aliento, se tranquilizó de que todo haya sido un sueño, pero la duda permanecía.- No puedo dejarlos solos.-

.~o0o~.

~*~Y nos dieron las diez, y las once, las doce y la una, las dos y las tres...~*~

Pasaban ya de las cuatro de la mañana, y Grecia seguía despierto en su habitación que le asignaron en el hotel...

- ¿Acaso México no va a venir?-

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~*~Una tejita más, y acabo.~*~

Estaba por salir para ir a festejar un aniversario más de la batalla de Puebla, cuando notó que empezó a llover con fuerza...

- Caray, tendré que llevarme un paraguas.-

Estaba por tomarlo, cuando un par de gotas de agua le cayeron en la cabeza.

- No puede ser.-

Rato después, y vestido con un impermeable, Chema reparaba la parte dañada del techo con ahínco, pero no contó que, por donde pisó para subir, agrietó otras pequeñas partes del techo, y más goteras tuvieron lugar...

- ¡No puede ser! -Exclamó al ver el sendero de agua que se estaba formando dentro de su casa.

Y de vuelta al techo, se dio a la idea de que ese día no iba a ir a ningún lado.

- Quisiera ser un pez, para tocar mi nariz en tu pecera, y hacer burbujas de amor por donde quiera...-

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~*~What a fool believes.~*~

Parecía ser un tranquilo 28 de diciembre, y José María regresaba de repartir bolsitas y regalos...

- ¡Al fin! -Se dejó caer en una silla, exhausto.- Bueeeno, supongo que puedo agarrar unos tamalitos y...-

- HIIIIIII JOSEPH!- Alfred entró por una ventana, y le dio una fuerte palmada en la espalda al moreno, tumbándolo de la silla.- ¿Qué haces en el suelo?-

- Aquí nomás, contemplando la navidad de las hormigas.-

- Anyway, te fuiste temprano de la fiesta, y no pude entregarte my present.- El rubio le extendió una caja.- Here, puedes abrirlo.-

- Gringo loco, no debiste...- Contestó Chema al descubrir que el famoso regalo era una camiseta blanca que decía God Bless America y una banderita del país vecino.- Aunque, ¿sabes? yo también te tengo un regalo.-

- Oh! Really? That's great!-

- De nada, Gringo loco, de nada.- Le respondió el moreno con una maliciosa sonrisa.

Rato después, Lourdes, el estado de Guanajuato, le trajo a Chema un tarro de chocolate recién hecho...

- ¿Cómo que no has desayunado, Chema? ¿Qué estuviste haciendo toda la mañana?-

- Joseph!- Apareció el gringo con el regalo que le diera México puesto, el traje de manta con lentejuelas bordadas, carrilleras de cartón, el sombrero con la fecha y el bigote falso.- ¡Me queda perfecto!

- ¡PFFFFFFFFFFFF!- Lourdes escupió el chocolate no tanto por la sorpresa, sino por la risa.- Hoy es 28 de diciembre, ¿verdad?-

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~*~No sin mi permiso.~*~

La retirada del ejército enemigo se dio en el acto, y Francis, quien resbalara a causa de la reciente granizada, se alejaba a gatas de Soledad.

- ¡No nos han vencido, sólo nos retiramos temprano del campo de batalla!-

- ¡Aquí está tu retirada!- Y sin perder ni la ocasión ni la posición en la que estuviera Francis, Prusia avanzó a toda velocidad y le asestó una fuerte patada en el trasero.- ¡Kesesesese!-

Y en medio de la celebración por la victoria sobre el ejército francés, el inconfundible sonido de una bofetada marcó un momento de silencio...

- ¿¡Por qué!?- Preguntó el prusiano mientras reunía todas sus fuerzas para no llorar.

- Para que mantenga su distancia. Le recuerdo que, aunque usted sea un país, yo soy una dama.- Le dijo el Estado de Puebla, dirigiéndose hacia el general Zaragoza.

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~*~Patria, tus hijos te juran.~*~

La batalla se inclinaba a favor del galo, quien le hiciera frente a Soledad; el Estado de Puebla apenas podía sostenerse en pie, fatigada por la pelea, pero su mirada tenía más ardor que todas las armas del ejército francés juntas...

- Por favor, mon chere, no hay necesidad de llegar a estos extremos. -Francis mantenía el arma en alto, listo para aceptar la derrota de los mexicanos, o asestar el golpe que les daría la victoria.- Ordena a tus hombres que se retiren, y perdonaremos sus vidas.-

- Usted peca de soberbia, Francia.- La mujer, desarmada, tomó una postura firme, sin quitar nunca la mirada del país.- Por que nosotros jamás cederemos ante las armas enemigas.-

Convencido de que no haría cambiar de parecer al estado, el francés se dispuso a asestar el golpe final, pero su sable fue detenido por el acero del machete de un campesino, quien se atravesó entre ellos...

- ¡No vamos a permitir que se nos arrebate aquello que nos pertenece! ¡Con Dios como nuestro testigo, no dejaremos la batalla, así debamos morir!-

Y como si el cielo hubiera escuchado esas palabras, las nubes se cerraron sobre el campo de batalla, dejando caer una fuerte granizada sobre el ejército enemigo...

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~*~¿Por qué estás tan feliz?~*~

Si algo ha aprendido Alemania a lo largo de su vida, es saber que las cosas no solo están mal, sino que se pueden poner peor. Lo supo al ver el ceño fruncido y la ira que destilaban los ojos violetas de Austria, y lo confirmó al ver a Hungría y México, tomados del brazo, y riendo de forma plácida, como si lo que pasara en el resto del mundo careciera de importancia...

- ¿Por qué estás tan feliz, Rigo?- El albino no perdió la oportunidad de molestar al austriaco.- ¡Ah, es cierto! Estás en tus días, te dejo para que te sigas amargando solo, kesesese, pero no vayas a mandar demoler tu propia casa por estúpido, ¿de acuerdo?-

- ¡Bruder!-

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~*~A la luz de la luna.~*~

Antes de dormir, Ludwig dio una vuelta por la casa, para asegurarse de que todo estuviera en orden. Sin embargo, notó que Italia no estaba ni en el cuarto que le asignó, ni en su habitación, el baño o la cocina, y la puerta trasera estaba abierta...

- ¿Acaso...?-

Salió al patio trasero, y casi se tropieza con Feliciano, quien se había quedado dormido en la entrada con una linterna encendida en manos, y se dio cuenta de que, a unos pasos de ellos, había un plato repleto de leche...

- Italia.- Le llamó de la forma más sutil que pudo, pero el italiano había caído presa en los brazos de Morfeo, por lo que el rubio no pudo evitar sonreír. Llevó el plato de leche hacia el árbol más cercano, y cargó en brazos al veneciano, llevándolo hasta su habitación, y arropándolo con cuidado para no despertarlo.

Estaba por ir a su cuarto, cuando se acordó de la lámpara, y fue por ella, descubriendo a unos cuántos gatos que estaban bebiendo la leche...

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~*~¿Melón o sandía?~*~

No le gustaba dormir solo, así que, apenas tenía oportunidad, se colaba a una habitación. Sin embargo, la puerta a la que siempre acudía estaba cerrada, y con el pánico en la punta de su garganta, se dirigió al pasillo, debatiéndose entre las dos puertas que estaban ante él. Dejó que su mano lo guiara, y giró la perilla, sonriendo al descubrir que la puerta estaba abierta y el ocupante de la habitación profundamente dormido...

- Nel blu dipinto di blu.- Cantaba entre sueños el país.

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~*~Una buena razón.~*~

El gato turco, por viejo, tenía un gran conocimiento de lo que era la vida de su amo y todos aquellos que se le parecían, y eso incluía a las mascotas. Los problemas políticos, las guerra, la religión, la vida misma, todos estaban expuestos a las consecuencias de lo que pasaba en el mundo, y tenía en claro que, si él la estaba pasando mal, había alguien que se sentía mucho peor...

- Creo que necesitas animarte un poco.- Fueron las palabras que el gato que ocultaba su cabeza en una bolsa de papel le diera al gato egipcio, quien se había recostado en una rama alta, e ignoraba las palabras de su dueño.

- Creo que quiero estar solo un momento.- Respondió el gato, fingiendo dormir para que su amo se retirara, y así lo hizo el mediterráneo, dirigiéndose al edificio donde fuera a llevarse la junta.

El gato turco no lo pensó dos veces, y caminó con paso rápido cerca de Gupta, notando que tenía en manos un plato de comida limpio y una lata de alimento sin abrir, y una gran idea tuvo lugar en su cabeza...

- ¡Es ahora o nunca!- Y usando toda la velocidad que le permitió su cuerpo, el felino se dirigió al edificio, buscando hasta dar con otro humano que llevara consigo el alimento para su mascota, y lo atacó lo suficiente para extraer la comida y huir.

Aunque nunca nadie dijo que era un plan perfecto...

Continuará...


Bueno, chicos y chicas, esperemos que mi hermana se reanime pronto, y de parte de ambas, les agradecemos sus reviews, sus risas, comentarios y curiosidades, ya que nos alientan a seguir adelante :3

Las canciones qué se usaron en este capítulo, sin fines de lucro, claro está, fueron las siguientes:

~"La sirena" de Rigo Tovar.
~"Se tambalea" de Grupo Pegasso.
~"El rey" de San José Alfredo Jiménez, el santo de los bohemios. :3
~"Y nos dieron las diez (Ojos de gata)" de Joaquín Sabina.
~"Burbujas de amor" de Juan Luis Guerra y sus 440.
~"What a fool believes" de The Doobie Brothers.
~"Himno Nacional Mexicano"
~"A la víbora de la mar", ronda infantil.
~"Nel blu dipinto di blu" ó "Volaré" de Domenico Modugno; aunque acá en México se le conoce como "Azul, pintado de azul", interpretado por Germán Valdez "Tin-Tan" y Ana Luisa Peluffo.

Y de nueva cuenta, gracias a todos :D ¡Nos vemos!