Capitulo 5

Me encontraba sentada entremedio de unas plantas hasta que una voz me hizo saltar de mi lugar.

-que haces acá cabeza de chorlito….

Era la persona que menos me espera ver en aquel momento, era nada más ni nada menos que Darien, el chico nuevo, o simplemente el chico que me estaba haciendo soñar despierta más seguido que en toda mi vida.

-Darien que gusto -dije levantándome del piso donde me encontraba para estar a su altura.

-para mí es un gusto volver a verte Serena, pero ¿qué haces aquí afuera? -pregunto volviendo a observar el lugar que ocupaba hace unos segundos, lleno de flores y distintos tipos de plantas.

-ah es que mi mama me dejo afuera –respondí rascándome la cabeza.

-¿hiciste alguna maldad para que te dejara afuera?-pregunto sonriéndome.

-no, nada de eso, encontró una prueba escondida y aquí me ves.-dije levantando los brazos.- escondida entre las plantas.

-tienes que estudiar más cabeza de chorlito.

-y tú ¿qué haces por acá? –contra ataque, ya que todo el mundo me decía que debía estudiar mas y por más que lo haga mis notas son mediocres.

-es que mi mama esta organizando una junta de madres jefas de hogar para hacer como un comité junto a las vecinas de por acá, y me mando a mí con los chicos a dejar invitaciones, pero no me esperaba verte, ¿aquí es donde vives?

-si –conteste -este es mi humilde hogar

-tiene un aire acogedor, que bueno saber dónde vives –respondió con picardía y las mejillas con un ligero color rosado.

Estuvimos platicando unos minutos hasta que mi madre salió a decirme que podía entrar y converso unos minutos con Darien y este le entrego la invitación, quien pensaría que el rostro de mi madre cambio rotundamente al momento de verlo a mi lado, de una cara amargada paso a tener una de sonrisa de oreja a oreja.

Luego de eso, me dejo entrar nuevamente a la casa para comer algo e irme a mi habitación, volver a ver a Darien me dejo sumamente feliz, tiene ese algo que te deja pendrada a él, sus ojos son como dos zafiros que siento que me envuelven cada vez que me miran...

-no imaginas a quien me tome hace unos minutos-dije sonriente, ya que la felicidad que me estaba consumiendo era gigantesca

-¿a quién? -respondió Drew, que venía saliendo de una casa muy parecida a la de Rubia que me deja hipnotizado.

-a Serena, la chica de los chonguitos. -respondí

-¿en serio?, por eso vienes con esa cara de bobo enamorado –comento observando la casas que nos quedaban.

-no me digas bobo Castañita –comente fingiendo hacerme el herido por su comentario –cambiando de tema y ¿donde está Ante?

-hace unos minutos se me adelanto, haber espera –mencionó entrecerrando los ojos para ver mejor desde lejos –¿no es ese que viene ahí?

Mire hacia la entrada del pasaje en el que estábamos y desde lejos una cabellera blanca se vea corriendo desesperado, no más de cinco segundos unos quince perros venían corriendo detrás de Diamante.

-¡CORRAN POR SUS VIDAS! –grito a metros de nosotros….

No se si fueron quince minutos, pero sentí que fue una eternidad. Estábamos encerrados todos en mi casa, viendo como los perros ladraban por la reja de entrada.

-¿Qué hiciste para que todos esos perros te persiguieran? –pregunto Andrew soportando no reírse.

-no les hice nada, ese perro negro con blanco, era de una de las casa que entré y me vio y comenzó a ladrarme –dijo encogiéndose de hombros –pero se le unió ese café y luego los otros y los otros, termine corriendo por mi vida –lo ultimo sí que lo dijo hizo haciendo teatro y tirándose al suelo para llorar.

La risa por parte mía ya no se hizo esperar me tire a su lado, me salían lagrimas de tanto reírme, Andrew comenzó a reírse de a poco y nos acompaño a los segundos.

-¡DARIEN CHIBA QUE SIGNIFICA ESTO! –grito mi madre desde la sala de mi casa –VEN DE INMEDIATO.

-dar, cuando mamá tiene ese tono de voz, es solo cuando hacemos alguna maldad –comento Eliot.

-tu cállate, sabes perfectamente que estuve toda la tarde con los muchachos repartiendo los….oh me va a matar, terminaron todos en el rio cuando nos persiguieron los perros –dije recordando lo que paso en la tarde –Eliot, hermanito lindo, mátame antes de que lo haga mamá, por favor –dije suplicante.

-dame tu mesada durante dos meses.

-¡QUE!, ESTAS LOCO, tengo que vivir –dije aquello y la puerta de nuestro cuarto se abrió dejando a la vista la muy furiosa Huracán Misako, se llega a enterar que le coloque ese sobre nombre, lo más seguro que termino a cinco metros bajo tierra en el patio trasero, ese pensamiento si que me da escalofríos.

-Y tu jovencito, no escuchas que llevo llamándote más de cinco minutos –dijo acercándose a mi y levantando la mirada ya que saque la estatura de mi padre, la sobrepaso por mas de dos cabezas, si no fuera por mi metro ochenta y cinco, no me llamarían de todos los equipos deportivos de la escuela

-mamá si te escuche, pero estaba hablando con este enano –conteste apuntando a Eliot que estaba sentado en su escritorio haciendo sus tareas.

-me puedes explicar hijo que demonios paso con las invitaciones para la junta que estamos organizando junto con Esmeralda y Bulma.

El solo mirarla con los ojos muy abiertos y apretando sus puños, me dio la señal de que esta vez si terminaría a cinco mil metros bajo tierra, pero no solo, los chicos irían conmigo.

-a Diamante lo comenzaron a perseguir perros, y a nosotros igual, con el susto tire las invitaciones y no sé donde cayeron –respondí encogiéndome de hombros.

-¿le echas la culpa a tus amigos? –Pregunto incrédula –ellos dijeron que tú fuiste el que las tiro al rio para no repartirlas

-¡¿QUE ELLOS DIJERO QUE?!, esos dos se las verán conmigo –dije enojado, caminando hacia la puerta.

-tú no harás nada jovencito, estas castigado por el resto del mes, tu recorrido será casa – escuela y escuela –casa –dijo mi madre enojada.

-pero mamá, créeme fueron ellos los que hicieron todo, yo soy inocente.

Luego de enterarme que estaría castigado por 3 semanas, lo único que hice fue acostarme a escuchar música pensando en Serena, la chica de los chongitos. Increíble como esa chica me tiene bobo.

-¡Serena a cenar! –grito mi madre desde la cocina, yo me encontraba haciendo mi tarea de matemáticas, la cual ya me tenia viendo burros verdes, rosados, incluso siento que mis pupilas tienen forma de números.

Baje desorientada a cenar en familia, conversamos, reímos y como siempre, mi hermanito querido del alma le dijo a papá que me había ido mal en un examen…regalo que me dio: tres semanas castigada.

-pero papá, tres semanas es mucho –me queje haciendo pucheros, eso siempre funcionaba con él, soy su hijita querida.

-Serena Tsukino, ya está decidido…tres semanas, o ¿quieres que sean cuatro? –Pregunto frunciendo el seño –además a partir de ahora ayudaras a tu madre con los deberes de la casa.

-está bien –comente sin ánimos.

Después de ayudar a mi mamá en la cocina y a ordenar el comedor, me fui a mi cuarto a terminar la odiosa tarea que me tiene viendo elefantes rosados volando por todo el techo.

Llame a Mina para preguntarle una de los ejercicios finales y resulto ser que había olvidado hacer la tarea, sinceramente no sé quién es la mala influencia en mi grupo, Mina es ideática a mí, somos despistadas, enamoradizas y odiamos la tarea, Amy es la centrada la que nos ayuda en todo lo que le pedimos, en cambio Rei y Lita son mas relajadas pero siempre cumplen con sus deberes.

-¿llamaste a Rei para preguntarle si tiene la tarea hecha? –pregunto Mina a través del teléfono.

-no, si recién se me ocurrió contactarme contigo porque estoy viendo una ardilla voladora en el rincón de mi cuarto y eso ya es una muestra de que la tarea gano ante mi –comente tirándome a la cama.

-entonces mañana vamos a tener que llegar temprano a conseguirla, son más de las diez de la noche.

-lo que mas me cansa es que voy a tener que levantarme temprano porque estoy castigada –comente

-¿te castigo mamá Ikuko?, pero ¿por qué?

-encontró uno de mis tantos exámenes reprobados y Sammy le conto a papá, cuento corto, tres semanas castigada, lo único bueno que eh tenido en el dia, fue que me encontré a darien.

-¿TE ENCONTRASTE CON ESE GUAPETON?

El grito que dio Mina a través del auricular fue tan fuerte que mi tímpano quedo con un pitito permanente.

-si, pero no grites, me acabas de dejar sorda –comente alejando el teléfono para sobarme mi linda orejita.

-cuenta, cuenta, como fue el encuentro.

Durante los siguientes veinte minutos le conté como fue el encuentro con Darien. Para ella fue romántico el momento, pero para mi fue solo un encuentro casual entre dos amigos recién conociéndose. Cada momento me llegaba a la mente esos ojos azules como el cielo nocturno, cada vez que me quedo mirando un punto fijo o simplemente sueño despierta, el está invadiendo mis pensamientos.

-Ya Serena despierta que hoy te iré a dejar a la escuela yo mismo

Sentía la voz de mi padre muy lejana, no quería levantarme, anoche hizo muchísimo frio y por mucha ropa que le colocara a la cama, aun sentía mis pies como el hielo mismo.

-no quiero levantarme, tengo frio –respondí dormida y tapándome hasta quedar bien debajo de las sabanas.

-Conejo, recuerda que estas castigada, debes hacer caso a todo lo que te decimos.

-pero papá…

-nada de peros, levántate y alístate, te esperamos para tomar desayuno en diez minutos.

Como siempre que me despertaban, me levante de mala gana, murmurando cosas como, "quiero mi camita" o "desearía que fuera sábado". Cuando llegue a desayunar, solo estaba mi padre tomándose un tazón de café con leche, a su lado estaba mi tazón en con adornos de conejito que había comprado la primera semana que empezó a ir a clases, lo había visto en vitrina y me enamore en seguida de él.

-¿crees que la veas hoy? –pregunto Andrew acomodándose su bufanda.

-eso espero –dije desanimado –ahora que se donde vive, no puedo ni siquiera ir a verla, ya que a mi linda huracán se le ocurrió castigarme.

-¿de qué me estoy perdiendo? –esta vez hablo Diamante que saltaba igual que niño chico para entrar en calor, hoy hacia mucho frio y estaba comenzando a lloviznar.

-de que Darien se nos enamoro –soltó Drew de la nada y dejando impresionado a Ante

-¿no te creo? –dijo con los ojos bien abiertos y solo una carcajada lo siguió después.

-¿de qué te ríes? –le pregunte enojado.

-es que, es imposible que tu el gran Darien Chiba se haya enamorado comento elevando las manos y haciendo teatro –quien pensaría que hace un tiempo dijiste que nunca te volverías a enamorar.

- pero si yo no eh dicho que me enamore de Serena, solo me ha llamado la atención –me excuse.

-si claro –respondieron los dos a la vez.

Después de menos tres minutos tomamos el autobús para ir camino al instituto, como siempre iba lleno, quede alejado de los chicos nuevamente y busque a la rubia con chonguitos con la mirada pero no la encontré, eso me desanimo un poco, en realidad me desanimo bastante.

Luego del viaje aburrido, nuevamente al bajar me empujaron y casi caigo, los chicos se reían de mí y yo solo me limitaba a mirarlos con el seño fruncido, pero ¿Por qué me encontraba tan mal genio solo por el hecho de no haberla visto?, a lo mejor le sucedió lo de ayer, no alcanzo a tomar el autobús, o simplemente me tiene asi, el que me hayan castigado.

-¿tú eres darien verdad?

La voz que pronuncio mi nombre era chillona y alegre a la vez, cuando me di la vuelta, mi vista me traiciono porque estuve a punto de decirle Serena, ya que era idéntica, los mismos ojos, color de cabello, pero la sola diferencia que me trajo a la realidad fue ver el moño color rojo.

-descuida, ¿nos conocemos? –pregunte mientras ella se acercaba mas a mí.

-no, pero Serena si –comento la chica –yo soy Mina Aino –se presento.

-un gusto Mina, soy Darien Chiba.

-el gusto es mío, bueno iré al grano, ¿has visto a Serena?, es que la llamo a su celular y no contesta, siempre toma este autobús, o el que le sigue, pero hoy no la vi, así que me pregunte si tú la habías visto ya que son buenos amigos.

-¿buenos amigos? –pregunte incrédulo –solo hemos hablado un par de veces.

-pero la conoces –dijo comenzando a caminar.

-sí, pero a que va todo esto.

-solo me preocupe por serena, mis demás amigas se vienen en autos, ya que sus padres las vienen a dejar, lo mas seguro que ni sepan de ella, la loca de serena es como mi hermana-comento dando un suspiro -además ayer conversaron como dos buenos amigos, así que ahora que te vi, se me ocurrió preguntarte si sabias de ella.

-solo nos hemos visto un par de veces –dije comenzando a reírme, esta niña tiene el mismo carácter de serena, es amigable –sabes me alegra saber que en este lugar hay gente solidaria.

-y tu de ¿dónde eres?

-antes era de acá, pero a mis padres se les ocurrió la genial idea de cambiarse a kyubairai porque…ya ni me acuerdo –comente rascándome la cabeza.

-oye darien, te puedo preguntar algo –comento la rubia de repente.

-si claro –dije deteniéndome en un semáforo.

-¿cómo se llama ese chico canosito que sube contigo? –pregunto.

-¿qué quieres saber de diamante? –si por culpa de él me castigaron, esta niña tiene cara de acosadora… una venganza no estaría mal.

-asi que se llama Diamante –dijo con los ojos en forma de corazón.

-¿Qué más quieres saber de él? –pregunte.

Durante el trayecto al instituto, la chica me interrogo con toda clase de preguntas, me conto sobre ella y sus amigas, sobre Serena, anécdotas y varias cosas más, pero un gritito me bajo de la luna.

-¡SERENA! –Exclamo –que haces acá.

-no se supone que hay clases hoy –respondió irónica y con desanimo –hola Darien-me saludo cuando me vio, esos ojos se cruzaron con los míos y yo simplemente me deje hipnotizar por esos dos ojos color cielo.

-ho...hola prin…Serena –salude dándole un beso en su mejilla, pero al momento de hacerlo un olor embriagante a rosas, invadió mis fosas nasales.

-explícame que haces tu antes que nosotros en frente del instituto -dijo Mina exasperada y moviendo sus brazos como si intentara volar…esta chica si que es rara.

-mmm cuento corto, mi papá vino a dejarme ya que estoy castigada.

-¿también estas castigada?-pregunte

-si, a Serena la castigaron ayer por tres semanas por no mostrar una nota de un examen –respondió mina.

-¿tu también estas castigado Darien? –me pregunto esta niña que ya me tiene pensando en ella cada segundo.

-asi es –dije desanimado –por culpa de Andrew y Diamante que votaron las invitaciones que estábamos repartiendo ayer.

-¿entonces era Diamante el que iba corriendo en frente de muchos perros? –pregunto esta vez con una carcajada.

-si, ¿lo viste?.

-pues claro, mi mamá escupió el agua que estaba tomando cuando paso por enfrente de mi casa.

Las carcajadas que tenia Mina y ella, se volvieron contagiosas, hasta yo me sorprendí al darme cuenta que también estaba riendo y contando como corríamos y terminamos en mi casa.

Minutos después de despedirnos me encontré con los chicos en la entrada de nuestro instituto, lo primero que hice fue saludarlos y retarlos ya que por su culpa me castigaron.

Las primeras horas de clases como siempre fueron aburridas….Religion, y yo como soy un niño bueno, me coloque el gorro de mi chaqueta y mis audífonos que tanto me salvan en clases como estas. No me di cuenta de que me estaba quedando dormido hasta que la voz de la Señorita Regina llego a mi tímpano.

-¡Darien Chiba a Direccion! –fue el grito que despertó a todo el curso, pero como siempre fui yo el perjudicado y si mis papas llegan a enterarse que me mandaron a dirección una ves mas…no llegare vivo a fin de mes.

Contiunara…


wooowwwwww me demore siglos en actualizar u,u lo siento pero es que ya no tengo tanta imaginación TT_TT, naa mentira, si la tengo, pero no tenia ideas, me sentaba a escribir y solo lograba dos o tres lineas, ademas aca en chile hace un calor, que ni con agua helada se logra pasar...ya chicas les doy permiso para que me maten jajaja

besos fer