Hola hola!!!

*sonrisas de triunfo* No saben cuanto trabajo me dio poder registrarme en ffnet. no es culpa del servidor, más bien de la servidora (o sea yo), que no puede estar más tronca en esto de la computación. Siiiii, debo aceptarlo... Pero bien, debo decir que esta es la primera vez que escribo algo (claro fuera de los reportes escolares) y estoy contenta de haberlo hecho.

Creo que debo decir que la idea no es mia, no hay que ser gandalla...sino que pertenece a J.K. Rowling, una señora que tiene la magia en la cabeza y la comparte con nosotros. Debo decir también que lo único que sí salió de mi calabacita fueron alguna situaciones que pronto verán y el maravilloso tío de Lily. Cielos! Ese es mi hombre ideal...

Ohh... por cierto, Cuando notan que las palabras están escritas así es que se trata de otro idioma; y cuando están escritas así>, lo que están leyendo es un pensamiento.

Capítulo 1 - Te gusta mi familia?

Una de las mejores familias en Francia, los Sinacroft. Familia de origen inglés, reconocida en la sociedad muggle; económicamente hablando, una de las más fluidas (se rumoraba que su fortuna era mayor a la las reservas internacionales del país) y poderosas.

Su pasado: la marca en la mano derecha de sus integrantes... su mayor secreto.

Eran conocidos en el mundo mágico al igual. Descendientes directos del mago más poderoso de todos los tiempos, Merlín (Myrrhdin). Familia originada en el viejo Camelot y cuya línea sanguínea había desaparecido supuestamente, muchos siglos después, en la batalla contra las artes oscuras, nunca se molestaron en desmentir el rumor de su desaparición, lo preferían así; eran recordados tanto como por su riqueza (que algunos la creían escondida) como por sus habilidades en la magia... y el hecho de que nadie conocía nada de ninguno de sus integrantes, Muchos registros desaparecieron en el ir y venir de los años. Continúan siendo un mito entre los magos.

En el mundo muggle, se rumoró por un tiempo que su línea sanguínea había desaparecido. Fue hasta 1906 que el último descendiente fue presentado; llamado Fernand Theriaux, un niño de tan sólo 12 años; hijo de Antoine Theriaux; asesinado sin razón aparente (en ese tiempo) en un callejón muggle; negó el nombre de la familia al casarse con una mujer vampiro, llamada Claire; la madre de Fernand, quien fue raptada junto a su hijo meses después de la muerte del padre. De alguna manera escaparon, pero el amanecer se acercaba y Claire no tendría escapatoria. Fue entonces cuando sucedió. El pequeño Fernand (también susceptible al sol, pero sin ser mortal), quien desconocía el pasado de su padre, logró invocar alguna especie de magia, al ver a su madre morir... oscureció los cielos, y apagó el sol, algo muy difícil de hacer, aún para los hechiceros más poderosos. La oscuridad duró trece días con sus noches. Lo que dio al ministerio bastante trabajo con los muggles.

Al realizar semejante acto, logró que se activara una marca en su mano derecha; algo que parecía un dragón rojo cuya posición describía un círculo, y en cuyo interior había un símbolo muy extraño. Fue por este hecho que se le reconoció en el mundo mágico como el último de los dragones del primer orden (Algo muy parecido al reconocimiento de caballero de Merlín, pero con la diferencia de que éste título sólo es reservado para los descendientes).

Primer gran error: descubrirse ante la comunidad mágica.

Así que el nuevo heredero llevaba sangre mágica y de vampiro en sus venas, una combinación imposible (Ya que una mitad de la sangre es sangre muerta; es cuestión de horas para que termine de matar a la otra mitad. Y con ello a la persona que la posea).

Fernand tuvo dos herederos, hijos de distintas mujeres, el primero llamado Albert, era un joven delgado, cuerpo formado por el ejercicio y la práctica del Quidditch, cabello castaño claro y de ojos esmeralda penetrantes que obligaban a quien los viera, a bajar la vista; estatura media y con un rostro perfecto. A primera vista parecía un chico común, educado, con una presencia imponente, las gafas que llevaba le daban el último toque a su intelectualidad. Su pequeño hermano, Richard, había heredado de su madre el carácter vivaracho y siempre alegre junto a sus ojos azules; había heredado de la parte vampirezca de su padre unas pestañas largas en sus párpados, rubias como las cejas y su cabello, su piel blanca, de hecho algo pálida. Era el niño más lindo que se hubiera visto

La diferencia de edades entre los hermanos (un poco más de 20 años), hizo que la relación entre Albert y Richard fuera como de padre e hijo; de hecho, Albert lo sentía como tal, lamentaba que su hermano no tuviera la presencia materna que necesitaba. El año en que Richard cumplía dos años, Albert contrajo matrimonio con una joven viuda de un pequeño pueblo de una ciudad inglesa, Christine Evans, que tenía una hija de casi siete años, de nombre Petunia. Christine era una mujer muy joven, a pesar de la edad de su hija; rápidamente se ganó la estima de Fernand y el cariño del pequeño Richard, aunque al parecer, a Petunia no le agradaba mucho su nuevo "tío".

La vida de los Sinacroft nunca fue fácil, de hecho, muy pocos sobrevivían al paso de los años. Su existencia estaba llena de sucesos tristes:

El primero. Era un hecho sabido, que los integrantes en algún momento morían asesinados. Claire fue asesinada la víspera del aniversario de la muerte de Antoine (con lo que dejó de suponer que la muerte de su padre fuera una coincidencia), mismo lugar, mismo día. Años más tarde la primera esposa de Fernand, de origen muggle, murió de alguna manera que las autoridades muggles, no pudieron describir. Con ella tuvo su primer hijo, llamado Albert. Después siguió su segunda esposa, Thereise, también muggle, muerta un año después de dar a luz a su único hijo y segundo de Fernand, Richard. Albert murió poco después de haberse casado, apenas de 26 años, durante un atentado en el Callejón Diagon por un recién formado grupo terroristas de personas que se hacían llamar Death Eaters, bajo el mando de un tal Voldemort, que decían que practicaba las artes oscuras.

La siguiente víctima sería su viuda Christine, diez años más tarde.

Christine había quedado devastada por la muerte de su esposo, tenía dos meses de embarazo... y Albert no conocería a su hijo. Temeroso de lo que pudiera seguir, Fernand decidió mudar la fortuna familiar a un nuevo lugar... París, de la Francia muggle, esperando con esto que los asesinatos terminaran, lo logró por unos años... pero nada es eterno. Christine dio a luz una tarde de fiesta en el valle Luz de Luna, propiedad francesa de la familia, en donde se celebraba el tercer cumpleaños de Richard. Esa noche fue lo que Christine definía como una noche perfecta, amaba al pequeño, como a un hijo y ahora, el destino le había dado una hija que sería como la hermana que tanto había esperado su "pequeño diablillo"(como le decían todos de cariño), y que curiosamente, había nacido el mismo día que Richard.

Había un segundo hecho. Desde los principios de la familia en el mundo mágico (que viene de siglos anteriores a su aparición en el mundo muggle) todos los herederos del apellido, en su mayoría, habían sido varones, y sólo había, no más de uno o dos por generación, aunque si este era el caso, lo hubiera querido el destino o no, uno moría sin descendencia. El árbol familiar no tenía ramificaciones, ni en este mundo ni en el mágico. Así que la familia no crecía más allá de tres integrantes por cada cincuenta años.

Los integrantes habían sido 'en su mayoría' varones, pero nunca se dijo que no hubieran nacido mujeres, de hecho, la idea se había hecho tan remota, que pocos sabían que en la historia de esta familia solamente había nacido una mujer, en el siglo 16... Lady Lilianne Isobelle Veilleaux-Caronne. Pero... ¿Quién era Lady Issobelle?... Un mito... Ese, es precisamente uno de los tantos secretos de esta familia: las mujeres están destinadas a hacer cosas grandiosas, y su nacimiento avecina tiempos oscuros...

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Una chica alta y muy delgada, de cabello rojizo y ligeros bucles al final (que alcanzaba apenas un par de centímetros bajo sus hombros) sostenía su abrigo, llegó a la estación King Cross la mañana del primero de septiembre. Parecía confundida: en su boleto decía que tenía que abordar su tren en el andén nueve y tres cuartos... Pero no iba sola sino de la mano de un joven que atraía la mirada de todas las chicas de la estación: ojos azules centelleantes, de pestañas largas y algo rizadas, cabello rubio ligeramente ondulado, largo hasta el cuello... y una expresión pícara. Una sonrisa adornaba su apuesto rostro, de hecho... reía.

Las personas en la estación sólo podían observarlos, parecían extranjeros perdidos en Londres, hablaban francés, la pequeña que no había de pasar de 15 años parecía estar siendo molestada por su acompañante, el hombre que no sería por mas de tres años mayor que ella, delgado y muy apuesto, que la llevaba de la mano; una pareja de adolescentes. De hecho, unos de los tantos que se reunían en la estación cada primero de septiembre. Eran una linda pareja.

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"Lily cariño, no te desesperes!" dijo aún riendo.

"No lo estoy, es sólo que estamos encima de la hora y todavía no encontramos ese maldito andén! Ya viste que ese oficial sólo se rió de mi. No me gusta que se burlen de mi!" dijo algo molesta la chica.

"Lil! Cuida los modales! Una señorita no maldice! Recuerdas lo que decía madame Gaultier sobre el comportamiento de una dama?" dijo tratando de sonar serio, fallando miserablemente.

"Mmmm... que parte?" dijo Lily, mostrando una sonrisa al recordar.

"Lily, Lily... una señorita de sociedad nunca pierde la compostura..." dijo el chico haciendo una voz chillona, imitando la de Madame Gaultier.

"Como si nunca la hubiera perdido conmigo..." dijo finalmente riendo, divertida por el comportamiento de su acompañante. "Recuerdas cuanto me comparaba con Petunia?... Cielos... Detestaba eso..." una sonrisa amplia iluminó su rostro. "Recuerdas la vez que encerramos a Petunia en el laberinto del jardín?"

"Si... como olvidarlo... habría tardado días en salir de él... de no haber sido por Chr..." el chico se detuvo antes de tocar terreno peligroso.

"No te detengas Remí... tengo que aceptarlo... ya han sido cuatro años" dijo Lily bajando la vista de esos hermosos ojos verdes. Recuperando un poco el ánimo "Recuerdas cómo la encontraron... de no haber sido por aquel insecto en uno de los arbustos, y el grito de terror... creo que todavía estaría ahí." una mirada diabólica aparecía en sus ojos.

En ese preciso momento vieron algunos chicos que se veían un poco mayores a Lily, dirigirse a la columna que estaba entre el andén nueve y el diez. Los reconocieron ya que todos llevaban consigo carritos de equipaje cargados con baúles y algunos con jaulas que guardaban algunas lechuzas. Vio como dos de ellos atravesaban la columna a toda velocidad. Richard decidió acercarse.

"Espera aquí Lil, voy a atormentar algunos ingleses." Dijo mientras se acercaba al grupo.

"Buenos días señores... y señorita" dijo la voz amigable de Remí al notar que en el grupo frente a ellos se encontraba una chica. "Suponemos que son estudiantes de Howarts?" algunos asintieron. "Bien, entonces debo suponer también que esta es la entrada al andén nueve tres cuartos..." más cabezas asintieron. "Excelente... muchas gracias señores... señorita... que tenga un viaje espléndido." Dijo lo último acercándose a la chica, que debía tener no más de 16 o 17 años, le sostuvo la mano y la besó. Al darse la media vuelta y retirarse, le dirigió una sonrisa pícara a Lily, quién logró ver la expresión de la chica en cuanto él se retiró... al borde del colapso...

"Y me dices demonio?... mira cómo dejaste a esa pobre chica... en cuanto desplegaste tus encantos casi se desmaya..." dijo Lily reprendiéndolo. "No sé porqué no me canso de verlo, es muy divertido!" dijo Lily imitando la expresión de sueño que tenía la chica, con todo y el casi desmayo que Lily tuvo a bien exagerar cayendo en los brazos de él, quien siguiendo el juego de su linda acompañante tuvo a bien sostener su caída directo al suelo, y con un mínimo esfuerzo la levantó entre sus brazos y empezó a girar. Lily no pudo más que aferrarse a su cuello con fuerza. En cuanto Remí estuvo lo suficientemente mateado se detuvo... su cuello estaba al borde de la fractura.

"Lily..." dijo Remí, bajándola y eligiendo muy bien sus palabras "A pesar de lo que diga la bruja Gaultier, creo que eres más, mucho más que eso, tienes fineza en la uña de tu dedo pequeño que en todo el ser de Petunia..." Dijo orgulloso... "Como toda dama de sociedad te has negado a cargar tu equipaje argumentando que se te romperían las uñas!" dijo con una risa sonora. "Papa estaba orgulloso de ti... y estoy seguro que Chris y Albert también..." dijo esta vez muy e un tono muy dulce con una gran sonrisa. Lo que reafirmó con un beso en la mejilla.

"Gracias Remí..." dijo Lily devolviendo la sonrisa, su rostro reflejaba la misma ternura. Lo que cambio al momento por una risita pícara "... Sólo pierdo la compostura cuando estoy a tu lado y dijiste que mandarías mi equipaje!" dijo y lo completó con un beso en la mejilla de él. Su expresión cambió otra vez "Creo que no voy a reír tanto hasta que te vuelva a ver." La expresión de tristeza en sus ojos. "Te voy a echar mucho de menos"... y se lanzó a su cuello abrazándolo.

"Yo también cariño, yo también..." Y con un último beso la vio atravesar la barrera.

Lily podía decir que lo que sintió al atravesar ese muro, no fue precisamente agradable, de hecho había sido todo lo contrario, era como si hubiera recorrido una tormenta de arena sin arena, todo era oscuro y la única luz que podía ver era la del final del túnel, la entrada al andén nueve tres cuartos, hacía frío, así que se puso el abrigo que llevaba. Salió para encontrarse frente a una gran locomotora roja. Era el expreso de Howarts: Escuela de Magia y Hechicería a la cual asistiría desde este año.

La próxima vez, pensaré dos veces antes de atravesar ese túnel... prefiero aparecerme directo en Howarts... a pesar de lo que diga Remí...> pensó.

Esta chica no era una adolescente cualquiera, era una bruja, y a pesar de su corta edad, la magia era fuerte en ella. No era su primer año en este mundo, de hecho, había empezado la educación mágica a muy temprana edad, instruida por su abuelo, quien aparte de ocuparse de los negocios de la familia en el mundo muggle, era un hechicero poderoso y encargado de la educación de los últimos Sinacroft... los últimos... Debido lo requerido por el consejo mundial de magia, los niños magos deberían ser educados desde los 11 años en cualquiera de los institutos de magia en el mundo, pero para Fernand Sinacroft-Theriaux era considerado una ofensa el querer tratar a su hijos como si fueran magos comunes y corrientes... Así fue como se encargó de instruir a su única familia, su hijo y su bellísima nieta desde los cinco años. Y nadie nunca le ganó una discusión... nadie que no fuera su pequeña nieta Lillianne...a pesar de su corta edad.

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De alguna manera, su nieta y su propio hijo, habían logrado que accediera a dejarlos asistir a uno de esos institutos en donde Richard (a quien Lily cariñosamente llamaba Remí) completó la educación requerida por el ministerio a la edad de 16 años (dos años antes de lo previsto), graduado con honores en varias artes mágicas... y con los teléfonos de muchas chicas a quienes nunca llamó... la razón... la única chica en su mundo tenía un nombre... Lily. Lily había vivido educándose en la magia desde hacía ya tres años, en el mismo instituto, llamado Beauxbuttons, en Francia, su ciudad natal. Este año, comenzaría un cuarto curso en una escuela y un país totalmente ajeno a ella. Inglaterra... la razón... su abuelo había sido asesinado hacía ya unos meses por algunos Death Eaters.

Esa era una de las razones por las que habían llegado a Inglaterra; por consejo de algunas personas del ministerio. Richard, contando ya con la mayoría de edad que se requiere en el mundo mágico (17 años), tomó la decisión de regresar y proteger lo más importante para él, su querida Lily, ya que era sabido que Voldemort no podría atacarla mientras estuviera bajo el techo de Howarts y bajo los ojos protectores de Albus Dumbledore, antiguo amigo de su padre y el único mago temido por Voldemort. Durante el año escolar, Lily estaría segura bajo los techos de la escuela, y en vacaciones estarían seguros en casa. También decidió que abandonar el apellido paterno sería buena idea, mientras nadie viera sus manos o las de Lily, nadie sospecharía nada. Así, que los nombres Mia Lillianne Issabelle Sinacroft-Theriaux Evans y Richard Alain Sinacroft-Theriaux Von Casier murieron para dar paso a Lily Evans y Alain Von Casier. Trasladó toda su fortuna mágica a Gringotts y la muggle al banco de Inglaterra, guardó un poco a su nuevo nombre y la mayor parte, a nombre de Lily... durante toda su vida habían tenido ciertas visiones, que hasta ahora comenzaban a tener sentido... no podría cuidar a su querida niña, durante la época más difícil.

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Mientras miles de recuerdos atravesaban su mente, Lily permanecía allí sus ojos verdes permanecían atentos a la nada, tenían una expresión de vacío, podría haberse dicho que se encontraba admirando la perfecta ingeniería y el diseño aquel artefacto. Si tan sólo supieran...> Frente a la locomotora, cualquiera hubiera visto a una muchachita que vestía un abrigo blanco y una sombrero que al parecer ocultaba una cabellera de un color rojo encendido; de pie, con una postura perfectamente erguida y la cabeza en alto, se encontraba ella, bajo el abrigo vestía de manera sencilla, con una falda muy pequeña de corte recto negra que acompañaba con un sweater blanco muy delgado, medias del mismo color y zapatos de tacón bajo color negro... En sus manos, los eternos guantes que la familia estaba obligada a usar y con los cuales sostenía un pequeño bolso, nunca nadie vería sus manos desnudas... nunca... y menos después del asesinato de su abuelo.

A sus catorce años, Nia Fairy (como era conocida en la sociedad francesa), ya había dejado de ser una niña para ser considerada todo una señorita de sociedad, educada, refinada, y con el uso de un vocabulario equiparable a una enciclopedia completa; era envidiada por las chicas por su porte, su belleza, y por la forma de atraer chicos a su alrededor (especialmente a Richard, quien siempre estaba a su lado), quienes la envidiaban y se sentían atraídos por su inteligencia, su sencillez, su facilidad de palabra y por el afán de conocer a la persona detrás de la expresión sombría. No le agradaba su vida, pensaba que era falsa, sentía que debía escaparse de algún modo, pero nunca encontró el momento. Casi nunca sonreía, de hecho muy pocas cosas la hacían sonreír; lo que más recordarían de ella en Francia, sería su eterno semblante de tristeza. Nadie conocía a la verdadera Lily, nadie excepto Richard.

Volvió a la realidad, inmediatamente se encontró buscando un lugar en aquel inmenso tren, casi todos los compartimentos se encontraban llenos, y había mucho bullicio. Nadie mencionó nada de esto... > se dijo a sí misma, al esquivar a dos chicos que pasaban corriendo y arrojando dulces por todo el pasillo. Esto será un largo año...> suspiró. Por fin llegó a un compartimiento vacío en uno de los vagones más alejados del tren, estaba sudando, quedaban tres vagones detrás del de ella... Lily habría preferido ocupar unos de eso vagones, pero al parecer estaban reservados... en los compartimientos del antepenúltimo había muchos profesores... no... mala idea, sabes por experiencia que no es bueno que te conozca todo el cuerpo docente...> pensó divertida por la idea ...al menos no al principio...>. Aunque era capaz de sostener pláticas adultas fácilmente, Remí le había pedido que antes de hablar con alguien, hablara con Dumbledore. Vagón de profesores... Descartado...> Siguiente vagón... prefectos?... Qué es eso?...el de prefectos entonces queda descartado...> Era un buen vagón, pero la experiencias le habían enseñado que en el mundo de la magia era mejor evitar lo que no se comprendía... por propia seguridad... Llegó al último vagón... parecía desocupado, al entrar, lo descartó inmediatamente; al parecer no había sido limpiado en siglos...en él no había compartimientos todo estaba lleno de telarañas, polvo y frazadas sucias amontonadas en una esquina... un momento, no sólo hay frazadas ahí...>

Oh. Por. Dios...>

Murmuró algo sin pensarlo siquiera, antes de dar la media vuelta y emprender la retirada. Salió de aquel vagón corriendo, con los ojos tan abiertos que casi se salían de sus cuencas y muy, pero muy sonrojada; pasó en un suspiro el vagón de los prefectos y el de los profesores a quienes dejó sorprendidos por la velocidad que llevaba... Todos se preguntaban quién sería esa chica... Llegó entonces al compartimiento del vagón en el que terminó... sudaba por la carrera que había hecho, y aún seguía roja...pero esta vez del agotamiento... Ya más tranquila decidió quitarse su abrigo, ya que el correr le había hecho entrar en calor, y el tren tenía calefacción. También retiró su sombrero, peinó un poco su cabello y lo colocó en media coleta, se sentó cerca de la ventana, sacó de su pequeño bolso una pequeña agenda, anotó algo y lo regresó, después sacó un pequeño cuadrito verde...en realidad era un libro, pero que ni siquiera alcanzaba la mitad del tamaño de su palma... Como era posible leer algo en un libro de ese tamaño?... Imaginen la letra!... con algunas palabras murmuradas y un movimiento ligero de su mano, aquel diminuto libro creció casi diez veces más, mientras que el abrigo había reducido casi veinte veces su tamaño lo que hacía que pareciera como un vestido de muñeca, lo metió en su bolso sin problemas... Lily comenzó a leer tranquilamente, esperando a que el tren avanzara...

Lily! No debes usar así tu magia... Recuerda que debes usar la varita... Sabes lo que pasaría si alguien te ve haciendo magia sin una!?> Lily recordaba las palabras de Richard...

Se puso en pie rápidamente. La realidad la había golpeado... "De. mo. nios!"... conjuró un tintero, una pluma de águila y un trozo de pergamino, no sin antes fijarse en el pasillo para ver si había moros en la costa...

Mi despistado Richard Alain Von Casier:

Creo que todavía hay algo por qué preocuparnos... Recuerdas que cuando fuimos a aquel callejón en Londres a comprar las túnicas de mi nueva escuela, sentimos que olvidábamos algo? Bueno... creo que ya lo he descubierto...

Olvidamos la varita!!!!!!

No TENGO una VARITA!!!!!!

NECESITO UNA MALDITA VARITA!!!!!!

No creo que sea una buena idea aparecerme desde aquí... alguien podría descubrirme... además, no puedes aparecerte tú en Howarts ya que ninguno de los dos lo conoce... Sabes muy bien que el abuelo se levantaría aún después de muerto si le quito la sombra!

Nunca recordé comprar otra!!!!!!

Desesperada,

 	 Lily 

Tomó la carta, la dobló cuidadosamente y en un segundo la transformó en una bellísima paloma blanca. Se volvió de nuevo al pasillo para verlo otra vez desierto y abrió la ventana más próxima. "Lévala a Richard, entiendes?" Lily le dijo a la paloma, el ave parecía haber entendido, ya que dio leves picotazos en los guantes. Lily la soltó.

"Esto es a lo que llamo un excelente comienzo..." se dijo Lily a si misma en voz alta... un tono sarcástico, mientras veía como se alejaba la paloma. Remí... responde pronto...> volvió a sentarse un poco más tranquila, sujetó su libro y reanudó la lectura, Lily tendría en compartimiento para ella sola, hasta que un chico llegó...

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Las personas que aún quedaban fuera del tren pudieron ver una pequeña paloma salir de uno de los últimos compartimientos, llamó la atención de algunos. Pero en un mundo de magos, no era algo inusual. Uno de los chicos que lo vio se volvió a otro que estaba detrás de él.

"Remi... acaso ese no es nuestro compartimiento?" preguntó curioso el chico de cabello negro, largo hasta los hombros y ojos azules.

"Siri (dijo enfatizando)... si quieres que te responda debes dejar de llamarme así... tengo un nombre, sabes?" dijo el otro chico de cabello castaño y ojos miel.

"De acuerdo, de acuerdo... No tienes por qué enojarte, Remus... era de cariño!" respondió encogiéndose de hombros. "No sabía que Siri se oyera tan bien!... me agrada el nombre..."

"Eres imposible" dijo Remus dando un suspiro profundo. "Respondiendo a tu pregunta... no es nuestro compartimiento... sabes que es por James y Arabella que estaremos en el, pensé que Bella estaba enferma." Dijo al dirigir la vista al lugar. Parece que ya está mejor y decidió unirse al grupo... No sabía que había comprado una mueva mascota... y menos una paloma... pensé que le tenía fobia a las aves!"

"Pues la chica de la paloma definitivamente no se parecía a Bella" dijo otro chico que se había unido a la plática.

"Peter!" dijeron los dos al mismo tiempo al chico rechoncho y de poca estatura, rubio; frente a ellos.

"En vivo y en directo, señores. Donde está James?" preguntó.

"Tal vez preparando alguna travesura para nuestro último año..." Planteó Sirius, al levantar la vista para ver si lo distinguía entre la multitud.

"Sabe que lo odiaríamos por eso... una travesura sin avisarnos? No, no es típico de James." Dijo Remus, imitando a Sirius. "No... no lo veo... y tú Sirius?"

"Negativo comandante Moony."

"Bueno, no creo que se pierda buscándonos, vamos adentro y veamos quien es la chica misteriosa." Era Peter comenzando a levitar su pesado baúl y la jaula de su lechuza Minnie (adivinen en honor a quien?).

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"Eres Lily Evans?" preguntó secamente el chico, con una expresión de presunción en el rostro.

"Quién y con qué motivo quiere saberlo?" respondió ella. Algo desconcertada por la actitud tan fría del chico de cabello negro.

"Entonces debes serlo" respondió de vuelta el chico de cabello lacio y ojos tan negros como la noche.

"Cómo está tan seguro, señor?" dijo Lily un poco molesta. Tenía práctica en ocultar sus emociones, así que su rostro no había cambiado.

"Por tres sencillas razones." Respondió el casi sin darle importancia.

"Las cuales son..." dijo ella olvidándose del enojo, esto se había tornado una competencia de frialdad.

"Numero uno: Eres nueva aquí, estoy seguro... porque no sabes quien soy, y porque no pareces intimidarte ante mi presencia; dos: ninguno de los estudiantes en Howarts me hablaría jamás de 'usted', de hecho no creo que nadie fuera de la casa de Slytherin, sea tan educado... por lo que vuelvo a la conclusión de que eres tú, y tercero: nadie de esta escuela habría respondido a mi primer pregunta por el simple hecho de que muy pocas personas aquí hablan el francés tan bien como tu lo haces..."

Lily no pudo más que parpadear, esto era tan divertido... "Vaya, estoy sorprendida...Pero debo decir, numero uno: el hecho de no conocerme quiere decir que no estuve antes en Howarts, estoy seguro que ni tu mismo conoces a todos los estudiantes, ah... y no me intimido ante la presencia de nadie, de hecho son los demás quienes lo hacen ante mi; dos: cuando le hablo a alguien en segunda persona es porque no lo conozco, es una forma de mostrar algo de respeto, no puedo negar mi educación, la cuál no es exclusiva de lo que llamas Slytherin, la toma quien la desea... por lo que vuelvo a mi suposición de que no conoces a todos los estudiantes, y al parecer no quieres hacerlo... y tercero: cualquiera que tenga las bases del francés bien definidas, habría entendido el tuyo perfectamente, no acostumbras hablarlo mucho, se nota, por lo que tratas de diccionar las palabras para que sean comprensibles..." finalizó la competencia, Lily Evans, ganadora.

El chico estaba sorprendido, nunca nadie le había respondido de esa manera, nunca nadie lo había desafiado, de alguna manera, esta chica había hecho algo en él, había dicho cosas muy ciertas. Quién demonios se cree?...> se preguntaba. La miraba directo a los ojos, pero el rostro de la chica no bajaba, era él quien no soportaba más su mirada. Finalmente salió perdedor de la contienda, desvió la mirada mientras una sonrisa aparecía en su rostro. Decidió dejar a un lado el francés.

"Yo gano. Después de todo, sí eres tu, no creo que haya en todo Howarts alguien capaz de mirarme con tanta determinación."Dijo mirándola nuevamente.

Por educación decidió no contestar a eso, solo asintió con la cabeza. "Por que me buscabas?"

"El profesor Dumbledore me pidió que te acompañara en el trayecto a Howarts, me dijo que eras una estudiante extranjera que necesitaría de alguna guía."

"Oh ya veo, gracias" dijo Lily con la voz gentil que la caracterizaba. "Tal vez puedas explicarme algunas cosas que no entiendo..."

Su expresión de desagrado no había cambiado nada, pero era su deber acompañarla durante el trayecto. "Por supuesto, pero tendrá que ser mientras nos movemos a mi compartimiento, habrá problemas si nos quedamos en este." Dijo con la voz indiferente, mientras le hacía señas a Lily de abandonar el vagón.

"No entiendo, que tiene de malo este?" preguntó mientras seguía las indicaciones de Severus.

Empezaba a desesperarse. "...Que este lugar está reservado para los titulares, y uno de ellos es un Gryffindor... una casa con la que llevo buena relación..." dijo ya que se encontraban en el pasillo.

"Titulares? Casa? Mencionaste algo llamado Slytherin y Gryffindor..." Tendrá algo que ver con los prefectos?> "Creo que tendrás un dolor de cabeza por tantas cosas que tienes que explicarme" dijo Lily mientras pasaban al siguiente vagón.

Salieron dejando un libro verde detrás.

Veinte minutos más tarde, el tren comenzó la marcha.

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Un chico había entrado al vagón por una de las puertas de acceso entre vagones, justo a tiempo para ver como la otra era cerrada desde afuera por una persona que no alcanzó a reconocer. Y no le importaba. Estaba tan sumido en sus propios pensamientos, que los movimientos que hacía eran casi mecánicos, no estaba pensando para hacer las cosas... Fue así como terminó sentado sobre un libro verde el cuál guardó en su baúl. Después veré quien es su dueño.> No estaba de humor para enterarse de cómo había llegado ese extraño libro ahí ni lo que decía.

Los tres chicos de la estación llegaron al mismo compartimiento, justo en el momento en que el tren comenzaba a avanzar, lo único que vieron dentro fue a un chico de cabello negro revuelto, con unas gafas pequeñas que cubrían unos bellísimos ojos azules. Un chico muy bien parecido (A/N: imaginen a Squall Lionheart, de ff8, solo que cabello negro). No tenía una expresión muy amigable, en sus ojos reflejaban enojo.

"James! Pensamos que te habrías quedado en la estación!" dijo Sirius con el mayor de los ánimos. Pero su semblante decayó al ver la expresión de su amigo. "Qué sucede, Prongs?... problema de amores? Finalizó.

James le devolvió una mirada asesina, que asustó a todos. "No precisamente, pero hubo algo de eso..." suspiró más tranquilo. Súbitamente, el color subió en sus mejillas. "Será mejor que se sienten para que les explique."

Comenzó el relato.

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Que piensan de mi primer capítulo!? se aceptan tomatazos, naranjazos, duraznazos, amapolazos o cualquier otro tipo de alimento que se exprima al impacto... por nada del mundo se aceptan papas o cocos, creo que el seguro no lo cubre... Hmmm hablando en serio, si tienen recomendaciones sobre lo que estoy tratando de hacer, por favor no se detengan en enviarlas, o en escribirme reviews, me encantaría saber lo que piensan.

Grax,
 Croiff