Buenas, buenas.

Tras un año de inactividad (¡que verguenza!) les traigo el último capitulo de este fanfic.

Sin más que decir (y temiendo que ya no quede nadie más), les dejo para que lean el capitulo final de Manzanas con Chocolate.


Manzanas con Chocolate


VI

Soberbia/Orgullo


"El orgullo de los humildes consiste en hablar siempre de sí mismos; el orgullo de los grandes, en no hablar de sí nunca."

Voltaire


- ¡Palmon!

- ¡Mimi!

Las dos amigas se encontraron en medio recorrido, lanzándose una a los brazos de la otra entre lágrimas de felicidad. A pesar del tiempo, de cómo había cambiado todo cuando el Digimundo se dio a conocer al resto del mundo real y los primeros canales de comunicación se habían dispuesto entre ambos mundos, ellas dos convertían cada uno de sus reencuentros en escenas de película, únicas, que sonsacaban una sonrisa en cada uno de sus amigos.

- ¡Taichi! - gritó Agumon, obligando al castaño a despegar los ojos de su novia y dedicarle la mejor de sus sonrisas a su compañero.

- ¡Agumon! - le saludo, rodeándolo con sus brazos - ¿Cómo has estado?

- ¡Increíble! - exclamó, separándose de su amigo y señalando con sus garras al grupo que se encontraba reunido a unos cuantos metros de ellos - Los demás ya llegaron, los estamos esperando.

- Entonces, no los hagamos esperar más - dijo, guiñándole un ojo.

Ambos compañeros se apresuraron a integrarse al grupo donde Mimi y Palmón ya saludaban alegremente al resto de sus amigos. Era el 1 de agosto de ese año, a diez años desde que los niños elegidos viajaron por primera vez al Digimundo, y como ya era tradición volvían a reunirse para celebrarlo.

Aunque parecía que nada había cambiado, al dedicarle una mirada a Mimi, que en ese momento abrazaba enérgicamente Jou, supo que todo en su mundo había dado un vuelco de trescientos sesenta grados. Ya no era un niño, tampoco era el adolescente que sufría por un amor no correspondido, ni el universitario que pretendía ahogarse entre tantas responsabilidades para evitar pensar en sus sentimientos y todo gracias a la chica que tenía enfrente. Todo había cambiado, aunque seguía manteniendo la misma esencia.

- Así que… - la voz de Takeru le devolvió al mundo real - Mimi y tú tienen algo que contarnos ¿eh? - exigió el chico, poniendo los brazos en jarra y adoptando una actitud que le recordaba a los investigadores de esas viejas películas policiacas.

Tai rodó los ojos, posándolos en su hermana quién sonreía con culpabilidad.

- Kari…- dijo en tono acusatorio.

- No podía seguir manteniéndolo en secreto - se excusó ella, alzando los hombros -. Además, no es que Mimi sea muy discreta en todas sus redes sociales.

El castaño sonrío, acercándose a su hermana y rodeándola con un brazo. Después de todo, su relación con la portadora de la pureza no era un secreto, todos lo sospechaban, aunque nunca lo hubieran vuelto oficial.

- Estoy esperando respuestas, Taichi - continuó Takeru, cruzándose los brazos.

- ¿Ah? ¿Qué ocurre? - preguntó Sora, acercándose al trío y haciendo que el resto de los digielegidos y sus compañeros digimon los observaran con curiosidad.

- Que Tai y Mimi nos deben una confesión.

- ¿Ahhh? - inquirió Jou, acercándose también- ¿Cómo así?

- ¡Kari! -chillo Mimi, cubriéndose el rostro que se había encendido en una hermosa tonalidad rojiza que a Tai le conmovió al instante.

- ¡Lo siento! - exclamo la castaña sin poder evitar la sonrisa en su rostro, aquella situación se le antojaba divertida.

- ¿Qué ocurre? - preguntó Gomamon.

- Si… ¿qué ocurre, TK? - le coreó Patamon, quién observaba la escena sin entender nada.

- Yo sé de qué se trata - dijo Agumon divertido.

- ¡Yo también! - exclamo a su vez Palmon, saltando y aplaudiendo entusiasmada.

- ¿Entonces, por qué no nos dicen? - Inquirió Gabumon.

- ¡Díganos! - pidió Biyomon, extendiendo una de sus alas hacia Sora y jalando su falda para llamar su atención.

- No sé qué se traen ellos cuatros - le explico Sora, clavando sus ojos castaños en su mejor amigo, aunque claramente se estaba refiriendo a Kari, Takeru, Mimi y Tai.

Tai le respondió la mirada y por un instante sintió que su mundo era sacudido a causa de un torbellino pelirrojo. No podía evitarlo, Sora había sido el amor de su infancia, la niña con la que jugaba futbol, conversaba por horas en el parque y quién conocía la mayoría de sus secretos, menos los más importantes como aquel. La que con su espíritu le había conmovido cuando aún no sabía lo que era el amor. Y tan solo por ese momento, se permitió pensar lo distinto fuera su historia sí tan solo se hubiera atrevido a luchar por ella.

Sin embargo, sus ojos se apartaron de la pelirroja para recaer en su princesa. Mimi le sonreía con cierta melancolía, quizá imaginándose el rumbo de sus pensamientos. Después de todo, ella entendía de esas cosas, de engranajes y corazones.

Por eso, hundiendo sus manos en los bolsillos de su pantalón y dedicándole una mirada traviesa a la castaña, devoro la distancia que les separaba, cubrió sus rojizas mejillas con sus manos y la beso. Sin importarle los gritos de júbilo de Palmon y Agumon, o las exclamaciones de sorpresa por parte de los digimons, Jou y Sora, o la intensa mirada de Matt sobre su nuca. La beso, porque no había nada más que quisiera hacer en ese preciso momento.

- ¡Mimi! - clamo Jou asombrado - ¡Taichi!

- ¡Woooow! - corearon los digimons.

Tai se separó lentamente de Mimi sin apartar sus manos de sus mejillas, encontrándose con que la chica se había sonrojado mucho más, sí es que eso era posible. El castaño le regalo una sonrisa que Mimi no dudo en corresponder, antes de rodearla con sus brazos y atraerla a su pecho, ante la algarabía del grupo.

- Pudiste haberme avisado - le riño la chica, intentando en vano esconder su rostro en el pecho de Tai.

- Solo quería demostrarte que eres tú a la que yo elegí - le susurró al oído asegurándose de que solo ella fuera quién escuchara -. Te amo, Mimi Tachikawa.

- Yo también te amo, Tai.

Y es que mientras Sora había sido la niña de sus ojos, una tormenta pelirroja en su vida, Mimi era la luz que le había servido de guía durante todos esos años de silente sufrimiento, su propio faro. Su amiga, compañera, su amante. Una mezcla de pasión, excesos y dulzura, justo como sus tan deliciosas manzanas con chocolate. Simplemente, la princesa que le había extendido la mano y ayudado a seguir a adelante. Su princesa.

- ¡Enhorabuena! - exclamo Matt, captando la atención de todo el grupo.

Tai lo observo, encontrando en los ojos de su mejor amigo verdadera satisfacción.

- Se lo tenían muy bien escondido - continuó Sora, sonriéndole a ambos - ¡Felicitaciones!

- Ni tan bien - suspiro Tai, dedicándole una mirada incriminatoria a su hermana.

- ¿Izzi, tú no pareces sorprendido? - inquirió Tentomon, acercándose hasta su compañero.

- Es que yo ya lo sabía - respondió el pelirrojo, encogiéndose de hombros - Tai me lo comento desde el primer momento.

El castaño asintió como toda respuesta.

- Oh, vaya…- dijo Jou, acomodándose las gafas.

- Bueno - retomo la palabra Mimi, aún sin recuperarse del todo del sonrojo - ¿Qué les parece, sí mejor vamos a comer? He traído un montón de platillos y postres para que degusten.

- Créanle cuando dice un montón - se quejó Tai, ganándose una golpecito en el brazo por parte de su novia.

- ¡A comer! - grito Agumon, siendo apoyado por el resto de los digimons.

.

.

.

.

Tai observaba desde lejos a Mimi, quién ese momento era interrogada por sus amigos sobre cómo prepara o qué ingrediente usar para uno u otro de los platillos que había traído consigo. Se le veía radiante, orgullosa de sus habilidades culinarias. Y él, no podía sentirse más complacido por tenerla a su lado, después de todo la castaña no solo era buena cocinera, sino una mujer bondadosa, sumamente carismática, extrovertida y con una belleza única, tanto física como internamente.

- Vaya sorpresa nos dieron.

No tenía por qué voltearse, sabía a la perfección quien había llegado a hacerle compañía.

- Ambos sabíamos que este momento llegaría, aunque no pensamos que tú hermano iba a interceder de esa manera - respondió, dedicándole una mirada de reconocimiento a Matt.

El rubio tomó asiento a su lado, su mirada siguió a la de Taichi y se centró en la castaña frente a ellos.

- Me alegra todo esto - declaro - Digo, su relación.

- Lo sé.

- Tai… - susurro Matt, llamando la atención del castaño y obligándola a posar su mirada sobre la del rubio, quién continuaba observando a Mimi - Siento mucho todo lo que te hice pasar por mí relación con Sora, yo… yo en verdad lo siento.

El joven negó levemente, cruzo los brazos tras la nuca y se dejó caer en el césped. El cielo aquel día lucía una tonalidad de azul que rápidamente lo atrapo, en especial porque se encontraba completamente despejado.

- No tienes por qué disculparte, tú no sabías nada sobre lo que yo sentía.

- Sabes que eso es mentira - se explicó el rubio con culpabilidad - Yo lo sabía, todos lo sabíamos, y aun así...

Tai cerró los ojos, inhalando lentamente una bocanada de aire y embriagándose con todos los aromas del digimundo.

- No lo sabías - sentenció el castaño, silenciando a Matt.

Por un par de minutos ambos jóvenes se mantuvieron de ese modo, cada uno perdido en sus propios pensamientos.

- También debería disculparme con Mimi por todo lo que le he hecho pasar ¿no? - sugirió Matt, rompiendo el mutismo.

- No creo que ella tenga nada que disculparte - contestó Tai, manteniendo su postura - Ella, mejor que nadie, sabe cómo funcionan estas cosas del corazón, o al menos eso es lo que a ella le gusta decir - explicó, con una sonrisa bailándole en los labios.

- Ella es una gran chica.

- La mejor - afirmo Tai, lleno de orgullo -. Y es mí chica.

- Es tú chica - confirmo Matt, divertido por la actitud del castaño.

- Bueno, es importante dejarlo claro - le advirtió, abriendo los ojos y posándolos en su amigo.

- Más claro que al agua. - asevero el rubio.

- Más te vale.

- ¿Y Koushiro? - inquirió Yamato, observando como el pelirrojo se sonrojaba por algún alago por parte de Mimi.

- Fue el primero en enterarse - le explico Tai, incorporándose -. No podía permitir que se volviera a repetir la historia.

- Tai…

- Vale, no podía evitarlo - se corrigió el castaño, echando un brazo sobre los hombros de Yamato y sonriéndole con camarería-. Olvídalo ¿sí?

.

.

.

.

Mimi se acercó a su novio con una sonrisa grabada a fuego en su rostro y los ojos brillantes como nunca los había visto, y en sus manos llevaba una de sus tan deliciosas manzanas bañadas con chocolate.

- Te traigo un regalo - dijo, sentándose a su lado.

- ¡Manzana! - celebro el chico, alcanzando el preciado postre - Pensé que los digimons las habían devorado todas.

- Guarde la mejor para ti - explico Mimi, su voz denotaba el placer que le producía el saber que su comida había sido tan bien recibida. Conociéndola, sabía que aquello la llenaba de orgullo, casi tanto como el que él sentía por tenerla a ella de novia.

Tras prácticamente engullir la fruta bañada de chocolate en unos pocos bocados, se las arregló para atraer a la castaña a su regazo y a envolverla entre sus brazos. Beso sus mejillas, su coronilla, su frente, hasta que por fin alcanzo sus labios. Se dedicó a degustar su sabor acaramelado, a sentir la calidez de su cuerpo y recorrer esos senderos ocultos bajo la suave tela de su camisa.

- Eres y serás la mejor elección en mí vida - le susurro Tai.

- Y tú la mía.

FIN


Monologo de la autora:

No tengo escusas por tardarme tanto en publica, así que no voy a intentar justificarme. Solo me permitiré decir que este 2015 no ha sido nada fácil, es por más, el peor año de mi corta existencia, por lo cual me aparte de muchas cosas, incluido el fandom. Pero he vuelto, aunque de momento a cumplir con mí responsabilidad, y terminar con todo aquello que tengo pendiente.

Y por fin, el último capitulo. Está historia, está pareja, Mimi y Tai, han logrado cautivarme de una manera que no se imagina. Tanto así, que han logrado posicionarse casi a la altura (y quizá superar) de mí verdadera otp en digimon, el Mimato. Mi fascinación por está pareja nació gracias a un fic de LylsUniverse: Desbordarse, el cual les recomiendo un montón y agradezco, porque sin él nunca me hubiera permitido experimentar con esta grandiosa otp.

Todos conocemos el epilogo de 02 y que seguramente tri va a mantenerlo, pero en mí AU, Mimi y Tai se mantienen juntos, se casan y tienen a esos dos hermosos niños que apreciamos en el epilogo, y ese final es el que quise plasmar en este capitulo. Quería colgar un epilogo, pero desistí de la idea, ya que quiero darle un fin a está historia y me encuentro conforme como ha finalizado.

Agradezco cada a cada uno de los lectores, su paciencia y el tiempo que le dedicaron a está obra, por lo que este capitulo es solo para ustedes.

Sin más que agregar, me despido.

Atentamente, GreenIllusions.

PD. He re-editado todos los capítulos, corrigiendo algunos errores y mejorando algunas partes.

(Se terminó el 29-12-16 a las 10.45am)