Hola de nuevo, y después de muchísimo tiempo fuera de aquí debido a problemas mayores (Maldita universidad) no he podido subir nada… pero vuelvo con una idea que llevo concretando desde hace mucho, y será un ficc, no se de cuantos capítulos pero intentare que sea extensa… asi que no los entretengo más y espero un review

Disclaimer: Antes de leer, aclaración, esto no me pertenece, si lo fuese, cada capítulo seria dedicado al Seddie, así que podrán darse cuenta que no es así; disfrútenlo

Capítulo 1: Demasiado Pronto

Sam tiene 17 años, canta y toca la guitarra en una banda, y ella no sabe siquiera que su banda es mala, (y por mucho, la estrella es ella).Toca en un bar de mala muerte hasta bien entrada la madrugada y por si pareciese poco, a su madre no le importa lo que le pueda suceder a su hija, así es Pam Puckett… Pero Sam sabe que si bien no gana como toda una Rockstar, lo que le pagan es suficiente; sin depender ni mantener a nadie, salvo a ella misma; como al contrario de su hermana gemela, la perfecta niña de mamá y papá, sin una queja por parte de sus profesores, siendo ejemplo de estudiante de su colegio caro, ejemplo de hija para cualquier padre y niña femenina y consentida como cualquier otra del montón, así es Melanie Puckett… Pero nada de eso le importa, solo en su mundo pueden coexistir su música, su mejor amiga y el hermano de esta (que son como su verdadera familia) y el tocino (el cual adora a costa de todo)… Y tal vez, solo tal vez, yo también… Pero así es "El demonio con caireles rubios"… Así es Sam Puckett.


El Instituto Ridgeway no es más que otra escuela común y corriente, donde alberga a sus muy comunes y corrientes alumnos, todos aquellos futbolistas, porristas, nerds, inadaptados sociales, los aceptados por todos, etc.; todo tipo de estudiantes que existen en ese edificio, y entre ellos se encuentra una chica en especial, una que no entraría en ninguna de las clasificaciones anteriores, y todo por el simple hecho de que ella no va con la corriente, si no que se antepone a ella, así es Samantha Puckett.

—Buenos días Carls— Saluda muy enérgicamente una chica rubia a una castaña muy impresionada por tal saludo.

—"Buenos días" acaso por fin dormiste bien Sam— Sermonea Carly cerrando su casillero y mirando bien a su rubia amiga, dándose cuenta que llevaba la misma ropa del día anterior, pero mucho más desaliñada y su cara estaba adornada con tremenda ojeras bajo sus ojos, sin omitir el hecho de que llevaba su guitarra en el hombro. —Oh vamos Sam, ni siquiera has dormido verdad.

—Lo siento amiga, pero anoche fue nuestra noche, además quien necesita dormir teniendo "esto"— señalo la rubia al chico que estaba tres casilleros detrás suyo— Se llama Brad y ha aceptado a ser nuestro nuevo bajista.

Brad, un chico alto, de complexión completamente de ensueño, ojos azul profundo, y ese cabello color miel ligeramente largo y sutilmente peinado; sueño para muchas chicas del instituto, pero totalmente inalcanzable… Ya que nadie saldría con un guapo nerd perteneciente del club de video.

—Si claro, nuevo integrante de tu banda, eso significa que acabas de terminar con Jonah—apunto la castaña asumiendo la actitud y repentina felicidad de su rubia amiga.

—Carly de verdad no sé por quién me tomas, el idiota ni siquiera tocaba bien, ya era necesario darme un respiro de un tipo como ese; pero de verdad, con Brad es diferente, será un nerd de primera, pero eso no le quita su habilidad para tocar y que decir de que es tremendamente guapo.

—Vaya, que tú digas que un chico es "tremendamente guapo" si es de preocuparse, y no lo digo por ti, si no lo que podría sucederle a Brad— Bromeo su amiga mirando como el aludido dirigía una sonrisa al pasar junto a las chicas.

—Me ofende la manera en que piensas respecto a mí y a Brad, de verdad no creo tener alguien en mente por el momento, debo estar completamente concentrada en la banda.

—Ya, lo he captado, y se cuánto quieres que tu banda sea reconocida y todo lo demás, pero por favor intenta que no te afecte en la escuela, ni mucho menos con tu madre—Le recordó la castaña mirándola fijamente

—Amiga, sabes perfectamente lo que mi madre piensa sobre mí, y con lo de la escuela intentare salir por las buenas, sin necesidad de que me expulsen—Rebatió la chica dirigiéndose a su primera clase del día

—Sam no bromees, en serio necesitas terminar el instituto y teniendo en cuenta que tenemos medio año escolar para que terminemos y el hecho de que sigas faltando a clases no te da mucha ventaja— Le recordó Carly a su amiga

—Carls por favor no insistas, te prometo que intentare pasar los exámenes finales, siempre y cuando seas mi tutora— sentencio la rubia, mirando a su amiga con un puchero.

—Lo siento Sam, pero tendrás que buscarte otro tutor, ya tengo a alguien más.

—¡Que! Pero porque rayos me hiciste eso Carly… Sabes que solo tú puedes ayudarme a salir de esta escuela.

—Cálmate quieres, si hubieras venido a la clase pasada tal vez la profesora Briggs te hubiera puesto conmigo, pero ahora soy tutora de Gibby — Finalizo la chica entrando al salón de clases y sentándose en su respectivo lugar ignorando las innumerables réplicas de su amiga.

La clase paso aun con los reproches de la rubia respecto a todo lo que se refería al instituto, desde insultar a la profesora Briggs, hasta maldecir a cada una de las personas que se le pusieran en frente durante todo el día… Simplemente era increíble, si bien no era una excelente alumna, siempre había logrado aprobar gracias a su muy considerada e inteligente amiga Carly, y que decir de que cada año lograba apenas y pasarlo, pero ahora resultaba totalmente diferente, ya que tendría que graduarse, no por satisfacción hacia su madre, si no para complacer a su mejor amiga, que era como su hermana y su única familia, y que decir que le había prometido a Spencer (hermano de Carly y su tutor) que intentaría mejorar en la escuela.

Simplemente aquella situación requería de toda la concentración de la rubia, atención que solo dedicaba a su banda y que ahora tendría que dejar solo para poder graduarse de aquel estúpido colegio; y eso no sería fácil, en primera, tendría que dejar de tocar hasta tarde en aquel bar y buscar un excelente tutor, algo que sería totalmente difícil, ya que no conocía a ningún nerd que quisiera ayudarla, más porque siempre se encargaba de humillarlos, salvo por un nerd que conocía, y era totalmente genial.

Cerró precipitadamente su casillero y corrió de inmediato hacia el salón Ivy Club, ¡Por supuesto! Brand estaría dispuesto a ayudarla todo por el bien de que la banda siguiese tocando, entro precipitadamente al aula, con la mirada de aquellos nerds cibernéticos mirándola con algo de temor y desconcierto.

—¡Brad! —Llamo agitadamente buscándolo con la mirada.

—Vaya Sam, que sucede, ¿por qué gritas de esa manera? —Dijo aquel chico que tanto estuvo buscando y se encontraba pasivamente sentado junto a otro chico castaño.

—Necesito urgentemente de tu ayuda —Sonrió la rubia pasándole un brazo por los hombros llevándoselo del aula.

—Ok, Freddie— interrumpió el chico dirigiéndose al castaño con el que estaba sentado— Lo siento, pero si te parece voy en la tarde a tu departamento para terminar el proyecto.

—No hay problema, si quieres yo lo termino, no sería bueno que interrumpieras tu cita— Comento aquel chico con una mirada escéptica hacia la rubia.

Fredward Beson, un chico totalmente diferente a lo que era Brad ya que tenía aquel cabello castaño obscuro meticulosamente peinado, alto y demasiado bien vestido y sus ojos color avellana profundos denotando tener una vida muy recta y centrada.

Si bien no todos los nerds de aquel lugar eran el sueño de alguna chica, Brad y Freddie eran sus excepciones; no tanto como para que las chicas se les lanzaran a diestra y siniestra, pero alguna que otra suspiraba por ellos.

—Tranquilo chico no es una cita, solo quiero hablar con él con respecto a la banda— Rectificó la rubia con un sonrojo en el rostro.

—Oh vaya lo siento, solo que desde esta mañana muchas chicas lo han estado siguiendo e invitándolo a salir— comento aquel chico como si nada— Así que tú debes ser la cantante de la banda, Brad no ha dejado de decir lo genial que eres al darle una oportunidad para estar en ella.

—Tranquilo Freddie, no es necesario que digas todo eso, de verdad me encanta tocar en tu banda Sam.

—Lo siento Brad, si lo que dice tu amigo es verdad entonces debe ser muy molesto para ti aguantar a todas esas chicas tontas, además te ganaste tu lugar a pulso, nuestro antiguo bajista era todo un asco.

—Olvidemos esto quieren, además supongo que debes tener prisa por hablar conmigo— Interrumpió Brad con una mirada de súplica, intentado zanjar ese tema—Bueno amigo, nos vemos luego.

Sin esperar una respuesta por parte de su amigo, tomo a la rubia del brazo y salió rápidamente de aquel lugar dirigiéndose a las bancas del jardín fuera de las instalaciones del instituto.

—De acuerdo Sam, que es lo importante que tienes que decirme… ¿Acaso ya no estaré en la banda?—Dedujo el chico rápidamente tras ver la mirada de la rubia.

—Por supuesto que sí, eres demasiado bueno como para dejarte ir así de fácil, pero lo que quiero decirte si puede afectar mucho a los ensayos y presentaciones de la banda.

—Bueno, pues si puedo ayudaren algo dímelo, intentaremos buscar la solución.

—Pues, resulta ser el caso que tengo una promesa con mi mejor amiga Carly y su hermano, al jurarles que terminaría el colegio por las buenas; pasando todos mis exámenes finales y no reprobando materias…

—De acuerdo, y eso afecta a la banda por qué…?

—Es que hasta hace el semestre pasado Carly había sido mi tutora, ayudándome a estar hasta donde estoy ahora, salvo por el pequeño detalle de que en estas últimas semanas he estado tan concentrada con buscar un nuevo bajista para la banda, buscar nuevos lugares para presentarnos y ensayar por las tardes que he faltado demasiado a clases y me he quedado sin un tutor que me ayude a terminar el instituto… Así que estuve pensando si tu podrías ser mi tutor— Termino la rubia esperanzada a una respuesta afirmativa por parte del chico, mirándolo suplicantemente.

—Vaya Sam eso de verdad afecta a toda la banda, pero resulta ser que la Profesora Briggs ya me asigno como tutor de otra persona…Lo siento mucho—Se disculpó Brad mirándola aprensivamente— Intentaremos buscarte un tutor, yo sé que Carly te ayudara sin importar lo que sea, y yo también, veras que por el bien tuyo y de la banda haremos que salgas de este colegio.

—Gracias Brad, en serio quisiera hacer cualquier cosa para poder salir por las buenas de esto, creo que se lo debo a Carly, a Spencer y ahora a ti… Sin duda ustedes me están ayudando más de lo que pueden—Se sinceró Sam encogiéndose de hombros, odiaba mostrarse débil, pero la vena sentimental que tenía, era la impotencia de no poder ayudar a su banda, demostrarle a su madre que podía salir adelante y a toda la gente que nunca confió en ella que podía contra todo y todos.

El chico rodeo los hombros de la rubia con su brazo, proporcionándole la confianza que ella necesitaba en aquel momento, algo que él nunca imagino poder hacer con una chica ya que muy pocas veces había podido siquiera entablar una plática con alguna, pero con Sam era diferente, había algo en ella que a pesar de su impenetrable forma de ser arisca y algo intimidante, muy en el fondo era como cualquier chica, con sueños, ilusiones y verdaderos sentimientos… Y tal vez, solo tal vez ahora él también conseguiría coexistir en la vida de la rubia, porque ella era todo lo que ahora necesitaba, ella podría equilibrar su vida y darle un giro de 360 grados.

—No te preocupes quieres, ya verás que todo se solucionara y te prometo que te no te dejare sola— Confeso el chico logrando solo abrazarla y brindarle su apoyo solo de esa manera.

Porque aún era pronto para intenta ser alguien en la vida de la rubia, por el momento se conformaría con ser su amigo y compañero de banda… pero aun le quedaba mucho por delante para ganarse su confianza y cariño.

—Gracias Brad, eres un buen amigo— Respondió Sam aferrándose a la muestra de afecto que solo se permitía tener con Spencer en cada cumpleaños, pero con Brad era diferente, le daba esa confianza de poder ser alguien importante en su vida, pero aún era demasiado pronto para considerarlo algo más…