Hola! Cómo están? Pues aquí viene Mitsuki-Wing, (sí, esa chica que apenas tiene tiempo para escribir y para nada gracias a su nuevo curso escolar), con una nueva historia! ¿Por qué, se preguntarán, ya que tiene pendientes las contis de otros fics…? Bueno, he de decir que quería escribir una pequeña historia para hoy. ¿Por qué? Porque hoy… Cumplo dos añitos en FanFiction-net! ^^ Joe, el tiempo pasa, eh? Y eso que parecía ayer cuando me estaba volviendo loca porque no sabía cómo hacer la cuenta XD (ays, sí es que el inglés…). Bueno, pues para conmemorar eso, quise escribir un one-shot, pero…según lo iba escribiendo…me daba cuenta de que me estaba saliendo muy, pero muy largo… (aún lo tengo que acabar -.-), por lo que, al final, decidí convertirlo en un three-shot. Eso es. Una historia de tres capis. Es la primera vez que lo hago, así que no sé cómo saldrá… Espero que bien, claro :P

En tal caso, esta sería la decimocuarta historia que subo, la séptima que es de Soul Eater, y la quinta que es larga (aunque solo sean tres capis XD).

Y, no se alarmen, en cuanto pueda me pondré con las contis de "Palabras Silenciosas" y "Los Jóvenes del Orfanato" (y se supone que hoy también cumple un año esta última historia… -.-).

Bueno, pues espero que les guste!^^ Aquí les traigo el preludio de esta historia!

**..**

LO QUE NOS UNE

Preludio: ¿Qué día es hoy?

-¿Eres supersticiosa, Maka?

Desvié la mirada del libro para mirarle.

-Ya sabes que no, Black-volví a centrar la atención en la lectura-¿Por qué lo preguntas?

Parpadeó confuso. A fin de cuentas, nunca podía leer a gusto con Black Star al lado, por lo que cerré el libro y lo dejó sobre la mesa.

-¿Acaso no sabes en qué día vives?-se mostró escandalizado.

Enarqué una ceja.

-Es martes-contesté.-Y creo tener mejor cuenta de qué día es que tú, Black… Ya sabes, tú ni siquiera te das cuenta de las horas que pasas con los videojuegos, en vez de estar estudiando.

-Ah… Eso es algo aparte. Además, a ti eso también te gusta. No lo niegues.

-No lo niego, pero antes de poder hacer lo que me venga en gana, hago los deberes y estudio.

-¡No seas aburrida! Además… ¡Espera, espera! No me cambies de tema. ¿Qué día es hoy?-volvió a preguntarme seriamente.

-Ya he dicho que martes.

-Martes trece, señorita yo-soy-una-chica-muy-seria-que-se-derrite-por-los-chicos-de-papel.

Fruncí el ceño y le golpeé con el libro en la cabeza.

-¡Joder!-se quejó-¿Cómo se te ocurre pegarle a un dios en la cabeza?

Suspiré.

-¿Cuántas veces tengo que decirte que no eres un dios, Black Star?

-¡Claro que lo soy!-se subió encima del pupitre; por suerte, el profesor aún no había llegado-¡Soy un ser todopoderoso e inmortal!

-Black… Bájate, ¿quieres? Todos nos están mirando…-notaba la mirada de todos mis compañeros de clase sobre nosotros. Más bien, sobre él.

De un ágil movimiento, se bajó de la silla y se sentó en ella; daba igual que pudiera estar sucia después de pisarla con sus zapatillas. Todo parecía darle igual. Como siempre.

-¿Sabes lo que pasa los martes trece? ¡Son días de mala suerte!

-Ya te he dicho que no soy supersticiosa.

-Seguro que pasa algo…-puso cara pensativa, lo cual le hacía ver ridículo-¡Algo malo!

-Oh, sí, claro…-dije con sarcasmo-Algo muy malo… ¿Sabes qué? A mí me ha pasado.

-¿En serio?-repentino interés.

-Sí. Me he dejado los apuntes de filosofía en casa.

-Vamos, ¡eso no es tener mala suerte! A mí me pasa siempre.

-Eso es porque debes ser un chico muy suertudo.

-Ja, ja, ja, ¡claro! Ya sabes, la fortuna de un dios.

-¡Buenos días, parejita!

-Ay chicas… Me habéis salvado de perder todas las neuronas para primera hora…

Liz y Patty miraron a Black Star.

-¿Qué has hecho esta vez?

-Nada-puso cara de no haber roto nunca un plato-Solo le decía que hoy era martes trece, día de mala suerte.

-¡Oh!-exclamaron las hermanas Thompson a la vez.

-¡Increíble! ¿Pasará algo…?-dijo Patty, emocionada, como el estúpido de Black Star.

-Ay no… No pasará nada malo, ¿verdad?-dijo Liz con deje preocupado-Porque justo antes de salir de casa…-puso cara de profundo espanto-¡Se me ha roto una uña! ¡Mira!-me plantó la mano frente a la cara.

-Qué tragedia, Liz…-no pude evitar reír.

-¡No deberías reírte de estas cosas, Maka!

-Puede que tengas razón.

-Buenos días.

-Buenos días, Tsubaki-saludamos.

-¿Qué tal?-preguntó con amabilidad, como siempre hacía.

-Pues verás, ¿sabes qué día es hoy?-preguntó Black Star.

-¿Eh? ¿Qué…?

-No le hagas caso, Tsubaki. Por cierto, ¿podrías compartir conmigo los apuntes de filosofía? Es que Platón ha decidido quedarse en mi escritorio…-dije.

Sonrió.

-Claro, Maka-chan.

Entonces Stein entró por la puerta. Agh, cómo odiaba tener que dar clase con este hombre a primera hora…

-Sacad vuestros apuntes y…

-Maka-chan-un susurro.

Miré a mi compañera de mesa.

-Esto… ¿Sabes qué día es mañana?-susurró, para que no la oyera Stein.

-Ay no… ¿Tú también Tsubaki? Espera, ¿mañana?-respondí en el mismo tono de voz.

Asintió.

-Mañana… Es catorce de febrero. San Valentín.

-Ah… Es verdad.

"Entonces, tendré que…"

-Bueno pues… Estaba pensando…-estaba ligeramente sonrojada-¿Crees que…si hiciera algo de chocolate…Black Star…lo aceptaría?

Miré a mi mejor amiga, que apartaba la mirada vergonzosa.

Me mordí la lengua y me tragué mis pensamientos. Intenté sonreír.

-Claro que sí. Ya sabes que a Black le encanta tragar de todo, y más si son dulces. Y a ti además se te da genial la repostería, Tsubaki. Estará encantado.

-Mm…Es que…quería…

-¿Decirle lo que sientes?

Asintió lentamente con la cabeza, avergonzada.

-Pues entonces… ¡Ánimo!-puse mi mano encima de la suya; nuestras mesas estaban juntas; compañeras de mesa-Sabes que siempre puedes contar con mi apoyo, ¿verdad?

Sonrió.

-Claro que sí, Maka-chan. Eres mi mejor amiga.

Ambas sonreímos.

-¿Les hace gracia el mito de la caverna de Platón, señoritas? Porque si es así, cuenten el chiste al respecto, y nos reiremos toda la clase-habló entonces Stein.

-Eh…No es nada, profesor Stein.

Me miró con si me estuviera perdonando la vida. Un profesor estricto y estúpido, a mi parecer.

-…Si se vuelve a repetir, tendrán que copiar el tema tres veces.

-Sí.-y nos callamos.

Black Star contenía la risa desde su sitio.

"Tonto", pero no pude evitar sonreír.

Y después de un cansado día de clases, en el que de pronto se vio envuelto un examen sorpresa tipo test de biología, a lo que Black Star dijo:

-¡Lo sabía! ¡Algo malo tenía que pasar!

La jornada escolar terminó.

-Nos vemos mañana.

-Sí, hasta mañana.

Miré a Tsubaki.

-Cuanto más empalagoso, mejor.

-¿Eh? ¿Qué dices?-preguntó Black Star.

-Nada, nada. ¡Vamos! ¡Que perdemos el autobús!

-Joder, ¡es verdad!

Y echamos a correr. De pronto, sentí la mano de Black Star sobre la mía. Miré nuestras manos entrelazadas.

-¡Venga, que lo cogemos!-gritaba.

Dejé que tirara de mí, aunque ya me dolían las piernas de tanto correr. Y al fin, llegamos a la parada. Por suerte, como había gente esperando para montarse en el autobús, este estuvo un tiempo detenido y pudimos cogerlo.

Tras nosotros, se cerraron las puertas.

El conductor se nos quedó mirando. Sacamos el bono y los metimos en la máquina para luego guardarlo en el bolsillo.

-Puf… Por poco lo perdemos-dijo Black Star, dejándose caer en el asiento de la ventanilla; por mucho que se lo discutiera, era él el que quería estar al lado de la ventanilla día sí y otro también.

-Podríamos haber esperado al siguiente, Black-dije, sentándome en el asiento de al lado y colocando mi mochila en el suelo, entre mis piernas, como él.

-Nah… No me gusta esperar.

-Pero no te importa que los demás te tengan que esperar-maticé; siempre que quedaba con él, llegaba tarde.

-Bueno… ¡Es que lo mejor siempre se hace esperar!-dijo con una amplia sonrisa.

No pude evitar sonreír.

-Supongo que tienes razón.

-¡Claro que la tengo!

Entonces, justo cuando el conductor iba a arrancar, alguien golpeó la puerta, tal vez con la intención de entrar. El conductor refunfuñó, pero al final le abrió la puerta.

-La próxima vez-le dijo-Tienes que estar antes de que cierre las puertas. O esperas al siguiente.

-…

El chico asintió con la cabeza. Picó su bono y se sentó unos cuantos asientos por delante de nosotros.

-Mira… Es Soul Evans-dijo Black Star-El chico rarito de nuestra clase.

Como me daba la espalda, no tuve reparos a la hora de quedarme unos instantes mirándole. Pelo blanco que no parecía molestarse en peinar, y unos ojos rojos (aunque ahora no se los podía ver) que echaban para atrás a los demás. Iba a nuestra clase. Y, sin embargo, siempre estaba solo, no solía hablar con nadie. En el recreo, se iba a sentar a un banco, solo nuevamente, se ponía los cascos, y se ponía a leer manga. Quizá sea por su extraña apariencia, su poca tendencia a entablar conversaciones, y por ese hobby, que nadie quiere acercársele, teniendo prejuicios contra él. Por mi parte, se me antojaba extraño y misterioso… Como uno de los personajes de mis libros…

Debió sentir mi mirada, porque se giró para mirarme, pero yo rápidamente volví a centrar mi vista en Black Star.

El autobús hacía rato que había arrancado.

-Oye, Maka.

-¿Qué?-le miré.

Los ojos parecían brillarle.

-Mañana… Es San Valentín, ¿verdad?

-¿Eh?-no esperaba que él, precisamente, sacara este tema-Ah, sí…

Sonrió ampliamente.

-¿Este año también me vas a hacer algún pastel? ¿O quizá bombones? Bueno, las galletas tampoco estarían mal…

Black Star y yo cogemos el mismo autobús. Vivimos muy cerca. Debido a eso, somos amigos desde la infancia. Él es mi mejor amigo, a pesar de lo estúpido y egocéntrico que pueda llegar a ser. Es un buen chico, a pesar de todo. Y, desde que éramos pequeños, yo le hacía algo para San Valentín y luego él, poco tiempo después, me invitaba a comer un helado. Era ya como una especie de tradición. Aunque al principio, me tenía que ayudar mi madre a hacerlo. Ahora ya no. Había cogido bastante destreza en la cocina.

Pero… Hace un año, Tsubaki llegó al Shibusen, y se unió a nuestra clase. Como ese curso me tocó ser la delegada, tuve que acercarme a ella para explicarla cosas, sobre todo dónde estaba cada aula. Era una chica algo tímida, pero muy amable y sincera en cuanto a todo. No fue difícil hacerse amiga de ella. Y mis otros amigos (entiéndase por Black Star y las hermanas Thompson) la aceptaron en el grupo. Pero entonces… Tsubaki se enamoró de Black Star. Lo sé. Y…no me parece bien que, sabiendo que mañana ella le va a dar chocolate a Black Star y confesarle que le gusta, hacerle yo también algo a Black Star. Dije que la apoyaría… Mm… ¿No debería? No sé qué hacer…

-Ey, Tierra llamando a Maka. Por favor, señores extraterrestres, si tienen que abducir a alguien, que sea al loco de Stein.

-¿Q-qué?-conecté con el momento presente.

-¿Y bien? ¿Qué será esta vez?

-Eh…

"No puedo decirle que no, ¿verdad?"

-…Había pensado bombones. ¿Qué te parece?

-¡Genial!-exclamó, sonriente-Pero, ¿llevarán alcohol?

-Claro que no.

-Bueno…-atisbé cierta decepción-¡Igualmente estarán genial! ¡Me encanta todo lo que haces, Maka!

Mi corazón se sintió satisfecho.

-E-exagerado.

Sin querer, me vi chocando mi hombro con el de Black Star, debido a que el autobús había girado en una esquina. Volví a ponerme recta.

-Pero Black… Y si… Bueno, ¿no preferirías recibir ese tipo de cosas de la chica que te gusta?

Lo dejé caer. Le miré de reojo. ¿En quién estaría pensando?

-Pues…-desvió la mirada a la ventana-En realidad… Sí que hay alguien que me gusta.

"…"

-… ¿Y quién es? ¿Alguien que puede estar a la altura de un dios?-bromeé.

Se giró para mirarme y creo que era la primera vez, desde hace muchísimo tiempo, que le veía esbozar una sonrisa tan sincera.

-Me gusta Tsubaki.

"…Di algo"

-…Eso… Eso es genial, Black Star.

Ambos tenían sentimientos recíprocos. Entonces, mañana… Todo cambiará, ¿no es así?

-¿A qué sí?-seguía sonriendo.

Agaché la mirada.

-Sí… Y… ¿Se lo dirás?

-Mm… Tal vez mañana, por qué no, siendo el día que es… Pero no estoy seguro. No sé si ella…

-Seguro que todo irá bien, Black. Ya lo verás.

-Ja, ja. ¡Gracias! Siempre podré contar contigo, sea correspondido o rechazado, ¿no es así?

-…Es lo que una amiga haría.

-Eres mi mejor amiga, Maka.

-Eso ya lo sé.

-Ey-me cogió una mano; no pude evitar mirarle-Sabes que, teniendo novia o no, siempre estaré a tu lado, ¿eh? Porque lo que nos une, es una gran amistad-soltó mi mano-Agh, ¡mira las cursilerías que me haces decir!

-Se agradece, Black.

Sonrió.

-Siempre juntos. Como uña y carne.

-¿Y quién sería quién?-pregunté, aunque era, tal vez, una tontería. Pero, él y yo solíamos muchas veces hablar de tonterías. Es lo que hacían los amigos, ¿no?

-Obviamente, yo sería la uña. Porque soy muy resistente. ¡La fuerza de un dios!

-Resistente… ¿Y qué hay de la carne, que sería yo en este caso?

-¿Mm? ¡La carne esta junto a la uña para ser protegida por ella siempre, por supuesto! La uña sería pintada, cortada e incluso dañada, pero siempre protege a la carne debajo de ella, ¿no?

-A no ser que la uña se caiga.

-Bueno, claro…-se rascó la cabeza, en un gesto impaciente-¡Pero para eso soy un dios también! Un dios nunca cae, como podría hacerlo la uña. Además, eso sería un tanto asqueroso…-arrugó la nariz.

-Si tú lo dices…

-Siempre tengo razón. ¡Soy muy grande!

-Ah… Permíteme dudarlo-reí.-Cuanto más grande, mayor es la caída, ¿no?

-En tal caso-obvió mi último comentario; me miró con una sonrisa-Esperaré a mañana con ganas.

"¿Lo dice porque se confesará a Tsubaki, o porque yo le daré chocolate?"

No pregunté. Me daba vergüenza hacerlo.

Black apoyó un brazo en el saliente de la ventanilla, apoyó la mejilla en la palma y miró al exterior. ¿En qué estaría pensando ahora…? Era tan raro verle callado…

Desvié la mirada.

"¿Qué estoy haciendo?"

Entonces me fijé en que Soul Evans me miraba, pero cuando le devolví la mirada, él la retiró. Ah… Qué chico más extraño…

Black Star y yo permanecimos en silencio la mayor parte del trayecto entonces. No era un silencio incómodo. Simplemente, no había nada que decir. Nos conocíamos lo suficiente como para que algo como esto nos resultara familiar y agradable.

El autobús iba bastante lleno. Sería porque la mayoría de los institutos y colegios de la zona terminaban a esta hora, y eso sin contar a los universitarios, adultos y algún anciano.

En la siguiente parada se subió una señora mayor, con cara afable (como la mayoría de las señoras mayores) y arrugadita como una pasa, con gafas de culo de botella, e iba con bastón y una bolsa de plástico blanca, y de ella sobresaliendo una barra de pan.

-¿Quiere sentarse aquí?-la ofrecí cuando pasó a mi lado. Porque prácticamente no había sitio…

-Oh, gracias, pequeña-sonrió-Pero, me bajo justo en la parada siguiente. Esperaré de pie junto a la puerta.

-Ah… Vale-y me quedé en mi sitio.

-De todas formas, muchas gracias. No siempre se encuentra a una joven tan dispuesta a ayudar a sus mayores.

-N-no es nada.

Con una última sonrisa, se colgó el bastón del brazo para agarrarse a una de las barras que estaban en frente de las puertas de salida. El botón de stop ya había sido pulsado.

Suspiré. Apenas quedaban tres paradas para que Black Star y yo tuviéramos que bajarnos. Seguramente me pide que le ayude con matemáticas y física, así que tal vez pase la tarde en su casa (lo que degenerará en viciarse a videojuegos o ver alguna película), o en la mía (que seguramente terminaría igual).

De todas formas, necesitaba tiempo para hacer los bombones para mañana…

-Ey, Black Star, no deberías perder el tiempo esta tarde. Porque sino…-nunca acabaremos los deberes, y…

Frunció el ceño, pero su vista seguía perdida a través de la ventanilla.

-Black…

-¿Pero qué…?-le oí musitar.

Entonces me miró.

-Maka, baja la cabeza.

-¿Eh?-parpadeé confusa-Black, ¿qué…?

-¡Tú agáchate!

Sus manos obligaron a mi cabeza a descender y me encorvé en el asiento, ocultándome tras el respaldo del asiento delantero.

-Black, ¿es esto una broma…?

Entonces se escuchó el claxon del autobús. Escuché exclamar algo al conductor, pero no lo entendí. Escuché palabras de confusión, y después sentí el impacto.

El impacto debió ser frontal (¿o trasero?), porque me golpeé fuertemente la cabeza contra el asiento de enfrente.

-Ah… ¿Qué…?

Me giré para mirar a Black Star. También se había golpeado la cabeza, pero al parecer más fuerte que yo, porque ahora se encontraba inconsciente en su asiento. Su respiración era calmada. Pareciera que estaba durmiendo…

Bajo los gritos de los pasajeros, hubo un segundo impacto, y varios más, y el autobús volcó. Los cristales estallaron. Se me clavaron varios por todas partes. Caí al lado contrario del autobús y el golpe fue espantoso. Los gritos menguaron.

Todo parecía haberse vuelto oscuro… Me llegaban el eco lejano de gritos, bocinas…

Entreabrí los ojos.

"Black Star", quise decir, pero nada salió de mis labios. Sentí un asiento contra mi cuerpo, y parecía estar haciéndome añicos los huesos después del fuerte impacto…

Alargué el brazo, no sin esfuerzo, para tocarle. Al retirar la mano de su cabeza, la vi manchada de sangre. Sentía algo espeso descender por mi rostro. Yo también debía estar sangrando…

Tenía la cabeza embotada. Todo lo veía borroso. Me parecía escuchar voces, pero me veía incapaz de interpretar lo que decían. ¿Estarían pidiendo ayuda…?

Giré la cabeza con esfuerzo y ahogué una arcada. ¿Por qué nadie se mueve…? ¿Por qué no piden ayuda como otros están haciendo…? Ah, deben estar como yo. Deben sentir su garganta seca y dolorida, y por eso no pueden hablar… No os preocupéis, pronto llegará la ayuda…

Entre aquellas personas, vi a la anciana a la que le había ofrecido anteriormente mi sitio. Su compra había sido esparcida y aplastada. Sobre sus piernas, le había caído un asiento. Debían de dolerle mucho… Y sin embargo, no se quejaba…

Intenté incorporarme, pero el cuerpo me dolía horrores. Cuando al menos conseguí sentarme como pude, ya que ya ni siquiera sé cómo estaba colocado el autobús (¿Cuántas vueltas había dado?), intenté llegar a Black Star.

Le zarandeé, pero no respondió. Seguía inconsciente… ¿Tan fuerte había sido el golpe? Debía haberlo sido, porque no para de sangrar…

Intento quitarle los trozos de cristales rotos que se le han incrustado en la piel y en la ropa. Me corto las palmas de las manos, pero no importa. Me dolía tanto todo que apenas sentía aquello…

"Black Star, despierta. Hay que salir de aquí…"

Veo a un hombre que, como puede, se agarra a los asientos e intenta llegar a las ventanillas que ahora hacían de techo. Me parecía ver el cielo recortado tras los cristales resquebrajados. Intenta salir. Pedirá ayuda. Yo también debería hacerlo. Así ayudaré a Black Star, y a la anciana, y todos los que ya no se pueden mover.

"Solo espera"

A pesar del dolor, me obligo a levantarme, a apartar personas inconscientes de mi camino y escalar a la superficie. El agujero de la ventanilla no es lo suficientemente grande como para poder pasar. ¿Por qué no hay martillos para romper las ventanillas en este tipo de situaciones? Ahora, en la ventanilla solo se puede leer "Salida de emer".

Con las manos, intento abrirme camino entre cristales, que se me incrustan en manos y brazos, pero no puedo parar. Los ecos de sonidos lejanos cada vez los oigo más cerca. ¿Estoy cerca?

Emerjo a la superficie, y siento como si el sol me bañara por primera vez en todo el día.

Todo se ve borroso, y a pesar de que intento caer de pie al suelo desde el autobús, me fallan las piernas, trastabillo y caigo de golpe al suelo.

Todo empieza a oscurecerse otra vez. Me duele el cuerpo. Las manos me escuecen. La garganta me arde. Solo quiero decir…

"Ayudar a Black Star"

Las palabras de Black Star resonaron en mi cabeza mientras el oscuro cielo me tragaba…

"-¿Qué día es hoy?"

**..**

Siempre me da algo de miedo comenzar una nueva historia, porque no sé si va a gustar, porque a pesar de llevar ya un tiempo escribiendo historias, no tengo la confianza suficiente para ello. Así que espero que les guste. Ya saben, dejen sus comentarios para que sepa su opinión!^^

Lo que parecía un día como cualquier otro, da un drástico giro. ¿Qué pasará ahora? ¿Quieren saberlo? (dios, espero que sí XD).

Esto solo es el preludio de la historia. En los capis siguientes se profundizará bastante más en los personajes…

Pues eso, espero que les haya picado la curiosidad y quieran que continúe esta historia. Como ya digo, no es muy larga, por lo que agradecería que le dieran una oportunidad.

Muchas gracias por pasarse a leer (y comentar =P)!^^

Y ahora, si me disculpan, me tengo que ir a estudiar -.-

Bye~!^^

Pd. ¿Soul ha salido muy poco? Ni siquiera ha hablado! XD

Pd2. ¿Son supersticiosos? Por mi parte, yo más bien diría que no (adoro los gatos negros, por ejemplo XD), pero, bueno, supongo que algo supersticiosa sí que soy…