Hola! Cómo están? Yo feliz, feliz de la vida! Porque por fin estoy de vacaciones de Navidad!^^ Ahora puedo descansar y relajarme un poco de tanto estrés estudiantil… Fiu! *suspiro de alivio* Aunque claro, me esperan un montón de exámenes a la vuelta (el solo pensarlo hace que me ponga mala -.-) por lo que me tengo que pasar la mayor parte de las vacaciones estudiando… Y encima, a eso hay que unirle todos los deberes que me han mandado… -.- Si es que no me dejan tranquila! XD

Bueno, ya me dejo de quejar (lo siento V.V), ya que estoy de vacaciones! XD Hay que pensar en positivo!^^ Y aquí les traigo el tercer y último capítulo de esta historia! Bueno, segunda historia larga (no muy larga, la verdad =P) de Soul Eater que termino. Debo decir que, contra todo pronóstico (?) me ha encantado escribir esta historia. Me he emocionado con ella! (sí, se me han humedecido los ojitos al escribirla… XD). Espero que a ustedes también les guste, de verdad^^

Eso sí, siento la tardanza, pero, como ya saben (supongo que estarán hartos de oírlo XD) he estado y estoy y estaré ocupada… Así que, muchas gracias por leer y comentar, eso me anima a seguir escribiendo! :)

Pues nada, disfruten del postludio de esta historia!^^

Pd. Este último capítulo ha salido mucho más largo de lo normal, pero es que entonces lo tendría que haber dejado en cuatro capítulos… Y no sería un three-shot XD Bueno, pues espero que así la espera haya merecido la pena =P

**..**

Postludio: Un mes después

-Tras casi un mes tras el accidente y tu ingreso en el hospital central de Death City, te han dado el alta, Maka. ¿No es fantástico? Volverás a ir al Shibusen… ¡Y a hacer tu vida normal!

"Normal", había oído tanto esa palabra durante todo este mes… Ya era como una cantinela que ni me molestaba en tomar en cuenta. Para mí, esa palabra ya había perdido su significado.

-Sí… Es genial-dije, no muy convencida.

Acostumbrada ya a las blancas paredes del hospital, las sesiones de rehabilitación y terapia, tenía un extraño miedo a salir al exterior. Hasta ahora, era como haber estado es una especie de burbuja de dolor, donde solo podía hacerme daño por dentro… pero ahora la burbuja explotaría y también podría sufrir por fuera. En tal caso, siempre acabaré dañada. ¿Cuándo acabará el dolor?

Después de tanto tiempo, me parece mentira volver a estar en mi casa, en mi habitación.

Me mordí la lengua al ver todos aquellos cómics, videojuegos, libros, pósters, películas… Sentía que me asfixiaba.

"Ese videojuego me lo prestó Black Star hace un mes, y aun sigo sin matar al jefe final para pasar al siguiente nivel"

"Black Star se ha olvidado unos cómics en mi casa antes de irse. Mañana tendré que dárselos"

"Ah, ese libro me lo regaló Black Star por mi cumpleaños… Ese por Navidad… Cumpleaños, Navidad, cumpleaños, Navidad…"

"-¡Yo quiero ese póster!

-¡Pero yo quiero el que sale por la parte de atrás!

-¡Es mío, Black! A fin de cuentas, yo compré la revista.

-Ya, ¡pero solo porque te pedí que me la compraras porque estoy sin un duro, Maka!

Nos mantuvimos fijamente la mirada, retándonos.

-¿Piedra, papel o tijera?-enarcó una ceja.

Sonreí desafiante.

-Piedra, papel o tijera"

Recuerdo haber ganado ese póster a Black Star en un estúpido piedra, papel o tijera…

-Bueno, ¿qué se siente al estar de nuevo en casa?

Sacudí la cabeza.

-Solo estoy cansada.

Todo me recuerda a él.

Podría haberme ido del hospital hace tiempo, en mi opinión, pero debido a que no eran circunstancias del todo normales, fue preferible pasar allí más tiempo, incluida con la rehabilitación, tanto física como psicológica. Era odioso. Si todas aquellas heridas me las hubiera hecho porque me caí por las escaleras, todo habría acabado en un par de días. Iría al colegio con muletas y Black Star se reiría de mí y me quitaría las muletas para usarlas como armas. Entonces yo me molestaría y terminaría riendo al final, lo sabía. Pero no es así. Claro que no.

Me desperté muy temprano al día siguiente. Entonces recordé que debería haber puesto el despertador la noche anterior, y sin embargo no lo hice. De todas formas, seguía sin poder conciliar el sueño a gusto…

Me resultó extraño haber dormido en mi propia cama, y despertar en mi habitación, rodeada de cosas que siempre me habían vigilado por las noches, y por las mañanas. Por un momento, esperaba volver a despertar en una habitación blanca.

"Al menos, tú eres capaz de despertar", hay personas que ya no volverán a abrir los ojos…

-Mamá, Spirit…

-Es papá, Makita. Papá.

-… ¿De verdad tengo que ir al Shibusen hoy? Es que…no me apetece…

"No quiero ir. No todavía"

-Maka, sé razonable. Llevas faltando un mes a clase. Tus heridas ya se han curado. No hay razón para no ir…-habló mi madre. No estaba de acuerdo en todo lo que había dicho, pero…

Sonrió.

-Además, creo que…te hará bien volver a ver a tus amigos.

"Amigos"

Di un último trago a mi taza de leche. La tostada estaba llena de pequeños mordiscos. Tengo el estómago revuelto. Me levanté.

-…Me voy.

*.*.*

"Ignora todo lo que te está haciendo sentir mal y que quieras dar media vuelta ahora mismo"

Miedo, nervios, ansiedad, dolor, ausencia, tedio…

"Alguna vez tendrás que pasar por esto, Maka"

Al entrar en clase, obvié las miradas de todos y me dirigí a mi sitio. O al menos eso intenté.

-¡Maka!

Sentí los brazos de mis amigas rodearme fuertemente. Me llegaban los murmullos de los demás compañeros de clase que no se atrevían a acercarse a preguntar. De todas formas, ¿qué había que preguntar? Ya todo el mundo sabía que…

"…"

Por un instante, me dejé acunar. ¿Podía permitirme eso…?

-Maka, creíamos que ya nunca ibas a volver.

"…Esa frase puede ser interpretada de otra forma"

-¿Cómo te encuentras?

-…He tenido días mejores. Pero… bueno, bien-o eso creo…o eso quiero pensar…

Me soltaron.

-Lo de Black Star… Todavía no me lo creo…

Tragué saliva.

-Ya…

-Es increíble que tú salieras con vida-dijo Liz.

-Eso, eso-convino Patty.

Miré a Tsubaki. Se la veía triste. Me pregunté si yo tendría esa misma expresión en el rostro…

"Ninguna vino a verme al hospital"

-…Las cosas han cambiado.

-¡Y que lo digas! Vi el accidente por la tele, y se me pusieron los pelos de punta…-dijo Liz.

-¡Había mucha sangre!-dijo Patty.

-…Hace mucho que no nos vemos-comenté.

-Es verdad… ¿Un mes, tal vez?-entonces Liz pareció caer en la cuenta-Bueno… No fuimos a verte… Es que…no me gustan los hospitales.

-Es verdad-convino Patty.

Tsubaki no dijo nada. En realidad, no había dicho nada en absoluto desde que me vio entrar en clase.

"… ¿Puedo haceros una pregunta?"

-…Chicas…-me miraron-Mm… ¿Fuisteis…fuisteis al funeral de Black Star?

Con incredulidad, comprobé cómo lo negaban.

"¿Acaso no era vuestro amigo?"

-Bueno…Ya sabes…Esas cosas…son muy tristes y deprimentes…-se excusó Liz.

-Eso, eso-y Patty haría lo que su hermana, ¿no es así?

Miré a Tsubaki.

-…No pude hacerlo-musitó.

-Ah, pero fueron nuestros padres, ¿eh?

Apreté la mandíbula.

-…No me puedo creer que no fuerais.

"Ni a su funeral, ni a verme a mí al hospital…"

-Oye, que tú tampoco fuiste. No nos hables como si Black Star no nos importara.

-¡Yo no pude ir porque estaba hospitalizada! ¿No lo entendéis? Aunque quise ir, ¡no me dejaron!

"-¿Puedo ir a ver a Black Star? Será… la última vez que lo haga, ¿no es así?

-Mm… No creemos que…eso sea aconsejable para ti en estos momentos, Maka.

-¿Por qué? Yo solo quiero…

Sonrieron con compasión.

-Despedirte de él, ¿no?

En realidad, iba a decirle que no hacía falta que me invitara a un helado, ya que no había tenido ocasión de prepararle nada para San Valentín"

-…Pues eso no es culpa nuestra.

No pude quedarme más sorprendida y atónita ante todo esto. ¿De verdad… de verdad mis "amigas" eran así? Y yo que pensé…

"…No sé qué pensé…Qué esperaba…"

Tenía más cosas que decir. Estaba segura. Pero, no sabía qué decir primero. En ese momento, no se me dio la oportunidad, ya que entró Stein por la puerta.

-A vuestros sitios-se le escuchó decir, con su típico tono de molestia. Ah, eso es algo que no había cambiado (por desgracia).

Me dirigí a mi sitio, pero entonces me fijé que estaba ocupado. Miré a Tsubaki sin entender, que ahora se sentaba dos filas más adelante, con un compañero de clase.

-Hace un par de semanas, Stein reorganizó los sitios.

"Como cada trimestre"

Antes, cuando Black Star formaba parte de esta clase, el número de alumnos era impar. Soul Evans era aquel impar que se quedaba solo, sin compañero de mesa. Ahora, todos tenemos compañero.

Me dirigí a mi nuevo sitio. No hacía falta que nadie me dijera nada más al respecto.

Me senté a su lado.

-Hola.

Me giré para mirarle.

-…Hola.

-Parece que ahora, vamos a estar mucho tiempo juntos, ¿no te parece?

Me removí inquieta en la silla.

Miré en derredor, y comprobé que la silla y el pupitre que estarían sin ocuparse ya no estaba. Claro, ya no hacía falta.

Stein nos miró.

-Evans, Albarn…-soltó un pequeño suspiro-Intentar poneros al día, ¿vale?

Aquello, viniendo de él, era una manera de ser amable. Incluso el insufrible de Stein…

Me mordí el labio inferior y aguanté las ganas de llorar.

Sentí el hombro de Soul Evans chocar con el mío. Miré su parche.

-A pesar de todo, ¿no te alegra haber vuelto?

Me pregunté seriamente si lo hacía. No respondí, sin embargo.

*.*.*

En el recreo, me sorprendió que tanto las hermanas Thompson como Tsubaki, se juntaran con Kim Diehl y Jacqueline Lantern. Más que nada, porque, a pesar de ir a nuestra misma clase, mis amigas solían comentar (en realidad, solo las hermanas Thompson; Tsubaki no es de ese tipo de personas…) que eran demasiado estiradas y unas pijas. Me sorprende una vez más cuánto puede cambiar la opinión de la gente. ¿Es que ahora no piensan igual? ¿O piensan igual, y aun así, se juntan con ellas? No lo entiendo…

-Entonces, el otro día…

-Sí, pues verás…

-¿Recuerdas lo que te comenté sobre…?

En ocasiones, era incapaz de unirme a las conversaciones. ¿Cómo hacerlo si en aquellos momentos yo no estaba presente? Ahora, también siento que no estoy presente… Es como si no estuviera…

"Black Star, si vieras lo hipócrita que me parece ahora la gente… Creo que a ti también te repugnaría. Pero no te callarías, como yo estoy haciendo. No, lo dirías alto y claro. Sobre todo alto. Je, je. Si estuvieras aquí, podríamos hablar de cómo acabó el capítulo de nuestra serie favorita anoche, y te habría devuelto el cómic que me prestaste ayer…"

-Maka.

-Eh… ¿Sí?-estaba distraída.

Eran Kim y Jacqueline. Había una extraña expresión en su rostro.

-¿Podemos preguntarte algo?

-Mm… Bueno…

-¿Cómo fue?

Me las quedé mirando fijamente. No sé qué expresión podía estar teniendo en estos momentos.

"¿Realmente…realmente me están preguntando eso?"

-…No quiero hablar de eso.

-Escuché que lo del accidente fue porque un conductor iba a mucha velocidad en sentido contrario, y entonces…

-Hubo muchos muertos. Solo unos pocos pudieron sobrevivir. Evans y Maka, entre ellos.

-Dios, debió ser espantoso, ¿no creéis…?

-¡Puaj!

-… Si me disculpáis… Me voy-musité. No quería seguir escuchándolas.

-¿Qué? ¿Y adónde vas a ir? ¡Nosotras somos tus amigas! Y ni siquiera nos quieres contar nada…

Miré a mi mejor amiga, pero, ella permanecía con la cabeza gacha y sin pronunciar una palabra. Esa no es la amable, atenta y defensora Tsubaki que conozco.

-Os dije que no quería hablar de ello, y aun así…

-Ah, ¡vale! ¡Haz lo que te dé la gana!

Se mostraron enfadadas, pero en ese momento me dio igual. No me molestó que actuaran así Kim y Jacqueline, pero sí Liz y Patty. Ellas eran mis amigas.

"¿Adónde voy?", a diferencia de en otras ocasiones en que me molestaba o no me gustaba de lo que hablaban las gemelas, siempre tenía a Black Star para respaldarme. Incluso a Tsubaki. Pero ahora…

Dudé un instante, pero terminé por acercarme y sentarme en el banco. Sentí el ojo de Soul Evans observarme con curiosidad. De reojo, vi cómo se quitaba los cascos y dejaba el manga que estaba leyendo a un lado.

-Mm… Déjame adivinar… ¿Han hablado de tu amigo?

Negué con la cabeza.

-Mm… ¿Te han pedido que me preguntes por mi ojo tapado?

Negué con la cabeza.

-Mm… Tal vez… ¿Te han preguntado cómo fue…el accidente?

Con un escalofrío, asentí con la cabeza.

Escuché una leve carcajada.

-A veces me pregunto qué es lo que los humanos vemos en el morbo como para querer interesarnos por él, aun cuando nos da miedo o asco. Eso sí, cuando ese morbo proviene de nosotros… Por supuesto que no queremos saber nada de él…

-… ¿Te importa que me quede aquí contigo?

-¿Te importa a ti?

-…No.

-Entonces, no hay ningún problema.

*.*.*

-¿Así que ahora prefieres pasar tiempo con el rarito de clase?

-…No es raro.

-Por favor, ¿le has visto? Y encima ahora, con ese parche… Da más grima que antes.

Fruncí el ceño.

-No es como si llevara ese parche porque quiere-repliqué-Vosotras no lo entendéis…

-¿Que no lo entendemos? Oye, mira, Maka, entendemos que no hayas pasado por una situación fácil, además de perder a Black Star. Pero, ahora, ¡no puedes ir haciéndote la víctima con todo el mundo! Estás viva, el mundo sigue adelante, y parece que tú te estás quedando atrás.

-…Sois vosotras las que me dejáis atrás. Parece que hayáis olvidado ya a Black Star. Parece que me habéis sustituido por un par de chicas a las que antes criticabais. Y aun así, seguís teniendo prejuicios con personas como Soul Evans que, en estos momentos, es la persona con la que más a gusto me siento.

-¡No sabes de lo que hablas! ¿Por qué íbamos a criticar a nuestras amigas? Y respecto a Evans, ¿acaso no es toda la clase igual que nosotras? Tú también lo hacías, Maka…

-…Ya no.

-¿Otra pelea con tus amigas?-me preguntó cuando me senté a su lado, nuestros pupitres juntos.

-Puede ser.

-Creí que una vez que te reencontraras con tus amigas, todo sería más fácil, y más feliz, para ti. Por el contrario que yo-sonrió con sorna entonces-¿O es que acaso…prefieres pasar más tiempo conmigo? ¿Te gusto?

-…No estoy de humor, ¿de acuerdo? Simplemente… Déjame.

-…Como quieras.

Y no me habló durante el resto del día, en ningún momento. De haber sido Black Star…no habría sido capaz de permanecer tanto tiempo callado. Imposible.

"No los compares"

Dejé caer la mochila al suelo.

-¿Maka? ¿Ya estás en casa?-mi madre sonrió al verme y me abrazó-¿Qué tal el primer día? ¿Has pasado un buen rato con tus amigas?

-…Sí.

Apretó más el abrazo. Me recordó a papá.

-Me alegro.

Y lo decía de corazón. A diferencia de mí.

Se separó de mí.

-Maka, deberías ir a ver a los padres de Black Star.

Sentí un escalofrío.

-¿Por qué?

Mi madre parpadeó confusa.

-Para… Bueno, no fuiste… No pudiste ir al funeral, así que… Ahora que puedes, deberías ir a verlos, y darles el pésame.

-¿Pésame?

Mi madre suspiró y me miró con pena. ¿Es que ya no sabe mirarme de otra manera?

-Es lo que uno hace cuando fallece alguien cercano.

La madre de Black Star lloró con sus brazos alrededor de mi cuerpo. Sentí que me estaba ensuciando de tristeza.

"Quiero salir de aquí. No me ensucies"

-…Lo lamento…mucho…

No soy la única sufriendo.

-Maka… ¿Querrías…?

-¿Sí?

La madre de Black Star cogió una caja cerrada con cinta adhesiva. Me pregunté si Black Star estaría ahí escondido, riéndose por el espectáculo que estábamos dando porque no le habíamos vuelto a ver.

¿Cuántas veces habremos jugado al escondite?

-Esto…Si no te importa, deberías llevártelo.

-Mm… ¿Qué es?-miré desconfiada a la caja. Seguía esperando que saliera Black Star gritando un "¡Sorpresa!". Pero no salía. No va a salir de una caja tan pequeña, ¿verdad?

-Son cosas tuyas que nuestro hijo tenía en su habitación. Y…algunas cosas que quería regalarte.

-Ah... No sé si…

Me hizo coger la caja.

-Por favor.

"¿Debería yo también devolver lo que ahora ya no es prestado? No habría nada prestado que devolver… No hay prestamista"

Recuerdos de un no tan lejano Halloween vinieron a mí al ver aquel traje de bruja al abrir la caja en mi habitación. Los libros que le dije que debía leerse, que le gustarían, y que seguramente nunca leyó, y aquel libro que le pedí que me regalara para mi próximo cumpleaños, el cual no creo que lea. Varias revistas sobre videojuegos, con pósters que a mí no me interesaban. Un estuche lleno de tazos. Viejas peonzas de madera que coloreamos para distinguirlas. Cartas malgastadas de barajas incompletas…

Mojé las revistas con mis lágrimas. Me puse el gorro de bruja en la cabeza y escondí el rostro bajo él.

"Ya nada de esto le pertenece"

-¿No vas con tus amigas?

-Mm… Creo que no.

-¿Por qué? ¿Seguís enfadadas?

-No sé… Pero, estoy incómoda con ellas. Prefiero… estar contigo.

Soul Evans esbozó una enigmática sonrisa.

-Y eso a mí me encanta.

Las cosas habían cambiado. Ya no me sentía a gusto con mis amigas, y ellas no hacían por que me sintiera cómoda. Hablando de cosas de las que no puedo participar, haciendo cosas sin mí… ¿Ya no soy nada? ¿Ya habéis suplido mi ausencia?

"¿De verdad fuimos amigas?"

-Mm… ¿Seguro que podemos estar aquí?

Soul Evans me miró ante mi pregunta.

-No viene nadie por aquí. Ya sabes, a nadie le interesa un lugar así.

-¿Y a ti sí?

Sonrió.

-A mí, sí.

Entramos en la vacía aula de música, llena de pupitres, una pizarra con pentagramas, armarios cerrados (seguramente repletos de instrumentos), y, al lado de la mesa del profesor, estaba un piano.

Se sentó en el taburete frente al piano, pero dándole la espalda.

-¿Sabes tocar?-le pregunté.

-¿Esto?-apoyó los codos en el piano-Bueno…algo así. Aunque, después del accidente, no he vuelto a hacerlo. Me han dicho que… es muy probable que mis manos no vuelvan a tener la misma recepción motora o algo así, y que eso afectaría a la hora de usar las manos, como para tocar el piano, por ejemplo.

-…Ajá.

Hubo un instante de silencio. La sala estaba en penumbra; no habíamos encendido la luz y ni siquiera lo había notado. Los rayos del sol se colaban por la ventana tras el piano, dejando a Soul entre sombras, dándole un toque misterioso y tenebroso.

Me senté en una de las sillas de los pupitres del aula.

-Fue un bonito gesto-dijo entonces.

Parpadeé confusa. ¿De qué está hablando?

-¿El qué?

-Aquella anciana…en el autobús… Le cediste tu asiento. Fue un gesto bonito. Eres muy considerada, Maka.

-… ¿Cómo puedes hablar de ello…tan tranquilamente?-apreté los puños.

-Era un cumplido.

-…Aun así.

-Te dije que eras diferente.

-¿Por qué?

-Porque, me mirabas con pena.

Le miré sorprendida.

-Todo el mundo me miraba con burla y asco, pero tú me mirabas con pena. Al principio, eso me enervaba, mucho más que la mirada de los demás. Pero entonces… Vi que siempre que se decía algo sobre mí, me defendías, aunque solo fuera con palabras como "¿Qué más os da lo que haga?", "Cada uno tiene sus gustos", o "Dejarle en paz, él no os ha hecho nada".

-…Eso… No me parecía bien que hablaran mal de alguien a sus espaldas, si no le conocían-contesté-En ocasiones a mí también me llamaban rara solo porque leía mucho, porque me encanta leer. Que les parecía increíble que a una chica como yo pudieran gustarle los videojuegos. Una vez, cuando quedé con mis amigas para ir de compras, yo me compré un cómic, y me dijeron que qué hacía perdiendo el tiempo con algo para frikis. Desde entonces, no he vuelto a comprar ningún cómic cuando salía con ellas. O las invitaba a echar una partida conmigo a la consola. Nunca más.

"…Eso solo lo hacía con Black Star"

-Sí, eres diferente-sonrió-Y eso me gusta.

Se dio la vuelta y levantó la tapa del piano.

-¿Quieres que te toque algo?

-Mm… No sé. Tampoco entiendo mucho de música.

-No hace falta saber sobre música. Solo sentirla.

-Eh…-desvié la mirada-Haz lo que quieras.

Tocó una tecla y el instrumento exhaló un sonido en la penumbrosa sala en silencio. Tocó otra, y otro sonido lo precedió. Al final, lentamente, una sucesión de sonidos formó una extraña y melancólica canción.

-¿Qué estás tocando? No me suena haberlo escuchado nunca…

-Es algo que yo mismo he compuesto.

-¿Compones?

Me pareció verle sonreír.

-No solo soy un "friki", ¿sabes? La gente no debería catalogar a las personas por títulos. No tienen derecho a hacerlo.

En aquel momento, a pesar de la penumbra de la habitación, Soul Evans pareció brillar por sí solo.

"Una persona brillante", que irradia eso que a todos nos gustaría tener.

-¿Qué tal en el Shibusen hoy, Maka?

-…Mejor.

-¿Qué tal Tsubaki y las demás?

-…Supongo que bien.

"Me gustaría estar de nuevo como antes. Como cuando estaba Black Star…"

No hay vuelta atrás.

-No está terminada.

-¿El qué? ¿Tu canción?

Asintió con la cabeza.

-Sí. Normalmente, las composiciones musicales están divididas en partes, y dependiendo de eso y otros componentes, las composiciones musicales son de uno u otro tipo.

-¿Y cómo es la tuya?-pregunté.

Pareció acariciar las teclas del piano.

-Está dividida en tres partes. La parte que toqué el otro día era el preludio.-tocó un par de notas-La que te he estado tocando ahora era el interludio.

-¿Y qué hay de la parte final?

-Esa es la que no he terminado. No sé cómo debería acabar.

-¿Cómo se llama la última parte?

-Postludio.

-¿Y cómo es que no sabes cómo acabarla?

Los afilados dientes de su boca se curvaron en una sonrisa.

-Las canciones, son como contar una historia. Y, hay veces, que no sabes cómo va acabar esa historia.

"Sé cómo acabó la de Black Star. No sé cómo acabará la mía. ¿Acaso no hay finales felices?"

Por la mañana, veo a Tsubaki entrar en clase. Me armo de un valor que parece haberme abandonado.

-Buenos días-saludo.

Agacha la mirada y asiente con la cabeza.

"No le des importancia"

-No pongas esa cara-me dijo Soul-Al menos, ahora me tienes a mí, ¿no?

-…Tú no lo entiendes.

-Claro, porque yo nunca he tenido amigos, ¿verdad?

-…

A pesar de que no quería interrumpir a Soul mientras tocaba, tal vez intentando poner un punto y final a su composición, no pude evitar hablar. Tengo demasiadas cosas en las que pensar.

-Él lo vio venir-no me miró y siguió tocando-Estoy segura que, desde la ventanilla… Black Star vio venir el coche. Intentó ayudarme. Siempre lo ha hecho. Y ahora…-mi voz se apagó.

Una vez más, solo se escuchaba el sonido melancólico de un piano.

-Y, ¿sabes qué fue lo último que le dije?: "Black, ¿es esto una broma…?"

Me mordí el labio inferior.

La música cesó por un instante.

-…Si hubieras sabido que en aquel momento sería la última vez que podrías decirle algo, ¿qué le habrías dicho?

-…

Abrí la boca para decir algo, pero la cerré al no saber qué decir.

"Hay tantas cosas que me hubiera gustado decirle…"

Debería "arreglar" las cosas con mis amigas, pero ni siquiera sé qué hay que "arreglar". ¿Es culpa mía que nos hayamos distanciado? ¿Que prefiramos pasar tiempo con otras personas? ¿Que ya no coincidimos en ciertas cosas? No lo sé…

No sé qué hacer. ¿Lo habría sabido Black Star? Seguro que sí. Él siempre era directo y claro sobre todo, para bien o para mal. Es algo que, en realidad, admiraba de él. Al igual que su fortaleza. ¿Qué me queda por admirar? ¿Su lápida? Ah… Ese trozo de piedra no te hace justicia, Black Star.

Me quedé estupefacta (y creo que eso es quedarme corta) ante lo que estaba contemplando frente a mí.

"Tiene que estar bromeando"

-¿En serio…-empecé a decir-…en serio…coges el autobús?

Soul Evans sacó el bono del bolsillo y se encogió de hombros

-Al principio, me daba miedo-confesó, mirando la descolorida parada de autobús que había no muy lejos del Shibusen; aquí cogía yo el autobús…con Black Star-Pero, supongo que todo es cuestión de intentarlo y superarlo. Ya sabes, superar tus miedos enfrentándote a ellos y todas esas habladurías que me estuvo contando el psicólogo.

No supe qué decir.

-Bueno, nos vemos mañana.

En realidad, quise detenerle. Temí perderle a él también, pero sabía que, en aquel momento, estaba fuera de lugar, que tal vez solo eran paranoias mías. Pero, seguía teniendo miedo.

Cuando el autobús giró por aquella esquina tan conocida, giré sobre mis talones, y empecé a caminar hacia casa…

Nunca había hecho este camino andando hasta ahora. Tardaré mucho más en llegar a casa. No importa.

Nunca había hecho ese camino sola. Desearé con más ganas llegar a casa. Sí importa.

"Volvamos juntos a casa, Black"

*.*.*

-Ey, ¿qué crees que es lo que nos une?

Le miré. Sus dedos jugaban con las teclas del piano, pero no parecían tener orden alguno. Quizá estaba componiendo.

-El dolor y la muerte, supongo-respondí.

-¿Eso es lo que crees?-volvió a preguntar, aún con la vista fija en el teclado.

Desvié la mirada de sus dedos.

-No es que lo crea. Es la realidad. Por mucho que me empeñe en negarla.

La extraña melodía seguía cubriendo el áspero silencio de la vacía aula de música… A excepción de dos almas en pena.

-¿Sabes? Creo que le das demasiadas vueltas a la cabeza-comentó.

-¿Eso crees?

Le vi sonreír de medio lado.

-No es que lo crea. Es la realidad.

Ni siquiera pude reír cuando repitió lo que yo había dicho, aunque en un contexto diferente. Había olvidado reír. Me pregunto si habrá algún momento, en el futuro, cuando sea capaz de recordarlo, y seguir haciéndolo, sin importar nada más…

-…A diferencia de ti-dije-Yo suelo "pensar" las cosas…

Como respuesta, tan solo rió.

Cerré los ojos por unos instantes. Escuchando mi respiración. Escuchando las teclas del piano. Escuchando la voz de Black Star en mi cabeza.

"Tan solo quiero volver a oír tu voz, una vez más"

Entreabrí los ojos a la penumbra del aula de música. Pareciera que realmente no estaba allí. Me sentía como si flotara, como si estuviera en uno de esos sueños que cuando despiertas sabes que has tenido pero no logras recordar de que trataban hasta que olvidas que lo habías soñado. Todo se diluirá como agua y desbordará. Como las lágrimas de una persona triste y dolida.

-… ¿Sabes?-hablé en un susurro, volviendo a cerrar los ojos y dejarme llevar por las notas melancólicas de un piano-Creo que… en el fondo…me gustaba-me mordí el labio-Black Star me gustaba…más que como un amigo…

"Lo he dicho"

Se escuchó un estrépito de sonido cuando Soul descargó los dedos bruscamente sobre el teclado del piano, haciéndome abrir los ojos de golpe.

Le veía de perfil, y se encontraba recortado por las sombras de la estancia.

-…No digas eso-dijo; levantó las manos de la teclas y cerró la tapa para esconderlas.

-¿Por qué?-musité.

Apoyó los brazos cruzados sobre la tapa del piano y apoyó la cabeza en ellos. Podría jurar que me estaba mirando.

-Porque suena como si no pudiera competir con él, aun estando muerto-soltó una triste carcajada-¿Qué se puede hacer con un rival muerto, de todos modos?

Supe que debía haberle pegado un puñetazo. O tal vez habría llorado. Pero, lo único que fui capaz de hacer fue permanecer en silencio…

"Como un muerto"

*.*.*

"Debo arreglarlo"

Sé que debo hacerlo. Arreglar las cosas con mis amigas, pero ni siquiera sé qué decir, o cómo hacerlo. ¿Es culpa mía, acaso, por distanciarme de ellas después de todo lo que ha pasado?

Sé que no podré seguir adelante a menos que deje las cosas claras con ellas. Al igual que sé que tampoco podré seguir adelante a menos que deje ir a Black Star, poco a poco, de mi corazón… para perderse y convertirse tan solo en un recuerdo. De esos recuerdos que no quieres olvidar, que crees que permanecerán en tu cabecita sin importar los años que pasen.

Pero no puedes estar seguro. Si solo lo guardas como un recuerdo, todo se irá oscureciendo. Recordarás el nombre, quién era, pero, ¿qué cara tenía? Me dará miedo mirar todas aquellas fotos que compartimos y ver a aquella persona que seguirá así por siempre, mientras yo voy cambiando poco a poco. Si él volviera a venir a verme dentro de diez años, ¿qué pensará de mí? Ah, le parecería una vieja, ¿no es así? Y él seguiría siendo aquel adolescente lleno de adrenalina y con un pozo sin fondo como estómago.

Me pregunto por qué nunca se me ocurrió pedirte un autógrafo, cuando siempre presumías de querer hacerlo. Entonces no olvidaría tu desastrosa letra, y la guardaría con nuestra última foto en aquel gran álbum que se quedará cogiendo polvo en una estantería hasta que sea lo suficientemente fuerte de volver a mirarte a la cara y sonreír al verte.

"Ey, pase lo que pase, estaremos juntos. Prométemelo"

-Chicas, ¿puedo hablar un momento con vosotras?

Me miraron. ¿Qué estarían viendo? Por mi parte solo veía a unas extrañas… Unas extrañas que, tiempo atrás, habían sido personas importantes e irremplazables para mí.

Pero ya no queda nada de eso. Ya no.

En realidad, solo estaban las hermanas Thompson, con Kim y Jacqueline, pero a estas dos última las había pedido que me dejaran hablar con Liz y Patty a solas. Sorprendentemente, aceptaron sin ningún tipo de queja. Todavía no había conseguido hablar con Tsubaki…

-Supongo que… Las cosas ya no son como antes, ¿verdad?-dije, sin saber muy bien qué decir.

-…Sí, supongo-dijo Liz.

Patty asintió con la cabeza.

-Simplemente, nuestros caminos se cruzaron, siguieron un mismo sendero hasta que hubo una intersección y tuvimos que decidir cuál coger. Es obvio que cada una cogió uno distinto.

-Sí… De todas formas… da un poco de pena, ¿no?

-Y que lo digas.

Me sentí aliviada al oír eso.

-Bueno, pues… Esto… ¿Es una especie de adiós?

Se encogieron de hombros.

-Eso no se puede saber. Nuestros caminos pueden volver a cruzarse, ¿no?

Por un instante, creí que se me iba a escapar una sonrisa, pero creo que al final no lo hizo.

Las miré a los ojos.

-Me ha encantado pasar todo este tiempo con vosotras.

*.*.*

"Tengo que hablar con Tsubaki"

Tsubaki. Mi mejor amiga. Enamorada de mi mejor amigo, el mejor amigo a quien yo también quería.

Pensé que, después del accidente, después de que Black Star no volviera, ella sería la que mejor me entendería. Ella sufriría igual que yo. Eso pensé. Entonces, ¿por qué es que no hemos hablado nunca de él desde que volví del hospital? Siento que no he hablado con ella desde hace meses… ¿Qué nos ha pasado, Tsubaki? Siempre pensé que, tanto tú como yo, éramos distintas de las hermanas Thompson, porque había algo más que nos unía…

Otro día de colegio más que terminaba. Ahora que parecía haber encontrado el valor para hablar, tenía que hacerlo con Tsubaki.

-¿Vas a arreglarlo con tus amigas?

-Mm… Algo así. Ya que, después de todo, hemos dejado de ser "amigas". Pero no porque estemos enfadadas… No sé-sacudí la cabeza-Es complicado.

-Ya lo veo.

Me quedé mirando su parche.

-Hasta mañana.

Esperé por Tsubaki en la puerta principal del Shibusen, mientras recordaba cómo Black Star había querido subirse a uno de esos extraños pinchos que sobresalían del edificio.

Ah… Me hubiera gustado verlo.

-Maka-chan.

Me giré para ver a Tsubaki. Estaba seria. No recuerdo la última vez que sonrió, al igual que la última vez que lo hice yo.

-Ya… Ya me han contado Liz y Patty que has hablado con ellas…-dijo entonces.

-Sí…

-Es que… ¿Ya no quieres seguir siendo nuestra amiga?

-…No es eso. Pero…

-Prefieres estar con Soul Evans.

No lo decía con mala intención, sino como constatando un hecho. O eso creo.

-Sí-asentí.-Me gusta pasar tiempo con él. Además… Él me entiende mejor que nadie después…después de lo que pasó. Supongo que es normal.

-Ya…

Inspiré hondo.

-Tsubaki, hace mucho que…no hablamos. No viniste a verme al hospital, ni tampoco fuiste al funeral de Black Star-me pareció verla tensarse-Creo entenderte, pero… Me has estado evitando durante todo este tiempo, ¿verdad?

Desvió la mirada

-N-no, yo…-se mostró incómoda y nerviosa.

Me acerqué un par de pasos hacia ella. Tsubaki miraba al suelo.

"Mírame"

-Tsubaki, hay algo que llevas bastante tiempo queriéndome decir, ¿no es así?

Entonces, cuando alzó la mirada nuevamente hacia mí, lo supe. Su dolor, su rabia, todo ello contenido desde que ocurrió el accidente. Yo pasé un mes en el hospital. Tenía a Soul. Ella lo pasó sola, con chocolate para un San Valentín que nunca llegaría porque ya no habría a quien dárselos.

Me agarró por los hombros fuertemente, mientras expulsaba todo lo que había acumulado durante este tiempo.

-¡TE ODIO!

A pesar de poder haberlo esperado, creo que no estaba preparada para oírlo.

-Creí que éramos amigas-siguió-Fui tan feliz cuando te acercaste a mí el primer día que llegué al Shibusen. Estaba asustada de quedarme sola. Pero, no fue así. Te acercaste a mí, nos hicimos amigas, y entré en tu círculo de amigos. Era realmente feliz. Incluso…incluso…-su voz se fue apagando, a pesar de que sus ojos se derramaban lágrimas-Incluso encontré mi primer amor.

Sentí una punzada de dolor en el pecho.

"Entra en escena el gran dios caído…"

-Pensé que me apoyarías. Creí que lo entenderías. ¡Dijiste que lo harías!-chilló, apretando más sus manos contra mis brazos-Pero, ¿qué hacías tú? Siempre estabas con él. Erais amigos de la infancia, lo sabía, pero aun así… ¡Tú no lo veías así! ¿Verdad? ¿¡Verdad!?

Tragué saliva y asentí levemente con la cabeza, incapaz de hablar.

La imagen que tenía frente a mí, la que era mi mejor amiga, llorando y gritándome, reprochándome todo, diciendo que me odia… Una imagen demasiado perturbadora que sé que no olvidaré por mucho tiempo…

-Cuando te dije que iba a confesarme a Black Star en San Valentín… No querías que lo hiciera, ¿verdad? Y aun así me mentiste, diciendo que me apoyarías…

-…

Y silencio. Un silencio que me asfixiaba, como si las manos de Tsubaki, en vez de estar apretando con fuerza mis brazos, estuvieran estrangulando mi garganta…

Tsubaki volvió a alzar la mirada llorosa y furiosa para mirarme. Sus últimas palabras hicieron que, realmente, una vez más, deseara morir.

-¿¡POR QUÉ TUVISTE QUE VIVIR TÚ Y ÉL NO!?

Sus manos dejaron de hacer presión y me alejé un par de pasos de ella.

La cabeza me da vueltas. Tengo ganas de vomitar. Quiero llorar. Gritar. Morir. ¿Por qué tuvo que pasar esto?

-Maka-chan… Lo siento… Lo siento tanto…-sollozaba Tsubaki-No quería… No debería haberte dicho todo esto… Lo siento… P-pero es que…

La miré por última vez.

"No seré la única que cargue con esto"

-… Lo siento. Pero… ¿Sabes una cosa?-me miró confusa-A Black Star…le gustabas. Y mucho.

Giré sobre mis talones y salí de allí corriendo, mientras, tras de mí, se escuchaba llorar sin consuelo a la que una vez fue mi mejor amiga…

*.*.*

"¿Dónde estás?"

Necesito…

… ¿Qué hago?

Solo quiero…

La cabeza me va a explotar.

-¿Maka? ¿Qué haces aquí? ¿No te has ido todavía a casa?

Me giré.

"Te encontré"

Corrí hacia sus brazos y prorrumpí en llanto.

Sentí los brazos de Soul rodearme y me dejé acunar.

-Maka…

Me separó un poco de él para verme el rostro surcado en lágrimas. Debía tener un rostro horrible, pero no me importaba lo más mínimo. Solo quería expulsar esto y poder seguir adelante. Es por eso que había hecho esto. ¿O no tiene sentido?

Soul y yo nos besamos.

Nada tiene sentido.

"Estaremos juntos"

Nunca pensé que, el hecho de tener que seguir adelante, pudiera doler tanto.

*.*.*

Cerré la caja y la guardé en el fondo del armario. Todas aquellas cosas. Esos videojuegos, esos cómics, esos pósters, todo aquello que compartimos quedará como un bonito recuerdo.

Aquellas tardes frente al televisor. Aquellos días infantiles en que jugábamos a ser superhéroes, negándonos a ser los villanos. Aquellas noches de Halloween disfrazándonos y empachándonos a chucherías. Aquellos calurosos días de verano añorando la playa mientras nos movíamos al vaivén del ventilador mientras nos peleábamos. Aquellos dulces de San Valentín y aquellos helados. Haciendo carreras. Paseando en bicicleta. Viendo pelis hasta tarde.

Toda una vida que solo permanecerá de una manera. Como recuerdo. Y, no se podrán crear nuevos recuerdos al respecto. Porque tú no estás.

Pero haré nuevos recuerdos. Mi vida seguirá adelante. Estarías orgulloso de mí, Black Star, estoy segura. Y seguro que también sentirías envidia, a pesar de haber sido yo siempre la que tenía envidia de ti.

No te preocupes. Un día, volveremos a encontrarnos. Te lo contaré todo entonces. Reirás, me llamarás estúpida y me darás un abrazo. Tal vez entonces podré darte unos dulces de San Valentín.

Cerré las puertas del armario, quedándose escondida aquella caja llena de recuerdos materiales. No los necesito. Seguirás siempre aquí. Cuando crea que te puedo haber olvidado, tu cara, tu risa, entonces desenterraré esa caja y recordaré, y recordaré con felicidad al amigo que siempre estuvo a mi lado hasta que tuvo que irse sin decir adiós.

Esta vez seré yo quien se despida. Porque tú has ido a un sitio al cual yo todavía no puedo ir. Algún día, volveremos a encontrarnos. Hasta entonces…

Inspiré hondo. No me permití llorar.

Hasta entonces…

"Adiós, Black Star"

-Buenos días-saludo a las hermanas Thompson, que me devuelven el saludo con una sonrisa.

Tsubaki y yo nos miramos y nos saludamos tímidamente, pero ninguna dice nada ni se acerca a la otra.

Las cosas han cambiado y se quedarán así. Para bien o para mal.

Pero, sé que no estoy sola.

Me siento a su lado.

Me miró confuso, con un solo ojo. Me pregunto si algún día dejará de usar ese parche…

-Vaya…-parecía sorprendido-¿Estás sonriendo?

Me toqué la cara.

-Eso parece, ¿no?

-Echaba de menos tu sonrisa.

-Yo también echaba de menos sonreír.

Soul Evans apoyó el codo en su pupitre y su mejilla en la palma de su mano.

-¿Qué ha cambiado?-preguntó.

Me encogí de hombros.

-Creo que… Acabo de darme cuenta de lo afortunada que soy.

-¿Afortunada?-enarcó una ceja.

Asentí con la cabeza.

-Lo que nos une a las personas son cosas tan diferentes como las personas mismas. Esos lazos no se ven, pero están ahí. Y se pueden romper. O reforzar. O se puede crear uno nuevo-sonreí-Pero, ¿sabes qué? Aunque esa unión se rompa por alguna circunstancia, habrá algo que siempre permanecerá-señalé el corazón-Es una bonita forma de pensar, ¿no te parece?

-Ah… Demasiadas cuestiones existenciales para ser tan solo primera hora de la mañana-se quejó.

Reí. Hacía tiempo que no lo hacía, y me sentí…libre.

-Ahora sonríes, e incluso te ríes-frunció ligeramente el ceño-Estaba preocupado, ¿sabes? Porque ayer…

-Lo siento-le di un beso en la mejilla-¿Me perdonas?

Se llevó la mano a la mejilla y se ruborizó. Desvió la mirada, incómodo.

-No es como si hubiera algo que perdonar…

Volvió a dirigir su mirada hacia mí.

-¿Significa esto que tengo posibilidades?

-¿Posibilidades?-pregunté.

-De estar siempre a tu lado.

-¿Prometerías, entonces, estar siempre a mi lado?

-Sabes que eso no es algo que se pueda prometer.

-Lo sé-convine.-Pero, me basta con poder decir que pasaremos tiempo juntos. Hasta que se le acabe el tiempo a uno de los dos.

-No eres muy optimista, ¿verdad?

Volví a encogerme de hombros.

-Es lo que pienso. ¿Y tú? ¿Qué pien…?

Me besa en los labios.

-Pensaba que quería besarte-sonrió de medio lado.

Me puse roja como un tomate.

-¡Idiota!-le pegué con un libro en la cabeza.

Se quejó, pero luego prorrumpió en carcajadas, según él, por mi rostro de enfadada. Le di otro golpe, pero, al final, terminé por reír yo también.

Ah… Qué bien se siento volver a reír. Lo echaba de menos, Black Star.

*.*.*

-La he terminado.

-¿Tu canción?

-Así es-asintió.

-Entonces, ¿ya están las tres partes?

-Sí. Preludio, interludio y postludio.

-¿Y cómo se llama la canción?

Entrelazó su mano con la mía. Esbozó esa extraña sonrisa que tanto me gustaba.

-"Lo que nos une".

**..**

Espero que les haya gustado! Dejen sus reviews para que sepa su opinión!

Lo sé. Es un capi largo y pasan muchas cosas… Maka intenta seguir con su vida, hay problemas con sus amigas, Black Star está presente en todo momento aun en su ausencia… Y luego está Soul =P

Sinceramente, espero que les haya gustado. Es una historia triste, lo sé, pero también es de amistad, amor y superación, o al menos eso quiero pensar =P El seguir adelante después de perder a alguien importante, amistades que se pierden por el paso del tiempo u otras circunstancias, y las dudas e inquietudes frente a la vida.

Muchas gracias por haber leído la historia hasta el final^^ Espero que sigan leyendo mis historias :)

Muchas gracias por todo!

Felices fiestas! :)

Bye~!^^

Pd. También he subido el capítulo XIX de "Los Jóvenes del Orfanato".

Pd2. Hace no mucho, subí un one-shot titulado "¿Quién?" del fandom Blast of Tempest (también conocido como Zetsuen no Tempest), y, si no les importa y les interesa, agradecería que se pasaran a leerlo y comentarlo. Gracias!^^