Los personajes de Crepúsculo son propiedad de la Sra Meyer, yo solo me atribuyo la historia.

En Memoria a todos aquellos que perecieron el 11 de Septiembre, en especial a ti mi corazón… I LOVE YOU LEX FOR EVER…

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Este capítulo ha sido beteado por: Mentxu Masen(Beta FFAD)

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NY... Septiembre de 2001.

¡Edward! —el grito salió de mi garganta desgarradoramente, mientras soltaba la comida y corría en dirección a la torre.

Ni Agust ni Donald estaban en la entrada, corrí en dirección a los ascensores pero no funcionaban, así que con el corazón latiendo a mil por segundo, me dirigí a las escaleras… No quería pensar, Edward estaba allí, en algún lado. Quizás con un poco de suerte él también estaba subiendo por las escaleras, a veces lo hacia hasta el piso 10 y luego esperaba el ascensor hasta el piso 78 para hacer el trasbordo que nos llevaba a nuestros pisos, el 87 para él, el 95 para mí… sí, él estaba subiendo por las escaleras.

Él lo hacía…

No podía controlar las lágrimas ni el latir descontrolado de mi corazón, personas de todos los pisos trataban de bajar mientras yo subía. A empujones logré subir hasta el quinto piso, necesitaba llegar a Edward… necesitaba saber que estaba bien, él era todo lo que yo tenía, mi vida colgaba de sus manos. Dios no podía ser tan cruel…

Por favor... Por favor —rogaba internamente, mientras caminaba en medio de las personas—. Por favor... Por favor...Mis lágrimas escapaban de mis ojos nublándome totalmente la visión. Mi cuerpo reaccionaba, aunque cansado por los golpes que recibía. Parecía no sentir nada, mi mente solo estaba concentrada en subir y subir en busca de Edward. Todo era un caos, podía escucharse el ruido, muchas personas que hablaban sin saber qué había pasado. ¡Dios! Necesitaba a Edward, necesitaba verlo, besarlo. Seguí subiendo peldaño tras peldaño, cada segundo parecían una eternidad sumados al ritmo anormal de mi corazón, solo podría traer malos presagios a mi mente... pero no, no podía ser, él está bien, él tiene que estar bien, lo sé, lo siento.

Isabella. —Mi cuerpo chocó contra el pecho de alguien, pero llevaba pisos chocando con personas y mas personas así que no me molesté en escuchar quien me llamaba, solo hasta que dos fuertes brazos me sujetaron por la cintura. Marcus, el compañero de Edward, me tenía fuertemente agarrada.

¡Marcus! —grité cuando lo vi—, dime que has visto a Edward, dime que él está bajando las escaleras.

Edward tenía un permiso especial, Isabella, él no está arriba, al menos yo no lo he visto.

Préstame tu celular. —Estaba desesperada así que mi petición fue más una orden—. ¡Marcus!

Isabella, tenemos que bajar, no sé qué diablos pasó allá arriba, pero no es seguro estar aquí.

Edward está arriba —hablé entrecortado.

Yo vi a Edward cuando salió, no puede estar arriba.

¡Suéltame Marcus! —grité removiéndome de su amarre—. Debo encontrarlo, debo.

¡No! Vamos a bajar y le vamos a hablar a Edward —sentenció fuertemente—. Vamos a ver qué rayos pasó, dicen que se ha desviado un misil de entrenamiento, así que lo mejor es salir de aquí. —Me tomó por el brazo empujándome y obligándome a descender. Me tomó todo de mi, cada una de mis fuerzas soltarme de su amarre.

Voy a buscar a Edward —señalé—, y ni tú ni nadie me lo va impedir —sentencié fuertemente .

Está bien, toma el celular y llámalo, pero bajemos —me dijo intentando calmarse, mientras que yo con dedos temblorosos trataba de marcar a Edward…

Timbró una…dos…

Hola,

¡Edward! —Mi voz se elevó un par de octavas.

Bella, amor si eres tú no puedo atenderte ahora, pero te llamo tan pronto me desocupe...

Colgué y volví a marcar… De nuevo la grabación.

Entregué el celular a Marcus. —No contesta, voy a buscarlo.

Espera ¿y si está afuera?…Quizás ya salió y tú estás aquí, insisto, debemos bajar —dijo Marcus aparentemente tranquilo. Asentí mientras bajábamos.

Edward estaba bien, el corazón me decía que estaba bien…Una segunda explosión se escuchó fuertemente.

¡Mierda! —gritó Marcus obligándome a bajar mucho más rápido. Tardamos como 20 minutos para llegar a la calle quedando frente a mi una vista completa de las torres, algo nunca antes visto ni imaginado, el fuego saliendo de las torres y gente en los edificios que movía los brazos pidiendo auxilio—. Triple mierda. —Jadeó Marcus—. Voy a ver en qué puedo ayudar y ver si puedo ver a Edward. —Escuché que me dijo, pero no podía moverme, estaba en shock, observando las desesperadas suplicas de varios de mis compañeros mientras otros se arrojaban al vacío—. Isabella. —Marcus me estremeció.

Edward —dije llorando—, Edward.

Edward, búscalo debe estar por aquí buscándote, búscalo afuera. Escúchame. —Mi vista estaba nuevamente en las personas que se lanzaban—. Isabella. Mírame a mí, joder a mí. —Lo miré con los labios temblando, las lágrimas saliendo por doquier—. No entres a la torre Isabella, ¿entendido? No entres a la torre. —Asentí—. Busca a Edward.— me dio un beso en la mejilla y lo vi perderse entre la multitud.

Caminé entre la gente buscando los cabellos cobrizos de mi prometido. Ya no sentía, creo que ni respiraba, tenía que verlo, tenía que… Alcé mi rostro y forcé mi vista tratando de ver qué sucedía en mi piso, pero solo se veía fuego y humo, mucho humo, gritos, llanto y dolor. Eran muchos quienes estaban allí observando, otros mientras intentaban entender, analizar y observar, los rescatistas bomberos y policías habían llegado y todo era caos, caos y más caos mientras yo trataba de buscar al amor de mi vida.

Policías y bomberos acordonaron la zona, yo caminaba entre las personas buscando desesperadamente a Edward, sabía que él seguramente estaba haciendo lo mismo.

Entonces sucedió, si haber visto las personas tratando desesperadamente de salvar su vida había sido duro, ver como la torre sur comenzó a caerse, justo frente a mis ojos es algo que jamás olvidaré. Los vidrios no se rompían o explotaban, se deslizaban, se escurrían, las paredes se expandían y los vidrios seguían, el hierro se retorcía dolor, gritos y más llanto, un piso tras otro. Unos seis pisos que cayeron de esta forma y después, la torre se derrumbó completamente.

La explosión fue terrible,ver frente a mí el monstruo de humo, como si fuera un gigante que quería devorarnos y nosotros unos pequeñitos que por más que corríamos el gigante en pocos pasos nos alcanzaba. Corrí en dirección a la torre pero alguien me tomó de la mano empujándome e instándome a correr: "No puedes", "No puede" repetía el hombre que me llevaba casi a rastras hasta una de las tiendas cercanas al lugar.

Yo solo podía pensar en Edward…

Aquel extraño, un señor de edad adulta, me abrazaba fuertemente mientras mis gritos se ahogaban en su pecho. Cuánto tiempo pasó, no lo sé, pero después de llorar y gritar, me solté del amarre de aquel extraño y corrí, sin importarme el humo…Corrí hasta que me detuvieron.

No puede pasar —me dijo un señor vestido de amarillo. Aun entre mi desesperación lo reconocí como un bombero.

No, suélteme, mi novio... Mi novio está allí —dije desesperada removiéndome en sus brazos.

No puede entrar allí señorita, pronto llegarán el equipo de emergencias —dijo seriamente mientras veía a las personas correr despavoridas.

Pero…Por Favor...Por Favor —imploré tratando de seguir, necesitaba verlo, necesitaba…

¡Señorita, colabore! —gritó el hombre sujetándome fuertemente, luché, lo golpeé, grite y me rendí. El mundo desapareció y yo lo vi todo negro.

Desperté en una camilla en el pasillo de un hospital, había mucho ruido y revuelo, las imágenes llegaron a mí rápidamente:

Edward entrando a la torre, el impacto, el humo, el fuego… me llevé la mano al pecho tratando de mitigar el dolor.

Edward estaba bien, él estaba bien, nos íbamos a casar en quince días.

Escuchaba a la gente murmurar, decir cosas, pero yo sólo quería salir de allí, quería ir a la torre, quería ver a Edward, que me abrazara y que me dijera que todo estaba bien…

No fue así...

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La torre Norte se desplomó a las 10;29 a.m. y no sólo ella, mis esperanzas, mi corazón y parte de mi vida, se desplomó con ella…

Fueron días y noches los que estuve cerca, tan cerca como me dejaban, Jasper estuvo junto a mi todo el tiempo esperando lo que todos deseábamos, algo, lo que fuese: una noticia, una señal…estaba enloqueciéndome. Los minutos parecían horas, las imágenes se repetían una y otra vez en mi cabeza, los noticieros mostraban una y otra vez el impacto de los aviones, las teorías, los responsables, otros hablaban de la predicción de Nostradamus. Muchas eran las personas que estaban allí conmigo esperando noticias de sus familiares, padres, madres, esposas, hijos, novias y yo. Yo, que aún me aferraba a que él estaba allí, en algún lado luchando por sobrevivir…

Fueron semanas en las que albergué esperanza, fue como si fuese una vela que poco a poco se iba consumiendo.

Maldito celular… ¿Por qué demonios lo había hecho devolverse…?

Pasé semanas en su apartamento, usando su ropa, manteniendo su olor y su calor... Si no hubiese sido por Jasper yo me habría perdido. Jasper y dos personitas que llenarían mi vida con un poco de felicidad.

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NY… Septiembre de 2012

—Señorita, podría por favor darme un permiso —dijo nuevamente quitándose los lentes oscuros que llevaba. Estaba atónita, completamente paralizada... No... NO... NO, gritaba mi mente, tantos años sintiéndome culpable, tantos años llorando en silencio…

—Podrías por favor darle permiso, es masoquista y terco —dijo la chica que había escuchado antes con voz cansina. Ella era pequeña de cabello largo y negro con unos visos azulados y sus ojos eran un par de gemas azules turquesas.

Pero yo no podía moverme, sus ojos, nunca, ¡Jamás! Yo olvidaría sus ojos, ese azul mar que podía trasportarme a cualquier lado sólo con una mirada.

—Edward… —susurré saliendo de mi estado de shock, llegándome las manos a la boca y aguantando las ganas de llorar, la chica que estaba junto a él abrió los ojos mirándome como si fuese un espanto, había sorpresa y mucho, mucho miedo.

Él pasó a mi lado sin verme si quiera, me giré viendo a mis hijos aún de rodillas frente al nombre de su padre.

BRYAN VALE

ADELINE FORD

ALEXANDRA JOLIE

AARON MORRINSON

ALANA BRIE

ABRAHAM TYLER

CECILIA E RICHARDSON

Leyó los nombres de la columna en voz alta y luego siguió a la otra.

MARÍA SCROUTX

PATRICK SULLIVAN

GERALD FRANCIS

THOMAS JORDAN

GWEN WALL

EDWARD A CULLEN

— ¿Edward? —indicó confundido alzando más la voz, la chica de cabellos negros que estaba junto a él se acercó a su lado rápidamente.

— ¿Te suena el nombre, Steven? —preguntó—. ¿Steven?…

—No —dijo él con suavemente mientras se llevaba la mano a la cabeza, su costumbre cuando parecía que algo le quedaba grande, o estaba muy nervioso—. Sólo es un nombre extraño… Antiguo —Se giró hacia ella y sonrió—. Poco común.

—Es el nombre de mi papá —expuso Vanessa mirándolo con el ceño levemente fruncido—.Y es un nombre lindo. —Culminó colocando sus bracitos en jarra.

Ian se levantó también un poco enojado.

—No es antiguo, es especial —dijo mirando a su padre, sus ojitos verdes estaban furiosos.

—Niños —los llamé, sabía cuán obstinados podían ser, eran igual a él.

—Lo siento, pequeña —Edward, porque era él mi Edward, se colocó en cuclillas frente a mi hija y tomó su mano—. Es un nombre muy lindo, solo que es extraño. Tu padre debió ser un hombre único. —Volvió a sonreír.

Yo me sentía en una dimensión desconocida, no sabía qué hacer ni qué decir,

— ¿Podemos irnos ya? —dijo la chica nerviosa—. No es bueno que estés tanto tiempo de pie.

— Estoy bien, Alice —explicó él y volvió a mirar la piedra, soltando un suspiro de frustración—. Es inútil —dijo frustrado minutos después—, no me es posible recordar nada.

¿Amnesia?...Pensé con la respiración trabada y el nudo oprimiéndome fuertemente la garganta.

— ¿Tu papá también murió el día que el avión chocó con las torres? —preguntó Ian, haciendo un pequeño puchero mientras con su pie pateaba algo imaginario él era más abierto que Vanessa.

—No —contestó él con voz cansina—. Fui yo el…

—Steven, vámonos —apresuró la chica viéndose visiblemente nerviosa.

—Nuestro papá murió. —Vanessa tocó el lugar donde reposaba el nombre de su padre.

—Oh, lo lamento —dijo mirando a mis bebés—. Son unos buenos niños. —Acarició la cabeza de Vane—. Su papá estaría muy orgulloso de ustedes.

—Steven… —dijo impaciente la chica—. Carlisle te está esperando.

—Cierto —dijo él levantándose mientras se limpiaba las rodillas.

—Un placer, señorita —dijo mirándome cálidamente,

—Bella —dije mirándolo a los ojos…Recuérdame, bebé –pensé—. Swan. —Él sonrió.

—Lamento mucho su dolor señora Swan, su esposo —pensó lo que iba a decir, había cosas que no cambiaban—. Su esposo siempre la acompaña. —Terminó antes de empezar a caminar.

—Espera. —Detuve a la chica por el brazo.

— ¿Tú lo conoces, verdad? —preguntó con temor.

—Sí, él es...

—No, aquí no —dijo ella—. ¿Conoces la cafetería que está a dos cuadras de aquí? —Asentí—. Nos vemos allí mañana a las dos.

— ¿Cómo te llamas? —pregunté.

—Alice, Alice Brandon. —La vi salir corriendo tras él y tomar su brazo amorosamente.

Ya no tenía sentido estar ahí, el viento movió mis cabellos dándome una paz que no sentía hacía muchísimo tiempo. —Niños —llamé a mis bebés—. Vamos a casa —dije tomando sus manitas y saliendo de allí.

Fue muy corto el camino de regreso al departamento, mi cabeza estaba confundida, pero aparentaba estar bien por los niños. Subimos al ascensor y saqué las llaves para abrir, tan pronto estuvimos dentro el olor a macarrones con queso inundó mis sentidos.

— ¡Huele riquísimo Jazz! —gritó mi hija antes de correr hacia Jasper para que el la alzara le había pedido que no lo hiciera pero...

— ¿Ya empezó el partido? —grito Ian corriendo hasta subirse a uno de los taburetes de la isleta.

Jazz se giró con Vanessa en brazos. —Creo que no, campeón. —Le dio un beso a Vane en la frente y la dejó sobre sus pies—. ¿Por qué no van a lavarse y vienen a comer? La cena ya está lista. —Indicó con una gran sonrisa, yo aún no me despegaba de la puerta, pero desde mi posición podía ver la interacción de Jasper y los niños, Ian suspiró antes de salir detrás de Vanessa en dirección al baño.

—Todo bien amor —dijo Jasper caminando hacia mí mientras limpiaba sus manos con una toalla de papel.

No dije nada…

—Bells. —Me abrazó—. Tranquila amor, yo estoy aquí, y sé que Edward dónde quiera que se encuentre él, está con nosotros. —Asentí solo por inercia. No podía moverme, de mi boca no salía palabra alguna.

Jasper había sido mi fuerza, mi sostén, mi todo. Estuvo allí cuando yo no pude más, cuando perdí la fuerza y la esperanza. Él me sacó del abismo en que me había dejado la muerte de Edward, el que estuvo pendiente de mis controles médicos, de mi alimentación. Él fue el que estuvo allí cuando los mellizos nacieron… Cómo le decía a mi novio de cuatro años que mi gran amor y su mejor amigo, el hombre por el que juntos lloramos muchas veces… Estaba vivo…

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Primero que todo MIL GRACIAS!, por la aceptacion del fic les confieso que tenia miedo... Ahora les pido perdon por haberlas hecho llorar (NO Acepto demandoas por Klinex) XD... Agradecer a mi amiga Ginette Bri, por sus locas y torturadoras ideas, Niki y Sakura por su apoyo a Salem y Tania y Maariie por servirme de conejo de indias, y a mi Beta Mentxu por la correcion de este capi, quiero aclarar que los nombres, que los nombres que Ed leyo en el memorial son reales, al igual que todo lo que relato Bella en sus recuerdos, son testimonios de personas que vivieron el infierno de haber estado en el momento, la guerra y el lugar equivocado... Esto es Ficcion Chicas, lamento si a alguna puede traerle algun mal recuerdo, esta dedicado a mi amigo Alxander que fallecio en ese atentado.

Ahora me pongo al brinco con Contrato espero tenerlo pronto..

Besitos

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Aryam ...