El baile de Navidad. (Kimi ni todoke)Shouta x Sawako

Capítulo I:

Las fechas navideñas comenzaron a sentirse en la pequeña isla japonesa, donde diversas casa empezaron a adornar sus hogares, y preparando regalos, fiestas, encuentros o salidas, pero no sólo las familias esperaban ansiosos esas fechas, sino que los alumnos de los instituto de todo Japón habían percatado que las vacaciones de invierno estaba a la vuelta de la esquina.
La última semana de clases antes de comenzar las vacaciones, los rumores sobre un nuevo evento merodeaban por todo el instituto, el cual Chizuru y Ayane habían escuchado con sigilo y atención. Al terminar de escuchar los rumores del centro de estudiantes, se dirigieron hacia su respectivo salón.
Al entrar al curso percataron de la presencia de Kuronuma quien estaba sentada en su mismo banco y mirando por la ventana. Ambas se acercaron a ella y se sentaron detrás de ella.
-¡Sawako! –Llamó Chizuru a la morocha, ésta se volteó y se sorprendió.
-Chizu-chan, Ayane-chan.
-¿Sabes? Hay un rumor sobre un evento en navidad. ¿Te apuntas? –Consultó Ayane.
-¿Evento? –Repitió sin entender a sus dos compañeras.
-Un evento sobre un baile de navidad. –Aclaró Chizuru, mientras abría una pequeña lata de jugo y tomaba un largo sorbo de éste.
-A lo mejor, si invitas a Kazehaya tendrás una oportunidad de estar con él toda la noche para ti sola. –Sugirió la de cabellos ondulados.
-¿B-Baile? –Volvió a repetir tímidamente. –Pero yo…
-No importa si no sabes bailar, ganará la pareja que tenga el mejor disfraz referido a Navidad. –Tranquilizó la de labios gruesos.
A pesar de que ambos estaban saliendo, aún no se animaba a salir concretamente y mucho menos para hacer cosas que una pareja normal debería hacer, besarse. Tan solo con pensarlo, su rostro se teñía de color carmesí. El rumor había recorrido toda la escuela a tal punto que hasta los profesores se enteraron de ello, había uno en especial que realmente le interesaba aquella fiesta, pero no quería imaginar que tendría que invitar a esa persona, que constantenmente se paseaba por su mente, detestaba tener que admitirlo. Aquel profesor se encontraba caminando por los pasillos de la escuela Kitahoro en dirección al curso correspondiente, ya que casi inevitablemente era el tutor a cargo de ése grupo tan desordenado y que por alguna extraña razón no podía ponerse si quiera serio con ellos, ya que ansiaba verse como un joven energético como sus alumnos. Su peinado tan alborotado hizo que lo reconocieran a la distancia, y su voz estridente y molesta podía oírse rebotar por los pasillos obligando a sus alumnos entrar al respectivo curso. Con el cuadernillo bajo el brazo y bírome en mano entró al curso, dando órdenes para que los menores le hicieran caso.
-Siéntense, la clase comenzó. –Soltó a los gritos, llevando su cuadernillo a sus hombros, y luego señalando con éste. Justo cuando éste levanto el cuadernillo, amenazó al estudiante que apenas entraba al aula. –Kazehaya! ¿Dónde has estado? ¿Por qué llegas tarde? –Se mostró molesto, aunque Kazehaya aún más molesto que él.
-Pin..-Protestó enfadado. –Hace minutos atrás tu me retuviste en los pasillos ¿Recuerdas?
-Sin excusas! –Ordenó. –Siéntate ya! –El menor solo obedeció, frunciendo el ceño y sentándose a lado de Kuronuma.
-Buen día, Kuronuma-san. –Saludó de buen humor, y enseñándole una hermosa sonrisa.
-B-Buen día, Kazehaya-Kun. –Replicó, algo tímida Sawako.
Ambos se quedaron mirando intensamente hasta que la voz de Pin resonó en el aula, esto hizo que la pareja se sobresaltará de inmediato, giraron el rostro bruscamente y se dedicaron a escuchar a su profesor que se mostraba estricto, o al menos eso intentaba.
-Bien! A pesar de que se vienen las vacaciones de invierno y toda la historia de las fiesta navideñas. –Comenzó algo desinteresado. –No tienen que olvidarse que las clases no terminan como si nada, y eso quiere decir que se vienen los exámenes de cierre del trimestre. ¿Oyeron? Así que no quiero ver que anden noviando, o saliendo sin antes ponerse serio con el estudio. Además, no quisiera volver a verles sus caras en las vacaciones de inviernos. –Ordenó amenazante Arai, mientras señalaba especialmente a Kazehaya y a Sawako. Como si aquéllas indicaciones fueran únicamente para ellos dos.
Kazehaya intentó por lo pronto ignorar todos los retos de Pin, ya que no veía la hora de no verlo más, lo ponía nervioso. Parecía como si lo hiciera apropósito, y sólo él fuera el único que trajera problemas, frunció el ceño fuerte, y desvió la mirada ignorante, Aunque él sabía que su relación era muy estrecha, a veces le molestaba mucho que él contara cosas de su pasado y que además fueran todas las partes más vergonzosas, por lo que veía, al mayor no le importaba humillarlo ni ofenderlo, después de todo le parecía muy divertido confesarle las cosas más comprometedoras que supiera, con tal de arruinar su reputación. Kazehaya ya estaba harto de que siempre lo detuviera en los pasillos y por culpa de él, siempre llegara tarde a clases, y sobre todo que luego le echará la culpa a él y que le preguntara ¿Por qué llegas tarde?. Le irritaba.
Arai dejó a sus alumnos en paz una vez que su respectivo profesor de clases llegara al aula, mientras tanto los entretenía con hazañas o anécdotas que casi siempre tenían que ver con Kazehaya y su infancia. Toda el aula lo escuchaba atento, aunque a veces se cansaban y lo ignoraban siempre que pudieran. En ése lazo tan solo deseaban que se fuera del aula, los dejara en paz y que la clase comenzará de una vez por todas. Cuando finalmente llegaba su profesor, ya se encontraban agotados y sin querer empezar a estudiar.
Al fin y al cabo la clase más cercana había comenzado, y nuevamente la clase entera se dispuso a escuchar a su profesor atentamente, olvidando las tonterías de su tutor a cargo. Mientras Kazehaya escuchaba al sensei, Sawako lo miraba algo sonrojada y deseando que el descanso llegara para poder invitarlo al baile, aún sabiendo que su poca sabiduría por el baile no estaba a su favor, sin embargo estaba segurísima que esta navidad quería pasarla junto a él, sin importar si ganaran algún premio o no, lo importante era, estar juntos.

El sonido agudo y aturdidor había retumbado en todo el colegio, todos los alumnos y profesores se vieron obligados a dejar sus actividades y disfrutar el pequeño descanso. Los rumores sobre la fiesta de navidad aún seguían vigentes, expandiéndose cada vez más rápido a tal punto que se hizo tema de conversación por todo el instituto de Kitahoro.
Aprovechando el pequeño descanso, Kuronuma se dirigió hacia el jardín principal, su pasión por las flores era relevante, por lo que no pudo evitar llenar la regadera de agua y rociar sobre las bellas flores. Después de todo era su pasatiempo favorito. La brisa suave había sorprendido a la joven, dejando que el viento juegue con sus cabellos negro azabaches y largos, finos y delicados. Cerró los ojos para sentir aquella brisa tierna que se impregnaba sobre su piel blanca, hasta que algo la hizo sobresaltar.
-Sadako-chan! –Llamó a la joven por su antiguo apodo, un muchacho de voz llamativa y potente, haciendo que ella saliera del ambiente que se había formado segundos atrás.
-Shisho –Replicó, haciendo alusión a su apodo amistoso.
-Regando las flores como siempre ¿no? –Consultó.
-S-si. Las flores son mi debilidad. –Respondió esbozando un intento de sonrisa.
-Entiendo. –Uno de sus dedos tomó un flequillo de él, y luego se volteó en dirección contraria, con la mirada perdida. –Sadako…¿Sabías que hay un baile de navidad, qué organizan los de centro de estudiante, verdad?
-S-si. –Confesó. -¿Por qué?
-Ah…Por que.. –Antes de seguir la frase alguien lo interrumpió. Su voz era más que familiar por lo que la muchacha se percató rápido de su presencia y se sobresaltó al escuchar que la nombraban. Por parte del rubio, sólo suspiró decepcionado.
-¡Kuronuma-san! –Llamó la voz masculina, acercándose a ella. Hasta que notó la presencia Miura y se detuvo en seco, lo miró de reojo y luego lo ignoró. -¿Puedo hablar contigo?
-S-si. –Ken observaba la situación, por lo que algo molesto interrumpió.
-Bueno los dejo hablando, después de todo el príncipe Kazehaya debe hablar con la pequeña. –Confesó con tono molesto, caminó en dirección contraria y se alejó de la pareja dejándolos solos. Aunque en sus adentros deseó que jamás lo hubieran interrumpido. Simplemente siguió su camino, después de todo ellos eran una pareja oficial, no tenía otra opción que Kazehaya invitará a la persona indicada.
Ambos jóvenes esperaron a que Ken se alejara, y finalmente el galán decidió comenzar a hablar, pero antes que dijera "ah" Kuronuma lo había interrumpido.
-¿Q-Qué su-sucede? –Sawako notó que sin querer había interrumpido a Kazehaya, por lo que de inmediato se tapó la boca y apresuró a decir. –L-lo siento, te interrumpí, habla tú primero.
-No…y-yo..-Replicó avergonzado Kazehaya. –Mejor tú.
-Pero, tú querías hablarme, yo no… -Continuó Kuronuma.
-E-Está bien. –Replicó convencido. Sus mejillas se sonrojaron, y sus dedos se posaron sobre sus labios. –Y-Yo..Ac-acabo de escuchar, sobre el baile de navidad. Me gustaría saber, si quisieras ir conmigo. –Comentó intentando no sonrojarse más de la cuenta y no sonar nervioso. Su voz se escuchaba entre cortado.
-A-Ah.. –Pensó detenidamente. –Yo..No sé bailar. –Confesó avergonzada, mientras sujetaba con fuerza la regadera.
-Y-Yo, tampoco. –Contribuyó tímidamente.
La pareja se quedó mirando atónita por minutos, parecía una tomada de pelos. Les daba vergüenza el no saber bailar, y se les ocurría ir a un baile, sabiendo que la principal actividad de aquel evento era, el baile en pareja. ¿Acaso estamos bromeando? Repitió en su mente, Kazehaya.
-Entonces tendrán que aprender a bailar. –Sugirió una voz femenina de fondo, quien se escuchaba fuerte. Ambos se voltearon en dirección proveniente de la voz.
-¿Yano-chan? –Ayane se encontraba justo detrás de ellos, y con una de sus manos posándose sobre su cintura, decidida avanzó hacia ellos, mientras suspiraba largamente.
-Realmente no tienen remedio, ustedes dos. –Declaró agotada. –¿Cuándo será el momento en el que no tengan que depender de nosotros?¿Eh? –Se detuvo delante de ellos y recomendó. –¿Qué les parece si nos encontramos en la casa de de ramen?
-¡Yano-san! –Nombró a su amiga, aliviada. –E-estoy de acuerdo. –Confesó contenta. -¿Y tú Kazehaya-kun?
-A-ah..-Replicó obligatoriamente. –E-está bien. –Desvió a mirada sonrojado. –No tengo otra opción. ¿No es así?
-Así es. –Confirmó Ayane, satisfecha, y arqueando sus cejas. –Bien, después de clases, nos vemos.
Ambos asintieron.

Kuronuma estaba tan ansiosa que no veía la hora de que las clases por el día de hoy llegaran a su fin, siempre le interesó aprender cosas, era algo que le fascinaba, y hoy era una oportunidad valiosa. Al finalizar las clases guardó sus útiles y partió junto con sus amigas.

Continuará…..