¿Quién quiere el paraíso?

Capitulo 3

En el departamento Spencer las cosas no eran como de costumbre. Su eterno inquilino no estaba ahí, pero el lugar no estaba vacío. Contaba con un huésped.

Una chica rubia de largas coletas estaba en la cocina. Había comprado comida francesa y preparado la mesa, también llevó consigo una botella de vino tinto.

Una canción sonaba en el reproductor, la cadenciosa voz de Amos lee se escuchaba interpretando "Makin love"

La rubia chica de coletas largas encendió las velas y sirvió dos copas sonriendo para sí.

Llevaba una bata de seda rosa y bajo ésta un conjunto de lencería fina. Seguramente eso le ayudaría a Darien a olvidarse de todo, a fin de cuentas, el otro día la había dejando quedarse en casa, posiblemente ese día también la dejaría hacerlo.

La chica rubia bailaba al ritmo de aquella canción y se acercó al mueble donde estaba el reproductor para subir más el volumen. Se puso a cureosear encontrandose con una fotografía de esa chica, de su eterna Rival, de la mujer perfecta, de Rei...

- Lo siento, Rei...Pero ésta noche es solo de Darien y mía. Tu no cabes en nuestra cena especial- Dijo la chica tras voltear la fotografía- Bastante tengo con vivir a tu sombra como para hoy todavia tener que cenar con tu fantasma.

¡qué bien se sentía deshacerse al menos de modo representativo de la chica que era su peor competencia!

Solo le faltaba esperar a que Darien llegara para sorprenderlo. La noche perfecta: Cena, velas, música y ella en bandeja de plata. Definitivamente la pasarían muy bien esa noche. Mientras bebe su vino tararea parte de la letra de la canción:

We're gonna shake from the middle of the clock on the wall
Not worrying about a thing at all
Except making love
We're gonna start in the kitchen to the rug to the chair
Not having a single care
Except making love

Se hacía tarde y Darien no regresaba. Así que ella estaba tendida en el sofá. Se había acabado una botella de vino y casi terminaba con la segunda, se había cansado de cantar una y otra vez esa canción de Amos Lee que comenzaba a parecerle molesta.

- No creas que me ganas, Rei- Se reía algo alcoholizada la chica de ojos azules- Esta noche él y yo volveremos a hacer el amor en éste departamento: En tu sofá y en tu cama, él ya no es tuyo.

¡qué bien se sentía decirlo! ¿aunque sería cierto? No importaba, dejar salir toda esa frustración a un ser inexistente le estaba sirviendo de mucho.

Si alguien hubiera podido medir los niveles de alcohol en Serena podría percatarse de que estaban a un par de puntos de caer en una congestión etílica, pero la estaba pasando tan bien que poco le importaba.

La rubia rió estrepitosa. Estaba cansada de ser la sombra de su "ex", la sombra de Rei, de esa chica que fue y siempre sería el amor de su vida.

- Podrás haberlo tenido. Pero ya no puedes, ¡déjalo en paz, maldita sea!- Grita la rubia- ¡ahora es mío!

El reproductor se detuvo. Ya no era Amos Lee el que cantaba sino una canción que ella no conocía, una voz que no diferenciaba.

Amor, no me imagino
bebiendo de otros labios
Las gotas del rocío
Ni aventándome al vacío
si no estás tú conmigo
no me pesa decirlo

La rubia se exaltó. El reproductor era suyo y esa canción que sonaba no era suya, no la había escuchado jamás, ¿cómo llegó ahí?

El frío en el lugar se hizo insoportable. Ella había puesto la calefacción pero parecía haber bajado diez grados la temperatura. Pudo ver salir vapor de su boca.

El olor a incienso y fresas inundó el lugar y a pesar de que jamás le había molestado, ese día le daba nauseas aquel aroma. "Pero qué diablos" Eso le recordaba a una de esas películas de terror que había visto alguna vez.

- ¡No creas que me asustas, Rei!- Volvió a gritar la rubia sacando valor de donde pudiera, la verdad era que estaba temblando más de miedo que de frío.

Las puertas de la habitación se escucharon crujir y de pronto ya no hacía frío sino calor, mucho calor, un calor infernal.

Una sombra pasa velozmente por un costado pero no logra distinguir de quien se trata, aunque se da una idea.

- Rei ¡deja de hacer eso!- Grita la chica de ojos azules mientras las lágrimas corren por sus mejillas- ¡Ya basta!

Pero nada se detiene; Ni los ruidos, ni el calor ni aquella canción que estaba poniéndole los nervios de punta.

De pronto el teléfono de la casa comienza a sonar, pero ella siente una fuerza superior a si misma le impide levantarse del sofá. También su celular suena una y otra vez pero se siente atada de manos y piernas.

En el contestador una voz femenina que jamás ha escuchado repite una y otra vez "vete, vete, vete" Pero Serena no puede irse, no puede salir de ahí aunque en ese momento es lo que más desea.

Ve arder el suelo y las cortinas, ve arder el mueble de la sala y todo a la redonda. Y teme, y llora, pero nadie la escucha, nadie más está ahí.

Dejan de abrirse y cerrarse las puertas de la habitación, pero alguien sale de ahí. Una silueta pálida y delgada, vestida de blanco, un blanco resplandeciente. y una cabellera negra, más negra que la noche, levita hacia ella.

El corazón de la chica rubia se detiene, ve flotar a aquella mujer, ve como se acerca a su lado y como las velas se apagan, está obscuro, salvo por el fuego que rodea el departamento.

La espectral silueta se detiene justo frente a la rubia que hace mucho ha dejado de respirar.

- Re...Rei...-Reconoce la rubia a la mujer frente a ella. Es la misma de la fotografía que acaba de voltear.

La pelinegra toma el portarretratos y vuelve a acomodarlo en su sitio.

- Hola...-Saluda con malicia la mujer de ojos amatista, cuando saluda el fuego empieza a disminuir lentamente, hasta apagarse.

La rubia está muda.

- Tú debes de ser la chica que se acuesta con mi marido ¿verdad?- Interroga en voz sepulcral la pelinegra.

La rubia niega con la cabeza.

- Así que Darien ya no es mío- Repite divertida la pelinegra, la chica con la bata rosa de seda se esconde bajo las telas de su ropa- Escúchame bien, niñita...Te quiero lejos de él, y te quiero fuera de mi casa...si vuelves a aparecerte por aquí...

El fuego volvió a aparecer por todos lados, era un lugar infernal y podía sentir como le faltaba el aire, como la quemaba el fuego.

- Tu…tu estás muerta- Murmura armándose de todo el valor posible la muchacha rubia aunque llora aterrada.

- ¿qué?- Pregunta con voz fuerte y pausada la pelinegra.

- Tu estas muerta, él ya no es tuyo. ¿No has escuchado que la frase que dice "hasta que la muerte los separe"?- Dice envalentonada la chica de coletas haciendo que Rei frunza el ceño.

Los ojos amatista se vuelven rojos y el fuego lo invade todo: Paredes, muebles, todo. El fantasma está realmente molesto y Serena aterrada.

- Sal de mi casa... A

De pronto la rubia pudo moverse y lo primero que hizo fue tomar su bolso y correr lejos de ahí, aun con el miedo a cuestas y con las lágrimas corriendo por su rostro, eso es más de lo que cualquiera puede soportar.

Luego de caminar un poco decido regresar a casa, tal vez si tengo suerte pueda oler el aroma a incienso y fresas y tal vez pueda escuchar su voz o volver a verla.

Salgo de mi distracción cuando veo que Serena baja corriendo las escaleras vestida con una larga bata de seda. Ni siquiera sabía que estaba aquí.

-Serena...¿qué haces aquí? ¿Qué te ocurre?- Le pregunto

- Ella...Ella- Me dice con voz temblorosa

- ¿qué te pasa? No entiendo ¿de quién hablas?

- De ella, de Rei, de tu mujer- Me dice aterrada. La veo pálida y asustada- ¡La maldita bruja se me ha aparecido y me ha gritado que te deje solo ¡que me vaya de tu casa! ¡me amenazó!

- Serena...-Digo con los dientes apretados.- ¡No vuelvas a llamarla "Maldita Bruja"!

Veo que me mira sorprendida, creo que es lo último que esperaba de escuchar de mi

- ¿qué demonios te pasa? ¡Un maldito fantasma acaba de intentar matarme y tu te pones a preocuparte por tecnicismos!- Me escupe enfurecida.- ¡me largo!

La veo salir del edificio y dejarme solo. Yo lo único que deseo es llegar a mi departamento.

Subo las escaleras y me encuentro con la cena servida, una botella de vino vacía y otra casi vacía junto al sofá y nada más ¿qué pudo asustar tanto a Serena?

Al entrar un florero viene directo a mi, apenas y consigo moverme antes de que me parta la cabeza en mil pedazos, es una lástima. Es el florero de cristal cortado que le regalé a Rei cuando nos mudamos a éste departamento.

Veo que Serena planeaba tener una noche de pasión. Ahora veo porqué Rei está tan enojada.

- Querida...Ya llegué- Bromeo- Me encontré con una rubia que salió despavorida del edificio ¿tendrías algo que ver?

No escucho respuesta, pero el aroma a incienso y fresas me embriaga.

- Hōbijin ¿fue eso una escena de celos?- Digo divertido- Amor...Hace mucho que no me hacías una escena de celos. Pero creo que con ésta te has superado por mucho.

Tomo lo que quede de la botella de vino tinto y me lo bebo de un trago "Salud" digo al aire mientras río.

Rei celosa...Creí que el celoso era yo.

Ese viernes por fin habían podido organizarse para salir. Festejaban que a Makoto le habían dado el trabajo de chef en el restaurante "Sorrento" Decidieron salir de copas para festejar, las chicas eligieron el lugar "Lime&Lemon" al parecer el bar de moda en Londres.

Rei, Makoto y Andrew llegarían antes y él tendría que alcanzarlos más tarde porque le había salido una cirugía de última hora ¿porqué a la gente le gustaba accidentarse en fines de semana?

Al entrar confirmó que el lugar si era muy solicitado, no cabía una aguja en aquel sitio.

En la barra pudo ver a Andrew y Makoto charlar, podía imaginar el tema de la conversación porque ambos tenían las pupilas dilatadas y estaban muy cerca el uno del otro, esos dos no se quitaban las manos de encima el uno del otro, nunca.

Con la cabeza buscó a Rei pero no se veía por ningún sitio, luego la encontró.

La pelinegra bailaba algún ritmo latino que él no acababa de comprender ¿salsa? ¿Merengue? No lo sabía pero no era divertido. Al menos a él no le causaba gracia ver bailar a Rei con un desconocido. Un hombre rubio de cabellos ondulados y ojos de hielo, estaba cerca…muy cerca de Rei y él sintió como la sangre le subía a la cabeza y se acercó sin quitar la vista de la pareja en la pista.

Cuando la canción casi termina ve como el rubio acerca más su rostro a la chica de ojos amatista y la besa sorpresivamente, pudo ver los ojos amatista abrirse sorprendidos y luego ver como lo empujaba a un lado, pero era demasiado tarde, él recién llegado ya se había abalanzado sobre el rubio para propinarle un golpe en la mandíbula.

- Aléjate de ella, Idiota- Escupe el pelinegro

- No molestes, estúpido- Regresa el rubio- Métete en tus asuntos.

- Ella es MI asunto, es mi mujer- Dice el médico apretando los puños.

El rubio se encoje de hombros

- no es como si trajera un anuncio de "propiedad privada", amigo- Dice a modo de disculpa

- Vete- Ordena el intranquilo inglés y el rubio se va.

- Darien ¿qué demonios te pasa?- Reclama la pelinegra cuando los dos se quedan solos.

- ¿no es obvio?

- Lo obvio es que no debiste golpear a ese tipo, yo pude solucionarlo sola- Se indigna la de ojos amatista cruzándose de brazos.

- ¡Se quiso sobrepasar contigo!

- Yo no le hubiera permitido ir más allá ¿acaso no me conoces?

- Si hubieras aceptado casarte conmigo no estaría pasando esto- reclama él en el mismo volumen que la joven.

- Sabes mi postura respecto al matrimonio: No creo en él

- ¿y en nosotros, Rei?- Interroga el inglés ganándose una mirada de asombro de su pareja, esa no la vio venir- ¿crees en nosotros? ¿en qué te amo y que te amaré por siempre?

- Darien...-nombra sorprendida la pelinegra-no necesitamos un papel para eso...

- Necesito gritarlo al mundo, gritar que soy tuyo y que tu eres mía...solo mía

La mirada zafiro se cruzó con la amatista de ella, la había dejado sin palabras. No sabía que responder a eso. Días atrás había rechazado su oferta de matrimonio y creyó que todo se había quedo en su sitio, pero al parecer, no era así.

- Voy al baño...-Dijo Rei escapando de la pista de baile, no podía responder a eso, al menos no ahora.

Rei había tardado un buen rato en regresar, Darien charlaba con Andrew y Makoto. Los dos estaban felices por haber conseguido quien cuidara a Sayuri y poder disfrutar una noche de libertad, Makoto les contaba sobre lo maravilloso que era el lugar donde trabajaría y Andrew la miraba embobado, Darien solo disfrutaba de escucharlos contentos.

Un grupo de personas observaba en dirección a ellos y compartía un par de risitas. Era notorio que estaban tomando más de lo que deberían aunque por lo que podían apreciar estaban festejando algo.

Luego de un par de minutos, la única chica del grupo se acercó a ellos, aunque su atención estaba centrada en Darien.

- Hola guapo...-Lo llama la chica alcoholizada, era guapa: Alta, cabello rojizo y ondulado, unos ojos alargados pero un poco amarillos y un vestido morado bastante ajustado que resaltaba sus pechos- ¿me invitas una copa?

- Yo...espero a alguien.

- Podemos esperarle juntos. Soy Beryl- Se presenta la chica

- Mucho gusto, Beryl, pero de verdad...no es buena idea- rechaza apenado el pelinegro volteando por todos lados...no imaginaba como se pondría Rei si lo veía charlando con una mujer.

La mujer del vestido morado se acerca aun más al cirujano que se incomoda, Andrew y Makoto solo observan el cuadro divertidos

- Beryl...En serio. Y creo que lo mejor es que...

Las palabras de él mueren en su boca al sentir una lengua con sabor a ginebra ¡la mujer de cabello rojizo lo estaba besando!

Antes de que él pudiera reaccionar de alguna forma el beso fue roto en un segundo, Beryl hacía un gesto de dolor y luego se escuchó un grito. El pelinegro se preguntó el porqué, pero supo la respuesta al ver las puntas del cabello de la atrevida mujer en las finas manos de "Su Rei"

- Quita tus garras de mi hombre, Zorra- Amenaza Rei que prácticamente lanzaba fuego por los ojos.

- ¿ y tú quién jodidos eres, niñita?- Se molesta Beryl cuando sale de su sorpresa, Rei es por mucho más baja que ella.- Yo lo vi primero.

- Te equivocas YO lo vi primero y es mío- Dice en una forma posesiva la chica japonesa que deja boquiabierto al hombre de ojos azules.

La mujer de ojos amarillentos observa de pies a cabeza al cirujano y luego sonríe

- Aun podemos solucionar eso- Murmura la alcoholizada mujer que vuelve a lanzarse a besar al pelinegro, pero antes de conseguirlo es lanzada al suelo por la chica de ojos amatista, una batalla más peligrosa que una que se llevara a cabo en un cuadrilátero comenzaba en el piso de "Lime&Lemon".

La gente se apresuró a circular a las dos chicas que prontamente hacían apuestas por una y otra y fue necesario que Andrew, Darien y Makoto intervinieran para poder quitar a Rei de encima a la desafortunada pelirroja que seguro necesitaría unos buenos anteojos para ocultar su ojo morado.

- Rei...basta- Pedía el preocupado doctor, cuando por fin pudieron separarla del despojo humano en el suelo- ella solo bromeaba.

- ¡Bromeaba!- Se ofende la pelinegra- no me gusta su sentido del humor ¡Y tu no pusiste mucha resistencia!

- ¿qué querías que hiciera? ¿Qué le pusiera el ojo morado?

- tal vez...-Sopesa la idea la psicóloga.

- Amor...la chica estaba ebria...además...me vio solo, sin anillo y pensó que estaba disponible...

- Yo me he puesto ebria y no ando besando hombres sin anillo en los bares...¡al menos no en Londres!

Las palabras de ella dejan boquiabierto al cirujano que está a punto de pedir una aclaración de la última parte de su queja pero Rei se da cuenta y hace lo que mejor sabe hacer.

- Estoy harta, me largo a casa. Si quieres venir conmigo ven, sino quédate con esa, esa...¡Zorra!

Rei toma su bolso y sale sin despedirse del bar, evidentemente su compañero sale corriendo detrás de ella, aunque la pelinegra ya no está enojada sigue fingiendo estarlo hasta llegar al departamento "la técnica patentada" para evitar preguntas sobre "París".

Dos días después de esa noche al regresar a casa Darien se encontró con que el departamento estaba a obscuras y eso lo extrañó. Pasaban de las diez y a esa hora Rei siempre estaba ya en casa.

Pensó que tal vez Rei estaba enferma y fue directo a la habitación, sin prender las luces a su paso, conocía aquel lugar a ciegas y no necesitaba de luz para saber donde pisaba.

Se sorprendió al encontrar la habitación iluminada por tenues luces de vela y a Rei sentada en la cama con un camisón blanco de seda. ¿Sería esa su noche de suerte? Si era así ¿porqué lucía Rei tan nerviosa?

- Hola...-Saludó sonriente el pelinegro

- Hola...-Regresa apenas respirando la joven de ojos amatista.

- Te ves hermosa..-Halaga él llegando a su lado de la cama y sentándose en el borde- Aunque nerviosa...¿está todo bien?

Rei afirma y luego niega con la cabeza. Al ver el rostro confundido de él toma aire y exhala, parecía que había dejado de respirar mucho tiempo atrás.

- Escucha- Dice seria la pelinegra- El otro día cuando me propusiste que me casara contigo y te dije que no...-Hace una pausa para pensar sus palabras- Yo no sirvo para el matrimonio, Darien. No me veo siendo una de esas mujeres que se ponen un vestido blanco y comen pastel y bailan y...eso no es para mí.

- Lo entiendo- Murmura resignado el cirujano, aunque su rostro luce como si le hubieran hecho una lobotomía, está dispuesto a continuar cuando ella le hace una señal de que calle.

- Pero con respecto a lo que me dijiste la otra noche...Yo creo en nosotros.-Dice determinante la pelinegra- Creo en ti, en que te amo y en que te amaré por siempre.

El malestar del rostro del inglés desaparece con aquellas palabras y luce evidentemente conmovido.

- Y después pensé... Si es contigo, tal vez no sea tan terrible eso de pasar el resto de mi vida en compañía de alguien- Sonríe la chica, el hombre frente a ella no puede creer lo que escucha.

- Re...Rei...

- Aun así no quiero un papel, o un extraño en sotana diciéndonos lo que debemos o no hacer- Reniega la chica que siempre sabía que decir, ahora parece que las palabras se niegan a salir en el correcto orden de su boca- Así que lo pensé muy bien y encontré la solución.

Darien no termina de comprender el significado de aquello, pero luego Phobos y Deimos entran en la habitación y dejan caer una argolla cada uno sobre la fina mano de su ama.

- Darien- Lo llama con seriedad- Soy una mujer alérgica al compromiso y sabes de sobra el porqué. Yo no voy a prometerte lo que no pueda cumplir, no juraré obedecerte porque sabes que nunca lo hago.

El pelinegro asiente ¡claro que lo sabe de sobra!

- pero te prometo que estaré a tu lado, que te cuidaré, te apoyaré y lucharé por lo nuestro a cada instante. Prometo que no saldré huyendo cuando las cosas marchen mal, porque tú y yo somos ya uno solo. Prometo que te seré fiel, no como una obligación, sino porque para mí no hay nadie más, pero no me pidas que te prometa que te amaré hasta que la muerte nos separe, porque eso no será posible.

Él abrió los ojos desmesuradamente, ¿qué significaba eso? Ella toma la mano de él y le coloca una argolla de platino, por fuera tiene grabado un símbolo de infinito y por dentro en el idioma natal de ella las palabras " Eienno Aishiteru"

- Yo te amaré por siempre, más allá de la vida y aun después de la muerte, siempre...-Confiesa la chica de ojos amatista permitiéndose lucir vulnerable por un segundo.

El chico aprovecha aquel instante y le coloca a ella una alianza igual a la suya pero más pequeña, su argolla tiene un fénix grabado y las mismas palabras que las de él en su interior.

- Rei...Para mí solo eres y serás siempre tú. Te amaré a pesar de tus enojos, de tus manías, de tus miedos e inseguridades, incluso tal vez te amaré a causa de ellos.- Comienza él- Tu eres mi mundo, mi universo. La razón de mi todo, mi luz y mi obscuridad. Te pertenezco por completo y te prometo poner todos los días mi máximo esfuerzo en hacerte feliz, en regalarte el paraíso.

La pelinegra suelta una leve risa que extraña a su pareja, él no dice nada, pero su mirada pide una respuesta.

- Darien...estamos juntos, te amo, me amas...-Intenta explica ella y se da cuenta que su compañero no entiende la relación- Amor, teniéndote conmigo ¿quién quiere el paraíso?

No fueron necesarias más palabras o más ceremonias. Ellos rozaron sus labios y un susurro de los labios rojos de Rei atravesaron los oídos de Darien, clavándose en lo más profundo de su corazón " Watashi wa Eienno Aishiteru". Él había aprendido de ella a entender el japonés, aun le costaba escribirlo, pero sabía hablarlo, entenderlo y leerlo.

- Yo también te amaré por siempre...

No creí que celebrar el nuevo empleo de Makoto me diera tanta suerte. Así era siempre la vida al lado de Rei, una constante montaña rusa y por lo mismo la más maravillosa aventura.

Sigo esperando a encontrar una señal, una prueba de que ella está conmigo, pero hace rato que he dejado de oler incienso y fresas. Hace rato ya que no siento a Rei conmigo y de nuevo me siento solo, huérfano. Perdido en el mundo.

- Rei… Hōbijin- Digo con voz suave al aire, esperando que ella me escuche- ¿estás molesta conmigo? Esa chica, Serena…- No sé cómo seguir- Lo siento…me sentí solo y…Solo fue la otra noche, linda. No debí traerla aquí, no debí salir con ella, no te he olvidado…nunca podría.

Por fin lo he dicho. No puedo, no puedo olvidarla, no puedo vivir así.

Un suave aroma a incienso y fresas invade el departamento y siento paz, tranquilidad. Luego una cálida sensación en mis labios, casi puedo sentir su beso, su aliento.

- Te amo mi Hōbijin, siempre te amaré….- Cómo me gustaría hablar con ella, verla, saber lo que realmente piensa. De pronto mezclado con su aroma y el viento escucho su voz casi en un susurro pronunciar.

- Watashi wa Eienno Aishiteru

Una idea viene en mi cabeza y busco en mi cartera la hoja que me dio esa chica que conocí en la librería, "Iraís" Tecleo su teléfono y le marco, contesta casi de inmediato.

- Hola, Darien- Me dice.

- ¿cómo supiste que era yo?- me extraño

- Yo sé muchas cosas, Creo que tuviste una noche intensa ¿verdad?- deduce ella divertida- Esa chica, tu esposa, es de cuidado, me agrada.

Yo me quedo boquiabierto ¿cómo lo sabe?

- Quieres hablar con ella ¿verdad?- de nuevo se adelanta la chica- Si…imagino. ¿te parece bien mañana por la noche? Pasado mañana tengo un compromiso y dudo que ella se quede más allá de ese día.

- ¿cómo lo sabes?

- Ellos solo pueden estar aquí por poco tiempo. Un par de días que es el tiempo que dura el portal de su dimensión y la nuestra abierta. Luego de pasado mañana ella se irá…

- ¿a dónde?

- A su dimensión, a su mundo, al cielo, no sé. Al jodido lugar que tu creas que es. Me da igual, es el mismo sitio- Responde sincera la chica- Te veo mañana en tu departamento, adiós.

Escucho cortarse la llamada. No le he dicho donde vivo, tampoco le he dicho la hora. Pero ya nada me sorprende a estas fechas.

Voy a la cama y me recuesto sin quitarme la ropa. El aroma a incienso y fresas me embriaga y me aferro a su almohada, por la noche mi sueño ya no es intranquilo. Sueño con el mismo bosque donde he corrido las noches anteriores, pero ya no es de noche, es de día. Entro y veo una cabaña, recuerdo esa cabaña, la recuerdo muy bien…

.

Luego de aquella determinante decisión de ser tres y no dos en casa, Rei y Darien decidieron escaparse del ajetreado Londres por unos días.

Un amigo de Darien le prestó su casa de verano en Kingston y a pesar de ser otoño a ambos les cayó de maravilla tener para ellos solos un lugar de descanso.

El doctor Kavanagh tenía una acogedora casa antigua alejada del pueblo, una cabaña de piedra con una cálida chimenea y una cama mullida que invitó a la pareja a quedarse en ella la mayor parte del día.

Cuando él despertó encontró sobre la almohada una nota "iré a explorar"

Darien no se sorprendió. A menudo cuando el sueño se le iba a Rei ella solía salir a solas a recorrer el lugar y a encontrar cosas curiosas para luego contarle a él como si conociera el lugar como la palma de su mano, aunque tal vez era así. Ella era muy perceptiva.

La buscó en los alrededores de la cabaña pero no había rastro alguno de ella, luego comenzó a temer. "¿dónde se ha metido?" Buscó una y otra vez, corrió hacia un lado y hacia otro pero no había pista de Rei, luego escuchó unos ruidos extraños en unos arbustos, algún animal andaba cerca y él había salido de casa solo con su pantalón de pijama gris y una camisa de resaque, si era un animal salvaje no tenía mucho con que defenderse, tomó un leño y miró hacia todos lados ¿dónde estaba ese animal? ¿qué era lo que le había dicho Rei que hiciera si un animal lo atacaba? Recordaba que no era gritar como niña...¿qué era? ¿qué era? ¡oh, si! Quedarse quieto.

escuchó las hojas moverse y algunas ramas crujir, la bestia estaba cerca ¿lo atacaría? ¿pasaría de largo? Dios...estaba muerto de miedo.

De pronto siente algo lanzarse sobre él y grita, grita muy fuerte cerrando los ojos, el final ha llegado. Siente caer al suelo pero no llega el ataque, luego abre los ojos y se encuentra el bello rostro de su amada Rei observándolo con esos enormes ojos amatista.

- Siempre lo he dicho...eres un cobarde- Ríe ella mientras acerca su rostro al de él

- Hōbijin, casi me matas...-Refunfuña el de ojos zafiro, su corazón aun late a mil kilómetros por hora.

- vamos, si sobreviviste esta semana, un sustito no te matará- ronronea la pelinegra envolviendo con su cascada obsidiana a ambos.

- amor...ésta semana fue...única. Me ha encantado tenerte solo para mi...completamente para mi...- Explica con un destello de lujuria en la mirada el hombre tendido en el suelo.

La chica sonríe y comparte el mismo gesto que su pareja al sentir el efecto de aquellas palabras bajo sus piernas.

- Doctor Spencer...usted no tiene lucha, primero me acusa de casi matarlo por hacerlo pasar una semana agotadora y luego al más leve contacto se pone así de...motivado- ese debe ser un problema de bipolaridad.

- Cúreme, doctora Hino- Continúa la broma el pelinegro- Haré lo que usted me pida.

- Lo intentaré, aunque no será fácil, tal vez tenga que usar esposas y un látigo- Sigue el juego la chica.

- ¿y ese conjunto negro con liguero?- se emociona él

- Eres un pervertido- Finge ofenderse la chica.

- Si, tu pervertido- pone muy en claro el pelinegro- Solo tuyo

- Si...solo mío

la distancia entre ambos fue acortada y sus labios se rozaron pasando de lo suave a lo íntimo, sintiendo como sus cuerpos respondían a aquel beso a pesar de haber dormido muy poco, a pesar de haber hecho el amor la noche anterior y todas las pasadas hasta el amanecer, se desean, se desean con una fuerza superior a cualquiera.

El pelinegro hace uso de todas sus fuerzas para desprender su aliento del de ella, aunque sus manos siguen palpando las sensuales curvas de ella, provocando gemidos a cada milímetro recorrido, ella aun está en pijama: Pantaloncillos cortos y una playera sin mangas ajustada al cuerpo.

- Hōbijin, tenemos que regresar...no quiero que se haga noche en la carretera

- mmhhmm- Apenas murmura ella pero no le hace caso y sus juguetonas manos buscan algo bajo el pantalón de él, cuando lo logra consigue robarle un gemido seco- Es una lástima...siempre he querido hacerlo en el bosque..al aire libre.

La mirada zafiro de Darien se encendió con aquel comentario, Rei sabía cómo mover sus hilos para hacer que él hiciera lo que ella quisiera, siempre.
De un solo movimiento se giró haciendo que ella quedara bajo su cuerpo.

- ohh, mi amada Hōbijin ¿quién soy yo para negártelo?- Dice con voz aterciopelada el pelinegro mientras tira de los pantaloncillos cortos de la pijama de Rei- sus deseos son órdenes...

Ese día Rei cumplió una más de sus fantasías aunque en ésta ocasión la realidad superó por mucho cualquiera de sus sueños más eróticos, hicieron el amor casi hasta el atardecer, cuando la magia terminó y tuvieron que volver a Londres, como era de esperarse, la noche les tomó por sorpresa en el camino.

- La carretera está muy obscura, Darien- Refunfuña la pelinegra- Maneja con cuidado.

- Rei..., Hōbijin...amor- Responde haciendo gala de toda su paciencia el cirujano al volante, era la quinta vez que le decía lo mismo en la última media hora- Estoy manejando con cuidado, relájate.

- ¿cómo quieres que me relaje si no se ve absolutamente nada?- Reniega nerviosa la psicóloga- Dicen que en ésta época del año hay mucha niebla en ésta parte de Inglaterra.

- querida...Por eso pretendía regresar temprano a casa, para evitar que nos tomara la noche en la carretera...-explica con toda la paciencia de la que es posible el pelinegro.

- Ah, ahora es mi culpa- Se enoja Rei cruzándose de brazos- No te escuché quejarte ni poner mucha resistencia.

- Rei, no voy a pelear el resto del camino, te lo advierto- Dice serio el cirujano.

- Pues entonces cierra la boca y conduce con cuidado

Él quitó la vista del camino por un segundo y observó como ojos fulminantes a la pelinegra que le sostuvo la mirada, pero ella prontamente cambió su rostro de coraje por uno de asombro, de pánico

- Darien, ¡cuidado!

Despierto gritando y envuelto en sudor. No necesito soñar más, sé como termina ese sueño, se como termina la historia y lo odio.

Un maldito borracho decidió conducir su auto así, invadió nuestro carril y chocó de lleno con el nuestro haciéndonos rodar y caer por un acantilado, mi cinturón no estaba bien ajustado y yo salí disparado por el impacto (Rei me regañaba a menudo porque no me decidía a llevar el auto a que arreglaran eso) Esa maldita falla en el cinturón fue lo que me tiene hoy vivo, aquí. Rei recibió el mayor impacto y murió casi al instante. Dicen que a mi me encontraron a varios metros de nuestro auto, al parecer el golpe me dejó conmocionado y estuve buscando a Rei en medio del desconcierto hasta que quedé desmayado por el dolor.

Cuando desperté estaba en el hospital y Andrew y Makoto estaban ahí, yo tenía una contusión en la cabeza, varias costillas rotas y todos los huesos del brazo derecho destrozados y una pierna quebrada, aun así, cuando supe que Rei había muerto ese fue el menor de mis dolores.

A menudo pienso que hubiera sido mejor que yo muriera también en aquel accidente, a menudo creo que en ese ataúd enterraron dos corazones...

volteo al reloj y me extraño ¿las siete? Está muy obscuro, luego me doy cuenta que no son las siete de la mañana, son las siete de la noche, no fui a trabajar ¿cuántas horas dormí?

Me incorporo con dificultad, estoy agotado, no parezco haber descansado mucho a pesar de haber dormido tantas horas. Me doy una ducha y al salir de ella volteo al espejo buscando alguna nota, no encuentro nada.

Cuando salgo de la habitación alimento a Phobos y Deimos, están tranquilos, demasiado tranquilos.

Voy al refrigerador y saco una lata de cerveza. Espero que Andrew no venga a visitarme, seguro me reprocharía que lo primero que caiga a mi estómago sea alcohol, pero él no está aquí y la verdad es que lo único que deseo es perderme en mi dolor.

Sigo buscando alguna pista de Rei pero no encuentro nada, parece como si se hubiera ido ¿será verdad lo que dijo Iraís sobre que era temporal? La sola idea me destroza, ¿y si dejé pasar el tiempo y ella finalmente me ha dejado...no...no...no...

Un golpe en la puerta me hace salir de mi tortura, al abrir me encuentro con Andrew y Makoto que me miran preocupados, no esperan a que los invite a pasar, solo entran.

- No fuiste a trabajar- Me regaña el rubio

- No le contestas las llamadas a Serena- Agrega la castaña.

- Hola, Andrew. Hola, Makoto...Bienvenidos- los saludo fingiendo sonreír.

Makoto se acerca a mi y me examina como a un bicho raro, luego me olfatea y hace constar lo evidente.

- Estuviste bebiendo.

- Si-acepto, ella me mira con reproche y luego pasa y se sienta en mi sofá.

- Claro...pasen

A Makoto no parece importarle mucho y se pone cómoda. Cuando está en su lugar cambia su rostro de indiferente a preocupada.

-Darien, decidimos venir a hablar contigo

Yo no digo nada. Imagino de que quieren hablar conmigo...de mi locura.

- Te creemos- Dice Andrew con seriedad. ¡Vaya, eso si es noticia!

- Cuando te fuiste de casa...La sentí, Darien- confiesa conmovida la mejor amiga de mi mujer- pude sentirla, ya lo había hecho pero me negaba a creer

- Sayuri traía en la mano algunos chocolates de los que le daba Rei- Agrega el rubio.

Yo sonrío. Tal vez ahí estaba Rei y por eso no la he sentido ésta mañana.

- Ayudaremos en lo que sea necesario para que la contactes... para que puedas despedirte- ofrece la de ojos verdes.

Un nuevo golpe en la puerta me salva y me voy a abrir. No me sorprendo, es Iraís, tampoco me sorprendo de ver que ha llegado a mi casa sin que yo le dijera como llegar aquí o en que departamento vivo.

La chica pasa sin que yo le diga nada. Luego observa a mis amigos instalados en la sala, tampoco se sorprende de verlos, sonríe y les saluda.

- Makoto, Andrew. Encantada de conocerlos- veo a mis amigos observarla desconcertados, luego Mako me ve con reproche, creo que está pensando algo terrible- No tengo una aventura con él, Makoto. Aunque es Sexy no me gustaría morir calcinada

Veo a Iraís divertida con su comentario. Creo que ella sabe más de lo que dice, pero prefiero no preguntar. Algo me dice que no quiero saber la suerte que corrió Serena al hacer enojar a Rei.

- Iraís se ofreció a ayudarme a contactar a Rei- Les explico.

Makoto la mira sorprendida y Andrew la analiza de pies a cabeza, creo que duda un poco de que eso sea cierto.

- Así que eres una bruja- comenta mi rubio y prudentísimo amigo

- Más o menos- dice seca la chica que conocí en la librería.

- Entonces tú…- inicia él.

- Tu tarjeta no está perdida, la tiene Makoto. Por cierto…Yo no gastaría mucho, tu estado de cuenta llegará muy cargado- Interrumpe Iraís- Y no deberías buscar más a tu osito Boo Boo, hace meses que está en algún basurero de la ciudad, Makoto lo tiró.

Andrew abre mucho la boca y mira con reproche a la castaña que solo se encoje de hombros.

- Mi osito Boo Boo- Recrimina el rubio.

- Bueno, bueno. Ya, no estamos hablando de esas cosas. ¿nos ayudarás a contactar a Rei?

Iraís asiente y camina hacia la mesa.

- Ella ya está aquí. Solo ayudaré a canalizar su energía, siéntense.

Yo camino a la mesa y tomo mi lugar, Makoto después de mi pero Andrew se queda en su lugar, paralizado.

- ¿cómo?-Dice Andrew- ¿así? ¿sin velas? ¿sin pociones? ¿sin hechizos? ¡Sin ouija!

- No es una maldita película de terror- Reclama Iraís- Siéntate.

- Ya que…-Se resigna él- ¿no nos tomaremos de las manos?

- ¿y luego cantamos y bailamos desnudos alrededor de un caldero?- Dice con ironía la muchacha castaña que está a punto de perder la poca paciencia que parece que tiene.

- Que decepción- Bufa Andrew cruzándose de brazos

- ¿no necesitas algo de Rei?- Interroga mi amiga de ojos verdes- Para invocarla

Iraís niega.

- Ella es muy fuerte- Explica la chica de cabello corto- Además ¿más suyo que él?- me señala- éste hombre tiene tatuado en el trasero "Propiedad de Rei Hino" más suyo que eso…imposible.

Yo sonrío orgullos, tiene razón, le pertenezco a Rei, le pertenezco por completo.
Iraís cierra los ojos y se concentra, luce como si estuviera en trance.

- Rei….- La llama.

De pronto la sala se obscurece y comienza a hacer frío, mucho frio y un aroma a incienso y fresas invade el departamento

- Vaya, tu chica es muy poderosa. Tiene muchas energías.- Me dice Iraís sorprendida- Creo que si necesitaré que traigas algo de ella, haremos un pequeño experimento…

Yo me pongo de pie y voy a la habitación. Busco en una caja del closet, entre las cosas de Rei y encuentro el objeto que busco, luego regreso corriendo al comedor y tomo mi lugar en la mesa entregándole a Iraís una argolla de platino, ella la analiza.

- El fénix- Dice y observa detenidamente la argolla, luego la pone en la mesa, bajo su mano- Rei…

Ya no hace frío en el departamento, ahora hace calor, mucho calor y los cristales comienzan a empañarse, cuando están totalmente ahumados unos Kanjis se dibujan una, otra y otra vez en ellos, sé lo que dicen "Eien".

Iraís no dice nada pero sigue concentrada.

El asiento a su lado comienza a incendiarse pero ella no se altera y nos pide que no nos movamos. La flama comienza a aumentar poco a poco hasta llegar a su mano, por debajo de ésta. Tal vez esté loco, pero veo una silueta dibujarse bajo aquél fuego y la distingo ¡es Rei!.

El fuego mengua y poco a poco se extingue mostrando a Rei que poco a poco abre sus hermosos ojos mostrando aquellos orbes violeta que tanto he extrañado, que recorren el lugar, luego me observan y no se desprenden de mi.

Rei se levanta y levita hasta donde estoy yo. Yo ya me he puesto de pie y ella se aferra a mi cuello con añoranza, yo aprisiono su talle con desesperación, quiero detenerla, evitar que se vaya, evitar que vuelva a dejarme.

- Mi Hōbijin- le digo emocionado, ella recarga cariñosamente su cabeza en mi hombro- Te he extrañado tanto mi amada Hōbijin.

Las lagrimas brotan de mis ojos y apenas y soy consciente de ello, luego ella levanta su cabeza y me susurra un par de palabras al oído, unas que solo yo puedo escuchar. Luego se separa un poco y me observa, acaricia mi rostro y me sonríe con ternura.

- No fue tu culpa…-Me murmura.

Yo abro mis ojos lo más que puedo. ¿cómo sabe? ¿cómo lo sabe? ¿acaso me ha visto? ¿me habrá escuchado reclamarme una y otra vez por aquel accidente? Tal vez…o tal vez no. Ella me conoce, soy transparente a ella y siempre ha sido así.

Rei entrelaza sus manos con las mías haciendo que nuestras alianzas choquen, se acerca a mi rostro y nos besamos suavemente. Sus labios no son fríos, son ardientes, ardientes como cuando estaba viva.

Cuando el beso termina ella acaricia mi rostro y me dice bajito.

- Watashi wa Eienno Aishiteru

- Watashi wa Eienno Aishiteru- le respondo, luego me sonríe y camina hacia Makoto que está de pie.

Veo a Makoto llorar en silencio, mirar sorprendida a Rei, a su hermana que la abraza sonriente, eso basta para que Makoto se quiebre. En todos los años que tengo de conocerla solo una vez la he visto llorar, en el funeral de Rei…

- No estés triste- Le dice mi Hōbijin- No llores. Cuando tu me necesites, cuando me extrañes, estaré a tu lado, escuchándote, apoyándote. Cuida de mi Rakurako, cuídala mucho.

- Te lo prometo- Dice solemne nuestra amiga, luego vuelven a abrazarse y Rei se dirige a Andrew que la mira sorprendido, Rei le sonríe.

- Gracias por cuidar de él- murmura ella abrazando a nuestro amigo- Te lo agradeceré por toda la eternidad.

Veo a mi amada levitar finalmente hacia Iraís que está de pie también. Mira con respeto a Rei que también la abraza.

- Gracias, Iraís. Gracias por ayudarme

- Fue un honor, Doctora- Responde emocionada la chica de cabello corto- Se la debía.

- Siempre le dije a tu familia que no estabas loca- recuerda la pelinegra- Creo que ya tienes cómo confirmarlo.

Rei regresa al lugar vacío en la mesa y me da un último vistazo susurrándome "Eienno Aishiteru".

Se sienta en la silla y el fuego comienza a emanar de ella, cubriéndola por completo. El fuego desaparece tal y como apareció, con él desaparece Rei y no queda rastro alguno, ni siquiera su alianza.

- Se ha ido- Nos explica Iraís.

Ya no olemos más Incienso y fresas. Afuera ha anochecido, pero las luces vuelven a la normalidad. Todos nos sentimos tranquilos y nos observamos sin decir nada, es Iraís la que rompe el momento.

- Bien, me voy. Ya he hecho mi parte aquí

- Tu…conocías a Rei- Evidencio, ella asiente.

- La doctora Hino fue mi doctora, ella hizo comprender a mi familia que mi "Don" era un don y no locura, le estaré agradecida por siempre.

- Debiste decirme.

- Tal vez me hubieras juzgado a loca- Se explica- Y yo necesitaba cumplir con mi palabra. Hace un par de días la Doctora Hino se me manifestó pidiéndome ayuda, no podía negarme.

- Gracias…-Termino por decir, no puedo reclamarle nada a la mujer que me ha regalado la paz.

- Debo irme- murmura. Luego simplemente se va.

Cuando Andrew, Makoto y yo estamos a solas es Makoto la que rompe el silencio.

- Nosotros nos vamos, ha sido una tarde intensa- comenta intentando parecer normal- ¿estarás bien?

- Si, Chicos…muchas gracias

- ¿de verdad estarás bien?- Me pregunta mi amigo preocupado

- Estaré mejor que nunca- contesto sonriente.

Ellos salen del departamento dejándome solo. Me siento cansado, muy cansado y decido ir a mi habitación a dormir.

Esta noche por primera vez en casi un año consigo dormir tranquilo, ésta noche por primera vez en mucho tiempo, consigo dormir en paz…

.

Minako Ahino se caracterizaba por hacer las mejores fiestas, Halloween no era la excepción.

Los Jardines de la casa Ahino estaban decorados con varias carpas negras con telarañas por todos lados, calabazas de halloween y una que otra tumba artificial.

Había una fuente de la que caía ponche que parecía más sangre que ponche, aun así era delicioso.

Los bocadillos tenían forma de arañas, ojos y serpientes, deliciosas golosinas.

Al centro de las carpas una pista de baile y en una esquina un grupo pop de cantantes, los "Three Lights" que amenizaban el ambiente, Mina no sabía hacer las cosas pequeñas.

Campanita y Peter pan recorrían el jardín en busca de la anfitriona. No conocían prácticamente a ninguno de los quinientos invitados.

Una rubia los sorprendió apareciendo vestida de negro con un hacha sobre la cabeza y sangre brotando de ella, los dos personajes de "Nunca jamás" gritaron al unísono.

- ¡Mina, me has dado el susto de mi vida!-Reclama la castaña.

- Ay, vamos. Es solo pintura

- Casi nos matas de un susto- Reclama el rubio.

- Nah. Nada que no puedan soportar. Disfruten la fiesta, hay caramelos y postres en la mesa ¡diviértanse!

- Se fue…-Dice indignada la alta campanita.

Andrew observa preocupado a su pareja y se decide a preguntarle.

- ¿crees que vendrá?

- No creo…tiene muchas cosas por digerir- Explica la de ojos verdes.

Andrew está a punto de decir algo, pero ve llegar a su amigo de cabellos negros vestido de frac, sombrero de copa, bastón y monóculo. Cuando distingue a sus amigos se acerca a ellos.

- Hola- Les saluda

- Hola

- Que gusto que decidieras venir, amigo.- Se emociona el rubio.

- No podía perderme ésta fiesta ¿o si?- Sonríe con timidez el hombre de ojos azules, luego sus ojos se posan junto a la mesa de bocadillos, una muchacha rubia de largas coletas y ojos azules lo observa.

- Creo que tienes que arreglar algo con una persona ¿verdad?- deduce el rubia, el pelinegro asiente.

Darien dirige sus pasos hacia Serena, ella luce un largo vestido antiguo con mangas doradas.

- Hola- Saluda él

- Hola...-Responde nerviosa la chica de ojos azules, juguetea con su copa de ponche que de alguna manera Mina consiguió que soltaran una cantidad tremenda de humo.

- Yo...quiero disculparme contigo, por gritarte así el otro día.

- No te preocupes, lo entiendo- minimiza intentando sonreír la chica rubia- Solo defendías a tu mujer.

Esas palabras parecen dolerle más que nada en el mundo a la chica de ojos azules y largas coletas rubias.

- Serena...estuve pensando las cosas y...-él hace una pausa.

- Aun no estas listo para empezar una relación de nuevo- Completa Serena intentando sonreír- Lo entiendo,

- La verdad es que no sé si algún día lo estaré- confiesa apenado el pelinegro.

- Lo estarás...créeme- promete la rubia con una sonrisa verdadera.

.

Para Iraís el día anterior había sido agotador por eso, la noche el Viernes la había deparado para salir a cenar.

Esa noche se le antojó un rollo de sushi, por lo que fue a l restaurante "Osaka" a mimarse un poco.

Estaba en la barra disfrutando de unas brochetas de queso y camarón en lo que su rollo empanizado sin queso Philadelphia estaba listo. Bebía un preparado de fresa, aparentaba estar relajada pero no era cierto del todo, algo le decía que las cosas no habían terminado y Analizaba los Kanjis que había visto anotados en las ventanas del departamento Spencer. Algo no terminaba de cuadrarle.

A su lado tenía su Ipad y en una servilleta había dibujado el Kanji. ¿qué está mal?

No supo cuando una muchacha de cabello negro se sentó a su lado. Escuchó que pedían un te negro y un rollo de Uramaki de philadelphia.

- ¿estudias Japonés?- Le dio la chica a su lado, Iraís levantó la vista y la observó con desconfianza, a veces le gustaba salir a cenar sola para sopesar sus propias ideas, ese era uno de esos días.

- No- Dijo seca la chica de cabello castaño, luego corrigió- Tengo dudas, no sé nada de japonés y no termino de comprender que significa. Lo he visto demasiado estos días.

- Significa eternidad... "por siempre"- Dice la chica de cabello negro, Iraís se sorprendió- Hola, soy Clara.

- Iraís- Se presenta la joven castaña

- Ese es el Kanji para "Infinito"- Explica la joven que bebe su té negro.

- infinito...por siempre...-Repite la castaña- ¡Demonios, cómo no lo pensé!

La castaña toma su Ipad y lo guarda en su bolso dejando un par de billetes sobre la barra.

- Lo siento, debo irme, debo llegar un lugar, tengo prisa- Se disculpa la chica de cabello corto- Maldita sea, debí arreglarme más, necesito detener un taxi pronto.

- Yo puedo llevarte- Ofreció la chica de cabello negro- Mi Honda Fireblade, la CBR 100 es u es una de las más rápidas en el mercado.

A Iraís le brillaron los ojos. Había escuchado hablar de la velocidad de esas motocicletas, y a ella le encantaba conducir de prisa, seguro ella llegaría en diez minutos a donde pretendía ir. Pero justo ese día su carro estaba en el taller.

- Acepto.

- ¿a dónde vamos? - Interroga la de pelo negro

- Es una larga historia, te la contaré en el camino- Ofrece Iraís

- Llegaremos muy pronto- Dice con orgullo la chica de cabello negro antes de beber el resto de su té.

- Hablo demasiado rápido

.

En casa de Minako Ahino las cosas se habían relajado bastante entre Darien y Serena. Ahora bromeaban sobre los disfraces y sobre Andrew vestido con Medias.

- Darien, ¿te gustaría bailar?- Invita Serena, tal vez no puedan ser una pareja, pero si amigos- Los amigos también bailan.

- Si, de acuerdo- Acepta él ofreciendo su mano a la chica de ojos azules y los dos caminan a la pista- ¿sabes? Ese cantante de cabello negro no te ha quitado la vista de encima.

Serena dio un vistazo, era Seiya Kou del que hablaba Darien y ella se sonrojó al ver la mirada pícara del cantante.

- Creo que me tomaré un descanso de pelinegros por un tiempo- Bromea la rubia, Darien ríe.

Apenas habían dado un par de pasos en la pista cuando la música se detiene de repente. Los tres músicos sobre el escenario se miran confundidos y una canción comienza a escucharse en las bocinas.

Serena se pone nerviosa al escuchar esa canción y mira hacia todas partes, Darien hace lo mismo por inercia y de repente encuentra lo que está buscando.

Atravesando la pista de baile aparece una hermosa mujer de larga y brillante cabellera negra ataviada en un brillante vestido blanco, sus ojos son violeta y su belleza insuperable. Serena la reconoce en seguida y sale huyendo hacia el lado contrario, cuando llega hasta donde está él ella le extiende su pálida mano.

- Doctor Spencer, ¿me permite ésta pieza?- Pide la muchacha, Darien sonríe

- No bailaría ésta canción con nadie más...-Responde Darien mientras sujeta el fino talle de Rei entre sus brazos y comienzan a bailar al ritmo de aquella dulce canción

Bendito sea el destino
Que puso en mi camino
Un ángel como el que yo había pedido
Teniéndote conmigo
¿quien quiere el paraíso?, Corazón

La pareja luce perfecta, no bailan, flotan sobre la pista de baile, haciéndola suya.

Los demás asistentes se ven hipnotizados por aquella escena y uno a uno van abandonando la pista de baile hasta que solo quedan ellos dos que son ajenos a todos.

Makoto y Andrew se dan cuenta demasiado tarde de aquella escena, cuando intentan acercarse un círculo de fuego envuelve la pista y comienza a consumir todo a su alrededor.

- Makoto, Andrew- Grita Iraís que recién llegaba en compañía de su nueva amiga

Iraís mira la carpa que está consumida en llamas, todo a su alrededor es devorado

- Demonios...llegamos demasiado tarde-se frustra la chica de corto cabello castaño.

- ¿qué pasó, Iraís?- Interroga Makoto- Creímos que ya se había acabado todo

- No... "por siempre"- Explica Iraís mirando el fuego que cobija por completo a la pareja de bailarines de la mirada de los curiosos, solo sus siluetas pueden verse- Eso debió se lo que Rei le dijo ayer a Darien al oído.

- Regresó por él- Murmura la pelinegra que mira asombrada como el fuego baila al compás de la canción que no sale de las bocinas porque ya se han calcinado.

Cuando la canción termina el fuego se apaga de repente. No ha dejado nada de pie, en el centro de la pista de baile solo encuentran cenizas y dos alianzas de platino, una con un fénix grabado y otra con un símbolo de infinito, nada fuera de eso sobrevive al fuego.

- No ha quedado nada- Se sorprende el rubio que apenas y habla.

- El fénix ha regresado por él- Deduce la chica de cabello negro.

- Así es como tenía que ser- Completa Makoto que ha recogido las alianzas de platino del suelo.

Mina llega corriendo a donde están sus amigos, había entrado solo un segundo a la casa y se ha perdido de todo, solo encuentra las cenizas de las carpas y un intenso olor a incienso y fresas.

- Chicos ¿qué ha pasado?- Se sorprende la rubia- Me han dicho que dos personas se han quemado vivas, que fue un fantasma que...

- No ha pasado nada- Tranquiliza la joven de corta cabellera castaña- Solo fue un corto circuito, lo demás son solo inventos de la gente, tu sabes, leyendas urbanas...

Solo quienes tienen el oído muy entrenado pueden percibir aun el eco de esa canción que se sigue escuchando en el aire, otros pocos que tienen la mente muy, muy abierta pueden ver la silueta de una mujer de cabello negro y un hombre vestido de frac bailando sobre la pista de baile, los dos ríen los dos cantan

Bendito sea el destino
Que puso en mi camino
Un ángel como el que yo había pedido
Teniéndote conmigo
¿quién quiere el paraíso?, Corazón

Cementerio de Highgate Un año después

Una mujer de larga cabellera castaña va tomada de la mano con un hombre rubio de ojos verdes, de su mano va una niña rubia de cabellos ondulados con una muñeca en mano. La mujer deposita un ramo de lirios casa blanca sobre una cripta, una cripta que tiene un fénix y un infinito grabados.

- Ya es un año- Dice con pesar la castaña

- El tiempo corre de prisa, querida- Explica el rubio con seriedad y no con la algarabía que lo caracterizan siempre.

- Los extraño

- Yo igual, pero ahora están juntos y en paz.- Tranquiliza él mientras atrae hacia si el talle de su pareja- ¿dónde está Sayuri?

- ¡Sayuri!- Grita la castaña y la niña aparece riendo de entre un par de tumbas, corre y se abraza a las piernas de su padre.

- Otou San- Llama la pequeña.

- ¿dónde estabas, pequeña?- cuestiona con dulzura el rubio.

- Jugando.

- Es hora de irnos, Sayuri- Dice la madre de la niña extendiéndole la mano que la niña acepta.

La familia se aleja poco a poco de la cripta y la niña ríe mientras se lleva algo a la boca.

- ¿qué comes, pequeña?- Cuestiona la madre

- Chocolates

- Andrew, te he dicho mil veces que no le compres chocolates a Sayuri, arruinarás su apetito y aun no ha comido- Reprende la alta.

- Pero yo no le di nada- Se defiende el rubio, luego la niña le extiende los chocolates a su madre, unos chocolates en forma de fénix.

- Tía Rei me los dio- Cuenta la pequeña y los dos observan hacia la tumba de sus amigos, pero no ven nada y continúan su camino.

- Niños- Intenta justificar con ello el rubio.

- Si- Apoya la madre sonriente.

Cuando los tres están fuera del cementerio las puertas se cierran automáticamente tras de ellos haciéndolos girarse. Al fondo del cementerio pueden ver una pareja bailando entre risas, ella porta un vestido blanco y él un frac color gris, el olor a incienso y fresas inunda el lugar y pueden escuchar:

Bendito sea el destino
Que puso en mi camino
Un ángel como el que yo había pedido
Teniéndote conmigo
¿quién quiere el paraíso?
Corazón...

¿FIN?

¡Hola!

Pues bueno. Contra viento, marea y errores de "guardado" ¡Misión cumplida! He aquí el final de mi fic de día de muertos/Halloween :D ¿qué les ha parecido?

Cherry, espero que te guste este fic que salió a las carreras, pero aquí está ;) espero te guste

Irais: Bueno, no es tu primer personaje, pero si el primero que lees de ti, que coincide con que es tu regalo de cumpleaños adelantado. ¿qué te pareció el papel de nuestra Iraís? Gracias por apoyarme y echarme porras, amiga :)
Clararina: Como ves, también te incluí un pequeño Regalito en el fic, como no puedo enviarte "dulces" pues me voy por la "Travesura" espero que este fic sea de tu agrado y mil, mil, mil gracias por tu asesoría y tus consejos, un buen cacho de éste fic es tuyo :)
Gabyta o lectora silenciosa: Deja de Scanear y pon un Review, que estes de sabatico no te da permiso de no dejar Review. ¿quién dijo algo así como? " (omitimos nombre) Es como las personas que leen en walmart y no se llevan la revista" Lector silencioso excusado (porque no sé quienes sean) Tu deja Review, canija, o los batallones del sur lanzarán su ofensiva a las tierras del norte.
Diana: Gracias por leer enre semana, espero te guste el fic, quería que fuera más largo, pero lo saqué en un tiempo record ¿quién necesita dormir?
Nethy: ¿qué tal? Terminado :D

Chicos y chicas. Esta semana no actualizamos "La otra mujer" pero espero que el fic de "terror/amor/Drama/pasión/comedia/suspenso" que me aventé justifique un poco.

¡Nos vemos la próxima semana!

¡Feliz Magaweeen!