Disclaimer: Kaleido Star no me pertenece, los verdaderos creadores son Junichi Sato y Yoshimasa Hikaike, El estudio Gonzo y la cadena TV Tokio. Sólo utilizo este animé por diversión sin fines de lucro, ah y dentro de este fic hay algunos personajes creados por mi cabezita loca n_n, Enjoy!.


Capítulo 4: El regreso del ángel oscuro (Parte 2)

Al día siguiente la estrella de Kaleido ahora ya recuperada y a punto de irse del hospital se disponía a cambiarse la ropa del hospital por la suya y preparar sus cosas para marcharse cuando a su mente como fulguroso pensamiento estruendoso resonaron las palabras de la peli-azabache al leer la carta.

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Incómodos

Se hicieron

Para mí

Los más privados menesteres.

Siempre con esa luz

De astral acetileno

Que palpitaba como si quisiera

Regresar a la noche,

Yo no podía

Preocuparme de todos

Mis deberes

Y así fue que olvidé pagar mis cuentas

Y me quedé sin pan ni provisiones.

Mientras tanto, en la calle

Se amotinaban

Transeúntes, mundanos

Vendedores

Atraídos sin duda

Por el fulgor insólito

Que veían salir de mi ventana

.

Saldrás del hospital al día siguiente de que leas esta carta, te darán de alta pero te obligarán a tomar reposo por una semana más.

El mismo día en que tú salgas, tus amigos te esperarán con "algo" y mi última carta estará en tu habitación.

PD: "El día del accidente perdiste algo muy especial para ti, yo lo encontré y lo guardé… Mira tu brazo derecho y lo sabrás; cuando estés preparada te lo devolveré.

Sora recordó también que justo después de leer aquella nota, una risa explosiva azotó la habitación ya que nadie sería capaz de creer semejante presagio.

Sus amigas luego de eso se marcharon ya que la hora de visitas había terminado y le desearon que se recuperase pronto.

Casualmente el destino actúa de formas muy contradictorias y crueles; esto la peli-rosa lo había aprendido desde una edad muy temprana, por esto ultimo, cuando escuchó el epitafio final de la carta se preocupó y decidió tocar su brazo derecho, al principio no notó nada extraño, hasta que sus dedos se deslizaron a su muñeca donde deberían haberse detenido al contacto con su pulsera… Sí, su pulsera era precisamente la pieza faltante para la completación del rompe cabezas.

No estaba, la había perdido… y un frío recorrió su espalda. *¿realmente era siquiera posible que él supiese todo esto?*, Sora no lo podía creer y con un verosímil miedo, se recostó en la cama y se dejó acurrucar por los brazos de Morfeo…

Y al día siguiente, tal cual como decía la nota, Kate apareció, la examinó, le hizo firmar unos papeles y le dio de alta.

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Sora terminó de vestirse y salió del hospital con rumbo al escenario. Había decidido el tomar un taxi y llegar mas rápido, cuando divisó, a las afueras del hospital al señor policía, que la esperaba para llevarla

Cuando Sora llegó donde él, lo saludó con un fuerte abrazo; durante los dos años que Sora llevaba en Kaleido, Jerry o mejor conocido como el señor policía, había sido parte importante en su vida, era un amigo y un tercer padre para ella, sin mencionar que, según el mismo Jerry se catalogaba como "El fan número uno" de la actual estrella de Kaleido, por eso siempre se preocupaba por su bienestar.

El viaje de regreso fue muy placentero, el señor policía bromeaba con Sora y ésta se reía estrepitosamente. Al llegar al escenario, la chica peli-rosa sintió un gran alivio, era como si al volver a aquel lugar de magia y fantasía, ella volviese a estar completa, se despidió del señor policía y le dio las gracias por el viaje.

Lo primero que notó, fue que el escenario y sus alrededores se encontraban vacíos, carentes de vida, caminó a las salas de ensayo y el escenario sin encontrar a nadie… La chica peli-rosa pensó que era producto de las "mini vacaciones" que el jefe había aprobado para realizar remodelaciones en el escenario Kaleido así que no se preocupó, iba a dirigirse directamente a los dormitorios para desempacar y tomar un baño u revisar si en realidad la susodicha carta se encontraba en su habitación o solo era una broma de mal gusto cuando…

-¡Sora!-

-¡Sora!-

Dos chicas se acercaban a la peli-rosa a paso acelerado mientras gritaban su nombre

-¿Rosetta, Marion?- Sora se sorprendió cuando las vió correr donde ella

-Sora, ven con nosotras- pedía Rosetta jalándola del brazo para que se moviera

-Si Sora, debes venir con nosotras- seguía Marion tomando la mochila de Sora

-Pero, pero…- trataba de replicar Sora sin ningún resultado

Las chicas jalaron a Sora hasta la cafetería en donde todos sus amigos le tenían preparada una sorpresa de bienvenida. La actual estrella del escenario no lo podía creer y no se refería a la fiesta sino mas bien a la segunda carta de su salvador misterioso.

"…Tus amigos te esperarán con algo…"

En el interior de Sora moría de miedo y ansiedad, pero no dejaría que sus amigos se percatasen de eso, así que optó por aparentar normalidad y disfrutar de la fiesta.

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Sora regresó a los dormitorios a las 15:40 de la tarde, estaba cansada y se encontraba nerviosa; había llegado el momento para leer la tercera y última carta.

"…Y mi última carta estará en tu habitación…"

Al entrar a los dormitorios, los ojos de Sora siguieron un camino invisible rumbo a la mesa de la cocina, en donde se encontraba un florero de vidrio y dentro, unas lylas que parecían recién cortadas y delante del florero el mismo sobre que ya había visto anteriormente.

-Hey Sora, tu novio te ha dejado un regalo- hablaba Fool al momento en que aparecía al lado de Sora con un sostén en su cabeza.

-¡Fool!- Sora gritaba tratando de atrapar al pequeño arlequín pervertido para quitarle su sostén

-¡Que te eh dicho de meterte en mi guardarropas!- Sora seguía corriendo

-Pero Sora, dijiste "no hurguetees el guardarropa", nunca hablaste nada de la secadora- respondía Fool entre risitas mientras escapaba de las manos de la peli-rosa.

Cuando por fin Sora lo atrapó, le arrebató su sostén y se dispuso a amarrarlo con cinta adhesiva y pegarlo a la pared.

-¡Espera Sora!, ¡no me dejes aquí!- lloraba Fool teatralmente para apelar los sentimientos de Sora

-Ni lo pienses- murmuró Sora al entrar al baño con una toalla, ignorando la carta por completo…

Cuando Sora hubo terminado de bañarse, secarse y vestirse; se dirigió rumbo a la cocina dispuesta a leer la última carta.

Se sentó en una de las sillas y olió las flores mientras sacaba la carta del sobre y la abría. Se dispuso a leer.

Entonces

Recogí

Otra vez mi estrella,

Con cuidado

La envolví en mi pañuelo

Y enmascarado entré la muchedumbre

Pude pasar sin ser reconocido.

Me dirigí al oeste,

Al río verde,

Que allí bajo los sauces

Es sereno

Tomé la estrella de la noche fría

Y suavemente

La eché sobre las aguas

Y no me sorprendió

Que se alejara

Como un pez insoluble

Moviendo

En la noche del río

Su cuerpo de diamante

.

Búscame hoy en el escenario que vio nacer a la verdadera estrella, a las 00 horas, te estaré esperando.

Sora cerró la carta y se quedó unos segundos sentada en la mesa con la mirada divagante, cuando por fin decidió levantarse, se dirigió rumbo al arlequín que seguía pegado a la pared, le quitó las amarras y lo despegó. Necesitaba algunas respuestas.

-¡Pensé que me dejarías ahí por el resto de mi vida!-

-No me tientes Fool, que no es mala idea- le respondía la peli-rosa con una mueca siniestra en su rostro.

Esto causó que varias gotitas se formaran en el rostro de Fool al tiempo en que retrocedía de Sora con miedo en sus ojos… *Habla en serio* pensaba.

-Fool-

-¿Si?- Fool respondía con miedo en los ojos

-Quiero preguntarte algo-

-¿Qué cosa?- ahora Fool estaba intrigado mientras que mentalmente decía *me salvé*

-¿alguien ha entrado a mi cuarto?-

-sí-

-¿Quién?-

-no lo se-

-¿Cómo no lo sabes?-

-Pues…por que estaba vestido de negro y llevaba una capucha en su cabeza-

*genial* pensó Sora sarcásticamente

-La persona entró por el balcón, sacó el florero de la repisa, colocó las flores y la carta y luego se fue por donde entró-

-¿Hace cuánto?-

-Hace una hora aproximadamente-

Ahora era el pequeño pervertido el que sentía curiosidad.

-¿Es tu novio?-

-¿Qué?, ¡Noooooo!-

-Y entonces, ¿quién es?-

-Eso quiero averiguar Fool… eso quiero averiguar…-

El siguiente cuarto de hora, Sora la pasó explicándole lo ocurrido al muy intrigado Fool quien solo se limitó a escucharla y asentir con la cabeza.

-Ya veo- fue lo único que agregó Fool al instante en que sacaba su bola de cristal –Hay una conglomeración de nuevas constelaciones llegando al escenario Kaleido; pero esta- Decía Fool señalándole a Sora una constelación en particular –Es la que se encuentra mas cercana de todas, la constelación de Géminis jugará un papel importante en el destino de Kaleido…- Finalizó Fool.

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La peli-rosa caminaba dubitativamente por el puente que conectaba el gran escenario Kaleido con el resto de la ciudad.

La noche era estrellada, el viento soplaba gélidamente y las olas a la cercanía se escuchaban intranquilas al estrellarse con el rompe olas. Sora caminaba a paso de tortuga, en parte por que le gustaba admirar el paisaje de una noche de invierno pero también era por que la estrella de Kaleido no estaba muy segura si ir al encuentro de su salvador misterioso.

Recordó las palabras de Fool de aquella tarde… "La constelación de Géminis es la que se encuentra mas cerca de todas"… *Será posible que aquel chico misterioso fuese en realidad al que se refería Fool en su predicción?* Sora pensaba en el instante en que llegaba a las puertas principales del escenario.

Miró la hora, 11:50 pm, se preguntaba como demonios iba a ser para poder entrar cuando el jefe ya se había marchado hace un buen rato y todo se encontraba con llave. Tomó el pomo de la puerta principal y, para su sorpresa, ésta se abrió sin protestar. *Que extraño* pensó *el jefe no era el tipo de personas descuidadas que dejaría una puerta abierta*

Entró cerrando la puerta tras de si y se encaminó rumbo al escenario principal, todas las instalaciones se encontraban sumergidas en una completa oscuridad, las luces no encendían y Sora se encontraba un poco asustada, si esto se trataba de una broma y al final su salvador no era mas que un secuestrador o algo peor, la chica peli-rosa estaría en serios problemas ya que se encontraba sola, en plena medianoche y sin haberle avisado a nadie. Ni siquiera el pequeño pervertido se encontraba cerca para ayudarle, se arrepintió de haberle pedido a Fool que se quedara en el apartamento…

Con escalofríos perceptibles Sora siguió caminando agradecida de que por lo menos, la luz de la luna la guiara en su camino oscuro. Al cabo de unos minutos, la estrella de Kaleido arribó al escenario principal, giró del pomo y tal como sucedió antes, la puerta se abrió mostrando nada más que oscuridad mezclada con luces tenues de la noche lunar que se escapaba de los ventanales.

-¿Hola?- Sora tomó todo su valor y lo depositó en su garganta para poder hablar –¿Hay… ¿hay alguien aquí?-

La puerta procedente de la que había entrado se cerró con golpe sonoro, Sora se giró en dirección a la puerta ahora cerrada.

-¿Hola?- esta vez solo dejó escapar un susurro, su mente estaba en blanco, sus músculos no le respondían, sus extremidades tiritaban y una corriente gélida bajaba por su columna vertebral. De todas formas Sora se obligó a caminar al centro.

-¿Ho… ¿hola?-

Hubo un ruido seco, luego algo parecido a "pisadas que corrían", un silencio sepulcral y luego, una silueta que saltaba en dirección a uno de los trapecios, o al menos eso fue lo que Sora alcanzó a apreciar, ya que la "silueta" a sus ojos solo parecía un borrón.

Cuando "la silueta" aterrizó en el trapecio, se escuchó el metal protestar al contacto con este. Sora se giró en dirección de donde ella creía que el ruido procedía y fue cuando una potente luz la cegó.

Pasaron unos segundos hasta que la chica al fin pudo volver a ver y lo que observó la dejó sin palabras…

Un chico encapuchado y vestido completamente de negro se encontraba parado en el trapecio, con los brazos cruzados y sin ninguna protección mas que sus pies que eran los únicos que estaban en contacto con la barra del trapecio, Sora no lo podía creer, aquel chico intencionalmente se encontraba suspendido en el trapecio mas alto y debajo de este se encontraban otros cuantos suspendidos en diferentes alturas. El encapuchado parecía mirarla y luego, la quijada de Sora casi cae al suelo.

¡El chico se había lanzado de espaldas al suelo aún con los brazos cruzados!, dio una serie de mortales hacia atrás con las piernas flectadas y rodillas tomadas por sus brazos (asemejando a una bola humana o una bombita cuando unos se tira de una piscina), cuando llegó a la altura del otro trapecio, de un momento a otro dio el último mortal, quedando boca arriba, extendiendo sus extremidades y siguiendo el contorno del trapecio sin tomarlo con ninguna parte de su cuerpo, aterrizó en éste con la punta de los pies, como si las leyes de la gravedad no se aplicasen a él. Comenzó a balancearse en el trapecio suspendido solamente de los tobillos y se quedó en esa posición por un buen rato columpiándose graciosamente como si fuera un niño pequeño.

Eso causó que Sora se riera, por alguna razón las acrobacias de ese joven le recordaban a alguien y le hacían sentirse muy feliz.

De repente aquel joven misterioso se soltó del trapecio, elevándose con una serie de giros y piruetas hasta llegar a la altura máxima, y desde ahí se dejó caer en picada libre sin mover ni un solo músculo

El rostro de Sora cambió drásticamente a uno de preocupación, estaba a punto de correr a la captura de aquel hombre cuando de repente el joven encapuchado giró su cuerpo aterrizando de pie en un trampolín y usando el rebote del mismo, volvió a saltar, esta vez, en dirección a la peli-rosa, pasando sobre ella con mortales extendidos y aterrizando con ambos pies detrás de Sora.

La estrella del escenario Kaleido, aún impresionada, se giró completamente quedando frente a frente con el encapuchado.

Los segundos pasaron y el corazón de Sora palpitaba estrepitosamente, decidió por fin enfrentarlo y mirarlo cara a cara.

El misterioso joven lentamente se quitó la capucha.

-Hola…Sora…- la miró mientras esbozaba una sonrisa torcida de dientes relucientes –Te extrañé mucho, mi princesa de la oscuridad- y diciendo eso, la acercó a él con un abrazo protector y le besó la frente.

Sora, que se encontraba atónita por aquel momento, solo logró pronunciar una sola palabra…

-…Setsuma…-


N/A: Bueno, lo prometido es deuda n_n aquí les dejo la segunda parte espero que les guste :) a y por cierto lo del poema lo escribí por que va tener directa relación en como Sora va evolucionando en este fic y la participación que va a tener con el chico misterioso :D y el poema es de Pablo Neruda por si lo quieren ver se llama: Oda a una estrella. Bye cuídense ^^