1.

Meryn Trant – Deber.

El deber de un caballero de la guardia real era hacer cuanto dijera su rey. Y Meryn Trant pertenecía a aquella hermandad juramentada. Tenía que proteger al rey, obedecer, velar por los inocentes... y castigar a Sansa Stark, si ese era el deseo de su alteza.

No disfrutaba con ello. El rostro que golpeaba con saña era atractivo y delicado, por lo que se sentía algo estúpido mancillándolo. Pero el rey niño lo ordenaba. De modo que nuevamente, mirándola de frente, con aquellos ojos azules acusadores clavándose en los suyos casi suplicantes, asestó un golpe de revés que giró la cabeza de la niña e hizo brotar cálida y roja sangre. Enredó las manos de acero en el largo pelo y volvió a abofetearle, ante la sádica mirada de su rey niño.

Al separarse de ella, no dejando traslucir ninguna expresión en su severo rostro, se dio cuenta de que tenía el guantelete manchado de sangre. Se preguntó si su honor también estaría sucio al atacar de aquella forma el cuerpo de una niña inocente. Sacudió ligeramente la cabeza y se pasó una mano por el rojo cabello. No, definitivamente. Un caballero de la guardia real, solo sirve y obedece.