O

Los personajes de Sailor Moon pertenecen a Naoko Takeuchi. Universo alterno-One Shot.

O

LIMONADA ROSA

Por

Corazón de Diamante

O

Feliz cumpleaños mademoisellerousseau.

O

"Sus sentidos imploraban por el cuerpo tembloroso y por momentos pétreo de su amante, se recostó sobre el edredón, incitándolo a seguirla. Él camino con paso firme y se hinco a un lado del lecho. Observando sin recato el níveo cuerpo de su amante. Ella sonrió y él intuyo que esa era la tan ansiada señal, que le permitía poseer su cuerpo. Tomo su delicada mano y la beso, ella sintió un estremecimiento al sentir aquel contacto. Los labios de aquel Adonis, se detuvieron en su delicado cuello. Poco a poco sus cuerpos se encontraban uno sobre el otro. Él no resistía un segundo más, separado de la joven de ojos color esmeralda. Entonces él la sujeto por la espalda y la incorporo, hasta que sus ojos se vieron mutuamente. Ella gimió con tan solo el rose de su…"

–Lita, disculpa la tardanza, pero por fin termine los reportes…

Intuía que mis mejillas se encontraban teñidas de un rojo intenso, no pude voltear sí quiera para tomar los papeles de las manos de mi compañero de trabajo; quien se encontraba a mis espaldas. Rápidamente tecle alt+esc.

–Diamante, serias tan amable de dejarlos sobre la mesita blanca, en un momento los reviso… –rogué para que mi voz se escuchara calmada y que no hubiese visto lo que estaba leyendo.

–Ok, gracias… me retiro compermi…

–¡Ah!... Si no fuera por ti Diamante, me hubiese caído…

Quien más podía ser que: Esmeralda, con sus contantes insinuaciones y coqueteos.

–Me encantan estos zapatos –dejo de sostenerse del brazo de nuestro desconcertado compañero. Mostrándoselos, siendo una trampa para que viera sus piernas y su escote– pero siempre me pasa lo mismo por culpa del condenado tacón.

–No te preocupes… –y salió rápidamente de la oficina, ante la mirada picara de Esmeralda.

–¡Esmeralda! por tu culpa, me vi en el peor ridículo de mi vida… –me levante de mi asiento.

–De que hablas, si yo acabo de llegar…

–Si no me hubieses insistido tanto para que leyera…

–¡Ah! Que te pareció, esta genial verdad, hay varias escenas que quiero practicar con Diamante…

–¡Esmeralda!

–Jefa, ya verás que hoy mismo lo conseguiré… –rió escandalosamente. A veces es imposible hablar seriamente con ella.

Esmeralda es una atractiva y joven mujer; ella sabe como sacarle partido a su belleza y sensualidad: utilizándolos para beneficio propio. Pero Diamante parecía no caer ante sus encantos. Cosa que en vez de desanimarla, la alienta para seguir con sus constates insinuaciones. Aun que somos amigas, no logramos entendernos del todo. O mejor dicho, distamos un poco sobre el concepto de: "sexualidad". Aspecto que para nada afecta nuestra amistad de más de ocho años. Y es la única amiga que sabe: "mi secreto".

En algunas ocasiones me siento melancólica al recordar mi infancia, plagada de alegrías y buenos recuerdos al lado de mis amados padres; que en paz descansen. Aquella etapa de mi vida –según yo– solía ser más simple y era alimentada por las ilusiones infantiles. Pero el desconcierto y el despertar a una nueva etapa; comenzó el día de mi primera menstruación. Cosa que en un principio me asusto y desconcertó; mi madre anteriormente me había explicado algunos aspectos sobre el origen de los bebes, pero en nuestra segunda platica me explico cuestiones que desconocía y me brindo la confianza para que en lo consiguiente le externara mis dudas.

Extraño a mis padres, aun no me resigno al hecho de que murieron en aquel fatídico accidente aéreo hace seis años.

Hoy había tenido una estresante jornada de trabajo, por lo que estaba ansiosa por llegar a mi hogar. El radio taxi me esperaba frente al edificio. Ya pasaban más de las diez de la noche.

–Buenas noches… –me despedí de Esmeralda y Diamante; quienes se encontraban platicando en la sala de espera de la recepción. Supuse que Esmeralda cumpliría con lo que me había dicho en la mañana.

–Lita, podemos hablar sobre una cuestión de trabajo.

–Diamante, lo siento, pero es que el taxi me espera…

–Con mucho gusto te acompaño, lo que tengo que comentarte es urgente y no puede esperar para mañana.

No sabía que hacer, además la desconcertante mirada de Esmeralda, no me dejo articular palabra alguna.

–Esmeralda, buenas noches que descanses –dijo Diamante y se dirigió a la entrada del edificio.

No me quedo de otra más que seguirlo, ya que los desesperados conductores hacían sonar las bocinas de sus autos, para que el taxista les permitiera el paso. Diamante caballerosamente me abrió la puertezuela. Habían pasado aproximadamente un minutos, cuando Diamante por fin hablo.

–Lita, quiero pedirte una disculpa por mi actitud… en realidad tengo una importante cita y no encontré otra forma de… –"escapar" de mi amiga, pensé.

–No te preocupes, se que Esmeralda puede ser un tanto insistente…

–Espero que esta actitud mía, no afecte tu opinión sobre mí… –mortificado me vio directamente a los ojos.

Cuando estaba a punto de hablar, un conductor se pasó el alto y por poco sufrimos un aparatoso accidente automovilístico; de no ser por la pericia del taxista, quien esquivo el automóvil color rojo. Diamante me sostuvo entre sus brazos para que no golpeara mi cabeza con el vidrio de la ventanilla.

–¡Jóvenes, se encuentran bien! –dijo preocupado el taxista, pero viendo con rencor en dirección hacia donde se había dirigido el irresponsable conductor.

–Si, gracias… –dijimos al unisonó y él dejo de abrazarme.

El taxista siguió su camino, y pude ver que nos acercábamos al edificio donde vivía.

–Señor, por aquí esta bien… –saque la cartera de mi bolsa para pagarle.

–Lita, no te preocupes yo pago… es lo menos que puedo hacer por haberte causado molestias.

Antes de recibir respuesta, él se bajo del taxi y me ofreció su mano para ayudarme salir. Pero sin anticiparlo fui presa del mareo y por segunda vez Diamante me sostuvo entre sus brazos para que no cayera sobre el pavimento, pero accidentalmente nuestros labios se rozaron por unos segundos.

Él se sonrojo como yo lo había hecho en la mañana.

–Diamante no te preocupes, solo fue la impresión que me causo el accidente, pero ya estoy bien, es mejor que te apresures si no llegaras tarde a tu cita dije sin darle importancia a lo sucedido. Él me sonrió y subió de nuevo al taxi. Vi como este se perdía entre la oscuridad. Sin querer mi cuerpo se estremeció al recordar mi primer beso con sabor a limón.

O

¡Te exijo que me digas que fue lo que paso anoche!... ¡No me digas que tu… y mi príncipe…! ¡No puede ser, se encontraban solos en tu departamento, despertaron juntos… se bañaron… te preparo un delicioso desayuno! ¡Mejor no me lo digas, no lo quiero escuchar! Lalalalalalalalalalala –se tapo lo oídos como si se tratara de un infante de tres años.

No me quedo de otra, más que ladear mi cabeza de un lado a otro, y al ver mi negativa me abrazo.

–¿Jefa, no me mientes?, pero que cosas estoy diciendo, es seguro que no seas su tipo –se separo de mi y miro hacia el techo– no me lo tomes a mal, pero Diamante es un chico que gusta de otro tipo de mujeres.

–¿Cómo tú? –dije sarcásticamente.

–Tienes toda la razón, sabía que lo entenderías. Lo que pasa es que Diamante es un hombre al que posiblemente le han roto el corazón, y quiere cerciorarse de que la chica en cuestión ..."o sea yo"... lo ama de verdad.

–Tiene menos de dos meses que lo transfirieron a este departamento, y apenas han cruzado algunas palabras y ya sabes todo sobre él.

–Estoy locamente enamorada de Diamante… y mi instinto femenino no falla.

Era imposible discutir con Esmeralda, y lo cierto es que la entendía. Muy pocos creen en el amor a primera vista, pero a mí me había pasado. Mi pobre corazón había experimento aquel indescifrable sentimiento.

Continuara...

Un presente para mi querida amiga. Mas vale tardeeee que nunca, jejejeje. De todo corazón espero que te guste este minific. No te prometo un lemon (no soy buena escribiendo ese tipo de escenas). Pero cabe la posibilidad jajajajjajajajaaj.

02/XI/2012