SEGUNDOS

I

Nuevamente estoy aquí, pasando frente a la tienda donde trabaja Shouta Hazehaya. Sólo lo ví unos segundos pero fueron suficientes para que mi corazón latiera rápidamente y una alegría invadiera completamente mi alma. Ver su rostro me reconforta el espíritu, sus miradas fugaces que van hacia mi dejan mi mente vacía, desaparecen toda la tristeza que contengo. Todo esto en cuestión de segundos.

Nunca podré olvidar las veces en que nos íbamos en el mismo autobús hacia el instituto, cada vez que esto sucedía podía admirarlo en un profundo silencio, sólo admirarlo…esa era mi obsesión. Acostumbraba estar sentada en los descansos para verlo jugar tenis o voleibol, Hazehaya es muy bueno en estos deportes. Nunca he tenido el valor de hablarle, siempre llego a la conclusión de que no soy el tipo de chica que a el le podría gustar.

Ahora que se acabaron los estudios sólo puedo verlo en la tienda donde el trabaja, pero eso me basta. Es increíble como me puede gustar tanto, lo único que sé de él es su gusto por los deportes, a pesar de que era el más popular en el instituto Hazehaya era muy reservado.

II

Han pasado unos meses y sigo pasando frente a la tienda, siento que ahora no es suficiente mirarlo, necesito hablarle. Quiero conocerlo, quiero que los momentos en donde lo veo duren más de unos segundos…pero el miedo al rechazo me impide decirle un simple ¡Hola!

III

¡Qué momento tan inesperado e inolvidable!

Las veces en que pasaba por la tienda se hicieron menos recurrentes. Habían pasado unos días y la necesidad de verlo me hicieron salir de mi casa ansiosa por verlo una vez más. Era de noche, la luna brillante, el cielo adornado por las estrellas me hacían sentir una felicidad que parecía nunca acabar. El estaba allí recostado en el borde la puerta, lo ví desde lejos, cada paso que daba me acercaban a él, una sensación tan extraña me invadió el cuerpo ¿Nervios? ¿Alegría? ¿Miedo? No lo sé...

Tres pasos, dos pasos, un paso. En ese momento nuestras miradas se juntaron, estaba perdida en la belleza de su rostro, tan perdida y maravillada que deje salir una leve sonrisa. Hazehaya vió mi sonrisa y desvió su mirada de mi rostro. Seguí caminando, me dije que nunca iba a volver a esa tienda, ahora estaba segura de lo que sentía. Una vergüenza eterna.

Caminaba despacio, seguro que lo había espantado mi sonrisa, no podía olvidar ese momento. Estaba cruzando un pequeño parque cuando sentí qué habían tomado mi mano, gire sorprendida y veo en frente mío a Shouta Hazehaya.

Sólo fueron suficientes unos segundos para que el me abrazara, acariciara dulcemente mi cara y me diera un beso en mi frente…

Nunca podremos olvidar esos segundos, ese momento tan especial y mágico que vivimos bajo la noche y que dieron paso a cientos de días juntos.