Los personajes de Haruka y Michiru no me pertenecen son de Naoko Takeuchi, esta historia es solo como entretenimiento y no la hago con fines de lucro.

CONTRARIOS

CAP. 1 DONDE INICIA LO QUE HABIA TERMINADO…

Una chica rubia de cabello corto, elegante pero cómodamente vestida, estaba sentada en una mesa alejada, en el fondo de una pequeña cafetería, que ya llevaba bastante tiempo frecuentando, con nada más que un café, una libreta y una pluma frente a ella.

Parecía un chico, con aquel pantalón de mezclilla holgado y su camisa blanca un poco ajustada pero no demasiado, un saco casual completaba su atuendo.

El mesero, se le acerca, viendo que la chica llevaba bastante tiempo sentada, observando, ningún punto en especifico, a través de la ventana.

Aquel era su lugar favorito en la ciudad, la cafetería era un lugar tranquilo, acogedor, su refugio.

-Haru… ¿Te encuentras bien?- Apenas y le dijo para que le escuchara.

-Ah… si estoy bien Matt, solo pensaba- La chica le sonrió para que se asegurara de que estaba bien.

-Otra vez faltaste a la escuela, eso no está bien- Matt le retiraba el café de la mesa.

-Mira quien lo dice- Haruka trataba de recuperar su bebida.

-Con lo que debes al café y lo seguido que vienes, debo encontrar una forma de obtener dinero- Matt daba el último manotazo en la mano de Haruka.

Matt era el mejor amigo de Haruka, algo difícil de creer, pues no tenían las personalidades más compatibles.

Era de cabello corto, castaño y ojos negros, piel blanca y cuerpo atlético, trabajaba en la cafetería, pero ambos estudiaban el primer año de la universidad.

-Puedes perder a tu mejor cliente, si no cuidas lo que dices- Haruka se rendía a perder su bebida favorita y cruzaba los brazos sobre su pecho fingiendo estar molesta.

-Los clientes pagan, ya hablando en serio, mamá debería hacerte socia- Matt ponía frente a ella una taza de café caliente.

Haruka sonrió, ante aquel detalle.

-Si acabas de decir que debo demasiado al café, ¿Cómo quieres que tu mamá me haga socia?- Haruka tomaba un sorbo de su bebida.

-No me malinterpretes, como cliente eres pésima, pero nos has ayudado con la cafetería desde que planeábamos abrirla, eso ya te hace socia, pero a este lugar aún le falta tu toque- Matt aprovecho que el lugar estaba tranquilo y se sentó con Haruka.

Haruka recordó, aquellos días y una sensación desoladora la estrujo desde lo más profundo de su pecho.

-Eso no fue ayuda, solo quería darles un obsequio por todo lo que han hecho por mí- Haruka se recargo por completo en el respaldo de la silla.

-Aun así, no mientas solo hemos hecho lo que toda persona haría- Matt sonreía ampliamente.

-No toda la gente haría lo que ustedes- Haruka seguía tomando su café pero aquel sentimiento seguía torturándole el corazón.

-Eres mi mejor amiga, no me gusta cuando te pones mal- Matt se levanto de la mesa un grupo de chicos entraron en el café.

Haruka volvió a perderse en sus pensamientos, hasta que por la entrada de la cafetería algo llamo su atención, una pareja entraba, noto que no había mesas disponibles, entonces decidió que era momento de salir del lugar, pero alguien la detuvo.

-¿Piensas huir tan pronto?- La voz de una mujer adulta, la sorprendió por la espalda, era la madre de Matt.

-Yo no huyo Susan, pero debo dejar la mesa disponible- Haruka se justifico, mientras saludaba a la mujer con un beso en la mejilla.

A pesar de la considerable diferencia de edad, Haruka podía sentir sus piernas flaquear y su piel erizándose con aquella voz.

-Si lo sé, ¿Solo huiste de tu casa verdad cariño?- Susan dijo en tono de broma, mientras acomodaba el cuello del saco de Haruka.

-No escape de mi casa, solo de mi padre- Haruka sonreía poniendo el saco como estaba originalmente.

Haruka, recibió una mirada fulminante de Susan, sus ojos azules podían llegar mas allá de donde la ojiverde quería.

-Claro, como digas, en lugar de discutir conmigo, ve a ayudar a Matt- Susan la miro dulcemente a los ojos.

-Está bien, solo deja que me quite esto- Haruka no pudo resistirse a esos ojos azules, se quito el saco y se arremango las mangas de su camisa.

-Buen chico- Susan tomo el saco y demás cosas, le dio una palmada en la espalda.

Haruka, se acerco a Matt con gusto, parecía que no le molestara aquella actividad, además podría dejar de pensar.

-¿Recordaras tus viejos tiempos como mortal?- Matt le bromeo mientras le entregaba una pluma y mandil corto.

-Nunca los he olvidado niño, es solo que hace tiempo que no hago esto- Haruka vio que estaba muy formal, así que ante la sorpresa de Matt, desabotono su camisa, dejándose una playera blanca debajo.

-Dejen los desnudos para más tarde, hay trabajo que hacer, muévanse 'señoritas'- Susan intervino apresurándolos.

-Te enseñare como se hace esto niño- Haruka salió a las mesas a tomar su primer orden en mucho tiempo.

-Cubrirás tus mesas favoritas, las del fondo, están más cerca de la barra, no queremos que arruines las ordenes tropezando con todo- Matt le bromeo, caminando al frente de la cafetería.

-No me falta tanta practica- Una sonriente Haruka fue a atender sus mesas.

Normalmente la cafetería era frecuentada por chicas, Matt era atractiva, buena explicación para esto, el otro motivo era Haruka, que superaba por un poco el atractivo de Matt, a las chicas las emocionaba el "chico del fondo" siempre solo. Para las chicas ver a Haruka sonreír de esa manera era memorable, aunque si coqueteaba con ellas, ninguna le había visto tan sincera en sus expresiones.

La pareja por la que Haruka, había dejado su puesto de pasividad había ocupado su mesa.

-Hola, buenos días, ¿Qué desean ordenar?- Haruka no dejaba de reír con algo de nervios.

-Yo quiero un café americano… ¿Y tu Michiru?- El chico volteo a ver a la joven que lo acompañaba.

Hasta ese momento Haruka, levanto la mira de la libreta de órdenes para entonces encontrarse con la mirada azul de la chica.

A primera vista, la chica tenía una mirada dulce, pero tenía una pequeña mezcla de temor y sorpresa en ella.

-Ah…yo, quiero una rebanada de pay y un capucciono, por favor- Michiru miraba directamente a los ojos de Haruka.

-Está bien…en un momento traigo su orden- Haruka rompió el contacto y regreso a la barra.

-¿Te sientes bien?- El chico tomo el rostro de Michiru por la barbilla, Michiru solo asintió.

Matt alcanzo a Haruka en la barra, noto que su amiga parecía molesta.

-¿Tienes algún problema?- Matt, le toco el hombro regresándola a la realidad de una especie de ensoñación.

-No, estoy bien, es solo que, hay algo malo con esa chica- Haruka, apretaba los puños, pero había algo mas.

Matt conocía esa reacción en Haruka no en valde la conocía desde los 14 años, pero ese tono en su voz y los nudillos blancos solo significaban "problemas"

Susan lo sabia también, pero prefería observar a la distancia, la experiencia le había mostrado que la mente y reacciones de Haruka podían ser tan cambiantes como el viento.

-Sera mejor que me vaya, perdona que no me quede mas tiempo- Haruka le dijo a Matt, mientras tomaba su saco y escribió algo en dos trozo de papel de su libreta.

-Te quiero pero sabes que esto no lo soporto- Haruka le beso la mejilla, y le entrego ambos trozos de papel.

Susan no dijo mas y la despidió con una sonrisa lo mas dulce posible.

Al salir Haruka de la cafetería, Susan abrió ambos papeles, el primero era el numero de teléfono de Haruka y el segundo era un mensaje para Susan.

"Se que no debería hacer esto, te lo prometi cuando te conoci, pero hazle llegar mi numero de celular.

P.D. Aun eres mi favorita"

Susan esbozo una sonrisa mas sutil, pero Matt, no lo noto debido a que ahora debía atender todas las mesas, se encontraba muy ocupado para notar la mirada de su madre.

-Espero que sepas lo que haces Haruka- Susan dijo en voz baja –Matt, yo me encargare de la mesa de Haruka, tranquilo- Preparo la orden y camino lo mas tranquila posible, de una manera extraña esa chica la ponía alerta.

Michiru permanecia en silencio, a pesar de que el chico se empeñaba en hacerla hablar y sonreir.

-Aquí tienen, perdonen la tardanza, es solo que su mesero tuvo que retirarse- Susan dejo el pedido sobre la mesa.

Regreso a su puesto detrás de la barra, tenia que esperar el momento indicado para cumplir con el encargo de Haruka, al cabo de unos minutos, la oportunidad llego directo a la barra.

-Puede indicarme donde esta el baño- La voz del chico interrumpió las cabilaziones de Susan.

Susan le indico la puerta al fondo de la cafetería y aprovecho para acercarse a la mesa.

-¿Puedo retirarte esto?- Pregunto a Michiru.

-Si por favor- Obviamente Michiru no sabia nada acerca de Susan.

-El chico que te estaba atendiendo te ha dejado esto- Susan dejo el trozo de papel sobre la mesa y se retiro dejando sorprendida a Michiru.

Michiru salió de la cafetería con el papel en sus manos, después de todo ya se había despedido de su acompañante.

Una vez que se alejo un par de calles de la cafetería saco de su bolso el celular y marco el numero que indicaba, comenzó a dar tono.

-Hola Sirena- Se escucho la voz en el auricular, Michiru sintió un escalofrio recorrerle la espalda…