Bien, bien, he aquí el cuarto capítulo, espero que la historia les este gustando, sé que es probable que crean que el "escuadrón" ni al caso, pero… tengan paciencia, tienen razón de existir, pido paciencia verán cómo estará mas interesante, perdonen la tardanza es solo que esto de la vida laboral, pasa factura…

HYM no me pertenecen, hago esta historia como pasatiempo, sin fines de lucro…

Disculpen las faltas de ortografía y de gramática, en los capítulos previos, espero que no encuentren muchos en este, ni en los venideros XP…

Gracias por leer, agradezco comentarios, los buenos, las criticas (constructivas) pues también me ayudan a mejorar…

CONTRARIOS

CAP. 3 EL DIA "D"

Haruka se sonrió, no podría imaginarse a su mejor amigo siendo torturado por el "escuadrón", dio un suspiro y le puso una manta encima, se fue a habitación a intentar conciliar el sueño.

Los rayos del sol, entraron por la ventana de su habitación, el sueño que sentía la noche anterior le había hecho olvidar cerrar las cortinas.

Se resigno a abrir los ojos cuando el calor se intensifico, se enderezo para estirarse, se hinco y dejo que su peso, la tirase hacia el frente, en esa posición estiraba una pierna a la vez.

-Eres tan tonta Haruka, estirándote como gato- Se dijo así misma, burlándose de su comportamiento.

Se puso de pie y entro al baño, para darse un baño reconfortante, el agua caliente recorría su cuerpo y se sorprendió de sentirse de tan buen humor.

Salió y con la más sincera actitud femenina, abrió las puertas de su vestidor, envuelta con su toalla, miraba de lado a lado, no decidía entre su ropa.

-¿Traje?... No, sería muy formal, ¿Mezclilla?... No me agrada la idea, ¿Vestido?... Jajajaja, buen chiste- Haruka no pudo evitar aquella auto broma.

Dio un profundo suspiro, negando con la cabeza a la vez que se agachaba.

-Creo que esto no será difícil de elegir- Abrió un cajón y saco su ropa interior, un conjunto de color blanco de top deportivo y bóxer.

Al terminar de ponerse la ropa interior, se alejo unos pasos, para ver si el cambio de perspectiva le ayudaba a elegir el mejor atuendo.

Pasaron unos segundos y se seco con frustración el cabello, término dando vueltas por la habitación, recordaba todas aquellas sugerencias de Randy y Ann principalmente.

-¡Genial! Grito en medio de un ligero ataque de ira –No me hicieron ponerme el atuendo anoche, pero si hicieron que en mi mente tuviera atuendo de Liberace- Se dejo caer de espaldas sobre la cama.

Haruka se levanto como impulsada por un resorte, camino de nuevo hacia su vestidor.

Buscaba con desesperación las prendas que deseaba, al no encontrarlas, comenzaba a gruñir, sabía que el desorden se debía a Matt, solía tomar prestada algo de su ropa, eso no le molestaba, lo que realmente le irritaba era el desorden que su amigo dejaba a su paso, pantalón de vestir con los de mezclilla, las camisas de manga larga con las que no tienen, sus chamarras revueltas con su ropa deportiva.

-Mas te vale no haberte llevado lo que necesito o te arrancare la cabeza- Haruka comenzaba a sentir un intenso dolor de cabeza, pero entonces, entre el monumental desastre, comenzó a encontrar sus preciadas prendas.

Pantalón de vestir recto color caqui, se puso una camisa de manga larga blanca, la dejo abierta hasta el segundo botón, decidió por arremangar las mangas y chaleco negro, que encontró en el estante de los sueters; Zapato negro y para cerrar y estar completamente convencida un cinturón negro con las costuras blancas y hebilla cuadrada, con sus iniciales grabas, era un detalle que solo pocas personas conocían.

Por su parte, Michiru no se encontraba en mejores condiciones que Haruka, aunque le tomo menos tiempo y fue más sencillo para ella elegir su atuendo.

Se había dado un baño, mientras lo hacía, era como su estuviese viendo su vestidor en ese momento y decidía mientras el agua recorría su cuerpo.

Al salir de la regadera, comenzó su ritual, envuelta en una toalla y con otra iba se secaba delicadamente su cabello.

Abrió su vestidor y encontró con facilidad un vestido de escote halter, falda amplia de tela vaporosa, color shampang, torera negra de manga corta aglobada, bolso de mano negro al igual que las zapatillas.

Una vez terminada esta parte de su ritual, continuo con aquella que mas disfrutaba, la de los pequeños detalles, eligió una cadena dorada de eslabones con un dije en forma de circulo cubriendo un pequeño corazón incrustado de zirconios, se recogió el cabello en una media cola de lado y su maquillaje era muy natural y ligero.

Michiru había terminado y revisaba frente al espejo de cuerpo completo de su habitación que todo estuviera en orden, le dedico una sonrisa aprobatoria al reflejo y salió de la habitación.

-Voy a salir, regreso más tarde- Michiru no se detuvo ni a saludar a sus padres, que tomaban el desayuno, en el enorme comedor.

Salió de la casa, para sorpresivamente recibir una llamada al celular, la pantalla se ilumino con las iniciales "H T", una sensación confusa le invadió el pecho, era entre nervios, ansias y emoción.

-Hola- Contesto una voz seductora.

-Hola, creí que habías olvidado nuestra cita- Haruka también sonreía.

-Para nada, ¿Compartirás el plan o es un secreto?- La voz de Michiru, le erizaba la piel, aun por teléfono, Haruka se comenzó a preguntar si estaba lista para aquel encuentro.

-En realidad no tengo un plan, así que ¿Te apetece desayunar?- Haruka, propuso expectante.

-Me parece bien, ¿Dónde quieres que nos encontremos?- Michiru sonreía sin parar aquel sentimiento de felicidad la invadía.

-Sabes, antes de verte a ti, debo recoger a una hermosa chica que acabo de conocer- Haruka, había vislumbrado a la chica de cabello aguamarina unos metros más adelante.

-¿En serio? Nunca creí que fueras tan descortés de acordar dos citas el mismo día- Michiru no se había percatado de que era seguida por la rubia.

Haruka se orillo y detuvo su auto, la distancia no provocaría sospechas de que el poderoso motor del mustang color negro, se apagara.

-Si, sabes, sé que no es algo que usualmente haría, pero jamás dejaría plantada a una bella dama, además tu comprenderías que es una chica muy importante de mi pasado- Haruka, abrió una pequeña yaga en su propia alma.

-Si comprendo, y ¿Yo que soy?- Michiru había dejado de sonreír, aquella autoflagelación de la rubia había provocado que ella misma avivara sus recuerdos.

-Espero seas la chica de mi presente y quizás de mi futuro- Haruka caminaba unos pasos detrás de la chica de cabello aguamarina.

-Haruka, tu no crees en el futuro- Michiru dibujo de nuevo una ligera sonrisa en sus labios apenas perceptible.

-Recuerda que he cambiado- Haruka se acerco lo suficiente a Michiru tanto que podría tocarla con solo estirar su brazo.

-Lo único que no cambia es el ritmo que tienes al caminar- Michiru tenía poco de haber notado la presencia de Haruka.

Colgó el celular y se giro quedando de frente a Haruka, quien se detuvo de golpe y se sonrojo, no pudo evitarlo, mucho menos controlarlo.

Michiru por su parte también se sonrojo, pero de una manera más mesurada.

-No te delato tu caminar, pues también ha cambiado, pero algo que jamás cambiara en ti es ese dulce aroma- Michiru se acerco para besarle en la mejilla a manera de saludo, para hacerlo tuvo que ponerse de puntitas.

Haruka sintió sus piernas flaquear, aquella mirada azul, esa piel que a la vista le parecía tan suave.

-Bien ¿Dónde me invitaras a desayunar?- Michiru, se separo de la rubia y comenzó a caminar, tenía que admitir que provocar esas reacciones le agradaba, pero provocarlas en la rubia era una sensación que disfrutaba.

Haruka sacudió la cabeza para aclarar su mente, sabía que de esta manera no podría controlarse y estaría a merced de los fantasmas de su pasado.

-Vamos al café, tengo que pasar por algunas cosas pendientes con Matt, después, después veremos que hacer- Haruka seguía con nervios pero más controlados.

Michiru asintió al tiempo que se colgaba del brazo de Haruka y caminaban de regreso al Mustang.

-Lindo auto- Michiru le dio un par de golpecillos en el brazo al ver aquel vehículo.

-Debes estar bromeando, ¿"lindo"?, un Mustang nunca puede ser "lindo" es una maquina poderosa, tu dirías que un Stradivarius es "lindo"- Haruka hacia énfasis en la palabra pues para sus oídos era casi imposible aquella expresión para alguno de sus autos, abrió la puerta de vehículo y ayudo a Michiru a entrar.

-Un Stradivarius es hermoso, produce sonidos que llegan al alma Haruka- Michiru noto los interiores de piel color arena que no son visibles desde el exterior por el polarizado en los cristales.

Haruka rodeo el vehículo, subió del lado de conductor y lo encendió, el rugido de la primera ignición era contrastante con el suave ronroneo que venía después.

-¿Aun crees que solo es "lindo"?- Haruka miro de reojo a Michiru y avanzo con tranquilidad, para sacarle el mayor provecho a su auto debía ser en carretera.

-Debo admitir que es muy hermoso y sus sonidos también, son maravillosos- Michiru estaba muy cómoda en esos asientos -Me pregunto cuantas chicas habrán conocido estos interiores- Dio un golpe bajo.

-Eso no importa- Haruka conducía con seguridad, el café no estaba lejos, tenía la mirada fija en el camino.

Llegaron pronto a su destino, Haruka descendió del auto y lo rodeo, para ofrecer su mano a Michiru y pudiera bajar.

-Gracias- Michiru agradeció el gesto.

-Un placer- Haruka cerró el auto y la siguió dentro del café.

Susan dentro del café no pudo ocultar su sorpresa al ver a aquella pareja entrar por la puerta, la visión era casi perfecta.

Pero por su mente retumbaban como flashazos aquellos recuerdos de Haruka llorando en la puerta de su departamento desconsolada.

-¿Mamá, te encuentras bien?- La voz de Matt la regreso a la realidad.

-Si, anda Haruka te está esperando- Susan miro a su hijo dirigirse a esa mesa, jamás pensó que le afectaría tanto ver a la rubia con aquella chica que parecía tan dulce.

Matt solo asintió la actitud de su madre le había parecido rara, pero él no sabía el motivo de su comportamiento.

-¿Lo de siempre?- Matt no necesitaba decir algo más para dirigirse a Haruka.

-Si, por favor Matt, y ¿Para ti Michiru?- Haruka se sonrió al reconocer su camisa negra en el cuerpo de Matt.

-Un Cappuccino, una ensalada de frutas y un bísquet con mermelada de fresa por favor- Michiru había necesitado solo la visita del día anterior para aprender el sencillo menú.

-Claro- Matt sintió un calorcillo recorrerle la espina dorsal, era casi embriagante el efecto de Michiru.

Haruka se aclaro la garganta al ver la falta de reacción en su amigo y le regreso a la realidad.

-Eres tan mala con los hombres Michiru, el pobre chico no se atreve a cercarse a una chica y tu vienes y casi le provocas un infarto- Haruka menciono provocando un fuerte sonrojo en su acompañante.

-No lo hago apropósito y no es solo con los chicos- Michiru había hablado demasiado lo noto en el efecto que provocaron sus palabras en la rubia.

-Olvidemos aquello por favor- Haruka tenía la cabeza agachada, sumida en sus pensamientos.

-Quizás no fue buena idea que viniera- Michiru iba a levantarse, Haruka sostuvo su mano, reteniéndola.

-No te vayas por favor- Le llamo con una voz más profunda.

Michiru no necesito nada más y volvió a sentarse.

Susan seguía expectante, noto un cambio en Haruka, dos a decir verdad uno de casi sumisión y dolor; y el otro de orgullo y determinación.

-Eso es pasado- Dijo con la voz más masculina que su garganta pudo producir.

Escuchar esa voz provoco en las dos mujeres, Susan y Michiru, una reacción sedante, Michiru se perdió en sus ojos color olivo y Susan por su parte suspiro de alivio y volvió con tranquilidad a sus actividades.

Pronto, Matt llego con su orden, de nuevo fue hipnotizado por los encantos de Michiru; una vez que logro controlar sus piernas regreso a la barra.

-¿Cómo hacen eso?- Matt, pronuncio sin dirigirse a nadie en especial, el comentario llamo la atención de Susan.

-Solo es encanto natural- Susan miro un segundo la escena y siguió sin prestar atención.

La puerta se abrió y entro una chica de cabello castaño corto, parecía no tener más 16 años, traía un pantalón pescador de mezclilla y una blusa blanca sin mangas.

Su presencia no paso desapercibida para Haruka, pero no era su estilo, tenía su atención en la chica frente a ella.

-Que bueno que viniste- Susan dejo su puesto y intercepto a la recién llegada.

-Gracias, espero no decepcionarte- Aquella chica tenía una sonrisa dulce y voz suave.

-Matt, ella es Emma, es sobrina de Randy y trabajara a partir de hoy con nosotros- Susan les presento y casi suelta una carcajada al notar que ambos estaban ruborizados.

-Mucho gusto- Matt asintió y se alejo de la barra.

-No le hagas caso es tímido, pero es un buen chico- Susan siguió guiando a Emma por la cafetería y le explicaba las cosas importantes del trabajo.

Matt se sentía acorralado, no podía refugiarse en Haruka pues estaba con esa chica que le provocaba una inmovilidad increíble y su madre tenía a Emma rodando por todo el café.

Haruka se percato de la actitud de su amigo y se acerco disculpándose con Michiru.

-No olvides devolver mi camisa- Haruka solo encontró ese motivo para entablar conversación.

-Claro no lo olvidare- Matt, tenía la mirada llena de confusión.

-Relájate, la niña es linda, solo muéstrale lo genial que eres y estarás bien- Haruka palmeo su hombro a punto de volver a su mesa.

-Randy- Fue lo único que pudo pronunciar.

-¿Randy? ¿Qué tiene que ver ella en esto?- Haruka miro aun mas confundida al chico.

-Es su sobrina- Matt, le dijo casi en un susurro.

-Uuuuy, buena suerte amigo- Haruka le dijo al borde de un ataque de risa.

-Ayuda- Fue casi una súplica.

-Mas tarde en mi departamento- Haruka volvió a palmear su hombro y regreso a su mesa.

Matt hizo un esfuerzo sobre humano por controlarse, la chica le había gustado desde el principio y no podría decir que ella gustase de él.

-¿Todo bien?- Michiru pregunto después de ver aquel dialogo.

-Si, solo que necesita algo de dirección- Haruka le dijo simplemente.

-Así que eres guía espiritual- Michiru tomaba con su tenedor un trozo se fresa y lo llevaba a su boca.

-No, pero es mi mejor amigo, debo ayudarle- Haruka, bebió otro sorbo de café, ocultando tras la taza, el sonrojo de sus mejillas.

Terminaron su desayuno entre coqueteos y bromas llenas de insinuaciones que rechazaban sutilmente.

-Vamos aun nos queda todo el día- Haruka se despidió desde la puerta hacia Susan enviándole un beso.

Matt se había acostumbrado a esas acciones de la rubia, Emma parecía no sorprenderse de aquello.

Al salir del café, Haruka recibió una llamada que no podía rechazar.

-No puedo ahora y lo sabes, esto parece una conspiración- Haruka había ayudado a Michiru a subir al auto.

-Como si realmente tuvieras algo mejor que hacer- La voz al otro lado del teléfono no parecía tener paciencia en ese momento.

-Pero no soy quien pueda resolverlo- Haruka contestaba muy a su pesar.

-Eres la más cercana para hacerlo, así que mueve tu hermoso trasero aquí- No había duda, tendría que hacerlo.

-Está bien- Haruka simplemente contesto a regañadientes y subió a su auto cerrando la puerta.

-¿Tenemos que dejar el resto de nuestra cita para otro día?- Michiru aun podía leer a la rubia.

-No quisiera, a no ser, que quieras acompañarme- Haruka soltó su mejor sonrisa seductora.

-Claro tengo todo el día para ti- Michiru respondió al coqueteo.

-¿Solo el día?- Haruka había ganado este encuentro pues su acompañante tenía el rostro completamente rojo.

Haruka se sintió vencedora y no la molesto mas, decidió dejarla tranquila el resto del viaje, para evitar aquel incomodo silencio, encendió el stero de su auto y en reproducción automática estaba "Dot to tha dot" de Soul´d Out.

-No sabía que tendrías este tipo de música- Michiru le miraba de reojo.

-Es la "popera" en mi interior, en realidad escucho mucha música- Haruka le miraba sonriendo.

Se detuvieron frente a un enorme edificio color blanco con puertas de cristal, en la entrada se leía, Galería de Arte "Secret", en una letra muy delicada para pertenecer a un anuncio.

-¿Ahora eres benefactora de las artes?- Michiru dijo burlona.

-No yo, mi familia, bueno parte de mi familia, en fin, el punto es que esto no es mi idea, por lo que no entiendo que hago yo aquí- Haruka siempre se desesperaba cuando visitaba la galería.

Al cruzar la puerta, Michiru pudo deducir porque era su reacción, hacia ellas caminaba con mucha prisa, Ann, hoy portaba un vestido negro entallado, el largo era apenas arriba de la rodilla, pero la falda abierta en el costado de las piernas cerca de diez centímetros, de la parte superior era tipo straple la gravedad no parecía afectarle a aquella mujer, pues el escote en su espalda era muy provocador.

-Menos mal que llegaste, hay un caos en la oficina, no encuentro a Sam por ningún lado y necesito esto- Ann se acerco y abrazo a Haruka, ante la mirada celosa de Michiru.

-Una cosa a la vez Ann por favor- Haruka se descubrió acariciando la espalda desnuda de Ann, para su sorpresa ese acto natural en ella ahora le preocupaba.

-Tienes razón, que modales los tuyos, Ann Perkins, soy la curadora de esta galería y asistente personal de Sam Tenou- Ann estiro la mano hacia Michiru quien educadamente correspondió el saludo.

-Michiru Kaiou, un placer- Michiru sonrió lo más tranquila que pudo, pero debía admitir que los celos le habían calado profundo.

-Haruka ve a resolver esto pronto por favor, en la línea tengo a parís y en el correo a Londres- Ann le empujo miraba los ojos preocupados de Haruka -Le mostrare a la Señorita Kaiou la exposición tranquila- Ann le señalo el camino a las salas de exposición.

Michiru se dejo guiar la personalidad hechizante de Ann la envolvía pero de una manera menos poderosa que a Haruka.

-Orquídeas blancas ¿cierto?- Ann tenía un excelente gusto, adoraba las flores cuando le eran enviadas por algún supuesto pretendiente.

-Si, pocas personas detectan el aroma- Michiru miraba una escultura geometría llamada "ALMA"

-Es porque se trata de una esencia muy sutil- Ann le seguía con la mirada.

-Esta obra es maravillosa- Michiru la rodeaba al estar en la parte central de la sala podía explorarla por todos los ángulos posibles.

-Esta galería se especializa en artistas que nuevos, desconocidos, nos guiamos por recomendaciones, hemos tenido mucho éxito, lanzando nuevos talentos, además podemos darnos el lujo que exponer casi cualquier obra, pintura, escultura, video, incluso música- Ann miraba otra obra, una pintura de paisaje montañoso.

-Así que a eso se dedica a familia de Haruka ahora- Michiru sentencio casi con sorpresa.

-No te dejes engañar, esto es solo iniciativa de Sam Tenou, al igual que Haruka no comparte los intereses de las inversiones en negocios internacionales- Ann le dirigió una mirada un poco dura.

Michiru permaneció en silencio un momento, mientras recorría otro espacio de la galería, Ann la seguía con cierta distancia, resistiéndose a iniciar un fuerte cuestionamiento de sus intensiones con Haruka.

-Entiendo que eres asistente del familiar de Ruka, pero, me parece que tienen algo más familiar- Michiru abrió la oportunidad que Ann estaba buscando.

-Haruka es encantadora, como no sentir algo más que aprecio por ella, tenemos algo más, aunque no de la forma en que te imaginas- Ann había dado un golpe en los celos de Michiru.

-¿Te ha gustado la galería?- Haruka entro en aquel espacio, al girar Michiru, noto como la obra "ALMA" se encontraba detrás de Haruka y parecía fórmale un par de alas extendidas.

Ann sonrió pues conocía perfectamente el efecto de la obra, solo se limito a asentir y se acerco a la rubia.

-Espero que no dejaras un desastre mayor al que ya había- Ann le dijo en un susurro al acercarse en un abrazo diferente al primero.

-Soy Haruka Tenou, experta en limpiar desastres con la marca de Sam- Haruka deposito un beso en la mejilla de Ann y la vio salir.

Michiru permanecía en silencio disfrutaba de aquel espejismo, Haruka al no recibir reacción alguna de Michiru giro sobre sus pasos, se encontró con "ALMA"

-En realidad no entiendo esta obra, la Autora dice que produce un efecto especial en ciertas personas, que refleja aquello que esa persona ve en otra- Haruka seguía admirando aquella obra que a su parecer solo eran figuras geométricas juntas.

-¿Entonces no te agrada?- Michiru le pregunto antes de hacer la pregunta que realmente quería formular.

-Claro que me gusta pero aun no entiendo a que se refieren- Haruka la miraba analizándola.

-¿Por qué no todas las personas pueden percibirlo? ¿Qué efecto crea?- Michiru comenzaba a impacientarse.

-No es algo constante, cambia dependiendo de la persona, el punto es que solo se muestra "mágicamente" cuando la persona frente a "ALMA" es el amor verdadero, refleja siempre algo que identifique a esa persona- Haruka continuaba la explicación y Michiru escuchaba atentamente mientras volvía a rodear la estructura.

Michiru parecía algo sorprendida, pero prefería no compartir aquella emoción con Haruka.

-Perdona si me demore, esas llamadas siempre me quitan tiempo- Haruka se disculpo, intentando de nuevo atraer la atención de la peli verde.

-No…no te preocupes- Michiru volteo a verla sonriente -Sabes quisiera conocer tu casa- Soltó sin más, aquellas palabras taladraron en el corazón de Haruka.

-¿Ahora?- Haruka no oculto su sorpresa.

-Si, solo tengo curiosidad por ver como vives- Michiru, era sincera, tenía una enorme curiosidad alimentada también por los celos que le provoco Ann, pensar que podría haber estado en la casa de Haruka, quería decir que era especial aquel lugar.

-Está bien- Haruka suspiro, no pudo negarse, sabía que podía tener problemas.-

Michiru volteo a ver de nuevo aquella estructura y se colgó fuerte del brazo de la alta rubia, mas aun cerca de Ann que estaba frente a la puerta recibiendo a unos visitantes.

Se encaminaron al auto, los nervios, de Haruka eran cada vez mayores, cada momento Haruka sentía su corazón latir mas fuerte…

En serio una enorme disculpa por la tardanza, espero que al menos valga la pena, espero les guste y en el próximo veremos parte de la verdad! Mujajajajajaja…

En serio disculpas soy una mujer de 24 años con dos trabajos, así que por favor paciencia…

Aun así gracias por los reviews, me hago adicta a ellos