¡Hola! Acá estoy con una nueva historia, pero ahora de "Boys Before Flowers". Para quienes me conocen, yo he escrito varios One Shot sobre Sailor Moon y tengo historias en proceso basadas en el mismo anime. Sin embargo, mi gusto por esta historia (y debo confesar que también por Kim Hyun Joong), me llevó a querer experimentar en este mundo, ¡por favor no sean muy duros conmigo ya que es mi primer historia basada en este dorama! ^^

Cabe señalar que los personajes no me pertenecen y este primer capítulo, está basado en el final del dorama, pues era necesario que lo retomara para el inicio de la loca idea que me surgió. Por favor, ¡díganme qué les pareció! Y sin más por el momento, los dejo con el inicio, ojalá les guste.

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SÁLVAME OTRA VEZ

CAPÍTULO 1: ¿POR QUÉ A MÍ?

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¡Tarde, tarde, tarde! Dejaré de ser Geum Jan Di el día que llegue a tiempo a un sitio. ¿Qué es lo que sucede conmigo? ¿Por qué siempre olvido todo? Hoy es mi primera práctica de campo como médico, se supone que debería haber despertado antes para poder llegar a tiempo. Pero en lugar de eso, estoy aquí, corriendo como loca tratando de llegar al lugar donde debo tomar el autobús… ¡Soy una tonta!

Corro lo más rápido que puedo hacia al vehículo que supongo, ya estuvo esperando demasiado tiempo por mí. Si tan sólo anoche no me hubiera quedado pensando en tonterías, ahora estaría sentada tranquilamente en el asiento que estaba reservado para mí… Me falta el aire y siento cómo mis piernas tiemblan de los nervios pero finalmente, ¡lo logré! Alcancé el autobús y a pesar de la negativa, hice que el chofer se detuviera y me abriera la puerta para dejarme subir.

— ¡Hey! Tercer año, ¿llegas tarde en un día como hoy? Típico en ti, no hay día en que no causes problemas —, escucho cómo uno de ellos me dice y yo sólo atino a agachar la cabeza, sonreír tímidamente y disculparme con todos por haberlos hecho esperar.

Jamás hubiese querido que esto sucediera, pero es que entre la Universidad y todos los pensamientos que inundan mi cabeza, hay veces que sólo quiero dormir y no pensar nunca en nada más. Camino hacia el último asiento y sólo veo a un chico que va durmiendo; como lleva el rostro tapado con una gorra, decido voltear el rostro hacia la ventanilla del autobús y seguir viendo el paisaje a través de ella.

— ¿Piensas que basta con eso? —, escucho que alguien me dice. Sorprendida, giro el rostro hacia la persona que me habló, justo para observar cómo el chico que llevaba la gorra en la cara, se la quita y me deja ver que en realidad se trata de Yoon Ji Hoo.

— ¡Sunbae! —, es lo único que atinó a decir mientras me regala una de esas sonrisas que sólo él sabe dar. No ha cambiado mucho en todo este tiempo, quizá la única diferencia sea que ahora utiliza gafas, pero sigue igual que siempre. Llevaba puesta una camisa azul cielo y un pantalón color beige, ¡tan apuesto como yo lo conocí! Y también tan dormilón, aunque eso nunca se sabe, pues sabe fingir muy bien cuando no lo está.

Sonrío tontamente… un momento, ¿qué está sucediendo? ¿Por qué mi corazón de pronto se sintió tan alegre con tan sólo ver a Ji Hoo? Me quedo pensando por unos segundos, en la razón de esta repentina paz y alegría, para después salir abruptamente de mis pensamientos al sentir que una mano pasa una y otra vez frente a mi cara.

— ¿Estás bien Jan Di? —, me dijo mi bombero personal con un tono lleno de preocupación.

— ¿Eh? Sí, sí claro. Estoy bien, sólo que… eh no, no me hagas caso sunbae…—, le respondí devolviéndole la sonrisa que hasta hace unos momentos él me regaló.

— Seguramente a Geum Jan Di se le hace extraño que uno de los F4 se encuentre aquí, ¿cierto? —, me dijo dándome un pequeño golpe en la frente.

— ¿Quieres que te sea sincera? La verdad es que sí. Digamos que… que yo pensé que tú harías este tipo de prácticas en otro sitio, ¿me explico?

— Dejarás de ser Jan Di el día en que ya no te preocupes por las diferencias sociales. ¿Qué más da si es en el mejor hospital del mundo o en el último rincón de la Tierra? Un buen médico, nunca despreciará ni uno ni otro, pues su único motivo deberá ser cuidar de los demás y ayudarlos a estar sanos… ¿No es así?

Tus palabras están llenas de razón, así que sólo atino a agachar la cabeza y mirar hacia el suelo. ¡Soy una vergüenza! Tantos años de conocerte y no saber aún que tú no te fijas en ese tipo de detalles, que eres el ser más bondadoso que haya conocido jamás y que sólo tú has sido capaz de hacer tantas cosas por mí. ¿Nunca podré entenderlo? Sí, tienes razón… ¡dejaría de ser yo si ya no me sintiera tan torpe como ahora!

Guardo silencio durante el trayecto, finalmente sé que nosotros no necesitamos hablar todo el tiempo para sentirnos cómodos el uno con el otro. Además, siento muy extraño el hecho de que mi corazón esté latiendo tan rápidamente con sólo sentirte cerca y eso me hace pensar que quizá haya muchas cosas que no estén del todo en su lugar.

Por fin hemos llegado a un pequeño poblado que está cerca de la playa. A pesar de las condiciones en las que se encuentra, las personas son muy amables y nos reciben con mucho gusto, así que ayudo todo lo que puedo a poner la caravana y rápidamente me meto en el rol de médico, ése que tanto me gusta llevar a cabo.

Sin embargo, las cosas no me salen bien por completo, ya que parece que hoy amanecí más torpe que de costumbre, pues todo se me cae, con todo me tropiezo y además, me he equivocado en más de una ocasión. Eso provoca por ende, que mi superior me regañe una y otra vez…

— ¡Hey Geum Jan Di! ¿Vas a hacer todo bien? ¿Qué es eso? —, me dice regañándome porque me equivoqué en el momento de hacer algunas pruebas.

— Lo siento…

— ¡Hazlo de nuevo!

— Lo siento sunbaenim —, asiento furtivamente con la cabeza y me dispongo a volver a hacer esas notas. Sin embargo, la cabeza hoy no quiere ayudarme a lograrlo, pues en lugar de concentrarme, cada vez me siento más perdida. Decido caminar un poco para tomar algo de aire fresco y es ahí cuando veo de nuevo a mi querido bombero. Se ve tan apuesto con esa bata de doctor, en cuclillas jugando con varios niños… ¿Quién diría que hasta hace unos años él era realmente diferente?

Me acerco poco a poco hacia donde está, se ve realmente entretenido en estar con los niños que no nota que voy hacia él. Cuando al fin nota mi presencia, gira el rostro y poco a poco se levanta, para quedar frente a mí:

— ¿Viniste? —, me dice con una voz profunda pero tan serena como siempre. Se coloca a mi lado y yo sólo puedo contener la respiración. ¡Es tan frustrante todo esto que me pasa! Poco a poco exhalo el aire que acumulé en mis pulmones y para distraerme, fijo mi vista en un punto hacia el infinito. Siento cómo él me observa e incluso, puedo ver por el rabillo del ojo que está sonriendo.

— Por tu cara, parece que cometiste otro error —, me dice con demasiada seguridad. Suspiro y varios segundos después, le respondo:

— Sunbae, como tú ingresaste a tiempo, ya estás en la clase de graduados. ¿Cuándo, yo que estoy en tercer año, voy a terminar? ¿En qué milenio me convertiré en médico? El futuro parece oscuro…—, le digo viendo aún hacia el infinito. La verdad es que no tengo el valor para fijar mi vista en la suya, pues una extraña mezcla entre vergüenza y miedo, se ha instalado en mí.

— ¿No estarás pensando en aplazar el examen, verdad?...

— ¡Sunbae! —le digo cuando me doy cuenta que fui descubierta, sonrío y agrego: —Por ti fue que no me convertí en una rechazada. Sin embargo, a partir de que tú vayas a un hospital y ya no pises la Universidad, es cuando tendré que pensar en qué voy a hacer… es cuando el futuro, mi futuro se ve oscuro.

— Entonces, ¿también debería repetir el curso?

— ¡Claro que no! Eso es mucho más aterrador que el pensar en posponer el examen…—, ambos comenzamos a reír. Se siente tan bien estar así con él, que me siento tranquila, dispuesta a seguir adelante a pesar de que me equivoque una y otra vez. Sé que no está bien que me sienta así, pues se supondría que yo debo estar pensando en otra persona… alguien que está lejos y a quien le prometí que iba a esperar sucediera lo que sucediera.

— No es una broma—, me responde. Pero ahora él es quien tiene la mirada perdida en el infinito.

— Sunbae, tienes que convertirte en médico y reabrir la clínica de tu abuelo. Por eso es que retrocediste y estudiaste medicina…—, le respondo con un tono de voz serio. Sé muy bien que el abuelo está realmente orgulloso de que mi sunbae estudie medicina, pues pronto comenzará a ayudar a la gente, de la forma a la que a él le gusta pero que por cuestiones de salud, ya no puede hacer.

— Esa no fue la única razón…—, me dijo totalmente serio. Y para mi corazón, esas seis palaras fueron como una especie de incentivo para que latiera más y más rápido. ¿Qué hago? ¿Qué responderle si en este mismo instante siento que estoy volando?… Sólo atiné a decir una palabra:

— ¿Qué?

Bien. Sé que soy una tonta, pero no se me ocurrió decirle nada más. Además, me encuentro muy confundida, pues sus palabras fueron como el antídoto que mi alma necesitaba en ese momento… Él iba a responder, pero justo cuando comenzaba, una de las niñas con las que minutos antes jugaba, se acercó y éste se acuclilló para hacerle caso, no sin antes darle una de sus mejores sonrisas.

— ¡Príncipe médico, me duele la garganta!

— ¿Príncipe médico? —, dije totalmente sorprendida ante el nuevo apodo que mí bombero personal, tenía por parte de la pequeña. La niña me vio por un instante y después se acercó a Ji Hoo para rodearlo por el cuello con sus brazos, mientras era recibida cálidamente por él. Sé que es una niña, pero esa acción me desconcertó mucho, sobre todo ante la explicación que me dio segundos después:

— Sí. Sae Byul va a crecer y a casarse con el príncipe médico en el futuro…

¿Qué? ¿Quién está hablando de crecer y casarse con Ji Hoo? ¡No, no, no! ¿Qué le dan de comer a las niñas de ahora que están pensando de esa manera? ¡No, eso no puede ser! ¡Sunbae, sácala de su error en este mismo instante! Sí, porque yo sólo pude verla y darle una sonrisa fingida. No estoy celosa, si eso es lo que piensan, es simplemente que a mí no me gustaría que si algún día llegara a tener una hija, ésta le dijera a un médico que cuando crezca se va a casar con él.

Volteo a ver a Ji Hoo y él sólo está sonriendo ampliamente aún con la pequeña entre sus brazos. ¿Qué sucede, por qué me siento tan molesta al verlo así? Yo nunca he sido egoísta, pero en este instante quisiera ser… ¡Por fin! Ha soltado a la niña y le dice juguetonamente:

— Princesa Sae Byul, nos casaremos la próxima vez. Ahora, di "ah"…

Lamento decir que si Ji Hoo pretendía calmar el enamoramiento de la niña con esas palabras, ¡no lo logrará! Pero está bien, creo que lo mejor será que le ayude a revisarla, quizá de verdad le lastime la garganta.

Me acerco un poco al sitio donde estaba con la niña y de pronto siento cómo el viento comienza a soplar demasiado fuerte. Sunbae se levantó y arropó a la pequeña con su bata, pues la arena comenzaba a levantarse drásticamente. Ambos, comenzamos a buscar de forma desesperada lo que estaba provocando todo ese viento y lo encontramos: un helicóptero que tenía el logotipo de la familia Shin Hwa.

¡No puede ser! Es lo primero que se viene a mi mente… acaso, ¿acaso él ha regresado? ¿Ahora qué voy a hacer? Siento un vacío enorme en el estómago, que se hace mucho mayor cuando escucho una voz que proviene del helicóptero… ¡Peor suerte no puedo tener!

— ¡Hey lavandera! ¿Puedes escucharme?... Geum Jan Di, ¡responde!… Geum Jan Di, ¿estás ahí? Si estás ahí, apúrate y encuéntrame en la playa…

Yo sólo miro hacia donde está el helicóptero, tratando de cubrir mi rostro con una de mis manos. Estoy más confundida que nunca, la realidad de todo esto es que jamás pensé en volver a escuchar esa voz, esa voz que hasta hace unos años era la luz de mi vida, pero que ahora… ahora ni yo misma sé qué significa para mí. Me quedé estática, no puedo moverme y tampoco sé muy bien qué es lo que haré… ¿Qué demonios me sucede? ¿En qué momento dejé de ser dueña de mí misma?

— ¿Acaso no piensas ir con Jun Pyo? —, me dijo Ji Hoo con una sonrisa llena de melancolía.

— ¿Qué? Yo… sunbae, lo que sucede es que…

— ¡Anda, ve con él o se enojará! Vamos Jan Di, yo le digo al superior que tuviste que ir a reunirte con el dueño de la Universidad…—, me responde totalmente serio.

No pude negarme ante su insistencia, así que comencé a caminar titubeante, la verdad es que no sabía qué cosa me esperaba al reunirme con Jun Pyo. Caminé sin encontrarle sentido alguno, ¿acaso estaba soñando? O, ¿de verdad él había regresado? Con ese montón de pensamientos, dejé que mis pies me llevaran hacia donde ellos creyeran que era el lugar indicado y fue así como lo vi, ahí parado frente al mar, con la mirada perdida en su inmensidad. Sé que fue demasiado raro, pero al momento en que lo observé nuevamente, mi corazón no se sintió como antes, no se alegró como lo hace cuando veo a Ji Hoo.

— ¿Goo Jun Pyo? —, es lo único que mi boca logra articular. Él, que sigue de espaldas gira su cuerpo hacia mí y con esa actitud arrogante que siempre lo ha caracterizado, me responde:

— ¡Tardaste cinco minutos! ¿No puedes caminar más rápido?

Quedamos frente a frente y yo sigo sin poder creer que lo estoy viendo, ¿cuántas veces soñé con este momento? Sin embargo, ahora que sucede, ¡no siento nada! Digo, me da mucha emoción verlo, saber que está bien. Pero todas esas promesas, todo ese amor que sentí por él hace un tiempo, creo que poco a poco se han ido diluyendo…

— Goo Jun Pyo regresó por Geum Jan Di…—, es lo que escucho, pues a pesar de que me ha dicho varias cosas, no las he logrado canalizar por completo. —Vaya, al verte en esa bata blanca creo que hasta un pato feo puede convertirse en una grulla…

Genial, es el mismo de siempre: insultándome y pensando que me halaga con esas cosas que me dice.

— ¿Eres Goo Jun Pyo? ¿De verdad eres Goo Jun Pyo?

— Te extrañé, lo suficiente como para morir. No me apartaré de ti nunca más…—, me dice y después siento cómo me rodea con sus brazos. Hace cuatro años habría estado más que feliz al sentirme así, segura y tranquila, siendo rodeada por esos brazos fuertes, cálidos. Pero ahora… ahora sólo quiero huir, irme a donde nadie pueda encontrarme.

— ¿Lo prometiste, no? Cuando regresara asumirías tu responsabilidad…—. Añade conmigo aún entre sus brazos. ¿Acaso él pretende…? ¡No, no puede ser! Siento cómo poco a poco me suelta y en cambio, se arrodilla en la arena y saca una pequeña caja del bolsillo de su saco… ¡Esto no me puede estar pasando a mí!

— Geum Jan Di, por favor cásate conmigo…—, me dijo viéndome a los ojos. Tal parece que el chico indeciso que conocí hace más de cinco años, ahora es todo un hombre. Decidido, valiente, que sabe demostrar que quiere luchar por aquello que desea. Sin embargo, ahora soy yo la que no sabe qué hacer o qué decir. Justo estoy por confesarle mi indecisión, cuando escucho a alguien diciendo:

— ¡Me opongo a esa propuesta! —, ¡es Yoon Ji Hoo! Viene caminando al lado de los demás integrantes del F4. Trae las manos en los bolsillos del pantalón y una sonrisa que no le llega por completo a su mirada. Sé que es falsa, que no está diciendo todo lo que piensa. Es raro, pero en estos años he aprendido a entender también su lenguaje corporal.

— ¡Yo también me opongo! —, fue el turno de Yi Jeong.

— ¡Yo también! Chicos, no pueden hacerlo tan fácil sin nuestro permiso… —, finalizó Woo Bin. Los tres, iban caminando hacia el lugar donde nos encontrábamos Jun Pyo y yo. Gracias al cielo, no tuve que darle una respuesta porque todos nos giramos hacia el mar, con la mirada perdida entre esa profundidad.

Los F4 se encontraban más que tranquilos así, pero la realidad de todo esto es que yo me debatía entre demasiados pensamientos, pues por una parte sentía el brazo del futuro heredero del Grupo Shin Hwa descansando en mi hombro y por otro lado, la cálida cercanía de mi querido bombero… ¿Ahora qué voy a hacer? ¿Cómo voy a definir qué es lo que quiero?

— ¡Hey, hey! ¿Como que ya fue mucho tiempo aquí viendo hacia el mar, no? Creo que es hora de que el gran equipo de los F4 se vaya a celebrar su reencuentro, ¿no creen? —, dijo de pronto y animadamente Woo Bin.

— ¿Celebrar el reencuentro?... —, añadió Ji Hoo.

— Pues yo estoy de acuerdo, es hora de divertirnos como antes… —, respondió repentinamente Yi Jeong. Yo sólo lo volteé a verlo sorprendida y él me miró divertido, diciendo: — Tranquila Jan Di, antes de venir aquí, pasé a visitar a Ga Eul al trabajo. De hecho iba a acompañarme, pero no se lo permitieron, así que regresaré por ella. No vayas a pensar que seguiré siendo el casanova de los F4, ese lugar se lo cedo a Woo Bin.

Todos reímos ante el comentario y después los cuatro se enfrascaron en una lucha de esas que sólo los cuatro pueden tener. Se golpeaban, se jalaban el cabello y se decían miles de bromas como si fueran unos pequeños de diez años. Yo sólo podía reírme al verlos, ya que sabía que ésa era la forma en la que ellos se estaban diciendo cuánto se extrañaban. En cuanto se calmaron, todos trataron de arreglarse y se encaminaron hacia el lugar donde se encontraba la caravana donde se supone que Ji Hoo y yo deberíamos estar trabajando.

— No me has dado una respuesta Jan Di, ni creas que se me ha olvidado así que después de que terminemos esa celebración, tú y yo vamos a hablar largo y tendido —, escuché que me dijo Jun Pyo en el oído. Sentí un escalofrío, pero no de emoción pues a decir verdad, lo que menos esperaba era retomar ese momento en el que los demás F4 nos interrumpieron.

Después de eso, me tomó de la muñeca como regularmente lo hacía y me encaminó detrás de los chicos, yo comencé a jalonearme, la realidad de todo esto es que no sólo no quería ir con ellos por no quedarme después a solas con Jun Pyo, además estaba el hecho de que yo tenía que estar en mis prácticas, si es que de verdad algún día quería graduarme como médico. Me quedé parada y por fin el volteó, totalmente desconcertado…

— ¡Espera Goo Jun Pyo! —, le grité. — Se supone que yo debería quedarme hasta el final de las prácticas, no puedo irme así como así. Además, los chicos dijeron que era una celebración por el reencuentro de los F4, y yo no soy parte de los F4. Así que yo me quedo aquí mientras ustedes se van, ¿de acuerdo? —, dije moviendo demasiado las manos. Sí, estoy realmente nerviosa.

Jun Pyo hizo una de sus tantas muecas de desagrado y me dijo: — De verdad se nota que no has cambiado nada lavandera. ¿Acaso no quieres estar conmigo? Han pasado cuatro años, ¡cuatro! Y tú, ¿prefieres quedarte a concluir tus prácticas? Además, ¿no te das cuenta con quién te vas a ir? ¡Te vas con el heredero de esa Universidad! Si no te aprueban, ¡se las verán conmigo!

— El que no ha cambiado nada, ¡eres tú! —, le dije totalmente enfadada. — ¿Acaso siempre desearás arreglar todo en base a tu dinero y tu poder?

No dijo más, sólo vi cómo él empezaba a caminar hacia los demás con enfado, en cuanto llegó a ellos, les dijo algo, pero no escuché nada debido a la distancia. Sólo vi cómo los cuatro de pronto corrían hacia mí, me rodearon viéndome con mucha malicia y de pronto, sentí cómo cada uno me tomaba de una pierna o de un brazo. Comencé a gritar, pero ellos no hicieron caso de las súplicas que les hacía porque me bajaran, sólo reían mientras me llevaban hacia el auto de Jun Pyo.

— ¿Así que tú no formas parte de los F4 Geum Jan Di? —, me dijo Woo Bin cuando por fin decidieron dejarme tocar el suelo.

— ¿Acaso has visto que alguien más haya logrado domar nuestro genio? —, agregó Yi Jeong.

— Siempre te lo he dicho… por ti, todos hemos hecho cosas que jamás en la vida pensamos que seríamos capaces de lograr. Hoy sí me siento muy ofendido Jan Di —, añadió Yoon Ji Hoo.

— ¿Ves? ¡Te lo dije lavandera! Tú formas parte de los F4, porque además de ser amiga de estas bestias, ahora serás la futura esposa del líder, o sea del gran Goo Jun Pyo —, esta vez habló el heredero del Grupo Shin Hwa… ¿Será posible que yo pronto sea su esposa?

El tan sólo pensar en eso, repentinamente me provocó nuevos escalofríos que se vieron interrumpidos en cuanto me di cuenta de que mi bombero tenía una mirada ausente, melancólica. De hecho, después de que nos encontró a Jun Pyo y a mí en la playa y dijo que él se oponía a que nos casáramos, lo noté muy callado y sólo respondía para lo indispensable.

Salí de mis pensamientos, sólo cuando sentí nuevamente la mano de Jun Pyo sobre la mía, pero esta vez él enlazó sus dedos a los míos y yo no supe cómo reaccionar, sólo giré el rostro hacia Ji Hoo quien lucía muy tranquilo, en realidad tan sereno que pensé que no le importaba en lo más mínimo que el líder de los F4 interrumpiera mis labores en las prácticas, así que con un tono enojado le dije:

— Sunbae, ¿en serio dejarás que este cavernícola me lleve así como así? —creo que las palabras no fueron las adecuadas, pues todos voltearon a verme. En cuanto me di cuenta, me obligué a corregirme: —Eh, quiero decir, Sunbae… ¿no se supone que tenemos que quedarnos a seguir con las actividades? —. Ji Hoo sonrió naturalmente y negando con leves movimientos de cabeza, respondió:

— En realidad no creo que hagas mucha falta Jan Di… recuerda que hoy no era precisamente tu día—. ¡Bien! ¿Para qué quiero enemigos en este momento si me basta con sunbae? Fruncí un poco el ceño y lo vi directamente a los ojos, esperando una explicación a sus comentarios. Volvió a sonreír y me dijo: —Ve tranquila con Jun Pyo, yo me encargaré de decirle a tu superior con quién y por qué te fuiste…

— ¡Pero!... —, traté de rechazar el irme, pero me vi callada por la mano de Jun Pyo.

— ¡Pero nada Jan Di! Ya escuchaste a Ji Hoo, ahora ¡súbete al auto y más te vale que vayas callada!

No tuve otra opción más que subirme en el auto e ir hacia donde el siempre arrogante Jun Pyo me llevaba. Por fortuna, tanto Woo Bin como Yi Jeong iban detrás de nosotros. La única duda que me quedó, fue el saber la razón por la que Ji Hoo no venía con alguno de ellos, pero lo más seguro era que él sí se hubiese quedado a terminar las prácticas para después reunirse con los demás F4… ¡Tramposo, me las pagará en cuanto lo vea! Al paso que voy, dudo mucho que pronto pueda ser médico…

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Han pasado ya tres horas desde que me regresé con Jun Pyo y éste me trajo a su casa, aún cuando yo me negara rotundamente sabiendo que aquí se encontraba su madre. En realidad, desde que él se fue del país para convertirse en un hombre de negocios, la señora no volvió a molestarme, pero siempre me ha quedado la duda de saber si su cambio es verdadero o no.

Afortunadamente, no me he encontrado con ella aún y espero no hacerlo, pues no sé de qué forma pueda reaccionar al verla. Si bien he perdonado todo aquello que me hizo en el pasado, nunca está de más irse con cuidado con quienes nos han hecho daño, sobre todo después de recordar cómo fue que ella me trató.

En fin, justo en este momento, espero a que el personal doméstico de Jun Pyo me traiga el vestido que según una de las chicas, es divino. Yo no sé por qué él insiste en hacer tanta parafernalia cuando de cambiarme la imagen se trata, sabiendo que no soy del tipo de chica a la que le guste eso, mucho menos estar como hoy, más de dos horas esperando a que todas esas personas terminen de arreglar mi cabello, me maquillen después de hacerme no sé cuántos tratamientos… ¡Yo sólo son Geum Jan Di!

Escucho que lentamente abren la puerta y yo sólo atino a levantarme del sofá en el que estoy sentada para ver de quién se trata. Probablemente sea mi vestido y por fin me dejen ver en un espejo, pues si bien han terminado de arreglarme, aún no me han permitido observar cómo me veo. Sigo esperando a que entren y mi sorpresa es mayor cuando me doy cuenta de que quien está del otro lado de la puerta es mi inseparable amiga Ga Eul…

— ¡Ga Eul! ¿Qué haces aquí?

— ¡Hola Jan Di! —, me dice realmente emocionada. —Vine porque Jun Pyo me mandó traer desde casa, según él, hoy van a tener una reunión importante con los F4 y yo debo estar presente también. Pero, ¿qué te hicieron? ¡Te ves hermosa! —. Me dice alegre y con una sinceridad inigualable.

— ¿Tú crees que me veo bien?...

— ¡Fantástica!

— Gracias. En realidad no sé qué me han hecho, porque no me han dejado verme al menos un segundo en un espejo. ¿Crees que le guste a…? —. ¡Momento! ¿Iba a decir "sunbae"? Me sonrojé fuertemente, sólo para ocasionar la burla de mi amiga, que segundos después añadió:

— Si realmente quieres saber si dejarás con la boca abierta a Jun Pyo, ¡yo me imagino que sí! Es más, no sólo lo dejarás con la boca abierta, seguramente hasta de espaldas se va a ir…

— Gracias Ga Eul —, dije apenada. En realidad no por lo que me dijo, sino por la persona en la que pensé primero. ¿Qué diantres sucede? ¿No se supone que debería estar feliz por el regreso de mi novio?

Bueno, creo que es más que claro que el dueño de mis pensamientos ya no es Jun Pyo, sino Ji Hoo, pero ahora… ¿Cómo se los diré sin hacerle daño a ninguno de los dos? ¿Cómo puedo lograr terminar con esa promesa que hace cuatro años le hice al arrogante que fue mi novio? Y lo más importante, ¿cómo hacerle ver a mi bombero que no pienso más en él como un amigo, sino como un hombre?

Creo que me serviría de mucho decirle todas estas cosas a Ga Eul, ¿pero de qué forma empiezo? Si le suelto todo así como así, sólo lograré confundirla y hacer que me regañe. Quizá si empiezo a preguntarle por su relación con Yi Jeong… ¡Sí, esa es una buena idea! Creo que será lo primero que voy a intentar…

— Ga Eul, ¿cómo te fue con Yi Jeong sunbae?

— ¿Eh? ¡Ah, muy bien Jan Di! Me fue a buscar al trabajo y una de mis alumnas le dijo que yo les conté acerca de él. ¡No sabes lo avergonzada que me sentí en ese momento! —. Me dijo apenada, creo que ahora sé de lo que pueden ser capaces los niños.

Así, nos sentamos en uno de los sofás que estaban en esa pequeña sala donde el personal de Jun Pyo me había dejado. Perdí la noción del tiempo, pues mi amiga comenzó a contarme todos los planes que ella ya tenía con su F4 y justo cuando intentaba contarle todo sobre mis sentimientos, un leve golpe en la puerta me interrumpió:

— Adelante — respondí.

— Gracias —, era una de las empleadas de Jun Pyo. —Señorita Jan Di, le traigo su vestido, ¿desea que me quede a ayudarle? —, me dijo dándome una reverencia que me hizo sentir muy mal. No me gusta que me traten con tanto respeto.

— ¿Eh? No, gracias. Puedes retirarte, mi amiga Ga Eul me ayudará a vestirme. Sólo que… ¿podrías después traerme un espejo, por favor?

— No será necesario señorita, después de que termine de arreglarse, el joven amo me pidió que la llevara a usted y a su amiga a uno de los salones con él. Recuerde que ahí puede encontrar varios espejos —. Terminó de decir y se fue con una sonrisa en el rostro.

— ¡Ese Jun Pyo! ¡Me las pagará!

— Parece que ustedes dos no pierden las ganas de estar peleando, ¿cierto? No me quiero imaginar cómo serán cuando se casen… lo mejor de esto es que se aman y un amor como el suyo, no creo que se agote.

— Ga Eul, sobre eso… yo… —, intenté comenzar a explicarle mis dudas a mi amiga.

— ¡Oh, tranquila Jan Di! No creo que la presidenta quiera seguir molestándote cuando sepa que estás comprometida con su hijo. Ahora, vamos a vestirte que se nos hará tarde…

Mi oportunidad para contarle todo, terminó justo en ese momento, pues de la caja que segundos antes me habían llevado, sacó un hermoso vestido violeta a la altura de las rodillas. En la parte de arriba, simulaba un corsé, mientras que de la cadera hacia abajo comenzaba a verse más amplio. Junto al vestido, venía un hermoso bolero a juego, unas zapatillas color plata, accesorios del mismo material y un bolso pequeño también en color plata. No sé qué fue lo que me ocurrió, pero debo confesar que el modelo y el color me encantaron, sobre todo cuando me imaginé la cara que pondría mi sunbae.

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— ¡Vaya, vaya, vaya! ¡Te ves realmente hermosa Jan Di! —, me decía una emocionada Ga Eul.

— ¿De verdad lo crees? ¿No piensas que este vestido está muy revelador? —, le respondí tratando de tapar lo más posible de mis piernas. Todo el atuendo me encantaba, pero a final de cuentas, yo seguía siendo la misma Jan Di. Sí, quizá me impactó la belleza de todo el cambio, pero sabía que eso no iba a durar más que una noche. Mañana me levantaré siendo la misma chica "Anti-Moda".

— ¡Claro! No me quiero ni imaginar la cara que pondrá Jun Pyo —. Me respondió mi amiga. Después de ello, volvieron a tocar a la puerta y cuando respondimos, el mayordomo entró sólo para decirme que Jun Pyo y los F4 ya esperaban por nosotras.

Mi corazón saltó de gusto al saber que ahí ya se encontraba mi sunbae y yo quería correr hasta donde él se encontraba para confesarle todo lo que estaba pasando por mi cabeza. Claro que antes, tenía que arreglar todo con Jun Pyo y decirle que a pesar de que lo amé como a nadie en mi vida, ahora tenía más que claro que con quien quería estar era con Yoon Ji Hoo, mi primer y verdadero amor.

Ga Eul y yo caminamos detrás del mayordomo Lee y finalmente, llegamos a uno de los tantos salones que tenía la mansión Shin Hwa. Cuando las puertas se abrieron, pude observar que ya nos esperaban varias personas además de Woo Bin, Yi Jeong y Jun Pyo, los tres vestidos de gala y con una sonrisa en el rostro. El primero en acercarse a nosotras, fue Yi Jeong, quien veía más que enamorado a Ga Eul; le ofreció su brazo y la escoltó hasta donde se encontraba Woo Bin.

Después de eso, Jun Pyo se acercó a mi lado y me ofreció su brazo. Yo lo tomé dubitativa, pues en realidad era otro el brazo del cual yo quería caminar, pero por más que inspeccionaba el lugar, no encontraba a Ji Hoo… ¿Acaso no vendría esta noche? ¡Esto sólo le puede pasar a Geum Jan Di!

— Te ves realmente linda esta noche, lavandera —, me dijo Jun Pyo muy cerca del oído. Yo sólo asentí con la cabeza y dije un "gracias" muy bajito, pues aún tenía un extraño presentimiento. ¿Qué pasa con mi sunbae, que no llega?

— ¡Vaya, vaya! El patito feo se ha convertido en un hermoso cisne —, me dijo Woo Bin. —Si no fuera porque eres ya la novia de Jun Pyo, yo sí andaba haciendo labor de conquista —, añadió guiñándome un ojo. Esa simple acción me hizo sonrojar y además, provocó que Jun Pyo le propinara un golpe a su amigo. Todos reímos ante el acto y después de eso, nos dispusimos a disfrutar de la noche. Yo no estaba contenta del todo, pues sabía que había una parte que me faltaba.

Los minutos pasaban y yo me sentía muy angustiada, ¿acaso le pasaría algo a Ji Hoo y por eso no llegaba? Pero si eso era, ¿por qué los demás F4 estaban tan tranquilos? Me armé de valor y me acerqué a Woo Bin en cuanto Jun Pyo me dejó sola para atender a un hombre que al parecer, estaba muy interesado en hacer negocios con él:

— Woo Bin, ¿por qué sunbae no ha llegado? ¿Será que no va a venir? —, dije despreocupadamente para no levantar sospechas.

— ¿Ji Hoo? No, claro que vendrá lo que sucede es que… —, ¡por fin iba a saber qué pasaba con mi bombero! Sin embargo, justo en ese momento, Woo Bin se quedó callado y vi que dirigía su mirada hacia la entrada del salón.

— ¿Qué sucede Woo Bin? —, dije confundida mientras volteaba hacia el mismo sitio donde él veía.

— Nada malo, sólo que por fin Ji Hoo ha llegado…

Fue ahí cuando mis esperanzas de confesarle mis sentimientos a Yoon Ji Hoo se vieron hechas cenizas, pues en la entrada se encontraba él, enfundado en un hermoso traje color beige, camisa blanca, zapatos del también color beige y una corbata color rosa. Sonriendo y con un brillo especial en su mirada. ¡Tan apuesto como siempre!

Sin embargo, lo único que no me gustó, fue que iba tomado del brazo de una hermosa señorita… no cabe duda de que sólo estas cosas le pasan a Geum Jan Di.

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Si llegaron hasta acá es porque les agradó el primer capítulo. Espero que haya sido así, de cualquier modo siempre lo digo: cualquier sugerencia, duda o comentario, me la pueden decir. Incluso si tienen algún "tomatazo" para mí. Gracias por leer, ¡por favor no olviden decirme qué tal estuvo! ¡Saludos y que tengan un buen fin de semana!

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