¡Hola! *Sacude de nuevo un pañuelo blanco en señal de paz* ... Sé que volví a demorarme en actualizar, pero saben que a veces la inspiración no es de mucha ayuda y en este capítulo, el protagonista del POV se me hizo del rogar un poco para poder escribir... ¡Pero ya está listo! ^^

Ojalá sigan disfrutando de éste fic. No olviden decirme por favor, qué les pareció... Y de nuevo ¡gracias!...

Los personajes no me pertenecen, todos son propiedad de sus respectivos autores (KBS).

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SÁLVAME OTRA VEZ

DESTINO

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La fiesta transcurre sin mucha novedad, la verdad es que yo preferiría estar en otro lugar y no precisamente aquí. Sí, quizá sería una mejor idea estar observando las estrellas, tomando un café de esos que podemos obtener de las máquinas en todas las plazas comerciales y tener entre mis brazos a esa loca niña que me ha robado el corazón.

Bueno, al menos me ha servido para demostrarle a mi madre que volví convertido en todo un hombre de negocios, pues ya llevo más de tres convenios cerrados. Incluyendo un nuevo contrato para el lanzamiento de un nuevo modelo de celulares, el cual será respaldado por el grupo Shin Hwa. Obviamente, las figuras de la campaña seremos Jan Di y yo… ¿quién más?

Cada vez que tengo oportunidad la observo, sólo así soy capaz de darme cuenta de que se ha convertido en toda una mujer: hermosa, sincera y sobre todo, sigue con esa enorme fuerza de voluntad que la guía en todos los momentos de su vida. Sin embargo, hoy siento que algo en ella está extraño. Hay algo en su mirada que me dice que no siente esa misma emoción por mí como la que tenía hace algunos años. Será… ¿será que ya no me quiere?

Trato de ignorar ese absurdo sentimiento, ¿cómo podría ser posible que Jan Di ya no quiera nada con el gran Goo Jun Pyo? ¡No, eso no podría ser!

Sí, acepto que quizá ella piensa que yo no estuve al pendiente de ella. Que la abandoné todo este tiempo y la dejé sola. Pero la realidad no es así… lo que realmente hice todos estos años fue procurar saber qué hacía, averiguar cada uno de sus movimientos y por ello, hoy sé que se ha esforzado mucho para poder entrar a la Facultad de Medicina, que nunca ha estado del todo sola, pues tanto Woo Bin como Ji Hoo, se han mantenido a su lado, haciéndola sonreír o al menos, procurándolo. Además, estoy tranquilo sabiendo que mi madre ya no la ha estado molestando y eso, es un enorme avance para que pueda lograr casarme con ella.

Pero… no sé, creo que en todas las historias debe existir uno y estoy dispuesto a investigarlo y llegar hasta el fondo del asunto. Espero que las consecuencias no sean tan malas para mí, pues en verdad que he extrañado a esta chica, lo supe por un par de sucesos que tuve mientras estuve en el extranjero que si bien me hicieron dudar en un momento, me dieron la fuerza suficiente para volver y buscar a Geum Jan Di.

— Jun Pyo, ¡Jun Pyo! ¿Me escuchas? —. Es la voz de Yi Jeong, lo cual me obliga a salir de mis pensamientos.

— ¡Aish! ¿Qué demonios quieres Yi Jeong?

— Quiero saber por qué has venido a interrumpir mi baile con Ga Eul… ¿no se supone que en estos momentos debes estar como calcomanía con Jan Di? —. Me responde más que enojado.

— ¡Cierto! Por un momento lo olvidé… —. Le respondí con el mismo fastidio. — Yi Jeong, quiero que en este mismo instante, te separes de Ga Eul, ¿entendido?

Ambos voltearon a verse de lo más sorprendidos, sin poder pronunciar palabra alguna… ¡Fue tan gracioso ver cómo el gran Jun Pyo sigue teniendo esa capacidad de intimidar a las personas! Claro, hasta que recordé que Ga Eul es la mejor amiga de Jan Di y por ende, tienen el mismo carácter…

— ¿Se puede saber con qué derecho vienes tú a decirnos qué hacer y qué no? —. Me respondió la chica, haciendo que el que se dice uno de mis mejores amigos, soltara una carcajada que si no escuchó hasta el último de los invitados, fue porque seguro está sordo.

— ¿Qué? Oye tú, niña… ¿Acaso no…? —. Fue todo lo que pude ser capaz de decir…

— ¡No! ¿Acaso tú crees que Jan Di merece que la hayas traído casi a la fuerza a este sitio como para que te la pases molestando a los demás? ¡Obviamente no! Así que si me haces el favor, ve con ella y a nosotros… — dijo Ga Eul, señalando a mi amigo también — ¡A nosotros déjanos en paz!

Después de estas palabras, el traidor de mi amigo, tomó con una de sus manos, la mano de la fierecilla y con la otra me hacía señales de que me fuera. Claro, no sin tener una sonrisa burlona instalada en su rostro. Giré mi cuerpo hacia donde estaban mis amigos y lo que vi, me dejó totalmente sorprendido: ¿por qué Ji Hoo y Jan Di se observan como si no existiera nadie más? Acaso… ¿acaso él es el motivo por el cual ella no me ve igual? ¡No, eso no puede ser!

Yoon Ji Hoo es como mi hermano. Es más, me atrevo a decir que es con quien tengo una relación más cercana de todos los F4. Además… además, no creo que él sea capaz de querer quitarme el amor de Jan Di, mucho menos después de que ha sido la única persona con la que pude sincerarme por completo antes de irme y tratar de ser una mejor persona.

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Flash Back

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Dos jóvenes se encontraban en la residencia Yoon, tomando en silencio sus respectivas tazas de té. Ninguno de los dos se atrevía a pronunciar palabra alguna. Sólo se escuchaba el sonido de un reloj de pared que les recordaba que el tiempo no daba tregua y que a pesar de todo, seguiría avanzando. Sin embargo, ese silencio no se tornaba incómodo, al contrario, parecía ir adaptando una conversación que sería de vital importancia para ambos.

— ¿Será que pronto lo vas a decir o tengo que ir a preparar más té? —. Fue Ji Hoo quien se atrevió a romper el silencio, instalando una sonrisa en su rostro al ver la cara de espanto que su interlocutor puso.

— ¿Cómo es que siempre sabes lo que va a pasar? A veces me das miedo… —. Habló por fin el heredero del Grupo Shin Hwa.

— Al menos, eso hizo que dijeras algo. Pero no me has respondido mi pregunta, ¿me vas a decir por fin lo que te trajo aquí o preparo más té?

— ¿Más té? ¡Estás loco! En serio que no sé cómo puedes sobrevivir sólo con té y hot cakes…

— Quizá de la misma forma en la que tú sobrevives con ramen… —. Le respondió Ji Hoo al tiempo que se levantaba e iba hacia la cocina.

— ¿Cómo es que sabes que yo como…? —. Le dijo en voz más alta Jun Pyo. De pronto se quedó callado y segundos después, en voz baja agregó: — En serio que a veces este chico me da miedo…

— ¿Qué dices? —. Interrogó Ji Hoo, que traía ya en las manos dos copas con vino. — Supuse que esto te hará hablar más rápido, o al menos eso intentaré. Tengo cosas qué estudiar…

— Ji Hoo, ¿por qué decidiste estudiar Medicina? —. Preguntó un curioso Jun Pyo mientras tomaba la copa de vino. El joven F4 inhaló aire, se sentó en el lugar que ocupaba desde hace un buen rato y exhaló tranquilamente, como si ese tiempo le diera suficiente oportunidad para pensar bien su respuesta. Otro silencio los invadió, ambos miraban su copa como si fuera lo más interesante del universo.

— ¿Sabes? En realidad no lo sé, Jun Pyo… —. Respondió Ji Hoo por fin.

— ¿Cómo que no lo sabes? Es tu futuro, ¿no es así? ¿Por qué tomar una decisión a la ligera? —. Fueron las palabras de Jun Pyo, las cuales sorprendieron al otro F4, sobre todo por la verdad implícita que llevaban.

— Pues, no sé Jun Pyo. Quizá el hecho de haberme encontrado con mi abuelo, me hizo pensar que soy capaz de ayudar a la gente del mismo modo que él lo hace…

— Jan Di también quiere ser médico por causa de tu abuelo, ¿lo sabías?

Ji Hoo levantó la mirada hacia Jun Pyo, quien seguía observando su copa. En realidad no tenía la más mínima idea de por qué lo decía, era la primera vez que le pasaba algo así, por lo que ni supo cómo reaccionar en ese momento, así que lo único que hizo fue reír…

— Sí, algo sabía de eso. De hecho es la razón por la que ayuda en la clínica de mi abuelo y el motivo por el cual yo me volví a encontrar con él…

— ¿Sabes? —. Volvió a hablar Jun Pyo. — Siento que tu vida y la de ella, de alguna manera están unidas. No sé, cuando Jan Di llegó a nuestras vidas, la primera persona a la que vio fuiste tú. Después, te convertiste en su primer amor y bueno, ahora eres su mejor amigo, su incondicional, diría yo…

— ¿A qué viene todo esto Jun Pyo? —. Interrogó Ji Hoo, confundido.

— A que a veces pienso cómo serían sus vidas sin mí. Es decir, ¿será que su destino hubiese quedado unido de no haber llegado yo a quitártela?

— Jun Pyo… tú no me quitaste nada porque Jan Di nunca fue mía. Independientemente de eso, ella no es un juguete que pueda o no tener dueño, ¿me explico? —. Contestó Ji Hoo y se levantó del sofá para caminar hacia uno de los enormes ventanales que estaban en la sala. Jun Pyo lo siguió y aún con la copa entre sus manos, se paró juntó a él para poder seguir hablando.

— Siempre he pensado que tú eres mejor que yo, Ji Hoo. Tienes una forma de ser huraña, pero a pesar de eso eres el que mejores sentimientos posee. Has pasado por muchas cosas y sigues de pie, fuerte y con una habilidad enorme para sentir y descifrar cosas que los demás jamás hubiesen imaginado…

— Jun Pyo, sólo dilo y ya… —. Dijo un aburrido Ji Hoo. Aunque la realidad de las cosas, era que se sentía enormemente incómodo al estar hablando de ese tema con su amigo.

— ¡Calla! No me interrumpas, por favor…

— Está bien, pero por favor dilo rápido…

— Sé que todos piensan que yo soy un tonto. Que no he aprendido nada en todo este tiempo, pero no es así. Después de saber que mi madre fue capaz de inventar la muerte de mi padre con tal de que sus negocios no se fueran abajo, me di cuenta de que vivía en una perfecta mentira. Una mentira donde lo único valioso es Jan Di… —. Dio unos pasos de regreso al sofá y se detuvo para continuar. — Después perdí la memoria y sólo al verla en peligro, fue que me di cuenta de cuán importante es esa lavandera en mi vida, ¿sabes? A veces me preguntó qué de bueno pude haber hecho en esta vida para merecer su amor, sobre todo después de haberla tratado de ese modo…

— Mi abuelo dice que Jan Di es como una flor de loto, que ayuda a purificar todo aquello que se encuentra a su alrededor… — intervino Ji Hoo, aún con la mirada perdida en la inmensidad de la noche. — Creo que es cierto, pues ella llegó a cambiar la visión que los cuatro teníamos de la vida. Y veme a mí, ahora ya tengo la familia que tanto esperé, todo gracias a ella…

— Lo sé Ji Hoo, lo sé… —. Jun Pyo seguía parado de espaldas a su amigo, en ese momento ambos estaban a punto de llegar a lo más profundo de sus sentimientos. — Dime algo, pero sé lo más sincero que puedas, ¿de acuerdo?

Ji Hoo giró su cuerpo para quedar de frente a Jun Pyo, sin embargo éste se quedó dándole la espalda. Sabía que era mejor así, de modo que no lo obligo a verlo de frente.

— De acuerdo, pero dilo ya…

— Si no hubiese estado yo entre ustedes, ¿habrías tenido algún tipo de relación con Jan Di? Y lo más importante, ¿aún la quieres?

Silencio…

Ji Hoo volvió a posicionarse viendo hacia las estrellas a través del ventanal. Sabía que no podía mentirle a Jun Pyo, pero tampoco podía descubrirse por completo hacia él.

— La verdad Jun Pyo… si yo hubiese sentido que era necesario luchar por Jan Di, lo habría hecho. Sin embargo, no fue así. Vi que ella te quería y me hice a un lado tal cual debe ser…

Otro silencio entre ambos se instaló. Hasta que Jun Pyo giró su cuerpo y se acercó rápidamente hacia donde estaba Ji Hoo. Se quedó a su lado y con mucha dificultad le preguntó:

— Aún no me has contestado lo demás… ¿aún la quieres?

— Claro que la quiero Jun Pyo… —. Respondió Ji Hoo al tiempo que lo veía a los ojos y comenzaba a reír ante la cara de su amigo. — Es difícil no querer a una niña como ella, ¿no lo crees?

— Ji Hoo… sabes perfecto que no me refiero a ese tipo de cariño.

— ¿Entonces?

— Me refiero a que… bueno, dime… tú…

— ¿Estás intentando preguntarme si la amo?

De nuevo ambos se quedaron callados. Jun Pyo observaba a Ji Hoo, quien apaciblemente observaba todavía las estrellas. En esos momentos el heredero de Shin Hwa deseaba con fuerza poder escuchar los pensamientos de las demás personas, o al menos un indicio que le dijera qué era lo que sentía su amigo. Ji Hoo de nueva cuenta inhaló y tras unos segundos, por fin se animó a responder:

— No lo sé Jun Pyo. Sé que lo que tú intentas es obtener una respuesta que te ayude a saber si está bien tu decisión de irte o no, pero creo que no soy yo el indicado para que lo averigües… —. Caminó de nuevo hacia la sala, dejando a un Jun Pyo confundido.

Varios minutos después, el joven de cabello rizado se acercó a donde se encontraba Ji Hoo y con cierto tono de culpabilidad, le dijo:

— La amas, lo sé. Quizá la amas más que yo, pero es mi deber decirte que no tengo la más mínima intención de dejarla libre… haré que me prometa que va a esperarme, que me amará a mí toda la vida. Sé que estoy siendo egoísta al decirte las cosas así, que tal vez tú la mereces más que yo, pero… pero mi terco corazón es el que no me permite dejarte el camino libre todo el tiempo que me vaya.

Ji Hoo le dio una mirada indescifrable. En realidad ni él mismo sabía qué era lo correcto para responderle, lo que sí sabía es que comprendía a su amigo a la perfección, pues él mismo sentía exactamente lo mismo. Con la diferencia de que él ya había sido rechazado por Jan Di aquél día en la playa. Pensó a fondo su respuesta, hasta que por fin se animó a decirle:

— No te preocupes Jun Pyo, sé que si algún día ustedes no llegan a estar juntos, será porque ella misma lo decidió… —. En ese momento Jun Pyo lo miró confundido, así que añadió: — Tiendes a arruinar los mejores momentos siempre, así que no dudo que en algún momento eso suceda y ella se eche para atrás…

Jun Pyo se acercó a su amigo totalmente a la defensiva y en cuanto estuvo a una distancia considerable para lanzarle un golpe, Ji Hoo volvió a hablar:

— ¿Ves cómo tengo razón? Ahora, de una conversación sincera entre amigos, quieres hacer una pelea… —. Jun Pyo bajó la mirada al darse cuenta de sus actos, así que comenzó a reír contagiando de su ánimo a Ji Hoo, quien agregó con un doble sentido que no fue percibido totalmente por Jun Pyo en aquél momento: — Pero puedes estar seguro que no me dejaré vencer…

Después de esa conversación, ambos siguieron platicando sobre el inminente viaje de Jun Pyo, quien terminó pidiéndole a Ji Hoo que cuidara de Jan Di todo el tiempo que él estuviera fuera. Ninguno se imaginaba que el destino de uno de los dos, cambiaría para siempre…

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Fin Flash Back

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"¡Pero claro! ¿Cómo fue que no me di cuenta?", es lo que me repito una y otra vez mentalmente mientras me acerco hacia esos dos. Las palabras de Ji Hoo llegaron a mi cabeza como si él mismo las hubiese dicho otra vez: "Puedes estar seguro que no me dejaré vencer…"…

No, quizá soy yo quien está viendo cosas en donde no existen, así que voy a tratar de estar tan normal como siempre. Después de todo, él es como mi hermano, no creo que sea capaz de hacer algo como lo que mi mente acaba de inventarse.

Camino hacia donde se encuentran ellos y con la mayor decisión del mundo, tomo el pequeño y frágil cuerpo de Jan Di para cobijarlo con mis brazos. Tengo que aceptarlo, el pensar de esa forma de ella, me ha dejado con un enorme cargo de conciencia. Algo como lo que mi estúpida cabeza imaginó, es obvio que no puede pasar, sobre todo porque hemos pasado por muchas cosas en las cuales demostramos que nuestro amor es más fuerte que cualquier cosa…

Ella trata de zafarse de mis brazos y yo en respuesta, sólo aplico mayor fuerza. No quiero soltarla, ¡no! Ella es mía, es mi única razón de ser en este mundo, así que no me importa que todo el mundo a nuestro alrededor ser esté riendo y piense que soy un chico sin vergüenza, pues todo lo que quisiera en este instante es tomarla entre mis brazos e irnos al lugar más alejado sobre la faz de la Tierra. Quiero que ella esté conmigo siempre, pase lo que pase… no niego que al pensar de ese modo, sentí un miedo terrible. Un miedo que no me deja en paz. Un miedo que me hace pensar que mi Jan Di puede irse de mi lado en cualquier momento y eso jamás lo voy a permitir.

— ¡Jun Pyo, tonto! ¡Suéltame ya! —. Escucho el grito de Jan Di, a quien por mero impulso suelto un poco para encontrarme con un rostro levemente sonrojado y confundido. Suelto una risita y enseguida, le dejo un beso en el tope de su cabeza, un beso de varios segundos. Un simple y sencillo beso que me permita demostrarle en una mínima expresión todo lo que siento por ella.

— ¡Vaya, vaya! Así que por fin el líder de los F4 se ha desatado y ha dejado esa coraza de poder que siempre se pone… —. Habló Woo Bin.

— Y así querías interrumpirnos a mí y a Ga Eul… —. Esta vez fue Yi Jeong quién habló.

— Creo que es momento de demostrarle que era verdad eso de que nos oponemos completamente a esa unión… —. Por fin habló Ji Hoo. Sin embargo esas palabras de nuevo hicieron tambalear mi mundo, ¿en realidad será una broma?

— ¡Basta ya Jun Pyo! ¿Acaso no te das cuenta de que me estás avergonzando? ¡Torpe! —. Es lo único que escucho de Jan Di antes de sentir cómo sus manos avientan mi cuerpo hacia un lado. Antes de que pueda volver a atraparla con mis brazos, mis amigos comenzaron a juguetear conmigo, tal y como lo hacíamos cuando éramos pequeños. Tal y como lo hicieron hoy, cuando llegué. No cabe duda de que la complicidad y amistad existente entre los F4 va a ser un lazo muy difícil de romper…

— ¿Acaso nunca van a dejar de hacer eso? —. Escucho cómo se queja Jan Di.

— No lo creo. Así tengan cincuenta años, seguirán comportándose como unos niños… —. Creo que quien dijo eso fue la pequeña fierecilla llamada Ga Eul.

— ¡Vaya! Nunca me hubiese imaginado a Ji Hoo actuar de ese modo. Siempre actúa muy serio, ¡es fantástico verlo así! —. Añadió Ji Jae, al tiempo que los cuatro nos quedábamos quietos, viendo cómo acabábamos de comportarnos como unos niños ante una nueva amiga. Ji Hoo se acomodó un poco el cabello y el traje, para después recobrar la compostura.

Pero Ji Hoo no fue el único que hizo eso, pues todos tratamos de acomodar nuestros atuendos, recobrando la imagen de príncipes que siempre hemos tenido. De nuevo me acerqué a Jan Di, pero ahora sólo la tomé por uno de sus hombros y la invité a bailar, creo que es momento de que ambos platiquemos a solas, sin nadie que pueda escucharnos. Ella accedió apenada y nos fuimos al centro de la pista.

— Jan Di, ¿qué tienes? Te he notado un poco tensa desde que llegué… ¿quieres decirme algo y no te atreves? —. Le dije suavemente al oído, tratando de tranquilizar este loco corazón que comenzó a latir con una extraña fuerza en cuanto la tuve nuevamente entre mis brazos.

— ¿Eh? Jun Pyo, yo… —. Claramente está dudando, ¿qué es lo que sucede?

— Dime, en serio. Cualquier cosa que sea, puedes tenerme confianza. Ya no soy el mismo inmaduro que conociste, soy otro… un gran Jun Pyo nuevo y renovado… —. Sentí cómo soltó una pequeña risita cuando terminé de hablar. Eso me asegura que mi comentario tonto surtió efecto.

— Jun Pyo, yo… lo que sucede es que… —. Comienza a hablar, sin embargo no puede terminar de hacerlo porque justo en ese instante escucho cómo alguien grita su nombre y enseguida, ya no siento su cuerpo entre mis brazos, ¿qué demonios sucedió?

— ¡Hola Jan Di! ¿Cómo has estado? ¡Pero qué hermosa te ves! No has cambiado mucho desde la última vez que nos vimos… ¡Ay amiga! ¡No sabes cuánto te extrañé!

Todos nos quedamos anonadados ante la reciente aparición: ¡Ha Jae Kyung! ¿Cuándo fue que regresó? Y lo peor de todo, ¿por qué me quitó a mí Jan Di de mis brazos? Los demás se acercaron inmediatamente a nosotros, con la misma sorpresa que yo tenía en ese instante. Segundos después, lo único que pudimos escuchar fueron los pequeños grititos provenientes de Jan Di, Ga Eul y el mono recién llegado… todos estábamos anonadados, ¿en verdad esas tres se habían extrañado tanto?

Después de unos minutos en los cuales ninguna nos hizo caso, fui yo quien se atrevió a separarlas, tomando a Jan Di por la cintura y acercándola a uno de mis costados… obviamente Jae Kyung hizo uno de sus tan exagerados pucheros y me dijo:

— ¡Hey Jun! ¿Qué hay de nuevo? Un gusto volver a verte, ¡también te extrañé mucho!

— Ay sí mono, ajá… ¿cuándo fue que regresaste?

— En realidad, llegué hoy. Me sorprende que no te hayas enterado, pues mi avión salió antes que la lata en la que llegaste tú…

— ¡Tonta! Pero ya que no me queda de otra, bienvenida… —. Debo aceptar que lo último lo dije con plena sinceridad. Todos comenzaron a saludarla y darle la bienvenida y en realidad, no había escuchado a ninguno pues seguía pensando en lo que Jan Di estuvo a punto de decirme. Al menos no los había oído hasta que llegó el turno de Woo Bin, quien observó hasta el último cabello de aquella loca mujer.

— ¡Wow, wow, wow! Vaya que te has puesto más hermosa con estos años Jae Kyung. Sí, no cabe la menor duda de que eres una verdadera muñequita…

¿Muñequita? Volteé a observarla y confieso que el casanova de mi amigo no está del todo torpe, pues la realidad es que esa niña sí estaba mucho más hermosa que el último día en que la vi. Llevaba un vestido negro, que en la parte del abdomen era ajustado pero a partir de sus caderas se soltaba, llegando un poco más arriba de sus rodillas. Para no variar, sus zapatillas del mismo color del vestido, la hacían verse más alta y estilizada y ese cabello, oscuro que ante le llegaba a los hombros, hoy estaba suelto hasta su cintura, lacio y según mi punto de vista, de un castaño más claro que el de su color natural.

— ¡Oye tú, tonto! —. Me habló con ese grito.

— ¿Eh? —. Salí de mis pensamientos, pues al parecer la estuve observando más tiempo del indicado. — ¿Qué quieres mono fastidioso?

— En realidad nada, sólo saber si vas a seguir viéndome de ese modo o también vas a ser capaz de darme un buen cumplido…

Todos comenzaron a reírse y para mi sorpresa, hasta Jan Di…. ¿qué demonios me pasó como para estarla viendo de esa forma? Ahora ninguno de ellos va a dejar de molestarme y lo que es peor, ¿por qué Jan Di no se sintió amenazada ante Jae Kyung?

— Creo que pides demasiado… —. Le dijo Yi Jeong.

Después de varios minutos más de burla, todos comenzamos a platicar de nuestras experiencias en el extranjero. Yi Jeong nos contó cómo pudo superar esa crisis con su mano, yo le platiqué cómo fue que me la pasé en Estados Unidos al asistir a una Universidad en la cual no existía la más mínima idea de quiénes eran los F4 y por lo tanto, cómo ni tuve ningún tipo de privilegios y finalmente, Jae Kyung nos contó cómo es que sus padres, después de la boda fallida le dieron carta abierta para que buscara ella misma su destino. Sin embargo, mientras ella nos platicaba hubo algo que dijo y que me llamó la atención:

— Regresé a mi país porque sentí la necesidad de hacerlo. No sé, siento como si el destino mismo me hubiese traído hacia acá de nuevo sólo para encontrarme con algo que perdí. Sin embargo, aún no alcanzo a definir qué es…

De cierta forma, fue el mismo sentimiento que yo tuve: la necesidad de regresar a mi país para alcanzar algo que sé que se encuentra aquí. Sin embargo, no sé si ese algo es Jan Di… ¿por qué de pronto me siento tan inseguro? Sobre todo, después de que todos estos años luché sólo para poder concretar los planes con los que me fui…

¿Por qué siento como si el destino que yo creía que ya estaba trazado, ahora se esté burlando cruelmente de mí y me esté llevando a otro sitio?

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Si llegaron hasta acá es porque el capítulo no se les hizo tan aburrido jeje. ¡Gracias por leer! Como se dan cuenta, en este capítulo Jun Pyo comienza a ver que algo anda mal, pero su corazón no lo deja ver del todo... ¿Ustedes qué creen? ¿Que de pronto se de cuenta de que hay algo más entre Jan Di y Ji Hoo? ¿O esperará a que ella misma sea quien le diga?

Además... ¿por qué creen que se haya sentido tan identificado con Jae Kyung?

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¡Gracias totales por leer! No olviden decirme qué les pareció el capítulo. Ya saben que cualquier sugerencia, duda, comentario o tomatazo ... es bien recibida. ¡Saludos, abrazos y apapachos! ^^/

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Desafortunadamente, el tiempo no me permite contestarles cada uno de sus hermosos review's pero en serio, me sacan una enorme sonrisa al leer sus opiniones. También gracias a quienes leen de forma anónima, a quienes me han puesto en favoritos y alertas y también gracias a:

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Areej.A.A - Vampire-klaudia - Kiss Me Again - chelita - fran87 - lns - Kireiko Ami - Guest - Choi Pao Ra

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De nuevo ... ¡Muchas gracias por los ánimos! En serio que sus lindos comentarios me ayudan a seguir escribiendo... ¡No olviden decirme qué les pareció! Gracias por leer y no extrañen a Ji Hoo y Jan Di, que en próximo capítulo ya es más de ellos dos otra vez. Sólo que era importante el punto de vista de Jun Pyo... ^^

Por cierto, si quieren agregarme a Facebook, me encuentran como PaUsagi Shields. Ahí estoy para servirles... ¡Bonito viernes y buen fin de semana! (Ya que está cerca jeje)...

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