Capítulo 3 Planes dentro de planes.

Saeko odiaba una cosa sobre todas, el aburrimiento. Todos sus compañeros, profesores y amigos sabían que no podía estarse quieta. Era una chica activa, de las que no pueden estar sentadas sin hacer algo. Y ahora estaba haciendo exactamente eso, nada.

El como había llegado a esa situación se lo debía, por supuesto al ex akatsuki. Tras levantarse Kisame se había acercado a la cascada y tras hacer unos sellos a una velocidad desmesurada había posado su mano sobre la cascada. Un pequeño tiburón similar al pequeño tiburón mako surgió de su mano y se lanzó veloz como una centella hacia abajo, siguiendo el curso del rio.

Sin decir una sola palabra el gigante azulado había vuelto a su anterior posición, y tras unos instantes de inmovilidad completa, cerró los ojos. Sin ninguna cosa que hacer Saeko esperaba una explicación de la acción de Kisame. Tras varios minutos empezó a inquietarse ante el mutismo del ninja.

Sin otra cosa que hacer Saeko empezó a caminar por la cueva.

-¿Has invocado un tiburón?

El gigante azul negó con la cabeza, para luego seguir en silencio.

-No parecía una invoción… aun que tampoco parecía un tiburón especialmente grande.

Esta vez no se digno a contestarla siquiera. El nerviosismo de Saeko no paraba de aumentar, la preocupación por las acciones (mas aun por las repercusiones y como la afectarían a ella) aumentaba por momentos.

-Ese río pasa por la villa, pero claro eso ya lo sabes. Cualquiera podría verlo y subir luego por el curso del rio para encontrarnos. Nos encontrarían. A ti te matarían y a mi…

-¿Necesitas hacer algo verdad?- La voz de Kisame retumbó ronca por la caverna.

Saeko se encaró con el gigantesco hombre y con voz exaltada exclamo.

-¡Por amor de Dios, SI!


-Maldita bocazas…

Saeko caminaba por la avenida principal de la villa en busca de la armería. Tenia que haber recelado cuando vio a Kisame sonreir. Tenia que haberse dado cuenta cuando le dio un pequeño saquito con un monton de dinero… Y tenia que haberse negado en redondo cuando el le anuncio que se acababa de convertir en la chica de los recados.

-¡Maldito monton de escamas caprichoso! – Gritó al cielo.


Kisame descansaba recostado en la cueva. Por fin sus heridas sanaban. Exasperantemente lento, pero sanaban. Aunque estaba claro que si quería comenzar sus planes debería seguir en modo tigre. Durante la guerra había pasado la mayor parte del tiempo en un modo mas agresivo, el modo tiburón tigre. Esta vez optaria por un modo mas juguetón... Disfrutaría lentamente de su venganza. Este tipo de técnicas de estado le servían a Kisame para poder concentrar su chacra en regenerar sus heridas o potenciar sus musculos u otro tipo de habilidades.

El clan Hoshigaki había desarrollado un grupo de habilidades innatas relacionadas con las criaturas marítimas. El abuelo de Kisame sin ir más lejos destacaba por sus jutsus asesinos basados en las majestuosas orcas; siempre le dijeron que su madre había servido como experta en transporte de información gracias a su habilidad delfinica y su padre…

Nada mas recordar a su padre Kisame lo borró de su cabeza con un gesto de enfado. No le gustaba en que se había convertido el anterior poseedor de su querida espada.

Un ruido apartó a Kisame de sus ensoñaciones. Ahí tras la cascada había oído el ruido de una rama rota. Es posible que ningún otro ninja hubiera sido capaz de discernir cualquier otro sonido debido al agua de la cascada, pero para Kisame el agua nunca era un impedimento.

La sombra se aproximo a la cascada. Kisame juntó las palmas de las manos. Si daba un solo paso más…

-Espero que el tiburón no me muerda- Dijo una voz tras la cascada.

Kisame suspiro y se obligó a sonreir. No todo eran malas noticias.

-Entonces espero que hayas traido un cebo.- Respondió Kisame.- Vamos, entra Gosaburo, antes de que decida alentar al tiburón para que te muerda ese gordo culo tuyo.


Saeko encontró lo que buscaba. La armería de la villa oculta de la niebla era bien conocida, no así su ubicación. Su dueño era un buen hombre muy excéntrico que poca gente conocía bien. La tienda estaba al lado de un pequeño bar cuyo dueño se apiadó de la joven Saeko y le dijo donde estaba la armería.

Saeko se plantó en la entrada. Era un edificio sencillito, no destacaba del resto de edificios de la calle, salvo por una extraña X que parecía realizada por un arma enorme y muy muy afilada en la puerta.

Saeko sonrio emocionada ante la perspectiva de lo que se avecinada. Aun recordaba las palabras que le dijo el enorme y azulado hombre de la cueva.

Flashback

-¿Que te traiga una que?-Saeko jamás había oído hablar de algo así-Te aviso que no te traeré nada de porno.

-¿Tengo cara de necesitar porno?

Ante la cara de seriedad del anfitrión, Saeko se mordio la lengua.

-Como te iba diciendo, necesito que traigas dos. Al fin y al cabo si quieres ser una espadachina de la niebla debes aprender a manejar una…

Kisame enmudeció de golpe. La joven se le había echado encima y le había rodeado el cuello con ambos brazos.

-¿¡Lo dices en serio!? ¿¡Me vas a convertir en una espadachina de la niebla!?

Kisame turbado reacciono a las palabras de esta separándola suavemente de el.

-Cuidado niña. No te voy a enseñar nada.

-¿Que?¿Pe-Pero no acabas de decir que tu…?- La pobre mujer estaba apunto de desbordarse al creer que solo jugaban con su sueño.

-Tendras que aprender del mismo modo que hemos aprendido todos los espadachines antes que tu. A la manera antigua.

Saeko enmudecio sin saber que pensar. Kisame aprovechó el silencio para añadir con una sonrisa de depredador nato.

-Tu trae lo que te e pedido. Si puedes claro.

Empezó a reir… Saeko salió de la cueva con la risa de Kisame de fondo. Una risa cruel y desafiante. La sonrisa de uno de los últimos grandes espachines de la niebla.

Fin del Flashback.

Saeko se ciñó con fuerza la banda de la villa a su frente. Daba igual el tipo de desafío que la esperase dentro de la armería. Nada la apartaría de su sueño. Entró en la tienda con fuerza.

-¡BUENOS DIAS!

La tienda era sencilla y pequeña. La estancia tenia un iejo suelo de madera y una ventana. Armas de todo tipo colgaban de las grises paredes. Un pequeño hombre pulía una extraña y curvada espada con la piedra de afilar. Llevaba un grueso delantal de cuero encima de una sucia camisa blanca y unos pantalones amplios de color gris que armonizaba con el escaso cabello que le quedada, del mismo color. Al levantar la cabeza, Saeko advirtió que una venda cubría sus ojos.

-Vaya una chica con carácter… eso me gusta.-La voz del hombre sonaba antigua y gastada, por algún motivo a Saeko le recordó a su propio abuelo.- Acercate para que pueda verte muchacha.

Saeko se acerco un tanto cortada. Se arrodilló enfrente del anciano. Este alzó una mano para palparla la cara con la delicadeza de un pintor.

-Una mujer joven, con carácter… y guapa por lo que veo.- Saeko sonrio ante las palabras del anciano.- Me corrijo muy guapa.

-El señor armero tiene un don para halagar.- Saeko sonrea ante el estrambótico señor.

-Dime jovencita, ¿que te trae a mi tienda? Algo me dice que no solo vienes a que te piropeen.- El anciano rio divertido sin retirar las manos de la cara de la joven. Sus manos eran increíblemente asperas pero Saeko advirtio la extremada delicadez y precisión de sus movimientos.

-Me a recomendado un eh… amigo su tienda.- No estaba segura de si debía considerar al akatsuki su amigo.

-Pues debe ser un amigo realmente viejo si te manda a esta tienda-. Comentó sin perder la sonrisa.- Aunque desde luego sabe lo que se hace. No encontraras mejor armero en ninguna otra villa ninja.

-¿Ninguno? Eso es un poco presuntuoso ¿no cree señor…?

-Puedes llamarme Masutā Ken. Y tengo el derecho a decirlo jovencita. Pero ya verás mi trabajo.

Ante la seriedad de las palabras del anciano Saeko decidió ir directa al grano y dejarse de tonterías.

-Muy bien. E venido a por dos Naginata Kyōshi.

El anciano sonrio, pero no había humor en ella. Con calma y tranquilidad el anciano se levanto.

-Hacía muchos años que nadie se atrevía a pedirme una Naginata Kyōshi… y caída del cielo cae una joven tras tantos años ¡que pide dos!

-¿Hay algún problema?- Saeko se levanto también, alerta ante la extraña actitud del hombre.

-¿Problema? Ninguno, joven siempre y cuando seas capaz de sobrevivir…

Saeko no tuvo tiempo de responder al ser golpeada. Un instante atrás el anciano sonreía a un metro de ella y al siguiente el anciano la había propinado una descomunal patada en el estomago lanzándola contra la pared con una fuerza inusitada.

La pobre joven cayó al suelo con un quejido. El anciano sonreía amigablemente mientras alzaba su extraña arma.

-Arriba perezosa… ¿O prefieres que vaya yo?

Vaya yava vaya... Nuevo capítulo del fic jajajajaja

Debo agradecerle a mi hermana el aguantarme y asesorarme sobre tiburones. Si peque te lo agradezco muchisisisimo.

A las y los encantadores humanos que se han molestado en leer el fic, simplemente agradecerles desde lo mas hondo de mi corazon su tiempo, os prometo mucha mas accion y entretenimiento, siempre que me acuerde de subir los capitulos jajajaja.