Prologo.

Nueva York 2024

El sonido burbujeante de la cafetera se había convertido en música para sus oídos.

El agua llegaba a su punto de ebullición y comenzaba a evaporarse desde la válvula inferior hasta la superior, dónde tras pasar por el filtro, se convertía en un delicioso y aromático café que inundaba de aquel inconfundible olor toda la casa.

Rachel adoraba el sonido de su cafetera italiana. Podría contar con cualquier otro tipo de cafetera, como esas en las que solo necesitas utilizar una cápsula y apretar un botón para tener el café listo, o esas que son tan rápidas y eficientes que no necesitas prestarle atención. Pero a ella le gustaba su clásica cafetera.

Daba igual si necesitaba esperar el tiempo necesario para que el agua comenzase a hervir, era uno de sus placeres y lo disfrutaba cada día.

Aquel domingo amaneció nublado en la ciudad de los rascacielos. Los últimos días del verano no dejaron rastro alguno de la época estival, y aquel mes de Octubre daba la bienvenida al otoño, que llegaba sin tregua alguna entregándole ese halo tan especial que mostraba Nueva York con la llegada del frío.

El sonido del timbre en la puerta se unió al burbujeo de la cafetera. Rachel no se preocupó en absoluto.

Solo había dos personas que podían acceder al edificio sin llamar al portero automático, pero en ese instante solo esperaba a una.

¡Voy!— exclamó mientras colocaba un par de tazas sobre la isla de la cocina y se dirigía rápidamente hacia la puerta.

Una enorme sonrisa, como siempre, y un agradable abrazo fue lo primero que recibió de Brody.

¿Qué tal estás Rachel?— cuestionó el chico durante el abrazo.

Bien, muy bien, esperándote— respondía sonriente— ¿Qué tal el viaje?.

Perfecto, la verdad es que siempre que voy a Los Ángeles, vuelvo renovado— respondía Brody adentrándose en el apartamento— ¿Dónde está Em?.

Con Kate, han salido a pasear un rato.

Ah… Espero que no tarden demasiado en regresar, me muero de ganas por verla—musitó al tiempo que se desprendía de la chaqueta— ¡Menudo día! Uff, estoy helado. El invierno está llegando…

Pues sí, además dicen que éste va a ser más frío de lo habitual.

Menos mal que me libro de eso… Odio el frío, y rodar en Miami me va a sentar de maravilla.

¿Ya tienes el planning de rodaje?— cuestionó interesada.

Sí, me lo entregaron en la reunión que tuve el viernes. Va a ser un mes completamente de locos, pero bueno… Es lo que tiene ser actor, ¿no?— sonrió divertido.

Pues sí, es uno de los inconvenientes de ser actor— hizo una pausa ignorando su sonrisa— Oye, pero en Navidad si estarás, ¿no?

Sí, sí, tranquila, no pienso perderme eso, ver a una judía celebrar Navidad es lo más divertido del mundo— bromeó

Bien, porque no me gustaría quedarme sola, ya se ha convertido en una tradición— replicó más tranquila— He preparado café, supongo que quieres, ¿verdad?— cuestionó Rachel acercándose hasta la cocina.

Por supuesto, nunca rechazaría una taza de tu café— respondió siguiendo sus pasos hacia la pequeña cocina, donde no dudó en tomar asiento en una de las banquetas que rodeaban la isleta— ¿A qué se debe tanta prisa por verme?.

Tengo algo importante que decirte.

¿Algo importante?—repitió confuso, mientras observaba como el café llenaba despacio en su taza.

Ajam…Quiero que seas el primero en saberlo, bueno, mejor dicho el primero de mi entorno, no el primero de…—se detuvo al ver el gesto confuso del chico—Ok, será mejor que no empiece a divagar.

Exacto, dime lo que sea que estás pensando y deja de darle vueltas.—Le dijo mientras Rachel optaba por tomar asiento frente a él y dejaba escapar una gran bocanada de aire.—Rachel ¿Qué ocurre?— añadió al notar el nerviosismo de la morena.

He, he tomado una decisión.

¿Una decisión? ¿Qué decisión?

He… He decidido volver—balbuceó, pero Brody no pareció comprender el mensaje.

¿Volver? ¿Volver a dónde?

A trabajar— soltó bajando la mirada.

¿Qué?— masculló sorprendido.

Lo que oyes… He decidido volver a trabajar y recuperar mí… Vida.

¡Oh dios!—exclamó sorprendido.

¿Qué? ¿No te parece buena idea?

¿Buena idea? Rachel, es genial… Es lo mejor que podías hacer.

Me has asustado con tu cara…

Me has sorprendido. Cielo, es lo mejor que puedes hacer para volver a sentirte completa, te lo he dicho miles de veces…

Lo sé, por eso lo hago. Necesito trabajar y sentirme útil, y… bueno, me ha llegado una oportunidad única que no quiero dejar pasar.

¿Una oportunidad? ¿Te han ofrecido alguna obra?— cuestionó aún sin apartar la sorpresa de su rostro.

Sí, bueno, en realidad es un musical. En, en el teatro Imperial.

¿El teatro Imperial? Vaya… Genial ¿Y qué obra es?

Es algo nuevo— respondió recuperando el nerviosismo— Es un proyecto con Gio y Joseph

¿Son los chicos que hicieron la última obra que hiciste?— cuestionó Brody tratando de recordar.

Sí, son ellos, se han embarcado en ese proyecto y bueno, me ha parecido muy buena idea. Te pasaré el libreto para que le eches un vistazo.

Perfecto ¿Y cuándo empiezas los ensayos?.

Aún no está nada claro, tenemos que preparar todo el tema del casting, organizar el teatro, en fin, ya sabes cómo es todo éste mundo. Son muchas cosas— respondió procurando apartar los nervios y mostrarse despreocupada mientras bebía de su taza.

¿Aún no tienen elenco? ¿Solo te tienen a ti?— preguntó curioso, y Rachel desvió la mirada y guardó silencio por algunos segundos— ¿Qué pasa?— se interesó al notar la reacción.

Eh…Esa es la sorpresa, yo no voy a actuar.

¿Qué?

Lo que oyes, yo no voy a actuar— repitió ante el asombro de Brody.

¿Entonces? ¿Qué vas a hacer?— cuestionó completamente confuso.

Voy a estar detrás del telón, me voy a involucrar en la dirección y…—aclaró su garganta— En la producción.

Brody dejó caer la taza sobre el pequeño plato sin apartar la vista de la morena, que tratando de disimular seguía removiendo su café con la cucharilla, sabiendo que el cuestionario iba a empezar enseguida.

¿Producción?— masculló pronunciando con detenimiento la palabra— ¿Cómo que te vas a involucrar en la producción?

Bueno, es un musical y necesita producción y alguien que se encargue de los gastos ¿No?—balbuceó Rachel con nerviosismo—Bueno, en realidad no solo yo lo voy a producir, por supuesto, hay varios inversores, pero son pequeños.

Rachel—la interrumpió rápidamente—Un musical no puede producirlo cualquiera y tú estás bien económicamente, pero a menos que te haya tocado algún tipo de lotería o hayas recibido una herencia, dudo que puedas afrontar algo como eso.

Sí, sí que puedo

¿Cómo que puedes? Rachel, ¿Qué está sucediendo?— cuestionó aún más confuso.—¿Te ha tocado la lotería de verdad?

No. Simplemente voy a pedirle dinero a quien lo tiene.

¿A quién?

A un banco. Para eso están…

¿Qué? Espera, espera… ¿Vas a pedir un crédito bancario para ser productora de un musical de dos tipos que apenas llevan tres años en Broadway? ¿Estás loca?

Brody, el banco da dinero si lo necesitas, y un musical da dinero para pagar los intereses que generan esos créditos, no hay problema.

¿Cómo que no hay problemas? ¿Y si no sale bien?

Es complicado que un musical no esté al menos un año en Broadway, además, sé cuando algo puede funcionar y esto me da muy buenas vibraciones…

¿Vibraciones? Rachel…

Hey, ¿Qué ocurre?—lo interrumpió un tanto molesta— ¿No confías en mí?

Claro que confío en ti, pero creo que estás lanzándote a algo muy grande que puede salir mal… Además, para pedir un crédito vas a necesitar un aval.

Tengo una bonita casa— respondió mirando a su alrededor.

¿Qué? Espera, espera— el chico se levantó del taburete— ¿Me estás diciendo que vas a pedir un crédito para financiar un musical, que es algo nuevo y que ni siquiera sabes si va a funcionar, y vas a hipotecar tu casa para eso? ¿Qué necesidad tienes? Puedes volver a ser actriz y trabajar como siempre.

Necesito ganar dinero, y lo necesito ya.

¿Qué? ¿Cómo que necesitas el dinero? ¿Para qué?

Rachel no pudo aguantar mas la tensión que sentía al notar como Brody la cuestionaba, no solo con preguntas sino también con la mirada, y con un rápido movimiento se apartó de la barra para acercarse a la cocina y darle la espalda al chico.

Para irme a Londres— balbuceó sin mirarlo

¿Qué? ¿Para qué quieres irte a Londres?¿Necesitas hipotecar tu casa para viajar?

No es un viaje, es irme allí para… visitar una clínica.

¿Una clini…? ¡Oh dios!— se lamentó— No Rachel, ¿No me digas que aún sigues pensando en eso?

Brody, no te lo estoy diciendo para que me juzgues, ¿Ok? Te lo digo porque eres importante y creo que tienes derecho a saberlo— replicó con la voz temblorosa

Faltaría más— interrumpió alzando la voz— Rachel no voy a permitir que hagas una locura con algo que ya sabes que no va a funcionar.

Eso es lo que tú dices— respondió girándose hacia él con el gesto serio— Pero no me voy a quedar de brazos cruzados si sé que hay alguien en éste maldito mundo que hace algo por ayudarla, ¿Lo entiendes?

Rachel, eres tú la que no entiendes nada, no puedes exponerte así, no puedes exponerla a ella ¿No te das cuenta? Hemos tenido muchas veces ésta conversación y tienes que asimilarlo, no hay solución y estás desaprovechando el tiempo en creer esos engaños en vez de disfrutar con ella.

¡No me jodas Brody!— gritó desesperada— No voy a permitir que me digas eso— añadió sin poder evitar que las lágrimas empezaran a dejarse ver por sus ojos.—Cualquier oportunidad, cualquier mínima ilusión es suficiente para mí. No me voy a quedar sin luchar por ella.

Te recuerdo que yo también tengo opinión respec

¡No!— interrumpió molesta— Te lo estoy contando porque creo que mereces saberlo, pero no voy a dejar que me hagas cambiar de opinión. Te recuerdo que tú y yo teníamos un pacto, y sabes que si lo rompes será peor para ti— amenazó.

Rachel escúchame— trató de tranquilizarla acercándose a ella— Vamos a intentar hablarlo con calma.

Eres tú el que no me deja hablar y ya has empezado a gritar

Porque es absurdo Rachel, ¿No te das cuenta?

¿Absurdo que trate de lograr su bienestar?— volvía a increpar enfadada.

No, no es eso Rachel, es…—Brody detuvo su respuesta tratando de organizar sus palabras— Piénsalo Rachel, ya dijeron que no había solución para algo así y estamos en los Estados Unidos, has ido a las mejores clínicas, has…

Brody— interrumpió de nuevo— Necesito ir y saber si es la última esperanza que tengo. Lo voy a hacer, con tu aceptación o sin ella— masculló nerviosa mientras trataba de secar las lágrimas que habían empezado a caer sin cesar por sus mejillas—No me voy a dar por vencida.

Rachel, por favor— suplicó— No puedes hipotecar tu casa, ¿Qué pasa si el musical no va bien?

Pues trabajo, tengo ofertas bastante aceptables en las que ganaría dinero para pagar sin falta, o me voy a otro lugar, no tengo obligación de vivir junto a Central Park.

Ya, ¿Y por qué no aceptas esas ofertas ahora y vas ahorrando? De esa manera no corres el riesgo de perder y…

¿No lo entiendes? Necesito el dinero ya, y producir esa obra me va a dar lo que necesito mucho más rápido.

Ok… Déjame ayudarte— dijo buscando otra manera de calmarla, y tratando de hacerla entrar en razón— Déjame que yo te ayude. Estoy trabajando, tengo mucho dinero y puedo pagarte lo que necesites, pero no juegues con la casa.

No, esto es cosa mía— le dijo regresando a la isleta, donde el café aún humeante seguía esperando en su taza de café— Es mi decisión y ya está tomada, voy a trabajar y voy a sacar adelante ese musical para poder irme a Londres con ella.—sentenció justo cuando Brodyvolvía a tomar asiento en uno de los taburetes, y cubría su rostro con las manos, mostrando un halo de impotencia que no podía contener. Se había acostumbrado a aquella terquedad de la morena, pero no lo compartía.

Él había aprendido a sobrellevar la situación, a aceptar que no tenían que darle más vueltas ni buscar más opciones, que solo debían seguir adelante y tratar de ser felices. Pero Rachel no lo había asimilado de la misma forma.

Se había convertido en un ser aislado que no expresaba lo que sentía porque cada vez que lo hacía, algo como lo que acababa de suceder terminaba pasando.

Me iré contigo— balbuceó el chico sorprendiendo a la morena.

No, ni hablar— Replicó rápida.

Rachel… No me jodas, yo también tengo derecho

Es a largo plazo Brody— interrumpió con firmeza— No me voy a ir mañana, por lo menos hasta finales de verano no puedo plantear nada y cuando me marche, será temporal. Tú tienes tu trabajo aquí, y no debes dejarlo de lado.

Como si fuese tan sencillo, ¿No? ¿Acaso crees que me voy a quedar tranquilo viendo cómo…?—No pudo continuar. En ese instante el sonido del timbre de la puerta volvía a sonar en el apartamento, e interrumpía la conversación.

Rachel se dispuso a caminar hacia la entrada, no sin antes detenerse junto al chico.

Son ellas, te pido por favor que no comentes nada de esto, no quiero que lo sepan aun — musitó con firmeza.

Qué remedio…— respondía con impotencia— Yo como siempre, seré una tumba.