Edit: (28/11/12) Quiero de nuevo agradecer a Yin Riench por prestarme su ayuda y aceptar ser mi Beta para este fanfic, porque... asdfghjk. Sí que me hacía falta (eres una persona encantadora [-corazón-], y espero haber corregido este capítulo satisfactoriamente)

Edit: (05/04/13) Decidí hacer algunos cambios en los diálogos y las reacciones de Lenalee, para que sean consistentes con los futuros capítulos. Seguiré revisando todos los capítulos para arreglar esos problemas.

Advertencias iniciales: Muerte de personajes, OoC causal, leve temática sexual, segunda persona, ausencia de fanservice.


Venus Negativo

por Pink Nymphetamine


I. Una Decisión Cuestionable.

A veces es difícil mantenerse al margen del mundo al que solías pertenecer, porque has crecido en un mundo de violencia y fealdad.

Extiendes tu mano para tomar unos bocetos hechos por un artista para ver si aquel criminal concordaba con víctimas anteriores. Sin mucha contemplación diste identificación a un hombre de pequeño bigote y ceño arrugado, pero realmente no estás seguro. El asesinato que presenciaste no fue humano, y no había nada que pudieras decir o hacer para dar prueba de ello.

La persona que te interrogaba era una mujer detective. Posiblemente la conociste años atrás, y de algún modo te daba alegría saber que aún conservaba su trabajo en un sistema estrictamente patriarcal.

—¿Quisiera escribir su nombre?—te entregó un papel, para dar validez a tu testimonio. Firmaste lentamente con letra torpe, pues no podías evitar el notar nerviosamente cómo te miraba la mujer con detenimiento. Preguntaste cuál era el problema y ella cordialmente se disculpó por su falta de discreción—… ¿Conoces a alguien llamado Allen Walker?

Tú sacudes los hombros y sonríes.—No, me temo que no.—No puedes evitar sentirte algo incómodo, pues la detective podía ser lo suficientemente perspicaz.

—... Es increíble. Tienes un gran parecido al joven. Podrías ser su gemelo…

—Pues lo siento mucho, Señorita Hesse, no creo haberlo visto. ¿Amigo suyo?

—No realmente. Sólo lo conocí una vez, pero me ayudó mucho en un momento difícil—La detective sonreía con tristeza. Por supuesto,te habías vuelto demasiado bueno en tu farsa, incluso si terminabas convirtiendo un reencuentro tan significativo como este en una mentira más.

No se quedaron hablando por mucho tiempo, ella tenía trabajo que terminar y tú debías evitar llamar demasiado la atención. A donde venían Akumas, venían exorcistas, y a donde venían exorcistas, podías arriesgarte a un encuentro con Aquéllo. Todavía no era el momento.


Tu nombre es Lenalee Lee. Eres una exorcista de la Orden Negra del Vaticano y tienes 27 años. Has sido enviada a Londres tú sola para dar asistencia a un levantamiento de Akumas acontecido un par de días atrás. Y es normal atender a estos llamados, ya que en los últimos años ha sido extremadamente raro detectar un caso auténtico de Inocencia. Sólo dos Inocencias en tres años.

Tú misma piensas que estos tiempos son demasiado silenciosos. No es como si no hubieras deseado alguna vez vivir con cierta tranquilidad para variar, pero la calma pronto cambiaba a una silenciosa tensión que crecía y luego desaparecía, como la gentil marea de la playa. No habían oído del Conde Milenario, el necrófago fabricante de Akumas, desde hace varios años. El enemigo simplemente había desaparecido sin decir más, dejando atrás los residuos de su mortífero legado. Quizás habían llegado noticias irrelevantes de los otros Noah una que otra vez, pero del Conde ni siquiera se ha escuchado un murmullo.

Has hablado con los policías, y si mencionaban bombas que carbonizaban a humanos vivos, seguramente debían de ser los demonios que buscabas. Era una rutina ordinaria. Apenas significaba un esfuerzo destruir a los de primer y segundo nivel. Los de tercer nivel aún daban algo de pelea, pero los de cuarto nivel resultaban cada vez menos predecibles, como perros descarriados sin un amo a quien obedecer.

Definitivamente eres de las mejores exorcistas para aniquilar a uno de nivel cuatro sin excesivas pérdidas humanas, pero tener que pelear contra uno tú sola todavía te aterraba hasta cierto punto. En alguna de aquellas ocasiones tú podrías ser la próxima en morir.

Afortunadamente, sólo fueron algunos del nivel dos esta vez. Con cada año que pasaba, parecía que se volvían cada vez más vulnerables, más inocentes. Incluso los akumas podían perder las ganas de vivir. Bueno, uno de ellos se comió tu golem comunicador; esto resultaría un problema.

Las cenizas humeantes bajo las suelas de tus botas de cristal dan un aroma a carne quemada y azufre, aroma el cual detestas pero usualmente intentas ocultar tu asco. Las calles están vacías, pero te sientes vigilada por unos ojos particularmente especiales y familiares. Un muchacho envuelto en gruesas bufandas te mira desde el fondo de la calle.

No sabes cómo reaccionar, lo cual es extraño. Nunca te importa lo que un civil piense de ti mientras hagas tu trabajo responsablemente. Probablemente esa persona te vio y quedó congelada por el miedo, o simplemente por la impresión. No todos los días uno puede mirar a un Akuma y vivir para contarlo.

El joven al final del callejón tiene una mirada demasiado extraña, y te hace sentir escalofríos recorrer tus brazos y hombros. Algo en ti está diciendo que aquella persona sabe quién eres tú. Ésos no son los ojos de un extraño.

Tú respondes a un instinto viejo, un reflejo que había dormitado en ti por largos años ya. Justo ahora despertó violentamente.

—Allen, ¿eres tú? ¿De verdad eres tú?...

Y resultaría casi como una cómica coincidencia que al mismo tiempo que llamaras su nombre, esta persona comenzara a correr. No era sorpresa. La última vez que viste a Allen Walker, él era fugitivo de la Orden Negra. Alguna vez fue camarada tuyo. No puedes evitar sentir una nueva vitalidad llenando tus venas, apresurándote a correr tras él, quien había sido olvidado hace mucho. Obviamente, como ahora demostrabas, no olvidaste a Allen Walker, para nada.

Su velocidad es irrisoria comparada con la tuya, eres como un rayo; lo agarras sin delicadeza del brazo, y tal era la fuerza con la que él escapaba que se reventaron los botones de su gabardina y también aflojaron su bufanda de algodón viejo. Lograste detenerlo, pero a cambio quedaste desconcertada.

Había unos pequeños bultos en su pecho, los cuales, definitivamente, no podían pertenecer a un hombre de complexión tan pequeña. Sus ojos se cruzaron con los tuyos, pero aún continuabas desconcertada.

¿Una chica…?

La joven lucha por recuperar su brazo, un rubor se asoma a las pálidas mejillas mientras intenta esconder su verdadera naturaleza con su mano libre.

—Lo siento, me has confundido con alguien más.—Refunfuñó una voz femenina que intentaba ser tosca. Ahora podías ver con más detenimiento la cabeza de la joven bajo el sombrero bombín café, blanca como leche y los ojos característicamente grises con un suave toque de púrpura, justo como los de él. No podía tratarse de una coincidencia.

—Perdona, son los mismos ojos. El mismo cabello…—Deslizas tu mano a los dedos de la joven, buscando la escamosa textura de sus piel. Te sorprendes al encontrar la suavidad de unas rosadas yemas delgadas.

—Por favor, déjeme en paz. No me gusta que me toquen…—Bruscamente se libera de tu agarre, pero te sientes más confundida. Sale huyendo, pero no vas tras ella.

—¿Qué sucede conmigo?—te cuestionas, pues estuviste tan segura de que era él cuando detectaste su mirada. ¿Estaba tu mente jugándote una muy mala pasada? No tenía sentido el querer encontrar a tu viejo amigo de repente, y menos cuando no habías pensado en él por mucho tiempo.

La misteriosa muchacha se fue rápidamente, evidentemente a una prisa propulsada por el pánico y confusión. No querías hacerle un mayor mal a tu estado mental yendo tras la pista de la chica. Lo que viste fue simplemente a una rubia platina vestida de hombre, a quien instantáneamente asociaste con Allen Walker. No podías creer lo estúpida que fuiste al fabricar tal cuento en tu desolado mundo.

Lo peor de todo, es que esta no era la primera vez que creías haberlo encontrado. Sentías pena de ti misma.

A la mañana siguiente, despiertas en el hostal donde decidiste quedarte, no que fuera ya demasiado extraño, ya no te importaba demasiado quedarte un día o dos lejos de la Orden y de tu hermano mayor. Querías aprovechar la falta de interferencia de tu comunicador a como te fuera posible. Si te quedabas un poco más, sería posible que atraerías a algunos akumas a la zona, y podrías terminar de lidiar con ellos sin tener que ir tú misma a buscarlos.

Cuando desciendes al comedor del hostal, te encuentras con la muchacha de ayer. Ahora se había quitado el gorro de algodón, dando a comprobar que ella sí era de verdad de pelo canoso, tal como Allen fue. Ella te hizo un leve ademán, invitándote a sentar en la misma mesa que ella. Dudas por un momento si de verdad estás despierta.

Observándola de cerca, caes en la confirmación que el parecido es apenas leve, porque la forma de su cara, su nariz, el arco de sus cejas, el grosor de su boca, definitivamente no se parecía mucho a Allen. Pero… tu ojo observador detectó que ahí, debajo de un conveniente fleco de su cabello en la izquierda de su rostro tenía la cicatriz. No era la misma, por supuesto, pero parecía haber sido cortada allí para asemejarse a la original.

Te sientes con la mente atrofiada, como el estupor producido de un mal sueño. ¿Exactamente quién era esta muchacha?

—Mi nombre es Ellen McGee, nos conocimos ayer. Sé que puedo parecerme un poco a Allen Walker, pero puedo asegurarte que hay una buena razón detrás de esto— Dijo, y sorprendentemente, la caballerosidad entonada en su frágil voz se asimilaba con la de Allen Walker. Ya no estás segura. Su mímica es perfecta.

Hablas, pero tu voz se encoge; tienes que aclarar tu garganta—Perdona. Sé que esto es extraño… pero, ¿qué relación tienes con Allen? ¿Por cuál razón has imitado su imagen?

Su expresión es tan tranquila que te pones aún más nerviosa—… Puedo contarte lo que ha pasado con él, si lo deseas.

Eran precisamente ésas las palabras que menos habías esperado en tu día. ¿De verdad ibas a finalmente saber lo que había sido de él?

—¿Cómo puedo confiar en lo que me estás diciendo? Apenas te conozco, y de repente me traes noticias de una persona que no he visto en más de una década.

—Como dije, puedo decirte lo que sé, pero sólo si así lo buscas.

Era una posibilidad. Podía estar diciendo la verdad, podía estar engañándote. ¿Pero qué ganaba esta muchacha con hacer tal cosa? Y el hecho simple de que ella usara la apariencia de Allen Walker te era lo suficientemente perturbador. No querías escuchar un giro argumental en el cual ella declarara ser el mismísimo Allen Walker, porque realmente no dudarías en contactar a las autoridades para encerrarla en el asilo de locos más cercano. No porque ella estuviera loca, sino por la vileza que acometía en contra tuya y la memoria de un ser querido.

Pero descartaste al instante tal acción futura, pues si esta mujer se había tomado la molestia de imitar la imagen de Allen Walker, ella tenía que haberlo conocido por lo menos recientemente. Si ella había venido a contactarte, por lo menos debía saber de ti también. Probablemente ella tenía un mensaje de tu viejo amigo para ti.

—¿Existe siquiera algo con lo que puedas respaldar tu información?

—… No. Quizás sólo necesitas hacerme preguntas hasta que te sientas satisfecha. Creer en mis palabras es elección tuya, y si no me crees, no hay nada que yo pueda hacer.

Cierto. Ella tenía mucho que perder. Podías fácilmente usar la información que ella te proporcionara para perjudicar cualquier causa que ella tuviera. Lo único que podías perder aquí era tiempo.

—Cuéntame, entonces. Han transcurrido diez años… Tú no pasas de los 20. Allen debería ser por lo menos seis años mayor que tú.

—Hay mucho que debo de recapitular, Lenalee— Evitaste evidenciar tu sobresalto, ella conocía tu nombre—. Hay muchas cosas que le han sucedido al Allen Walker que tú conocías… Y también lo que ha sucedido con Kanda y Johnny.

—Por favor, continúa.

—Para empezar, Johnny sigue vivo y bien. He vivido cerca de él por estos años— Ella sonreía, y encontrabas tanta nostalgia en ésa sonrisa que en un segundo podía fundirse en tristeza—. Kanda… bueno, no sé cómo explicártelo; él desapareció poco después de que encontrara a Allen. No he sabido de él en mucho tiempo, pero te aseguro que él sigue con vida en algún lugar.

Johnny está vivo. Vivo, si es que ella decía la verdad. Aunque el hecho de que todavía no supieras de Kanda, no te relevaba por completo de ese peso que habías cargado en tus hombros por diez años. La misma inseguridad que la joven declaraba del paradero de Kanda te angustiaba un poco más.

—Háblame de Allen.— Exigiste, sabiendo que esa petición era primordial. Bien, su soltura con las respuestas se debía a que reconocía que no había comunicadores espiando su conversación. Ellen, o quien quiera que fuera, sabía lo que hacía.

—Allen Walker estaba sucumbiendo a la voluntad de Neah, es decir, el Decimocuarto Noah…—Ella tragó saliva y desvió un par de veces la mirada, pero continuó—Existían dos personalidades en Allen. La primera personalidad, quien ofreció voluntariamente su cuerpo a Neah, y la segunda, quien se convirtió en el exorcista que llamamos Allen Walker. Parte del segundo Allen, soy yo. Pero sólo en parte.

Admites que estás conmocionada. Ellen era Allen. Eso es lo que decía, y eso es lo que te costaba trabajo creer.

—¿… Quién era el primero?—preguntas. Ellen sacude la cabeza con pena.

—El primero se perdió para siempre. Sus memorias y personalidad se destruyeron, y a partir de sus pocos residuos, nació el segundo, que era yo— Ella sonríe con dulzura —. El mismo que tú conociste por primera vez, quien peleó codo a codo con la Orden, es el que ahora está hablando contigo.

Tienes muy buenas razones para dudar, sólo inclinas la cabeza un poco hacia adelante, examinando sus facciones. De nada servía si lo que ella decía era verdad, porque los locos podían creer firmemente en disparates.

—Aun así… insinúas que eres una persona completamente diferente. ¿Podrías decirme por qué Allen está en el cuerpo de una chica tan joven?

—Salvamos al segundo Allen transfiriendo personalidad y recuerdos al cuerpo de esta chica.

Si Allen había hecho eso, esto no lo hacía mejor que el Decimocuarto Noah. Pero aún había piezas de la historia que debías ajustar. Te dijo que hubo un Primer Allen. Un Allen que acordó ceder su vida al 14° Noah. Pero lo relevante aquí era el hecho de que ahora el Allen que ella conocía habitaba en el cuerpo de una mujer por lo menos seis años menor, y el simple hecho de que él tenía total autonomía en su voluntad quería decir que una chica perdió el control de su cuerpo por Allen.

Esto era, probablemente, lo más bajo que Allen hubiera caído jamás. Observas a la joven bajar la cabeza mientras su mano va a tomar la tuya tímidamente. Le concedes ese permiso.

—Lo sé, he hecho algo despreciable… pero fue la única opción que tuvimos. Es incluso peor que lo que Neah hizo, y esta chica no merecía este destino.— Estaba también insinuando que obtuvo ayuda de otras personas para hacer esta transferencia… y definitivamente Johnny no pudo ser capaz de esto. No, Johnny hubiera estado en contra de algo como esto en primer lugar.

—Esta chica… ¿quién es?

—No creo que yo lo pudiera saber por mucho que quisiera; Ellen McGee es sólo un alias para proteger mi identidad. Ella fue escogida en asilo para locos. Era un alma atormentada. Lo que quedó de su fragmentada personalidad se mezcló con la personalidad del segundo Allen… Por eso no soy el mismo que conoces, Lenalee.

››Cuando cambié de cuerpo, me quedé sin opciones. Bajo circunstancias que todavía necesitaré aclararte más tarde, Neah descubrió que mi cuerpo con Inocencia y mi personalidad compatible eran un riesgo demasiado grande para su vida, así que me dio la oportunidad de tener un cuerpo propio mientras él habita en el mío, simultáneamente separando y escondiendo a Crown Clown en un lugar separado a su dueño. Así que ahora mismo él anda por el mundo sin el brazo izquierdo, sin que su naturaleza como Noah peligre. Debe sonar algo extraño, porque hubiera sido más justo para mí que él escogiera un cuerpo diferente para sí mismo. El caso es que él no podía soportar una nueva transferencia. Me han dado esta oportunidad porque aún soy necesario para Neah. Todavía tengo un papel que desempeñar en esta guerra. Pero sin mi Inocencia, no soy capaz de luchar ni de proteger. Estoy resignado a trabajar bajo la sombra de todos.

Con cada palabra, su historia parecía adquirir credibilidad. Ya no podías negar que te sentías conmovida.

—Entonces ya no tienes que ser un exorcista. Eres libre y ya no necesitas cargar con ese peso.

—No, Lenalee… He dejado de ser exorcista. He roto mi última promesa contigo.

Recordaste las últimas palabras que el verdadero Allen te dijo. Él dijo que siempre sería un exorcista, sin importar qué. Lo recordabas claramente. Contemplaste con el mismo desconcierto a la chica. No veías a la chica. Veías a Allen Walker.

Tenía que ser él. No podías equivocarte en esta corazonada.

—Allen… Ellen… No es así como hubiera esperado encontrarte de nuevo. Pero aun así…—recuperas tu mano para ponerla sobre su hombro, sorprendentemente musculoso para una chica de su edad— Estoy contenta de que todavía estés vivo, de una u otra forma. Aún eres mi amigo, y eso hace mucho por mí, tanto como podría hacer por ti. Yo he estado muerta por dentro por mucho tiempo porque creía que te había perdido para siempre. Sin embargo, aquí estás. No tienes idea de lo feliz que me hace que estés aquí conmigo.

—Perdóname. Yo hubiera hecho lo imposible porque no me encontraras así. Yo quería ser recordado por cómo me conociste. Por cómo me conocieron todos— Era normal que Allen fuera sentimental, por lo cual no te sientes ajena a esta faceta. Su mano izquierda, sin Inocencia, tocó tu mano en su hombro y te miró por un largo rato, mientras las lágrimas cegaban parcialmente esos ojos de brillo grisáceo—. ¿Cuántos de nuestros camaradas siguen en la Orden?

No te gustaba hablar de ello. Hubieras querido evitar hablar de eso, pero Allen tenía derecho a saber. El verdadero Allen hubiera hecho esta misma pregunta. Esto rompía reglamentos de la Orden Negra, porque Allen ya no era miembro de ella, pero ahora mismo no te importaba en lo más mínimo.

—Hay algunos nuevos rostros, pero… han muerto varias personas. El general Zokalo falleció un año después de que Kanda se fuera con Johnny a buscarte. Marie perdió una pelea contra un akuma hace tres años y sólo meses después murió el general Tiedoll por una enfermedad cardíaca. Chaoji se ha sentido muy deprimido desde entonces y ha sido hospitalizado varias veces... Pero Miranda tuvo un bebé de Marie, y Krory ascendió a general hace un año. Klaud sigue siendo maestra de Timothy y él se ha vuelto un excelente exorcista…

A Allen pareció tomarle un poco asimilar el impacto. Marie fue un buen amigo y fueron muy cercanos antes de aquel incidente. Pero prosiguió con sus preguntas—¿Cómo están nuestros amigos de División de Ciencias?

—Reever, Cash y Jiji siguen igual que siempre, trabajando duro, y mi hermano hace lo posible por mantener a la Orden a flote. Hace un par de años transfirieron a RohFa y Shifu a la División Europea.

—Ya veo… ¿Y qué ocurre con la Rama Asiática?

Tu rostro oscurece con la memoria que ahora mismo portas—Bak Chang murió hace unas semanas, por envenenamiento…—Luego te remontas de vuelta a aquella habitación llena de luz e incienso donde el ex Jefe de la Rama Asiática descansaba, mirándote fijamente mientras movía sus pálidos labios—Perdón. No puedo evitar en pensar en las palabras que me dijo cuando estaba en cama, antes de morir.

—… ¿Qué fue lo que te dijo?—Su pregunta dibujo una mueca incómoda en tu rostro.

—Me dijo bastantes cosas indecentes, las cuales Komui no hubiera aprobado. También me había entregado un papel con algo escrito...

Esto, probablemente era importante, pensabas, pero también tenías miedo de dárselo a tu hermano o a alguien más. Que Bak Chang, con su última voluntad, te hubiera entregado un pedazo de papel arrugado mientras siseaba para ti, sólo podía significar que algo extremadamente importante te había confiado con su vida. Por alguna razón él debía confiar en ti, pero hoy casualmente le comentaste ese pequeño secreto a un amigo que había estado fugitivo por diez años y apenas acabas de reconocer.

Volviste de nuevo a tu lugar en la conversación. Eso podía esperar.

—Allen… he querido preguntarte esto desde que te vi por última vez… y no puedo quedarme en paz hasta conocer la verdad. Exactamente, ¿por qué huiste de la Orden Negra?

Ella apretó la boca suavemente, como señalamiento de indecisión por responder. ¿Cuántos secretos podía esconder?

—Es complicado. No puedo decirte ahora.

—¡Pero he esperado una década! No he sabido nada por una década. Sé que los Noah fueron en parte causa de todo ello… pero hay algo que todavía no sé, y es algo que te niegas a revelar. Tienes que decírmelo.

—Las respuestas vendrán a su momento.—Casi abruptamente, la chica albina se levantó de la mesa y te dio la espalda—Hay que reunirnos así otro día. Te enviaré instrucciones la próxima vez que vengas a Londres. Y asegúrate de apagar tu golem también para la próxima.

Con rapidez te levantas y tomas el hombro de Ellen con firmeza, procurando que te escuche bien.

—La próxima vez quiero que me lo cuentes todo. No quiero que omitas un solo detalle, ¿me oíste, Allen?


Das conciencia que hoy él va a cocinar, y aparentemente será estofado de res. Tu olfato jamás falla en cuanto a tu comida favorita. Saludas a tu compañero de casa y vacías el contenido de tus compras. El precio de las verduras subió, así que sólo pudiste comprar un par de patatas y un tomate.

Parece que Johnny está decepcionado. Hoy tampoco le fue bien en su pequeño negocio. Aparentemente surgió un charlatán que repara las máquinas más rápido que él. Insistes en que la gente no tardará en darse cuenta que tú ofreces mejores servicios, pero él dice que ahora la gente busca rapidez y mejor precio, no les preocupa la calidad.

Es casi tan extraño. Has pasado sólo dos semanas acompañándolo a Londres, pero en vez de parecer un par de amigos compartiendo casa parecen más una pareja de casados, o algo por el estilo. Cuando Johnny hace esta mención tú reniegas frenéticamente, porque tan sólo pensarlo te hace perder el apetito. Por lo menos el buen humor de Johnny no cambió con el pasar de los años.

Tomas asiento en la vieja mesita de madera llena de libros raros y prohibidos con planos de máquinas nuevas, intentas hacer espacio para los platos para la cena. A veces te preguntas si él se molesta siquiera en mover su material de investigación cuando se pone a cocinar, pues no fuera a ensuciar algún documento invaluable. Aún ahora te preguntabas cómo lograba que el frágil mueble aguantara el peso de tantos libros y cachivaches.

Con extremo cuidado ayudaste a Johnny a servir el estofado en los dos platos, verificando que el mínimo peso extra no ocasionara la colisión de las patas de la mesa. Cuando se pusieron a contentar sus estómagos con el caliente caldo con carne, tú decidiste dar la iniciativa en la plática de ésta noche. Necesitabas contribuir con esto.

—Conocí a Lenalee hoy.— Dices mientras succionas el dulce jugo en tu cuchara. A él se le caen los anteojos de botella de la pura impresión.

—¿A-a Lenalee? ¿Y cómo ha estado? ¿De qué hablaste con ella? ¿Cuánto ha crecido?— Te ríes por su entusiasmo, ya que él había sido amigo de la exorcista desde años antes que Allen entrara a la Orden Negra.

—… Es extraño. Es la primera vez que la veo desde hace tiempo… Es un sentimiento de familiaridad muy cálido. Le costó trabajo creerme, pero creo que la he enganchado definitivamente.

—¿Y qué piensas hacer, Ellen?

—Prepararme bien para la tormenta. No va a ser nada lindo.

Johnny quedó callado por unos minutos. Tampoco a él le agradaba el plan, pero esto era lo mejor que tenían. Lo único que tenían.

—Sólo… prométeme que ni Lenalee ni otro de nuestros amigos tendrá que morir.

—Me moriría antes de que algo así pasara, Johnny, y lo sabes.


N/A: Por cierto, la imagen de la portada fue cambiada por una más atractiva. Se llama "Caves of Lilith", por Yoshitaka Amano. Me pareció una pintura apropiada.

Y recuerden, una buena crítica constructiva vale más que diez halagos.