Capitulo 6

Festejo íntimo

Atiende con desgano imaginando que la llama para disculparse por haberse ido e inventarle una excusa por haberla engañado.

- ¿Si? - es lo único que dice de mala gana.

- Haruka – susurra ella dulcemente al otro lado -¿Has estado buscándome? -

- Si... un poco – responde pisando su orgullo -

- Encuentrame en la habitación 1023 del hotel. - ronrroneó sensualmente -

- ¿Hotel? - preguntó sorprendida - ¿Qué hotel?

- En el que estamos ahora tontita – rió. - Sube, te estoy esperando. - Luego de éstas palabras colgó el telefono dejando a la rubia con la boca abierta. Se quedó un momento inmóvil y luego comenzó a caminar rascandose la cabeza. No lograba comprender muy bien el comportamiento de su jefecita. Primero decía que si, luego que no, luego que si nuevamente para repetir un no, y al final invitarla a la habitación del hotel. Fuera como fuese, caminaba con un humor bastante superior al que se tenía momentos antes. Subio por el acensor, supuso que por el numero de la habitación se encontraría en el piso diez y no se equivoco.

Caminó por el pasillo, no sabría explicar si había mucha distancia entre una puerta y la otra o si realmente estaba ansiosa y el trayecto se le hacía eterno. Pasó por la 1021... 1022... y luego llegó a su destino. Golpeó la puerta dos veces y lentamente se abrió.

- Hola – la saludó con una sonrisa. Sosteniendo aún la puerta entreabierta. Inclinó la cabeza y sonrió al ver la cara de tonta de su invitada. - ¿Quieres pasar? - Haruka asintió. No sabía por qué. Pero el vestido casual de color blanco estilo greco que traía puesto la había dejado sin palabras, largo y olgado hasta debajo de las rodillas cubría solo la mitad de uno de sus hombros. Hacía un momento parecía toda una ejecutiva con su pantalón de tela y su camisa blanca y ahora. Era como una diosa en el olimpo. Y la habitación de marmol blanco y tonalidades marfil en la que se encontraba parecía ser el escenario surrealista perfecto para ella. - Adelante – insiste al ver que aún seguía en el umbral. La rubia sonríe e ingresa con lentitud. Y se queda observando la lujosa suite que tiene frente a sus ojos. Jamás había estado en una habitación semejante. Al entrar se divisaba una gran sala de estar con un juego de sillones y una mesa de centro de vidrio. A lo lejos en el sector izquierdo del departamento podía verse através de los enormes ventanales una terraza exterior, con un juego de mesa y sillas. Dio unos pasos adelante y logro ver que al pasar la puerta que se encontraba en el muro a su derecha estaba al descubierto una enorme cama. Michiru detrás suyo cierra la puerta y se queda observandola.

- Debo admitir que me sorprendiste – comenta volviendo a la normalidad -

- ¿Para bien o para mal? - pregunta con suavidad -

- Pues, mitad y mitad - responde ella adoptando su habitual coquetería – Ahora mi pregunta es, ¿Para que me trajiste aquí? - La peliverde se rie y se acerca a ella.

- Para conocernos mejor. ¿No te parece? - La rubia arquea una ceja – Además, para estar más tranquilas. No puedo conversar contigo como corresponde cuando hay mucha gente alrededor nuestro.

- Bien, no voy a decir que me desagrada la idea. - dice mientras se acerca a ella. La peliverde se escapa riendo para dirigirse hacia la mesa.

- Tranquila – susurra al pasar a su lado. - Tenemos toda la noche por delante. La rubia intenta relajarse, ella tiene razón y si no quería que saliera huyendo como la última vez, sería mejor llevar las cosas a su tiempo. La ve caminar hacia la mesa y le hace señas para que se acerque. Sirve dos copas con vino y le entrega una. - Por tu éxito. - la levanta y ladea la cabeza con una sonrisa. La rubia choca su copa con la suya y bebe un sorbo.

- Es maravilloso – suspira

- Lo pedí especialmente para ti – sonríe la deidad aguamarina

- No me refería al vino, pero es un tinto espectacular -

- Nunca pierdes tu galantería, ¿verdad Tenoh? -

- No puedo hacer nada, es mi naturaleza – responde acercándose a la peliverde.

- Ya veo. - responde ella. - Ven - toma su mano y la dirige hacia el umbral de la puerta que da a la terraza. Suspira y recarga su cabeza en el hombro de la rubia. - ¿Sabes? Es la primera vez que me encuentro en una situación como ésta. - Haruka le dedicó una mirada curiosa. - A decir verdad no he tenido oportunidad de tenerlas. - comenta sin evitar que un leve rubor se instale en sus mejillas. - Imagino que tú estás acostumbrada. -

- ¿A qué tipo de situación te refieres? - preguntó.

- A ésta. Quiero decir. - Hizo una pausa intentando encontrar las palabras adecuadas. - Estar a solas con una mujer. De ésta forma.

- Bueno, a decir verdad, es la primera vez que me siento asi. - Michiru volteo a verla. - Aunque para serte sincera si, no negaré que me he divertido mucho, con muchas mujeres. No es mentira lo que dicen de mi. - la peliverde bajó la mirada un tanto decepcionada.

- ¿Seré yo otra más de sus mujeres? - susurró sin darse cuenta -

- ¿Qué? - volteó hacia ella - ¿Es por eso que te comportas asi? - Michiru se alejo un poco y quedó de pie mirando las luces de la ciudad.

- No lo sé. - respondió dubitativa -

- ¿Entonces? - preguntó -

- A decir verdad si tengo miedo. - Michiru volteó a ver a la rubia y se acercó a su rostro – es extraño lo que me sucede contigo. Y siento tantas cosas nuevas que no se como reaccionar. Quisiera acercarme a ti y no sé. No sé si tomarte y besarte o alejarme y no volver a verte. -

- ¿Quisieras besarme? - preguntó la rubia arqueando una ceja -

- Que desconsiderado de tu parte, yo estoy hablando de mis sentimientos y tu... - La rubia le quita la copa de la mano luego de dejar la suya apoyada en la mesa de afuera. -¿Qué haces? - preguntó frunciendo el ceño. La rubia no contestó. Se acercó a ella y le tomo las manos entrecruzando sus dedos. -

- Si quieres hacer algo, sólo házlo. No te reprimas. - El sentirla susurrando frente a sí. Mirandola fijo a esos penetrantes ojos verdes que parecían ser capaces de todo. Sólo sentía deseos de dejarse llevar por esos labios que la invitaban a sentirlos. - Si quieres, si realmente lo deseas, hazlo. - susurra con una sonrisa. Michiru baja la mirada. Se siente nerviosa. Se muerde la boca levanta la vista y observa a Haruka de pie con los ojos suavemente cerrados. Esbozando una leve sonrisa. Michiru inconciente hizo lo mismo. Suspiró y se acercó lentamente a sus labios. Haruka abrió levemente los ojos, no podía negar que su corazon comenzaba a latir con fuerza debido al hecho de sentir tan cerca la respiración de aquella mujer que la volvía loca. Casi podía sentir sus labios sobre los suyos. Pero como tantas otras veces, Michiru dio un paso atrás y soltó las manos de la rubia que no pudo evitar ahogar una exclamación de reproche. Se quedó observandola fijamente mientras caminaba hacia la mesa y se servía nuevamente una copa de vino que bebió casi de un sorbo.

- Si tomas así te caerá mal – la reprendió la rubia con preocupación. -

- Lo sé – dijo respirando agitada – Me siento extraña – Haruka sonrió y se acercó a ella abrazandola por la espalda. Michiru abrió los ojos soprendida. La rubia le besó la cabeza y la meció suavemente.

- Tranquila, no tienes por qué ponerte nerviosa. - la dio vuelta lentamente y le dedicó su más dulce y sincera sonrisa. - ¿Por qué no me cuentas tus miedos? - Michiru sonrió y tomó asiento, antes de terminar de acomodarse se sirvió otra copa de vino y le alcanzó una a su acompañante.

- Cuéntame ¿Cómo es eso de que estuviste comprometida? - preguntó riendo ante la idea la rubia.

- Bueno, eso es una historia sencilla, El era el hijo de los Kou, ¿Sabes quienes son los Kou? - Haruka se concentró intentando recordar – Son la familia que controla la mayor parte de las acciones de Toyota – La rubia no pudo evitar su asombro. - Nuestros padres nos presentaron y nos comprometieron casi sin nuestro consentimiento, pero toda mi vida fui una hija obediente, siempre quise complacer a mis padres e hice hasta lo imposible por que se sintieran orgullosos de mi, de hecho siempre lo han estado.

- No lo dudo. Eres el sueño de cualquier padre. - comentó con sinceridad a lo que Michiru respondió con una sonrisa.

- Él era muy lindo conmigo, muy atento, pero, nunca me gustó. Me trataba bien, pero no me despertaba ningun interés. Intenté por todos los medios sentir algo por el, pero nunca pude. Cuando me besaba solo quería correr mi rostro, era horrible sentir sus manos acariciandome, sentir cómo se encendía estando conmigo y yo... yo sólo quería alejarlo de mi lado y lo hice. Fue casi un año de relacion. Sin embargo... - sus mejillas se tornaron rosadas. Haruka la observaba con interés. La joven empresaria bebió nuevamente su copa de vino al completo y se llevó una mano a la frente con notable nerviosismo. - Sin embargo nunca estuvimos juntos - Haruka que estaba bebiendo un trago casi escupe el vino sobre su vestido blanco. Michiru no pudo voltear a verla, se sentía avergonzada. Se sirvió lo último que quedaba en la botella y comenzó a beber nuevamente para ocultar sus nervios.

- No puedo creerlo – comentó Haruka sin poder evitar sonreir a pesar de estar aguantando las carcajadas. - Quieres decir, que ¿has tenido al pobre hombre casi un año con puros besos y caricias? - Ella asintió con timidez. Jamás había contado a nadie la verdad sobre su relacion con Seiya Kou. Le daba mucha vergüenza el no haberse animado nunca a tener relaciones con el. La rubia la observaba, la joven de cabellos aguamarina estaba totalmente sonrojada. No pudo evitar sentir mucha ternura. Ella entendía el por qué, quizás Michiru no se había dado cuenta, pero ella entendía por qué jamás se había atrevido a tener una relación completa con un hombre y era sencillamente por que no le gustaban. La rubia se levantó de su asiento y se acercó a su jefa. Se arodilló frente a ella y le acarició la mejilla. Michiru aún no se atrevía a mirarla a los ojos.

- No tienes de que avergonzarte. Lo que te sucede es normal. Con lo que acabas de contarme confirmas lo que yo siempre supe. - Michiru la volvio a ver. - No debes sentirte mal por lo que sientes. No debes avergonzarte de quien eres.

- No es tan fácil. - respondió ella nerviosa -

- No, no estoy diciendo que lo sea. Pero si eres asi, sólo debes asumirlo y ya. - Haruka le sonrió dulcemente. Michiru le devolvió la sonrisa se agachó y se acercó a ella para acariciar su rostro. Sentía su cabeza un poco nublada, pero estaba tranquila. Tomó el rostro de la rubia con sus dos manos. Haruka le sonrió y Michiru sin pensarlo y con determinación posó sus labios sobre los de la rubia comenzando así un suave y delicado beso. Poco a poco se profundizó. Haruka se levantó lentamente sin cortar el contacto, la rubia lo acompañó de suaves caricias que su compañera correspondió. Sin darse cuenta se hallaban las dos de pie a un costado de la mesa. La corredora agradecía al cielo y a todos los santos existentes de todas las religiones por estar disfrutando de los labios de aquella preciosa mujer. Y lo mejor era que había sido ella quien había iniciado aquel profundo y paulatinamente más fogoso beso. Luego de unos instantes Michiru decide separarse lentamente de la rubia y se aleja de ella con una tímida sonrisa. Haruka la observa y no puede evitar sonreir tambien. Michiru camina hacia la mesa del interior y toma otra de las botellas de vino que se encontraban allí.

- ¿No crees que es demasiado por hoy? - preguntó la rubia riendo al ver la expresion de felicidad de su jefa. Ella negó con la cabeza y al pasar al lado de la rubia le depositó un fugaz beso en los labios.

- Quiero festejar éste encuentro. Además, éste malbec es exquisito. - comentó sirviendo nuevamente en las dos copas. Se dio media vuelta y le entrego la otra a la rubia. Que la observaba admirada. Se la veía más relajada y mucho más alegre. Aunque era probable que la razón principal fueran las cuatro copas de vino seguidas que había bebido. E iba por más. Haruka suspiró y la observó con gracia. Michiru sonreía divertida no sabía si era por que se estaba divirtiendo sentandose de costado en las sillas de la terraza o si el alcohol ya estaba afectándola. Pero no le importaba, al menos no de momento. Bebió una copa más de vino y arrugó la nariz.

- ¿Quieres comer algo? O beber no lo sé. - preguntó a Haruka que se había limitado a observarla.

- Bueno, quizás una tabla de quesos o algo para... -

- De acuerdo – la interrumpió levantandose del asiento – pediré algo para que entretengamos el estómago. Quiero que me cuentes un poco de tu vida – Se acercó al telefono del hotel y pidió algo que Haruka no pudo escuchar. La rubia se quedó en silencio hasta que su acompañante volvió a su puesto. Y le dedicó una sensual sonrisa – Eres muy linda Haruka – le comentó desconcertando a la rubia sin quitarle los ojos de encima. Tienes un rostro muy bonito. - La corredora no pudo evitar que un suave rubor se colocara en sus blancas mejillas. - La deidad aguamarina se levantó con lentitud y se acercó hacia ella. Puso su rostro frente al de la corredora – Tus ojos son de un verde intenso – comentó sin quitarle la vista, la acarició con suavidad y sonrió. Acomodó la pierna de la rubia y se sentó en ella. - Cuéntame de ti. - pidió acercandose a la mesa para tomar la copa – imagino que hay algo mas que autos y mujeres en la vida de Haruka Tenoh. - la rubia sonrió.

- Bueno, mi vida está llena de cosas interesantes – respondió fingiendo importancia

- Ah ¿Si? - preguntó jugando entre sus dedos con un mechón de su cabello. - ¿Cómo cuales? - La rubia abrió la boca para hablar y Michiru la calló colocando dos de sus dedos en sus labios.

- Me gustan tus labios – susurró acercando los suyos a los de ella – Quiero que sean míos. - la corredora sonrió brevemente antes de que su compañera la sorprendiera con un apasionado beso que la hizo retroceder un poco. La tomó de la corbata que traía haciendola levantar sin separarse de ella. La temperatura de su cuerpo se incrementaba conforme a su inconciencia. - Haruka - se detuvo sin dejar de observarla. Estaba a punto de unirse nuevamente a ella cuando el sofisticado timbre de la habitación las interrumpió. Se quedaron inmóviles unos instantes, la corredora intentó retenerla y que ignorara el llamado pero ella con una sonrisa se apartó de ella y se dirigió feliz hacia la puerta. Un joven ingreso con una mesa rodante de dos pisos y un cubiculo. Se acercó a la mesa y dejó unas bandejas en ella, de la parte inferior sacó una bandeja de diferentes copas y colores. Michiru lo despidió. Le hizo una seña a la rubia para que se acercara.

Tomó una de las copas flauta de colores tropicales y bebio casi de un sorbo la simpática copa.

- Deberías dejar de beber de ése modo – le aconsejó – perderás tus sentidos en breve si continúas así.

- No te preocupes, me encuentro perfecta – rebatió muy poco convincente tomando una de las copas que contenía un liquido rosado.- mmm – murmuró bebiendo – jamás había probado éste tipo de cosas – le comentó con una enorme sonrisa -

- Y decidiste empezar a degustar todos los tragos de la carta en éste momento y conmigo.

- ¿Qué tiene de malo estar contigo? - preguntó arqueando una ceja – no abusarás de mi o ¿si?

- Por supuesto que no, no soy de ese tipo. - respondió con seriedad.

- Lo sé, parece ser que tu eres MI tipo - coqueteó la peliverde con una sonrisa, la rubia le correspondió. Se acercó hacia dónde estaba ella y tomó un vaso largo oscuro, bebió un sorbo y notó lo fuerte que estaba.

- Oye, ¿Qué estás bebiendo? - preguntó frunciendo el ceño. Tomó la copa que Michiru traía en la mano y bebió un sorbo. Se sorprendió al notar que la graduacion alcoholica de su coctel era bastante elevada. - Ya, deja de tomar, no es necesario -

- Es que está delicioso – se quejó cuando la rubia le quitó el vaso. - de acuerdo, si no me dejas beber, déjame comerte a ti – Haruka abrió los ojos sorprendida nunca había imaginado que su seria y discreta jefa le hablara de esa forma. - El último – dijo tomando el vaso que Haruka estaba bebiendo y lo dejó vacío de una sola vez dejando a la rubia con los ojos como platos. -

- Ya basta. Vamos, te irás a dormir. - Michiru frunció el ceño. La corredora se aguantó la risa al verla caminar hacia la cama. "Hasta aquí llegó mi cita a solas con ella" La peliverde se acercó tambaleando y tomó a la rubia por los hombros. - vamos, tranquila – dijo ayudandola a sentarse en la cama ella se echó hacia atrás haciendo sonreir a la rubia que la observaba divertida -

- Siento como que todo mi cuerpo se prende fuego – comentó mientras se acariciaba desde la cintura hasta los pechos.

- Deja de moverte – la riño con dulzura sin dejar de sonreir. Michiru lanzó una carcajada al tiempo que levantó el pie que ya tenía descalzo. Haruka se quedó viendola

– Eres escandalosa - Terminó de descalzarla y la recostó en la cama como correspondía luego de abrir las sabanas. Ella comenzó a reir. - Ya, quitate la ropa, asi duermes más tranquila. -

- Vaya, ¿quieres verme desnuda? - preguntó

- Si, pero no en estas circunstancias -

- Te daré el gusto – Se arrodilló en la cama y comenzó a quitarse el vestido lentamente mientras movía la cadera de manera sensual.

- No te muevas así, por favor, no soy de madera – suplicó la rubia mientras la veía atónita. Ella se acercó la corredora y comenzó a besarla con ansias. Situación que la Haruka no resistió en absoluto. Poco a poco fue quitándole la ropa. No podía creer aún lo que sus ojos observaban. Michiru se encontraba sólo con la parte baja de su ropa interior, una mano tendida cerca de su cabeza y la otra sobre su vientre. La rubia tragó saliva con dificultad. Con cierta timidez o quizás con miedo de que todo eso pudiese esfumarse la acarició desde el cuello hasta la cadera. Su acompañante le respondió con una sonrisa y cerró los ojos. Haruka se acercó lentamente a ella y la besó con suavidad. Michiru correspondiendole le rodeó el cuello con sus brazos, comenzó a acrecentar sus ansias. La besó con ímpetu como si temiera que al soltarla desapareciese. La rubia iba perdiendo las prendas que traía en el desborde de deseo que había entre ambas.

Momentos después se encontraban completamente desnudas. Haruka sentía su corazón ansioso. Era demasiado perfecto para que fuera real. Realmente tenía a la mujer que tanto deseaba, a una de las más codiciadas de Japon en sus brazos. Pero no era eso lo que hacía que su corazón salitara con tanta fuerza. Era ella quien despertaba ese deseo de cuidarla, de amarla y protegerla de todo lo que la rodeaba. La veía tan solitaria y tan fragil. Que lo único que quería era estar a su lado, abrazarla y no dejarla ir. Un leve suspiro la sacó de sus cavilaciones. Le besó la cabeza y se alejó levemente para verla a la cara. Pero para su sorpresa se encontraba dormida. Una risa sincera se escapó de sus labios. Volvió a besar su cabeza y la abrazó despues de cubrirla con las sabanas. Se quedó viendo su rostro un buen rato mientras le acariciaba el cabello. Momentos después, ella misma había caído en un profundo sueño.

A la mañana siguiente el sol ingresó de lleno por el enorme ventanal de las paredes. Apretó los ojos con fuerza, intentando que la brillante luz entrara de a poco. Se llevó la mano somnolienta a la cabeza. Le dolía un poco o más bien la sentía pesada. Sintió un leve quejido a su lado. Se extrañó un momento intentando recordar lo que había sucedido. Sólo recordaba que había invitado a Haruka la noche anterior, luego bebio un poco por los nervios y... su corazón comenzó a latir con fuerza cayendo en cuenta de las imagenes que venían a su mente. Un beso. La había besado era seguro. Caricias. Ropa en el suelo. Sabanas. Más besos. Cierra los ojos con fuerza y se lleva la mano que antes tenía en su cabeza hacia lo que parece ser algo que la aterra. Desliza suavemente su mano sobre lo que creía ser su almohada y su corazón se paraliza. Abre los ojos repentinamente y efectivamente comprueba que mantenía su mano en el vientre desnudo de la rubia. Se lleva las manos a la boca y pega un grito que logra despertar asustada a su acompañante. Michiru se sienta en la cama tapandose aún la boca. Su corazón late con tanta fuerza que cree que le saldrá del pecho. "No puede ser" Piensa sin salir de su asombro. La rubia intenta incorporarse al igual que ella y se sienta en la cama restregandose los ojos.

- ¿Qué te sucede? - pregunta adormilada -

- Yo... tu...Ha... ¿Qué... No... Yo... ¡Dios! - grita cubriendo con las sabanas su cuerpo desnudo. - No.. No.. pu... No... - tartamudea

- Oye, calmate – pidió un poco más despierta – Si no...

- ¡¿Qué me calme?! ¡Cubrete! Estoy viendote todo – grito sin poder controlar sus nervios -

- A mi no me molesta que me veas... además... -

- ¡No estás ayudandome! - La joven empresaria se cubre por completo y abraza sus rodillas. - No puedo creerlo.

- Michiru, tranquila no ha... -

- ¿Tranquila? ¿Te das cuenta de lo que ha pasado? - Gritó casi desesperada.

- Pero si solo... -

- ¡Cállate!

- Pero Michiru... -

- ¡No quiero escucharte! -

- Es que tienes que...

- ¡Vete! Sal de aquí, ¡Vistete y vete! No quiero verte – escondió su vista entre sus piernas sollozando sin control

- Pero... Michiru... si no ha... -

- ¡Vete Haruka! Por favor te lo pido... - dijo casi inaudiblemente - vete – La rubia no quiso insistir más. No podría convencerla de que la escuchara. Pero después tendría la oportunidad de contarle que nada había sucedido entre ellas. Sólo un desliz pasional. Pero quedó inconcluso cuando la anfitriona se quedó dormida.

Haruka se levantó y tomó su ropa para dirigirse al baño y vestirse. Una vez que lo hizo se acercó hacia la cama. Michiru estaba recostada de costado en posicion fetal cubierta hasta los hombros. No sabía si hablarle o no.

- Me voy. Pero quiero que me escuches. Cuando te calmes. Debemos hablar de ésto. - Ella no contestó. La rubia salió del cuarto de hotel sin saber muy bien que hacer. Era la primera vez que una mujer reaccionaba de ese modo al amanecer con ella.

Mientras tanto en la habitación del hotel Michiru terminaba de secarse las lágrimas. Luego de unos instantes se terminó de calmar. Volteó en la cama y quedó mirando el techo. Acarició su cuerpo por debajo de las sábanas. Su rostro se ruborizó al completo. El hecho de saber que había alguien que la había visto desnuda, que ese alguien era precisamente ella y que había perdido su virginidad sin darse cuenta le traían hacia si sentimientos encontrados. Esas manos que tanto le gustaban habían recorrido su cuerpo. Sonrió para si la sorpresa había sido cruda al principio. Le daba una cierta tranquilidad el saber que había sido con ella. Lo que no podía perdonarse era no recordar nada de lo que había sucedido luego de aquellos besos que aún lograba sentir. Suspiró y se quedó unos instantes pensativa. Se volteó nuevamente y reposó su rostro sobre el lado donde estaba ella recostada. Aspiró profundamente el aroma que había quedado impregnado en las sabanas. Se sonrió. A pesar del susto una extraña felicidad la embargaba.


Bieeeen al fin subi capitulo jajaja y decidi dejarlo aca por que sino se haria muy largo.

próximamente subire el que sigue, les cuento que Haruka se llevará una grata sorpresa

asi que esperenlo que prontito veremos que sucede.

Gracias a todos los que leen.

Dedicado a mi Haruka... con todo mi corazón