Capitulo 1

Juan sabía que aquello iba a ser difícil, no solo porque estaba a punto de verselas con gente peligrosa para salvar a una señora que ni siquiera devería importarle o porque Norma se pondría muy mal si a él le pasaba algo, había salido de la casa con la firme intención de ir a salvar a Doña Gabriela pasara lo que pasara, pero no estaba preparado, no para hacerlo solo y con su pierna todavía herida.

-Me lleva el demonio...-susurro entre la maleza.

Estaba delante de la hacienda Elizondo, donde dentro de poco iba a intentar salvar a aquella bruja de las garras de su malvado marido.

Todo sea por Norma...

Cerró los ojos, aquello no iba a ser fácil pero esperaba que Fernando cayera sin que él tuviera que necesitar darle otra golpiza, aunque si aquel degenerado intentaba matarlo, lo más probable era que lo consiguiera.

-¡Deberiamos matarla!-grito una voz de mujer.

-No podemos, sin ella no podemos mantener lejos a los Reyes y a sus hijos.-dijo Fernando.

-Entonces los mataremos a todos.-dijo la mujer de nuevo.

Juan abrió los ojos cargados de sorpresa, no sabía que le sorprendía más, que hablara de la muerte con tanta facilidad o la voz que él había reconocido.

-Dinora...-susurro.

Entonces supo que tenía que entrar ahí y salvar a Doña Gabriela rápidamente si quería que sus hijas volvieran a verla, de lo contrario, aquella desquiciada podría matarla.

Entonces, justo cuando se iba a levantar para ir al encuentro de Dinora y Fernando, escucho un ruido justo detrás de él que lo puso en alerta...

-Juancho...

-Eh, Juan...

Levanto una de sus muletas para golpear a quien estuviera detrás de él cuando Franco lo detuvo sus manos y Oscar le agarro los brazos evitando así que pudiera matar a alguno de sus hermanos.

Aunque eso no le quito las ganas de hacerlo.

-¿Que hacen aqui, grandes idiotas?-pregunto Juan.

-Vinimos a ver a nuestra suegra...-susurro Oscar.

Franco sonrió por el sarcasmo de su hermano menor antes de que Juan le diera un golpe en la cabeza a Oscar.

-Te vimos irte, imaginamos donde irías y te seguimos...-explico Franco.-...no puedes ir ahí solo y a nosotros también nos preocupa Doña Gabriela.

-Ella es la madre de las mujeres que amamos, Juan.-dijo Oscar.-...no podemos dejarla a su suerte si Escandón esta ahí con ella.

Juan asintió mirando de nuevo a la casa, mirando las sombras de Fernando y Dinora pasear de un lado a otro mientras su corazón estallaba de orgullo por sus hermanos.

Ellos estaban allí para él, en un peligro total para salvar a la mama de Sarita, Jimena y Norma, algo que no habrían hecho años atrás.

Pero todo había cambiado, todos lo habían hecho y ahora acababa de darse cuenta de aquello.

-Vamos...-susurro Oscar.

-Hermanos...-susurro Juan.

Tanto Oscar como Franco se giraron para ser envueltos por la enorme forma de Juan que los abrazo con una sonrisa antes de ponerse en pie con ayuda de sus muletas.

-También te queremos, Juancho.-dijo Franco.

-Vamos.-dijo el mayor de los Reyes.

Y, sin pensar en las consecuencias, se encaminaron a la casa con la firme intención de sacar de allí a Doña Gabriela de una vez y para siempre.

Ironico que fueran ellos quien la salvaran...¿cierto?


Antonio lo había jurado por Ruth y por su familia, él no podía decir ni una palabra y debía cuidar de las chicas todo el tiempo y después de que descubrieran todo lo que habían hecho.

Pero realmente le estaba costando mucho no confesarle por lo menos a Ruth o Eva donde estaban los Reyes y la locura que estaban por hacer.

Aunque no podía culparlos, él habría hecho lo mismo en su lugar...

Flashback

Franco le había pedido que le acompañara a dar una vuelta por la hacienda mientras las chicas terminaban de arreglarse, seguramente para hablar de su relación con Ruth y pedirle, igual que Oscar y Juan habían hecho antes de que él, que tuviera cuidado de ella.

Algo que no hacía falta que le dijeran porque él la quería más que a nada en este mundo...

-Tengo que pedirte un favor.-dijo Franco.

Parado delante de la parte principal que daba a la hacienda de los Reyes, Antonio pudo observar que Franco no era nada de lo que solía ser, aquella noche parecía más desanimado y a la vez en sus ojos brillaba la firmeza que tanto admiraba de los hermanos Reyes.

-Lo que quieras.-contesto rápidamente.

-Necesito que te quedes aqui.-dijo Franco.-...yo y mi hermano Oscar tenemos que irnos y como puedes ver, Juan no esta aqui, así que necesito que las cuides hasta que volvamos.

-¿Como?-pregunto Antonio.-¿Donde van?

-A buscar a Juan y a ver a nuestra suegra...-explico brevemente.

Antonio conocía poco de la historia por lo que Ruth le había podido contar, pero sabía suficiente para pensar que aquello era una locura.

Y más con los problemas que siempre parecían seguirlos.

-¿Porque?-pregunto Antonio antes de poder detenerse.-...quiero decir...

-Es la madre de la mujer que amo.-dijo Franco.-...no puedo dejar que destroce su vida y la de sus hijas por un patán y no dejare a mi hermano solo tampoco.

Eso podía entenderlo, pero no el que fueran los tres a exponerse a un sitio donde no los querían.

-Deberían contarselo a las chicas y...-comenzó Antonio.

-No...-dijo Franco rápidamente.-...ellas querrían venir y no podríamos hacer muchos, además, me mataría antes de poner a Sarita o sus hermanas en peligro y Oscar y Juan igual.

-Pero...-intento de nuevo.

-Juralo Antonio, jura por Ruth y tus papas que no dirás nada...-pidió Franco.

Podía haberse negado, debería haberlo hecho y aún así, cuando miro a los ojos de Franco, supo que no podía hacerlo.

Él solo quería proteger a la mujer que amaba, igual que Juan y Oscar y Antonio los respetaba por eso.

-Esta bien...-susurro Antonio.

-Gracias...

Franco le dio un rápido abrazo antes de ver a Oscar salir a toda velocidad hacia ellos mientras se ponía la chaqueta y el sombrero.

-Vamos, antes de que se enteren...-dijo Oscar.

-Si...-dijo Franco.-...recuerda, Antonio, no le digas a nadie donde vamos.

Antonio asintió antes de ver como se montaban en el coche de Oscar y se marchaban al tiempo que las risas de las chicas llenaron la sala de la casa.

-Genial...-susurro Antonio.

Fin Flashback

-Mi amor, ¿estas bien?-pregunto Ruth detrás de él.

Antonio la miro con media sonrisa antes de abrazarla para no ver su cara de preocupación, nadie sabía nada de los muchachos en la última hora y no soportaba tener que estar callado para protegerlas.

-Recuerda, Antonio, no le digas a nadie donde vamos.

Cerró los ojos abrazando a Ruth más fuerte contra él cuando escucho pasos viniendo hacia ellos y vio a las tres hermanas Elizondo asustadas y preocupadas.

No puedo verlas así...

Aunque no sabía que era peor, si no decir nada o matarlas de preocupación con lo que él sabía...

-¿Donde se habrán metido?-pregunto Jimena.

Norma le dió un beso en la cabeza de Juan David mientras cerraba los ojos y pedía a quien fuera que Juan estuviera bien.

No era normal en él salir a aquellas horas y menos aún con una pierna rota.

-No...-dijo Sarita.-...no muchachas, yo se que algo esta pasando, Franco no se iría sin decirmelo.

Antonio se moría de ganas por contarles, de hecho, abrazo más a Ruth esperando, al igual que ellas, que los muchachos estuvieran bien.

-Vaya, vaya...-susurro Armando Navarro.

Gabriela miro con los ojos muy abiertos a Juan, Franco y Oscar entrar arrastrados por los matones de Armando mientras ellos no le quitaban los ojos de encima a ella.

¿Habían venido por ella?

-Señora...-susurro Juan.-...¿que han hecho con usted?

Tenía ganas de llorar, de gritar que se fueran y de suplicarle a Fernando que los dejara libres, a pesar de todo eran los amores de sus hijas y ella haría lo que fuera por sus hijas.

-Así que viniste a por tu suegrita, ¿eh?-dijo Armando a Franco.

-Rata asquerosa...-murmuro Franco.-...dejala ir, ustedes no quieren más que su fortuna.

-Puede...-dijo Armando.-...pero ahora que estas aqui, igual quiero más...

-¡Dejalo!-grito Oscar.

Armando sonrió antes de darle una patada en el estomago a Franco dejandolo de rodillas en el suelo mientras lo seguía golpeando ante las miradas complacidas de Dinora y Fernando.

-Voy a pasarla muy bien contigo, Franco Reyes.

-¡Deja a mi hermano!-grito Oscar.

-¡Te voy a matar!-grito Juan.

-No lo creo, Juan Reyes.-dijo Fernando.-...separen a los heroes, Oscar al almacén, Juan al cuarto de Norma y Franco con Gabriela al cuarto de Sarita y Jimena, cierren con llave y vigilen las puertas, al minimo señal de escape...

Se acerco a la cabeza de Juan y sonrió mientras miraba a Gabriela y apuntaba al mayor de los Reyes con el dedo.

-Pum...-susurro Fernando.-...adios a los enamorados de tus hijas...