Como lo prometí hace tiempo aquí les traigo la continuación de "la Sangre del Rey no ha muerto", aunque la elabore de tal manera que pudiera interpretarse sin haber leído la primera parte, ya que esta hablara sobre la relación entre Ace y Gray… muchos asuntos curiosos.

A lo largo de los capítulos (no en todos) explicare algunas teorías que tengo sobre OP, pero esta las relatare al final por si alguien le interesa mis mal viajados pensamientos…

Sin más por ahora, me despido momentáneamente, disfruten la lectura y les mando un besote enorme a todos :*

Disclaimer: One piece no me pertenece, todo es obra del grandioso Oda-Chin.


"Estas son las cosas que no se pueden detener…una voluntad heredada, los sueños humanos y el paso del tiempo. Así que mientras el hombre busque la respuesta a la "libertad" con todas sus habilidades… esas son aquellas cosas que nunca se podrán detener"

Gol D. Roger

Una voluntad heredada

Reunión, el sueño de un hijo

El amplio cielo azul parecía más vivaz adornado ocasionalmente por pequeñas nubles blancas, el sol se posaba en lo más alto haciendo alarde de su grandioso resplandor iluminándolo todo, la suave brisa del medio día impulsaba las velas ayudando al gran par de Yuda que movían el buque; y sobre todo, alrededor de se encontraba el amplio e indomable océano, ese que durante tantos años le permitió a él ser partícipe de incontables aventuras al lado de sus nakamas: ese que ahora lo llevaba de nueva cuenta después de muchos años a un reencuentro.

Podía verlo desde arriba en la cubierta principal, su parado estoico y juraría que un poco tenso, sosteniendo con su mano derecha el sombrero de paja que se mantenía en su cabeza. No era otro día más en el año y ellos dos lo sabían muy bien, tan así que el pecho les dolía como si un arpón atravesara su corazón, desgarrándolo y poco a poco consumiendo su existencia.

El pequeño tirón de su bermuda lo saco de sus pensamientos, bajó su mirada a la pequeña de cabellos negros y le sonrió mientras acariciaba su cabeza. La chiquilla alzó sus brazos en señal para ser cargada, una vez con la niña en brazos comenzó a descender hasta la cubierta inferior donde se encontraba el padre de esta.

Sonreía de lado a lado mientras observaba la isla a la que pronto arribarían, esa que no visitaba desde hace siete años y donde yacían los restos de una de las personas más importantes, no solo para él, sino que para muchos otros también. Lo miró por el rabillo del ojo y colocó las manos en su cintura mientras soltaba un gran suspiro de alivio.

-Luces nervioso –dijo el joven que traía en los brazos a la niña.

-¿Tú no lo estás? Después de todo tenemos el mismo tiempo que no visitamos esta isla –Respondió mientras tomaba a la pequeña.

-Sí, los sé. Esta será la tercera ocasión que vengo a este lugar –dijo con pesadez.

-La última vez fue cuando te lleve conmigo para tu entrenamiento.

-No estoy muy seguro... –dirigió su vista a la isla- si quiera volver a ese lugar.

-Seguro es duro, pero hay que ser fuertes Gray –colocó su mano sobre su hombro.

-No es necesario que lo menciones tío Luffy –le sonrió-. Por cierto ¿Dónde está Neil?

-¿No está contigo? –Preguntó sin un ápice de preocupación.

-Evidentemente no.

-¡Margaret, busca a Neil y dile que pronto arribaremos! –gritó fuertemente girando en torno a la cubierta superior.

-Ve a buscarlo tú –lo miró con los ojos entrecerrados-. Sabes que, iré mejor yo… en verdad no sé como la tía Hancock soporta tu irresponsabilidad.

-¿He? Deja de hablar mal de tu maestro –le dijo con el seño fruncido.

-No me des motivos entonces –lo regañó.

Sabía perfectamente donde se encontraba, después de todo ese era su lugar favorito (y el de ambos), subió con destreza por la jarcia muerta hasta llegar a lo más alto del palo mayor. Ahí se encontraba el niño de cabellos azabaches admirando la inmensidad del mar con una gran sonrisa en sus labios; lo miró por varios segundos antes de llamar su atención. Ese mirar era el que hace unos segundos atrás había observado en el rostro de Luffy, esa mirada gentil pero recia por ir más allá de lo que su vista podía brindarle. Se acercó hasta él.

Sin duda alguna tanto la pequeña Hana como Neil habían heredados grandes rasgos de su padre, no solo físicamente hablando, especialmente el mayor, que dadas las tantas referencias que el Rey pirata Monkey D. Luffy les había hablado acerca de su infancia y sus aventuras, podía ver el mismo patrón de acción en Neil. En un futuro no muy lejano sabia que él se convertiría en un fiero competidor por el título de "Rey de los piratas".

No necesitó llamarle, los profundos ojos azul rey se clavaron en él, en una suave mirada que lo invitaba a pararse a su lado para disfrutar del panorama. Le sostuvo la vista, esa tonalidad sin duda era de lo más propia para los hijos del Rey (pues tanto él como su hermana lo compartían). Se paró a su lado.

-Estamos pronto a llegar, el tío Luffy te esta buscado.

-No quiero bajar –dijo con puchero en la boca.

-Eres igual de testarudo que tus padres –se rió.

-Oye Gray, ¿no estás feliz? Hoy veras al tuyo.

-Hablando en sentido figurado… si, hoy lo veré –dijo con pesadumbre.

-Quisiera haber conocido a tu padre. Ya sabes por todo lo que nos han contado –se rascó la cabeza.

-Sería algo interesante sin duda –cerró sus ojos con pesadez.

La última vez que había visitado esa isla fue cuando tenía siete años, la misma edad que Neil poseía ahora. Esta sería la tercera en su historia y posiblemente la que más recordaría hasta que juntara el valor de nueva cuenta para poder pararse en ese lugar. No era fácil, tenía que admitir, el posarse frente a la tumba de un desconocido –por que eso era para él- y sentir un vacío existencial al ver esa lapida de concreto enterrada en el suelo. Sin embargo, debía hacerlo.

Había escuchado un sinfín de historias acerca de Portgas D. Ace, demasiadas si se atrevía a decir. Conocía muchos aspectos de la vida de su padre; como el compañero de su madre, como amigo de la tripulación de Shirohige, como hermano de Luffy y Sabo… y a decir verdad no tenía una idea clara de lo que ser hijo de "puño de fuego Ace" significaba. Necesitaba formarse por cuenta propia la imagen de Ace, su padre. Y ese había sido el principal motivo por el cual aceptó la invitación de Luffy a su reunión con los Mugiwara, ya que a propósito había seleccionado la isla cercana a donde descansaban los restos de Ace y Shirohige para su encuentro.

Antes de darse cuenta el buque ya estaba siendo aparcado para desembarcar. Los dos chicos bajaron y tomaron algunas de sus pertenecías para el fin de semana que pasarían con el resto de la tripulación de los Mugiwara. Los cuatro se despidieron de las piratas Kuja y emprendieron su camino al único punto de interés.

Ascendiendo por la colina notaba como sus piernas se tensaban con cada paso, como si no quisiera realmente llegar a la cima donde descansaba el cuerpo de su padre. Miró a la pequeña que le venía tomando la mano, Hana tenía tan solo cuatro años; paso su mirada por Luffy y Neil quien iban mas delante de ellos, peleando a modo de juego, solo entonces se relajo un poco. Si Luffy había podido superar la muerte de su hermano él también podría hacerlo; aunque necesariamente no tenía nada que superar si lo pensaba bien.

Llegaron a cima y sus ojos se clavaron en la lapida de menor tamaño, esa que en la parte frontal decía "Portgas-D-Ace", se detuvo a unos dos metros de la espalda de su maestro y soltó la pequeña mano de Hana, esta corrió a depositar las flores que mantenía en la otra al pie de ambas tumbas. Tanto padre como hijo estaban serios y cabizbajos; Luffy con el sombrero en su pecho. Este ultimo alzo la vista y sonrió como siempre.

-Ace, siento haber demorado tanto tiempo en visitarte. Pero por fin estoy aquí y he traído a tu hijo conmigo.

-Shirohige-San muchas gracias por proteger a mi padre en la guerra –Habló Neil mientras le ofrecía una reverencia a la tumba.

-¡Gracias! –Expresó con emotividad la pequeña siguiéndole la corriente a su hermano mayor.

-¿No tienes nada que decir Gray? –Se volvió Luffy para preguntarle al joven moreno.

-Supongo que sí –sonrió a medias.

Caminó lentamente hasta quedar de frente con la lapida que tenía el nombre de "Edward Newgate" y con efusividad expresó sus más sinceros agradecimientos por todo lo que había hecho por su padre y por lo que sus aun fieles hijos hacían por él y su madre. Se movió a la lapida de junto y clavó sus ojos en el nombre que poseía, la tocó firmemente con su mano derecha, como si quisiera comprobar que era verdadera y no una ilusión como él deseaba.

Cerró sus ojos con pesadez… la primera vez que estuvo en ese justo lugar fue hace doce años, cuando él apenas era un bebe de dos años, su madre había buscado con esmero a la tripulación de Shirohige, para esconderlo a él de la marina o cualquier pirata que quisiera tomar represalias con su débil existencia a modo de venganza. Entonces una vez que los encontraron y ofrecieron sin protestar protección para ambos, Marco líder para ese entonces, los llevo al nuevo mundo donde se encontraba la tumba de su padre; pero no recordaba absolutamente nada, después de todo apenas y era un bebe.

Cinco años más tarde volvió a visitar la isla. Tal como habían acordado Luffy y su madre, era hora de entregarle la custodia de Gray al Rey de los piratas para convertirlo en un digno sucesor de los Gol D. y ese suceso fue justamente frente a la tumba de su padre. Luffy prometió cuidar de él tan bien como Marco y el resto de los piratas de Shirohige lo habían hecho durante todos esos años. Estaba consciente del lugar donde se encontraba, pero todavía no sentía el gran peso de llevar el nombre de Portgas D. Gray ó peor aun Gol D. Gray sobre su existencia… ese momento hace siete años había sido solo un reencuentro de un hijo que no comprendía totalmente el significado de todo a lo que conllevo la muerte de esas dos personas.

Ahora, siete años después, parado frente a ella, las emociones le corrían de pies a cabeza, como si fueran transportadas con cada glóbulo rojo de su sangre como lo hacían con el oxigeno. Nunca se lo había dicho a nadie, incluso trataba de sacarse esa idea de la mente pero no podía… deseaba con todas sus ganas, por lo menos, aunque fuera solo un minuto, el conocer a su padre. No quería escuchar mas sobre sus aventuras, sobre lo buen amigo ó hermano que era. Lo que realmente necesitaba era saber cómo seria de padre… su padre.

¿Qué más podía decirle en esos momentos salvo que lo necesitaba? No es que se quejara de las tres personas que para él habían sido como uno; primeramente Marco, quien se encargó de criarlo en su fase de infante y quien hasta la fecha se preocupaba enormemente por él. También estaba Luffy, que de todos era al que mas respetaba y al que consideraba más cercanamente a la figura de Ace y por ultimo Sabo, quien durante algún tiempo se encargó diligentemente de su educación en algunos aspectos en los que Luffy –por decirlo de alguna manera- era menos adecuado.

Ellos tres, sumándole a su madre, habían sido su pilar de fortaleza durante sus catorce años de vida, esos catorce donde la mayor parte del tiempo la había pasado entrenando con el claro objetivo de superar tanto a Ace como Luffy y así devolverle el título de Rey de los piratas al linaje de los Gol D., y no, no era una meta impuesta, sino una que él mismo se había planteado desde el momento en que las increíbles aventuras de "Hiken no Ace" llegaron a sus oídos.

Una mano sobre su cabeza lo retrajo de sus pensamientos, apartó la mano con suavidad acariciando la lapida y pasando sus dedos sobre el nombre de su padre. Miro de reojo a quien era el responsable de aquel acto, le sonrió.

-¿Todo en orden? –preguntó el de cabello rizado y rubio.

-No tendría porque no estarlo tío Sabo –se cruzó de brazos.

-Me alegro por eso –le sonrió.

-Hola Jihan, has crecido mucho –se dirigió al niño que venía acompañando a Sabo.

-Tú también lo has hecho Gray –señaló el pequeño rubio.

-¡Sabo, has llegado tarde! –gritó Luffy.

-Solo unos cuantos minutos después que ustedes Luffy.

-¡Tío Sabo! –expresó con felicidad Neil mientras corría hacia él.

-Tus hijos han crecido mucho... mira a esta señorita, es preciosa –revoloteó la melena azabache de la niña.

-Hola Neil –saludó cordialmente Jihan.

-¡Ji~, cuánto tiempo! –se le lanzó encima-. Ahora me siento completo ya que estas aquí.

-Admiro tu paciencia –habló Gray al ver la efusividad del menor.

-Tengo toda la que tú no tienes –contestó divertido.

-Eso es lo que veo –sonrió.

La última vez que habían estado los tres juntos fue hace poco más de un año, así que encontraba normal que el menor y más impetuoso de ellos actuara de esa manera. Después de todo, como siempre había dicho: Neil había heredado más que el físico de su padre. Pero no se quejaba, o por lo menos no mucho, Neil creció junto con él y ambos habían aprendido a quererse como verdaderos hermanos. A esas alturas los tres sabían que no necesitaban lazos de sangre para tener un vínculo familiar.

Ahora era Sabo quien estaba parado frente a las lapidas ofreciendo su pesar por no haber podido evitar la muerte de su hermano… él era el único que año tras año desviaba sus viajes hasta el nuevo mundo en el aniversario de la muerte de Ace, eso era lo mínimo que podía hacer para compensar su fatal ausencia en tan importante acontecimiento.

Ese tema había quedado perfectamente zanjado entre Sabo y Luffy, pero para el rubio era un dolor profundo. Ironías de la vida… Ace mucho tiempo se sintió culpable por la muerte de Sabo, por no haber sido capaz de ir tras él, al pretender que era lo mejor para su hermano el regresar con su familia; ahora era Sabo quien sentía la culpabilidad por no poder haber hecho algo en la guerra de MarineFord, la cual termino por consumir la vida de Ace al tratar de defender a Luffy… algo que también era su responsabilidad como hermano mayor.

Dejo la pequeña botella de sake frente a la tumba de su hermano, adosándole también tres tazas sakazuki para sake. El símbolo del pacto que muchos años atrás los había convertido en hermanos. Sirvió en los tres sakazuki y le entrego una a su hermano menor, las chocaron y brindaron en honor a Ace. La taza restante se quedo ahí, llena junto a la botella de sake. Todos los años era lo mismo, como una renovación de votos, en este caso, de hermandad.

Que maraña de sentimientos sin duda alguna, simplemente era sorprendente como una sola persona podía provocar tantos estando ya –desafortunadamente- fallecida. Una sonrisa arrogante se dibujo en el rostro de los tres más afectados… si Portgas D. Ace causaba ese efecto después de 15 años de su muerte ¿Qué sería si se mantuviera vivo? Como amigo, padre, hermano o amante claramente daría mucho de qué hablar.

Dando los seis por última vez sus agradecimientos se retiraron de la colina y comenzaron a andar de nueva cuenta hacia la costa. Antes de reunirse con los Mugiwara, Sabo y Luffy habían acordado encontrarse en esa isla para después arribar donde sus Nakama lo esperarían. Ahora en el pequeño navío del rubio se disponían a partir de nueva cuenta.

-Dime Gray ¿cómo va ese entrenamiento? –preguntó Sabo en el timón.

-Muy bien, el tío Luffy es extremadamente fuerte… cuando pelea en serio si tengo suerte puedo golpearlo una vez –rió.

-La peleas de papá y Gray son fabulosas… yo pronto seré igual de fuerte como los dos –se metió a la plática él pequeño de ojos azules.

-Siendo el menor, Neil tienes pocas posibilidades –habló Jihan.

-No tienes derecho a decir eso, después de todo solo eres dos años mayor que yo –lo señaló con el dedo.

-Entonces retemos a Gray y el que esté más cerca de derrotarlo demostrara quien es el mejor.

-¿He? Realmente les gusta que les dé una paliza –dijo con un tono de arrogancia.

-Te demostrare todo lo que mi padre me ha enseñado –amenazó el rubio.

-¡Yo se lo demostrare primero! –exclamó con fervor Neil.

-Pueden venir los dos al mismo tiempo, eso no cambiara nada –términó retándolos Gray.

Los dos mayores observaban entretenidos la pelea que los tres estaban llevando a cabo, saltando de un lugar a otro del barco y ocasionalmente llevándose a su paso una que otra cosa. La pequeña Hana aplaudía cada vez que los miraba pasar frente a ella entre brincos tratando de golpear a Gray. Una escena muy nostálgica sin duda.

-Eso me recuerda a los viejos tiempos –dijo Luffy mientras soltaba su risa característica.

-Cierto, siempre fue Ace al que intentábamos de vencer…o por lo menos yo si trataba.

-¡Hey, Sabo! Yo también me esforzaba –respondió ofendido entre un puchero.

-Recuérdame cuantas veces derrotaste a Ace…

-Ah…ninguna –dijo molesto-. Pero si nos enfrentáramos ahora apuesto que le ganaría.

-Y ya que eso no es posible, tus victorias ante Ace suman…cero –rió.

-¡Papá cero! –gritó entre aplausos Hana.

-¿Tú también? –dijo con un mohín en los labios.

-Gray se convertirá en un digno sucesor de Ace… -dijo el rubio clavando su mirada en el moreno que aun seguía esquivando los golpes de los niños.

-Si…

Las cabezas del rubio y el azabache menor descansaban apoyadas entre ellas, respirando agitadamente y tratando de obtener todo el aire del mundo en grandes suspiros. Al final no pudieron golpear a Gray por mucho que lo intentaron, ahora solo se limitaban a descansar para reponer un poco las energías que habían gastado por estar corriendo sin medida.

Parado en el borde de la proa Luffy lanzo una gran exclamación de asombro conjugada con desbordante emotividad. El Thousand Sunny se hacía a la vista a corta distancia, dejando ver en su vela el jolly roger característico de su banda. Lucia impecable y tan bien cuidado como hace muchos años atrás cuando él era capitán, le pidió a Sabo que acelerara; estaba muy ansioso por subirse al barco.

Cuando estuvo lo suficientemente cerca no espero ni un segundo más, usando sus habilidades estiro los brazos para alcanzar el barandal del Sunny Go. Gritó de emoción en cuanto sus pies tocaron la madera del barco, se sentía más que bien el estar de nueva cuenta sobre la cubierta. Comenzó a correr explorando toda la parte superior, degustando cada rincón del barco. Después de todo había sido buena idea dejarle el cuidado del Sunny a Franky, nadie mejor que él para saber las necesidades su preciado navío.

-¡Franky! –gritó impetuosamente Luffy.

-¡Hey! Luffy, cuánto tiempo –Salió saludando el grandulón desde adentro.

-¡Impresionante! –sus ojos brillaron como estrellas a ver las modificaciones que Franky tenía en su cuerpo.

-¿Vienes solo? –preguntó mientras se acercaba a su capitán notando que no había nadie más abordo.

-Muéstrame que puedes hacer con tus nuevas modificaciones –Lo miraba de todos los ángulos posibles ignorando olímpicamente la pregunta del cyborg.

-¡Luffy! –Gritó una voz chillona desde atrás.

-¡Chopper! –Gritó igual o más emocionado que el reno-. Me da mucho gusto verte a ti también –lo abrazaba por el cuello.

Sabo y Gray siguieron el paso del Sunny en su navío mientras que los tres menores ascendieron hasta la cubierta de este, donde actuaron histéricamente como hace unos momentos Luffy lo había hecho también. Estaban totalmente encantados con el gran Cyborg y el reno de grandes cuernos, hacia poco más de 5 años desde su último encuentro entre ellos. Chopper y Franky se acercaron al barandal donde a mano alzada saludaron a los otros dos que se mantenían abajo.

-Luffy, tus hijos son una copia miniatura de ti–le decía al moreno mientras miraba al primogénito de este colgado de su gran brazo y la niña trepada arriba de Chopper.

-Eso dicen –se rió.

- Ya quiero ver a los demás, estoy muy emocionado –habló Chopper.

-¡Sera súper! – Alzó Franky los brazos ignorando al niño que tenia prendido de él.

-¡Súper! –lo imitó Hana.

-¿Cuánto falta para llegar tío Luffy? –preguntó Jihan.

-Pues –hizo un mohín y se llevo la mano a la cara de manera pensante-. No tengo idea –volvió a reír ante su ignorancia.

-Llegaremos para el atardecer –habló Gray quien subía al barco.

-¡Sorprendente! –Exclamó Chopper- Ahora que te miro de cerca… te pareces mucho a Ace.

-¿Verdad que sí? Yo siempre se lo digo –dijo Luffy haciendo que Gray se sonrojara levemente.

-No sabría decirte si eso es verdad –dijo el moreno-. Nunca conocí a A… mi padre –rectificó.

-Pues mientras más creces mas te pareces a él – recalcó Luffy mientras colocaba sus manos en la cintura.

-En fin, solo subí para decirles que yo me quedare con el tío Sabo, ustedes pueden quedarse a bordo del Sunny –dio la vuelta para bajar pero el llanto de la niña lo detuvo.

-Gray… -lo llamó Hana mientras estiraba los brazos hacia él.

-Creo que quiere ir contigo –La tomó Luffy en los brazos y se la entrego al muchacho.

-Vayamos con el tío Sabo –La cargó para así descender.

La expresión de felicidad en el rostro del Rey pirata se manifestó en un gran sonrisa, ver a su pequeña hija en los brazos de Gray le hacía recordar cuanto le gustaba estar en compañía de su fallecido hermano, como innumerables de veces arriesgo su vida por seguirlo y ganarse su aprecio. Estaba seguro que el amor que Hana le profesaba a Gray era el mismo que él sentía hacia Ace, esa devota necesidad de perseguirlo a donde sea, un gran menester de sentirlo a su lado.

Los matices entre rojo y naranja del cielo anunciaban el ocaso, un perfecto escenario en el bello y amplio mar del nuevo mundo. La isla en la cual habían quedado para encontrarse ya estaba a la vista y ahora se dirigían al muelle de Hibiscos donde acordaron que sería el punto de encuentro para todos esa misma noche.

Ambos barcos tocaron puerto, tiraron el ancla. Por lo visto ellos habían sido los primeros en llagar, algo decepcionante tenía que admitir el capitán, pues no le gustaba esperar, sumándole a eso las inmensas ganas de ver de nueva cuenta a su amada tripulación.

-Hey Chopper ¿Crees que los demás tarden mucho en llegar? –dejó caer la barbilla Luffy en el barandal.

-No lo sé, esperaba que Nami por lo menos estuviera ya aquí.

-Se paciente Luffy, pronto llegaran –dijo Sabo.

-Quiero probar la comida de Sanji –suspiró cansado.

-Solo piensas en comida tío –habló Jihan.

-Tengo hambre.

-No has cambiado en nada Luffy –aseguró Franky.

-Ya quiero conocer a tus otros nakama, papá ¿Son tan interesantes como ellos? –preguntó Neil.

-Deben serlo, después de todo es la tripulación del Rey –dijo Gray.

-Son los mejores –expresó el capitán con orgullo mientras tomaba compostura.

-¡Luffy! –chillo muy emotivo el cyborg ante las palabras del Mugiwara.

De pronto todos callaron al uníoslo, incluso Franky quien estaba derramando todo su ser. La sonrisa de Luffy se extendió de oreja a oreja y junto con Chopper y los niños corrió hacia al costado derecho del barco. El tarareo de "Yohohoho" hizo vibrar su corazón, más aun cuando el canto de Laboon termino por anunciar lo obvio.

Brook pacientemente tomaba el té arriba del lomo de su amiga ballena, la cual parecía estar disfrutando enormemente el llevar a su amigo en ese lugar. El gigantesco Laboon se coloco en la parte trasera del sunny y de un brinco Brook llego hasta la cubierta riendo como de costumbre.

-¡Hola a todos! –Saludó.

-Tal como lo dijo papá, es un esqueleto –los ojos de Neil brillaban como dos estrellas.

-¡Brook! –corrieron Chopper y Luffy hasta el esqueleto.

-Ah –suspiró-. Todo es tan nostálgico.

-¡Impresionante Brook! ¡Laboon ha crecido mucho! –Luffy alzó la mano para saludar a la ballena que con creces era más de tres veces el tamaño del barco.

-Me da mucho gusto verlos chicos –expresó para sus nakama.

-No has cambiado en nada –dijo Franky.

-Claro, porque yo estoy muerto –comenzó a reír.

-El tío Luffy tiene amigos muy extraños –dijo Jihan atrayendo la atención del esqueleto quien observo a los 4 muchachos.

-¡Oh! –Dijo entre un peculiar asombro- Ustedes deben ser los hijos de Sabo, Ace y Luffy. Encantado de verlos.

-Igualmente –respondieron los tres mayores.

-Luffy-San ¿no han llegado los otros? –preguntó Brook.

-No –dijo muy desganado-. ¡Ya deberían de estar aquí! –gritó molesto.

-Impaciente como siempre ¿No? Luffy –dijo alguien ajeno a los demás-. Pero, ¡El gran capitán Usopp ya está aquí! Ya pueden quitar esas caras de pena –Se introdujo con aires de grandeza el narizón parado en uno de los barandales.

-¡Usopp! –Gritaron al uníoslo Chopper y Luffy mientras corrían a su lado.

-¿No te parece que el tío Luffy y ese sujeto gritan mucho? –preguntó Gray a Sabo.

-Ya deberías conocerlo bien –contestó entre risas el rubio.

-Déjenme presentarles a la mujer más bella del mundo ¡mi adorada hija Solana! –Se hizo a un lado para dejar ver a una niña de unos 6 años, rubia de cabello rizado con unos hermosos ojos color miel.

-Hola, mucho gusto –se presentó con timidez saliendo de las espaldas de su padre.

-Que bien que no has heredado la nariz de tu padre –gritó Franky al verla.

-¡Hey Franky! ¿Eso es lo que tienes para decirme después de tantos años sin vernos? –Lo regañó Usopp dando un brinco para bajar del barandal- Chopper has crecido bastante –dijo mientras acariciaba la cabeza del reno.

-¡No vas a hacer que me sienta feliz por eso, maldito! –trató de fingir que se sentía alagado.

-También Laboon ha crecido bastante –Expresó con asombro al ver la gran ballena que sobresalía por detrás del barco, agitó su mano en lo alto para saludarla.

-Papá –Llamó Solana a Usopp con algo de temor mientras jalaba de su pantalón.

-¿Qué sucede?

-¿Qué es eso? –señaló al esqueleto mientras se escondía cada vez mas entre las piernas de Usopp.

-Él es Brook –dijo Luffy-, es uno de nuestros Nakama, no tienes por qué asustarte –trató de animarla con una gran sonrisa.

-¡He! ¿Me tienes miedo? –Dijo exaltado Brook-. Ya sé –caminó hasta toparse con una pared- ¡40°!

La pose extraña hizo que todos soltaran una gran carcajada, lentamente la niña empezó a contagiarse y se fundió con el coro de risas. Pasó la mirada por el resto de la tripulación, no parecían malas personas después de todo. Ussop hizo lo mismo y observo con cuidado a los tres morenos y al rubio que estaban juntos.

-Oye Luffy ¿La niña también es tu hija? –preguntó curioso.

-¿Hana? Si –contestó con una sonrisa.

-Vaya, no sabía que habías tenido otro hijo… Neil es muy parecido a ti –observó al niño de ojos azules-. Hola Sabo, no te había visto.

-Hola Usopp-San, cuánto tiempo –saludó amable.

-El rubio debe de ser su hijo… pero –se fijó en el mayor de los cuatro- Gray es idéntico a su padre, Ace.

-Lo sé –rió el capitán llevándose las manos a la nuca.

-No te pongas nervioso –Lo palmeó Sabo al notar el rubor en el rostro del muchacho.

-No lo estoy –desvió su mirada a otro lado.

El tiempo pasaba tranquilo, la noche comenzaba a caer, las estrellas brillaban singularmente esa noche. Los mayores platicaban amenamente de algunas anécdotas que habían pasado en los años sin verse. Solana paseaba en el columpio de la cubierta con Hana, mientras que Jihan y Neil jugaban con Laboon. Gray por otra parte había preferido distanciarse un poco, todavía tenía muy en mente la imagen de la lapida de su padre y eso le molestaba.

El sonido de algo caer contra el piso de la cubierta atrajo la atención de todos, era una bolsa grandísima que parecía traer mucha ropa dentro. De repente dos más cayeron al lado asustando a todos. Curiosos caminaron hasta el costado para asomarse y ver quien estaba arrojando esas cosas a su preciado navío. No vieron nada, luego desde el otro lado, protegido en papel, un enorme pescado toco por igual el piso. Todos se miraron confusos hasta que una última bolsa cayó y detrás de ella salieron la sexy navegante Nami y el cheff más reconocido en todos los mares, Sanji.

-¡Hola chicos! –Saludó Nami, quien lucía sensual como siempre.

-¡Sanji, comida! –gritó Luffy alzando los brazos.

-¡¿Tienes 5 años sin vernos y es todo lo que tienes que decir?! –Gritó furiosamente Nami mientras le daba sus bien merecidos golpes.

-No has cambiado nada Luffy –dijo tranquilo Sanji mientras encendía uno de sus cigarros.

-¿Por qué han tardado tanto? –preguntó Usopp.

-Llegamos temprano así que aproveche para hacer unas ligeras compras.

-¿Ligeras? –preguntaron todos al ver las cuatro bolsas que eran equivalentes en tamaño a las "discretas" mochilas que Hancock le hacía a Luffy para sus viajes.

-¡Oigan! ¿Por qué no han salido aun? –preguntó Sanji en dirección al pescado.

Detrás de él salieron dos chiquillos casi exactamente iguales, ambos de cabellos lacios y pelirrojos, color de ojos negro, piel blanca y de unos 8 años más o menos. La única diferencia era que se trataban de un niño y una niña. Si, Nami y Sanji habían tenido un par de gemelos sumamente hermosos.

-Bellmere, Claus vengan a saludar –les ordenó Nami.

-¡Hola! –Saludaron con una reverencia al mismo tiempo el par.

-La última vez que los mire eran así de pequeñitos –hizo un ademan con la mano Franky, que evidentemente estaba lejos del tamaño real, más parecía haber visto una pulga.

-No exageres Franky –dijo usopp.

-Son como dos microbios –se escucho la voz de un hombre quien muy gallardo hacia su aparición con ese comentario.

-¿A quién le dices microbio? –Evidentemente Nami le había heredado a Claus su mal temperamento y Sanji su disfrazado odio por Zoro.

Antes que cualquier otro, Claus se le echo encima con una patada al espadachín de cabellos verdes, más, antes de si quiera poder tocarlo, alguien intervino su golpe bloqueándolo con la funda de una Katana. De un brinco regreso a una posición cómoda y observo a quien había osado interrumpir sus ataque. Era una niña de cabellos cortos de color azul, su misma edad pero con unos ojos llenos de fiereza, los mismos del espadachín de tres espadas.

-¡¿Cómo te atreves a intentar atacar a mi padre?! -cuestionó con fervor la niña que aun se mantenía en posposición de ataque frente a Zoro.

-¿Cómo te metes en una pelea de hombres? Sal de aquí fea, no quiero pelear contigo –respondió con enfado Claus.

-¡Claus! –Gritó Sanji pisando su cigarro- ¡Cuantas veces te he dicho que no se le habla así a una señorita! Ella no tiene la culpa de tener la infortuna de ser la hija del estúpido marimo.

-¡¿Qué dijiste maldito cocinero?! –Gritó Zoro.

-Ya empezaron estos dos –dijo con desaire Chopper y Usopp, mientras que Brook y Luffy se reían muy a gusto del drama.

-¡Zoro! ¡¿Cómo te atreves a decirles microbios a mis hijos?! –Exclamó una demoniaca Nami, la cual se encargo de darle una paliza a Zoro con su Clima Tact.

Como era de esperarse nadie dijo nada y mucho menos pensar en intervenir para calmar a la furiosa navegante.

-Nami es un demonio disfrazado de mujer –dijo sorprendido Luffy.

La pelirroja quien había escuchado el comentario de su capitán ahora se dirigía hacia él para darle una buena paliza, como previamente lo había hecho con Zoro, todos se abrieron dejando solo a Luffy para recibir la golpiza que Nami le daría. Sin embargo, una risa muy conocida y la única faltante entre la tripulación atrajo su atención así como la del resto.

Sin excepción de alguno de los mayores, a todos se le cayó la mandíbula al suelo, no por verla a ella, sino al pequeño de unos –tal vez- cuatro años sentado sobre su regazo. No lo podían creerlo, podían esperar todo, menos "eso". Los niños se voltearon a ver entre sí queriendo adivinar que estaba pasando, sus miradas iban y venían entre la recién llegada y sus padres, Gray bajo de un salto a la cubierta hasta donde estaban Neil y Jihan, el silencio era estremecedor.

-Ro-Robín –tartamudeo Usopp.

-Robin-Chan ¿Ese…. –Ni siquiera Sanji se atrevía a realizar la pregunta.

-No puedo creerlo –expresó Zoro ya medio recuperado con una cara de asco.

-Ese niño es… -dijo Franky.

-¡Ese niño es igualito a Crocodile! –terminó por gritarlo Luffy a expensas de que nadie se atrevía a señalar lo obvio.

Efectivamente, el niño que mantenía Robin en su regazo era la viva imagen en miniatura del temido Sir. Crocodile, ¿Qué diablos estaba pensando la arqueóloga de los Mugiwara? Posiblemente nada en esos instantes. El pequeño, incluso a tan corta edad, ya presentaba la mirada fiera que tanto caracterizaba al temido usuario de la Suna Suna no mí. Que noche.

-¿Crocodile? –Preguntó un tanto confuso Jihan.

-Si mal no recuerdo, ese sujeto fue enemigo del tío Luffy, tiempo después se convirtió en uno de sus aliados… aunque eso no significa que tengan una buena relación –explico Gray.

-Está muy feo –rió Neil al observar al niño. Los otros dos lo vieron con cara de reprobación, imprudente al igual que el padre.

-Eso es grosero –dijo Solana mientras se acercaba a ellos tomada de la mano junto a Hana.

-Pero es la verdad ¿No Gray?

-A mi no me metas –se cruzó de brazos y volvió a observar a los adultos al otro extremo.

Un tanto superado el trauma por parte de la tripulación, Robin se dirigió a ellos, lucia más madura y los años no le habían caído nada mal, el físico envidiable de siempre (no por nada imaginaban que el temerario Sir. Crocodile y Nico habían tenido sus aventuras). Todos suspiraron cansados, al final de cuentas tenían que aceptar la realidad.

-Tienes mucho que contarnos Robin –señaló Nami.

-¡No! –Gritó Usopp-. De ninguna manera dejare que mi mente se perturbe con esa historia.

-Simplemente las cosas pasan –rió como sin nada la morena.

-No puedo creerlo –volvió a decir Zoro, quien ya hasta las ganas de pelear se le habían quitado.

-¡Sanji, comida! –Despreocupado como siempre, Luffy ponía en manifiesto sus prioridades.

-Lo sé. Bellmere dame una mano en la cocina.

-Si papá –corrió la pelirroja siguiendo a Sanji que se dirigía a la cocina del Sunny.

-¡Tú! –Señaló la de cabellos azules a Claus- No creas que nuestra pelea ha concluido.

-¿Qué? No quiero pelear con una chiquilla, papá se molestara y eso es peor –dijo con desgano.

-Basta Kushigi, no vale la pena ensuciarse las manos con personas insignificantes –Habló Zoro.

-¿A quién te refieres con insignificante? –cuestionó con enfado Claus al peliverde.

-¿No es obvio? Pues a…. –No terminó la frase, no debía si quería evitar otra golpiza por parte de Nami, quien ya lo estaba mirando feo de nueva cuenta.

-¿Por qué no simplemente puedes ser como Sabo? Él es tan tranquilo, amable y educado –dijo la navegante del grupo.

-Exageras Nami-San –Restó importancia el rubio.

-¡Papá! –Gritó Neil, quien junto con los otros chicos se acercaba al grupo.

-Buenas noches –Saludaron los cuatro mayores.

-Ustedes deben ser, Neil, Jihan, Solana y Gray –dijo Robin, por último paso la vista por la menor de todas-. ¿Ella es tu hija Luffy?

-Sí, es Hana.

-Que niñas tan bonitas –señaló Nami a las dos presentes.

-Gracias –respondió Solana con algo de timidez.

-Saluda Nash –Habló Robin para su hijo.

-Hola –Dijo con un tanto serio.

-Sr. Huesos ¿Podemos jugar con su ballena? –preguntó Jihan.

-¿He? ¿Sr. Huesos? –Se cuestionó Brook- Claro.

-¡Vamos! –Grito Neil-. Ustedes también vengan –invito a Claus y Kushigi, los cuales no con mucha gana aceptaron.

Las primeras estrellas comenzaban a salir iluminando el cielo oscurecido, la cubierta del Sunny estaba particularmente alumbrada esa noche entre grandes faroles y focos de color amarillo y naranja. La tripulación de los Mugiwara conversaba amenamente mientras que sus hijos se mantenían jugando en el lomo del gran Laboon, la música del violín de Brook armonizaba de maravilla el ambiente; ya deseaban todos escuchar en la cena la gran canción de "Sake de Binks".

Todos parecían realmente contentos esa noche, excepto alguien en particular. La mirada fija de Sabo en lo alto de la cofa llamo la atención del capitán, quien de inmediato también clavó su vista en esa dirección. Sin pensarlo dos veces se levantó de su lugar y colocó una mano sobre el hombro de su hermano, le sonrió y siguió su camino hacia la torre. Los demás miraron a Luffy e igual que Sabo miraron hacia arriba.

-Debe ser duro para él –dijo Chopper con algo de pesar.

-Lo es, pero Gray es un muchacho fuerte –comentó Sabo sin despegar la mirada.

-Este día se han cumplido 15 años desde la muerte de Ace-San –dijo Brook.

-También debe ser un día difícil para ustedes –Volvió Nami su vista al rubio.

-El tiempo cura las heridas. Temo que para Gray aun falte algo…

El semblante taciturno que mantenía no era nuevo para Luffy, de hecho, había estado así más o menos desde que le había comentado que realizarían ese viaje, y de eso ya había pasado un poco más del mes. Notó la presencia del mayor, aun así, no le dirigió la vista y solo se limitó a encogerse un poco de hombros, apretó los dientes y espero a que tomara asiento junto a él.

-Es una bonita noche –Señalo Luffy.

-Lo es –contestó con una voz apagada.

-¿Qué pasa? –Preguntó inquieto. Gray solo exhaló con fuerza.

-Nada relevante –miró hacia abajo, hizo una pausa antes de proseguir-. Es solo que… los envidio de cierta manera –hizo una mueca con los labios ¿Por qué había dicho eso?

-¿He? –Es todo lo que salió de la confundida cabeza del moreno, no entendía. Pero no tuvo que cuestionar al muchacho, él quería desahogarse por cuenta propia.

-Envidio que ellos puedan estar con sus padres –sonrió con amargura-. Desde que abandonamos la isla donde descansan los restos de papá vengo pensando esto… envidio a Neil y a Ji~ por tenerlos como padres al Tio Sabo y a ti. A ellos también, parece que todos tienen una familia feliz –Había mucha amargura en sus palabras, tuvo que desviar el rostro en la dirección opuesta a Luffy para seguir hablando-. Sé que suena muy injusto de mi parte, porque tú, el tío Sabo y el tío Marco han sido como unos padres para mí; incluso mamá siempre ha estado conmigo en todo momento. Aun así… quisiera tenerlo a él.

-Gray –Lo llamó en un susurro, realmente nunca había escatimado cuanto le afectaba la muerte de Ace.

-Tío Luffy, tú más que nadie ha sido como un padre para mí. Yo sé qué vez en mí un hijo y que no hay ninguna distinción entre Neil o Hana, incluso la tía Hancock me trata por igual –la voz comenzaba a quebrársele-. Lo que más me molesta es sentir esta necesidad, porque no puedo decir que lo quiero, no puedo querer a un desconocido… sin embargo, es este sentimiento el que me hace desear que esté vivo.

-Gray –volvió a llamarlo un tanto más exasperado.

-Lo siento tío Luffy, no quería que escucharas todo esto…

-Está bien, sé que no puedo tomar el papel de Ace y lo entiendo –le sonrió-. Es como si tratara de suplir su puesto de hermano con alguien más, eso sería imposible –negó con la cabeza-. Afortunadamente te tengo a ti, para recordarlo.

-Todos parecen tener algo que recordar de mi padre menos yo –se llevó la mano a la frente.

-Ace nos ha dado el privilegio de conocerte, llevas en tus venas la sangre de grandes piratas. Creo que te ha dejado muchas cosas, solo necesitas verlas con claridad.

-¿En verdad crees que tengo parecido con él? –preguntó curioso.

-Más de lo que puedes imaginar –le sonrió-. Ya llegara el momento en que puedas pronunciar su nombre.

-Eso espero.

-¡Huele muy bien! –expresó con emoción Luffy al percatarse del olor proveniente de la cocina.

-Es verdad –olfateó de igual manera Gray.

-Creo que iré a ver cómo le va a Sanji –dijo el Capitán poniéndose de pie.

-Gracias por escuchar, yo me quedare aquí un rato más.

-Bien –Se despidió saltando hacia abajo.

Balanceándose como de costumbre, Sanji salió con una bandeja de bebidas perfectamente adornadas, Bellmere por igual llevaba una para los niños que seguían jugando con la ballena. Las dos mujeres disfrutaban de su bebida, mientras que los otros se dirigían al interior del barco para ayudar al cocinero a traer la comida hacia afuera.

Tenía que haberlo sabido, solo que después de muchos años, esperaba que sus malos modales se compusieran… solo un poco, no pedía mucho. Todos pusieron una cara de los mil demonios, acusando con la mirada al ladrón, obviamente este no le tomo la mínima importancia, estaba satisfecho y eso era lo único que le importaba.

-Eso estuvo delicioso –dijo Luffy tirando el ultimo plato a la mesa.

-¡Luffy! –Gritó con ira el rubio ceja rizada.

-Oh Sanji, tu comida es la mejor de todas.

-¡No has dejado nada para nosotros! –reclamó Ussop.

-¿Enserio?

-¡Sí! –le gritaron todos.

-Que Sanji haga más, no hay problema –comenzó a reír inocentemente.

-Ya no hay mas comida.

-¿Por qué tardan tanto? –Preguntó Bellmere, quien acababa de entrar- ¡¿Qué le paso a toda la comida?!

-¿Qué tiene la comida?- habló Nami

-Creo que sobro algo por ahí –dijo Luffy tratando de ponerse de pie.

-¡Que sobras ni que nada! –Esta vez era Zoro el que gritaba.

Al final, con lo poco que sobraba comieron los niños, los demás seguían muriendo de hambre, a excepción de Luffy obviamente. Ya era tarde y no encontrarían algún lugar abierto para comprar de nueva cuenta los ingredientes.

-Vayamos a un Bar a comer –propusó la navegante.

-Sí, me parece buena idea –secundo Zoro.

-Pero no podemos llevar a los niños –dijo Ussop.

-Entonces que Luffy se quede con ellos.

-¿Qué? Yo también quiero ir –reclamó.

-¡Tú te quedaras! Es por tu culpa que tendremos que salir –gritó enojada Nami.

-Pero Nami… -se quejó.

-Lo siento capitán, mala suerte –se despidió Zoro saltando del barco.

-Espérame Zoro –pidió Chopper.

-Cuida bien a los niños –le dijo Ussop antes de bajar.

-Laboon, puedes ir a descansar –Habló Brook para su amiga.

-¡Chicos! –Lloró el capitán mientras miraba descender a todos.

Resignado por el abandono de sus Nakama volvió la vista al sequito que había quedado a su mando, hizo una mueca y contemplo a los 9 niños (8 si descartaba a Gray).

-Vayan a dormir –les ordenó mientras se hurgaba la nariz.

-¡De ninguna manera! –Contestaron al uníoslo.

-Tienen que obedecer lo que dice el capitán del barco.

-Lo siento papá, pero quiero seguir jugando con Ji~ y los demás…

-Te ayudare a echarles un ojo –Tranquilizó Gray al mayor.

-Yo quería ir a comer con los otros –dijo poniendo una cara de fastidio.

-Pues tú tienes la culpa por haberte comido todo.

-Juguemos con papá –propuso Neil.

Literalmente estaban jugando "con" él, Jihan sostenía la mano del estirado brazo de Luffy dándole vueltas simulando una cuerda, mientras que Solana, Neil y Bellmere intentaban brincar la extremidad del capitán. Gray estaba muerto de la risa observando los quejidos de su tío cuando alguno no alcanzaba a brincar su brazo y terminaban pisándolo, definitivamente debió haber soportado sus inmensas ganas de probar la comida de Sanji.

En una ocasión, Solana al tratar de salir de la "cuerda" tropezó con esta, empujando a Claus, quien a su vez termino cayendo sobre Kushigi, derramando sobre ella la bebida que estaba tomando. A la peli azul pocas ganas le faltaban para pelear con el gemelo, así que por mera reacción desenfundo su espada y lanzo un tajo para destriparlo, sin embargo, los agudos reflejos de Claus sirvieron para esquivar efectivamente el ataque.

El pelirrojo trato de disculparse, pero la niña poco caso hizo a esto y se abalanzó de nueva cuenta contra él, quien a diferencia, no tenia ganas de seguir con la riña. Estaban corriendo por todo el barco, provocando un desastre a su paso. Gray advirtió a Luffy detenerlos, pero el muy inocente estaba disfrutando la divertida pelea del par.

En un intento de Neil por ayudar a Claus, trato de arrojarle una bandeja plana para que se cubriera de los ataques de Kushigi, más, el viento moderado hizo que la dirección del plato fuera a otro lugar, dándole en la cara a Ji~. Molesto por la acción del moreno, quien se estaba riendo a diestra y siniestra, comenzó a perseguirlo para golpearlo de igual manera.

Bellmere estaba al lado de Solana, quien parecía muy nerviosa por todo el ambiente que se estaba originando. Para la mala suerte de la gemela, en un evento desafortunado, cuando Ji~ lanzo la bandeja para golpear a Neil, esta cruzo con el encuentro entre la espadachín y el pelirrojo, los cuales no tuvieron más opción que desviar el objeto a cualquier dirección… lamentablemente ese fue en línea a la cabeza su hermana.

Colérica, como su madre, comenzó a echar fuego por la boca, culpando a Ji~ por el accidente, ocasionando que esta fuera de tras de él para regresarle el golpe. Las cosas estaban saliéndose de control, comenzaban a romperse partes del barco, Solana estaba muy nerviosa y Hana comenzaba a llorar. Luffy seguía observando las pequeñas batallas sin angustia hasta que Nash se le perdió de la vista, entonces fue ahí cuando observo que el barco estaba siendo giras por los 5 chiquillos.

-¡Gray ayúdame a detenerlos! –Pidió Luffy mientras se ponía de pie y trataba de alcanzar a Claus.

-¡Te dije que detuvieras esto! –Le gritó mientras corría en dirección a Neil.

-Tengo miedo –dijo sollozando Solana.

Mientras Mugiwara trataba de separar a Kushigi y Claus, Gray hacia lo mismo con el trío, pero rayos, eran tan difíciles de mantener quietos como sus mismos padres. Prácticamente Luffy enredo con sus brazos al pelirrojo para que dejara de correr, acto que aprovecho la otra para intentar cortarlo; obviamente lo que corto no fue a él, si no el brazo del Rey pirata. Adolorido por la tajada dejo de abrazar a Claus y regreso su brazo, este reboto y golpeo la espalda de Gray, haciéndolo chocar contra Bellmere.

Quien iba a decir, que el rey de los piratas Monkey D. Luffy no podia controlar a 8 chiquillos malcriados. La gemela enfada por el nuevo golpe arremetió contra Gray, lo cual no fue bien visto por los otros dos menores, que enseguida, se pusieron a la defensiva de su hermano mayor. Lo menos que deseaba era involucrarse en la pelea, aun tenía que buscar a Nash y al parecer a Luffy tampoco le estaba yendo muy bien.

No le quedo más remedio que escapar de la ira de la chica, no era de su agrado pelear con mujeres. Afortunadamente, el dúo que recién se había aliado a su favor logró contener a la frenética Bellmere. Se recargó con pesadez en la pared exterior de la biblioteca, esos niños eran un dolor de cabeza.

Una vez recuperado el aire para volver a intentar calmar a los monstruos, que estaban destruyendo el barco, bajo a la cubierta superior de la popa, solo para darse cuenta que Hana estaba trepada en el barandal. Corrió hasta ella para tratar de alcanzarla y evitar que cayera por la borda. Sin embargo, había llegado demasiado tarde, un grito sonoro escapo de su garganta al verla caer.

No dudó ni un momento en lazarse al mar, al borde del barandal mostró una cara de incredulidad. Debajo se encontraba una mujer en un bote, la cual tenía en sus brazos a la pequeña, aparentemente ilesa de cualquier daño. De un salto la mujer subió hasta la cubierta, Gray retrocedió. Su apariencia era normal, cabello largo de color violeta y ojos por igual, podría decir que más o menos de la edad de su madre.

-Vaya… mis ojos no creen lo que veo –dijo la mujer.

-Devuélveme a Hana –Ordenó fiero.

-No me interesa esta chiquilla –habló con desdén mientras que le entregaba a la niña.

-¿Quién eres?

-Mi nombre es Lilineth… mucho gusto Gray.

-¿Cómo es que sabes mi nombre? No te conozco.

-Se muchas cosas sobre ti... –tomó asiento sobre el barandal cruzando las piernas.

-Veo que no tienes intenciones de marcharte –Abrazó con más fuerza a Hana.

-Si te dijera que puedo cumplir tu más grande deseo… ¿lo pedirías?

-Tú que sabes sobre mis deseos.

-Quien sabe –ironizó-, pero yo pensé que Portgas D. Gray tenía un deseo oculto.

-¡No juegues conmigo! –Gritó un poco alterado. ¿Cómo es que ella sabía su nombre?

-¿Acaso no es tu mayor deseo conocer a tu padre? –Se acercó a él acariciando su mejilla.

-¿Cómo puedes saberlo? –Preguntó atónito.

-Te sorprendería, mi niño, conocer eso –dijo muy digna-. Pero no he venido a hablar de mí.

-Gray –Llamó la pequeña al joven un tanto inquieta.

-Hana ¿puedes ir a buscar al tío Luffy o Neil? –La bajó de sus brazos y la encaminó a las escaleras-. Ve con él y espérame ahí, enseguida vuelvo –besó su mejilla y esperó a que descendiera en su totalidad antes de volver con la extraña mujer.

-Ella es alguien muy especial para ti ¿cierto? –El tono dulce que manejaba su voz rosaba en lo escalofriante.

-Así es, Hana es la persona más importante para mí.

-¿Más que tu padre?

-Él también lo es, pero… -respondió inseguro.

-¿No te gustaría conocer a Portgas D. Ace? tu padre –Había cierto tono de persuasión en la pregunta.

-Eso es algo imposible…

-Si supieras cuantas imposibilidades son realmente posibles… -suspiró-. ¿Quieres o no?

-Suponiendo que puedas hacerlo –ironizó- ¿Qué ganaras tú?

-No me cabe la menor duda que por tus venas corre la sangre de los Gol D. –dijo muy orgullosa-. Por supuesto que debo de ganar algo, todo tiene su precio…

-Dime de qué se trata esto.

-Algunas personas se nos permite manipular el tiempo, la Jikan Jikan no Mi me deja jugar con la línea del pasado, puedo mover cualquier cosa que desee hacia atrás, sea un ser vivo o no –explicó muy seria-. Además, puedo tomar los años de vida de las personas y sumarlos a la mía.

-Eso suena muy fantasioso para mi gusto –se burló.

-Puedes probar si gustas –le extendió su mano izquierda-. Por cada dos días que pases en el pasado me entregaras 1 año de tu vida.

-¿Cómo? –preguntó confundido.

-Estarás en el pasado tanto como gustes, en cuanto tus años de vida te lo permitan. Tú decides que tanto quieres sacrificar por encontrarte con Ace.

-Si lo que dices es verdad… a cambio de mi vida, ¿yo podre ver a mi padre?

-No tengo necesidad de mentir.

-Si sacrifico unos dos años no será la gran cosa… solo quiero verlo –Estrechó su mano con la de ella.

-No imaginas a cuantas personas he escuchado decir eso… "solo un par de años" –sonrió-. Los detalles de este convenio los sabrás una vez que estemos en el pasado.

-Tío Luffy, lo siento… -se disculpó en silencio.

-Jikan kanri- Kako –susurró…

Todo le daba vueltas, sus ojos comenzaban a sentirse pesados y la cabeza le dolía a más no poder. El cuerpo no parecía responderle, incluso no estaba seguro si en realidad estaba hablando o pensando. Escuchaba atentamente las indicaciones de Lilineth, pues era todo lo que podía hacer de momento… no sabía dónde estaba o dirigía. Simplemente tomaba de la mano a la mujer mientras levitaban por la nada, lo único que sus ojos veían era oscuridad, misma que sin darse cuenta lo iba envolviendo y dejándolo a ciegas.

Escuchaba muchos sonidos, los oídos le chillaban así que no podía distinguir si se trataban de voces o alguna otra cosa. Su cuerpo dolía, era como la sensación después de haber entrenado arduamente con Luffy. Trato de abrir los ojos, apenas y pudo despegar sus parpados.

Los rayos del sol no permitían distinguir bien la silueta que se posaba frente a él, estaba seguro que se encontraba tirado en algún lugar, pues sentía el frio piso en la espalda. La sombra que tenía delante comenzaba a tomar forma, solo esperaba poder distinguirla antes de volver a desmayarse; estaba sumamente agotado.

Conocía a esa persona perfectamente, había pasado muchos años junto a él como para no reconocerlo. Se trataba de Marco, muchísimo más joven eso sí, apenas y lograba observar que sus labios se movían, seguramente preguntando algo de lo cual no alcanzaba a comprender. Sus ojos terminaron por cerrarse de nueva cuenta…. algo había pasado, pero le era imposible descubrirlo de momento.


Primeramente ¿Cómo le hizo Hancock para dar a luz a un varón? Bueno, recapitulando las palabras de la anciana Nyon, ella dijo que las Kuja salían fuera de la isla para quedar en cinta, después volvían y daban a luz siempre a una niña. Esto me llevo a pensar en: ¿Qué pasaría si la concepción se hace dentro de la isla? Digo, porque aunque no se permitan hombres en la isla se pueden "hacer" ahí ¿no? Así que pensé, en que la isla tal vez pudiera tener un "factor" (ambiental o como quieran llamarlo) que contribuye al hecho de que si el embarazo se produce allí mismo, el producto final será un varón. Conclusión Nail fue concebido en Amazon Lilly, mientras que Hana no.

La Segunda es sobre Sabo, como había dicho anteriormente, creo con firmeza que él sigue con vida y es parte de la armada revolucionaria. Y que fue él quien dejo la botella de sake y la fotografía sobre la tumba de Ace ¿Quién más? Todo es mucha coincidencia. Sabo está vivo y punto.

Aunque también tengo la teoría sobre la posibilidad que sea hijo de Shirohige, pero eso es un tema que no concierne aquí y no tengo tan buenas referencias como para refutarlo… sin embargo.

Luffy-Roger (Como una de las principales inspiraciones para convertirse en pirata)

Roger-Ace (Padre-hijo)

Ace-Shirohige (Reconocido por él como su único padre)

Shirogihe-Sabo (Padre-hijo) posibilidad

Sabo-Dragon (Quien lo salvo de pequeño y tal vez fue criado él)

Dragon-Luffy (Padre-hijo)

¿Coincidencia? Oda hace que me quebré la cabeza.

Eso es lo que tengo por ahora, espero actualizar lo antes posible, siempre y cuando tenga tiempo y no me corten el internet xD

Próximo Capitulo: Aroma a pirata, un extraño al que comienzo a querer