Qué hacer cuando tu compañero de piso es un homicida

Escrito por: hyacinth_sky747


Resumen:

Un concurso de cordura. Una curva en el camino. Un descanso.


Notas:

(Ver las notas al final del capítulo.)


Capítulo 32: El camino siempre sigue

He estado despierto toda la noche investigando sobre la locura en internet. Quiero asegurarme de que no estoy exhibiendo ninguna señal inconsciente de, digamos, esquizofrenia paranoide o algo así porque hoy es nuestro Concurso de Cordura.

La cuestión es que ahora creo que estoy sufriendo un número de enfermedades desmedidas. Sólo tengo que disimularlo lo mejor que pueda. Sólo tengo que hacerlo este día y luego puedo confesarle a John (quien es mi doctor) lo enfermo que estoy.

John, por supuesto, está durmiendo como un tronco. Sigue hablando en sueños.

- ¡Es un niño pequeño! Es sólo un niño pequeño - dice. Tiene que ver con su tiempo en Afganistán. Cuando sueña con su oreja dice "Es mía. Devuélvemela".

Es bueno que John esté soñando con Afganistán y no con su oreja. Está volviendo lentamente a su vieja y cómoda locura. Aunque eso no es muy bueno para mis expectativas de que yo gane el concurso de cordura.

John no está soñando conmigo esta noche en su mundo de pesadillas. Cuando tiene pesadillas sobre mi sólo dice "¡Es mi amigo! ¡Es mi amigo!" de una forma que me rompe el corazón. Sueña conmigo cayendo. Estoy encantado de que tuviera que hacer dejado a John en aquel entonces porque jamás podría dejarlo ahora.

Recuerdo muy claramente la mañana siguiente de cuando lo dejé. Me desperté y miré por la ventana durante mucho tiempo. Estaba mirando una foto de él que me gusta en mi teléfono. Él estaba enfadado por encontrar uno de mis experimentos en el fregadero y se giró para mirarme de esa forma homicida que tiene y le saqué la foto. Incluso entonces pensé que detrás de esa mirada homicida había algo que decía "te quiero".

Me sentía terriblemente solitario sin él y a veces desearía haber sabido toda la diversión con bragas y cosas que estaban reservadas para nosotros. Pero, para ser honestos, en ese momento, ese tipo de pensamientos sólo me hubieran hecho extrañarle más.

Mi corazón duele completamente sólo con pensarlo. Voy a preparar algunos huevos.


Mycroft y Tim están presentes para el concurso de cordura. También Rose y Lestrade y Grace están aquí. Ese es el verdadero nombre de la niña y voy a llamarla así. Grace. Es encantadora. Hasta Mycroft están hechizado por ella.


Concurso de Cordura. Ronda Uno.

Molly está sujetando todos eso garabatos que dibujó Rose y John y yo tenemos que identificar que se supone que son.

Garabato pardusco. John dice mami y papi. Yo digo atropello en la carretera. John gana.

Líneas púrpuras. John dice amanecer. Yo digo venas. John gana.

Garabato rojizo. John dice manzana. Yo digo homicidio doble por la esposa quien ha sido infiel. John gana.

Cosa negra redonda. John dice el abrigo de Sherlock. Yo digo muerte. Empate. Es una oveja.

Nota para mí mismo: Rose puede que pase su tiempo dibujando cosas menos violentas. Confusión comprensible debida a la propensión infantil de golpear mi culo a cada ocasión que se presenta.

Garabato amarillento. John dice sol. Yo digo león. Yo gano.

Garabato verduzco. John dice árbol. Yo digo pato. Yo gano.

Garabato azuloso. John dice mar. Yo digo mi pelo. Yo gano.

Rose y yo estamos unidos mentalmente.

"Dibujo" final. Es rosa. Estoy pensando en "Un Estudio en Rosa". Estoy pensando en lenguas de gato. Estoy pensando en…

- ¡Rose! - grito. - Es un dibujo de ti.

John dijo que era un pastel con una forma bastante rara.

- Es el culo del Tío John - dijo Rose.

Los niños crecen demasiado rápido, ¿no? Un minuto puedes cambiarte delante de ellos, luego los llevas a la piscina y al siguiente momento es completamente inapropiado.

- Él tiene un culo muy rosa y lleva bragas divertidas - dice Rose.

Grace dejó escapar una risa medio gorgoteo.

- Sí - dijo Molly. - Tiene una pequeña manía de llevar bragas divertidas.

Luego ella me miró a mí a pesar de que era todo culpa de John.

- Tus tíos tomarán turnos para vigilarte mientras se cambian la próxima vez que vayáis a la piscina - señaló Lestrade.

Mycroft estaba sonriendo y frotando sus manos una contra la otra y Tim estaba mirando alrededor de la habitación como si los cuadros de la pared hubieran cobrado vida repentinamente.

Esa ronda fue un empate. No estoy preocupado. Sólo he empezado con el calentamiento.


Lestrade tiene el manual del adecuado procedimiento policial abierto. Estoy acabado.


¿Quién tiene una Biblia? Voy a abrir esa cosa y señalar la parte que dice "No matarás". Estoy perdiendo un concurso de cordura contra un asesino.


Mycroft tiene una Guía para Jóvenes de la Historia Británica abierta. Sé claramente quién es el actual monarca.


He perdido el concurso de cordura. Está bien. John parce muy orgulloso de si mismo. Así que ¿y qué si perdí un concurso de condura contra una persona loca y homicida?

El no mató a un niño pequeño en Afganistán. John no mata a niños pequeños.


Ellos realmente trajeron un trofeo. John se lo llevó a la cama con nosotros.

- Estás soñando más con Afganistán que con tu oreja. Cuéntame sobre el niño.

John dejó de sonreírle a su trofeo. Sus manos empezaron a temblar y si hubiese intentado salir de la cama hubiese cojeado. Estoy seguro.

- No - dijo. - No hablo sobre eso. Déjalo, Sherlock.

- Era pequeño. Salió del sitio donde la gente estaba disparándote. Le disparaste antes de que te dieras cuenta. Intentaste pararlo. - Dije suavemente. Quería que John supiese que yo lo sabía y que aún lo quería.

John dejó salir un suspiro que fue como un sollozo y giró su trofeo de cordura hasta que la parte de arriba se desprendió.

- No lo hice - dijo. - Lo vi. Era tan pequeño. Tal vez diez o doce. Estaba sangrando y no sabía si una de mis balas le había dado. Sin embargo tenía fuerza. Me golpeó. Me dejó inconsciente. Él tenía una bala entre los ojos antes de que yo perdiera la consciencia. Debí haber muerto allí con él, Sherlock. ¿Qué estamos haciendo? ¿Qué mierda estamos haciendo?

No lo sé. Pero de repente el crimen parecía feo de una forma que ponía enfermo. No quería tener nada más que ver con él y quería mantener lo más lejos posible a John de él. Salí de la cama y empecé a vestirme.

- ¿A dónde vas?

- A la casa de campo - dije. - Esta noche. Ahora mismo. Estaremos allí al amanecer y luego te follaré sobre la mesa de la cocina mientras sale el sol y luego dormiremos y luego haremos algo, John. Haremos que aquel sea un lugar seguro. Y los viejos soldados pueden venir. O Grace y Rose puede visitarnos. Haremos mejor eso.

John empezó a llorar. Normalmente sólo intenta aguantarlo y se pone todo enfadado pero esta noche se sentó en nuestra cama y sollozó. Terminé de abrocharme los pantalones y volví a subirme a la cama. Apoyé su cabeza contra mi pecho y puse mis brazos a su alrededor.

Después de un rato dije:

- No necesitas llorar. Llevaré a las mascotas.

Luego John rio incluso a pesar de que seguía llorando. Y levantó su cabeza y me besó a pesar de que estaba todo asqueroso y pegajoso.


Y vivimos felices para siempre.


En realidad no. Aún tenemos nuestra pequeña cantidad de raros problemas. Estamos viejos. Brolly y los gatos se fueron a divertirse al cielo de los animales y John estaba devastado y luego se enamoró de nuevos animales. Molly tuvo otro bebé, otra niña llamada Georgette, y a las tres niñas les gusta torturarme jugando a las peluqueras. John mantuvo su pelo muy corto durante esos años.

Rose se convirtió en madre a una edad muy joven, su bebé creció para ser problemático así que John y yo nos hicimos cargo de él durante un verano infernal. Su nombre era Joseph y odiaba a John y me adoraba a mí y luego volvió con nosotros todos los veranos después de aquel. Aún tenemos el piso en Baker Street pero raramente íbamos a Londres para entonces. Tuvimos dos perros, cinco gatos, tres ovejas, seis cabras, un fluctuante número de conejos y cientos de abejas.

Rose y Georgia y Grace se pasaban una vez al mes para ver como estábamos. Tim se mudó a una habitación de invitados después de que Mycroft muriese y luego Joseph se mudó aquí también así podía escribir su novela. Ellos tuvieron peleas épicas sobre cosas como abrazar hasta que Joseph se mudó a la caseta de las cabras.

John y yo morimos en nuestro último caso. Fue un caso que nos sacó de nuestro retiro. Era bueno. Había una bomba. Los números rojos contando para atrás hacia el cero. Demasiado cerca del cero. John me miró con una especie de sonrisa irónica en su casa. Era una sonrisa que decía "Oh joder, bueno, ha sido un viaje infernal".

Yo grité "¡Vatican Cameos!" una última vez y luego fuimos separados en pedazos.


No es en serio. Así es como sigo esperando que sea. Mirando a los ojos de John. Tal vez el avión se tambaleará cuando estemos cruzando el Atlántico de camino a Maine. Los ojos de John diciendo "Esto va a doler pero te veré en un momento". Tal vez las langostas se volverán en nuestra contra y nos desgarrarán en pedazos en ese restaurante del muelle. Aceptaré cualquiera de esas opciones. Cualquiera excepto la tortura de nosotros teniendo que decirnos adiós durante más de una fracción de segundo.

Pero por ahora estamos viviendo con un joven y enfadado activista novelista y un abrazador cuñado en un zoo de mascotas. A veces esas mujeres cuyos pañales cambié se pasan para gritarnos y traernos comida.

A veces, por la tarde, John y yo bajamos al lago y él se saca la ropa para nadar. Le veo subir y bajar y sumergirse y verse ridículo cuando su cara emerge a la superficie y hermoso cuando su culo lo hace y luego cuando sale del agua intento seducirlo.

A veces dice que está demasiado viejo y demasiado cansado.

- John - digo. - Siento que has olvidado traer los pantalones a esta discusión.

Y luego me deja tumbarme sobre él sobre la hierba fría.

No sé cómo terminará nuestra historia. No creo que lo haga.

El amor nunca se termina.


Notas de la autora:

Terminé esta historia una vez antes. Nunca prometeré no escribir más sobre ella. Es mi lugar feliz. Si escribo más creo que habrá un salto hacia delante considerable en el tiempo. Gracias por leer. Me hace muy feliz que haya más personas que disfrutan y celebran la sublime, tonta, loca y absurda alegría de las cosas.


Notas de la traductora:

El final está ahi, pero aún no hemos llegado, aún nos queda... ¡El especial de Navidad!