Aquí estoy de nuevo mis niños, les juro por mi vida que éste capítulo si es definitivamente el

!ULTIMO!

lo juro, de verdad. De todo corazón les pido una disculpa por mi travesura del capitulo anterior, no volverá a pasar (al menos en este fic ya no xD) y pues va enserio lo de que es el último cap. Gracias a todos chicos por haber compartido esta aventura conmigo, fue muy especial para mi, no tienen idea de como me han llenado de alegría sus reviews y no saben, ni se imaginan cuanto me han gustado todos y cada uno de sus comentarios.

Gracias por su tiempo y por dejarme entrar en sus corazones. y pues bueno... antes del capítulo final quiero agradecer de nuevo a mis niños:

Yukki Cross y Cruz: Yukki Cross, que no te mencions no significa que no estés ahí... tú y Cruz me han apoyado muchisísimo desde que escribí mi primer adefecio de fic, las quiero con todo mi corazón, son mis amigas y no las cambio por nada, espero que eso les quede claríismo, las adoro mucho y les agradezco su tiempo y la presión que ejercían en mi para apurarme a actualizar. !Las amo, las amo, gracias por estar ahí siempre para mí y por hacerme reír cuando todo se pone mal, cuando la tormenta se pone eterna y aparente ser infinita, gracias a las dos, por sus consejos y su tiempo, por su cariño, y por su tiempo, las llevo en mi corazón!

Hammi Yang: Estas recachetona, que se le va a hacer... ni modo (no toques tus cachetes) pero nena así te quiero un muchochocote aunque me ignores cuando te hablo o me des el avión u.u Te quiero linda, gracias por aparecer en mi vida, no tienes idea de lo muy agradecida que estoy por haberte mandado ese MP por equivocación, gracias por haberlo contestado, te adoro ;) y tenemos una misión especial, pronto comenzara ;).

Ayame Hikari Atsushi: A ti te adoro un montón, desde la primera vez que nos conocimos, eres muy especial para mi y te reservo un inmenso cariño, además sigue en pie aquello que te prometí ;) pronto te lo hare llegar, gracias por seguirme y por haberme brindado la oportunidad de conocerte, te lo agradezco muchísimo y te quiero.

SawakonotSadak (lo siento tuve problemas para escribir tu nombre en fanfiction, porque fanfiction es una nena ¬¬´): Tú!, mi rebelde enamoradiza, te amo niña, tu fuíste mi primera fan y por eso te amo más, gracias por el apoyo y por toda esa buena vibra, gracias por los consejos románticos y por tu amistad.

Princess Dark Amy: awww! gracias por las bellas imágenes, gracias por tu amistad, las platicas y por ser tan linda y buena, eres una chica especial y con un enorme corazón y agradezco haberte conocido.

Lizeth: Tu mi pequeño dolor de cabeza, mi peque pedilona de lemmon, aquí tu Michi quiere agradecerte por ser tan kawaii *-* y además aprovechando la ocasión quiero aclarar que no podrás quitarme al rubio de ojos azules, es mio ¬¬´:) te quiero mi peque desastrosa, eres genial *-*

Mile de lujo: Lo escribí bien? Dios mio que verguenza, linda discúlpame, quede apenadísima, por favor espero que no pienses que lo hice adredre, en realidad creí ser muy astuta y poder memorizar tu nombre pero la verdad es que soy bastante mensa, una disculpa linda, enserio, perdóname, y de todo corazón, mil gracias por leer mi fic :) se te quiere muchote.

Hinalove: Mi querida Hinalove, tú eres la causante de que yo este actualizando, linda mil gracias por tus reviews diarios, sentía yo que debía apurarme o te decepcionaría, cosa que no deseaba en lo absoluto, así que trate de ponerme las pilas y escribir lo más rápido que pude, mil gracias por tu paciencia y tu cariño ahh y yo igual te quiero muchísimo aunque no te conozca, no necesito conocerte para saber que eres una dulzura de persona.

Annie Marvel: ni pienses que me estaba olvidando de ti, niña... gracias por esos hermosos reviews que me has mandado, espero que te haya llegado mi MP, estamos en contacto, se que quiere :)

!Susuna!: !Dios Susuna, tu eres mi diosa! !Te amo, te amo con todo mi corazón! y es un honor para mí que te tomes la molestia de hojear mi fic, y lo digo enserio y de todo corazón, yo tengo... un altar en mi casa con tu nombre, eres mi autora favorita, a la que más respeto y admiro y tener un pedazo de tus pensamientos me hace inmensamente feliz, no tienes idea de como grite al saber que !Tú! te tomabas la molestía de leer mis fic, te adoro, mil gracias :)

Mis bellísimas: Ushionara, Carolina Kinomoto, comechocolate, Rocío Hyuga, Noeliluna, Luna Yamile, Hikari gaega, Stella Whiteney, Hinata sama 198, Chiichan, ShikaPyyon, gelymurakami, Noeliluna, Lunayamile mi querido Alabdiel (perdonenme si alguien se me paso, de verdad disculpenme) el punto es... que los amo a todos y cada uno, mil gracias por su tiempo y dedicación, mil gracias por todo.

Ahora sí... al capítulo FINAL!

Esperen... antes de comenzar... este capítulo... se lo quiero dedicar, alguien muy especial... es una persona que ha estado ahí dejándome reviews y leyendo esta humilde historia se lo quiero dedicar... !A todos ustedes! !A todos! !Es todo suyo! !Espero que les guste!


Capítulo 17: Éste es mi secreto...

¿Por qué había corrido como estúpida? ¿De qué huía? ¡No tenía ni la más mínima idea! Tan solo lo había hecho por mero impulso estúpido, fue algo mecánico, algo que no se detuvo a discernir con claridad ni mucho menos con exactitud, tan solo lo hizo porque algo la impulso a hacerlo.

Corrió tanto como pudo, con una velocidad, desesperación y destreza sumamente impresionante. ¡Se detuvo en seco! Sus piernas no daban para más… y la dosis de adrenalina que se había disparado en su torrente sanguíneo había cesado súbitamente sin la posibilidad de recibir otra porción más. No sabía en donde estaba y poco le importaba, sentía su mente nublada cruelmente por una fuerza extraña que no le permitía entender bien los últimos hechos ocurridos.

Se apoyó en sus rodillas, mientras intentaba recuperar un poco del aire perdido en la carrera que emprendió con tanta carencia de control. Respiraba profundamente mientras a cuestas trataba de recuperar el oxígeno perdido que había extraviado por la travesía o quizás acaso era el oxígeno que él con sus bellos zafiros le había obligado a regalarle. Despabilo al instante mientras sentía sus mejillas colorearse en carmín cuando recordó la manera en la que él se había aferrado tan fervientemente a su boca, comenzó a respirar más profundamente cuando esa escena se repitió de nuevo en su cabeza enredada. Sentía el aire faltarle increíblemente. Se pellizco el brazo -¿Fue real?- se preguntó en un leve murmullo mientras profundizaba increíblemente más sus suspiros -¿fue real, acaso lo fue?- se repitió mientras soltaba un musitar casi imperceptible mientras las yemas de sus dedos recorrían sus labios, aquellos labios que él había probado con tanta desesperación, deseaba entonces que alguien le contestara a sus cuestionamientos, pero nadie lo haría… entonces ella misma debía resolver el misterio. Sintió su cuerpo sudar frío, su corazón alocarse y su cuerpo estremecerse cuando recordó el: -"Estoy irremediablemente enamorado de ti"- suspiro profundo y a punto estuvo de caer de rodillas ¡Jamás creyó vivir para escuchar eso salir de su boca! –No puede ser…- exclamo mientras se tapaba el rostro enrojecido con las manos y movía la cabeza en negación.

Comenzó a caminar camino a casa, de hecho, estaba muy cerca de casa; su subconsciente quizás la había guiado a su morada, entro silenciosamente; subió las escaleras con la precaución de ser lo más sigilosa posible, se encerró entonces en su cuarto. Miro detenidamente aquello que se hallaba en la bolsa del vestido. Se tumbó en la cama –Mi libertad- musito mientras recorría con los dedos el sobre de papel, el cual se hallaba bien cuidado y casi no maltratado, como si la persona que lo tenía bajo su poder lo hubiera protegido como un inmenso tesoro, con mucho amor, como si a esa persona se le hubiera olvidado el verdadero motivo de su posesión: "chantaje". El sello entonces se hallaba intacto, estaba tal y como lo había dejado el día que se lo entrego. Respiro estremecida al descubrir aquello. –"estoy irremediablemente enamorado de ti"- ¡Maldición! Ahora… esa hermosa frase le acosaba los pensamientos y le entorpecía los sentidos. –Mientes…- susurro no creyendo en sus sinceras palabras empapadas de sentimiento. –Los príncipes no se enamoran de las plebeyas…- repitió mientras tapaba su rostro con una almohada. Cerro los ojos, de pronto… los abrió repentinamente, la escena de él arrancándole el aliento y aferrándose a ella se repetía cada vez que intentaba olvidarlo, suspiraba ahogada cada vez que ese pensamiento embargaba su mente y con dificultad consiguió dormir un poco.

El rubio se había quedado ahí parado, apoyado sobre el barandal de la azotea mientras pensaba en lo muy cobarde que había sido con ella –Mi última galleta…- murmuro a la luna –Me supo a derrota y gloria- se mordió los labios mientras intentaba revivir el momento. Suspiro sintiendo como el aire pasaba a través de la herida. –Seguro me odias por enamorarme de ti, ¿cierto?- murmuro como un loco mientras bajaba la mirada melancólico.

Cuando despertó pensó que todo había sido… un ¿mal o un buen sueño? Despertó con la esperanza de que todo haya sido una maldita quimera de su cabeza, una dulce ilusión a la que sucumbió por un corto tiempo, pero quedo poco satisfecha al comprobar que el sobre con su más valioso secreto se hallaba sobre el buró que estaba a un lado de su cama. Entonces se miró… aún tenía el vestido de la noche anterior y sobre su boca aún se guardaba el recuerdo de su boca oprimiendo contra la suya para robarle un trozo de alma y llevárselo consigo por siempre, se estremeció mientras trataba de disipar esos pensamientos sacudiendo su cabeza hecha la peor maraña.

Se levantó para ir al trabajo, en esta ocasión nadie le había llamado para pedirle la más absurda de las órdenes o para atormentarle la existencia con alguna locura –Extrañaba eso-. Se la paso todo el día en la cocina del restaurant mientras preparaba los tallarines para el ramen que él tanto amaba ¡Maldición! Exclamo cuando se cortó el dedo al caer repentinamente sobre una dulce ilusión donde escuchaba su hermosa voz de él dentro de sus pensamientos. -¡Maldición, maldición!- exclamaba mientras se daba de topes por no lograr concentrarse. Los días se hacían cada vez más difíciles para ella. -¿Está es la libertad que tanto anhelaba?- se cuestionó mientras caída en el recuerdo de él al cual por cierto no había visto en semanas. – ¿Esta amarga sensación? ¿Desde cuándo entonces la libertad sabe tan agría y llena de una represión que causa con su propia esencia?- se quejaba mientras continuaba con su vida cotidiana que se había tornado monótona y sin sabor, tan simple, tan insulso e insípido como una noche sin estrellas.

Estaba entonces terminando uno de sus monótonos días en el trabajo, salió de ahí con la única intención de ir a casa lo más pronto posible, para disfrutar de su "libertad". Esa tarde salió temprano. Y hubiera llegado pronto a casa si algo no la hubiera detenido.

-¡Hinata Hyuga!- llamo una voz, ella giro la mirada repentinamente. Cuando se percató… ya se hallaba contra la pared mientras era acorralada por un cuerpo masculino. Trago saliva fuertemente mientras se sentía desfallecer con esos ojos azules que lograban ahogarla con tanta astucia, tanto tiempo de no contemplar al dueño de esas cuencas que se le antojo una quimera dulcemente traidora. Se le veía desesperado, muy desesperado, eso claramente lo reflejaban sus hermosas pupilas. -¡¿Por qué rayos no me has llamado?!- exclamo con un evidente sonrojo y con el tono de voz alterado que ella jamás le había escuchado. Ella perdió el habla. -¿No se te antoja acaso pedirme cualquier cosa inútil?- cuestionó ansioso. -¡Lo que sea!- grito desesperado. Ella no encontraba las palabras en sus labios, tan solo se limitó a mirarlo lleno de desesperación. –Te encanta tenerme así ¿cierto?- exclamo mientras se giraba completamente para darle la espalda mientras se revolvía la cabellera tratando de asimilar a los extremos que había llegado por ella. –Al menos dime que te encanta tenerme así…- le solicito suplicante mientras la miraba de reojo. Ella simplemente no decía nada. –Al menos… di que me odias, por favor- imploro. No la había visto en semanas y se encontraba tan hermosa como siempre y ahí estaba él… tratando inútilmente de repetir el sabor de sus labios sobre su boca, pero simplemente a ella no se le antojaba murmurar frase alguna… seguramente porque mucho ha de odiarlo. Tan solo optó por permanecer en shock mientras bajaba la mirada. Se veía como una presa tan fácil… y él como un maldito cazador hambriento –Maldición- se mordió el labio mientras inútilmente intentaba dirigir su mirada a otra parte que no fuera ella y su dulce incredulidad. -¡Te lo advertí, no digas que no lo hice!- exclamo mientras de la manera más rápida que pudo volvió a acorralarla con su cuerpo, fue tan veloz que ella apenas y alcanzo a captar la situación en la que estaba enredada. –Por favor, no digas que no te lo advertí…- exclamo quedo mientras repetía su amenaza, luego sus murmullos cesaron, seguidamente la sujeto fuertemente de las muñecas y la obligo a besarlo una vez más, ¡Maldición! Sabía que robarle un beso a la fuerza no estaba para nada bien, pero… llevaba días lleno de una horrible ansiedad que palpitaba sobre su boca, una locura de ansiedad que lo atosigaba con lentitud, además… se lo advirtió a ella… claramente le dijo: "No pretendas que este es nuestro último beso… porque si te descuidas… no lo será…" recordó él sus palabras mientras le robaba el delicioso aliento una vez más –Yo se lo advertí…- se consoló por la canallada que estaba haciendo. Y ella evidentemente se había descuidado. La Hyuga no tuvo tiempo de reaccionar, tan solo sentía la desesperación de él, podía transmitírsela con sus labios agitados y sedientos de su sabor. Nada pudo hacer, estaba completamente inmóvil sobre la pared, se maldijo entonces… él era mucho más fuerte que ella, estaba a su merced aunque… igual y tampoco era algo que le estaba desagradando, muy por el contrario.

Cuando él al fin decidió separarse de ella, bajo la guardia, entonces ella se liberó de la presión sobre una de sus muñecas y sin pensarlo dos veces le propino la cachetada de su vida que él le había autorizado a otorgarle después de robarle el aliento sin su consentimiento sin su mero permiso. Solo se escuchó el estrepitoso estruendo del chocar de su palma contra su mejilla. Tan solo observó como el blondo rápidamente poso la mano sobre su muñeca enrojecida por el fuerte impacto que ella le propino sin piedad.

-Realmente valió la pena- murmuro él con cinismo mientras se frotaba la mejilla y sonreía pícaramente.

-¡Naruto!- grito exaltada unos instantes después. -¡Estás sangrando!- exclamo mientras veía el hilillo de sangre recorrer su mentón, efectivamente, le había roto el labio con esa cachetada. Camino de prisa hacía él olvidando lo que el rubio acababa de hacerle y entonces ella tomo su semblante entre sus manos mientras veía el daño que ella le había provocado.

Él rubio sonrió -¿Acaso estás preocupada por mí?- ella no le puso atención, tan solo saco un poco de papel que guardaba en la mochila y le limpió la sangre de la barbilla con delicadeza. –Estás realmente preocupada- exclamo feliz mientras miraba su mirada llena de apuro por limpiar y curar la herida.

-¡Calla! ¿Qué acaso no te duele hablar?- exclamo ella ocupada en su labor.

-No, en realidad, valió la pena, creo que de echo… una cachetada por un beso tuyo es un precio muy pequeño, un precio que vale la pena pagar- exclamo orgulloso mientras la tomaba de la mejilla.

-Deja de decir tonterías- se quejó ella mientras sacaba un poco de alcohol de la bolsa y soslayaba sus caricias. –Esto dolerá…- le anticipo.

-¿Más que la cachetada?- se rió con mofa y ella hizo un mohín –Lo que sea por ti- le dijo seductoramente. Después entonces ella aproximó a su boca el pañuelo con alcohol.

-¡Te lo mereces! Por pretender jugar conmigo…- exclamo mientras bajaba la mirada después de separar el pañuelo de su labio roto una vez concluida su tarea.

-¿Quién juega?- exclamo ronco mientras le robaba la distancia. –Tú puedes jugar… jugar como quieras conmigo, ya te lo dije- le recordó mientras la intimidaba y la volvía a acorralar.

-Tú eres el que juega…- repitió con la mirada gacha.

La tomo del mentón mientras la obligaba a mirarlo - ¿No lo has entendido aún? ¿Quieres que te lo explique otra vez?- se acercó más - Porque… puedo hacerlo… pero… ¿Estarás dispuesta a escucharlo? ¿Estarás dispuesta a soportar las palabras de amor que emergerán de mis labios? Porque yo… estoy dispuesto a decírtelas, estoy dispuesto a recitártelas una a una- le dijo mientras comenzaba a hundirla en su hipnosis, quizás ella entonces estaba a punto de ceder ante el conjuro que guardaban sus ojos azules, quizás un poco más y la estaría bajo sus redes, entre sus brazos.

-¡Entonces es cierto!- ambos giraron la mirada hacía la fuente de dónde provenía esa voz, la Hyuga palideció mientras sentía que todo se caía a cachos irrecuperables. -¡¿Por eso jamás contestaste mi declaración?! ¡Era sencillo Hinata, tan solo debías decirme que estabas con el Presidente de Consejo Estudiantil!- exclamo. -¡Hubiera sido menos doloroso para mí que me rompas el corazón con tu honestidad que con tu soslayo!- grito el castaño lleno de coraje después de encontrarlos en una situación tan íntima que se podía prestar a malinterpretaciones por ojos ajenos. El rubio tan solo se separó de ella, de pronto el castaño una vez terminado de hablar salió corriendo de ahí y Hinata quedo en pánico, después de dos segundos salió tras él tan de prisa como pudo mientras gritaba su nombre y corría tras sus pasos.

-¿Por qué lo trajiste aquí?- exclamo el rubio enojado.

El azabache salió de donde estaba escondido –Quería saber cómo reaccionaría Hinata si Kiba los encontraba juntos a ti y a ella- confeso con altanería y descaro.

-¿Estás satisfecho?- cuestionó con el corazón hecho añicos. –Lo eligió a él, a mí me acaba de dejar con el corazón roto…- el blondo apretó los puños.

-Así parece- sonrió Sasuke mientras se cruzaba de brazos y observaba al rubio con la mirada pérdida y el corazón roto.

La Hyuga corría detrás del castaño, después de todo era su mejor amigo y evidentemente le debía una enorme explicación. -¡Kiba!- gritaba mientras vanamente intentaba alcanzarle el paso tan apresurado. -¡Maldición Kiba, por favor, detente!- grito exasperada.

El castaño entonces paro… ella sonrió mientras intentaba recuperar el aliento. –Solo me detendré si es para que me digas que a quien quieres es a mí y no a él- pidió sonrojado y con una tonada llena de esperanza quizás. Ella lo miro fijamente mientras el ojo marrón entonces comenzaba a cortar la distancia.

-De eso tenemos que hablar…- comento angustiada mientras intentaba hacer el esfuerzo sobre humano de sostenerle la mirada.

Se fueron a un parque a hablar con calma. Sentía miedo, no tenía ni idea de cómo le iba a dar la explicación que él evidentemente merecía.

Llegaron al frondoso y colorido parque, era tranquilo y pacífico y tanta serenidad le ponía los nervios de punta a Kiba, prácticamente escuchaba a su corazón latir con tanto miedo y angustia, sabía de antemano que de sus labios no vendría ni la más remota respuesta positiva con la que él soñaba.

Suspiro angustiado mientras se sentaban en un banquillo que se hallaba posado frente a un lago lleno de cisnes. Algo no estaba bien en todo aquello, podía sentirlo en el aire que circulaba a su alrededor, podía percibirlo claramente por la mirada baja de ella, por sus ojos embargados de una impronunciable ausencia de brillo, era casi palpable la respuesta que de sus labios emergerían sin piedad. Su silencio era más escalofriante que la respuesta negativa que él esperaba. La veía respirar mientras buscaba el valor para romperle el corazón sin la posibilidad de dudarlo. Pesados minutos transcurrieron, tan pesados que a él se le antojaron necesariamente eternos.

-Hinata- le llamo mientras la interrumpía cuando ella estaba a punto de articular frase alguna. Ella despabilo saliendo de su trance, sintió un poco de alivio, ya que tenía miedo de tener que decirle crueles palabras sin querer. –Entiendo…- le dijo, ella poso un gesto de sorpresa. –No sé porque rayos te pedí una respuesta si ya me la habías dado desde el principio ¿no crees?- suspiro –Desde que te conocí sabía de ante mano que no tenía posibilidades, no sé porque entonces se me antojo alimentar falsas esperanzas- bajo la mirada. –Prefiero no escuchar tu negativa, además… ya entendí que estas con el Namikaze- exclamo triste.

-¡No, no, te equivocas, él y yo no estamos juntos!- quiso explicar mientras hacía ademanes con las manos.

Kiba se rió de ella -¿Cómo puedes decirme eso cuando yo mismo vi como lo mirabas? además… estás sonrojada- se rió de ella. Hinata se alteró al escuchar eso y es cierto, su boca lo negaba fervientemente pero sus miradas y actitudes simplemente la delataban y más frente a Kiba que tan bien la conocía. Ella irremediablemente bajo la mirada estando al descubierto, ya no pudiendo ni queriendo negarlo más. –Es verdad ¿cierto? Él te gusta- exclamo.

-Eso no es verdad- se empeñó en negar.

-Lo es- le afirmó sin desidia.

-¡No, no lo es!- exclamo ella, porque tenía miedo, porque no quería romperle el corazón a Kiba. Sentía que no merecía ser feliz porque le estaba haciendo añicos al corazón de su mejor amigo.

-¡Deja de negarlo!- le grito. -¡¿Por qué lo sigues negando?! ¡¿Es quizás por qué tienes que trabajar, por qué tienes una familia por la cual preocuparte, por qué tu vida es difícil, por qué no eres como el resto de las chicas que tienen el tiempo para fantasear con su: "príncipe azul"?! ¡¿Es quizás por eso?! ¡Maldición Hinata acéptalo, te enamoraste y nada puede cambiar eso, tus pensamientos no lograran que cambies eso porque… porque en estas cosas siempre la razón es la que termina perdiendo no importando cuánta razón tenga la mente, eso no le importa al necio corazón que se hace fuerte!- le regaño sonrojado.

-¿Por qué me dices esto?- cuestionó sin entender.

Él sonrió melancólico –Entiendo el punto… tienes razón, no debería darte consejos para ir corriendo a brazos de mi rival- argumento mientras guardaba silencio. –Pero… no quiero ser egoísta, yo bien sé cuánto has sufrido, no quiero privarte de lo que sientes por él- le aconsejo.-Por eso deberías dejar de negarlo…- le pidió. Ella se estremeció rotundamente mientras escuchaba sus sinceras palabras. –Además le gustas mucho, es evidente, tiene una cara de idiota, de por sí siempre la ha tenido, pero cuando te mira… su idiotez se hace más visible- se burló del rubio. –Así que deja de negar lo evidente- le pidió.

-Pero Kiba…- murmuro.

-Estaré bien…- bajo la mirada –Me repondré y volveremos a ser amigos- le advirtió sonriente.

-Gracias- murmuro mientras depositaba un beso en su mejilla y luego salía de ahí.

-De nada…- dijo una vez que ella se fue. El castaño se quedó ahí unos instantes mientras se tomaba la molestia de consolar a su desquebrajado corazón.

Es cierto, Kiba le había dado el mejor consejo, pero tenía miedo, era temerosa, tenía pavor de hablar de… de… de su… de su amor, de hablar de la cosa que tanto trabajo le dio admitir. Era algo que jamás creyó hacer, tenía que pensar bien las cosas, tenía que pensar bien lo que iba a decirle y cómo iba a hacerlo, tenía que pensar bien si estaba segura de lo que iba a hacer porque después ya no había marcha atrás. Tenía pavor, terror, mucho miedo. Era una simple novata, y todo esto… se tornaba nuevo para ella.

Pero iba a verlo… después de todo iba a hacerlo porque a los pocos días tenía que regresar a la escuela por sus papeles. Y no tenía la menor idea de lo que iba a decirle.

No dormía con calma, pero la última noche antes de verlo, esa si fue la peor, esa fue una de las peores noches que pasó: el corazón tan solo le saltaba a cada instante que recordaba lo que al día siguiente estaba planeando hacer y sus pensamientos la acosaban con el maravilloso recuerdo de él besándole los labios.

¡Abrió los ojos! ¡Estaba cansada de intentar pretender que dormía cuando en ningún momento lo consiguió por culpa de él! –Maldición- murmuro al ver que se había levanta mucho antes que su maldita alarma sonará. Se vistió, desayuno con su familia y salió de ahí con los pensamientos perdidos.

En su caminata hacía la escuela (la cual se le antojo eterna y altamente duradera) su mente divago bastante entre sus recuerdos pasados. Era tanto su miedo y pavor que comenzó a analizar como la situación había cambiado tan drásticamente. Cuando lo conoció lo odiaba por ser un completo payaso, cuando lo conoció recordaba que el rubio se babeaba por la Haruno, ¿Cómo eso había cambiado drásticamente?, si ella estaba completamente segura de que él estaba completamente embelesado con ella ¿Qué había pasado? ¿Qué le había hecho cambiar de opinión? No tenía idea… Sakura era una completa belleza total, era una princesa, era una flor delicada y perfecta, radiante y repleta de un delicioso aroma que cautivaba a cualquiera, era delicada y femenina, femenina y hermosa; cosa que Hinata Hyuga no era en lo absoluto. Todos esos pensamientos le hacían dudar… dudar de su resolución, sus pensamientos le gritaban un: ¡No lo hagas! Pero su corazón le pedía a gritos que lo hiciera. Su desesperación comenzaba a ahogarla sin compasión y justo cuando necesitaba de todo el tiempo del mundo para pensar bien las cosas ella… ya estaba frente a la escuela, mientras escuchaba los murmullos de todos sus compañeros de generación. El tiempo se le había escurrido entre sus divagaciones sin respuesta. Decidió entonces entrar a la escuela. Y para el mal de males todo el mundo la miraba, todos de diferente forma, algunos chicos emocionados por verla y otras chicas con odio, después de todo el ser la vicepresidenta de Consejo Estudiantil le hacía pasar demasiado tiempo con el rubio, cosa que para el club de fans no era del todo grato.

Llego a su viejo salón y se encontró con varios de sus compañeros. Ahí estaba Kakashi, entregando los papeles a los chicos.

-¡Hinata Hyuga!- esbozo emocionado.

-¡Maestro!- dio un respingo y sonrió. Éste le correspondió y comenzó a buscar la carpeta con su nombre impreso. –Maestro…- lo llamo mientras lo veía husmear entre los papeles para encontrar el de ella.

-¿Qué pasa?- cuestionó mientras dirigía su único ojo a ella.

-Mmmm…- comenzó a titubear mientras jugaba con la mesa, espero entonces que todos salieran y muy bajito y despacio murmuro -¿Ya vino Naruto?- su nombre le quemaba la garganta y le entorpecía los sentidos mientras se producía un cosquilleo odioso en su estómago.

-¿Naruto?- exclamo sorprendido de escucharla a ella preguntar por el oxigenado. El hombre se irguió mientras le dirigía la mirada a la chica la cual estaba avergonzada. –Vino desde muy temprano… y se fue- no se dio cuenta de que acababa de romperle el corazón a la muchacha.

-¡¿Ya vino?!- exclamo entristecida y sorprendida.

-Así es, me dijo que se iba a ir a Inglaterra a estudiar y ya no lo vería más, vino a despedirse- comentó el maestro.

-¿A Inglaterra?- cuestionó cuando sintió el balazo sobre su pecho.

-Sí, te deshiciste de él Hinata- bromeó el maestro.

-Ahh, si, por supuesto- sonrió falsamente. -¿Es todo Kakashi?- cuestionó mientras le entregaba la carpeta con sus papeles.

-Bueno…- se tocó la barbilla –Un abrazo de una de mis más brillantes alumnas no estaría mal- sonrió el apuesto hombre.

-¡Por supuesto!- exclamo mientras se acercaba a estrechar al maestro. Al separarse éste se despidió de ella.

-¡Nos vemos Hinata! ¡Mucho éxito, y recuerda… No te rindas fácilmente!- Ella sonrió. Quizás para mucha gente esas palabras están gastadas por el uso y la frecuencia en la que son invocadas por la gente pero algunas veces… es necesario decirlas a pesar de su uso, porque no parece pero… se pueden olvidar sin percatarse de eso a pesar de ser bastante monótonas y evidentes su esencia es a veces olvidada.

-Maestro, esto es extraño pero no sabe de casualidad ¿Cuándo se va el idiota de Naruto a Inglaterra?- le cuestionó.

-Mm…- volvió a hundirse en sus pensamientos –En estos días Hinata, me dijo que en estos días-

-¡Gracias!- exclamo mientras salía de ahí.

-¡Por cierto Hinata, no seas mala, Naruto lo olvido, ¿podrías cerrar el cubículo de consejo estudiantil con llave?!-

-¡Si, con gusto!- sonrió mientras salía corriendo de ahí.

Camino apresurada entonces a hacer el mandado que Kakashi le dejo, lo haría rápido y luego correría a la mansión Namikaze para exigir a gritos hablar con el oxigenado de la casa. La melancolía le entro de provisto cuando se asomó al cubículo: lugar donde lo había soportado, lugar donde había discutido con él, donde habían compartido el oxígeno. Entro para dejarse hundir un poco por todo aquello que ya jamás volvería.

Recorrió el lugar con calma, con tranquilidad, tratando de hallar algún recuerdo fresco de él, cosa que no encontró. Sintió entonces una sombre detrás de sí.

-Hinata Hyuga- murmuro una voz escalofriante. Ella estremecida giro la mirada y estuvo a punto de desmayarse de la impresión. Era todo su maldito club de fans y no se veían nada felices. Desde siempre había sabido que la odiaban pero no la tocaban porque era la vicepresidenta de Consejo Estudiantil pero ahora… ya no era nada, tan solo una ex alumna de esa prestigiosa escuela. -¡Tú, tú, nos robaste a Naruto!- exclamo la presidenta del club de fans. Ella entro en shock. Esas chicas se veían furiosas, enojadas, excitadas, alteradas y dispuestas a cobrar venganza por un año de robada atención.

-Yo… chicas, verán… no fue mi intención en ningún momento ser la vicepresidenta de consejo y créanme no lo hice para pasar tiempo con el imbécil oxigenado de Naruto- rió nerviosa tratando de salvar su pellejo. –Pero ya todo terminó- se rió de nuevo.

-¡No quieras engañarnos Hinata Hyuga!- grito la pelirroja que encabezaba a esa horda de chicas. -¡Ya sabemos tu relación con nuestro querido Naruto, lo has engatusado a tu antojo!- le reprocharon heridas.

-¡¿Qué?!- exclamo impactada.

-¡Lo has besado a la fuerza y amenazado, y eso JAMAS te lo vamos a perdonar!- gritaron mientras iban acorralándola contra la pared.

-¡¿Quién les dijo eso?!- exclamo sorprendida la ojiperla.

-¡¿Creíste que te saldrías con la tuya?!- vociferaron rabiosas.

-¡¿Quién les lleno la cabeza de mentiras?!- volvió a gritar exasperada.

Pero no parecieron escucharla o más bien no deseaban contestarle a su interrogante. Hinata era fuerte, demasiado, pero no podía contra un ejército de chicas despechadas, dolidas y llenas de ira, esas chicas que tan solo deseaban vengarse de ella. Poco pudo hacer cuando la sujetaron a la fuerza y evidentemente contra su voluntad. Eran tantas que ni forcejear pudo, la retuvieron con fuerza mientras hábilmente le amarraban las muñecas y tensaban la soga, le ataron los pies, le cegaron los ojos con una venda y cesaron su voz con una cinta para que no siguiera gritando que la soltasen.

-¡Éste será tu castigo por tu ambición, te dejaremos aquí toda la noche y si mañana nos sentimos lo suficientemente piadosas, llenas de bondad y misericordia quizás consensemos tu liberación!- exclamo la líder a lo que la pobre Hyuga nada pudo decir al respecto puesto que su voz fue acallada por ellas. Sin remedio la dejaron ahí, cerraron la puerta y se fueron. La Hyuga estaba desesperada, estaba angustiada y llena de terror. Lloraba en silencio mientras era presa de un pánico inmenso.

El tiempo pasaba lentamente, no tenía ni la menor idea de la hora que era, ni siquiera pasaba por su mente. Tan solo quería ir a casa, quería ir con su familia.

La puerta entonces sonó en un portazo desesperado, escucho unos pasos presurosos y fuertes, su respiración era agitada, no sabía si aquel venía a rescatarla o a hundirla más. Supo que la persona quizás la salvaría cuando sintió que comenzaba a desamarrarle la venda de los ojos.

Tanto tiempo con la gasa en las cuencas de sus ojos que su vista se presentaba nublada, segundos transcurrieron para que pudiera visualizar a su héroe. Lo vio y se alteró más. Él entonces le quito la cinta de los labios.

-¡Naruto!- exclamo alterada y a punto de reventar en llanto. Se dio cuenta que no llevaba mucho tiempo ahí cautiva puesto que apenas iba a comenzar a ponerse el sol.

-Tranquila, ya estoy aquí- le exclamo mientras poco a poco intentaba en aflojar la soga de sus muñecas que la tenían tan bien sujeta.

-Por favor, desamárrame- pidió en sollozos con un tono de voz quebrado por la angustia. El rubio dio un respingo. Entonces retrocedió un poco.

-¿Por favor?- cuestionó él mientras ella lo miraba sin entender. Ella se angustió más, quizás no pretendía ayudarla como ella había pensado. –Hinata- exclamo. –Sé que no es momento para esto pero…- expuso. -¿Recuerdas lo que te dije acerca de… pedirme favores?- Ella dio un respingo. –Esto sería prácticamente un favor y tendría que tener un pago- le pidió. –En realidad… ahora que lo pienso estás en una buena situación para mí- se rió.

-Naruto esto no es divertido- se quejó ella amarrada y angustiada.

-Ya sé que no lo es, pero poco puedes hacer para defenderte de mí en estos momentos, y sinceramente estoy planeando en secuestrarse- rió pícaro. -¡Ya estás amarrada, es el mejor regalo que podrían darme!- argumento mientras ella entraba en pánico. –Bueno está bien… dejemos lo del secuestro para otra ocasión- le recito al oído. –Pero… hablaba enserio con lo de mi pago- exclamo sonrojado, y ella tan solo lo miro asustada.

-¿Qué quieres?- pregunto desmoralizada.

-A ti- jugueteo con su cabello oscuro mientras la veía estremecerse con sus palabras. Tenía ese mismo semblante que puso la noche de la graduación cuando le pidió un beso, tenía ese mismo maldito semblante que decía: ¡Hablo enserio! El rubio entonces soslayo la mirada –Esta bien Hinata, eso es muy ambicioso de mi parte, me conformo entonces con la cuota que habíamos acordado antes-

-¿La cuota que acordamos antes?- exclamo no estando de acuerdo.

-Un beso y ya- pidió sonrojado mientras permanecía de cuclillas frente a ella. –La misma cuota, un simple beso- repitió mientras la miraba fijamente. –Te prometo que será el último, mañana me voy a Inglaterra y no sabrás más de mí, si quieres… velo como un beso de despedida- explico melancólico.

-¿Un beso?- exclamo alterada e indispuesta.

-Lo entenderías si estuvieras tan perdidamente enamorado como yo- confeso mientras se sonrojaba hermosamente. Trago saliva, aún había algo que tenía que confesarle a él, pero por algún motivo le fascinaba pelear con el rubio.

-¡No te daré nada, desátame!- exclamo enojada mientras le sacaba la lengua.

-Creo que no ves la situación en la que estás metida- exclamo mientras se ponía de pie. –Pero si así lo quieres… está bien, sin pago no hay favor- exclamo mientras caminaba hasta la puerta, obviamente no iba a irse, jamás la dejaría ahí, pero quería sacarle provecho a encontrarla amarrada y desesperada.

-¡Naruto no te vayas, por favor!- exclamo inquieta cuando lo vio atravesar el umbral de la puerta.

-Ya te dije mi pago, Hinata- le recalco. Vio como ella ladeo la mirada, se mordió el labio. ¡Estaba a punto de ceder! Eso mismo pensó el rubio. La chica no es que no quisiera si no muy por el contrario pero era difícil aceptar sus sentimientos. El blondo al ver que lo estaba pensando demasiado decidió hacer un poco más de presión y comenzó a caminar lejos de ahí para que ella se estresara y terminara cediendo ante sus locuras de enamorado.

-¡Esta bien, acepto, me rindo!- grito desesperada.

-¿Qué dijiste?-cuestionó el rubio sonriente.

-Acepto- balbuceo mientras bajaba la mirada sonrojada.

-¿Qué aceptas Hinata?- cuestionó él y sinceramente estaba aprovechando su vulnerabilidad en esos momentos.

-Tus condiciones, tus términos, los acepto- bajo la mirada rendida.

-¿Qué términos?- la haría decirlo, la frase prohibida, la obligaría a que sus labios la reciten.

-¡Tú pago!- grito desesperada.

-¿Cuál pago?- exclamo fingiendo demencia. Ella comenzaba a perder la poca paciencia que tenía. Hizo un puchero, entendía el juego, su juego.

-El beso- exclamo a medias, con la voz bajita y evidentemente sonrojada. Él entonces dijo:

-¿Qué beso?- quizás hubiera sido más fácil si hubiera aceptado desde el principio, él entonces no le estaría poniendo tantas trabas.

-¿Enserio quieres que lo diga?- exclamo sonrojada.

-¿Crees que bromeo?- esa pregunta fue más una afirmación.

-¡El maldito beso que me obligarías a darte o recibir como pago!- exclamo roja de molestia y de pena.

-No así Hinata- negó con la cabeza mientras sonreía. ¡Maldita sea! Tenía ganas de mandarlo al diablo pero estaba ahí cautiva y bajo sus antojos y nada podía hacer para protegerse. Hizo una mueca enojada, luego respiro resignada, siempre él terminaba ganando.

-El beso que vas a darme, lo recibiré- dijo entonces con otro tono de voz.

-mm… estas cerca- sonrió con malicia mientras se ponía de cuclillas frente a ella y la tomaba de la mejilla.

-¿Cómo entonces?- se quejó enojada.

-Piénsale un poco más- le pidió. De pronto alzó la mirada entendiendo al fin su juego.

-¿Es enserio? ¿Me harás decirlo?- argumento alterada por la resolución de él.

-¿Crees enserio que bromeo?- le profirió mientras la miraba fija y seriamente con esos hermosos ojos azules que él poseía.

-Entiendo- musito mientras bajaba la mirada, trago saliva, respiro profundo, se sonrojo mientras él la miraba fijamente a los ojos procurando vanamente no caer en su hipnosis. Abrió un poco la boca mientras todo el cuerpo se le estremecía por lo que estaba a punto de salir de su boca –Naruto- lo llamo y él solo se limitó a mirarla fijamente mientras rozaba dulcemente sus mejillas con sus manos. –Solo lo diré una vez- le amenazó.

-Con escucharlo una vez me conformo- confesó.

Ella se estremeció con el contacto de sus dedos y resuelta a decirlo lo hizo –Naruto…- él se impacientaba por la desidia de la chica –Bésame- eso era lo que justamente él deseaba escuchar, lo que anhelaba oír y tuvieron que amarrarla y dejarla a la deriva para escucharla murmurar esas palabras que él jamás pensó sentir.

Sonrió satisfecho –Con gusto- le aseguro mientras la empujaba hacia la pared, la tomaba de su semblante y dulcemente reducía el espacio sin dudarlo un instante para poder besarla de nuevo. En eso estaba mientras pensaba en cómo le haría para sobrevivir en Inglaterra sin verla o sin lograr chantajearla para poder sentir el sabor de su galleta prohibida, decidió dejar de pensar en ello y mejor disfruto del beso que le estaba dando contra su voluntad y a base de chantajes. Ella se sentía tan utilizada pero poco podía hacer, después de todo no era algo que no deseara repetir. Así que resignada se dejó utilizar por él y su desesperación. Ya se le estaba haciendo la maldita manía y costumbre de besarla cuando se le antojara y por los medios que fueran, sabía él que eso estaba mal, que era bajo, cobarde y muy canalla pero también sabía que era temporal y esa respuesta lo impulsaba a continuar con sus chantajes los cuales pronto cesarían. Fue maravilloso para él lograr que ella le pidiera que la besara, era algo con lo que él soñaba. Cuando termino de jugar con su boca se separó de ella.

-No me hartare jamás de ese sabor- le aseguro mientras la miraba.

-¿Ahora me desatarás?- pregunto sacándolo de su hermoso trance.

-Si- suspiro resignado por saber que ella no había sentido lo mismo que él. Fue lento mientras lo disfrutaba, poco a poco le desato las cuerdas de los pies y piernas y luego fue hacía sus muñecas. Al ver sus manos libres al fin después de varias horas decidió vengarse de él dándole una cachetada por la manera en la que la había utilizado y chantajeado. Él reaccionó rápido antes de que ella lograra su cometido, de prisa detuvo su mano antes de que roce su pómulo. –Entiendo que estés molesta pero llegamos a un acuerdo, si te besaba sin permiso podrías golpearme, por eso la otra ocasión baje la guardia y deje que me golpearas pero en esta ocasión Hinata, realmente te salve, es lo mínimo que le da una princesa a su salvador- sonrió travieso. –Pero si darme una cachetada es lo que deseas… entonces te puedo dar motivos para que me la des…- sonrió con malicia mientras le robaba la distancia y la tomaba de sus muñecas. -¿Quieres que te de motivos para golpearme?- le amenazo con la voz ronca y desesperada mientras ella entendía bien lo que trataba de decirle, sabía que: cachetada era igual a un beso.

-Entiendo- exclamo ella asustada. –Me comportare- bajo la mirada rendida. Él se enojó.

-Supongo que ya hice mi labor de héroe o de príncipe frustrado salvando a su princesa no correspondida- bajo su semblante y luego saco de su pantalón un sobre y se lo extendió –Toma- le dijo. Ella sorprendida tomo el sobre.

-¿De… de… donde sacaste esto?- cuestionó impactadísima.

-Eres una torpe, el día que corriste detrás de Kiba dejaste tu mochila en el suelo, Sasuke la bolseo y hallo esto, y por algún motivo se lo dio a Shion, esta no sé cómo contacto a mi dichoso "club de fans" y les conto acerca de lo que siento por ti, pero cambio todo diciendo que fuiste tú quien me chantajeaba y utilizaba, estás chicas entonces vinieron a mi "rescate" y por eso se vengaron contigo, luego iba a venir Shion a hablar contigo para pedirte que te alejaras de mí porque piensa que soy de su propiedad, me la encontré aquí en la puerta y averigüe aquello que tramaba, entonces le descubrí tu sobre y se lo quite- conto sin más.

-¿Todo eso hiciste por mí?- exclamo boquiabierta.

- Y sinceramente haría mucho más- callo unos instantes. –Ten y por favor se más cuidadosa, cuando yo lo tenía… lo cuidaba más que a mi propia vida, cuídalo- le extendió el sobre lo más rápido que pudo para que no cayera en la tentación de quedarse con él.

La peliazul lo tomo con cuidado y dudosa -¿No me cobraras?- pregunto despavorida.

-No, tranquila, ya te he robado demasiados besos, tampoco quiero que me odies tanto- exclamo resignado.

-Gracias- afirmo mientras lo acercaba a su pecho.

-No hay de que- sonrió -¿Quieres que te lleve a casa?- le interrogó –Tranquila ya no te haré nada… bueno al menos eso creo- sonrió –No es cierto, ya no te haré nada, vamos, no te cobrare-

-Bueno…- cedió ella.

Caminaron hasta la puerta de la escuela y él se rasco la nuca –En realidad…- carraspeo –Vine a pie- se rió como loco.

-No te preocupes- contesto ella. –Sé cómo llegar a casa, no es como si no haya andado sola por la calle a hartas horas de la noche- aseguro pretendiendo ser fuerte.

-Te acompañare- aseguro él sin marcha atrás.

-Pero tu casa queda del otro lado de la ciudad- exclamo.

-Como si me importara caminar a hartas horas de la noche, por ti lo hago- esbozo una sonrisa.

Su caminata comenzó, no era tan tarde, aún no era tan tarde, el corazón de ambos latía como loco y sus nervios los traicionaban vilmente.

-¿Cómo es que no trajiste tu auto?- interrogo tratando de matar el silencio.

-ahhh, Kiba me llamo para preguntarme si te había visto, le dije que no, me preocupe y salí como idiota a tu rescate, así nada más, salí corriendo como estúpido sin recordar que tengo auto- se burló de sí mismo. Ella bajo la mirada ante esa confesión, de pronto se percató que habían llegado al parque donde en una ocasión se libró una ferviente batalla de bolas de nieve. Supo que era el momento indicado para esclarecer todo este asunto y terminar con todo esto de una vez por todas.

-¡Naruto!- lo llamo mientras se ponía frente a él. Él se sorprendió ante su llamado.

-¿Qué pasa Hinata?- murmuro bajito.

-¡Ten!- exclamo mientras cerraba los ojos y extendía el sobre hacía él.

Él se perturbo ante ella al ver sus acciones -¿Qué haces?- le cuestionó mientras ella extendía el sobre con esmero.

-¡Tómalo!- le grito y él era ahora el idiota que no comprendía nada.

-¿Por qué si es tuyo?- exclamo sin descifrar.

Enmudeció ella entonces unos instantes y hallando valor dijo: -No obedecí una orden- aseguro con el semblante serio y resignado.

-¡Pero si las obedeciste todas a la perfección!- reitero él.

-¡Qué no! ¡No obedecí una, no obedecí una orden! ¡El sobre entonces es tuyo, ese era nuestro trato!- puso unos ojos suplicantes que decían: ¡Toma el maldito sobre! Él lo tomó pensando que jamás lo volvería a tener entre sus manos.

-¿Y ahora?- interrogo confundido.

-¿No es evidente?- cuestionó –Ábrelo…- le pidió a lo que sus pupilas azules se estresaron.

-Pero Hinata es tu secreto más precia…-

-¡Ábrelo!- grito mientras apretaba las pupilas. -¡Ábrelo Naruto, tú solo ábrelo y entenderás muchas cosas!- pidió nuevamente alterada.

-¿Estás segura?- cuestionó dudoso y con miedo, sus manos le temblaban y el corazón palpitaba sin resolución.

-Segurísima- le sonrió brindándole confianza –Hazlo sin miedo, ábrelo- le solicito suplicante.

Él entonces miro el sobre, perdió el aliento y emprendió su tarea de romper cada feroz sello que ella le había implantado con ahínco y cuidado, poco a poco comenzó a romper el papel que ya estaba a punto de ceder, poco a poco y con miedo comenzó a husmear entre lo que esas hojas guardaban con tanto recelo y fervor, ella cerro los ojos mientras escuchaba el papel quebrarse poco a poco. Su alma quedaría al descubierto al fin, ya nada habría que ocultar con tanto entusiasmo y desesperación.

El chico estrecho el papel desnudo entre sus manos, pero faltaba un sello más, entonces no puedo evitar preguntarlo por última vez: -¿Estás segura de esto?- vio como ella trago saliva, puso una mirada dura y asintió con la cabeza mientras articulaba un claro y a la vez fugaz:

-Si Naruto, hazlo, acaba con esto de una vez-

Sus manos le temblaron más y sintió su pulso ascender como loco mientras su corazón retumbaba más y más fuerte sin que él pudiera hacer absolutamente nada al respecto. Poco a poco violó el último candado, el último sello y ella supo que no habría marcha atrás para su decisión. Ella supo entonces que su alma estaba desnuda y expuesta cuando el quedo petrificado y las cuentas de sus ojos azules se dilataron drásticamente por la impresión, por el impacto, por todo que el saber su secreto más íntimo resulto.

-Hi…Hinata- balbuceo impresionado el chico mientras trataba de no perder el habla.

-Léelo en voz alta- le pidió. – ¡Quiero que los árboles, que el agua del lado, que la vegetación, la tierra y el parque entero lo sepan!- exclamo llena de locura.

-No haré eso- exclamo él.

-¡Si ya lo sabes tú entonces ya nadie tengo a quien ocultárselo! ¡Vamos Naruto, dilo sin miedo!- exclamo mientras cerraba los párpados. -¡Dilo, para que yo pierda el miedo, para que mi razón lo entienda, para que deje de negarlo, dilo abiertamente, por favor!- solicitó desesperada.

Él rubio redujo el espació que los separaba poco a poco sintiendo ella eso como fuertes golpes y en el pecho.

-Dilo tú misma- le extendió el sobre, ella lo miro con miedo –Dilo tú misma, si ya lo sé yo, entonces ya no importa quien se entere- le repitió sus palabras. Sabía que ella debía superar ese miedo que le carcomía el alma, sus ojos y su alma de él le brindaban el apoyo para que lo lograra. Tomo con miedo el sobre desnudo, su secreto al descubierto. Lo leyó nuevamente para recordar y estar segura de lo que decía, comprobó entonces que su contenido era el mismo, el mismo desde hace un año.

El rubial la tomo de las manos dándole seguridad y luego poco a poco comenzó a alejarse de ella. – ¡Dilo Hinata, confiésaselo al viento, al agua, a todo lo que nos rodea, nadie te juzgara!- le sonrió.

Ella asintió con la cabeza, cerró los ojos con cuidado mientras tomaba oxígeno y valor –Yo Hinata Hyuga, tengo un secreto que contar...- argumento con nerviosismo, el rubio asintió orgulloso de ella. –Yo…- comenzó a titubear –Yo… yo en realidad… yo siempre… yo siempre aunque lo haya negado fervientemente con cuerpo y alma yo siempre…- callo unos instantes. –¡Yo siempre he soñado…- sostuvo el aliento –¡Yo siempre he querido enamorarme!- grito a los cuatro vientos procurando que su voz sea recia, tratando de que todo el mundo escuchara su secreto, gastando el aire de su pecho en su grito declaratorio, al fin entonces, sintió que su alma quedaba en paz con ella después de terminar su declaración, después de confesar lo más sagrado que guardaba, se cayó entonces de rodillas y se puso a llorar como una niña pequeña.

-Tranquila, yo estoy aquí- la abrazó el rubio.

-No, Naruto, tú no comprendes, para ti es fácil admitir que quieres a alguien, pero no lo es para mí, jamás lo ha sido, ahora mi burbuja está rota, desquebrajada y partida en pedazos irrecuperables- exclamo mientras enjugaba sus lágrimas.

-Entonces dime… ¿Por qué te empeñabas en negar algo que realmente era cierto, por qué te tomaste la molestia de mentir, de mentirme y de intentar mentirte de algo que realmente era cierto? ¿Por qué Hinata? ¿Por qué desde que te conozco te empeñaste en asegurar que el amor y todo lo que enamorarse conlleva era algo que simplemente no te importaba, algo que te producía nauseas?- cuestionó confundido.

-¿Por qué?, dices, ¿No es acaso evidente mi decisión? ¿No lo es?- alzo la mirada –No soy como las demás chicas- fue su excusa.

-Eso lo sé, tú eres espec…-

-¡No, te equivocas, al contrario, soy la chica menos especial y más corriente del mundo! ¡Toda esta farsa del: "No me quiero enamorar y jamás me enamorare" era una barrera que me protegía del mundo, de todos, del dolor!- guardo silencio mientras él continuaba sin entender. –Dime Naruto, dime tú… ¿Quién en su sano juicio se enamoraría de una chica que… para empezar… no es delicada, quien querría a una chica que no es dulce, una chica que no es amable, que no se ríe por cualquier cosa, que no es tranquila, quien querría a alguien que no es especial, alguien que no es amable, una persona que no es atenciosa, una chica que no es divertida, una chica que no es risueña, que no es alegre, una muchacha que no es tierna, que no es para nada en lo absoluto femenina y que carece completamente de belleza, encantos, atributos, una chica que no es bonita ¿Quién Naruto, quién? ¡Nadie! ¡Absolutamente nadie! Los chicos buscan chicas como Sakura o Shion no chicas como Hinata, porque las chicas como yo son exactamente lo que un hombre no ve en una mujer, soy exactamente la pesadilla de cualquier hombre hecha mujer, eso soy, por eso me la pase todo este tiempo negándolo, porque si entonces no me importa el amor pues entonces evidentemente no me afecta en lo absoluto su presencia o en este caso su ausencia… por eso lo negué y jure que no me importaba, aunque en realidad si lo tomaba en cuenta pero al verme privada de tantas cualidades de una chica normal decidí que entonces estaba bien, entonces yo refugiaría mi amor en mi familia, en la escuela, en mis amigos, en mis ganas de no rendirme de demostrarle a todos que a pesar de no ser como el resto de las chicas con suerte, de las chicas con madre, de las chicas que no tienen que trabajar para mantener a su padre enfermo y a su pequeña hermanita yo Hinata Hyuga podría ser casi, casi, tan solo casi tan buenas como ellas, o al menos… moriría en el intento, ahí estaba yo… viviendo la vida de plebeya que me correspondía, sin esperar a nada ni a nadie mientras tenía y me veía en la necesidad de lidiar con un príncipe y su princesa que era exactamente lo que yo jamás seré y estaba bien… era como la servidumbre en un palacio. ¿Entiendes Naruto, entiendes por qué lo hice? ¿Entiendes por qué tenía que aparentar ser fuerte frente a ti, frente a todos y soslayar a todas esas situaciones que me obligaban a ladear mi mirada hacía el "amor" entiendes porque fingía y te maldecía y juraba odiarte a ti y al amor, lo comprendes? ¿Quién entonces se enamoraría de una chica así? ¡¿Quién?!- ceso su relato mientras respiraba profundo, había sacado toda esa carga de su pecho afligido.

-¡Yo, Hinata, yo, el idiota "príncipe" se enamoró, al que tu llamas: "príncipe" ese imbécil se enamoró de ti, pero te había funcionado muy bien tu plan, porque lo persuadiste bien de tu mentira, porque entonces él vivía atormentado de vivir enamorado de la chica que más lo detesta a él, a sus sentimientos y al amor, vivía atormentado de saber que padecería por siempre un amor no correspondido, un amor que a su princesa le asqueaba con locura y el idiota "príncipe" entonces… tiro las armas sabiendo que nada ganaría porque había perdido desde el momento en el que ella le había robado el corazón. ¡Yo soy ese estúpido "príncipe", ese idiota que se contuvo a gritarte sus sentimientos por creer que la respuesta sería un rotundo: ¡No, te odio, aléjate escoria! Un estúpido que desde hace tiempo llevaba queriéndote y que simplemente se la pasaba disimulándolo para que no lo odiaras, a tal grado de mentirte diciéndote que seguía con Sakura para que mis besos de amor, mis caricias y mis frases de amor se vean disfrazadas con mi relación con ella, por eso Hinata, por eso jamás te dije que termine con ella ¿Lo comprendes acaso? ¿Comprendes que lo hice por qué quería que no te dieras cuenta de mis sentimientos? entonces tú… pensando que seguía con ella pensarías que solo actuaba y no me odiarías tanto- Ella dio un respingo. -¿Por qué me confesaste todo esto Hinata, por qué ahora, por qué antes de irme a Inglaterra y desaparecer de tu vida para siempre, no era eso acaso lo que tu querías? ¿No acaso ya no querías saber nada de mí ni de mi existencia? ¿Por qué entonces me vienes con esto? ¿Por qué vienes corriendo hacia mí dándome armas y razones para luchar por ti? ¿Por qué lo haces? ¿Es quizás porque…- callo un momento mientras pensaba en alguna posibilidad –¿Por qué… por qué quieres darle una oportunidad al amor? ¡¿Es por eso?! ¡¿Vas a darle una oportunidad al amor?! ¿Por qué no se la das Hinata? Dásela, dale una oportunidad, una chiquita, una pequeña, entonces yo… ahí estaré para luchar por ella, porque yo podría Hinata, yo podría ser quien te enseñe el amor si enamorarte deseas… solo tendrías que enamorarte de mí…- bajo la mirada –Yo sé que eso no es absolutamente nada fácil para ti, pero me esforzaré- le aseguro dejando ver su perseverancia en todo.

-Demasiado tarde Naruto- argumento la chica.

-Ahhh…- bajo la mirada entristecido. –Bueno… entiendo- deslizo la mirada y la dirigió al suelo. –Entonces mejor dime… ¿Cuál fue la orden que según tú no cumpliste?- pregunto curioso.

-¿Recuerdas que el día de la graduación… cuando estábamos en la azotea, tú me dijiste que querías que yo… te diera un beso?-

-¡Por supuesto que lo recuerdo!- exclamo sonrojado y orgulloso.

-Ese día…- comenzó a juguetear con sus dedos –Tú me pediste que… yo te ayudara a mentirle a tu corazón- confesó mientras bajaba la mirada. –Y… no lo hice- manifestó apenada y bajo la cara.

-¿Qué tratas de decirme?- la tomo del mentón para que lo mirara fijamente a los ojos. Ella retrocedió un poco apartándose de él. El chico al ver que ella se alejó entonces bajo la mirada, entendía que ella ya no deseaba que él la tocara más. –Vamos Hinata si tienes algo que decirme hazlo, sería bueno para mi corazón que acabaras con esto de una buena vez- le pidió suplicante.

-Todo estaba bien, mi vida estaba bien, la escuela estaba bien, todo, todo estaba bien hasta… hasta que llegaste tú… con tus… ocurrencias, con tus órdenes carentes de razón, con tus disparates… con… con… con tus lindos ojos azules…- ladeo la mirada sonrojada por lo que acababa de decir, él dio un respingo mientras dirigía su atención a ella, abrió más las cuencas de sus ojos y vio como ella comenzó a retroceder apenada, aparentemente él ya percibía por donde iba todo aquello. –Y entonces…- argumento mientras comenzaba a retroceder.

-¿Entonces qué Hinata?- le comenzó a robar la distancia.

-Entonces… ¿Podrías no acercarte tanto es que…-

-¿Es qué, qué?- le pregunto mientras la tomaba de la barbilla.

-Es que… tus ojos me ponen nerviosa, me distraen- de pronto torpemente sintió que choco contra el tronco de un árbol. Al confesar eso él fue más renuente y la tomo del mentón para que mirara sus ojos azules, ella llena de vergüenza mejor cerro sus párpados y puso las manos sobre su pecho intentando frenar que él se siguiera acercando. –Tú… tu arruinaste todo, jamás debí retarte, jamás debí burlarme de ti ni aceptar esa apuesta contigo… jamás debí dejarme ahogar por tus ojos, jamás debí dejar que me besarás… jamás debí quererte como lo hago… si Naruto, te quiero, mucho, demasiado, más de lo que jamás pensé y… si voy a darle una oportunidad al amor… quiero que sea contigo, y si no es así entonces el amor no me importa… entonces… jamás me importara de nuevo como ahora- Callo a su declaración y se mantuvo con las cuencas de sus ojos perlas selladas mientras esperaba alguna frase, sonido o palabra de él, espero lo suficiente pero él nada más no abría los labios, ella estresada abrió de sopetón los ojos. El blondo tenía una expresión ensimismada, estaba completamente petrificado y en su rostro no había expresión, tan solo un gesto de neutralidad sin sabor. –No pude satisfacer tu orden… porque yo no estaba fingiendo, realmente fue enserio…- concluyo.

-Entonces…- susurro. –Sí sientes algo por mí, ¡Lo sabía, soy irresistible!- exclamo con un aire de egocentrismo en sus palabras.

-¡Ahhh!- se enojó mientras lo empujaba y comenzaba a caminar de prisa -¡Lo sabía, jamás debí confesarte mis sentimientos, está bien Naruto Namikaze, búrlate si quieres!- exclamo enojada mientras caminaba a paso rápido casi hasta un punto de comenzar a correr. El blondo corrió detrás de ella y la sujeto del brazo de prisa mientras la atraía hacía sí. -¡Suéltame!- exclamo mientras pataleaba y él la atraía contra su pecho y la sujetaba con fuerza.

-Jamás- le susurró al oído. –Jamás te soltaré- le amenazo con dulzura. –Me has hecho muy feliz Hinata, tanto, que tuve que arruinarlo diciendo una estupidez- balbuceo con ternura. –Lo que quise decir fue… que te quiero y que jamás te dejare ir- exclamo mientras la veía sonrojarse. Estaban a algunas cuadras de casa de ella, ya era tarde y las calles estaban oscuras. Cuando llegaron a la puerta de su casa el comenzó a jugar de nuevo. –Bien Hinata tengo que dejarte, mañana sale mi vuelo a Londres y aún no acabo mis maletas- ella entro en pánico.

-¡¿Te iras?!- exclamo alterada.

-Así es- bajo la mirada.

-Pero… pero… pero…- se quedó enmudecida, estaba a punto de romper en llanto.

-¿Pero qué Hinata?- cuestionó inquisidoramente.

-No quiero que te vayas- murmuro bajito mientras miraba el suelo con detenimiento y melancolía.

-¿Estás segura? Porque apenas hace algunas semanas asegurabas odiarme- murmuro dolido mientras notaba que ella jugaba nerviosa con sus dedos. La chica alzó la mirada suplicante, estaba a punto de llorar. –Entonces… dame razones para quedarme- pidió con una voz llena de malicia. –Dime, ¿por qué debo quedarme?- vio que ella se trataba entre sus pensamientos. –Que tal… si pongo mis condiciones, mis condiciones para quedarme ¿las aceptaras?- cuestionó serio mientras elevaba una ceja.

-¿Cuáles son? ¡Dímelas!- prorrumpió fuera de sí.

El chico esbozo la más grande de sus sonrisas al ver que su plan daba resultado –Debes dejarme abrazarte sin objeciones- murmuró mientras le rodeaba la silueta con los brazos y la atraía hasta él con apuro y sin reserva, ella se dejó manipular por él con tal de evitar su partida, solo diviso como ella acepto sin articular ni conferir protesta ni pretexto alguno en sus condiciones –Debes también… dejarme acariciarte- estipulo mientras palpaba sus pómulos enrojecidos, ella confirmo aquello sin reparo, él sonrió –También debes dejarme sujetarte de la mano- exclamo mientras entrelazaba sus dedos, ella no se negaba –Debes también dejarme… besarte sin objeciones ni quejas- exclamo seguro de lo que decía, ella se alarmo ante eso, lo miro a los ojos con miedo, después bajo la mirada apenada y asintió sin articular nada ¡Bien! Lo estaba consiguiendo… solo faltaba un poco más –De vez en cuando…- le advirtió mientras se acercaba al moño de su uniforme y lo deslizaba suavemente y con extremo cuidado, como si fuera a romperse por un paso en falso. –De vez en cuando…- musito con cuidado –Debes dejarme posar mis labios sobre la piel de tu cuello…- le exigió con un tono ronco de voz mientras hundía la cabeza entre el hueco de su hombro y su garganta, ella sintió su respiración de él sobre la mencionada piel, entonces la amenazo con rozar esa piel que se ocultaba bajo su blusa blanca de botones, poso el olfato mientras robaba un poco de su aroma. -¿Me dejaras?- pregunto viendo que ella no decía nada ni ponía un gesto sobre su rostro absorto.

Apretó los párpados sintiendo que recordaba la ocasión en la que él probó tanto de ella como quiso. Asintió la cabeza temerosa –Si Naruto- le dio autorización, él por un instante se alteró al escuchar esa respuesta, pensó que ella le daría un golpe y lo mandaría al diablo, lo maldeciría y le gritaría lo mucho que lo odiaba pero las cosas no fueron así… ella estaba tan resuelta en que no deseada que él se fuera que haría casi cualquier cosa. El rubial se apartó un poco de ella mientras su rostro guardaba un gesto de incredulidad. La chica jalo el moño rojo de su cuello quitándolo por completo, se abrió los primeros botones de la blusa después de sacarse el saco, aparto el cabello de su hombro para posarlo del otro lado y cuando el chico se dio cuenta la piel pálida de su cuello y parte de su hombro era ventilada por el viento de la noche. –Puedes hacerlo Naruto- le repitió sonrojada mientras su cuerpo temblaba. –Hazlo- argumento mientras ladeaba la cabeza para dejarle libre el paso, tan solo cerro los ojos con fuerza mientras respiraba profundo.

El chico temeroso se acercó a ella, la tomo del mentón, mientras le ayudaba a cerrarse la blusa y le hacía el moño de nuevo –Solo bromeaba…- murmuro bajito.

Ella sesgo la mirada avergonzada y con el rostro completamente coloreado en carmín, mientras lo maldecía por obligarla a desnudar parte de su piel frente a él.

-Pero me alegra saber que estarías dispuesta a aceptar esa cláusula- sonrió victorioso.

-Engreído- se quejó ella.

-Tranquila, no te pediría algo así- le calmo -Bueno, bueno, tengo una última condición-

-¡Ya no quiero nada!- exclamo enojada

-Entonces me iré a Inglaterra- exclamo. Ella hizo un puchero y termino cediendo.

-¿Cuál es tú última condición?- cuestionó avergonzada.

-Cuando te pregunte…- bajo la voz aún más. –Hinata… ¿Quieres ser mi novia? Deberás decir que "sí" sin dudar un instante- la chica entonces se quedó en total embelesamiento, se quedó anonadada frente a él. -¿Aceptas todas mis condiciones y términos?- interrogo.

Sin remedio, sin dudarlo, sin pensarlo porque no había nada que pensar expuso un: -Si Naruto, será como ordenes- al terminar esa frase el rubio con absoluta destreza y seguridad se acercó a ella sin la oportunidad de que huyera, rodeo su cintura con sus brazos y la beso dulcemente sintiendo que al fin podría hacerlo sin acudir a chantajes, engaños o extorsión. Fue maravilloso para él sentir que ella le rodeaba el cuello con los brazos mientras hundía los dedos entre su alocado cabello y le correspondía el roce de labios con tanta dulzura.

-¿Estás segura de que podrás aguantarme algunos años más?-

-Como si me quedara de otra… tú… siempre terminas ganando- se sonrojo mientras miraba a otra parte.

-Eso es lo que tú crees Hinata… en realidad… tú terminaste venciéndome en este juego y yo gustoso… acepte perder frente a ti- La tomo de las mejillas.

-Naruto…- lo llamo.

-¿Si?- cuestionó él.

-Estoy irremediablemente enamorada de ti- le confeso abiertamente mientras lo veía sonrojarse al extremo y ponerse nervioso, el chico sintió que miles de cosas se desataron en su cuerpo, ella aprovecho su descuido, lo sujeto de la corbata del uniforme y lo jalo con astucia hacía sí mientras le robaba el sabor de los labios junto con su respiración, él se sorprendió… pero se dejó manipular gustoso. –Es mi pequeña venganza… Presiente de Consejo Estudiantil-

Así fue como por culpa de él… terminé dándole una oportunidad a eso que yo decía que los mortales llamaban "amor", termine conociendo el significado de esa palabra que para mí aparentaba ser nefasta, termine comprendiendo que "amor" significaba cosas que solo con una persona puedes sentir, termine aceptando darle una oportunidad al amor con la condición de que él estuviera ahí para recibirla… Lo siento si los decepcioné, pero incluso para el corazón más fuerte, más duro, más vigoroso… es necesario aquello de lo que otros mortales disfrutan, tan solo… es cuestión de que llegue la persona adecuada. No es cuestión de querer o no, tan solo sucede sin permiso, pero… una vez que caes en la hipnosis de esa persona… ten por seguro que estás perdido, porque no hay cura, ni llave, ni mucho menos puerta de salida, solo te resta… ceder a la felicidad…


Como podrán ver... si es el final, mis queridos pasajeros... el viaje se nos agoto, el secreto se confeso y el beso se dio y nosotros... hemos retornado al lugar donde comenzó todo, al punto de partida, al lugar de inicio donde nos vimos pro primera vez, donde nuestras pupilas se cruzaron por vez primera... pero... no somos los mismos (al menos yo no soy la misma) espero mis queridos niños, espero de todo corazón, que esta humilde historia les haya gustado, aunque sea tantitito, espero que en verdad les haya gustado aunque sea un poco, pues ese era el propósito de todo esto, espero que mis desvelos y pleitos con mi maldita inspiración hayan valido la pena, claro no quiero decir que este es el mejor fic que hay (obviamente no es así) pero al menos les hizo pasar un rato agradable y con eso me basta y me sobra.

Mis niños pasajeros... se nos acabo el viaje, el largo viaje, ya tomo termino... solo me resta despedirme de ustedes y agradecerles de todo corazón, los amo y créanme, para su capitana esto no es nada fácil, me da nostalgia y ganas de llorar porque ya se acabó, pero así tiene que ser...

Por favor bájense con mucho cuidado del barco, no se empujen. Y si les agrado el viaje dejen un comentario, por favor, será muy bien recibido y se tomará en cuanta para el siguiente viaje que quizás y será un vuelo (porque habrá siguiente viaje muy pronto, y habrá otro donde yo no seré la capitana, pero eso ya luego entenderán porque ;) )

Quizás algunos no quieran saber nada más de mi porque los tengo hartos, pero para el que si quiera saber de mí, pues le dejo el lugar donde podrá hallarme, mi facebook es: Daryl Varguez Lopez es opcional, ehh, no se sientan comprometidos, no tienen que agregarme xD es solo si se les antoja, si no pues no pasa nada :) yo estoy dispuesta a conocer al que quiera conocerme, con confianza y sin miedo pueden agregarme, no muerdo se los juro. Bueno para el que quiera... ahí me tiene y para el que no pues no me resta más que agradecerle por su tiempo.

Los amo mis niños pasajeros, nos vemos en el siguiente sueño que compartiremos juntos... vayan con cuidado y antes de que se vayan... gracias por soportarme, por seguirme, y por dejarme tantos reviews, le tome demasiado cariño a esta historia y a la gente que me siguió en este largo tramo, por eso me es muy difícil irme así sin más, me es dificil irme y darles la espalda así no más me es difícil porque ame toda la historia y lo que conlleva, y a ustedes los ame más que al mismo fic, muchas gracias por hacerme tan feliz y por compartir esta locura conmigo, los amo, de verdad que los amo, con todo mi corazón, no importa que no los conozca, yo simplemente los amo. Atte: Sunako la autora que los ama con locura *-*

Ahora si... le daré "complete" a la historia, espero verlos pronto en la puerta de mi morada, los amo. !Dios mio, no quiero dejarlos, ahh me niego u.u, bueno ahora si... me voy! !Sigan sus sueños! :) creo que jamás lo dije porque sé que lo saben... pero... los personajes son de Masashi Kishimoto, al cual a veces deseo matar ¬¬´pero algún día ese hombre me oirá ¬¬´