Capítulo 4

Bien, el tiempo se acabó, vi el vestido que estaba sobre la silla, el que se suponía que usaría hoy a las doce de la tarde en la boda de Kyo, Hinako me lo había diseñado en cuestión de días y la verdad es que le quedo perfecto

Lástima… que no lo usaría

Porque… no iría… porque… aunque quizás debí haberlo descubierto desde el inicio… ahora lo hacía y era demasiado tarde

Lo amaba, estaba enamorada de mi mejor amigo, el cual se casaba en cuestión de horas, lo amaba con locura y desesperación, y me dolía porque sabía que nunca se daría, pero aun así yo lo amaba, porque aunque él nunca lo supiera ese era el sentimiento que sentía por él.

Y quizás si no lo amara iría a su boda y le daría el abrazo de felicidades y reiría con él como buena amiga, pero no eran así las cosas…

Lo amaba, y cuando el pronunciara aquella simple frase "acepto" a mí me mataría hasta los huesos, porque yo lo necesitaba, necesitaba que… él me amara a mí, no a… ella, no a una chica que era fría y cruel y egocéntrica, grosera y… no era para él, no lo merecía… y quizás yo no me consideraba súper hermosa y con un cuerpo de locura pero… me dejaba creer que yo lo merecía al menos más que ella.

—Srita Athena... —Ken entro a mi cuarto, me gire a verlo, estaba él ya vestido, y arreglado ya que él también estaba invitado a la boda — creí que se estaría arreglando — murmuro sorprendido, negué con mi cabeza

— No iré… debo irme antes… dile a Kyo que lo lamento… pero surgió algo — claro que había surgido algo, amor, amor hacia mi mejor amigo.

— Pero yo creía que…

— Lo sé, yo también… pero… no creo poder quedarme, dile que lo siento — murmure bajito

— Como diga… — se dio media vuelta pero cuando estaba a punto de salir sin voltear dijo — yo ya me voy, te deseo suerte Srita… y una última cosa… no deje ir aquello que quieres… después de un tiempo te arrepientes — no me dejo decirle nada cuando cerró la puerta y se fue

Decidí no darle más vueltas al asunto yo ya tenía mi decisión tomada

Me cambie rápidamente y arregle mi cabello en una simple coleta, guarde toda mi ropa en mi maleta, ya eran las doce, a esta hora Kyo ya debería estar viendo a su futura esposa caminar por el altar y preguntándose… tan solo quizás, donde se suponía que estaba su mejor amiga.

Pues su mejor amiga se encontraba huyendo de un dolor amoroso, un amor que profanaba a su mejor amigo.

Parte contada al punto de vista de Kyo:

Termine de peinar mi cabello y pensé o más bien recordé… como es que llegue a este momento, ni siquiera estaba seguro de querer atarme a la vida con Mignon, no era la chica que siempre soñé a mi lado.

No se llevaba bien con mis amigos, tampoco con Hinako ni con Shingo al que considero como un hermano, no tenía ningún tacto con mi madre, era amargada, sarcástica, cruel y fría, ni siquiera podía querer aunque fuese un poco a la persona más importante de mi vida, la que me escucho hace años reír y bromear sin fronteras, la que estuvo ahí para darme una mano, por la persona que yo necesitaba tanto como el corazón necesita de sus latidos y el aire del viento o como cualquiera necesita respirar pero sobre todo al amor que una vez le profane a esa chica, porque si estuve una vez completamente enamorado de Athena, la ame con locura y desesperación, no podía soportar no llamarle antes de ir a dormir y mis planes siempre eran ella y yo, y la ame en silencio y solo… bueno en realidad todo mundo sabía que la amaba menos ella.

Porque la seguía amando… cuando creí que no era así y la había por fin olvidado o al menos olvidado el sentimiento que le daba y que Mignon lo había ocupado…

Bueno ella nunca lo ocupo simplemente me hizo… sobrevivir a su marcha, porque mi estado de alegría a depresión había cambiado el día que ella se despidió de mi

El caso es… que cuando creí que ya no la amaba, solo basto ver de nuevo sus ojiovioletas y saber que el amor seguía ahí, que la chica tímida me seguía cautivando tanto e incluso más.

Porque amor de adolescente ya no estaba, era un amor… verdadero… y uno que no debería sentir y menos ahora, menos cuando estaba a minutos de casarme.

Tome mi smoking y me lo puse, abroche los botones que debía abrochar y acomode mi corbata, bien, el novio estaba listo, creo…

Salí de donde estaba y camine al lugar que debía estar, Mignon había querido una boda al máximo, la iglesia estaba a rebosar de flores y lujos, me acomode en el altar, Shingo se acercó hacia mí y me dio un abrazo

— Suerte

— Gracias… la necesitare

— No, lo que tú necesitas es dejar de ser un idiota

— ¿Perdón? — me asombre, Yabuki podía tener sus momentos de broma y eso pero que lo dijera de esa manera asombraba y porque en su mirada se veía que no había duda o mentira.

— Comete errores, equivócate, arriesga todo, nada es seguro en esta vida… pero si hay algo en verdad que es seguro es que… al lado de Mignon no tendrás nada, absolutamente nada, será cuestión de tiempo y un día te despertaras y al verla acostada en tu cama en el otro rincón lejos de ti… te darás cuenta que no era ella la chica que soñabas a tu lado, que no te imaginabas viendo sus ojos o su figura sobre la tuya, era… el de… — guardo silencio, porque se acercaba mi padre, yo tampoco tuve tiempo de decir nada cuando me encontré en el abrazo de mi papá

— Hijo, estoy muy orgullo de ti, espero que seas muy feliz con Mignon se lo merecen… recuerda simplemente que el matrimonio perfecto no existe… lo que funciona en unos falla en cientos, y la verdad es… que debes cometer errores por ti solo y ahora serán al lado de la persona que ha elegido.

— Gracias papá — murmure, la música comenzó a sonar, era la hora, ya no había marcha atrás, me apretó el hombro y se puso a su lado, Hinako venia caminando por el pasillo como la dama de honor que era, detrás de ella venían varias mas

Bendimaru uno de mis padrinos, se acercó a mí y dijo bajito

— Una vez que lo digas no hay marcha atrás, te ataras a ella, y tu corazón le pertenecerá como un esclavo, eso pasa al casarse, la pregunta que debes hacerte es… ¿Ella merece ser la que te ordene y esclavice por el resto de tu vida? — no me dejo decirle nada y se puso en su lugar, Hinako llego y se puso en su puesto, luego Malin, y atrás con un vestido color seda venia Mignon, sonriendo se podía notar aunque el velo le tapase la cara, venia caminando con su padre al lado, me imagine Athena tomada de la mano de su padre caminando con pasos temblorosos, borre esa idea de mi mente, me estoy a punto de casar, vamos Kyo, busque por todo el lugar a mi amiga Athena y solo encontré a Ken su chofer que venía solo me observo y negó con su cabeza en mi dirección, no estaba ella, no había venido de nuevo…

Gire mi cabeza hacia donde debía estar viendo, a mi futura esposa, Mignon, ya estaba cada vez más cerca y la decisión estaba marcada en su caminar, avance dos pasos para recibirla su padre levanto el velo y beso su mejilla, Mignon muy discretamente puso su mano ahí… y borro la marca del beso de su padre, algo cruel de su parte, le tendí mi mano y ella la tomo.

— Estamos aquí reunidos… — y el sacerdote comenzó a hablar, mi mirada solo estaba en Mignon y la ceremonia comenzó y siguió, pero ella no apareció

— Si hay alguien aquí presente que no esté de acuerdo con esta unión que hable ahora o calle para siempre — espere que por algo del cielo ella saliera a mi rescate, si no me amaba al menos podía salvarme de un mal matrimonio, pero nada de eso paso — Bien… Mignon Beart, ¿aceptas a Kyo Kusanagi como tu esposo, para amarlo y respetarlo… — amar, ni siquiera estaba seguro que me amara e inclusive que yo la amara — en la salud y en la enfermedad… en la riqueza y en la pobreza hasta que la muerte los separe? –Mignon me sonrió, ni una lagrima en sus ojos había o aquel rubor que se sueña ver, o algo parecido, solamente era… ella

— Si

— Bien, Kyo Kusanagi ¿Aceptas a Mignon Beart como esposa, para amarla y respetarla, en la salud y en la enfermedad hasta que la muerte los separe? — y si el destino no te hecha una mano, solo debes... seguir el camino que la vida ya te dejo

Contada al punto de vista de Athena:

El taxi ya había llegado, camine hacia ahí con mi maleta en la mano, el chofer se bajó a ayudarme y la subió en la cajuela del taxi.

— ¿hacia dónde vamos?

— A… — el aeropuerto de South town debí haber dicho o algo parecido, pero mi corazón se desmorono a esa posibilidad… y si… y si en diez años nos volvíamos a ver y… él ya tenía una familia, una vida que yo deseo ahora a su lado, sería insoportable, pero no tanto como… nunca haberlo intentado

— ¿Señorita?

— A la iglesia de South town— murmure, subí al carro y el chofer igual — apresúrese, por favor — vi mi reloj la una, demonios, ¿Cuánto pueden tardar esas cosas? — Le pagare el doble si llega antes — dije frustrada, él arranco más recio, ahora lo que menos me importaba era la precaución

¿Por qué no me di cuenta antes? ¿Por qué?

Quizás siempre lo ame… y nunca lo supe

¿Cuántos años que pude haber aprovechado?

Demonios, por favor, que Mignon diga no, por favor, que alguien se interponga a ese matrimonio lo que sea

— ¿no puede ir más rápido?

— Hay demasiado tráfico, lo lamento señorita — no por favor, no

Me deje caer en el asiento, sintiendo mis ojos comenzarme a picar, no por favor Kyo no te cases, por favor, yo te haría mil veces más feliz

No pido que me ames como yo, es más… no necesito que me ames, déjame amarte y estar a tu lado...

No necesito ser tu necesidad, tú ya eres la mía y con eso me basta y sobra...

No pido nada, nada a cambio, nada, en absoluto, porque con que tú aceptes mi corazón… con eso, me darías el mundo entero sin que lo supieras...

El carro se estaciono frente a la iglesia y yo Salí volando hacia ahí, entre como una desquiciada al lugar… y cuál fue mi sorpresa…

No había nadie, nadie, el lugar ya estaba vacío, había rosas, flores, una alfombra roja en el medio con rosas encima, arroz tirado y cientos de cosas lindas y dulces

Me deje caer en el suelo, no, no había llegado a tiempo

— ¿puedo ayudarla en algo?

— ¿Hace cuánto se acabó? — pregunte en un sollozo

— Hace unos diez minutos… se acaban de ir todos… ¿venia de parte del novio o de la novia? — me pregunto la dulce ancianita

— El novio…

— Si, se fueron… creo que llego tarde, lo lamento — asentí — pero la novia sí que se veía hermosa — dijo sonriendo, apreté fuertemente mis labios, me levante del suelo, de seguro me vería patética, Salí de ahí y por suerte el taxi no se había ido

— ¿A dónde la llevo?

— Al mismo lugar al que me recogió — le respondí, aunque me gustaría estar en el mismo infierno si es que ahí se sufre menos

— Claro — dijo él, mi vista se perdió en las calles, que a cada segundo se me hicieron más borrosos a causa de las lágrimas, al llegar a mi casa y lo supe porque el señor se bajó y me abrió la puerta, saque el dinero de mi bolso, se lo entregue al taxista tome mí maleta y camine a mi casa y deje en la entrada la maleta, mi chofer aun no volvía de seguro estaría celebrando como todos, subí con lágrimas cayendo por mi rostro a mi habitación, y justo antes de poder si quiera abrir la puerta, esta se abrió

Vestido de negro, más hermoso que nunca, con sus ojos rojos y lágrimas cayendo por su rostro, frente a mí, en mi casa, dentro de mi cuarto se encontraba Kyo...

— ¿Athena? — su voz sonó ronca

— ¿Qué haces aquí?

— ¿Yo… — no pudo decir nada, cuando comencé a sollozar, él me rodeo con sus brazos

— Deberías regresar con tu esposa, vete, acabas de casarte, deberías estar bailando con tus invitados y Mignon… vete — murmure llorando

—Athena…

— Vete de mi casa Kyo, ve y disfruta tu vida con tu estúpida esposa — bien, me había pasado y de seguro se molestaría por cómo le estaba hablando

— Creía que ya te habías ido…

— Mañana si quieres me iré… si no quieres volver a verme, que así sea, lamento no haber ido a tu magnifica boda pero si crees que eso es lo que merezco lo acepto

—Athena…

— Y ya que estamos en eso… creo que si después de todo no volveremos a vernos, debo decirte, que no fui a tu boda… porque… no podría fingir estar feliz por ti y esas tonterías… porque te amo, estoy… enamorada de ti — tuve que limpiar mis ojos para ver su expresión, se veía confundido — no necesito que me ames, no, o que me beses por lastima y luego te vayas, así estoy bien… solo… solo quiero saber… ¿Qué sientes tu por mí? — era una masoquista, él estaba recién casado y yo preguntando tonterías

— Te amo

— Estas casado, no puedes amarme — murmure enojada, no podía, y menos mentirme así

Levanto su mano izquierda frente a mí, y que, su mano era linda, y eso ¿y a mí qué?

— ¿Qué?, quita tu estúpida mano de mi cara Kyo — bufo ante mis palabras

— Para ser mayor sigues igual de ingenua… ¿dime en que se parecen? — dijo tomando mi mano izquierda entre la de él y entrelazando nuestros dedos

— Son… suaves… y… finas… cálidas… me gusta tu tacto sobre la mía

— Y a mí me gusta el tacto de la tuya sobre la mía — dijo Kyo

— No se Kyo… son… bonitas, creo…

— Pero sobre todo eso… es que no tienen un anillo de por medio — lleve mi mano la que tenía con la otra tomada y comenzó a darle vueltas en busca del anillo, este era el momento en el que él decía, te engañe y sacaba su anillo del pantalón

— ¿Dónde lo tienes?

— No me case… no podría hacerlo… si el destino no te echa una mano, solo debes... seguir el camino que la vida ya te dejo y para mi suerte, yo tenía una mejor salida…

— Pero…

— No podría casarme sabiendo que te seguía amando, como…

— ¿seguía?

— Digamos… que hasta un ciego puede ver que siempre te amé, siempre lo supe… pero nunca quise decírtelo… por temor… a perderte

— ¿Por qué?

— Porque primero estaba Yuki y no quería lastimarla... y termine haciéndolo cuando te fuiste... creía que podía sobrevivir así… tu siempre dijiste que seriamos inseparables, que estaríamos siempre unidos, creí en tus palabras… pero… luego te fuiste… y… todo cambio, no llamabas, no nos veíamos… nada… solamente… te fuiste… y me abandonaste con mis sentimientos hecho pedazos y mi corazón destrozado

— Lo siento

— Eso es bueno… al menos sé que lo sientes, pero no cambia nada... oh vamos ¡Estaba a punto de casarme! — parecía molesto, si y todo por mi culpa, debí de no haber venido— ¿Te puedes imaginar lo infeliz que sería al lado de ella? — mi boca se entre abrió, estaba sorprendida — No creo que tengas ni la menor idea... siempre te compare con Mignon, en mi primera cita con ella, en el primer baile, si tu usabas tacones ella no los usaba, si eras gentil, si era ella arrogante, si esto y si no aquello, no había manera de no compararlas…

— Y ella… era mejor que yo, ¿verdad? — cerré mis ojos

— No… — y sin previo aviso sentí sus labios sobre los míos, nos movimos en sincronía y supe que este sería mi lugar favorito donde encajaría por el resto de mi vida, fue dulce, tranquilo y a la vez tímido… era nuestro primer beso juntos, no quizás el primero de ambos, porque ambos llegamos a sentir otros labios, pero… era nuestro beso y esa simple diferencia para ambos era demasiado grande, o al menos para mi

Nos separamos en busca de aire, y Kyo pego nuestras frentes, iba a alejarme de él para poder pensar claramente las cosas, pero volvió a besarme

Esta vez pase mis manos por su cuello y el por mi cintura, pegándonos más, y cada vez mas

—Kyo... — dije después del beso, no como si fuese a decirle algo, solamente dije su nombre como si fuera una caricia

— Te amo Athena... por favor, por favor no te vayas, no voy a poder soportarlo... no me dejes, no de nuevo... yo...

— Shh... ¿Dónde está Ken?

— Creo que irían a mi casa, no me quede mucho tiempo, casi nada después de negarme a casar con Mignon, Shingo me trajo — dijo con voz ronca, aun nos faltaba aire

—Kyo... tengo que volver, yo... tengo toda mi vida ahí, mi carrera, mi departamento...

— Por favor...

— Yo... lo siento — dije patéticamente, para nada al final hubiese interrumpido su boda, sino iba a quedarme con él

— Yo... puedo conseguir trabajo donde tú vives, puedo irme a donde vayas tú, incluso... vivir contigo en tu departamento, pero no te vayas sin mí, no me dejes

— Escúchate Kyo, estás haciendo algo bastante tonto, aquí está tu familia, amigos, tu trabajo...

— Pero no tú, yo no quiero nada de eso si no estás tu

— No te pongas difícil

— Tu estas poniéndote difícil, ¿Tan difícil es aceptarme en tu vida?

— No...

— Entonces no hay nada más que decir...

— Pero...

— Te amo tanto como tú a mí, nada más importa, mi familia lo comprenderá tampoco voy abandonarlos... TE AMO ¿Es tan difícil comprender eso?

— No... Te amo — dije y con un beso sellamos el trato de que esto duraría, por muchos muchos años, sin importar nada más que lo nuestro...

SEIS MESES MAS TARDE...

Me desperté después de una maravillosa noche, como todas las anteriores desde que estábamos saliendo, ambos, sonreí contra las almohadas, y gire mi cabeza, pero me sorprendió no encontrarlo, Kyo no era de ese tipo de chicos que se levanta antes que yo… si bien anoche habíamos dormido juntos con todo el sentido explícito de la palabra, las veces anteriores, que fueron muchas, no habíamos dormido con todo el sentido de la palabra, anoche había sido la primera, la de muchas…

Kyo se había terminado por mudar a vivir conmigo, vivíamos en el mismo departamento, él trabajaba en una empresa donde fabricaban las mejores motocicletas y nuestra vida era… técnicamente feliz, en su mayoría de tiempo, con desacuerdos, y pleitos, pero felices

Tome la sabana que cubría mi espalda hasta la cintura, y me tape por completo, me senté tapando mi pecho con las sabanas

Me levante y tome la sabana, hice un nudo con esta, para que tapase mi cuerpo, dejando el nudo frente a mis pechos, como si fuese un vestido improvisado, camine hacia la cocina, no estaba, esperaba encontrarlo ahí

¿Se habría ido a trabajar?

Mi estómago se removió, nunca se iba sin despedirse, regrese a mi recamara, y vi que ya no estaba la ropa de él en el suelo, solamente las rosas de la noche anterior que adornaban la cama y el suelo, pero no su ropa

Salí a la terraza sin importarme como andaba, vivía en el último piso, y desde aquí nadie me podía ver

Me sentía extraña al caminar, una sensación bastante rara sentía en mi entrepierna

Sentí un escalofrió antes de su tacto en mi cintura, pegándome a su cuerpo

— Hola Princesa— susurro en mi cuello, baje la mirada dando media vuelta, mis mejillas me ardían intensamente, cosa que pareció hacerle gracia, porque rio

— Hola…

— ¿Qué hare contigo? — Pregunto sin dejarme responder — ¿sabes cómo se siente no verte en la cama después de una magnifica noche, y encontrarte semidesnuda en la terraza donde todos pueden verte?

— El primero en irse de la cama fuiste tú

— Pero yo no salí a la terraza, ¿verdad?

— No estabas en la cama

— Fui al baño… — me sonroje intensamente

Escondí mi cabeza en su pecho, mientras él hacia figuras en mi espalda

— Creo que deberé darle su merecido, futura señora Kusanagi — sonreí, mientras él besaba el anillo de compromiso, ¿mencione que anoche me pidió matrimonio?, oh lo hizo

— ¿y que me hará? Señor Kusanagi — le pregunte

— Quizás vergüenza publica — dijo y antes de que pudiera evitarlo, Kyo soltó el nudo que me cubría, intente cubrirme ante su mirada, me sentía incomoda y avergonzada, Kyo solo me veía a los ojos

— Bueno… — una idea fue a mi mente, camine lentamente alejándome de él y luego hacia la entrada del departamento, intentando ignorar los nervios de caminar desnuda frente a él, puse mi mano en el cerrojo de la puerta e hice como si la fuese a abrir

— Ni se te ocurra — dijo Kyo desde su lugar, hice como si estuviera girando el cerrojo

— Solo sigo el castigo… — dije y abrí la puerta, poniéndome detrás de esta, para que nadie me viera, él se acercó rápidamente y cerró la puerta antes de besarme tortuosamente mi cuello

— Creo que tengo un mejor castigo para usted, Señorita Asamiya

— Lo que sea por aprender una lección — sonrió seximente antes de besarme

— La mejor de todas…

Y pensar que la boda de mi mejor amigo sería el mejor evento que alguna vez alguien pudo pensar para unirnos, por al menos muchos años...

FIN

Agradecimientos a Athena1992 y athena503... por seguir esta historia las quiero chicas!

ATT. Lía Kusanagi