Despertar

Harry sabía que no había esperanza, Cedric estaba muerto, Voldemort había regresado y los Mortifagos le tenían rodeado. Mientras el lord oscuro se reía de él, estaban jugando al gato y al ratón, pronto moriría, estaba seguro de eso.

– ¿Te vas a rendir? Tú superaste las pruebas del torneo y acabaste con Voldemort cuando apenas tenías un año, volviste a luchar con él a los once y a los doce años de donde fuiste el ganador, porque te acobardas ahora, sabes que no estás solo, sabes que no eres como los demás magos y que tienes el poder, solo llámalo para que acuda a ti. Las sombras te protegen, no le temas a la muerte, levántate hijo y muéstrale quien eres – Dijo esa voz que siempre oía cuando estaba desesperado y necesitaba ayuda.

Era cierto, él ya había ganado antes, no tenía por qué temerle a la muerte. Sujeto con fuerza su varita poniéndose de pie, Voldemort rio con ganas al verlo, pero Harry no se acobardo, alzo la varita y un nuevo hechizo llegó a su mente, hizo un giro en el aire y…

Extinctió – Susurro, un rayo de color morado salió de la varita.

– ¿Estás seguro que es un hechizo Potter? – Se burló Voldemort cuando vio que nada pasaba.

– Míralo tú mismo – Contesto calmadamente Harry

Todo el cementerio se llenó con una extraña niebla morada que avanzaba con lentitud, al principio los Mortifagos se reían, pero se callaron al ver que todo aquello que tocaba la niebla moría rápidamente, Voldemort miro al pelinegro que contemplaba todo con tranquilidad, de pronto ambos magos se vieron en un recuerdo; perdido o borrado tal vez…

una gran casa se alzaba en una silenciosa calle, el reloj marcaba las doce en punto y una sombra se apareció allí, camino con decisión hacia la entrada y atravesó el porche de la casa, la puerta principal se abrió dándole la bienvenida, la sombra avanzo por los pasillos de la solitaria casa, pero nadie salió a su encuentro, siguió su camino hacia la segunda planta en donde al final del corredor vio una débil luz, se dirigió allí y al abrir la puerta vio a una chica rubia de unos veinte años, dormida, a su lado se encontraba una cuna donde un niño de no más de un año jugaba entretenido, la sombra retiro su capucha y mostro al temido mago que levanto su varita apuntando al niño

No te atrevas Voldemort Dijo una fina voz.

El mago oscuro se giró un poco y vio a la chica despierta apuntándole con una extraña varita blanca, los ojos de la joven eran azules y denotaban todo el odio que le tenía al mago, pero el lord solo rio al ver a la joven.

¿Piensas que puedes derrotarme niña? – Le pregunto con burla.

Tal vez no, pero no dejare que pongas tus sucias manos en mi príncipe – contesto la chica.

Que interesante, pero dime ¿dónde están los Potter, acaso no deberían estar aquí protegiendo a su hijo? – Pregunto el mago.

Eso no te importa – Contesto la chica.

Es cierto, si no están acabare más rápido – Dijo el mago y lanzo un hechizo.

La joven contesto con otro y creo un escudo para proteger la cuna en donde el pequeño observaba como los adultos se batían en duelo, finalmente un hechizo lanzado por Voldemort voló la mitad del cuarto y si no hubiera sido por el escudo la cuna también hubiese desparecido, pero la chica, que no tenía protección alguna recibió gran daño, se levantó a pesar de todo y volvió a apuntar al mago. Le era casi imposible mantener el escudo y atacar, al ver la debilidad de la joven el mago ataco y fue como si cien espadas atravesaran el cuerpo de la rubia que cayó al suelo creando rápidamente un charco de sangre, el mago ahora apunto al bebe, pero el niño solo miraba el cuerpo inerte de la joven.

Está muerta y tu pronto lo estarás, pensar que te llegue a considerar una amenaza – Se rio el lord.

El pequeño no lloraba, pero algo extraño ocurrió cuando alzo la cabeza y vio al asesino de la chica, los ojos del niño habían cambiado de color, de un hermoso verde bosque pasaron a ser completamente negros sin brillo alguno, el mago sintió temor por primera vez al ver esa enorme oscuridad en los ojos del niño, levanto su varita y pronuncio la maldición imperdonable, pero con asombro vio como la maldición era absorbida por un escudo que protegía al pequeño, de pronto toda la habitación se oscureció y un aterrador grito se oyó; cuando la oscuridad fue desapareciendo solo quedo el pequeño niño que estaba sentado en la cuna llorando débilmente y el mago oscuro había desparecido; entonces apareció una hermosa dama, su piel canela y su cabello castaño caían libremente por su espalda, los ojos de la dama se posaron en la chica muerta y luego en el pequeño niño en la cuna.

Lo lamento Daphne, llegue tarde Dijo mirando tristemente a la joven.

No fue tu culpa cariño Le dijo al niño y lo alzo en brazos.

Acaricio la frente del pequeño apareciendo una cicatriz en forma de rayo allí, el niño levanto su manita pasándola por su frente, luego miro con reproche a la dama.

Ellos creerán que es el residuo de la maldición que reboto y no investigaran más, solo aguántala hasta que regreses con nosotros, hijo Le dijo la dama y beso la frente del pequeño que cayó en un profundo sueño.

Harry y Voldemort regresaron a sus cuerpos, el mago oscuro dio la orden de retirarse, pero más de diez Mortifagos estaban tirados en el suelo, muertos. Harry veía todo a su alrededor, los Mortifagos habían desaparecido al igual que la niebla, camino tambaleante entre las tumbas y divisó el cuerpo de Cedric, corrió hasta él y entonces recordó que el chico estaba muerto, sin saber exactamente lo que hacía puso sus manos en el pecho del Hufflepuff y susurro un hechizo en un idioma extraño, luego se dejó caer sobre el pasto y el sueño lo venció…

– Harry – Susurraba esa molesta voz en su oído – Harry despierta, vamos despierta – Insistió la voz.

– No quiero – Contesto él entre sueños.

– Vamos levántate, no sé dónde estamos y ya amaneció – Le dijo nuevamente la voz.

El pelinegro abrió los ojos con pesadez, los rayos del sol lo deslumbraron momentáneamente, parpadeó confundido hasta que vio donde se encontraban, habían lapidas y estatuas por todos lados, los recuerdos de la última prueba del torneo, la copa traslador, el cementerio, Cedric muerto, Voldemort surgiendo nuevamente, los Mortifagos, todo lo golpeo momentáneamente; se puso en pie de un salto y busco con la mirada el cuerpo de Cedric, pero no había nada; ¿Qué rayos había pasado? se preguntó.

– Harry, ¿tienes alguna idea de donde estamos? – Le pregunto la molesta voz que lo había despertado.

Se giró algo asustado, ya que frente a él se encontraba un muy confundido Cedric que lo miraba extrañado, Harry se froto los ojos y parpadeo varias veces creyendo que alucinaba, finalmente abrazo al mayor.

– ¡Estas vivo Cedric! – Grito el pelinegro mientras lo abrazaba.

– ¿Sí? – Contesto extrañado el chico.

Harry se dio cuenta de lo que estaba haciendo y abochornado soltó al mayor, luego le dio una mirada al lugar, seguían en el cementerio pero no había nadie más, busco con la mirada y solo vio montones de tierra, el lugar estaba extrañamente seco, no había plantas ni nada alrededor, volvió a mirar a Cedric que lo veía confundido, la copa traslador estaba tirada a pocos metros de ellos, pensó que tal vez la copa podría devolverlos a Hogwarts, le dijo su idea a Cedric y cuando estaban por cogerla.

– Antares, cariño ¿me podrías explicar, porque motivo acabaste con mis plantas? – Les pregunto una mujer de cabellos castaños y gran belleza.

Harry y Cedric la miraron confundidos, finalmente Harry la reconoció, ella era la mujer que lo había tenido en brazos en ese extraño recuerdo, ella le sonrió y él por inercia se llevó la mano a la cicatriz que había comenzado a picarle, pero no era igual a cuando el mago oscuro estaba cerca, no, esta era una extraña sensación, sentía como algo cálido lo llenaba y recorría todo su cuerpo.

– Has crecido hijo y veo que aun te disgusta la cicatriz – Dijo sonriendo y acercándose.

– Nunca me ha gustado, es muy molesta – Contesto Harry sin saber por qué exactamente lo hacía.

– Tranquilo, sé que tienes muchas dudas y preguntas, pero ahora solo me gustaría que me dieras un abrazo – Lo miro a los ojos con ternura.

El pelinegro la miro unos instantes y después la abrazo, estar en los brazos de la dama le lleno de alegría, no quería separarse de ella, aun no sabía porque lo llamaba hijo, pero tampoco le importo mucho, solo quería seguir así indefinidamente, Cedric los veía más que extrañado y cuando finalmente se separaron ella le sonrió.

– Bueno, dime ¿qué quieres saber? – Le dijo.

– ¿Quién eres tú? – Fue lo primero que se le ocurrió preguntar.

– Perséfone, tu madre – Le dijo.

– No, mi madre se llama Lili Potter y mi padre es…–

– Hades, cariño y tu hermana se llama Jezabel – Lo interrumpió la dama.

– Hades, igual al dios griego – Pregunto curioso Harry.

– Ese mismo, pero cuando tú y tu hermana nacieron, una profecía apareció y por ese motivo te tuvimos que dejar con los Potter y a tu hermana con otra familia al otro lado del mundo, Zeus sello sus poderes para evitar que los encontraran, se suponía que no despertarían hasta que cumplieran los dieciséis, pero con lo que paso ayer…, bueno tu padre estaba molesto y decidió liberar uno de los sellos, ahora estas en más peligro que los demás por ese motivo tienes que estar protegido hijo – Le dijo la dama.

continuara ...