Escape

Harry estaba muy nervioso, ni Alex o el elfo volvían y cada vez faltaba menos para la hora indicada, aunque no tenía ni idea de cómo lograría escapar, repentinamente la puerta se abrió y Hermione acompañada de Ron y Lila entraron.

— Harry, debemos hablar — Dijo la chica castaña.

— ¿Sobre qué? — Pregunto intentando mantenerse calmado

— Amigo, despareciste por varios meses, ¿Qué diablos paso? ¿Dónde andabas? — Pregunto Ron.

— Pasaron muchas cosas, entre ellas tío Vernon me echo de su casa después de que tres Dementores me atacaran — "Ah, claro también una furia intento matarme" Agrego mentalmente.

— Pero Harry, fue muy imprudente salir de la casa de tus parientes y porque no intentaste contactarnos, nosotros… —

— No habrían podido hacer nada, aparte estuve esperando sus cartas todo el verano, pero ustedes no me escribieron, además he estado muy bien — Dijo el pelinegro.

— ¿Que has estado haciendo hasta ahora? — Pregunto Lila.

— Mas importante es ¿Por que no le dijiste al profesor Dumbledore la verdad de lo que paso en el cementerio el año pasado? — Dijo molesta Hermione.

— Me habrían tomado por loco y ahora seguramente estaría siendo tachado como el mentiroso más grande, pero cuando Voldemort noto que yo ni siquiera lo mencione se sintió confiado y se descuido, si eso no hubiera pasado ahora nadie sabría que él ha vuelto, aunque no esté completo — Dijo en un susurro.

— Bueno, eso es válido pero, ¿Por que no confiaste en nosotros?, somos tus amigos debiste decirnos, o es que no confías en nosotros — Dijo Ron.

— No te ofendas Ron, pero cuando mi nombre salió del cáliz de fuego te jure que yo no lo había puesto y tú me diste la espalda, en cuanto a Hermione sabes que te quiero pero tu seguramente me habrías insistido en que le contara todo al profesor Dumbledore y eso me llevaría ser tachado de mentiroso nuevamente — Contesto Harry, quería que lo dejaran solo, miro el reloj y ya eran las ocho con treinta y ni Alex ni el Elfo aparecían — ¿que estará pasando? — Se pregunto

— Harry — susurro Hermione, Ron se había puesto rojo y le lanzó una mirada envenenada a Harry por lo que al marcharse azoto la puerta.

— La castaña se debatió entre quedarse con Harry o ir tras Ron, después de unos minutos se dio la vuelta y también se marcho, Lila la siguió molesta porque Harry había pasado de ella, en cuanto las chicas se marcharon Kerchard apareció nuevamente y con la cabeza gacha se acerco al mago.

— Aquí esta — Dijo extendiéndole el guardapelo.

— Gracias Kerchard, ya me encargare de destruirlo — Dijo el pelinegro y lo guardo en el bolsillo de su pantalón.

— Su sirviente está retenido por la sangre sucia en la cocina, están interrogándolo sobre porque quería meterse en la alacena — Dijo el Elfo.

— ¿Puedes crear una distracción para que él pueda salir? — Pregunto el pelinegro.

— Kerchard se encargara — Dijo el Elfo, pero antes de que se marchara Harry coloco una mano sobre uno de los escuálidos hombros del Elfo y un mínimo de su poder fluyo cambiando el sucio trapo de cocina con el que vestía el Elfo en una especie de franela negra.

— Gracias — Dijo el pelinegro y el Elfo desapareció con un sonoro crack.

Unos segundos después se oyó como si un montón de trastos se desplomasen en el segundo piso oyó a Sirius maldecir al Elfo, después se oyó un gran graznido y las voces exaltadas de varias personas se escucharon por la casa, en ese momento otra puerta se abrió y Alex entro, estaba sudando y lucia asustado.

— ¿Qué paso? — Preguntaron ambos a la vez.

— Adelante, tu primero — Dijo Harry.

— Entre a la cocina y cuando estaba a punto de coger el medallón… —

Minutos antes en la cocina

Alex entro sigilosamente, su madre estaba lavando los platos junto a la señora Wesley y su padre junto a Sirius habían subido al segundo piso para ver al hipogrifo que estaba en una de las habitaciones, los gemelos estaban en algún lugar de la casa haciendo experimentos todo parecía ir bien, el chico se acerco a la alacena, estaba por abrir la puerta cuando de pronto…

— ¿Que es lo que estas haciendo? — Pregunto Ginny a espalda de Alex.

— Nada, solo quiero ver si Kerchard está aquí dentro — Dijo el chico nervioso.

— No creas que me puedes engañar, que mi madre y los amigos de Harry no supieran que Antares y Harry eran la misma persona no significa que yo también sea tan descuidada, ¿Qué es lo que te mando a buscar?, ya que si estas aquí es porque él quiere algo — Dijo la chica.

— No es nada de eso, además si así fuera no sería de tu incumbencia traidora — Dijo el pelirrojo.

— ¿Traidora? Yo solo quiero lo mejor para Harry, quiero que él este seguro y a salvo, ¿Acaso eso es malo? Además me vi obligada a decirle la verdad al profesor Dumbledore — Dijo Ginny.

— Es asombroso como te has creído tu mentira. ¿A salvo? Si enserio pensabas que él estaba a salvo con la orden entonces, ¿Por qué no lo delataste cuando te diste cuenta de todo? Lo que tú quieres es separarlo de Luna, pero sabes, hay algo muy poderoso que une a Antares y a Luna, y nadie podrá romper jamás ese lazo y menos tu, una niña celosa con delirios de grandeza — Dijo el pelirrojo.

— Ya veremos si no puedo — Dijo la pelirroja — Señora Potter, Alexander tiene algo que decirle — Dijo la pelirroja llamando la atención de las dos mujeres.

— ¿Qué pasa Alex? — Pregunto Lili.

— Si Alex, diles lo que sabes de Harry — Dijo la pelirroja sonriendo.

— ¿Qué pasa con tu hermano? — Pregunto Lili mirando directamente a los ojos del más joven de sus hijos.

— Yo… yo… — Decía el chico completamente nervioso.

— Ginny sonrió divertida mientras que la mujer mayor cogía de la muñeca al chico y lo arrastraba lejos de la alacena seguido de Ginny y la matriarca de los Wesley.

— ¡Habla! ¿Que sabes de Harry? — Pregunto nuevamente Lili.

Pero antes de que el pudiese articular palabras un gran estruendo se oyó en el segundo piso, James y Sirius que iban bajando, se dieron la vuelta para ver qué pasaba, pero entonces el Hipogrifo que Sirius tenía en el segundo piso bajo corriendo alborotado por las escaleras llevándose entre las patas a los dos magos, Lili, Molly y Ginny salieron a ver qué pasaba, pero el frenético Hipogrifo se lanzó contra ellas obligándolas a encerrarse en la cocina, por lo que en medio de la distracción Alex se escabullo hacia la sala donde se encontraba Harry.

— Y eso fue lo que paso — Dijo el pelirrojo.

— Bueno, el que provoco todo fue Kerchard y ya tengo el medallón, ahora solo queda esperar la señal — Dijo el pelinegro.

Afuera, el alboroto se detuvo, los dos chicos salieron de la sala y pudieron ver a Albus Dumbledore parado frente al Hipogrifo sujetando una cuerda que le entrego a Sirius quien tenía varios arañazos y algunos golpes que empezaban a adquirir una tonalidad verde y sanguinolenta. Conjuntamente con el director habían llegado varios magos y brujas que miraban reprobatoriamente a Sirius y a James.

— La reunión comenzara en veinte minutos, así que mientras tanto podrían encargarse de ese Hipogrifo — Dijo McGonagall molesta.

— Volveremos en unos minutos — Contestaron los hombres y se marcharon llevándose a Buckbeak hacía el segundo piso.

— ¿Lili, donde esta Harry? — Pregunto el director mirando a la pelirroja.

— Aquí estoy — Contesto el pelinegro mirando retadoramente al anciano.

— ¡Muchacho!, quisiera tener unas palabras contigo antes de que comience la reunión — Dijo Dumbledore.

— Yo desearía hablar con él primero por un momento si no te importa Dumbledore —Dijo uno de los magos quitándose la capucha y revelando el rostro de cierto hombre lobo.

— Oh, claro Remus, habla con Harry, adelante — Dijo el anciano.

Harry clavo sus ojos en el licántropo intentando averiguar sus intenciones y entonces noto algo que jamás espero ver, fingió indiferencia y se dejo guiar por el hombre hacia la sala donde momentos antes Alex se había ocultado, apenas entraron Harry se vio rodeado por los brazos del licántropo.

— Me alegra que te encuentres bien Harry, aunque ese no es el motivo porque estoy aquí, Luna me contacto para sacarte de aquí, todo está listo. Malfoy y ella nos esperan, Snape creara la distracción y entonces podrás salir — Dijo el hombre lobo.

— Bien, entonces solo hay que esperar — Dijo Harry.

— Quiero ir contigo — Susurro Alex que estaba oculto entre las sombras.

— No Alex, es muy peligroso, además… —

— Por favor, te prometo no estorbar, pero no quiero quedarme, mama y papa solo hablaban de ti y de lo especial que eras, Lila atrae la atención porque es mujer y destaca muy bien en todo, pero yo… Siempre quisieron que yo fuese como tú, yo jamás me sentí a gusto con ellos, pero entonces te conocí y a los demás, ellos son mis primeros amigos y tu eres mi hermano, aunque solo sea en apariencia — Dijo el pelirrojo mirando a los ojos de Harry suplicante.

— Yo… —

— Remus, no sabía que vendrías, no esperaba que te aparecieras después de la última vez, creí que nunca más me volverías a hablar — Dijo James entrando a la habitación.

— Dumbledore me hiso comprender tus motivos — Contesto el castaño.

— Me alegra que hayas venido — Dijo Sirius.

— Bueno, vamos que la reunión está por comenzar — Dijo Remus.

— Harry, en unos minutos te llamaremos, así que mantente atento — Dijo James mientras salía.

— Claro — Contesto el chico.

Cuando estuvieron fuera del cuarto, Alex salió de la sombras. Harry se asomó, pero no había nadie, con sigilo salió de la habitación haciéndole señas a Alex para que lo siguiera, salieron al pasillo y con cuidado de no hacer ruido se acercaron hacia las escaleras que estaban cerca de la puerta de salida. Fue entonces cuando la puerta de la cocina se abrió y salió Snape, el pelinegro y el maestro se miraron por unos momentos hasta que finalmente le dijo.

— Esto te lo manda la señorita Lovegood — Dijo lanzándole la capa de invisilidad.

— Gracias — Dijo el pelinegro y cubrió a Alex con ella.

— Las protecciones de la casa se desactivaran en dos minutos, entonces podrás salir, pero debes ser lo más preciso posible, pues solo tienes treinta segundos antes de que todo vuelva a la normalidad — Dijo y volvió a entrar a la cocina.

Harry se oculto bajo la capa al lado de Alex y ambos se acercaron a la puerta, podían sentir los hechizos latentes impidiéndoles seguir avanzado, Harry miro su reloj y solo faltaba un minuto que parecía hacerse mas largo conforme avanzaba la diminuta aguja de su reloj de pulsera , repentinamente oyó pasos en las escaleras y vio a Hermione bajar acompañada de Ron, Lila y Ginny, se dirigieron hacia la sala donde había estado el pelinegro, Harry sabía que en cuanto abrieran la puerta y notaran que no estaba entrarían en la cocina y todo su plan se iría al caño, los vio discutir y volvió a mirar el reloj, faltaban quince segundos, cogió la muñeca de Alex y ambos se deslizaron mas hacia las sombras y cada vez más cerca de la puerta, Hermione abrió la puerta de la sala y entro seguida de los demás, aun faltaban cinco segundos para que las protecciones cayeran.

Entonces todos salieron rápidamente de la sala Ginny corrió hacia la cocina mientras que Hermione y Ron sacaban las varitas.

— ¡Harry desapareció! — Dijo Ginny exaltada interrumpiendo la reunión de la orden.

— ¡¿Qué?! — Preguntaron varias voces a la vez.

En el momento en que los adultos salían de la cocina, Harry tiro de Alex hacia la puerta, pero un hechizó volvió a cerrar la puerta de la entrada.

Alex saco su varita y lanzó un hechizo expeliarmus, Hermione perdió la varita y los demás se quedaron atónitos, Ron lanzó varios hechizos hacia la puerta, solo quedaban diez segundos para que las protecciones volvieran a su estado normal. Entonces, algo asombroso ocurrió, una fuerte explosión lanzo a los magos hacia el otro extremo de la habitación y voló la puerta en pedazos.

Harry aprovecho y salieron fuera de la casa, la fría brisa los golpeo apenas estuvieron en la calle, dentro de la casa los magos se pusieron de pie dispuestos a atrapar al chico pelinegro, más cuando finalmente pudieron salir solo alcanzaron a ver a Harry alejarse montado en un gran hipogrifo negro y no iba solo, con él estaba Alex quienes estaban escoltados por dos personas vestidas de blanco montando grandes hipogrifos.

— Suerte — Susurro Remus, mientras giraba el anillo que lo identificaba como un miembro de la orden Silver Drac.

— Estarán bien, saben cuidarse solos — Dijo Snape a su lado.

— Si, ellos estarán bien — Contesto el hombre lobo.

En uno de los bosques de Japón, Sakura abrió los ojos, estaba en una cueva y a su lado había un extraño gato blanco con rojizo que le recordó a los gatos de la suerte que solían poner en las tiendas, pero entonces noto que en uno de los hombros del gato había una herida cicatrizada, la castaña recordó al lobo que la había salvado, con cuidado levanto al gato, estaba ardiendo en fiebre, saco de su bolso una botella de agua e intento bajar la fiebre del animal, sabía que aun la buscaban, pero no se dejaría capturar tan fácilmente, en sus brazos el animal se removió intranquilo y poco apoco abrió los ojos.

— ¿Qué paso? — Pregunto el gato.

— Estamos a salvo, gracias por ayudarme — Dijo ella.

— Yo quería que tú me ayudaras — Dijo el gato.

— ¿En que necesitas mi ayuda? — Pregunto la chica.

— Mi… amigo fue capturado, ayúdame a rescatarlo y yo te ayudare a volver con tus amigos — Dijo el gato.

— Está bien — Acepto la castaña.

En Tokio, Yue tenía sujeto a Shaoran, el joven chino estaba asustado, jamás se imagino ver al calmado guardián lunar tan exaltado, pero él no era el más peligroso, mas fuera de la habitación se podía oír el rugido de Kerveros.

— ¿Dónde está Sakura? — Pregunto el guardián.

— No se — Contesto el castaño.

— Yue, deja que yo le pregunte — Pidió Yukito sonriendo pacíficamente.

— Como quieras — Dijo el guardián lunar.

Vio al peliplata salir de la habitación y se fijó en Yukito, el amable yukito, vamos que podría hacer un simple chico contra un hechicero de la talla de shaoran, se sentía confiado así que se sentó y miro retadoramente al japonés, minutos después se oyó un grito proveniente de la habitación, Tomoyo se estremeció al oír la vos de Shaoran.

— Espero que no mate al mocoso — Dijo Kero.

— No lo creo, el joven Yukito es una persona muy amable — Dijo Yamino.

— Chicos, vamos, ya sé dónde está Sakura — Dijo Yukito saliendo tranquilamente de la habitación.

— Señorita Tomoyo, cuide de él joven Shaoran — Dijo antes de cerrar la puerta y dejarla completamente sola.

— ¿Shaoran? — Pregunto la chica abriendo la puerta de la recamara.

En una esquina diviso un bulto que se encogía sobre el mismo cubriéndose la cabeza y ocultando su cara de todo, la pelinegra se estremeció, ¿que pudo haber hecho Yukito para dejar a Shaoran en ese estado?, se pregunto y un nuevo estremecimiento recorrió su cuerpo al imaginarse que sería capaz de hacerles a los que habían secuestrado a su amiga.

— Señorita Kinomoto, ya dese por vencida, no tiene a donde ir — Dijo el hombre.

— Si niña. Si dejas a Takashi, tal vez te perdonemos la vida — Se rio aquel hombre de cabello negro.

— ¿Qué haremos? — Pregunto el chico rubio mirándola preocupado.

— Tranquilo, estaremos bien, además le prometí a Madara que te sacaría de aquí — Dijo la castaña viendo al gato inconsciente en brazos del chico.

Repentinamente varios Ayakashis salieron de la nada y los atacaron, Sakura uso la carta escudo para protegerse ya que los árboles que los habían estado cubriendo cayeron derribados y los chicos se vieron completamente expuestos, los magos y exorcistas los tenían rodeados, Takashi se lamentó no poder ser de mas utilidad.

— No tiene escapatoria señorita Kinomoto — Dijo el líder de los magos.

— ¿Y quien dice que quiero escapar? En primer lugar ¿por qué me persiguen? — Pregunto la chica.

— Por la devastación que ocasiono en la mansión de la familia Daidoji, el ataque al joven Li, y la ruptura de su compromiso con el heredero de la familia Li — Dijo el hombre.

— Que acusaciones más estúpidas — Dijo la castaña.

— Si ahora no desean morir, van a dejar en paz a mi ama o nos veremos obligados a eliminarlos — Dijo Yue aterrizando delante de la castaña, Kerveros también descendió, y sobre su lomo estaban Yukito y Yamino.

— Señorita Sakura, ¿se encuentra bien? — Pregunto preocupado el peliverde.

— No seas estúpida mocosa, ¿crees que serás capaz de derrotarnos tu sola con tus patéticos guardianes? — Pregunto el líder de los exorcistas antes de lanzar a sus sirvientes contra la joven diosa, Yue y Kero se encargaron rápidamente de los Youkais, pero en un descuido un demonio sombra logro colarse y se enrollo alrededor del cuello de Sakura presionando más y más.

— ¡Humano! — Dijo Yukito y cogió al Ayakashi con una mano convirtiéndolo en polvo, luego miro al exorcista.

— No, no, no debiste intentar lastimas a mi ama — Dijo el chico, su cabello se torno negro al igual que sus ojos, el amable chico se transformo siendo la réplica de Yue en color oscuro, en su mano también apareció un báculo igual al del ángel lunar.

— Yuki, no mates a nadie — Pidió la castaña.

— ¡Claro! — Dijo él y una sonrisa tenebrosa apareció en su rostro.

— El lado oscuro de la luna — Dijo Yamino.

— Si, cuando estaba adaptando mis poderes para poder tener mis cartas de nuevo y a los guardianes, mi poder separo a Yue y a Yuki. Yue es la representación de la luna llena mientras que Yuki es las encarnaciones de la luna nueva, dos caras de la misma moneda, iguales pero diferentes a la vez — Explico la castaña.

— Ahora ríndanse — Dijo el guardián pelinegro mientras que sostenía al líder de los exorcistas en el aire.

— ¿Que harás si nos negamos? — Contesto el arrogante hombre.

— Me caes mal — Dijo el pelinegro — Así que, ¿por qué no le das una mirada a la verdadera oscuridad? — Dijo fijando sus ojos en el sujeto.

De pronto el exorcista se empezó a agitar intentando soltarse, pero el guardián no lo libero hasta que dejo de luchar, fue entonces que lo dejo caer como si fuera un trapo viejo.

— ¿Quién es el siguiente? — Pregunto el pelinegro sonriendo.

— ¡Yuki! — Lo llamo Sakura algo molesta.

— Él se lo busco — Contesto el pelinegro sonriendo inocentemente.

— Nos rendimos — Dijo el hechicero para después ver al joven Matoba.

— Bien, entonces, nosotros nos vamos — Dijo Yamino, los guardianes regresaron al lado de su ama y ya se marchaban.

Entonces uno de los hechiceros más jóvenes, frustrado lanzó un hechizo, pero este reboto en la dura piel de una titánica serpiente que repentinamente había aparecido, el enorme reptil giro su cuerpo y la cabeza de la bestia encaro al grupo.

— Ahora nos iremos, y si alguien intenta algo nuevamente, acabare con el sin pensarlo, además dejaran en paz a la familia de los dos jóvenes o me encargare de que todos ustedes no vean un nuevo día nunca mas — Dijo la serpiente abriendo su boca, los magos retrocedieron al ver esos gigantescos colmillos goteando veneno.

— Está bien — Dijo el líder de los hechiceros orientales.

La enorme serpiente desapareció y un chico de cabellos verdes, les sonrió antes de alejarse para alcanzar a Sakura y a los demás.

— Creo que me he pasado un poco — Dijo al ver las caras de los guardianes.

Touya estaba molesto, nadie se metía con su monstro y se salía con la suya, pero aunque le costase admitirlo, él era un simple mortal y no podía hacer nada para ayudar o proteger a su hermana.

— ¿Ya tienen todo listo? — Pregunto el mayor de los Kinomoto.

— Si — Contesto la castaña algo decaída, realmente no quería irse tan pronto, pero Yamino y su hermano tenían razón, quedándose en Japón solo conseguiría ponerse en peligro ella y arrastrar a los que la rodeaban.

— Señorita Sakura ya estamos listos — Dijo Yamino.

— Takashi, ¿vendrás con nosotros, verdad? — Pregunto la castaña mirando al rubio.

— No quisiera molestar… Además, Matoba ira por mi familia — Se excuso el chico.

— Oye, somos amigos, así que no es molestia y por tu familia no te preocupes, Yuki puede hacerse cargo, además piénsalo Takashi, si te quedas probablemente ocurra lo mismo nuevamente — Dijo Sakura.

— Ella tiene razón, si estas lejos los Youkais no se acercaran a los Fujiwara — Dijo Madara

— Pero… —

— Vamos Takashi, ven con nosotros, no creo que a Loki le moleste tener a un invitado más en la mansión, después de todo esa casa se siente un poco vacía — Dijo Sakura sonriendo.

— Entonces, está bien, si no te molesta, iré con ustedes a Forks — Dijo Takashi sonriendo.

— Tranquilo chico, yo me encargare de que los exorcistas no se metan con tu familia — Dijo Yukito mostrando una arrogante sonrisa, Touya lo miro y suspiro, quien se iba a imaginar que el pasivo Yukito que él conoció era tan calmado debido a que era la contraparte del guardián lunar.

— ¿Sakura, él se va a seguir comportando así o es solo temporal? — Pregunto el pelinegro.

— ¿Qué pasa Touya, acaso no te gusto más así? — Dijo Yuki colgándose del cuello de Touya.

— Lo siento hermano, pero este es el verdadero Yuki — Contesto la castaña sonriendo nerviosamente al ver a Yuki muy feliz subido en la espalda de su hermano.

— Es igual que Akisuski — Susurro Touya.

— Yo soy más lindo que Rubí Moon — Protesto el guardián haciendo un puchero.

— Yue, ¿dónde tenías oculta esa personalidad? — Pregunto Kero entre carcajadas.

Yue prefirió ignorar a Kero y a los demás, Sakura suspiro y Yamino sonrío amablemente, todos contemplaban la extraña escena, finalmente Yuki salto al suelo y se dirigió a su contraparte, Yue estaba desprevenido así que nunca lo vio venir hasta que.

— Yue, no te pongas celoso, te propongo compartir a Touya, yo lo tengo de lunes a viernes y tu el fin de semana ¿sí? — Dijo el chico mirando con una sonrisa al peliplata.

— ¡Oigan! — Dijo Touya mirando a los dos ángeles.

— Yuki, compórtate — Contesto Yue, aunque su rostro había adquirido un tenue color rosa.

Lo golpes en la puerta llamaron la atención de todos y Sakura se puso tensa, al otro lado se podía sentir la presencia de Shaoran acompañado de Tomoyo, Yuki dejo de reír y frunció el ceño, Touya los miro a todos, parecía que ninguno abriría, así que él decidió abrir la puerta.

— ¿Qué quieres mocoso? — Pregunto el pelinegro.

— Podemos hablar con Sakura, solo será un momento — Pidió el hechicero.

— No — Contesto Touya.

— Sakura, hay algo muy importante que tengo que decirte, por favor, solo será un momento — Dijo Shaoran.

— Escucha mocoso… —

— Espera hermano — Dijo la castaña acercándose a la puerta.

— Está bien, entra — Dijo Toya y se hiso a un lado.

— ¿Qué es lo que quieres Shaoran? — Pregunto Sakura.

— Podemos hablar a solas — Pidió el castaño acompañado de Tomoyo.

— Eso no se va a poder — Contesto Yuki.

— Bien — Contesto el castaño.

— Sakura, el día en que ocurrió el incidente en casa de Tomoyo y desapareciste, dos hombres llegaron al concilio, eran muy extraños y hablaron un buen rato con el líder, cuando al fin se marcharon, hubo una reunión de emergencia, todos los hechiceros tenían ordenes de buscarte y llevarte al concilio, a todos nos dieron este cuarzo, no creí que esta piedra pudiese encontrarte, pero cuando llegaste, esto se ilumino y mientras más cerca estas más se ilumina esto — Dijo el chico mostrándole que efectivamente aquel cuarzo se iluminaba y en el medio apareció el tridente de Poseidón.

— Señorita Sakura, debemos irnos ahora — Dijo Yamino antes de arrebatarle el cuarzo al joven chino.

— ¿Qué es eso Yamino? — Pregunto la castaña.

— Se supone que esto no debería estar aquí, señorita Sakura, debemos de irnos ahora, si los hechiceros tiene esto significa que las sombras están movilizándose y saben que usted está aquí — Dijo el chico peliverde.

— Pero, ¿Qué pasa con Touya y mi papa? ¡Ellos también están en peligro! — Dijo la castaña.

— Bueno, no quería utilizar esto, pero ya ni modo — Dijo el chico y de su bolsillo extrajo un par de cristales — Los mantendrán ocultos de la sombras — Dijo y le entrego los cristales a Touya.

— Sakura, debes irte ahora — Dijo Touya.

— Si — Dijo la castaña y le dio un rápido abraso a su hermano — Cuida de papá — Dijo la chica al separarse.

— Tranquila, todo estará bien — Contesto el pelinegro.

— Señorita Sakura — Llamo Yamino.

La chica le dio una última mirada a su hermano y luego salió del departamento, Touya suspiro y se dejo caer en el sillón, su hermanita se había ido nuevamente, recorrió con la mirada el departamento que de repente parecía tan grande, tan vacío, entonces la puerta se abrió y Yuki entro, lucia preocupado, nada que ver con el chico rebosante de energía de hace unos minutos atrás.

— Ella estará bien — Dijo Touya.

— Lo sé, Sakura es fuerte y no está sola — Contesto Yukito sentándose al lado de Touya.

— Echare de menos al monstruo — Dijo el pelinegro.

— No te preocupes, yo te ayudare a no extrañarla demasiado — Contesto Yuki mostrando una sonrisa perversa que hiso estremecer al pelinegro.

Shaoran la vio marcharse. Después de que aquel chico peliverde le arrebatara el cristal, el guardián de la luna nueva lo saco silenciosamente del departamento, y mientras todos discutían sobre sus planes, el mayor les cerró la puerta en la cara al hechicero y a la chica pelinegra.

— ¿Shaoran, que haremos ahora? — Pregunto la chica.

— Mantener un perfil bajo Daidoji — Contesto el castaño.

— ¿Crees que algún día nos perdone? — Pregunto Tomoyo.

— Ella seguramente sí, ¿pero nosotros podremos perdonarnos haberla lastimado tanto? — Contesto él.

Algunos días después en Seattle, Sakura bajo de un avión acompañada de Takashi Yue y Yamino, en la mochila de la castaña se encontraba Kero.

— Hola — Dijo una voz a espaldas del grupo.

— ¿Eriol? — Dijo sorprendida la castaña.

— Bienvenida querida Sakura — La saludo galantemente el joven Ingles, antes de besar la mano de la chica.

Sakura se sonrojo violentamente, nunca terminaría de acostumbrarse a las costumbres de Eriol, la castaña lo miro y se volvió a sonrojar. Eriol había cambiado mucho desde la última vez que lo había visto, el Ingles estaba más alto, con el cabello ligeramente largo, los músculos mas marcados, pero sus ojos seguían siendo tan misteriosos como ella recordaba.

— Vamos, todos están esperando nuestra llegada — Dijo el peliazul y tomo delicadamente la mano de la castaña para guiarla hacia el automóvil que los esperaba fuera del aeropuerto.

Takashi contemplaba todo el paisaje en silencio, en el automóvil había un tranquilo silencio, mientras recorrían la distancia que quedaba hasta su destino, apenas llegaron un joven castaño los esperaba fuera de la mansión, Sakura abrió la puerta y corrió hacia Loki que la recibo con los brazos abiertos.

— ¿Y él, quién es? — Pregunto Takashi.

— El señor Loki, es el maestro de la señorita Sakura — Le contesto Yamino.

— Tienen una muy buena relación — Dijo Eriol serenamente, pero Yue estuvo seguro de que había un toque de celos en la voz del hijo de Atenea.

— Sakura, lamento no haber podido ayudarte, pero también hubieron problemas aquí y… —

— ¡Sakura! — Bella salió corriendo de la mansión y abrazo a su amiga.

— ¡Bella, no sabes cuánto te he echado de menos! — Dijo la japonesa.

— Chicos, mejor entramos y nos contamos que nos ha pasado durante estas semanas — Sugirió un chico que Sakura no reconoció.

— Dionisos tiene razón, entremos — Dijo Loki.

El grupo ingreso a la amplia sala, Sakura vio varias caras que no conocía, comenzando por dos pelinegros, la chica era pálida, casi tanto como un vampiro y el chico tenía los ojos color jade además de un cierto parecido con Bella, pero aun habían más, también se encontraba un joven rubio de ojos grises y pálido, al lado del rubio había un adolecente de nos mas de trece años con un llamativo cabello rojo oscuro y finalmente estaba el chico del extravagante cabello purpura y ojos color borgoña.

— Primero, creo que hay que presentarnos y después vendrán las explicaciones — Dijo Loki

— Okey — Contesto Sakura.

— Entonces, comenzaré yo — Dijo alegremente el de cabello purpura — Mi nombre es Dionisos, el Dios del vino y su nueva niñera — Se presento el extravagante chico.

— Mejor los presento yo — Dijo Loki con una venita palpitante debido a la presentación del más joven de los olímpicos.

— No es necesario — Lo interrumpió Harry — Mi nombre es Antares, hijo de Hades y hermano de Jezabel, ellos son mis amigos Draco Malfoy y mi hermano mortal Alexander Potter — Dijo el pelinegro presentando a su grupo.

— Mi turno, ya que van con los nombres griegos, supongo que mi nombre es Elenien, hija de Apolo, pero prefiero Sunako — Dijo la chica pelinegra.

— Evadne, hija de Poseidón, ellos son Yue y Kero mis guardianes, mis amigos Natsume, Takashi y Madara — Dijo la castaña.

— Soy Altair, hijo de Atenea y él es Spinel Sun — Dijo señalando a la pantera negra.

— Bien, ya nos conocemos todos, como sabrán ya, yo soy Loki y sus queridos papis me han pedido que les enseñe a usar sus poderes, pero debido que a Zeus se le olvido donde dejo al último de ustedes Dionisos vino a ayudar para poder ir a buscar a Argus —

— Bueno, antes de que llegaran, estábamos poniéndonos de acuerdo para ver quienes irían a buscar al hijo de Zeus — Dijo Loki.

— Yo voy a buscarlo, pero para mayor rapidez, que te parece si me llevo a Draki y Alex — Sugirió Dionisos.

— No creo que sea buena idea, Draco nunca ha salido del mundo mágico y Alex, bueno él… —

— Yo quiero ayudar — Contesto Alex.

— Si el enano va, yo también voy — Dijo Draco.

— Tal vez yo pueda ayudarlos — Se ofreció también Takashi.

— Bien, está decidido, ¿dónde comenzaremos? — Pregunto Dionisos.

— Según lo que recuerda Zeus, dijo que puede estar en Los Ángeles, Illinois o posiblemente Phoenix.

— Bueno, pues entonces vámonos — Dijo alegremente Dionisos.

— Takashi, por favor, asegúrate de que regresen en una sola pieza y chicos, está prohibido usar magia — Dijo Loki, pero los jóvenes habían desparecido ya…

— Loki, hay algo que olvide decirte — Dijo Sakura.

— ¿Qué pasa? — Pregunto el castaño.

— Las sombras del tártaro están libres y tienen el diamante de Urd — Dijo Yamino mostrándole el cristal que le había arrebatado al hechicero chino.

— Casi lo había olvidado, Loki los magos en Inglaterra tenían estos — Dijo Harry poniendo sobre la mesa dos brazaletes de supresión.

— Pero, como es que los mortales han conseguido objetos divinos, los diamantes de Urd son capaces de localizar cualquier presencia divina en la tierra, y estos brazaletes hechos de Orialcon fueron forjados en el Olimpo por el mismo Hefestos — Dijo Loki antes de suspirar con cansancio.

— Estarán bien — Susurro Bella sentándose al lado del Dios Nórdico.

— Espero que si — Contesto el castaño.

— Creo que lo mejor que podemos hacer ahora es escoger las habitaciones y descansar — Dijo Sakura.

— Sí, es lo mejor — La apoyo Loki.

En lo más profundo del inframundo, las gigantescas puertas que sellan la entrada al tártaro se veían cada vez más deterioradas, a través de ellas se colaban sombras de poco poder que escapaban con dirección a la superficie.

— Océano, ¿ya han localizado a los mocosos? — Preguntó Cronos el titán del tiempo.

— Ya tenemos la localización del hijo de Zeus, las sombras ya están por atraparlo — Contesto el titán.

— Bien, ya falta poco, con la sangre de los mocosos y los instrumentos correctos, la llave de esta prisión se abrirá y el Olimpo caerá, la era de los titanes volverá — Dijo.

Shaoran estaba sentado completamente solo en su departamento, en sus manos estaba el osito que Sakura le regalo, aun se preguntaba cómo había sido capaz de lastimar a Sakura cuando él decía amarla tanto, suspiro tristemente.

— Lo siento de verdad Sakura — Dijo el chico y le dio un beso en la cabeza al peluche, tal vez si no hubiera cerrado los ojos habría notado que el peluche se había iluminado con un tenue brillo rosa.

Las Moiras, diosas de los destinos contemplaban todo lo que estaba ocurriendo impasible, aquellos niños no eran llamados en vano dioses de la vida, eran los únicos cuyos destinos y futuros aun no estaban escritos.

— Esperemos hermanas que los titanes no huyan una vez mas del tártaro o la tierra sufrirá las consecuencias — Dijo Átropos la última de las Moiras…

Continuara…-

grasias por todos sus cometarios y a todos los que leen esta historia un poco loco jeje

solo les puedo pedir pasiensia mas adelante se iran revelando los enigmas y habra mas de una sorpesa y disculpen si me demoro mucho en actualisar boy a tratar de apurarme con los caps

dejenme sus comntarios sobre el cap que les parecio

besos y tengan pasiensia si no actualiso muy seguido de lo que si estoy segura es que no voy a abandonar la historia