PODERES

Después del desafortunado encuentro con el director, el pelinegro decidió sacar toda su frustración enfocándose en aprender todo lo relacionado con nuevas técnicas de defensa para poder luchar contra las criaturas del tártaro, razón por la cual siempre estaba cansado y generalmente se quedaba dormido en clases, sobretodo en defensa. James lo había despertado en dos ocasiones, pero Harry le había dicho que no se metiera en sus asuntos, si quería que él guardara su secreto.

– De verdad es sorprendente que te pases durmiendo tres cuartas partes del día Hells – Le dijo Malfoy mientras caminaban hacia el gran comedor.

– Casi no duermo de noche, y de alguna manera tengo que recuperar el sueño perdido – Contesto Harry entre bostezos

– ¿Pero qué diablos haces en las noches entonces? – Pregunto sonriendo el rubio.

– Cosas – Respondió Harry volviendo a bostezar.

Después de almorzar los chicos se encontraron con Eriol en el lago, los tres tenían dos horas libres así que decidieron relajarse cerca del lago, Harry se dejó caer sobre la hierba mientras Eriol y Draco contemplaban el lago

– ¿Vas a seguir durmiendo? – Le pregunto Draco al verlo tendido en la hierba a la sombra del árbol.

– No, estoy pensando. Draco, tu que eres de una familia con sangre pura, ¿De casualidad, sabes sobre las reliquias de los fundadores de Howgarts? – Pregunto el pelinegro

– He escuchado algo en Slytherin, se dice que Salazar tenía un medallón antiguo que hacía a su poseedor más audaz y también era una fuerte protección – Contesto el rubio

– Oh, igual que la historia de la diadema de Rowena, que hace a su poseedor más listo – dijo Eriol

– Así que hay una diadema y un medallón, de Gryffindor sé que es la espada, pero ya lo he descartado, así que falta algo de Hufflepuff – Se dijo el chico

– ¿De qué hablas? – Pregunto el rubio

– De nada, solo pensaba en voz alta – Contesto Harry

El día sábado los chicos se reunieron para ir juntos a Hosneid, Harry aún se sentía extraño con la compañía del rubio, pero poco a poco empezaba a acostumbrarse. Después de pasear por el pueblo y dar vueltas por el lugar fueron a refugiarse del frio en las tres escobas, el lugar estaba lleno, pero aun así se hicieron camino hacia una mesa vacía. Harry estaba algo decepcionado porque ni Ron ni Hermione se le habían acercado, se empezaba a preguntar si se habían vuelto sus amigos solo porque él era el niño que vivió y ahora como no era famoso no le tomaron importancia.

La puerta del bar se volvió a abrir y un chico menudo de tercero entro, camino a través de las mesas y tropezó cayendo hacia adelante, Harry se movió rápidamente y logro sujetarlo del cuello de la capa antes que se estampara en el suelo, el chico volteo y Harry descubrió que se trataba de Alexander Potter

– ¿Oye, estas bien? – Le pregunto Harry

– Si, gracias – Susurro el chico, algo sonrojado porque Harry aun no lo había soltado.

– Antares, amigo creo que deberías soltarlo ya ¿no crees? – Dijo Eriol, viendo la situación con una sonrisa divertida.

Harry lo miro interrogante y entonces cayo en cuenta de que aún no había soltado al joven, lo soltó riendo nerviosamente, el chico se disculpó y fue a sentarse a la barra tratando de desaparecer.

– No quisiera ser él – Susurro Draco.

– ¿Por qué lo dices? – Preguntó Harry con curiosidad.

– Ser el hermano del niño que vivió, y ahora desapareció, esa es una carga que no se la deseo a nadie – Contesto el rubio.

– ¿De qué hablas? – Pregunto el pelinegro.

– ¿No has escuchado los rumores? Bueno, se esperaba mucho de él, porque tengo entendido que Potter era excepcional en defensa contra las artes oscuras y muy hábil en la escoba, su hermana es un as en pociones, por lo que se esperaba que el menor de los Potter también destacara en alguna materia, pero ha resultado ser todo un desastre, así que los chicos de Griffindor han empezado a molestarlo, lanzándole hechizos zancadilla y toda clase de cosas – Contesto Eriol.

– Pero tú no te has enterado porque te pasas el día durmiendo – Agrego Draco.

Harry miro hacia el rincón donde el jovencito parecía querer desaparecer, él se había sentido de la misma forma muchas veces deseando poder desparecer al no poder cumplir las expectativas de los demás, estaba comenzando a sentir algo de aprecio por su hermano mortal.

Un mes había pasado y Harry se hallaba sentado en la mesa de las serpientes acompañado de Eriol y Draco, Harry estaba sorprendido, siempre creyó que Malfoy era un petulante y presumido, pero ahora que lo conocía mejor descubrió que si era arrogante, pero no era la maldad personificada. Con algo de esfuerzo el rubio había conseguido ganarse el aprecio del pelinegro y Harry también había descubierto qué Lila Potter era solo apariencia, ante todos se mostraba como una dulce niña, pero todo resulto ser solo apariencia, por otro lado Alexander empeoraba día a día y Eaco ya le había enseñado lo básico, pronto le empezaría a enseñar cosas más complejas, así que aprovechando las dos semanas de descanso el pelinegro pasaba más tiempo intentando encontrar la reliquia que le faltaba en los libros de la biblioteca.

Harry miraba curioso el libro de la historia de Howarts en la biblioteca, estaba buscando el posible objeto o reliquia perteneciente a Hufflepuff, finalmente se rindió. El libro no mencionaba nada, con suspiro saco de su bolsillo un pequeño libro negro, lo coloco en su palma y luego de comprobar que no había nadie mirándolo, cubrió su mano con un aura plateada y el tomo regreso a su tamaño original.

– ¡Eso fue asombroso! – Le dijo una débil voz en un susurro.

Harry levanto su cabeza algo asustado y se encontró con la mirada fascinada de Alexander, el pelinegro lo miro un momento y luego a su libro, después volvió a mirar al chico.

– ¿Viste lo que acabo de hacer? – Le pregunto.

– Si y fue asombroso, ni siquiera mi padre es capaz de hacer magia sin varita – Dijo emocionado.

– Oh, no se lo digas a nadie – Pidió el pelinegro.

– ¿Algo así como un secreto entre nosotros? – Pregunto emocionado el chico.

– Si, un secreto… ¡Eso, un secreto entre nosotros! – Contesto él.

El chico le iba a contestar, pero la señora pince llego diciéndoles que la biblioteca no era un lugar para sentarse a charlar, Harry se levantó y saco a Alexander de la biblioteca, el muchacho estaba emocionado porque estaba caminando junto a Antares, aunque en Grifindor casi nadie le hablaba todos lo respetaban y no se metían con él, así que por lo menos no lo molestarían por un rato.

– Anti, ahora estas de niñera de Potter – Dijo Draco burlonamente cuando los alcanzó.

– Draco, ¿por qué diablos tienes la mala costumbre de acortar mi nombre? – Dijo Harry, lanzándole una de sus tan temidas miradas.

– ¿Qué hacen chicos? – Les pregunto Eriol, que acababa de salir de pociones.

– Estoy acompañando al leoncito en su nuevo trabajo – Dijo Draco con una sonrisa.

Eriol arqueo una ceja y vio que Harry estaba acompañado del menor de los Potter, le sonrió divertido al ver la cara de asesino en serie que tenia Harry.

– Por cierto Antares, hoy hable con dos chicos de Hufflepuff y me contaron algo acerca de una copa con propiedades mágicas perteneciente a la fundadora de su casa – Dijo Eriol.

– Hablas de la copa de Helga Hufflepuff – comento Alexander.

– ¿Tú sabes sobre la copa? – Le pregunto Harry deteniéndose.

– Si, hay un libro que muestra las reliquias de los cuatro fundadores del colegio – Contesto él.

– ¿Me lo podrías mostrar, por favor? – Pidió el pelinegro.

– ¡Claro, iré por el! – Respondió encantado el chico.

– Te esperaremos en el pasillo del séptimo piso – Le dijo el pelinegro.

Los tres chicos empezaron a subir al séptimo piso cuando a lo lejos escucharon las risas estruendosas de varios alumnos, con curiosidad Harry se acercó al pasillo y vio a varios chicos reunidos mirando hacia arriba, al levantar la cabeza vio colgado cabeza abajo a Alexander, mientras que varios chicos de su curso se reían de la situación.

– Quien iba a pensar que el hechizó que nos enseñó tu padre fuera tan divertido –Comento riendo el chico que sostenía la varita.

– Aun no puedo creer que tú seas el hermano de Harry Potter, eres un completo inútil – Dijo otro chico.

– ¿Qué creen que hacen? – Pregunto Harry con la voz casi de ultra tumba.

– No te metas en lo que no te incumbe Hells – Dijo uno de ellos, aunque le temblaba la voz.

– Lo que no me incumbe – Susurro Harry. Se encontraba muy molesto.

Cuando finalmente miro a los chicos, sus ojos verdes habían pasado a ser completamente negros y su cabello se movía ligeramente, como si una suave brisa lo agitara, levanto una mano y lanzo a los cinco jóvenes contra la pared, Alexander cayo al ya no ser sostenido por el hechizó, pero antes de golpear el suelo quedo suspendido en el aire. Harry tenía la otra mano levantada en dirección del chico, de pronto el lugar se volvió frio y las ventanas empezaron a congelarse, por uno de los pasillos aparecieron tres Dementores, todo el lugar empezaba a cubrirse con oscuridad y estremecerse.

Snape se quedó estático, había subido a ver qué pasaba y ahora estaba allí, incapaz de hacer nada, el miedo lo había paralizado, Hells estaba fuera de control y todo el castillo había empezado a temblar, de pronto Hirawisagua hablo, su voz no temblaba y eso asombro más al profesor

– ¡Basta, detente! – Le ordeno Eriol al ver que Harry había comenzado a perder el control.

– Deben a prender a respetar a los demás – Dijo el pelinegro.

– Por favor, no los lastimes – Susurro Alexander intentando alcanzar al pelinegro.

– Deben de aprender cuál es su lugar – Contesto él.

Eriol sabía que no podría detenerlo, así que libero a Alexander del hechizó que Harry había puesto sobre él, cuando el chico se vio libre, corrió hacia al pelinegro y sujeto fuertemente su brazo.

Harry se giró y al ver los suplicantes ojos de su hermano mortal empezó a calmarse, poco a poco el lugar volvió a la normalidad, sus ojos negros volvieron a ser verdes y los Dementores se esfumaron.

Los cinco chicos cayeron al suelo, completamente pálidos, Harry suspiro y Draco se acercó a él que lo cogió del brazo y tiro del pelinegro, Eriol rápidamente los siguió jalando al joven Potter.

Ahora Snape estaba seguro de que prefería ayudar al chico antes que a los otros dos, había visto algo que se consideraba imposible, además estaba el hecho de que Hiragisawua parecía ser diferente también, tendría que observarlo, pero antes tenía que arreglar un par de cosas.

Miro a los chicos que estaban sentados en el suelo completamente pálidos, nadie debía saber lo que había pasado, levanto su varita y apunto hacia ellos, eso fue lo último que vieron los jóvenes, aunque les faltara la memoria, algo les decía que si se volvían a acercar a Hells o a alguno del grupo del pelinegro les pasarían terribles cosas.

Mientras tanto en Forks, Bella contemplaba a Sakura que se encontraba sumamente concentrada tratando de controlar el agua en su forma líquida, Loki la observaba con el ceño ligeramente fruncido, la chica había progresado, pero aún le faltaba mucho si deseaba usar nuevamente las cartas y liberar a sus guardianes.

– Vamos Sakura, concéntrate – Dijo el castaño.

El agua dentro del vaso empezó a agitarse, lentamente emergió una especie de serpiente hecha de agua, todo parecía ir bien, hasta que la castaña se emocionó al ver lo que había logrado, entonces el agua se agito con más fuerza y el inocente vaso paso a mejor vida, Yamino contemplo tristemente como el último vaso de su preciada colección desaparecía, Sakura se dejó caer al suelo totalmente cansada.

– Debes controlar tus emociones Sakura – Dijo el castaño.

– Lo se… pero no es tan fácil – Dijo la chica.

– ¿Qué tal si vamos a la Push? Tal vez lo que hace falta a Sakura es que se relaje un poco – Propuso Bella.

– ¡Eso, vamos a relajarnos, solo un día de descanso! – Pidió la castaña.

– Vale, Yamino ¿Puedes prepararnos una merienda para mañana? Vamos a pasar un día de descanso en la reserva – Dijo Loki.

– Claro señor Loki – Dijo el peliverde sonriendo amablemente.

Al día siguiente, los cuatro jóvenes y el pequeño Feniur salieron muy temprano para pasar su día de descanso en la playa, Sakura estaba encantada con el océano y apenas bajo del automóvil corrió hacia el agua seguida del cachorro, Yamino se entretuvo sacando las cosas de la cesta y armando la sombrilla, Loki no quería acercarse mucho al agua, pero con Sakura y Feniur allí fue imposible no terminar empapado, Bella también se estaba divirtiendo, pero aún se preguntaba: ¿Qué clase de poder tendría ella? ¿Quiénes eran sus verdaderos padres? Suspiro y cerró los ojos hasta que repentinamente sintió un chorro de agua darle de lleno en la cara, sonrió y también corrió al agua.

– La señorita Bella ha mejorado mucho – Comento Yamino.

– Si, aunque ella casi no lo note se ha vuelto hábil, pero aún no ha mostrado ningún don, aunque su esencia divina se hace más fuerte cada día – Dijo el castaño sin apartar los ojos de la chica que ahora estaba jugando con Sakura y Feniur.

– Y el aumento de su esencia divina también la está volviendo físicamente más hermosa – Comento Yamino.

– Ella siempre ha sido hermosa – Susurro Loki, sin apartar la mirada de la castaña.

Las chicas se las ingeniaron para arrastrar a Loki hacia el agua y aunque protesto bastante el chico, termino acompañando a Bella, Sakura y Feniur. Se adentraron cada vez más en el agua dejando a los otros dos solos, Yamino había olvidado el cesto con la comida en el automóvil, así que también se fue. Bella salió del agua, su cabello estaba lleno de arena, Loki no estaba en mejores condiciones ya que Sakura se había dejado llevar y una enorme ola había terminado enterrando a Bella y Loki en la arena.

– Es extraño que haga tanto calor, por lo general el clima aquí siempre es lluvioso y los días casi siempre son nublados – Comento la castaña.

– Se debe al buen humor de Sakura ella está influyendo en el clima – Le contesto el castaño pasándole una toalla para que se secara.

– Vaya, los poderes de Sakura son asombrosos – Dijo Bella.

– No es nada del otro mundo – Contesto Loki.

– ¿Sabes? Más asombroso seria que hiciese aparecer agua dulce para poder lavarnos el cabello – Dijo la castaña.

Repentinamente un chorro de agua helada les dio en la cara a los dos chicos, a lo lejos se podían escuchar las risas de Sakura y Feniur, Bella y Loki se miraron un momento antes de reír también, los ojos de Bella se conectaron con los del Dios, ambos se habían acercado bastante, el castaño se inclinó y atrapo los labios de la chica, Bella no había besado a nadie más que a Edward, pero los besos de Loki eran tan diferentes a los del vampiro, el chico no se estaba conteniendo como solía hacerlo Edward por lo que Bella se dejó llevar.

A lo lejos Jacob veía a la pareja, algo dentro de él exploto, su cuerpo comenzó a temblar y de pronto se vio en cuatro patas, estaba asustado.

– ¡Cálmate Jacob! – Escucho una voz en su cabeza.

El enorme lobo sacudió su cabeza intentando acallar a la voz y corrió descontrolado, alguien se interpuso en su camino, no lo pensó y ataco.

Escuchaba gritos, pero todo era confuso, entonces se detuvo, algo escurría de su boca y al mirar hacia abajo se encontró nuevamente en dos pies, su sangre ardía pero su cuerpo ya no temblaba, entonces sus ojos se posaron en la cosa de color rojo a sus pies, horrorizado vio a Emily Young, la novia de Sam completamente destrozada, miro sus manos y las vio llenas de sangre, desde bosque salieron cuatro enormes lobos.

En la playa, Bella estaba besando apasionadamente al Dios nórdico, cuando oyeron un grito desesperado, se separaron y corrieron a ver qué ocurría, Loki se detuvo, Bella detrás de él se acercó, pero el castaño no la dejo avanzar, entonces el fuerte olor a sal y oxido inundó las fosas nasales de la chica, un fuerte mareo la hizo tambalearse, pero el castaño la sujeto.

– ¿Qué rayos paso aquí? – Pregunto Sakura.

– Un lobo perdió el control – Contesto Feniur.

Los ojos verdes de la castaña contemplaron el dantesco escenario, la joven muerta y desfigurada en brazos de ese enorme hombre de piel bronceada, al que no parecía importarle estar desnudo en público, del bosque salieron cuatro jóvenes más, todos altos y solo en vaqueros, dos de ellos sujetaban por los brazos a un tercero que tenía la cabeza inclinada y su largo cabello le cubría el rostro.

– Sam, lo siento – Susurro el chico de pelo largo.

– ¡Cállate Jacob! –Ordeno uno de sus captores.

– ¿Jacob? – Pregunto Bella al oír la voz de su amigo.

Bella se separó de Loki y se atrevió a ver a la chica muerta, entonces noto algo extraño, un delgado hilo color plata salía del cuerpo de la joven, siguió el trayecto del hilo, hasta donde se encontraba una joven arrodillada, lloraba desconsolada al ver al hombre que sujetaba el cuerpo inerte. La castaña se soltó del dios y camino hacia la chica.

– No llores – Le dijo y la tomo de la mano.

– Sam – Susurraba Emily.

– Ella está aquí – Dijo Bella, poniendo su otra mano en el hombro de Sam.

– ¿Loki, que está pasando? – Pregunto Sakura, contemplando como las manos de su amiga habían empezado a brillar.

– Bella está despertando – Contesto el castaño.

La luz ilumino a Bella y Sam, todos cerraron los ojos excepto los dos Dioses, cuando los chicos volvieron a abrir los ojos Sam estaba abrazando a Emily, ambos de pie y Bella estaba en brazos de Loki, a pesar de estar consiente apenas se podía mantener en pie, Sakura contemplaba todo con asombro.

– Señor Loki, es mejor irnos – Sugirió Yamino.

El castaño asintió, pero antes de darse la vuelta fijo sus ojos en el bosque, donde por un momento había visto la sombra de alguien que había estado observando todo.

– ¡Esperen! Quiero agradecerle a ella lo que ha hecho y preguntarles algo – Los detuvo Sam.

– No es el mejor momento, pero está bien, mientras le permitan a Bella descansar – Dijo él.

El pelinegro asintió y mando a uno de los chicos para que les mostrara el camino hacía un lugar donde pudiesen hablar.

Continuará…