Disclaimer: La idea de los juegos del hambre y su desarrollo no me pertenece. Pertenece a Suzanne Collins. Yo solo invento unos juegos en su entorno. Personajes como Cashmere, y otros vencedores/mentores, tampoco me pertenecen, como sí lo hacen los tributos de estos juegos. Esta historia ha sido creada sin afán de lujo ni remuneración, solo con ganas de explorar la andadura de una profesional diferente en los juegos del hambre.


Prólogo

El distrito uno siempre ha concebido los juegos como un desafío, ganarlos es sinónimo de gloria y reconocimiento. Los habitantes se sienten orgullosos de que sus hijos participen en ese espectáculo y los jóvenes se sienten orgullosos de tener una oportunidad de medir sus habilidades y probar de lo que son capaces. No les preocupa la muerte, la conciben muy lejana para ellos.

Salvo ella.

Cynthia Talvot, joven ejemplar y algo envidiada, aborrece la violencia desde que tiene uso de razón, para ella los juegos son una auténtica tortura. No los soporta y si acude a la academia es por obligación de sus padres, que no soportarían verla morir en la cosecha. Y por William, su novio, totalmente opuesto a ella.

Pero la felicidad se les acaba y el tiempo que les queda se les hace cada vez más corto.

Cuando Cynthia sale seleccionada para los juegos, tiene la sensación de que una espada pende sobre su cabeza, ¿cómo se supone que va ganar si la simple perspectiva de dañar a otra persona se le concibe horrorosa? William, conocedor de esa debilidad, se presenta voluntario para cuidarla y protegerla y, tal vez, hacerla ganar y sobrevivir. Pero, ¿será capaz?

Los Sexagésimo sextos juegos del hambre acaban de empezar, ¿qué pasará en ellos?