Hey, Gemma llamando a posibles lectores/as o quien sea que se asome por aquí. Soy "nueva" en este foro en cuanto a publicar cosas se refiere, y no me quiero enrollar, así que aquí lo dejo y... eso. No digo nada sobre este fic, sólo que es slash, aunque no vais a tardar en descubrir el pairing. And... hope you like it.

Introducción

12:25 PM, 15 de Junio, Londres.

La alfombra de color escarlata se extiende por el pasillo de la iglesia y recibe todas las miradas de los invitados. El vestido se va arrastrando por ella y se lleva pétalos de rosas rojas, rosas y blancas, añadiendo un toque de color a su blanco impoluto.

Danny mira a la niña de sus ojos y siente que se ahoga. La quiere, la quiere muchísimo, pero ahora que la ve caminar hacia él, agarrada del brazo de su padre y sonriendo de un modo tan absoluto que parece que los dientes van a saltarle de la boca, siente que va a huir de un momento a otro. Por que él no está preparado para eso, y aunque sabe que es la única mujer que le va a aguantar toda su vida, no sabe qué es peor. Que la quiere, sí, ¿pero es eso suficiente?

Admira la blancura del vestido y reprime una sonrisa mientras sus pensamientos desentonan con el lugar en que se encuentra al pensar que para qué irá de blanco. Las mujeres suelen contraer nupcias vestidas de dicho color porque representa la pureza del alma y de la carne, y Danny sabe de buena tinta que la carne de su mujer no es precisamente pura.

Tiene las manos entrelazadas frente al cuerpo y espera a que el pasillo termine y con él, su vida en libertad. Tendrá que renunciar a muchas cosas, no sólo a su libertad como hombre soltero, sino a pequeñas menudencias que para él son importantes, esas cosas que le hacen especial y al mismo tiempo un tipo insoportable.

Su chica camina, mirándole como si le hablase con los ojos, y él siente que ya no es capaz de leer su mirada. ¿Pero qué pinta él allí? Ni siquiera sabe cómo fue capaz de pedirle matrimonio... Puede que el hecho de que su suegro sea uno de los empresarios más influyentes de toda Inglaterra tenga un poco que ver, pero sólo un poco...

El pasillo se acaba y su futuro suegro le entrega a su hija con una sonrisa en los labios, porque confía en él y sabe que no le va a hacer daño a su niña. Danny toma su mano y la sonríe, porque en el fondo la quiere, y sabe que a él no puede quererle nadie que no sea ella.

- Estamos aquí reunidos...

18:00PM, 15 de Junio, California.

El sonido de las olas al impactar contra las rocas sobrepasa las notas del piano, creando una melodía natural y preciosa que le hace al pianista preguntarse para qué mierdas le habrán contratado si nadie puede oírle, pero ya que está allí, al menos toca.

Allí todo es blanco: las butacas, las flores, la alfombra que corre entre las dos filas de sillas para que la novia no barra la playa de camino al altar improvisado en el que espera Harry. Se mordería las uñas si pudiera, pero quedaría poco decoroso en un enclave tan delicado y especial como aquel.

Echa una mirada a su mejor amigo de la infancia, sonriendo, y espera a que su futura esposa aparezca caminando frente a él para enlazar sus vidas. Y cuando lo hace, está completamente seguro que la mejor decisión que tomó fue pedirle matrimonio a esa gatita de ojos claros.

Sus miradas vivaces se encuentras separadas por un par de metros, y se gritan cosas en silencio que sólo ellos dos son capaces de descodificar y entender. El vestido, pasado de generación tras generación, se arrastra por la alfombra con lentitud y sin prisas, porque cuando quieres a alguien, y dispones de toda tu vida para pasarla a su lado, quieres apreciar todos los momentos con los cinco sentidos.

Su chica llega hasta él y le sonríe, mostrándole todos los dientes de un modo divertido pero un poco estrambótico, como ella es, y él no puede evitar corresponderla. Está preciosa, y lo sabe, y eso la hace estar más preciosa aún.

Le toma la mano y entrelaza sus dedos con los de ella, sintiendo el calor del sol dorándoles la piel a los dos.

- Estamos aquí reunidos...