Los personajes de Ranma ½ no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi. La historia aquí presentada es con fin de entretenimiento, NO de lucro.


Capítulo 29: El amigo de Ken.


Ranma llevaba en brazos a Akane que estaba completamente dormida. Iba de regreso a la ciudad para que la joven fuera atendida por el doctor Tofú, Soun no se notaba tan preocupado por el estado de Akane, argumentaba que ha estado en peores condiciones, pero Ranma sí le preocupaba y mucho.

Akane abrió lentamente los ojos, atisbando a su prometido, desde ese Angulo podía admirar lo hermoso que era Ranma, era un dios para ella. Cerró los ojos cuando él inclinó su rostro para verla, ella entreabrió un ojo para saber sí la había visto o no, pero se encontró con los bellos ojos azules de su prometido quien le mostró una de las más hermosas sonrisas que jamás allá visto, haciéndola sonrojarse al instante.

Llegaron a la ciudad y entraron con el doctor Tofú que se admiró de lo que le había pasado a Akane y sobretodo de que ella dentro de lo que cabía no estaba tan mal, sin duda alguna Akane era muy resistente.

—Te lo dije —habló Soun que estaba cruzado de brazos y miraba con cierto enfado cómo atendían a la joven.

Ranma frunció ligeramente la boca, pero luego vio a su prometida que sonrió dulcemente para él.

Mas tarde, Ranma estaba sentando al lado de la camilla de la chica de cabellos cortos, ella estaba dormida debido a un sedante que el doctor le aplicó para que no sintiera dolor cuando se encargó de curarle.

—Eh, Ranma —habló suavemente, con la voz enronquecida.

Ranma de inmediato le prestó toda la atención del mundo.

—¿Qué me querías decir anoche antes de que llegara mi papá con los pescados? —mostró esa sonrisa que a Ranma lo dejaba desarmado.

—Ah… —Ranma se puso muy nervioso al tener esas castañas orbes posadas en él—, que yo… yo… —tragó saliva—. Este que yo… yo te a… yo te admiro, ¡sí, eso! Que te admiro —el valor se le fue.

—Oh, gracias —la chica volvió a sonreír.

«En realidad era otra cosa, pero no tengo el valor para decírtelo» Ranma miró hacia el suelo, tratando de ocultar el sonrojo que apareció en sus mejillas.

Akane lo miró, enternecida, ella sentía que él quería decirle otra cosa, pero no lo obligaría sí él no quería decirla, se llevó la mano a su mejilla, sintiendo todavía la calidez de los labios de Ranma sobre ella.

«Gracias Ranma, eres muy lindo conmigo» Akane no dejaba de verlo con cariño y agradecimiento.

—Eh Ranma —volvió a llamarlo.

El chico levantó poco a poco la cabeza, su sonrojo todavía no había desaparecido y eso lo sentía porque la cara la tenía caliente.

—Gracias por cuidarme anoche —le tomó la mano y la acarició con suavidad.

Al igual que Ranma, ella también estaba sonrojada, contenta de que estuviera a su lado y él, feliz por el tacto de ella sobre su mano.

Akane estuvo un par de días internada bajo la supervisión del médico.


Los días transcurrieron rápidos y la joven de cabello azul se recuperó por completo. Las peleas que se suscitaban a la hora de comer ya era normal para la familia Saotome. Ranma estaba muy contento de ver que su prometida ya estaba bien y que ella le daba un fuerte golpe a su padre enviándolo al estanque donde salió convertido en panda.

—¡Qué no! —exclamó Akane dándole una patada al panda y enviarlo a dar un paseo por el cielo.


Akane estaba en el dojo entrenando, hacía una kata que le salió a la perfección, estaba tan concentrada que no vio que alguien la estaba observando, cuando terminó de dar una vuelta en el aire, se percató de su prometido que tenía puesto su gi, dispuesto a entrenar.

—Ranma, no te preocupes, ya estaba por irme —habló Akane al verlo.

—¿Por qué te vas? —interrogó el chico con extrañeza.

—Porque a ti no te gusta que te vea mientras entrenas, acuérdate que me dijiste que te resulta molesto —le recordó la chica.

—Olvida eso, ¿sí? Mejor entrenemos juntos, ¿te parece? —sonrió el chico.

—¿Eh? —eso dejó a la chica con los ojos y la boca bien abierta, no creía lo que había escuchado.

—Sólo espero que no seas muy dura conmigo —empezó a reírse.

—¿Ah? —La chica parpadeó varias veces, incrédula—. Ranma, ¿estás bien? —le puso su mano sobre la frente al muchacho, esperando que no tuviera fiebre.

—Claro, tu papá me entrenó bastante duro y creo que puedo vencerte con facilidad, claro que tomaré en consideración que eres una niña y que todavía no estás recuperada del todo —respondió Ranma que cruzó sus brazos tras de la nuca y esbozó una sonrisa arrogante.

—Estoy perfectamente, mira —Akane se alzó la playera color amarilla, mostrando su costado derecho donde tuvo una cortada de 10 centímetros, en su piel se veía sólo una cicatriz que pronto se desvanecería—. Y además sabes que yo no golpeo como una niña —sonrió la chica con arrogancia.

—Bueno, entonces pruébalo —retó el pelinegro.

—De acuerdo —Akane se colocó en pose de combate.

Los jóvenes prometidos empezaron a entrenar, pero ninguno se daba un golpe, ambos demostraban lo buenos que eran y las habilidades adquiridas el tiempo que estuvieron en las montañas. Los dos cayeron presas del agotamiento después de estar eludiéndose uno al otro por más de media hora.

—Vaya, Ranma, las abejitas te hicieron más rápido —se burló Akane.

—Oye —reclamó el chico—. El entrenamiento de tu papá también me ayudó bastante, me hizo más fuerte y ágil.

—Sí, aunque te dan ganas de golpearlo y decirle lo bruto que es… pero sus entrenamientos sí funcionan… —admitió la peli azul—. ¿Cómo lo soportaste? —era la pregunta del millón.

—Paciencia… mucha, pero muuuuuuuucha paciencia —reconoció Ranma, a él también le dieron esas ganas de mandar a volar al señor Tendo, si hubiera sido Genma quien lo hubiese entrenado de esa manera, su papá ahora estaría en terapia intensiva.

Los dos empezaron a reírse.

—Eh, Ranma —la chica se sentó—. ¿Vamos a patinar?

—No gracias, no soy bueno patinando —Ranma se levantó, la verdad eso del patinaje no le traía buenos recuerdos, bueno, sólo el de su prometida que se veía muy bien con aquel conjunto que su mamá le confeccionó a la chica.

—Anda, Ranma, vamos, me enteré que abrieron una pista de patinaje al aire libre y es más grande, está cerca del centro comercial —Akane lo siguió—. Te enseñaré a patinar de verdad, además, de que te mostraré la técnica del carrusel.

—¿La técnica del carrusel? —repitió Ranma atraído por la curiosidad.

—Sí, pero te la mostraré sólo si me acompañas…

—¿Por qué me invitas, eh? —preguntó Ranma suspicaz, se acercó a ella que se sonrojó y se echó un poco para atrás—. Ah, ya sé, seguro que tus amigas no quisieron acompañarte y tú no supiste a quien más invitar.

Akane tragó saliva, Ranma le leyó el pensamiento, bajó la mirada y empezó a jugar con sus manos, entrelazando sus dedos.

—Lo sabía… —Ranma se cruzó de brazos a la altura de su pecho algo ofendido.

—Bueno, sí, pero es que también no sé bien donde queda esa nueva pista de patinaje, supe que está cerca del centro comercial… —confesó la chica que se sonrojó más.

—Está bien, Akane, pero me prometiste mostrarme esa técnica de carrusel —Ranma no podía enojarse con la chica, se veía demasiado tierna con aquel sonrojo y sus ojos, esas orbes castañas lo encantaron.

—¡Sí! Bueno Ranma, iré a darme un baño, y en una hora nos vamos, ¿sí? —Akane se veía muy entusiasmada, la chica se fue rápida del dojo.

—Patinar, sólo de recordarlo me da dolor… y asco —lo último lo dijo con rencor, en su mente apareció el rostro de Mikado—. Maldito.


Ranma se sujetaba del brazo de Akane, sus piernas le temblaban y parecía que de un momento a otro se iba a caer por no poder mantener el equilibrio, Akane patinaba lento por culpa de su prometido.

—No puedo creer que hayas olvidado tan rápido el patinaje, Ranma, si serás torpe —dijo Akane molesta.

—Es algo que no se me da tan fácilmente y que ni me gusta, sólo vine porque me prometiste mostrarme la técnica del carrusel —refutó el muchacho, mirando con enfado a la joven.

—Ah, sí, bueno, Ranma, para empezar debes de mantenerte en equilibrio… —Akane trató de zafar al chico de su brazo, pero éste parecía pegatina a ella, no se lo pudo quitar—. ¡Suéltame! —exclamó con poca paciencia.

El chico temeroso como si estuviera en la cuerda floja, se soltó de Akane, al instante volvió a sujetarse de ella porque se iba a caer, Akane se dio una palmada en la frente.

—Parece que estás peor que cuando patinaste por primera vez —no era posible que Ranma fuera tan torpe.

—Akane, ya te dije que no me gusta esto, si no quieres hacer el ridículo por estar con alguien tan torpe en el patinaje, es mejor que me marche…

—¿Patinando? —se burló Akane que enarcó una ceja.

—¡No, idiota! Me quito los patines y listo —Ranma se estaba molestando.

El chico se soltó y cayó irremediablemente de pompas, dándose un buen golpe en las asentaderas.

—Ya, Ranma, lo siento, ven —Akane le tendió las manos, Ranma le dedicó una mirada de enojo, pero terminó aceptando su ayuda—. Tuviste un entrenamiento infernal con mi papá, te volviste veloz al esquivar las abejitas y te has hecho más fuerte y resistente… ahora lo único que tienes que hacer, es mantener el equilibrio —ella lo miró con ternura, Ranma se sonrojó ante eso—. Te soltaré lentamente y prometo que no te dejaré caer —sonrió de esa manera que a Ranma le fascinaba.

Ranma pensó que de nuevo azotaría en cuanto la joven lo soltó, pero ella de inmediato lo atrapó de las manos y le sonrió divertida.

—¿Quieres que de nuevo te enseñe cómo mantener el equilibrio? —preguntó ella muy divertida.

—¡NO! —exclamó Ranma al acordarse de lo mal que le fue aquella vez y sobre todo de lo bruto que fue su tío Soun cuando lo curó.

—Bueno, entonces sólo relájate y no pienses en que caerás —Akane lo soltó.

Ranma torpemente se quedó parado pero de repente su pie se iba hacia delante, haciendo un split involuntario. Akane se rascó la cabeza, agradecía que el chico fuera un artista marcial, sino seguro ahorita estaría dando de gritos. El ojiazul trató de levantarse metiendo las manos, pero volvió a su pose, con las piernas bien abiertas.

—Serías un extraordinario bailarín de ballet —observó Akane.

—¡Cállate! —Ranma frunció el ceño.

Akane le tendió las manos y lo ayudó a pararse.

—¿Ken? —escuchó la voz de un joven, ella giró, encontrándose con un muchacho alto, de tez morena clara, de ojos lavanda, cabello castaño oscuro que lo tenía corto pero que le caía con gracias cubriendo sus orejas.

La chica soltó a Ranma, estaba sorprendida de encontrarse con ese chico, una sonrisa de alegría se hizo presente en su rostro, mientras que Ranma iba patinando hacia atrás.

—¡¿E-Eizo?! —Akane no podía creer encontrárselo ahí.

—¡Por supuesto, soy Eizo! —Exclamó el chico que se señaló con los pulgares, mostrando una sonrisa de oreja a oreja—. Eh… Ken, tu amigo —le señaló a Ranma.

—Ah… no importa —respondió Akane todavía atontada—. ¡Ranma! —reaccionó, rápida patinó hacia él, atrapándolo justo antes de que éste cayera.

—Gracias por no romper tu promesa —masculló Ranma molesto con la chica.

—Lo siento, ven, te presentaré a un amigo —la chica patinó junto con él hacia donde estaba ése apuesto joven.

—Ken, vaya, no pensé encontrarte en Nerima —habló el joven.

«¿Ken? ¿Acaso ese chico piensa que Akane es hombre?» Ranma miró a ese joven que estaba frente a Akane, notando que era más alto que él y a su prometida que tenía los ojos brillosos y se notaba muy contenta con la presencia de ése extraño, eso le molestó.

—Sí, estoy viviendo aquí con mi padre, ah, perdón, te presento a Ranma —Akane le dio una palmada al ojiazul haciendo que diera un paso hacia delante, sacándolo de sus pensamientos.

—Mucho gusto, me llamo Eizo Motomiya —tendió la mano.

—Ranma Saotome —contestó el pelinegro con cierto enfado, apretó la mano del joven.

—¿Y tú qué haces por acá? —preguntó Akane a Eizo.

—Yo vengo a un torneo de patinaje que se realizara en cuatro días, espero ganar —sonrió el joven.

—Vaya, con lo bueno que eres, ten por seguro que ganaras —animó la chica.

—Es a nivel nacional, y sólo están los mejores, yo por eso me la paso practicando todos los días y de paso conozco mejor la pista —dijo el chico.

—Oh, qué curioso, yo también voy para la pista, ahora entiendo porque la abrieron, no sabía del torneo de patinaje…

—Ken —habló el joven, le puso la mano sobre la cabeza, comparándose con él, se percató que le llegaba a medio pecho—. Te quedaste enano.

Akane no le quedó otra que sonreír tontamente.

—Y tienes una voz bastante afeminada…

La chica no era conocida por su paciencia y su tolerancia a los insultos, aunque este no fuera uno directamente porque su amigo ignoraba que ella era chica, le molestó y terminó estrellando su puño en la cara del castaño.

—Aunque sigues golpeando igual que un gorila —Eizo tenía la mano sobre su nariz.

—¿Verdad que si? —apoyó Ranma, sintiendo que ese chico ya le caía bien.

—Perdón —musitó tímidamente la peli azul.

—Ah, olvídalo, no me importa, me hace feliz volver a verte, pensé que ya no te vería de nuevo —el chico realmente se veía contento de verla.

Akane esbozó una sonrisa todavía apenada.

—Bueno, no importa que no hayas crecido mucho y tengas esa voz de mujer, la verdad siempre me pareciste alguien raro… ¿sabes a lo que me refiero, verdad? —continuó Eizo.

Akane frunció las cejas.

—Aunque debo de confesarte que como chico eres muy bonito y no quiero que pienses que soy raro, sólo que tienes una carita que parece de una linda chica —observó el castaño, acercándose al rostro de Akane.

—Eizo, lo que pasa es que yo… yo realmente soy…

—¡Dijiste que me enseñarías a patinar, Ken! —exclamó Ranma que agarró el brazo de Akane y milagrosamente Ranma aprendió a patinar en un segundo, llevándose a su prometida lejos de Eizo.

«Seguro que cuando se entere que Ken en realidad es chica, se enamorara de Akane» pensó Ranma celoso, que ni cuenta se había dado lo bien que iba patinando y lo rápido que era.

—¡Ranma, idiota, fíjate! —exclamó la chica.

Ranma miró hacia el frente, encontrándose con una gran rampa que no se dio cuenta que la había subido y estaba al borde de esta, ya a punto de caer, trató de detenerse, pero fue demasiado tarde, él iba descendiendo en esa trampa infernal y sus ojos se cerraron pensando en lo peor.

Abrió un ojo con temor de encontrarse a punto de besar al suelo cuando sintió volar, pero no fue así, Akane lo tenía agarrado de la muñeca y ella era quien iba dominando aquella rampa.

—Cuando lleguemos al borde, te agarras, ¿entendiste? —explicó la chica, Ranma asintió.

Así lo hizo el joven, se aferró al borde de la rampa como si su vida dependiera de ello, pero Akane regresó patinando de espaldas. La chica gritó porque una de las rueditas de su patín salió rodando y eso la hizo perder el equilibrio, pero unas manos la atraparon, ella se puso color tomate al sentir esas manos masculinas sobre sus senos y lo peor es que fueron ligeramente estrujados, sin voltear a ver, le dio un puñetazo bajo la quijada mandando a volar al degenerado que se había atrevido a tocarla de esa forma.

—¡MALDITO PERVERTIDO! —gritó, se abrazó cubriéndose sus pechos, sintiéndose como ultrajada.

—Akane —Ranma se quedó sorprendido, estaba seguro que ése chico que la había atrapado así, no lo hizo con intenciones de propasarse con la chica, notó en el rostro del joven lo desconcertado que se encontraba al tener entre sus manos algo no propio de un hombre—. ¡Era Eizo!

—¿Qué? —Akane volteó a ver a donde estaba Ranma y luego volvió su mirada hacia donde caía su pobre amigo.

La chica se fue de ahí, dejando a Ranma, el joven de la trenza prefirió quitarse los molestos patines y seguir a su prometida.

En el suelo con los ojos hechos remolinos y con las manos haciendo la señal de cuernitos, estaba Eizo, Akane llegó de inmediato y lo cargó en sus brazos.

—Eizo, Eizo, despierta por favor —pedía la chica, preocupada— ¡Eizo! —Akane le dio una bofetada.

—Vaya forma tan sutil de despertar a las personas —musitó Ranma sintiendo el dolor de la bofetada que hasta se llevó su mano a la mejilla.

—Pechos de mujer… —dijo Eizo todavía idiota, agitó la cabeza recuperándose y mirando a Akane con cierto temor, luego se soltó de los brazos de la chica y temeroso se alejó de ella, viéndola como si fuera un fenómeno—. Ken… Ken… tú tienes pechos de chica… —la señalaba.

Akane entendía que su amigo la viera como un ser desconocido, después de todo, nunca le dijo que ella en realidad era una chica.

—No me digas que tú… —Eizo tenía los ojos desorbitados.

—Sí, Eizo… —corroboró Akane que cerró los ojos.

—¡¿Te operaste para volverte chica?! —Exclamó el castaño.

Ranma y Akane se fueron de espaldas.

—¡CLARO QUE NO, IDIOTA, SOY MUJER, PEDAZO DE ANIMAL! —gritoneó Akane muy molesta ya estaba lista para darle de puñetazos a su estúpido amigo.

—Pero… pero si tu…

—Soy y siempre he sido mujer, idiota… —Akane estaba respirando hondamente para tratar de mantener un poco la calma y la paciencia, si no, se le iba a dejar ir a golpes al castaño.

—Pero cómo… —Eizo no entendía nada.

Akane dejó escapar un largo suspiro, cerrando los ojos, se sobó la sien para controlar el latido que se había hecho presente en esa zona. Cuando abrió los ojos, intimidó a Eizo que se encogió en su sitio.

—Mi papá me hizo pasar por niño todo el tiempo, y como nombre me puso Ken, por eso me conociste como Ken, pero yo soy mujer y me llamo Akane —dijo lentamente como si le estuviera hablando a un tonto.

—Bueno, Ken… que diga Akane… —el chico se notaba muy confundido—. Me lo pudiste haber dicho eso cuando nos conocimos, ¿no crees? Me hubieras evitado un trauma.

—Trate de decírtelo, pero el estúpido de mi padre nunca me dejo, tú fuiste testigo que cada vez que hablábamos, él siempre me llevaba o encontraba el momento oportuno para interrumpirnos, no te lo dije porque yo no quisiera —respondió Akane, sentándose cerca de Eizo que se echó para atrás.

—Chicos, ¿por qué no hablamos de esto en un lugar más tranquilo? —propuso Ranma, estaba muy curioso de saber del pasado de Akane y ese joven que seguía trastornado.

«No me lo quiero imaginar cuando vea que Akane se convierte en un chico de verdad con agua fría y vuelve a su forma de chica con agua caliente, seguro que se trauma de por vida el pobre y termina en el psiquiátrico» caviló el ojiazul sintiendo lástima por Eizo.

Se notaba la sorpresa del joven porque mientras caminaban seguía alejado de Akane.

Llegaron a una cafetería y se sentaron para tomar un refresco, Akane seguía muy molesta por lo que se atrevieron a tocarle los pechos pero también estaba consciente que no lo hicieron a propósito. Ranma se sentó en medio para observar cada movimiento de su prometida y Eizo.

—Creo que deberían de empezar desde el momento que se conocieron —incitó Ranma al ver que ninguno de los dos hablaba.

Eizo no se veía muy dispuesto a hablar, seguía sorprendido por la revelación de Akane, por lo que la chica tomó un sorbo de su refresco y fue ella quien inició.

—Yo tenía 8 años cuando mi papá me dijo que debería de aprender a patinar, cuando apenas logre mantenerme de pie, él me quiso arrojar por una rampa muy alta —contó la chica, Ranma asintió, él ya sabía esa parte—. Bueno, pues un curioso vio cómo me entrenó para aprender a mantener el equilibrio sobre los patines, pero se dio cuenta que el método usado por mi papá no fue nada sutil, entonces, ése curioso —clavó sus ojos en el castaño—. Se me acercó cuando yo estaba llorando porque me había raspado o mejor dicho, despellejado la rodilla y me dijo que él podía a enseñarme a patinar sin que yo me lastimara tanto —dejó escapar un suspiro y su mirada cambió a una de agradecimiento hacia el chico de ojos violeta—. Te dije que no aprendí a patinar gracias al idiota de mi padre —le recordó Akane a Ranma, éste asintió una vez—. Fue gracias a Eizo —la chica estiró su mano para atrapar la de su amigo, pero este instintivamente la encogió.

—Perdón —musitó el chico.

—Te entiendo, Eizo, yo estaría igual que tú… entenderé si ya no quieres ser mi amigo, yo de alguna forma te engañé… —Akane bajó la mirada, se notaba triste.

No hubo respuesta por parte de Eizo, Akane interpreto el silencio, se levantó de la mesa y se fue, Ranma se quedó ahí un rato más, no sabía que decir ni que hacer, sólo dejó dinero para pagar los tres refrescos y le dedicó una mirada a Eizo que seguía sin moverse.

—¡Akane! —gritó Ranma que iba corriendo tras de la chica que patinaba rápidamente— ¡Diablos! No la alcanzare pero si me pongo estás cosas seguro me voy a partir la boca… —vio sus patines—. Ya sé dónde la voy a encontrar.


Ranma se fue despacio, confiando en donde la encontraría y así la dejaría un tiempo sola para que pensara con claridad. Así fue, desde el puente vio a su prometida a la orilla del río, lanzando piedrecillas al agua, bajó y se sentó al lado de la joven.

—No fue tu culpa, Akane, él pensó que eras chico y todavía está procesando el hecho de saber que eres realmente una chica —habló Ranma, tratando de confortar a su prometida, aunque sentía que no era bueno para hacerlo, sin embargo lo hizo con el corazón en la mano.

—Es que creo que no fue la manera de enterarse que soy mujer, debí de decírselo —habló Akane que lanzó una piedrecilla de una forma que la hizo rebotar en el agua y cruzar el río completamente.

Ranma miró hacia el cielo, recordando que él había evitado que ella se lo dijera por temor a que Eizo se enamorara de ella.

—Creo que debes de darle algo de tiempo, ¿sí? Que aclare sus pensamientos, estoy seguro que cuando se haya despejado se dará cuenta que su amistad es más importante que si eres chico o chica —animó Ranma.

Akane le dedicó una mirada de extrañeza.

—Gracias, Ranma, es muy dulce de tu parte que estés conmigo ahora —dijo la joven encantada de tener a su prometido a su lado.

—Eh… pues es lo que hace un amigo, ¿no? —Habló tontamente el chico, poniéndose nervioso, un sonrojo revelador apareció en sus mejillas—. Además, es lo menos que puedo hacer por ti, porque no me dejaste caer como lo prometiste —encontró la salida.

Logró que Akane esbozara esa bella sonrisa que a él lo desarmaba por completo. Su corazón dio un vuelco y empezó a latir a mil por hora cuando ella recostó su cabeza sobre su hombro.

«¿Y ahora qué hago?» se preguntó muy nervioso, su brazo por instinto rodeó el hombro de la chica, su cuerpo se sacudió cuando ella le tomó la mano y la llevó a su suave mejilla para acariciarla.

Admiraron como una pequeña lancha pasaba por el amplio río. Ella suspiró hondamente, sacando su pesadumbre en aquella exhalación. Estuvieron así por unos minutos, Ranma ni cuenta se dio que sus dedos acariciaban dulcemente la mejilla de su prometida.

—Eh, Ranma —habló la chica que se acomodó para verlo a los ojos—. ¿Sabes si hay alguna feria por aquí?

—Pues sí, hay una, pero casi no va la gente —respondió Ranma algo extrañado—. ¿Por qué?

—Vamos, ¿sí? —pidió la joven, poniendo esos ojos de cordero que era difícil de decirle que no.

—De acuerdo —Ranma asintió, mostrando una linda sonrisa.

—Me gusta cuando sonríes, eres lindo —dijo la chica que también sonrió y hasta cerró los ojos, viéndose preciosa.

Ranma se ruborizó y miró hacia el cielo, tratando de ocultar su pena.


Llegaron a la feria, estaba vacía, de hecho cerrada, según Ranma le contó que era un lugar desolado y que la gente no acudía mucho ahí porque resultaba peligroso. Akane tragó saliva, no le gustaba ver tan desierto ese lugar, menos aquellas cabezas de payasos que adornaban cada tres metros el lugar, se veía sumamente tétrico y le daban ganas de dar la media vuelta y regresar a la casa a ver un programa infantil con ositos bailarines.

—¿Estás bien? —preguntó Ranma al sentir una fuerte presión en su brazo derecho que hasta acalambrado lo tenía por el agarre de Akane.

—Ehm, sí, ¿podemos venir otro día que no esté tan oscuro? —Akane tragó saliva y miraba a todas partes temerosa, esperando no encontrarse con un payaso psicópata por ahí escondido.

—Pero si todavía hay luz solar, bueno, nos vamos pero primero dime ¿por qué querías que viniéramos aquí?

—Pa-para lo del carrusel —respondió Akane aterrada al sentir que aquellas cabezas de payasos la veían, se estremeció más refugiándose tras de Ranma.

—Entonces es literal… —Ranma se estaba emocionando, no tenía idea en qué consistía pero ya quería probar esa técnica—. ¡Vamos!

—¡Espera! —Akane fue arrastrada por el entusiasmo de Ranma que pasó por la puerta mal cerrada.

—Ya sé, lo de los payasos, espera aquí un segundo, ¿sí? —Ranma sabía del miedo de la chica que negó con la cabeza enérgicamente, no quería quedarse sola—. Oh, vamos, sólo será por un minuto, te lo prometo.

—Un minuto —repitió la chica mirándolo con ganas de llorar por el miedo que le provocaba las figuras de los payasos.

—Sí, sólo un minuto.

—Ni un segundo, más, ¿verdad? —se notaba el terror que la chica tenía.

Ranma asintió, la comprendía perfectamente respecto a su fobia. La joven temblaba de miedo y se abrazaba, miraba a todas partes con temor, él se acercó a ella, le causó mucha ternura por lo que le puso sus manos sobre sus hombros para calmarla un poco.

—Tan sólo recuerda lo malo que soy patinando —sonrió el chico, ella esbozó una sonrisa tonta—. Regreso en un minuto —se fue tranquilo sabiendo que la había dejado con una pequeña sonrisa.

Destrozó cada payaso que encontraba en el lugar, juntaba los trozos y los arrojó lo más lejos posible, no iba a dejar que esas figuras de payasos asustaran a su prometida ni que interfirieran en su aprendizaje de la técnica del carrusel. Akane al verlo corrió hacia él y lo abrazó como si no lo hubiese visto en años, la chica seguía temblorosa y asustada, dejó que ella llorara sobre su pecho.

—¡Fue el minuto más largo de mi vida! —exclamó la chica que tenía su rostro hundido en el pecho de Ranma.

—Valiente artista marcial eres, teniéndole miedo a figuras de payasos —reconfortó Ranma que le acarició la cabeza.

—Malo —Akane se despegó de él para mirarlo, sus ojos acuosos y su semblante de angustia la hacían ver terriblemente encantadora—. Me dejaste solita por mucho tiempo…

—Tú fuiste la que insistió en venir a la feria —recordó Ranma que terminó rodeando el cuerpo de su prometida en sus brazos, puso su barbilla sobre la cabeza de la chica.

Después de varios minutos y que Akane se había logrado controlar, los dos estaban sentados en completo silencio, Akane de repente sollozaba. La joven dejó escapar un largo suspiro se puso de pie y miró a Ranma.

—¿Estás listo, Ranma? —preguntó la chica que se quitó una lagrimilla rebelde de su rostro.

—Siempre lo he estado —respondió el muchacho con convicción.

—Bueno, primero hay que asegurarnos que haya energía eléctrica para hacer funcionar el carrusel —Akane observó la feria, tragó saliva por un momento había olvidado lo tétrica que se veía—. ¿No prefieres venir otro día?

—Akane, ya estamos aquí, no seas miedosa —Ranma la miró con cansancio.

—De acuerdo, pero sólo observas como lo hago y luego nos vamos, ¿sí? —condicionó la peli azul.

—Sólo si me dejas intentarlo una vez —negoció el chico.

—Pero…

—Pero nada, Akane, estoy ansioso de saber qué es la técnica del carrusel y aprenderla —Ranma sonrió ampliamente.

—Bien —suspiró Akane, dándose por vencida con el chico.

Estaban frente al carrusel, Akane volvió a temblar, esa feria era tétrica desde cualquier punto de vista y los caballitos en mal estado no le causaban buena pinta, había visto demasiadas películas de terror teniendo como escenario una feria abandonada y en mal estado.

—Estoy listo para ver la técnica del carrusel —Ranma le dio un pequeño empujoncito a la peli azul.

—Creo que ya no estoy segura que te pueda servir… de hecho, es una técnica bastante estúpida, mi papá la inventó… —Akane empezó a reír con nerviosismo y empezó a caminar en dirección a la salida, pero Ranma le puso una mano en el hombro y la regresó hacia el carrusel.

—Eso lo juzgaré yo, así que muéstrame la técnica del carrusel —Ranma estaba divertido por lo cobarde que estaba siendo Akane.

La chica volvió a suspirar, para armarse de valor.

—La técnica consiste en saltar los caballitos mientras el carrusel gira… —habló seriamente, Ranma ponía toda su atención— Bien, eso es todo, vámonos —Akane volvió a sonreír lista para marcharse.

—Akane —Ranma la regresó hacia el carrusel, eso le había molestado.

—Ah, está bien —bufó la chica con enfado—. Enciende esta cosa cuando yo te diga y abre bien los ojos, porque el chiste es que el carrusel gire a toda velocidad y tú golpes una vez en todos los caballitos sin repetir ninguno, ¿entendiste?

—Sí.

—Bueno, entonces espera, debo de ver que ningún caballito se parezca entre sí, dame un minuto —pidió la joven que subió al carrusel e inspeccionaba los caballos—. ¡Perfecto! Todos son diferentes —avisó.

Ranma miró todos los caballitos y para él lucían idénticos. Akane le hizo una señal para que él subiera.

—Mira, cualquier detalle que los diferencie significa mucho —señaló la joven una abolladura en un caballito blanco, luego a uno café que se le estaba cayendo la pintura, a otro que le faltaba parte del hocico—. Aunque puedan tener el mismo color, y parecer iguales, no lo son.

—Observar detalladamente… —musitó Ranma.

—Así es, esta técnica te ayudará a observar mejor a tu oponente en menos tiempo, mejora tu memoria y tus reflejos, también te ayudara para que no golpes a tu oponente sólo en una parte, él ni si quiera sabrá qué parte le duele más —la chica sonrió—. Cuando la domines encontraras más ventajas de ésta técnica.

—¡La dominaré! —Ranma empuñó su mano a la altura de su pecho, estaba encantado, sabía que ésa técnica le iba a ayudar mucho en cualquier combate.

—Sólo no vayas a vomitar, es muy desagradable cuando pasa eso —pidió Akane.

—¿Eh?

—Los verás fácil, pero créeme que de fácil no tiene nada. Bueno Ranma, ve allá y obsérvame —La chica se señaló con el pulgar y guiñó el ojo.

Ranma hizo funcionar el carrusel, Akane estaba en medio, con los ojos cerrados, cuando ella le pidió que le diera a la máxima potencia, Ranma obedeció pero ver a los caballos girar a esa velocidad no le gustó mucho y se preocupó por su prometida. El aire provocado por la velocidad agitó los cabellos azules de la joven quien al sentirlo abrió los ojos.

Vio a la chica saltando por los caballitos mientras daba gritos de pelea, fue muy veloz pero abrió los ojos como platos cuando vio a la chica salir disparada del carrusel directo hacia él, la atrapó de la cintura, con Akane de cabeza y las piernas dobladas.

Los ojos de la joven estaban en espiral que giraban y giraban, Ranma la tenía en brazos, ella cerró los ojos y al abrirlos parecía estar como si nada.

—Vaya, creo que me hace falta practicar un poco más —dijo Akane que se levantó rápida y apagó el juego.

—¿Eso fue todo? —preguntó Ranma algo decepcionado, esperaba ver más.

—Te dije que se ve fácil —Akane lo miró con cansancio, el pobre no tenía idea—. ¿Recuerdas el estado de cada caballito del carrusel? —le preguntó, Ranma asintió no muy convencido—. Observar detalladamente y la memoria, son indispensables en ésta técnica, no lo olvides.

—Ajá —atinó a decir Ranma que viró sus pupilas hacia la derecha.

—No te acuerdas de los caballos, ¿verdad? —Akane lo miró con enfado.

—Pues no de todos —sonrió Ranma que se rascó la cabeza.

La chica suspiró con pesadez, recordó lo que la abuela de Shampoo dijo respecto a su poca paciencia para enseñar, y la anciana tenía toda la razón, ya tenía ganas de partirle la cabezota a Ranma por su desenfado.

—Anda y revisa los caballos —señaló la chica con su mano.

Ranma subió rapidísimo al carrusel antes de que tuviera un paseo en el cielo por cortesía de Akane. Miró a los caballitos, sorprendiéndose de que ahora se encontraban en peor condición de cómo los había visto hace rato, miró hacia Akane que estaba con las manos sobre su cintura y tenía la boca fruncida, signo de su molestia.

—Impresionante —dijo Ranma que bajó del carrusel en un brinco, estaba realmente sorprendido.

—No los hice añicos como debería ser porque si no ¿cómo entrenarías? —habló Akane que esbozó una sonrisa petulante.

—¡Pues estoy listo! —Ranma sonrió, esperando a demostrarle a Akane que él también podía hacerlo.

—De acuerdo, lo haré a una velocidad moderada, tienes que dejarle una seña, ve y grábate bien los detalles de cada caballo —aceptó Akane.

El moreno volvió al carrusel y se notaba el gran esfuerzo por memorizar cada caballo, no era lo suyo andar grabándose las cosas pero esto le interesaba y mucho. Mostró el pulgar en signo de que ya estaba listo para que el entrenamiento iniciara.

Akane encendió el interruptor y el carrusel empezó a dar vueltas lentamente, los caballitos se subían y bajaban despacio, Ranma estaba en el centro, mirando aquel movimiento, entonces la chica elevó la velocidad del carrusel.

—¡Más rápido, Akane! —pidió Ranma confiado.

—¡No seas tan confiado! —respondió Akane con poca paciencia, sabía que ese tonto saldría volando en el intento por saltar al primer caballo que le apareciera.

—¡No me moveré si no elevas la potencia! —gritó el chico.

—¡Subiré la potencia si alcanzas al caballo negro! —sonrió Akane.

—¡Bien! —aprobó Ranma.

Como Akane lo había pronosticado ni al primer caballo que intentó saltar, el muchacho salió disparado del carrusel y terminó estrellándose con una cabina que se encontraba a unos diez metros de ahí, destrozó la pequeña cabina en el impacto y el chico no estaba bien, tenía los ojos hechos remolinos que giraban.

—Y querías más velocidad —se burló Akane, divertida de ver a Ranma que intentaba levantarse pero de lo mareado que estaba parecía un borracho.

Vio que Ranma se puso verde, eso no era buena señal, así que se alejó lo más que pudo para que el chico desahogara su pobre estómago.

—Ven, vamos a casa, ya lo volverás a intentar mañana y así, hasta que logres alcanzar el primer caballo, como te dije, se ve fácil, pero no lo es —Akane ayudó a su prometido a que no perdiera el equilibrio.


Llegaron a la casa ya cuando estaba atardeciendo, avisaron de su llegada, Kasumi salió de la cocina mostrándoles una dulce sonrisa y diciéndole bienvenidos. Los dos jóvenes se fueron a la sala, donde no esperaban encontrarse con Eizo.

—Hola —saludó tímidamente el joven de ojos lavanda.

—Hola —respondieron los jóvenes prometidos al unísono.

—Ken… que diga, Akane… —el chico le dedicó una mirada al señor Soun—. Tú papá dice que eres chico.

—¡¿Qué?! —Akane en un salto estaba al lado de su padre agarrándolo del cuello y zarandeándolo—. ¡¿Cómo te atreves a mantener semejante mentira, eh, idiota?!

—No es mentira… ¡Es chico! —Afirmó Soun que se zafó del agarre de Akane—. ¡Mira!

Akane abrió los ojos desmesuradamente, no podía creer que su padre fuera capaz de hacerlo, estaba tan sorprendida que no metió las manos cuando su papá la agarró de la camisa china y la arrojó al estanque.

—¡Akane! —exclamó Ranma que miró a Soun con molestia.

«¿Por qué no quiere que Eizo sepa que Akane es chica?» se preguntó el joven de ojos azules.

—Anda asómate y verás que es chico —animó Soun al castaño que se notaba perplejo por la extraña acción del señor Tendo.

Eizo titubeante se levantó y fue hacia el estanque, Ranma al ver lo cerca que estaba el chico, corrió hacia él, se le aventó encima cubriéndole los ojos.

—¡Akane, apúrate! —avisó Ranma porque Eizo trataba de quitárselo encima.

El rubio salió en un salto del estanque, cruzando la barda, fue el momento que Ranma liberó al joven castaño.

—¿Por qué insiste en que Akane es hombre? —quiso saber Ranma, mirando con total reprobación a Soun.

—No insisto, Ken —recalcó en el nombre—, es hombre… verás Eizo, mi hijo, tiene una extraña enfermedad que le hizo crecer el pecho, que parece que tuviera senos de mujer, aunque no le crecieron mucho… —explicó Soun que levantó un dedo y caminó siguiendo una línea invisible para volver a regresar.

Un gran tabique golpeó la cara del señor Soun mandándolo al suelo con las manos hacia arriba con la señal de cuernitos.

—Se lo merece —musitó Ranma, atisbando hacia la barda donde se asomaba un rubio.

—Oh, vaya, yo vine aquí porque quería hablar con el señor Soun y que me aclarara todo, pero ahora estoy mucho más confundido… Ken dice que es mujer y su padre, dice que es hombre… —el pobre Eizo se notaba demasiado desorientado.

—Akane es… —Ranma sintió la presión de una mano sobre su boca.

—Se llama Ken, sólo que me salió rarito y se puso como nombre Akane, pero es hombre —habló Soun que presionaba con su mano la boca del pelinegro.

Ranma mordió la mano del señor Soun quien empezó a dar de saltos como loco por el dolor, en su mano se marcaba perfectamente la mordedura del pequeño Saotome.

—Akane no es… —un golpe en la cabeza lo dejó inconsciente.

—Eizo, como te dije, Ken salió rarito e insiste que es una bella chica, pero no es verdad, es hombrecito, de baja estatura, rostro de chica y voz afeminada —Soun rodeó los brazos del joven y lo encaminó hacia la salida—. Disculpa a mi hijo por la mala broma que te hizo, ten por seguro que lo castigaré por el mal rato que te hizo pasar. Adiós —Soun cerró la puerta principal de la casa.

Akane se asomó por la esquina, viendo a su amigo que se notaba mucho más confundido que hace rato cuando estaban en la cafetería, sus ojos grises se entristecieron, Eizo era la única persona con la que había convivido más tiempo y se había vuelto su mejor amigo, no se merecía que estuviera así. El castaño caminó cabizbajo por las calles, lo vio tomar un taxi, escuchó la dirección y regresó hacia la casa Saotome.


Ranma tenía la cabeza vendada gracias al fuerte golpe que había recibido por parte del señor Tendo. El moreno estaba en su habitación, recordando la técnica del carrusel pero no podía concentrarse porque le inquietaba saber el por qué el señor Soun no quería que Eizo supiera que Akane era chica. Escuchó unos golpecitos en su ventana, corrió la cortina, encontrándose con su prometida que colgaba de cabeza, su mirada se veía triste.

—¿Puedes subir? —le preguntó Akane que ya había vuelto a ser chica.

Ranma salió por su ventana y subió al techo.

—¿Estás bien? —preguntó Ranma que estaba sentado al lado de la joven.

Ella negó con la cabeza, se estaba abrazando sus piernas y miraba hacia una de las tejas, sus ojos castaños se veían tristes, a punto de llorar.

—Mi papá es un idiota —soltó Akane.

—Lo sé —corroboró Ranma—. No entiendo porque no quiere que Eizo sepa que eres chica.

—Yo tampoco —Akane lo miró por un segundo, parecía esperar algo.

—Se ve que te afectó que Eizo estuviera tan confundido…

—Es que lo quiero…

Ranma tragó saliva, esa respuesta no le gustó nada, de inmediato frunció el ceño y apretó la mandíbula, si Akane lo había hecho subir para decirle eso, mejor que se quedara sola.

—¿Pues si lo quieres porque no vas y lo abrazas? —habló celoso, se levantó, listo para irse.

Akane se extrañó por lo que no dejaba de mirarlo.

—Él ha sido el único amigo que he tenido —Akane bajó la mirada.

Ranma se le quedó viendo, Akane se veía bastante triste y no tenía corazón para dejarla así, por lo que volvió a sentarse, puso su brazo sobre el hombro de la joven y ella se recargó sobre él.

—Mi papá y yo hemos viajado mucho y no he tenido tiempo de tratar muy bien a las personas, casi no durábamos un mes en un lugar para luego marcharnos y Eizo fue con quien más tiempo estuve, fue muy amable y lindo conmigo, me demostró su amistad sincera y prometió no olvidarme jamás, yo también le prometí lo mismo cuando me marche de su ciudad, y ahora que lo volví a ver me trajo muy buenos recuerdos, porque cuando era pequeña por culpa del entrenamiento de mi papá no tuve una infancia como cualquier otro niño, y con Eizo disfruté por un tiempo ser infante… —Akane se acurrucó más en Ranma, sonrió con tristeza—. Ahora lo encuentro de nuevo y hago que tenga un lío emocional al hacerle pensar que soy chico pero cuando me tocó se dio cuenta que era chica y mi papá que le dice que es mentira, que sí soy hombre… me dolió verlo así, él siempre es muy alegre, y ahora está todo confuso, temo que por mi culpa no dé el máximo en el torneo de patinaje… creo que yo no merezco a un amigo como él —no pudo más y empezó a llorar.

Ranma se sintió estúpido al pensar otra cosa de Akane, la abrazó, no le gustaba verla llorar pero sabía que necesitaba desahogarse y le daba gusto que ahora fuera con él con quien sacara ese sentimiento y no con el doctor Tofú.

Akane aferraba sus manos en la playera de su prometido, lloraba sin importarle el resto del mundo, tan sólo quería que en sus lágrimas se fuera esa maldita tristeza que le estaba retorciendo el corazón.

El ojiazul puso su barbilla sobre la cabeza de Akane, le daba tristeza oírla sollozar, su torso ya estaba húmedo debido a las lágrimas de ella, pero no le importaba.

Pasaron los minutos y él no se cansaba de tenerla sobre él, ella se alejó.

—Perdón —musitó Akane, se fregó los ojos con el dorso de sus muñecas—. Perdón, no debí molestarte para ponerme a llorar sobre ti —la chica tenía los ojos rojos e hinchados.

—Shhh —Ranma le quitó las lágrimas rebeldes que todavía resbalaban por las blancas y suaves mejillas de su prometida, le acomodó el fleco—. No te preocupes, lo importante es que estés bien…

—Gracias, Ranma —Akane esbozó una pequeña sonrisa.

«Eres mi prometida y yo debo estar para ti siempre, no me importa para qué, sólo viviré para ti» Ranma acariciaba suavemente la mejilla de la chica.

Akane tomó la mano de Ranma y la acarició con suavidad, el contacto de su prometido la hacía tan feliz que terminó mostrando una bella sonrisa.

«Estar contigo me hace tan feliz que el resto del mundo no me importa, sólo quiero estar contigo siempre, Ranma» los ojos de Akane brillaron como soles, cosa que no pasó desapercibida para el ojiazul.

—Ranma/Akane —hablaron al unísono, luego se dedicaron una sonrisa.

Se sonrojaron.

—Es de noche, vamos a dormir, mañana te prometo que iremos a ver a Eizo y a explicarle todo, también lo de tu maldición de Jusenkyo —Ranma miró a otra parte, ¿Por qué era tan cobarde?

—Sí, llevaré mi acta de nacimiento por si no cree que soy chica —Akane miraba la parte contraria a Ranma, también ella se había acobardado.

—¡Diablos, tan cerca que estuvo! —escucharon un murmullo.

Los prometidos se asomaron y casi se les cae la cara de vergüenza al ver a la familia y al panda del otro lado del tejado y con cámara en mano, grabándolos.

—Continúen, hagan de cuenta que nosotros no estamos —habló Nodoka que sonrió.

¡Ya bésense! —mostró un letrero el panda.

—Me voy a dormir —dictaminó Ranma que dio media vuelta, todo rojo que fácilmente podía pasar como semáforo.

—Y yo a partirle unos cuantos huesos a mi padre —Akane miraba de forma asesina al panda, se tronó los dedos.

Un segundo bastó para que el panda desapareciera, dejando el letrero girando en el aire, los Saotome sintieron una ráfaga de viento y de ahí ya no vieron más.


Hola! Antes que nada, pido una disculpa por la tardanza, pero este capítulo lo escribí por ratitos, pero eso sí, no me tardé mas de una semana XD. Como verán, Akane no ha superado su fobia a los payasos, pero pues Ranma se comportó bien tierno con ella :3 y apareció un personaje nuevo, inventado por mí, ¿qué les ha parecido? Habrá una segunda parte de esto y otra vez, pido disculpas porque me estoy tardando con Happosai U.U pero ya, prometo que muy pronto hará aparición el ancianito pervertido. Para las chicas que me han preguntando para cuando el beso, les diré que ya empezamos con la cuenta regresiva, no pasara de 10 capítulos, incluso menos, así que por favor un poco de paciencia, ya en febrero es lo más seguro :) pero mientras habrá escenas románticas entre ellos :3

¿Les ha gustado el capítulo como para regalarme su valiosa opinion? :3 Espero que sí!

Gracias, gracias, gracias, gracias multiplicado por un millón, por su tiempo, leerme, dedicarme sus valiosas opiniones :3 muchisisisisimas gracias, a todas/os! A las personas que me leen y por algun motivo no dejan reviews, pero de verdad les agradezco de todo corazón su tiempo invertido en mi :)

Gracias a: Rutabi, akarly, xXx-aihiwatari-xXx, Katy28, marleen, suzuki, akane192530, Dayana, Guest, calcioycobalto KaguyaMoon, Krizz, Lucero, Shana n.n

*Rutabi, yo tampoco recuerdo muy bien que sigue, pero ya no llevo un orden de los capitulos que salen en el anime, gracias n.n

*akarly, Espero que este capitulo también sea de tu gusto n.n

*aihiwatari, muchas gracias por tu sugerencia, lo tome en cuenta para este capítulo (no pensaba poner que akane se acordara del beso, pero tu comentario me llevó a hacerlo) Gracias!

*Katy28, Gracias! extrañaba tus comentarios n.n pues como dije, ya es cuenta regresiva para el beso entre nuestros protagonistas.

*marleen, Sí, que pena que akane salió lastimada U.U pero sólo así Ranma se animo a decirle esas cosas, gracias por leerme n.n

*suzuki, Gracias por tus animos! :D espero que también este capitulo te guste n.n

*akane192530, muchisimas gracias por tu comentario y saber que capitulo te ha gustado más de la historia, y pues ya falta poco para el beso n.n

*Dayana, Muchas gracias! Ahora si me tardé un poco más de lo acostumbrado U.U espero que este capitulo también te guste, cuidate mucho n.n

*Guest, Gracias por tu comentario, pero sí habrá besos reales y muchos entre nuestros protagonistas, ya un poco más de paciencia n.n

*calcioycobalto, gracias por leer, espero que no te aburra U.U muchisimas gracias, cuidate y nos estamos leyendo ;)

*KaguyaMoon, Gracias! ya tengo el capitulo 29, espero que te guste n.n

*Krizz, Hola! Gracias por comentarme, y sí akane se puso mensa, pero es que Ranma creo que causa ese efecto en las chicas jajaja, es tan guapo *O* pues ahora que lo pienso, a lo mejor sí lo hizo con maña la Akane ¬¬ (extrañe tus comentarios)

*Lucero, Gracias, perdón por que todavía no hay besito entre ellos, pero ya dentro de unos cuantos capítulos sí habrá uno y a partir de ahí, habrá más XD Y Ken aparecerá pronto :3

*Shana, Hola, sí he estado algo ocupada estos días, disculpa la tardanza, pero ya tengo el capitulo, espero que sea de tu agrado, gracias por seguirme n.n

Muchisimas gracias por leer hasta aquí y espero que no los haya aburrido con lo laaaargo que ha resultado esta nota de autora U.U

Nos leemos pronto n.n

se despide de ustedes con un beso y con un abrazo: maxhika

bye bye