Punto de vista de Christian

Desde que la vi a las puertas de su trabajo no pienso en otra cosa que no sea ella. Y cuando llego a casa la mando el email de cada día

De: Christian Grey

Fecha: 9 de junio de 2011 18:12

Para: Anastasia Steele

Asunto: esta tarde

Esta tarde al salir de trabajar he ido a la salida de SIP y te he visto en la acera, de hecho por un momento pensé que me habías visto. Estás muy delgada, ¿comes? sabes que no me gusta nada que no te cuides. Confío que Ray te haya reñido por estar tan delgada. Yo podría cuidarte hasta que volvieras a tener tu aspecto habitual, pero hoy se que no me dejarás hacerlo. Hoy ha sido la muestra de que no quieres verme más y eso me destroza por dentro.

Se que te dije que si te ibas se acabaría todo, pero no puede ser, vuelve por favor, encontraremos como hacer que esto funcione. Nunca le había pedido a nadie que volviera, de hecho cuando alguna chica se iba, respiraba aliviado porque algo no funcionaba y sabía que ya no podía darme lo que yo quería. Pero tu no eres como ellas, nunca lo has sido, siempre he sabido que contigo todo era diferente.

Con las otras chicas lo único que me preocupaba era que quería yo, sin ceder ni un centímetro, pero contigo, Ana, sólo me importa tenerte, sin pensar en qué aspectos tengo que renunciar, sólo me importa poder volver a estar cerca de ti.

Gracias por todo lo que me has dado.

Lo siento.

Christian Grey

Presidente de Grey Enterprises Holdings, Inc.

Se que nunca leerá estos emails, pero le tengo que decir las cosas, son mi vía de escape y tras enviárselo, voy a ver al doctor Flynn, le cuento que la he visto, lo de los emails y todo y me apoya a seguir haciéndolo. Me dice que quizás no sirvan para que Ana vuelva a mi lado pero que me servirán de terapia conmigo mismo para expresar cómo me siento y así él podrá ayudarme a canalizar esos sentimientos.

Ese día me duermo con ella en mi mente y tengo otra de mis habituales pesadillas con mi madre.

Es viernes y tengo que ir a Portland a trabajar. Voy con Ros en el Charlie Tango y no puedo evitar pensar que el día antes podía haberme acompañado Ana en ese mismo trayecto. Se que Ros sabe que algo no va bien desde el fin de semana pero también sabe que es mejor no preguntar, así que intenta hablar de negocios aunque yo la mitad de las veces sólo la conteste con monosílabos. Quizás si yo fuera de otra forma podríamos ser amigos más cercanos pero de momento mis sombras abarcan ese campo también.

Durante el almuerzo hecho un vistazo a un periódico local y cuando ya voy a cerrarlo una pequeña reseña me llama la atención, es sobre la exposición del amigo de Ana y lo que más capta mi interés es la foto que la acompaña, son Anastasia y José delante de una pared con fotos de ella. Aprieto los puños hasta que mis nudillos están blancos y mi mandíbula se tensa. Ellos dos juntos son más de lo que puedo soportar y las fotos de ella ¿por qué nunca me contó que había posado para él? ¿Por qué nunca me dijo que él iba a exponer esas fotos? Posiblemente porque sabía que me enfurecería y ella me tenía miedo. Y el pensamiento acerca de que ella me temiera me entristece hasta el punto en que los celos que he sentido al verles desaparecen. En ese momento le digo a Ros que tengo que hacer un recado y que nos veremos en el Charlie Tango una hora más tarde.

Estoy a la puerta de la exposición y entro, necesito ver con mis propios ojos esas fotos de Ana como nunca antes la h visto. Está preciosa, relajada, sonríe, se muerde el labio, y me doy cuenta que nunca ha estado así conmigo, y de nuevo el pensamiento de que me tiene miedo me entristece y dejo que una lágrima ruede por mi mejilla. Rápidamente la seco y tomo el autocontrol sobre mi mismo que por un momento he perdido. En la entrada compro todas las fotos. No podría soportar pensar que alguien la tiene, la mira, ¡No! sólo la miraré yo y me recordará que una vez, alguien logró tocarme el corazón y la perdí.

Ya en Seattle, voy de nuevo a ver al doctor Flynn y le cuento todo de lo que hoy me he dado cuenta y me dice que estoy avanzando mucho en conocer mis sentimientos. De nuevo en el Escala, bebo brandy y toco el piano hasta que pierdo la noción de tiempo. No sé qué hora es hasta que envío mi email diario.

De: Christian Grey

Fecha: 11 de junio de 2011 03:58

Para: Anastasia Steele

Asunto: tus fotos

Ana, mi Ana

hoy he estado en Portland por trabajo y he visto una reseña sobre la exposición de José. He visto una foto de vosotros dos juntos y creo que serías más feliz con alguien como él, sin sombras pero no puedo renunciar a ti sólo por eso. Se que también puedo ser digno de ti y voy a intentar demostrártelo tan pronto como me dejes hacerlo.

He ido a la exposición y me han gustado mucho las fotos, sobre todo las tuyas. Estás tan diferente a como yo te he visto, tan relajada. No he podido evitar comprarlas. Sólo quiero poder mirarte yo.

Gracias por todo lo que me has dado.

Lo siento.

Christian Grey

Presidente de Grey Enterprises Holdings, Inc.

Hasta el jueves mis días siguen una rutina muy básica, trabajo, hago ejercicio, hablo con el doctor Flynn o mis padres por teléfono, toco el piano y le escribo un email, uno cada día como me he prometido aunque cada día de que pasa aunque no lo quiero reconocer en alto, como si eso fuera a evitar que se cumpla, pierdo un poco de esperanza de que los lea algún día.

Es jueves por la noche y pensar en pasar otro fin de semana sin trabajar y por lo tanto distraerme, supone una tortura para mí. Es tarde y estoy tocando el piano pensando en los ojos azules más bonitos que he conocido nunca cuando me vibra la Blackberry. Miro la pantalla ya que por las horas que son, no debe ser trabajo y la última vez que conteste a mi madre con el seco "Grey" con el que suelo contestar, me dio una charla sobre educación digna de tener 7 años. Cuando veo el nombre que aparece no puedo creérmelo, dudo si estoy despierto pero el cosquilleo de la vibración en mi mano me confirma que si.

-Anastasia-contesto en una mezcla de sorpresa y preocupación-¿estás bien?

-Christian., no, no estoy bien, necesito un amigo y no tengo a nadie.-mis peores temores se confirman, su voz es temblorosa y llorosa y una mezcla entre rabia y miedo me dominan.

-Voy para allá, tranquila. En 10 minutos estoy ahí.

-Taylor, nos vamos a casa de la Srta. Steele.

-Si, señor. SI me permite una pregunta, ¿A qué se debe una visita a estas horas?-pregunta mientras caminamos hacia el ascensor.

-Me ha llamado, la ha pasado algo-digo cada vez más ansioso.

-Entendido.

¿Qué le ha pasado? No sé que pensar y me temo que algo serio debe ser para que me haya llamado. Pero voy a demostrarle que puede confiar en mí, que estoy aquí para ella. Y de forma inconsciente, a mi corazón vuelve un poco de esperanza.

Llegamos en los 10 minutos que le había dicho y cuando voy a llamar al timbre, respiro hondo.

-¿si?-dice su dulce voz.

-Soy yo-respondo y entro rápidamente.

Estoy en su puerta y ella esta mirándome, tiene los ojos rojos y se nota que ha llorado mucho, y más lágrimas hacen acto de aparición, cruzo tan rápido como puedo la distancia que nos separa, la abrazo y respiro su pelo, sigue siendo igual de mágico en mí. Cuánto he echad de menos estas sensaciones.

-tranquila, estoy aquí, no estás sola, tranquila- le digo mientras le acaricia el pelo. Movería los mismo pilares de la tierra si eso la tranquilizara.

-No puedo tranquilizarme, no hago más que mirar esa puerta aterrorizada y las llamadas...

-No pasa nada, Ana, estoy aquí. Tranquila-le repito y quiero encontrar un culpable de que ella esté así y golpearle hasta destrozarle. Nadie puede hacerla sufrir, ¡NADIE!

Llamo a Taylor y le ordeno que suba hasta el apartamento y vigile la puerta.

-¿Qué ha pasado Anastasia?-le pregunto intentando entender que ha podido suceder para que esté en semejante estado.

Sólo quiero demostrarla que puede confiar en mí, que estoy aquí precisamente por ella, porque me importa más que nadie en este mundo, porque haré lo que sea para demostrarla que puedo intentar hacerla la mujer más feliz del mundo y si eso significa que esa noche tengo que estar ahí, haciendo que esté más tranquila, lo haré.

-siento haberte molestado, pero Kate aún no ha vuelto y me sentía muy sola y no podía dormir. Miraba esa puerta y cada ruido temía que fuera a entrar alguien por ella.-¿molestarme? el momento más feliz desde hace 10 días y me pide perdón aunque un pensamiento mantiene mi alegría a raya, ¡Dios santo!, ¿qué le ha pasado para estar tan asustada? Me muero por saberlo pero no quiero presionarla.

-No me molestas Ana, en absoluto. Le pediré a Welch que investigue lo de tus llamadas.-y cuando encuentre al culpable lamentará cada lágrima que hayas derramado por su culpa, me digo.

-No, Christian, no te he llamado para eso, sólo necesitaba hablar con alguien.-dice con preocupación

-Será mejor que te duermas-le digo buscando autocontrol para no liarme a golpes con las paredes.

Abro su cama para que se acueste, y la arropo. Y pienso que en todos estos días cuando pensaba en ella y una cama nunca la imaginé en una situación similar. Pero ella necesita esto ahora y eso es prioritario a cualquier otra cosa.

-Duérmete, no dejaré que te pase nada malo.

He estado viéndola dormir hasta las 6:15 cuando recuerdo que tengo una importante videoconferencia en una hora. Así que le dejo una nota aunque me muero por dentro pensando que no podré estar ahí cuando se despierte para ayudarla.

"He tenido que irme.

Taylor te llevará al trabajo.

Volveré esta noche.

Christian."

Mientras la veo dormir la escribo mi email de cada día.

De: Christian Grey

Fecha: 18 de junio de 2011 04:18

Para: Anastasia Steele

Asunto: ¿esperanza?

Ana, cuando hace unas horas me has llamado, no me lo creía, pensaba que nunca más vería tu número en mi pantalla y aunque verte como estabas me ha destrozado, creo que esto puede ayudarnos a los 2. A mi a demostrarte lo que me importas y a ti a sentirte segura de tener a alguien que hará cualquier cosa por ti.

Hoy vuelvo a tener esperanza en que pronto leas estos email.

Gracias por todo lo que me has dado.

Lo siento.

Christian Grey

Presidente de Grey Enterprises Holdings, Inc.

-Taylor, llevará a la Srta. Steele al trabajo. Después pásese por mi oficina para protocolarizar su seguridad.

La reunión me lleva hasta la hora de comer y antes de bajar a almorzar con Taylor y poder concretar la seguridad de Ana, la escribo un email al trabajo sugiriéndola que la pasaré a buscar a la hora que me diga para poder garantizar que estará bien. Pero el email me llega devuelto. Llamo a Barney y me informa que el email de Anastasia ha sido desactivado. Le pido a Ros que investigue por qué y apenas 5 minutos más tarde me informa que la han despido, por no haber superado el periodo de prueba. Una sensación extraña se apodera de mi estómago.

Llamo a Taylor y pido que localicen su teléfono. Está en su apartamento. Y nos dirigimos allí. Llamo varias veces al timbre y no me abren. Por fin estoy ante su puerta y tampoco me abre, cada segundo estoy exponencialmente más nervioso que el anterior. Taylor logra abrir la puerta y aunque no me siento orgulloso de entrar de esa forma, tengo miedo de que le haya podido pasar algo, lo que ella temía la noche anterior.

Una vez dentro grito su nombre varias veces pero no está. Veo su móvil en la mesa de la entrada y entiendo que se ha ido, que no quiere que la siga, me conoce muy bien.

-Señor podríamos localizarla en estaciones o aeropuertos -dice con urgencia consciente de que el tiempo es oro para no perderla la pista.

Vibra mi teléfono, es Welch.

-Grey-digo con más sequedad aún que de costumbre.

-Señor, la Srta. Steele ha cancelado su cuenta bancaria.

-Gracias.

Miro a Taylor que aguarda mi orden con el teléfono en la mano.

-No, Jason. Ella no quiere que la siga y debo respetarlo.

Siento que el mundo se ha abierto bajo mis pies y me ha tragado el infierno. Me han arrancado el corazón y lo han estrujado hasta convertirlo en polvo. Ella se ha ido de mi vida para siempre.

Espero que no se os haya hecho pesado, pero quería dejarles en el mismo punto de la historia. Sus caminos parecen separarse. espero vuestras opiniones y millones de gracias por las que he recibido.