Hola, ciento mucho el retraso. Pero heme aqui! XD.

Gracias a Saku-cH4n, LegendaryQueen, shineevero, Hermy Evans Black y Silviaxl17 por sus reviews y animos para q siguiera ^^ Tambien gracias a los (ninjas!) q pasaron sin dejar rastro alguno, pero q aun asi le estan dando una oportunidad a todo esto.

Ahora a leer!


Capítulo II – A bordo del Viajero del Alba

Al cabo de unos minutos Susan y Lucy estaban listas para juntarse con el resto. Rípichip las guio a otro cuarto; la cabina principal. Allí Peter, Edmund, Caspian y otro hombre esperaban por ellas.

Al llegar los chicos quedaron completamente sorprendidos con la habilidad de Susan y Lucy para crear su propia ropa. Lucy vestía ahora con una blusa blanca y encima una chaquetilla de cuero, sin mangas, con hermosas terminaciones en dorado, con pantalones café oscuro y unas elegantes botas café de cuero y llevaba su cabello recogido en una cola de caballo orientada hacia un lado, mientras que Susan vestía con una blusa blanca ceñida al cuerpo y un hermoso corset color verde sobre esta, con detalles en plateado y negro, que hacía juego con sus pantalones ajustados y botas altas negras, y su cabello lo llevaba suelto sobre sus hombro.

Caspian quedo, literalmente, con la boca abierta al verla. Pero se obligo a si mismo a reaccionar, por lo que desviando su mirada, llamo con un gesto al hombre desconocido que estaba en la habitación para presentarlo a las recién llegadas.

- Les presento al capitán de este navío, Lord Dridian – el hombre de cabello negro se inclino levemente en señal de saludo. Las chicas correspondieron aquel saludo.

- ¿Y donde esta Eustaquio? – pregunto Susan luego de la presentación.

- En su litera —respondió Edmund

- Estaba dormido cuando lo dejamos, así que podemos conversar tranquilos mientras tanto – dijo Peter.

- ¿Me encantaría saber cuento tiempo ha pasado en Narnia desde que nosotros nos fuimos? – preguntó Lucy con entusiasmo. Aunque por como lucía Caspian, era de esperar que no mucho.

- En nuestro mundo han sido 2 años – cometo Edmund.

- Aquí han sido exactamente 5 años – cinco largos años pensó Caspian observando disimuladamente a Susan – y todo ha ido de maravilla – continuó - los problemas entre los Telmarinos, Enanos, Animales parlantes, Faunos y demás, terminaron y el verano pasado les dimos tal paliza a esos gigantes de la frontera, que ahora hasta nos rinden homenaje. Además derrotamos al ejército de Calormen, en el gran desierto y no hay señales de que vuelvan en un tiempo próximo.

- ¿Calormen? ¡¿Otra vez dando problemas?! – exclamó Lucy. Caspian la observo interrogante – sucede que en nuestro tiempo el príncipe Rabadash nos declaró la guerra luego del rechazo de Susan e intentó invadir Narnia – explicó – pero por supuesto, lo detuvimos primero.

Caspian quedó muy sorprendido, pero no preguntó nada en absoluto. Ya habría tiempo de ahondar en ese tema después. Por lo que continuó narrándoles los últimos acontecimientos en Narnia.

- Hay paz a lo largo y ancho de Narnia

- Eso es magnifico, pero si no hay guerra que pelear y nadie esta en problemas, ¿Qué nos trae aquí? – preguntó Peter.

- Bueno, es una historia bastante larga... - comenzó Caspian - Sucede que cuando mi tío Miraz usurpo mi trono atacó y se deshizo de siete amigos y fieles súbditos de mi padre, los siete señores de Telmar – dijo haciendo un gesto con su mano, apuntando a un panel que tenía en el fondo de la habitación.

Allí los chicos pudieron apreciar los retratos de los siete hombres.

- Al ser desterrados, huyeron a las islas solitarias – continuó Caspian, indicando el punto exacto en el mapa – pero nadie sabe lo que les pasó, por lo que es mi deber averiguarlo.

- ¿Qué hay más allá de las islas solitarias? – preguntó Susan, que hasta ese minuto no había pronunciado palabra alguna.

- Aguas desconocidas, lugares a los que ninguno ha llegado antes – respondió Dridian – las leyendas cuentas de mares infestados de serpientes marinas gigantes, entre otros monstruos.

- Serpientes marinas – se mofó Edmund. Pero la sola mención de aquellos reptiles le puso los pelos de punta.

- Gracias capitán, pero ya fue suficiente de sus historias - dijo Caspian – en cambio, creo que a nuestro invitados les gustaría saber en qué lugar nos encontramos ahora.

De inmediato Drinian extrajo su carta de navegación y la extendió sobre la mesa.

- Esta es nuestra posición —dijo señalando un lugar con el dedo— o lo era al mediodía de hoy. Tuvimos viento favorable desde Cair Paravel y nos mantuvimos en dirección al norteste, hacia Galma, donde llegamos al día siguiente. Allí nos quedamos durante una semana, ya que el Duque de Galma organizó un gran festejo en honor a su Majestad. Aunque, con el permiso suyo Alteza, me atrevo a decir que el Duque organizo todo para poder retenerlo.

- ¿Y para que querría retener a Caspian en Galma? – preguntó con curiosidad Lucy.

- Sucede que casualmente el Duque tenía una hija – contestó Dridian con una sonrisa en los labios.

Algo dentro del pecho de Susan se oprimió al escuchar esa frase. Hasta ese momento no había pensado en la posibilidad de que Caspian estuviera casado. Por unos momentos Susan sintió que sus piernas le flaqueaban, por lo que tuvo que apoyarse en la mesa para no resbalar.

- ¿Su, te encuentras bien? – le preguntó Peter que la tomo de un brazo para estabilizarla.

- Si, por supuesto – dijo tratando de tranquilizar a su hermano. Pero al mirar hacia el frente notó que todos la observaban con preocupación – de verdad, estoy bien – dijo con una sonrisa – así que Capitán, continúe.

Dridian miro a Caspian. El joven rey, a pesar de no estar totalmente convencido, le hizo un gesto para que continuara.

- Luego, zarpamos de Galma - continuó Drinian - y navegamos por un mar tranquilo durante dos días enteros, teniendo que usar los remos para avanzar, pero gracias a Aslan, el viento volvió y logramos llegar a Bitia tres días después, pero no desembarcamos allí, ya que nos enteramos de que en aquella isla se había desatado una extraña epidemia.

- ¿Cómo se enteraron? – preguntó Peter.

- Nos encontramos con otras embarcaciones pequeñas que nos dieron las noticias – contestó Caspian.

- Por lo que tuvimos que hacer una escala en una pequeña isla aledaña. – dijo Dridian - Allí nos suministramos de agua y algo de víveres. Tuvimos que esperar cuatro días hasta que pudimos coger viento del sudeste y zarpamos hacia las Siete Islas. Al quinto día ya estábamos cerca del extremo más occidental de las Siete Islas – Dridian indico el trayecto en el mapa - Navegando por los estrechos llegamos a Cielo Rojo, en la isla de Brenn, donde fuimos cariñosamente acogidos y nos abastecimos de agua y comida a destajo. Hace 10 días abandonamos Cielo Rojo y hemos mantenido una velocidad estupenda, por lo que esperamos ver las Islas Solitarias pasado mañana. En resumidas cuentas, llevamos cerca de treinta días de navegación y hemos recorrido más de mil doscientas millas desde que salimos de Narnia.

- Y durante el viaje, ¿Han sabido o han visto a Aslan? – preguntó Peter

- No – contesto Caspian – pero leyendas cuentas que más allá de las islas Solitarias, hacia el este, se encuentra el confín de la tierra, la nación de Aslan. Aunque solo es una leyenda – agregó Caspian.

Luego de decir esto se acercó a una repisa en el fondo de la habitación y extrajo un bello cofre que abrió frente a Lucy.

- Creo que esto te pertenece – dijo Caspian mostrándole el contenido a la joven.

- ¡No puedo creerlo! – exclamó Lucy tomando los objetos que Caspian le había llevado – son mi poción curativa y mi daga. ¡Gracias!

A continuación fue hasta una vitrina y trajo en sus manos algo envuelto en un bello manto de terciopelo verde con terminaciones en dorado que puso en las manos de Susan.

- Esto es para ti, Susan – dijo Caspian, con una sonrisa en sus labios. Susan al abrirlo se encontró con su arco y flechas.

De otra vitrina, el joven rey, sacó una espada que bien conocieron los chicos.

- Peter – le llamó Caspian. El aludido se acercó a Caspian, tomó la espada, la desenfundo y la observo por unos instantes. Luego de esto la volvió a guardar y se la devolvió a Caspian.

- Te la obsequie el día que te coronaron rey de Narnia – dijo Peter. Caspian iba a refutar, pero Peter negó con la cabeza y sonrió – Es tuya.

Caspian asintió y dejando la espada sobre una repisa, de un cajón sacó un último objeto.

- Esto lo guarde para ti, Edmund – dijo tendiéndole a Edmund un objeto brillante.

El chico con muchas ilusiones tomó el objeto que Caspian le ofrecía, pero grande fue su sorpresa al tenerlo entre sus manos.

- ¡Es tu linterna! – exclamo entre risas Lucy.

- ¿Y no vas a agradecer? – preguntó divertido Peter al notar que su hermano aún no reaccionaba.

- Gr..gra..gracias… - articulo por fin Edmund, con una visible decepción, que trató de disimular.

Luego de comer algo, Caspian les dio un pequeño recorrido por el barco. El Viajero del Alba era realmente una pieza de arte única. De vuelta en cubierta exterior, los chicos se tomaron un tiempo para descansar y disfrutar del viaje.

Al cabo de unos minutos un repuesto Eustaquio se apareció por la cubierta. Los colores le habían vuelto a rostro y se notaba más tranquilo, pero seguía estando de mal humor.

- ¿Ya te sientes mejor? – preguntó Lucy al verlo llegar.

- Si, y debo decir que no gracias a ustedes – contestó Eustaquio sentándose sobre un barril al lado de la baranda – suerte que tengo complexión de hierro – agregó.

- ¿Ya encontraste tu equilibro, amiguito? – le preguntó Rípichip bajando por una de las cuerdas del mástil mayor.

- Nunca lo perdí, solo fue la conmoción del momento – respondió el chico molesto –Además, mamá dice que soy muy adaptable… gracias a mi inteligencia.

Edmund casi se atraganta al escuchar esa última frase de su primo, mientras que Peter trató de disimular su risa lo mejor que pudo. Lucy solo se limito a rodar sus ojos.

- ¡Ustedes no son capaces de comprender mi gran intelecto! – exclamó muy enojado - ¡Y en cuanto lleguemos a tierra firme buscaré el consulado ingles para notificarles de mi secuestro! – chillo.

- ¿Así le llamas tú? – interrumpió Caspian - Hasta donde yo sé, te salvamos la vida – dijo acercándose al chico.

- ¡Me retienen en contra de mi voluntad! – exclamó Eustaquio aun más exaltado.

- Es todo un quejumbroso, ¿no? – comentó Rípichip en tono casual.

- No tienes idea… – contestó Peter.

- Y es solo el comienzo – terminó Edmund.

Eustaquio estaba muy molesto por las burlas de sus primos, por lo que decidió volver a los cuartos, aun a pesar de "parecer un zoológico" según el mismo.

- Espero que no vuelva a salir de allí por el resto del viaje – comentó con desprecio Edmund una vez su primo dejo la cubierta

- Y yo espero que de verdad no creas eso – dijo una voz femenina a su derecha - Eustaquio puede ser algo molesto… de echo muy molesto, pero sigue siendo nuestro primo, lo queramos o no.

Edmund se sobresaltó al escuchar la voz de su hermana mayor tan cerca de él. Ni siquiera supo en que momento la chica se acercó.

- ¿Su, dónde estabas? – preguntó Lucy cambiando de tema.

- Solo daba una vuelta – comentó, sentándose a lado de Edmund. – el atardecer es hermoso – agregó mirando hacia el horizonte.

Lentamente el sol se escondía bajo el mar. Los colores del cielo se fundían entre azul claro, violeta y anaranjado. Era una preciosa vista que solo Narnia les podía ofrecer. Los hermanos Pevensie quedaron prendados de aquel atardecer hasta que un estridente grito los distrajo.

- ¡¿Y cuando rayos se come en este bote?! – se escucho desde la parte inferior del barco. Sin duda era Eustaquio dando problemas otra vez.

A Caspian todavía le costaba trabajo creer que ese pequeño niño chillón era realmente primo de los reyes y reinas de antaño.

- Iré a calmarlo – dijo Susan levantándose de donde estaba. Era evidente que ninguno de sus hermanos iría a lidiar con Eustaquio. Por lo general era ella la que siempre terminaba tratando con los líos que formaba su primo, ya que ella era la única que podía tenerle algo de paciencia. Bueno, también estaba Lucy. Pero para Eustaquio Lucy era demasiado menor para ejercer algún tipo de autoridad sobre él, aun considerando que se llevaban por solo dos años de diferencia.

- ¿Siempre es así se molesto? – preguntó una voz a espaldas de Susan. Ella la reconoció de inmediato. Caspian. No tenía ni la más mínima idea de cómo él había llegado hasta allí sin que ella lo notara.

- No es tan terrible como parece – contestó Susan tratando de disimular su nerviosismo repentino.

- ¿De verdad? – preguntó incrédulo el joven.

- Esta asustado y aun no comprende que ya no estamos en nuestro mundo. – contesto Susan al tiempo que llegaban hasta los cuartos. Eustaquio se encontraba en su litera y al ver a Susan y Caspian se levantó de inmediato.

- ¡Susan! – exclamó – ¡Esto es un zoológico!

- Si, ya lo mencionaste – respondió Susan sin mucho entusiasmo – puedo saber ¿por qué rayos estas gritando?

- ¡Estos salvajes no me dejan en paz! – chilló apuntando a Taurus y dos marineros más.

- Alteza, encontramos al chico hurgueteando en la bodega – dijo Taurus en su defensa dirigiéndose a Caspian. – lo cogimos justo cuando estaba escondiendo unas hogazas de pan entre sus ropas.

- ¡Calumnias! – exclamó el chiquillo.

- Eustaquio, si tienes hambre, debes decirlo y pedir las cosas, no robarlas – le reprendió Susan.

- Pero si yo no he hecho nada – se defendió Eustaquio.

Susan solo suspiró. Ni bajo amenaza ese chico admitiría un error.

- Y ya que quedamos claros, ¿Cuándo sirven comida en este bote? – pregunto Eustaquio tratando de desviar el tema.

Susan miró a Caspian.

- Normalmente cenamos luego del atardecer, pero solo por hoy haremos una excepción – dijo.

Con gran alegría todos los tripulantes aceptaron ese cambio de horario. Además por ser un día tan especial, por la llegada de los Reyes de Antaño´, se realizó un modesto festín a modo de bienvenida. Aunque el único que pareció no disfrutarlo fue el pequeño Eustaquio que durante toda la cena se mantuvo molesto. Claro que esa condición ya era casi normal para sus primos.

Ya entrada la noche y luego de una agradable cena, la que según Eustaquio fue la peor comida que en su vida había comido, ya era hora de ir a descansar.

Los chicos bajaron a los cuartos inferiores, mientras las chicas se dirigieron a la habitación de Caspian.

- Fue muy amable de parte de Caspian darnos esa bienvenida – comentó Lucy mientras se acomodaba en la cama. Susan asintió.

Al poco rato Lucy estaba profundamente dormida. En cambio Susan estaba aún despierta repasando mentalmente todos los acontecimientos del día.

Tan solo un par de horas atrás, ella y sus hermanos, estaban en la casa de sus tíos pensando en como hacer sus vacaciones menos desagradables. Pensando en sus padres. Pensando en sus propias vidas alejadas de todo las maravillas mágicas de Narnia, de sus parajes, de sus habitantes. Tan solo una par de horas atrás ellos eran chicos comunes y corrientes de un olvidado pueblito ingles, mientras que ahora eran reyes de un mundo fantástico, más allá de todo sueño. Era demasiado increíble.

Si en algún momento se encontraban con Aslan, definitivamente tenía que agradecerle, pensó Susan. Poder volver a Narnia era espectacular y además poder volverse a encontrar con Caspian, lo hacía todo aún mejor. Aunque, claro, no es que fuera lo más importante… pero le emocionaba mucho volver a verlo.

Mientras estaba en su mundo, cada día perdía más las esperanzas de volver a Narnia, y si volvía la probabilidad de volverse a encontrar con Caspian era muy poca. Entre la primera y la segunda vez que fueron a Narnia había más de mil años de diferencia.

Pero Aslan quiso que ellos volvieran a encontrar a Caspian. Además tenían la oportunidad de viajar nuevamente por los mares narnianos, lo que era un verdadero deleite. El vaivén de las olas meciendo al barco, la brisa fresca sobre el rostro, el olor a mar que se colaba por las rendijas de la madera… no tenía precio.

Susan no tenía idea de cuando llevaba tratando de conciliar el sueño. En esos momentos envidiaba tanto a su hermana menor por poder dormir tan profundamente tan rápido. Tal vez un paseo por la cubierta le sentaría bien. Era bien entrada la noche, de seguro no habrían muchos guardias pensó Susan, por lo que tomando su ropa, se dispuso a subir.

Al llegar a cubierta se encontró con un panorama hermoso. El firmamento lleno de estrellas brillaba en plenitud. Claro que no conocía ninguna constelación, pero recordaba alguna que otra, que en cuyo tiempo como reina nombro con sus hermanos.

Con lentitud caminó hasta llegar a la proa en donde se reclinándose en la baranda observo el vasto mar. La luna lo iluminaba todo con una hermosa luz blanca.

- Es hermoso – musito Susan.

- Ciertamente – contesto una voz al lado de ella.

Rápidamente Susan se dio la media vuelta para encontrar el dueño de aquella voz.

- ¡Caspian! – exclamó. Segunda vez en el mismo día que el joven rey la sorprendía de esa forma.

- Siento haberte asustado – se disculpo el joven con una bella sonrisa adornando su rostro.

- No, no te preocupes, no sucedió nada – se apresuró a decir Susan. Estar a solas con Caspian le ponía un tanto nerviosa.

- ¿No puedes dormir? – preguntó Caspian al cabo de unos momentos en silencio en donde se dedicó a mirar detenidamente a Susan.

- Si… bueno, sucede que – Susan intentó buscar las palabras, pero le era realmente difícil concentrarse.

- ¿Muchas emociones para un solo día? – completo Caspian por ella. Susan sonrió.

- Si, así es.

- Realmente me da mucho gusto tenerlos de vuelta – comentó Caspian apoyándose en la baranda junto a Susan.

- Gracias a ti por recibirnos – contesto ella suavemente.

Ambos se quedaron en silencio por unos momentos disfrutando de la compañía del otro. A cada tanto Caspian observaba de reojo a Susan. Y la noche estaba perfecta para estar junto a ella, solo había una sola cosa que le estaba molestando en cierto modo.

- Susan… - la llamó Caspian. Susan giró su rostro y fijó su atención en el joven rey – solo me pregutaba… ¿Qué problemas tuvieron ustedes en su tiempo con Carlomen? Si no mal recuerdo, Lucy menciono algo esta mañana…

- Lucy hablo de más, no debiste prestarle atención – contestó Susan - ¿Por qué no mejor me cuentas tú sobre la visita a Galma? En mis tiempos esa isla apenas poseía un pequeño pueblo a la orilla de costa. Ahora por lo visto, han evolucionado gratamente. Ahora tienen un gobierno liderado por un Duque. – dijo Susan tratando de sonar casual.

Caspian, sentándose sobre un barril cercano, observo a Susan.

- ¿Qué te parece si tú me cuentas sobre tu experiencia en Carlomen y yo te cuento como fue estar en Galma? – pregunto con una sonrisa en sus labios. Era evidente que ambos tenían un interés especial en saber sobre aquellos acontecimientos.

- Esta bien – acordó Susan acomodándose en otro barril frente al rey – sucedió que en nuestros tiempos de reyes una comitiva de Carlomen nos visito en Cair Paravel. La persona que estaba al mando de esta corte era el príncipe Rabadash… - comenzó a narrar Susan.

- ¿Rabadash, hijo del Rey Tisroc? – preguntó Caspian.

- El mismo – contestó la joven y continuó – en esa oportunidad Rabadash manifestó su interés por mí y pidió mi mano en matrimonio – dijo. Caspian se sorprendió en gran manera con esa última oración. Susan era preciosa y dotada de muchos dones, no cabía duda, solo que nunca se había planteado la posibilidad de verla enamorada o peor aún casada con otro hombre, por lo que ahora con aun mayor interés instó a Susan a continuar.

- Admito que llamó mi atención – confesó evitando mirar a Caspian – se mostraba amable y además de la unión matrimonial, Rabadash nos convenció unir nuestros reinos asegurando la ayuda mutua. Pero más tarde, en una visita que hicimos Edmund y yo a Tashbaan, nos enteramos de la verdad. Rabadash era un tirano, orgulloso y cruel, y lo único que deseaba era poseer más y más poder. Yo me negué rotundamente a casarme con él, lo que por supuesto le molesto. Él estaba dispuesto a forzarme a se su esposa, pero por suerte Edmund y yo logramos escapar. Por supuesto ni Rabadash ni su padre se quedaron de brazos cruzados. Rabadash planeó invadir Narnia, para secuestrarme, y para eso intentó tomar primeramente Archenland, pero sus planes fueron frustrados ya que un informante nos alertó primero. Rabadash fue derrotado y castigado por Aslan producto de sus actos.

- Así que casi te casas con un tirano – comentó Caspian al termino de la narración de Susan. La joven solo pudo reír por su comentario

- Y bien, ahora cuéntame tú, que tal tu pasada por Galma – pidió Susan – por lo que escuche de Dridian, dejaste muy impresionado al Duque.

- Algo así – rio Caspian – Sucede que por nuestra llegada el Duque organizo un gran festejo y cuando digo grande, créeme, fue ¡INMENSO! – exclamó Caspian – bailes, cenas, torneos, recorridos por la isla, . Y duro por varios días. El Duque estaba encantado con nosotros.

- Y supongo que él no fue el único – dijo Susan tratando de disimular su interés.

- Si, no fue el único – continuó Caspian – todos quedaron muy a gusto, sorprendidos de nuestras habilidades y hazañas. Fue muy grato realmente pasar por Galma.

Susan lo escucho con atención, pero aún había un tema que no había tocado. La hija del Duque. ¿Qué acaso lo estaba haciendo a propósito?

- Me pareció escuchar de Dridian que el Duque tenía una hija – comentó Susan tratando de sacar el tema lo más sutilmente posible.

Caspian sonrió para sus adentros.

- Si, el Duque tenía un preciosa hija llamada Dolly – dijo Caspian – Una jovencita muy divertida, llena de energías y sumamente creativa

Susan sintió como su corazón se apretujaba un poco más con cada palabra de Caspian. ¿Sería posible que Caspian se hubiese enamorado de otra chica? La posibilidad la estaba matando internamente. Pero no podía dejar que el joven frente a ella lo notara, por lo que haciendo acopio de toda su voluntad, logro esbozar una sonrisa.

- Dolly, lindo nombre – murmuro tratando de mantener su débil sonrisa.

- Lo es… para una niñita de 8 años – concluyó Caspian.

Susan parpadeó un par de veces. ¿Había estado celosa de una niñita de 8 años? De seguro no había nada más vergonzoso que eso en el mundo, pensó Susan para sus adentros. Pero a pesar de la profunda vergüenza no pudo evitar esbozar una gran sonrisa de alivio, la que no paso desapercibida por Caspian.

- ¿8 dices? – rio Susan – creo que el Duque tendrá que esperar un par de años más para casar a su hija.

Ambos reyes comenzaron a reírse con gran entusiasmo. Tanto así que no notaron cuando u pequeño ratón se paró frente a ellos.

- ¿Majestades? - interrumpió de repente Rípichip - ¿Esta todo bien? – preguntó.

- Rip, ¿Qué haces aquí? – preguntó a su vez Susan ya recuperándose de su risa.

- Es hora de mi guarda, Alteza – contesto cortésmente el pequeño ratón.

- Eso quiere decir que es muy tarde. Será mejor que bajemos a descansar – dijo Caspian levantándose del barril, gesto que Susan imitó y luego de una despedida hacia Rípichip, ambos jóvenes se dirigieron hacia sus aposentos.

- Buenas noches Caspian – se despidió Susan al llegar a la puerta de su cuerto – Gracias de nuevo por todo – dijo.

Caspian le sonrió tiernamente y en un acto que no pudo controlar, rozó con una mano el rostro de Susan. Algo corto, pero que mandó cargas eléctricas a cada rincón de su cuerpo.

- Que descanses, querida Susan – susurro el joven dándole el último vistazo a Susan, antes de irse a dormir.


¿Que tal? Algo largo, no? XD me entusiasme escribiendo. Espero ansiosa sus comentarios, criticas, sugerencias etc, etc.

Si Dios quiere para el 21 o 22 de Dic traere el proximo cap.

Una cosa más, ¿se fijaron de la imagen que puse de avatar para este fic? ¿No les recuerda a alguien? Bueno, pues sucedio q viendo nuevamente la pelicula de las Cronicas de Narnia, el Viajero del Alba, me encontre con una escena justo en la parte en la que Lucy entra a la habitacion principal del barco en donde Caspian les cuenta como han ido las cosas en Narnia. Justo en esa parte donde muestran a Lucy mirando los murales, se muestra a sus espaldas esta imagen. ¿No les suena a Susan? Lo q es yo, asi la veo y me emocione tanto al verla :3

Y esop XD. Haber si alguien la encuentra me lo dice despues para no estra sola emocionada (XD). Por cierto y antes de irme, Caspian debe tener algo asi como 24 o 25 en esta historia.

Un saludo a todos y muchas gracias por leer.

ATTE

VEDDARTHA