Qué esperar de la vida.

Capítulo 13: De nueva vida y viejos rubios.

—Respira, cariño.

Tenten se quedó sin aliento y aplastó la mano de Neji en la de ella, cayendo de nuevo en la montaña de almohadas en la espalda a medida que pasaba la contracción. Unas cuantas lágrimas se habían filtrado por debajo de sus párpados. No paraba de gritar, y cuando no estaba gritando, estaba gritando a Neji de cómo todo esto era culpa suya y que iba a matarlo tan pronto como hubiera acabado. Neji seguía besándola y diciéndole que respirara.

Sasuke no comprendía nada de eso. ¿Se suponía que esto era un feliz acontecimiento?

—Otra… —Tenten se quedó sin aliento.

Neji la ayudó a sentarse. Sasuke sostuvo torpemente sus hombros ya que una de las manos de Neji estaba siendo molida en polvo.

—¡Puja, Tenten! —Sakura llamó.

Ella lo hizo, gritando un poco al final, aflojando cuando Sakura le dijo que descansara. Neji sacudió su flequillo de la frente sudorosa y le dio un beso a su piel enrojecida.

—Lo estás haciendo muy bien —susurró—, sigue respirando.

—Te… diré qué… qué tal si das a luz… y yo te digo qué hacer —espetó. Ella abrió la boca y salió disparada hacia adelanta, agarrando un puñado de la camisa de Sasuke mientras lo hacía.

Sasuke sabía que no debía hablar de ello.

Sakura parecía perfectamente tranquila con todo esto. Sasuke le envidiaba. Bueno, tuvo envidia de su formación. Había entregado varios bebés antes —según ella— y esto no era nada nuevo. Tranquilamente había tomado el control de la situación antes de que el resto de los Hyuugas, que habían estado dando vueltas en un semi-pánico porque la sala de partos no había estado preparada, ni siquiera podían parpadear. Había pedido la habitación establecida, envió a alguien por Neji y había sentado a Tenten antes de que la contracción la hubiese golpeado.

Neji llegó en una ráfaga de pánico, Sasuke detrás de él con un aire más tranquilo que el de él. Sabía que tan pronto como Neji le hubiera dicho que estaba pasando, lo seguiría. Él necesitaba apoyo a alguien para mantenerlo tranquilo si empezaba a sentir pánico. Naruto tuvo la presencia de ánimo para seguir hablando como si nada estuviera pasando, por lo que ninguno de los del Consejo habían arrojado algo cuando dos miembros claves habían desaparecido.

Entraron a Tenten llorando y gritando, Hyuugas volando por ahí, y Sakura en el medio de todo, con calma dando órdenes como si fuera un día cualquiera. Sasuke se había detenido, pero Neji había seguido, deteniéndose sólo cuando Sakura gritó que sería mejor que fregara antes de que incluso pensara en poner un pie en la habitación.

Ninguno de ellos había lavado tan rápido en sus vidas.

—¿Dónde diablos has estado? —exigió Tenten entre lágrimas.

—Vine tan rápido como pude —aseguró Neji.

—Ahora, Tenten —dijo Sakura—. Puja.

Y tres horas más tardes, todavía estaban allí. Tenten pujando, cada vez más cansada. Neji fingiendo que no le dolía su mano, recordándole que respirara. Sakura dando instrucciones, su voz nunca vacilante por el tono tranquilo que habló de la experiencia y el conocimiento. Sasuke apoyando a Tenten cuando ella se sentaba, haciendo caso omiso de los agujeros que ella había hecho, contento de que su mano no era la que estaba rompiendo.

Neji se veía feliz, sin embargo, eso Sasuke no lo podía negar. Y entre las lágrimas y amenazas de muertes, Tenten también lo hacía. Sasuke no tenía ninguna duda que iban a ser padres maravillosos. Su hijo nunca querría cualquier cosa. Él siempre sabría que lo amaban.

—Coronación —anunció Sakura—. Veo la cabeza. Vamos Tenten, puja grande, lo más fuerte que puedas.

Neji plantó un sonoro beso en su frente. Sasuke la sentó por última vez. Y Tenten empujó. Ella empujó, se quedó sin aliento, gritó. La camisa de Sasuke se rompió justo en el pecho. Neji juró tener un hueso roto en su mano. Pero Tenten siguió pujando, prendiéndose de la voz calmada de Sakura, obedeciendo la orden, su cuerpo haciendo lo que significaba.

Y de repente, en medio de todo esto, se oyó un grito. El grito se hizo más fuerte, hasta que fue un gemido agudo completo y Sakura estaba sosteniendo a un bebé inquieto, cubierto de líquido, rojo y púrpura y azul, cabello enmarañado en la frente, la cara arrugada, mientras que dejaba que el mundo conociera su descontento, pequeños puños cerrados y agitándose, su gemido casi un grito.

—Está aquí —dijo Sakura en voz baja.

—Neji… es… él es…

—Es hermoso —susurró Neji.

Sasuke ayudó a Tenten a hundirse sobre su espalda, tocando la mayoría de las almohadas fuera para que pudiera descansar más. No soltó la mano de Neji, pero soltó la camisa de su Hokage. Rápidamente dio un paso atrás para permitir a los nuevos padres el momento. Sakura envolvió al bebé, sin dejar de llorar, en una manta caliente y se dirigió a la pareja con asombro.

—Vuestro hijo —dijo ella, colocándolo en los brazos de Tenten.

Tenten sonrió y lloró y rió y sostuvo a su hijo y miró a su marido que ni siquiera podía respirar porque su hijo estaba aquí, estaba allí y era hermoso. Tenía un hijo.

—Abrázalo —dijo Tenten.

Neji torpemente extendió los brazos, acunando al bebé con cuidado, como si tuviera miedo de que se rompiera. Apartó los ojos de la cara de su hijo el tiempo suficiente para mirar a Sasuke. La sonrisa de Sasuke era sueva en los bordes mientras se paraba al lado de su amigo. El niño estaba tranquilo ahora. Se había quedado en silencio tan pronto como Neji lo tenía en sus brazos.

—Mi hijo —dijo Neji, un poco aturdido.

—Se parece a su papá —ofreció Sakura desde el otro lado de la habitación, lavándose las manos.

—No le digas a Neji —Tenten bromeó con voz cansada.

Neji soltó una risita. Todo el mundo fingía no darse cuenta de la lágrima que se deslizó por su mejilla. Se volvió hacia Sakura, todavía asombrada.

—Gracias.

Ella sonrió y le dio una leve inclinación de cabeza, deslizándose hacia el pasillo, Sasuke sobre sus talones. Fueron recibidos por la vista de la gente, de pared a pared de personas. Hinata Hyuuga, sobre todo en la parte delantera. Naruto estaba a su lado. Ino y Shikamaru estaban allí, con las manos unidas. Ino miró ansiosa. Shikamaru no lo hizo, pero había una pequeña línea en su frente. Sasuke vio el tío de Neji, Hiashi, hacer su camino a pie al lado de su hija.

De repente se dio cuenta de que todas estas personas, hasta el último de ellos, no lo estaban buscando a él para la confirmación. Todos los ojos en la sala se volvieron hacia Sakura. Ella ni siquiera se inmutó. Apenas parpadeó.

—Están bien —dijo ella, su voz llevando en el repentino silencio—. Los tres.

Ino se iluminó con una gran sonrisa, la línea de la frente de Shikamaru se fugó. La multitud aplaudió. Se abrazaban (principalmente Ino y Naruto haciendo eso, porque los Hyuugas no abrazan), habían muchas lágrimas (Hinata), y hubo risas (Sakura). Sasuke se dijo que estaba sonriendo. Pasó un brazo alrededor de los hombros de Sakura y tiró de ella hacia un lado para que Neji, quien había surgido con su hijo a cuestas, pudiera pasar.

—Conozcan a Hizashi Hyuuga —anunció.

Hinata corrió a encontrarse con su nuevo primo, arrullando de placer cuando él se volvió hacia el movimiento repentino y balbuceó. La sonrisa de Neji rivalizaba a la de Naruto mientras le entregaba cuidadosamente su hijo a ella. Hinata lo tomó fácilmente, su gracia natural. Naruto miró por encima del hombro y sonrió.

—Lo bueno es que se parece a Tenten —bromeó. Le dio una palmada a Neji en el hombro—. Hombre, lo hiciste bien.

Neji miró a Tenten, descansando pero despierta y le sonrió.

—Sí —dijo en voz baja—. Realmente lo hice.

Hizashi se movió en los brazos de Hinata, tratando de acercarse a su calor.

—Alguien ama a su madrina —comentó Neji casualmente.

Hinata parpadeó, con la cabeza azotando alrededor.

—¿Madrina?

Sasuke casi rodó los ojos. En serio, ¿a quién más Neji nombraría? Neji confiaba más en ella que en cualquier otro miembro de la familia. Y teniendo en cuenta lo grande que era el clan Hyuuga, eso realmente estaba diciendo algo. Hinata parecía genuinamente sorprendida sin embargo, así que él no dijo nada.

—No ruedes los ojos —susurró Sakura— se atascan.

—Si no se me han atascado después de tantos años de estar con Naruto, nunca lo harán —susurró con una sonrisa. Ella sacudió la cabeza y le devolvió su atención a la escena que tenía delante.

Naruto tenía al bebé ahora. La mano de Hinata se cernía en su codo, pero él parecía estar en control de todo. Hiashi parecía estar estudiando al rubio y lo retorció un poco, luego se inclinó para susurrarle-gritar a la más reciente incorporación al mundo que su tío abuelo estaba "asustado" antes de entregarlo a Sakura.

Sakura lo abrazó y lo besó en la frente y anunció que tendría los ojos Hyuuga. Hubo otra rona de aplausos y Sasuke juró que Neji se había limpiado más lágrimas. Hiashi miró un poco misterioso. Pero era difícil de decir. Sasuke siempre había pensado que tenía un solo establecimiento facial – desaprobación.

Entonces, de repente su brazo se deslizaba desde los hombros de Sakura para sostener a un bebé.

—Cuidado con la cabeza —dijo Sakura suavemente, sus dedos rozando su brazo.

Ajustó su agarre en consecuencia. Hizashi miró al Hokage con una mirada del alma penetrante, como si supiera todos los pecados que Sasuke había cometido. Fue un poco intimidante. Y entonces, el bebé empezó a aullar. Sasuke lanzó una mirada de pánico a Sakura, que en realidad se rió de él antes de entregar el bebé a su padre. Neji calló a su hijo haciendo suavemente ruidos tiernos.

—Me voy a quedar un rato y revisaré a Tenten —dijo Sakura—. Deberías cambiarte de camisa antes de regresar a tus obligaciones.

Sasuke de repente se dio cuenta que no tenía nada que cubriera su pecho e inmediatamente se teletransportó a su hogar. Sonrió al aire vacío mientras el sonido de la risa de Sakura hizo eco en sus oídos.

*.*.*.*

Tenía tanto sentido así que Sasuke había estado de acuerdo, pero ahora estaba teniendo dudas. Confiaba en Naruto con muchas cosas. Su vida para empezar. Habían sido compañeros durante años y los mejores amigos desde que eran jóvenes. Habían estado en el campo de batalla juntos muchas veces y cada vez se habían cubierto las espaldas. Sasuke no podía comenzar a contar el número de veces que Naruto lo había salvado. La verdad del asunto era bastante sencilla: si Naruto no hubiera estado allí ni una sola vez, Sasuke no hubiera vivido para ver el día en que sería Hokage.

Pero enviar a Naruto para una llamada del Consejo era algo completamente distintio.

—Es sólo una semana —Naruto señaló—. Además, no voy a decir mucho. Hinata hará la mayor parte de la conversación. Todo lo que tengo que hacer es presentarme y parecer bonito.

—Buena suerte en la última parte.

Naruto lo miró brevemente, pero volvió a empacar. Sasuke se sintió aliviado al notar que su maleta no estaba llena de ramen sino llena de ropa y otros artículos prácticos. Probablemente había una cantidad excesiva de ramen escondida en algún lugar de las profundidades de la maleta, pero lo dejaría por Hinata cuando ella comprobara dos veces sus cosas.

—Mira, yo no soy Hokage-

—Aún —Sasuke interrumpió—. Lo serás cuando estés listo.

Naruto hizo un gesto de dejarlo pasar, tratando de cerrar su maleta.

—Sí, sí. Pero aún no lo soy. Así que tengo otras cosas que hacer. Esto será una buena lección en política, ¿no? Ni siquiera tengo que hacer mucho, sólo sentarme atrás y mirar —con una gran cantidad de esfuerzo por parte de Naruto, deslizó la cremallera—. Hinata se ha ido antes. Ella tiene un montón de experiencia. Se lo dejaré a ella.

Sasuke sabía que era cierto, pero había estado contando con Neji para ir a Sonido. Cada año se realizaba una reunión de los miembros del consejo de todos los países. No todos los miembros, pero uno o dos para discutir cómo todo estaba yendo y tener una idea general de otros países, ofreciendo asistencia cuando se necesite o pedir ayuda. Sasuke había comenzado la tradición en su primer año como Hokage. Había ido muy bien y se ha repetido cada año durante los últimos cinco años.

Normalmente Neji iba, y Hinata había ido dos veces antes. Sin embargo, en ambos casos había estado con Neji, y las dos veces que él había estado a cargo. Shikamaru tenía que ser untado con mantequilla hasta semanas de antelación y dirigir una misión más delante de todos modos, así que él estaba fuera. Sasuke no podía ir, pero Hinata se había ofrecido, y teniendo en cuenta que Neji acababa de ser padre, Sasuke no iba a mandarlo. Naruto había pedido rápidamente ir también. Sasuke había estado pensando en el envío de él el año siguiente, pero alguien se necesitaba ahora y ambos estaban dispuestos.

En realidad había considerado pedírselo a Sakura. Eso le daría la oportunidad de visitar a sus viejos amigos, por no hablar que ella era capaz de comunicarse mejor con Sonido. Pero la idea había sido rechazada cuando él la había mencionado.

—Es una cosa de lealtad —había dicho ella—. El consejo de Sonido me conoce y a la situación, pero si sabe que fui a Konoha… —se detuvo, pero él entendió—. Envía a Naruto —sugirió—. Sería bueno para él.

—Pero lo más probable es que para mí no —había murmurado.

Decepcionado, pero sabiendo la verdad de sus palabras, Sasuke se fue por la lista una vez más antes de decidirse por la única cosa que podía hacer.

Enviaría a Naruto.

Que Dios los ayude. En realidad, Dios le tendría que ayudar a enviar a Naruto en primer lugar. Su consejo lo mataría. Tal vez podría decir que había sido idea de Sakura. De alguna manera lo había sido.

—¿Cuánto ramen debo llevar?

La mano de Sasuke se encontró con su frente.


Hey!

Soy Dean, Jessica no ha podido actualizar porque ha estado muy ocupado. Os manda a decir que os quiere y que por favor le perdonen.

Al fin son padres Neji y Tenten! Genial, no veo la hora en que yo sea padre. OKno, haha.

Vale, no sé qué decir. Si no entendeis algo, enviad un PM o un review, o lo que sea xD Jessica os responderá. Hasta la proxima