Los personajes de Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer, yo sólo me atribuyo la historia.

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Capítulo beteado por Eve Runner Beta FFAD: www facebook com / groups / betasffaddiction y mi ami Laura Castiblanco.

Embarazados

Capítulo 3: Hormonas

¡Maldito Couvade (1)! Pensaba molesto, mientras comía mi décima barra de Sniker (2) y apenas eran las 12:45 del medio día; había subido casi seis kilos, pero aún estaba entre mi peso normal, así que no me había preocupado por eso.

No podía creer que ya había pasado un mes desde que me diera oficialmente por enterado que sería papá. Un mes, cuatro semanas y treinta días desde que nos habíamos hecho la ecografía con la doctora Green, para confirmar lo que estaba más que confirmado.

Agarré fuertemente la mano de mi prometida mientras la llevaba dentro del consultorio de la doctora, nos encontrábamos en ayunas y nos habíamos tomado la botella de agua que ella nos indicó, y sí, leyeron bien, dije habíamos, ella y yo, ¡qué diablos! A mí no tenían que hacerme la ecografía, pero estaba dispuesto a todo cuanto tuviera que hacer por mi pequeña, era mi forma de demostrarle que estábamos juntos.

¡Y, sí que lo estaba haciendo bien! Habíamos llorado como un par de nenas cuando la doctora había enfocado el ecógrafo en el vientre de mi nena y nos dieron la genial noticia.

No era un bebé… ¡Eran dos!

¿Ya entienden por qué dije: "habíamos llorado"?

— ¡Cristo! —susurré al ver al par de bolitas que cambiarían mi vida y la de mi princesa. Si un bebé es una bendición, ¿dos son un milagro?

Estaba mudo… Bella estuvo llorando durante todo el examen y yo estuve allí sosteniendo su mano, y derramando unas cuantas lágrimas, también.

Oficialmente mi mente se había desconectado de mi cuerpo, dejándome como un maldito maniquí, mientras pensaba que tenía que comprar todo duplicado.

¡Genial! Eddie Jr., ahora sí voy a dejarte incapacitado para tener más descendencia.

Esa visita resultó ser más escalofriante que hablar con mis suegros. Al principio había pensado en que iríamos a su casa y les contaríamos, pero cuando me enteré que mi genial amigo había hecho un excelente trabajo dejando a mi novia embarazada de gemelos, pensé en un lugar con mucho público…

¿Qué? No me miren así, entiéndanme, un lugar con mucho público significaba que podría correr si algo pasaba, si contaba con suerte Charlie estaría comiendo cuando le contara y se atragantaría con un pedazo de carne, cosa que lo tendría más entretenido que meterme una bala entre ceja y ceja.

Así que hice reservaciones en el restaurante de moda e invité a mi familia política, a mis padres y a mi dulce, y encantadora prometida.

Bella me miraba nerviosa mientras sus padres y los míos hablaban, era domingo al medio día y el restaurante estaba parcialmente lleno, en estos momentos agradecía más que nunca tener dinero propio.

Gracias tía Renata, donde quiera que te encuentres.

—Y se puede saber, ¿por qué esta invitación tan especial, hijo mío? —dijo Carlisle, mirándome cariñosamente. ¿Les he dicho que amaba a mi padre?

—Pues verán… —Mi novia habló antes de que yo pudiese decir algo—. Edward tiene algo que decirles. —Mis ojos se abrieron como platos, ¿dónde había quedado la charla que habíamos tenido en el auto?

Estamos juntos en esto amor, se lo diremos juntos —había dicho ella. Fruncí el ceño mientras ella me miraba sonrojándose y bajando la mirada.

—Traidora —le siseé.

—Escucho —dijo mi suegro cortando su bistec.

Esperé que se lo llevara a la boca.

No podrá matarnos con el cuchillo —susurró aquella voz molesta.

— ¡Escogieron la fecha de la boda! —gritaron mi madre y mi suegra al tiempo, haciendo que varios de los comensales se giraran a vernos.

—Me va a dar algo —dijo Seth pagado de sí mismo—. ¿Por qué me parece que se comieron la cremita de la Oreo (3) antes de comerse la galleta de chocolate? —Los adultos lo miraron sin entender, pero Bella y yo sí que lo habíamos entendido. El enano se echó hacia atrás en su silla, cruzando sus manos como diciendo "touche".

—Bueno… verán. —Me aclaré la garganta—. Ustedes saben que… — ¡Dios! ¿Cómo carajos hacía esto?

Fácil, voy a darte nietos, viejo —gritó mi vocecita, a la que bufé internamente.

—Edward y yo nos amamos —dijo mi nena—. Y vamos a casarnos pronto, y pues… somos novios, vivimos juntos y bueno… la carne es débil. —Podía ver el rostro de mi suegro pesando por todas las gamas de colores y creo que yo también estaba en la misma situación.

Bella tenía 19 años y yo 22, éramos un par de niños; bueno, no tan niños si estábamos embarazados y por partida doble, como para mejorar el panorama.

—Lo sabía —dijo mi cuñado, en ese momento quise tener visión láser para matarlo.

—Y nosotros… —Bella retomó la conversación—. Verás papá, mamá, suegros, Edward y yo… Nosotros… —Me miró pidiendo ayuda.

—Nosotros… —me trabé—. Nosotros…

—Ustedes…—animó mi padre, mientras Charlie masticaba.

— ¡Felicidades! ¡Serán abuelos! —dije levantándome de la silla mientras extendía mis brazos.

Y entonces sí que vi todo el arcoíris en el rostro de Charlie Alexander Swan. Pasó del rojo al naranja, luego al amarillo, porque se estaba ahogando; se puso verde o azul para terminar con un fantástico color morado. Mi padre se levantó de su silla dándole golpes en la espalda y diciéndole que debía tratar de tragar, mientras Seth le ofrecía agua.

— ¡Te voy a matar! —gritó apartando a Seth y caminando hacia mí—. Sabía que no debía dejarlos vivir juntos, pero por hacerte caso mujer… —Se giró hacia Renée—. ¿¡Que ella sabía lo que hacía!? —Charlie decía incoherencias mientras yo solo miraba a mi madre, quien me contemplaba fijamente con esa mirada de… ¿orgullo?

¡Qué mierda!

Cuando Charlie estuvo más calmado volvimos a sentarnos todos en la mesa; mi nena lloraba y yo sostenía su mano, mientras con la otra me atragantaba de pan… Tenía antojos y el pan era de ajo, por lo que no me miren así.

Al final Charlie no me mató pero le pagó cincuenta de los grandes a su hijo y a Renée… ¿Ellos habían apostado? Mi madre y mi suegra se giraron hacia Bella y empezaron a hablar de la boda, que ya no sería en un año sino en unos dos meses, antes de que la pancita de Bella empezara a notarse, lo cual estaba seguro que sería imposible evitar, porque apenas tenía unos días de saber y la barriguita de mi preciosa ya se veía curvada.

Al final, ya tenía ocho semanas, así que era normal.

Mi padre me quiso dar esa charla del hombre responsable que ahora tenía familia y no sé qué cosas más, pero al final solo me dijo una cosa:

—Tendrás las manos tan ocupadas que te asegurarás de revisar los próximos preservativos.

¡Oh, sí que los revisaría!… Iba a meterlos en el jodido congelador si era necesario.

Lo único bueno de todo esto era lo ardiente que estaba mi nena, y bueno, ya no había que usar preservativo.

Eddie Jr. se alzó al recordar lo que habíamos hecho en la noche, después que Bella me había hecho llorar, cuando me dijo que si seguía comiendo como un animal no iba a entrar en el esmoquin.

¿Había dicho maldito Couvade? Sí, muy maldito. No solo estaba comiendo por tres, estaba completamente amariconado y ni que decir de las visitas matutinas al baño.

La más cómoda de todos era Bells, tenía algunos síntomas, pero el que la dominaba completamente era la somnolencia, ¡genial! Ella dormía mientras que yo vomitaba, tragaba y lloraba.

¡Hormonas!

Caminé a la cafetería divisando a los chicos en la mesa, terminé mi barra de chocolate y saqué otra de la bata de hospital.

—Voy por algo de comer, ¿quieres algo amor? —dijo mi novia mirándome con una sonrisa.

—Una nueva barra. —La miré con ojitos de gato con botas y ella sonrió antes de darme un beso y salir rumbo al dispensador.

— ¿Cuántas te has comido hoy? —preguntó Jake, mirándome fijamente—. Cuando llegaste esta mañana tenías una.

—En clase de obstetricia también estabas comiendo una —expresó Jasper.

—En primeros auxilios te comiste dos —recordó Emm mientras masticaba su comida.

—House (4) te llamó la atención por comer en clase. —Le di una mirada a Vanessa.

—Acabas de terminar una y abriste otra —enumeró Rosalie—. Serían ocho y ahora recuerdo que ayer en la noche comiste dos. —Iba a contestarles pero en ese momento Bella volvió con dos barras de chocolate y maní, casi brinco de la silla cuando las vi; así que me lancé apresurado por un beso urgente y necesitado de mi novia, mientras sentía cómo me volvía a empalmar.

Me separé de ella lentamente cuando sentí uno de los silbidos de Jacob, seguido del tradicional: "búscate un cuarto".

Terminé mi barra de chocolate y saqué una de las que mi novia había traído para mí.

— ¿¡Otra!? —gritaron las cinco parejas de la mesa.

—Si sigues así vas a parecer un elefante de un momento a otro —dijo Alice causando la risa de todos en la mesa.

La situación era insostenible y las lágrimas picando por salir…

No, no… me giré hacia Bella cuando la primera se deslizó por mi mejilla.

¡Couvade del demonio!

— ¡Mierda! Creo que decirte nenita te está amariconando de verdad —gritó Emmett trayendo nuevas risas a la mesa; me levanté enojado.

— ¡No hables de lo que no sabes! —grité.

—Sí, lo sé, vivir con Bella te ha vuelto mariquita —se burló Jasper.

— ¡Es el maldito Couvade! ¡Bella y yo estamos embarazados! ¡Idiota! —le dije tirándole la barra de chocolate al pecho, antes de girarme y salir de la cafetería más enfadado que un puto toro, dejando a mis amigos completamente sorprendidos, mientras mi novia trataba de seguirme y yo luchaba con todas las fuerzas para no llorar.

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Awww Gracias chicas por todos sus Revs! No pensé que este bebé fuera tan aceptado

(1) Se refiere al síndrome de Couvade

(2) Snickers es una chocolatina elaborada y distribuida por Mars Incorporated.

(3) Tipo de galleta

(4) En referencia a la serie de TV: Dr. House