Capítulo 10

"Creando enemigos"

Eran las 3am y todas se habían dormido, en las pasadas 3 horas, había sucedido de todo. Rei se había enfurruñado y había entrado a la fuerza con la intención de violar a Yaten. Llegamos nosotras y la detuvimos pero cuando la sacábamos no pudimos evitar ver su intimidad. Yaten, enrojeció de vergüenza y cerró el baño en nuestras narices.

Observé a las chicas salir de la habitación mientras se mofaban de risa. Mina me esperaba del otro lado de la habitación, mirándome seria, eso sería algo malo.

–— ¿Qué pasa?–— inquirí, despreocupada

–— ¡Es suficiente! El pobre no puede salir de su propia habitación

–— Él se lo busco. Si no estuviera buscando sexo con cualquier tonta y mantuviera su cinturón de castidad, no ocurriría nada de esto

–—Serena...

–— Ni hablar, hasta que sean las 8 am terminará todo, no me voy a dar por vencida

–— Él querrá venganza–— se cruzó de brazos y yo me detuve, girándome hacia ella con mi mejor sonrisa

–— Lo estaré esperando

Mina soltó un suspiro...

–— Luego no vengas quejándote conmigo sobre lo que él haga, vamos, creo que fue mucha humillación para su hombría

–— No me interesa, Mina. ¡No lo defiendas! ¿De qué lado estás? Si tanto estás interesada en él… –— No pude terminar, porque escuche algo caer. Rápidamente nos acercamos pero no pudimos entrar, solo se escuchaban golpes y maldiciones.

–— Ya no esta tan feliz–— agregó con pena –— Oh Dios…

–— ¿Qué?

–— Mira...–— señalo al piso y noté como el agua comenzaba a filtrarse –— ¡Se suicidó!

–— No creo que su ego se lo permita–— dije decidida y caminé fuera de la habitación mientras Mina lo llamaba en voz baja. Fui a la cocina por agua y de ahí, iría a hablar con las chicas, les diría la otra broma que le había dejado en su ropero y lo humillaría en cuanto fuese de mañana, lo haría suplicar si con eso lograba hoy salir de esta apuesta.

Sin embargo, no llegué con las chicas. Mis piernas se movieron a su cuarto, viendo todavía a Mina golpeando su puerta ¿Muerto? No lo creía…

No podía…

Vi hacia abajo y solo observé agua. De pronto, las risas y el mar de fondo fueron una visión total de mi mente llena de recuerdos. "Darien…"

–— ¡Serena! –— gritó Mina sacándome de ese mundo y regresándome al real, busqué a mi alrededor algo con que romper las puerta.

–— ¡Saca a las chicas de aquí! –— El recuerdo de su imagen había parecido tan vivido en mi memoria que el solo escuchar el agua, me producía malestar.

–— Pero…

–— Inventa algo ¡Rápido! –— ella salió corriendo y esperaba que realmente resultara. No quería ser culpable de algo más. Corrí a sus cajones y revisé en busca de algo cortante. Si salía a la cocina sin duda seria interrogada, saqué lápices afilados, una navaja y varios portapapeles.

–— ¡Demonios! ¿Yaten, puedes oírme? –— Nada –— Inútil, estúpido ¡tonto! ¿Qué has hecho? –— pateé la puerta ignorando el dolor y enfocándome en la adrenalina y el enojo. Tomé un puñado de lápices y los clavé en la puerta pero todos rebotaron. ¿De qué material estaba hecha esa cosa?

Tomé los pisapapeles y golpeé con todas mis fuerzas. Caí sentada y respirando agitadamente, mis manos ardían en carne viva y no quería seguir pero el agua comenzaba a mojarme y de paso, a llegar debajo de su cama, vi mi reloj, eran las 6am.

No me quedo de otra que sacar la navaja. No tenía mucha experiencia con esas cosas pero de todas formas, la clavé. Suspiré cuando logré llevarme parte de la pintura y una astilla de madera, me tomaría un tiempo pero lo haría.

Estaba en mi intento número 20 cuando Mina llegó a mi lado...

–— ¿Qué haces? –— preguntó alarmada

–— ¿Qué te parece que hago?

–— ¿Lo matarás?

–— ¿Qué? ¡No! Trato de sacarlo de allí y el tonto no contesta, necesitamos algo más filoso o más fuerte

Mina se quedó un tiempo quieta sin moverse antes de girarse a correr hacia la salida. ¿Iba a dejarme con el muerto?

–— ¡Hey, Mina!–— grité pero ella ya se había ido

6:30 am

Respiré de nuevo con dificultad y nerviosismo, la maldita puerta no servía y solo había logrado hacerle agujeros.

De seguro el cadáver de Yaten ya apestaría. ¡Iba a ir a la cárcel por ese idiota! Golpeé mi cabeza contra la puerta

–— Maldita apuesta, maldita apuesta...

Escuché un gemido y me levanté en vilo. Me tomó unos segundos entender que provenía de adentro. ¿Estaba vivo? Observé por uno de los agujeros y lo vi ahí tirado en el suelo. El lavabo me impedía ver su cara y sus piernas, podía fácilmente haberse roto el cráneo.

–— ¡Serena! –— la voz de Mina llegó como voces angelicales, comencé a reclamarle su ausencia cuando vi a la persona detrás de ella y palidecí.

–— ¡Tú! –— lo señalé con acusación, todavía no había olvidado la sensación de miedo que había tenido en el elevador, el chico me miró con curiosidad y después tosió levemente antes de mirar al techo. Mina se sonrojó y yo apenas capté que no me había cambiado y que estaba en un pijama muy sugestiva, demonios

–— ¡Largo!

–— Vine en ayuda –— llego hasta mí y me hice a un lado de inmediato, no quería que ese tipo me tocara.

–— ¿Trabada?

–— Ya lo intenté con todo

–— ¿Y con esto? –— - sacó un clip, una llave y estuvo jugueteando ahí por algunos minutos más, genial, Mina debía de estar encantada con él, para cuando lo noté eran las 6:45 am, mi venganza había resultado un asesinato, iba a perder mis clases y tenía a ese chico del elevador frente a mí.

La puerta crujió pero cedió, abriéndose, Mina brincó y le agradeció al tipo con un abrazo mientras yo entraba rápidamente comprobando mi inocencia, cerré la llave y me acerqué al cuerpo. Estaba tirado con los brazos a los lados y un completo caos de pastillas y pedazos de vidrio pero no había restos de sangre ni violencia.

–— ¿Yaten? –— le hablé en voz baja y sentí su piel fría

–— ¿Está muerto? –— inquirió el peliblanco

–— Lo maté –— afirme mirándolo confundida. ¿Qué pasaría conmigo? –— Mina…

Iba a comenzar a formular mi coartada cuando sentí una presencia detrás de mí y me gire rápidamente, aunque no lo suficiente. De un momento a otro, tuve los ojos inyectados en sangre de Yaten frente a mi cara y sus manos tomando mi cuello de una forma nada gentil, y entendí que yo sería la muerta aquí. Observé su cara roja casi tanto como sus ojos, su cabello antes impecable era un desastre y sus ropas apestaban.

–— Maldita bruja. ¿Qué hiciste con mis cosas?

Quise responder y soltarle una grosería pero no podía, tosí en busca de aire pero el agarre se intensificó, escuchaba los gritos de Mina cada vez más lejanos y después, nada. El peso se había desvanecido, Mina la mirada en el momento en que Diamante le asestaba un golpe en la mandíbula a Yaten.

–— ¡Cálmate, estrellita Idiota!

Sentí un alivio repentino, estaba viva gracias a ese chico, pero…un momento... ¿Yaten?

–— ¿Se conocen? –— preguntamos Mina y yo al mismo tiempo.

–— ¡Es un imbécil! –— confirmo con odio

–— ¡Quítate!–— Yaten se levantó, apartó a Diamante y me dirigió una mirada que podría congelar a cualquiera, pasó de largo y abrió los cajones en busca de ropa, supuse. Tragué saliva cuando me di cuenta que mi última broma estaba en ese cajón y si de por si estaba enojado, con esto…, Retrocedí asustada de repente cuando sus manos se quedaron quietas

–— Todos fuera–— dijo en voz baja sin voltear, seguía mirando su cajón con una infinita concentración. –— ¡Fuera!–— gritó todo pulmón. No esperé dos veces y caminé a la puerta, Mina y Diamante pasaron primero y cuando tomé el pomo de la puerta para salir, su cuerpo se interpuso –— Tú te quedas, Serena

–— Dijiste todos...

Me miró otra vez y me quedé callada, estaba furioso.

–— Tú... maldita bruja–— levantó en vilo una playera que había colocado por encima de mi última broma –— ¿Qué es esto?

–— ¿Una playera? Dios, me sorprende que no sepas algo tan simple, de verdad–— dio un puñetazo en la puerta y la cerro detrás de mí, estaba encerrada con ese engendro y quien sabe que haría por vengarse. Decidí que hacerme la tonta no funcionaría con él.

Detrás de mí escuchaba los golpes de Mina y los gritos insultantes de Diamante llamándolo, haciéndolo reflexionar pero él no parecía ceder. Tomó mi brazo con tal brusquedad que pensé que lo quebraría.

–— ¡Suéltame! –— me retorcí y me tiró sobre su cama, esa escena se me hacía conocida. Miré a mi alrededor en busca de algo con que defenderme. Si lo golpeaba seria en defensa propia ¿verdad? Tal y como en las películas.

–— ¿Se te hace gracioso esto? –— siguió señalando su playera y entonces la sacudió. Tres lagartijas saltaron al suelo y buscaron refugio pronto, sin embargo, todavía quedaban algunas arraigadas a la tela ¿No pensarían en huir? Estúpidas lagartijas, seguro las cucarachas serían más inteligentes.

–— Abre esa puerta–— le ordené señalando con el dedo

Dio un suspiro y sus hombros se relajaron un poco, quizás se le estaría pasando el coraje...

–— Serena–— la forma en que pronunció mi nombre sin abreviaturas fue realmente escalofriante, luego sin más sonrió.

Baje la mirada a sus manos y comprendí el significado de "esa" sonrisa.

–— No te atreverías...

–— ¿Por qué no? Tenemos las mismas condiciones del contrato, yo también quiero jugar

–— No te pediré disculpas si eso es lo que crees–— musité cuando lo tenía frente a mí.

Me tendió sobre la cama y sometió mis manos con una de las suyas, grité lo más que pude pero la puerta ya no parecía mi salvación. Yaten se veía más feliz que nunca, casi como un desquiciado. Levantó la camisa y la sacudió sobre mi cara. Cerré la boca por instinto y mis ojos, pero todavía tenía mis sentidos, fue extraño.

Primero un ligero escozor, después; miles de diminutas patitas paseaban por mi cara, cuello y cabello. No le tenía miedo a los insectos pero si a las lagartijas y a esa sensación.

Comencé a temblar, podía apostar con los ojos cerrados incluso, que cierta cola de lagartija estaba cerca de mi boca, incluso si suspiraba, pronto la tendría dentro de mi boca, escuche a Yaten reír

–— ¿Te parece divertido? Porque también a mí, casi tanto como tu humillación de anoche ¿la recuerdas? –— Evité moverme –— ¡Te estoy hablando! –— tomó mi boca y la torció en forma de puchero, iba a obligarme a abrir la boca.

–— Vamos si tanto te gusta jugar con ellos y ponerlos en la ropa de los demás, ¿porque no les haces caso?

Grité con la boca cerrada pero obviamente no salió nada, en mi mente, lo maldije de mil y un maneras, me sentía tan humillada y enojada, reprimí otro escalofrío cuando está vez, sentí otra cosa moverse por mis ojos, demonios, al menos no era como esas chiquillas que gritarían por ello pero la sensación no era agradable en lo más mínimo.

–— Tal vez podría traer algunas abejas...Incluso invertiría tiempo de mi agenda si eso quieres. Podría encerrarte en un cuarto lleno de abejas o ¿cucarachas? ¿Qué prefieres?

Mi cara se volvió de colores, estoy segura. No podía respirar por temor de que algo pasara por mi nariz y tampoco sería bueno suspirar por la boca pero estaba llegando a mi limite.

–— Pídeme disculpas y te soltaré, di que gane, acéptalo

Negué rápidamente y eso solo lo puso más loco, logrando que mi mentón comenzará a dolerme.

–— Eres dura, Serena pero yo soy más fuerte que tú, no eres nadie ¿lo sabes? Tendré que sacrificarme contigo. No importa por donde lo mires, no eres nada atractiva, eres más bien algo fea. ¡Podrías ser como ellos! –— Se bufó de su chiste mal hecho –— Apuesto a que si alguien te quisiera seria por lástima o por una apuesta, como la nuestra. Ah–— reflexionó –— ¿Por eso me buscaste? ¿Para hacerte el favorcito? –— soltó mi boca y sentí su mano sobre mi cintura.

–— ¡Basta!–— dije fuerte y claro y levanté mi pie con fuerza para situarlo entre su entrepierna pero no resultó como espere. Mi inesperado grito logró lo que él quería: Sentí algo agitándose en mi boca y me apresuré a escupirlo, tal como fue, la pobre lagartija se retorció en el suelo y yo quise vomitar. Yaten levantó las manos en vilo para librarse de toda responsabilidad, con su típica sonrisa de "todo lo puedo".

Respire agitadamente, reuniendo todo el coraje por dentro, nadie en mi vida, me había hecho enojar de tal manera, gruñí entre dientes y corrí hacia él con la intención de tumbarlo.

En ese momento, Diamante tiró la puerta abajo, Yaten se giró hacia el sorprendido por la intromisión y yo le golpeé en sus partes bajas, dejándolo indefenso. Sin embargo, la subida de adrenalina me hizo tambalearme y caí de rodillas, antes de vomitar en su cuarto.

–— Creo que necesitaremos jabón, cloro, y mucho aromatizante –— le escuché decir a Mina antes de desmayarme.

Continuará...

Espero que les haya gustado este capítulo, Tal vez pensaron que le haría algo más (perversión infinita) pero lamento la decepción, las lagartijas fueron más bonitas je je muy pronto capítulo 11